¿Es María, la madre del Señor Jesús, la mediadora de toda gracia ?


¿Es María, la madre del Señor Jesús, la mediadora de toda gracia ?

por Paulo Arieu

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Hace algunos dias atras, escribí un articulo que habla de que solamente Cristo es mediador entre Dios y los hombres[-1]. Sin embargo,la Iglesia Católica romana enseña que también Maria, quien en vida fuese la madre de nuestro Señor Jesucristo, es mediadora entre Dios y los hombres, en virtud de los méritos de ser la madre del Señor.  La Iglesia Católica estableció su punto de vista basada en el anuncio del ángel:Y entrando el ángel a donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo; no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.” (Luc. 1:28-30) Y en base a este pasaje biblico fueron desarrollando  diferentes dogmas erróneos a lo largo de los siglos.

Podemos recordar al 8 de diciembre de 1854, cuando mediante un decreto papal se estableció el dogma de la Inmaculada Concepción.  Este decreto estipula que María no fue manchado por el pecado nunca más después del momento de la concepción de Jesús. Este decreto fue establecido, no obstante que la misma Biblia explica que, con la excepción de Jesús, “todos pecaron” (Ro. 3:23).  Incluso la misma Maria  ! reconoció que ella necesitaba al Redentor ! (Lucas 1:47). La “Doctrina de la Concepción Inmaculada” fue construida en contradicción a las Escrituras. También la Biblia nos enseña que Jesús tenia hermanos (MATEO 12:46; MATEO 13:55; JUAN 7:5), pero todos estos pasajes son reinterpretados por la Iglesia Católica de otra manera, diciendo que estos hermanos son en realidad parientes del Señor y no hermanos según la carne.En fin, los debates y las controversias continúan y continúan.

Pero el 1 de noviembre, 1950, el “Dogma de la Asunción de Maria” fue anunciado contra toda luz que la Biblia pueda arrojar al respecto, ya que en ninguna parte de las escrituras se realiza una afirmación como tal. Este estipula que Maria ascendió al cielo sobrenaturalmente y que su cuerpo no se pudrió y menos aun que se lo hayan comido los gusanos, como le sucede a cualquier mortal que habita en este planeta, con la excepción claro está, de Jesucristo el Hijo de Dios, quien resucitó de entre los muertos y ascendió a los cielos con un cuerpo glorificado totalmente distinto que el cuerpo humano que tenia al momento de morir en la cruz del Calvario. Como consecuencia de todo esto, del “Dogma de la Veneración de los Santos”,  y las oraciones a ellos y a María, se les otorgan (incluso también a María) una veneración demasiada enfatizada y se declara que sus intercesiones son las más efectivas. 

En el año 1921 fue insertada en la liturgia de la iglesia de los católicos de Roma,  una fiesta dedicada a María Mediadora de Todas las Gracias. Tristemente, todos estos dogmas chocan de frente con los principios bíblicos yconducen a la idolatría de los “santos” y a la mariolatría (culto idolátrico a María), a la que se venera excesivamente y en muchos casos se la idolatra abiertamente. La Biblia nos muestra que uno de los pecados que más rechaza nuestro Dios, es la idolatría. La razón es que éste pecado en particular trae maldiciones sobre individuos, ciudades y naciones de una forma tan grande que aún su efecto cae sobre las generaciones venideras. La Biblia es clara en que la idolatría es el pecado que Dios más aborrece. Y es tan asi que los católicos la han nombrado a Maria como Madre de los católicos romanos. Y si uno les intenta mostrar el error con la Palabra de Dios, nos dicen que somos unos fundamentalistas, que no amamos a Su Madre. Se enojan muchisimo ya que los católicos sienten que uno no les respeta a su misma Madre. Creo que no es casual que los primeros dos mandamientos dados a Moisés hablen acerca de las consecuencias de la idolatria (o tambien de la mariolatria, aunque esta palabra no esta en la biblia,pero sirve para ser usada cuando se idolatra a María) y sus graves consecuencias sobre el pueblo.La Biblia dice que:

  • “Entonces les dije: cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios. Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos.” (Ez. 20.7-8; 18). Aunque Ezequiel es parte del antiguo pacto, estos pasajes nos sirven para comprender como ve Dios la idolatría de los creyentes en el Nuevo Pacto, ya que Dios no cambia, el sigue siendo el mismo por los siglos de los siglos.

Durante los tres primeros siglos de nuestra era, la Iglesia, tal y como nos aparece en las cartas de Pablo, estaba formada por pequeñas iglesias, familiares y locales. Éstas seguían y cumplían el Evangelio de Cristo y por supuesto, la Ley de Dios. De forma progresiva, las primitivas iglesias fueron haciéndose cada vez más grandes y numerosas y por consiguiente surge el problema de su organización. Comienzan a adquirir los obispos un papel mucho más institucional, del cual la propia Palabra de Dios no nos dice nada, y así entramos en el proceso de desviación o “apostasía”. Se mantienen reuniones o “concilios” para discutir sobre las cuestiones que afectan a la Fe y es aquí donde comienzan las importantes desviaciones del Evangelio.

Una de las principales se refiere a la permisividad general, por parte de la organización de aquel entonces, del uso de imágenes y ritos paganos, eso si cristianizados, para así acercar a las masas religiosas gentiles, a las que les había llegado el mensaje de salvación de Cristo, pero que bajo ningún concepto querían abandonar su idolatría (cultos y ritos), es decir, su propia cultura.

En el catecismo de la religión católica se le otorgan a María los títulos de “abogada, auxiliadora, socorro y mediadora”. Es por ello que a los fieles se les enseña a rezar fervientemente a la “Virgen” dándoles la seguridad de que ella llevará sus oraciones ante el Padre. Por supuesto, en la Palabra de Dios nunca se le atribuye a María ese papel que es ocupado, en exclusividad, por Jesucristo, quien con su muerte y resurrección se convierte en el único mediador entre los hombres y Dios;

  • “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres , Jesucristo hombre” (1ª Tim. 2.5). 

¿De dónde surge pues, la tradición de María como intercesora nuestra?

Uno de los pasajes más conocidos del nuevo testamento es el llamado de “las bodas de Caná” que encontramos en el Evangelio de Juan, capítulo 2. María se da cuenta de que los novios no han previsto la cantidad suficiente de vino para sus invitados y pide a su Hijo que solucione el problema, pero Él le contesta que no ha llegado todavía su tiempo. María acepta la voluntad de su Hijo y ya no actúa más, es más, le dice a los criados que están sirviendo las mesas que hagan lo que Él, su Hijo, ordene, y no le pidan nada a ella, puesto que ella no tiene poder para mediar ante Dios Padre como hemos leído antes. La religión católica se basa en este pasaje para asegurar que María intercede ante el Hijo, sin reparar en que esto ocurre cuando Cristo estaba en la tierra, al igual que María y los apóstoles. Sin embargo, una vez que Cristo cumple su misión, muriendo y resucitando, para perdón de nuestros pecados, permanece junto al Padre y como único mediador entre los hombres y el Padre.

Entonces, debe existir otra base para darle esta función a María y de nuevo, nos tenemos que ir a la tradición pagana. Fue en Babilonia, cuna de las religiones paganas, donde se veneraba a la diosa Semíramis, la cual era invocada por los fieles en una actitud mediadora ante su esposo muerto, Nimrod, que era considerado el Dios supremo. El título que ostentaba esta diosa era el de “Mylitta”, es decir, mediadora.  O sea, estamos ante un culto de caracteristicas similares, solo que cambia el personaje. En vez de ser un culto babilónico, es un culto contemporáneo y en vez de venerar/adorar a a la diosa Semíramis, se venera/ adora a María, a la que se la considera con capacidades de esccuhar, comprender y responder peticiones como si fuese Dios.

La mediación de María: extrae su poder de la mediación de Cristo?

Otra razón que ofrece el Catolicismo para explicar cómo la mediación de María no infringe sobre la misión de Cristo como único mediador tiene que ver con el mérito. Si leemos el testimonio de los Padres del Cristianismo, vemos como entendieron ellos que Cristo es el mediador entre Dios y los hombres. Según los testimonios de la Escritura y Santos Padres, Cristo es mediador por ser Dios y hombre (San Agustín, Confesiones, lib. 10, cap. 43). El Hijo de Dios se hizo mediador al encarnarse; entonces se hizo centro de la historia humana y de toda la creación, en él confluyen Dios y el hombre; entonces se hizo padre de una nueva raza, como Adán lo era de la antigua, caída en pecado. Cristo es el segundo Adán y principio de un tiempo nuevo, caracterizado por el hecho de que su fundador no nace de la tierra, sino que desciende del cielo. Por eso, los que descienden de El no son ya de la tierra, sino del cielo. O más exactamente: cielo y tierra se compenetran en El. [0]

La Biblia dice que

  • Y como llevamos la imagen del terreno, llevaremos también la imagen del celestial” (I Cor. 15:49). 

La misión propia del mediador es unir a aquellos entre los que ejerce la mediación, porque los extremos se juntan en el medio. Pero unir a los hombres con Dios de manera perfecta compete en verdad a Cristo, por medio del cual los hombres son reconciliados con Dios, según estas palabras de 2 Cor 5,19: Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo. Y, por tanto, sólo Cristo es el perfecto mediador entre Dios y los hombres, en cuanto que por medio de su muerte reconcilió al género humano con Dios. Por eso, habiendo dicho el Apóstol que el hombre Cristo jesús es el mediador entre Dios y los hombres, añade en el v.6: que se entregó a sí mismo para redención de todos (1 Tim 2,5-6).[1]

Pero el Concilio Vaticano II, dice acerca de la mediación de María que

“La misión maternal de María para con los hom­bres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres… brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia”. “Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Re­dentor. Pero, así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente”. -Concilio Vaticano II [2]

El papa Pío X dijo algo similar, pero le añadió una cualificación muy importante:

Estamos, como puede verse, muy lejos de atribuir a la Madre de Dios un poder de gracia productivo, un poder que sólo pertenece a Dios. Sin embargo, puesto que María lo lleva sobre todos en santidad y unión con Jesucristo y ha sido asociada por Jesús en la obra de redención, merece para nosotros de congruo, en el lenguaje de los teólogos, lo que Jesucristo merece para nosotros de condigno, y ella es la Ministra suprema de la distribución de las gracias.-Ad Diem [3]

En otras palabras, si al mérito se lo define estrictamente como el derecho a una recompensa justamente ganada, entonces solamente Cristo merecía la gracia. Pero si al mérito no se lo define tan estrictamente -si la recompensa involucra un elemento de la generosidad de Dios- entonces según la declaración anterior, María también mereció para nosotros «lo que Jesucristo merece para nosotros». Además, sus méritos, junto con los de Cristo y los de los santos forman un gran tesoro:

El «tesoro de la Iglesia» es el valor infinito e inagotable que tienen ante Dios las expiaciones y los méritos de Cristo nuestro Señor, ofrecidos para que la humanidad quedara libre del pecado y llegase a la comunión con el Padre. Sólo en Cristo, Redentor nuestro, se encuentran en abundancia las satisfacciones y los méritos de su redención. Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y prístino que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María.-Concilio Vaticano II [4]

No sólo se dice que los méritos de María, llamados «insondables»,[5] forman parte del tesoro de la Iglesia, sino que ella también ha ganado el derecho de dispensar todos estos tesoros a los fíeles:

Y desde esta comunidad de voluntad y sufrimiento entre Cristo y María, ella mereció volverse la dignísima Reparadora del mundo perdido y la Dispensadora de todos los dones que nuestro Salvador adquirió para nosotros por su muerte y por su sangre.-A d Diem [6]

En el catolicismo romano, María más bien que Cristo es la «Ministra Suprema de la distribución de las gracias».[7]

En el Ave, maris Stella se canta:

Solve vincla reis, Prof er lumen coecis, mala nostra pelle,bona cuneta poste. Rompe al reo sus cadenas, Concede a los ciegos ver; Aleja el mal de nosotros, Alcánzanos todo bien.

León XIII, en una Encíclica sobre el Rosario, dice:

Por expresa voluntad de Dios, ningún bien nos es concedido si no es por María; y como nadie puede llegar al Padre sino por el Hijo, así generalmente nadie puede llegar a Jesús sino por María”. [8]

Pero todo esto es un error y La Biblia no dice nada al respecto, como ya he explicado. Fueron las tradiciones de los siglos las que dieron cabida a estos dogmas. En conclusión, lo único que han hecho los papas marianos al obrar  de esta manera, es construir dogmas y tradiciones marianas, contrarios a la palabra de Dios. Y contrarios al espíritu del nuevo pacto, ya que solo Dios tiene el poder de oir,escuchar,comprender y responder dando favores suyos a los seres humanos, de acuerdo a sus prerrogativas divinas. Mas claro, hay que echarle agua: Venerar/adorar a Maria es un pecado de idolatría y solo conduce al error y a que las masas desvíen la mirada de la exclusividad mediadora de nuestro Señor Jesucristo.

Espero que Dios le de claridad respecto a este tema. Dios lo bendiga mucho, querido lector.María, quien fuese en vida la madre del Señor Jesús, no es la mediadora de toda gracia ni nada parecido.Solamente Jesucristo es mediador entre nosotros los hombres pecadores y el Padre. Solamente Cristo vive eternamente para interceder por nosotros ante el Padre.Es solamente el Señor Jesús, quien está a la derecha del Padre y nos representa. Todos los creyentes están exhortados en las Escrituras de ser intercesores  (1 TIMOTEO 2:1). Sin embargo, en ningún sitio de las Escrituras se pidió a un creyente buscar el acceso a Dios por otra persona que no fuese el Señor Jesucristo. La Biblia reconoce a todos los creyentes en Jesucristo, no importa su debilidad, como santos, y todos tienen el mismo acceso al Padre por Jesucristo. Pero ni siquiera los santos pueden añadir algo a la obra gloriosa redentora de Jesucristo, ni ahora ni en el futuro. Ni en esta dispensación ni en otra (si acaso la hubiese).

María no nos puede salvar,ni del pecado,ni de los problemas de la vida, ni de la muerte ni del infierno eterno. María ya no puede hablarnos a nosotros. Ella estaba debajo de la cruz en aquel momento cuando Jesús murió. También ella necesitaba a Jesús como su redentor. Junto a los 120 discípulos, María estaba esperando, en el aposento alto, para recibir el Espíritu Santo (HECHOS 1:14). Estamos seguros que ella está en el cielo, pero no como “reina del cielo”, ni como la “Madre de Dios” ni como mediadora de alguna gracia. Maria está ahí en el cielo, pero como un ser humano,tan pecador como cualquier otro ser humano que haya nacido de padres humanos y que ha sido salvada por gracia. Salvada por la Sangre del Señor Jesucristo, que fue derramada por todos nosotros, incluso por ella también. Enseñar la intercesión de Maria es perjudicar la única intercesión de nuestro Señor Jesucristo. Y por lo tanto, es una herejía que como dije, conduce al error, la ignorancia, superstición e idolatría.

Como tantos temas doctrinales de importancia, este tema nos invita a reflexionar. A Dios sea la Gloria. El Señor lo bendiga mucho!!!

Notas

[-1] https://elteologillo.com/2017/11/13/cristo-es-el-unico-mediador-entre-dios-y-los-hombres/

[0]. http://www.mercaba.org/FICHAS/JESUS/mediacion_en_los_padres.htm

[1]. http://hjg.com.ar/sumat/d/c26.html

[2]. Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 60.CCE 970, cit en Félix Eduardo,T-31 días con María Osorio, pag. 53,1a. edicion, ed. San Pablo, ISBN 9586923576, 9789586923576

[3]. Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[4] Concilio Vaticano II, «Liturgia sagrada», «Constitución apostólica sobre la revisión de indulgencias», n° 5. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[5] Ibid. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[6] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 12. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[7] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[8] http://forosdelavirgen.org/13207/fiesta-de-maria-mediadora-de-todas-las-gracias-universal-7-de-noviembre/

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