La tormenta del mar de Galilea


La tormenta del mar de Galilea

por Paulo Arieu

tormenta

A) Introducción

En el pasaje del Evangelio de Marcos (4:35-40), se nos relata que mientras Jesús estaba dormido en una barca, se desató una gran tormenta huracanada que provocaba olas tremendas que amenazaban con hundir la barca. Los discípulos estaban espantados y llenos de miedos. Cuando ellos se desesperaron, fueron y despertaron al Señor. Meterse en el mar fue una idea del Señor Jesús y no de sus discípulos. El tomó la decisión de ir a la orilla oriental del lago. Esta rivera del lago,no era de los judíos, sino de los paganos. Quería llevarles también a ellos la Buena Noticia. Allí curaría después a un endemoniado (el famoso endemoniado de Gadarena), quien quedaría allá proclamando a Jesús como Salvador. ¿Y qué hacía Jesús durante aquella tormenta? Pues él dormía despreocupadamente. Pero sus discípulos ya se estaba desesperando y estaban muy asustados y le despertaron, y le dicen: – ¿Maestro, no te importa que perezcamos? Mira la tormenta que tenemos.Y levantándose Jesús, reprendió al viento, y dijo al mar: “Calla, enmudece”. Y cesó el viento, y fue hecha gran bonanza. Y Él les dijo: “¿Por qué son tan cobardes? ¿Aún no tienen fe?”. El hecho de que Jesús calmase las olas, era un signo del poder que Dios le había dado contra los malos espíritus y contra las fuerzas de la naturaleza que levantaron la tempestad. Era una forma de proclamar que era el Mesías. Pero la lección más importante de esta historia de hoy es tener fe ante la adversidad. El miedo surge cuando no hay fe. No solo Marcos registra este milagro, sino que también Mateo (8.23-27) y Lucas (8.22-25) narran esta maravillosa proeza.  

B) Pasaje Bíblico:

El texto bíblico dice que:

  • Al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos al otro lado del lago». Así que dejaron a las multitudes y salieron con Jesús en la barca (aunque otras barcas los siguieron). Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual empezó a llenarse de agua. Jesús estaba dormido en la parte posterior de la barca, con la cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron. Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?».(Marcos 4:35-40 Nueva Traducción Viviente)

C) Ilustración oleo de arte de Rembrandt

Hay un óleo sobre lienzo titulado Tormenta en el mar de Galilea, cuyo autor fue el pintor holandés Rembrandt, realizado por el año 1633 pero que está actualmente desaparecida.  Esta obra se exhibía en el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston, Massachusetts (Estados Unidos), pero desgraciadamente se encuentra desaparecida actualmente a causa de un robo. Esta obra fue robada en la madrugada del 18 de marzo de 1990. Los ladrones se disfrazaron de policías y robaron el cuadro y otras 12 obras de arte, en el que es considerado el mayor robo de obras de arte sin resolver de la historia. Aún continúa pendiente hoy en día, una recompensa de cinco millones de dólares para quien pueda dar datos fidedignos sobre el paradero de estas obras. Esta pintura muestra cuando Jesús calmó las aguas en una tormenta en el Lago Galilea. Se trata del único tema marino de este magnífico pintor holandés. Esta obra fue realizada en plena juventud en la que Rembrandt se autorretrata en una de las catorce personas que ocupan el bote, concretamente el que sujeta la cuerda del mástil y mira hacia el espectador.

En esta obra se pueden evidenciar las características principales de sus obras: el uso del claroscuro, el manejo escenográfico de la luz y la sombra y su gran representación de las emociones humanas. El rostro y los movimientos de cada uno de los tripulantes muestra su impresión por el suceso: unos se aferran aterrorizados a la vela; otros se agachan temerosos, cogiendo la cabeza y observando lo que sucede y los demás suplican a Cristo por su intercesión. Es de destacar la apariencia de Cristo, quien se muestra arrinconado ante las súplicas de los dos discípulos frente a él. En este punto, es interesante el brillo que usa el artista sobre la cabeza de Cristo: un ligero blanco que reluce en medio de las vestimentas oscuras de los personajes y del tenebroso mar, que alcanza su mayor oscuridad en la parte inferior a Cristo.

D) Analisis:

a) Las tormentas en el mar de Galilea:

Citaré unas palabras del arqueólogo J. Gonzalez Echegaray sobre las tormentas en el mar de Galilea: “El hecho de que el lago se encuentre en un entorno montañoso, especialmente por el norte, donde el Hermón con su cima nevada de 2.750 m. es visible desde el agua los días despejados y, sobre todo, la profunda depresión de la superficie de este lago, a más de 200 metros por debajo del no lejano Mar Mediterráneo, crea con frecuencia una inestabilidad en el clima, normalmente caluroso y tranquilo, que se traduce en la presencia inesperada de un fuerte viento, que encrespa las olas, las cuales en ocasiones pueden sobrepasar hasta los 2 m. de altura. Estas tormentas repentinas se producen, sobre todo en verano, a la caída de la tarde con vientos procedentes del Oeste y no suelen durar mucho tiempo, mientras que en invierno lo pueden hacer con los vientos que bajan de los altos del Golán, menos violentos, pero más duraderos.[-2]

Precisamente ese lago se llamaba también “Mar de Galilea” por sus fuertes tormentas. El lago está a 213 metros bajo el nivel del mar – rodeado de barrancos y montañas empinadas excepto en el Sur. (El monte Hermón, en el Golán tiene 2.236 metros; el monte Merón en Alta Galilea tiene 1.208 metros). Como resultado de esta formación, a menudo soplan vientos fríos por sus cuestas e, inesperadamente, se levantan tormentas violentas sobre la cálida superficie del lago…. Pero además la mentalidad popular israelita veía en el mar el lugar donde estaban escondidos los espíritus malignos, los demonios, las fuerzas ocultas que persiguen a los seres humanos.[-1] Sin dudas alguna, el Señor Jesus se glorificó poderosamente en esa tempestad, demostrando una vez mas su inmenso poder sobrenatural.

William Hendriksen en su comentario del libro de Marcos, comenta que “en el original, Marcos y Lucas explican este disturbio atmosférico hablando de un lailaps, esto es, un torbellino (cf. Job 38:1; Jn. 1:4) o una tormenta que desata furiosas ráfagas, una temible borrasca. Mateo lo llama “una gran sacudida” o “maremoto”. Debió ser un fenómeno violento, una rugiente tempestad. Repentinamente este lailaps se precipitó sobre el lago.” [0]

b) Tipos de barcas:

También el mismo arqueólogo J. Gonzalez Echegaray, explicaba el tipo de barca que utilizarían, y que se puede conocer bien tanto por el dibujo de una de ellas en un bello mosaico descubierto en el puerto de Tariquea, como por el inestimable hallazgo de una auténtica barca, cuya datación por el Carbono-14 es de principios del siglo I d. C. , y que fue encontrada entre el fango de la orilla junto al quibutz Ginnosar, a unos dos Kilómetros al norte de Tariquea-Mágdala. El hallazgo se produjo en 1986.[1]

El casco de un barco pesquero fue excavado de la orilla del Mar de Galilea. Al ser fechado por las muestras del carbono 14, demuestra ser de la época de Jesús. “Tenía un mástil para la vela cuadrada, que permitía la navegación por la fuerza del viento, a la que unía el desplazamiento por la fuerza de los remos. En la popa tenía un pequeño puente para guardar los aparejos de pesca y los sacos que servían de lastre. Estas embarcaciones, de las que según Josefo había unas 200 en el lago, eran plurivalentes, siendo utilizadas tanto para pesca, como para el transporte. Solían llevar también un pequeño esquife o bote auxiliar, del que nos habla el evangelio (Jn 6:22). Durante la tempestad que amenazó con hundir la nave en que iba Jesús, éste se hallaba dormido en el castillo de popa, recostada su cabeza en uno de los sacos de arena (Mar. 4:38). El barco medía 8 metros de largo, 2.30 metros de ancho, y 1.35 metros de alto, tenía cubierta de proa y de popa, y podría llevar aproximadamente 15 personas, cuatro de ellas remando. Seguramente, sería un barco como éste en el que Jesús y los discípulos cruzaron el Mar de Galilea.[2]

c) Las adversidades:

Podemos comparar esta escena de los fuertes vientos con nuestras vidas, la cual muchas veces se parece a esa barca zarandeada por las olas a causa del viento contrario. El apóstol nos Pablo advierte:

  • “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo “(Efesios 4:14-15 RV 1960)

Las adversidades las podemos analizar desde un punto de vista individual, en la vida de cada creyente, o universal en la vida de la Iglesia.

i) Aplicación individual: La barca zarandeada puede ser un aspecto importante de nuestras vidas: el propio matrimonio, la salud, los negocios… El viento contrario puede ser la incomprensión y hostilidad de las personas, la dificultad para encontrar casa o trabajo, etc. Ante situaciones angustiosas, tenemos la sensación de ahogo e impotencia. No vislumbramos salidas, soluciones. No atinamos a quién acudir. Incluso no siempre tenemos suficiente fe para reconocer al Señor  que se acerca a nosotros. Eso sí: en cada tormenta, Dios siempre viene a nosotros. El puede devolvernos la serenidad, la calma. El es capaz de tranquilizar el viento y las olas de nuestra vida.  Pero el texto bíblico nos asegura que, por encima de nuestras dificultades, por encima de nuestros temores, por encima de nuestros bloqueos mentales, Jesús está siempre con nosotros. En el orden individual Jesús nos ordena que llevemos la cruz diaria, o sea, el sufrimiento (molestias, contratiempos, cansancios …)  que nos puede salir al paso cada día. Es, esta, una condición indispensable para seguirlo a Jesús. El mismo lo señaló: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga” (Lc 9: 23).

ii) Aplicación a nivel Iglesia universal: Desde el inicio del cristianismo la barca ha sido vista como una figura de la Iglesia, el cuerpo de Cristo. Se la encuentra en pinturas realizadas por los primeros cristianos. La Iglesia ha sido representada muchas veces como una barca siempre en peligro, pero siempre a flote, a pesar de todas las tempestades que se han levantado.Y los vientos que se levantan son las distintas persecuciones que la Iglesia ha tenido que enfrentar. Algunas ideologías tremendas que han atacado la Iglesia son:

  1. El Islam
  2. La ideología de género
  3. El ateismo
  4. El socialismo y comunismo
  5. El ecumenismo

En base a la tipologia biblica, podemos afirmar que la barca es tipo de la Iglesia de Jesucristo. Y podemos ver esas ideologias paganas como tremendos desafíos con que la Iglesia se na tenido que enfrentar. Y muchos de estos vientos huracanados, continúan arremetiendo en contra de ella, pero no podrán derrotarla porque nuestro Señor la defiende y habita en ella.

Conclusión

Muchas veces en la historia, la Iglesia ha estado amenazada y agredida desde fuera por toda clase de fuerzas adversas, y desde dentro por el miedo y la poca fe. Pero la Iglesia, es refugio seguro ante las tormentas. La Iglesia, cuenta con la presencia del Señor y es lugar de comunión de hermanos ante los peligros. También es lugar de culto que reconoce con valentía a Jesús como el Hijo de Dios, el Salvador, Dios hecho hombre.  La travesía de la Iglesia por la historia no ha sido ni está siendo ahora un crucero de placer. Bien sabemos de vientos y nieblas, de oscuridades y hasta de fantasmas. Cristo nunca nos prometió que no habría tormentas en nuestra vida. Al contrario, nos avisó de persecuciones y peligros de dentro y de fuera. Dijo, por ej.: “Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes” (Jn 15:20). Pero el desenlace será de alegría. “Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo” (Mat 5:11-12). Pero tanto la Iglesia como cada cristiano puede contar con la asistencia y ayuda de Cristo: “Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mat 28:20). Vivamos, pues, animosos y llenos de esperanza. Cristo está siempre dispuesto a tendernos su mano. Cristo, solo anhela nuestro mayor bien y nuestra felicidad tanto en la vida presente como, y sobre todo, en la futura. Que ninguna eventual tempestad nos atemorice ni acobarde. En medio de cualquier tempestad, personal o eclesial, si lo invocamos con fe, Cristo nos repetirá: “Tranquilícense, soy yo; no teman”. Oremos pidiendo fe para experimentar a Jesús como al único capaz de tendernos su mano, siempre, sin reproche, incondicionalmente. Oremos para reconocerlo en todo lugar y momento como al Hijo de Dios. Ninguna ideología creada o inventada por el hombre podrá destruir la Iglesia. Ninguna fuerza satánica podrá acabar con la Iglesia, porque el Señor está unida a ella. Por la doctrina de la Unión con Cristo, la Biblia nos revela que la Iglesia es el cuerpo de Cristo y que ella está unida a Su Salvador, no solo ahora sino que seguirá estándolo por toda la eternidad.

¿Y qué debemos hacer cuando soplam los fuertes vientos? Pues lo que debemos hacer es tener fe, confianza en el Señor Jesús que las tormentas pasan y la Iglesia permanece. Por este motivo, Jesús nos exhorta a confiar en El. Como decía aquella piadosa mujer del catolicismo:

 “Nada te turbe. Nada te espante. Dios no se muda… Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta” (Sta. Teresa).[3]

Leamos Apocalipsis 21 para finalizar (Leer ACA). Allí vemos que el apóstol Juan nos dice que cuando la historia de la humanidad finalice y el cielo y la tierra pasen y ya no haya tampoco más mares ni olas que se sacudan  por las tormentas, descenderá la ciudad celestial de los cielos “dispuesta como una esposa ataviada para su marido.” (v.2). Y en ella los cristianos habitaremos tranquilos por toda la eternidad, junto al Señor Jesucristo. Pero como dice el apóstol Juan “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”(Ap. 21:8). Ninguno de esos inmorales que utilizan esas ideologías citadas para atacar la Iglesia del Señor, para herirla o destruirla, heredará el reino de Dios cuando Cristo retorne. !Y su Iglesia habitará por toda la eternidad con Jesucristo, en la nueva ciudad!

!A Dios sea la gloria!

Notas

[-2] http://www.primeroscristianos.com/index.php/blogs/santiago-quemada/item/2362-tempestades-en-el-mar-de-galilea/2362-tempestades-en-el-mar-de-galilea

[-1] https://www.pildorasdefe.net/liturgia/dominar-tormentas-tiberiades-jesus-camina-aguas

[0] Hendriksen,Williams.  (1998). COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO. El Evangelio según San Marcos p.130. Libros Desafío.

[1] http://www.primeroscristianos.com/index.php/blogs/santiago-quemada/item/2362-tempestades-en-el-mar-de-galilea/2362-tempestades-en-el-mar-de-galilea

[2] https://www.pildorasdefe.net/liturgia/dominar-tormentas-tiberiades-jesus-camina-aguas

[3] http://www.ocarm.org/es/content/ocarm/lectura-espiritual-poema-nada-te-turbe-santa-teresa-jesus

Bibliografía

 

Deja un comentario y a la mayor brevedad le responderé.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s