Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres.


Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres

por Paulo Arieu

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Introducción:

La Biblia dice que bajo este nuevo pacto entre la humanidad y Dios, CRISTO es el único mediador entre Dios y los hombres. No hay otro mediador,no lo hay. No lo son ni Maria la madre del Señor, ni los miembros de la Sagrada Familia, ni los ángeles, ni los santos.Menos aún los que ya durmieron en el Señor y partieron de este mundo, quedando sus cuerpos a la espera de la resurrección.

Solo el Señor Jesús (Dios hecho hombre, el Hijo de Dios) es el único mediador entre los seres humanos y Dios. 

Los santos que sirven a Dios en la tierra, no son mediadores  sino sacerdotes del nuevo pacto (I Cor. 12.12; I Pe. 2.9), puentes entre Dios y los hombres. Sirven a Dios mientras tienen vida, pudiendo ministrar al Señor con sus oraciones y siendo útiles al reino de Dios. Pero jamas ningun ser humano puede redimir al hombre de sus pecados, siendo este rol una exclusividad de nuestro Dios, por la mediación de Jesucristo.,

Anterior a la Reforma Protestante, es Tomás de Aquino (en italiano, Tommaso d’Aquino; Roccasecca,​ Italia, 1224/1225-Abadía de Fossanova, 7 de marzo de 1274), quien fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, el principal representante de la enseñanza escolástica,​ una de las mayores figuras de la teología sistemática​ y, a su vez, una de las fuentes más citadas de su época en metafísica, hasta el punto de, una vez muerto, ser considerado el referente de las escuelas del pensamiento tomista y neotomista. Es conocido también como Doctor Angélico, Doctor Común y Doctor de la Humanidad, nominaciones dadas por la Iglesia católica, la cual lo recomienda para los estudios de filosofía y teología. Tomas de Aquino, considera que:

“La misión propia del mediador es unir a aquellos entre los que ejerce la mediación, porque los extremos se juntan en el medio. Pero unir a los hombres con Dios de manera perfecta compete en verdad a Cristo, por medio del cual los hombres son reconciliados con Dios, según estas palabras de 2 Cor 5:19: Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo. Y, por tanto, sólo Cristo es el perfecto mediador entre Dios y los hombres, en cuanto que por medio de su muerte reconcilió al género humano con Dios. Por eso, habiendo dicho el Apóstol que el hombre Cristo jesús es el mediador entre Dios y los hombres, añade en el v.6: que se entregó a sí mismo para redención de todos (1 Tim 2:5-6).”(Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica, IIIa, 26).

Pero Tomas de Aquino también considera que no hay ninguna razón que impida que se utilice la palabra mediadores respecto de otras personas,  aunque en modo relativo, ya que cooperan con la extensión del reino de Dios. Aquino cita, según él entiende, que

“Sin embargo, nada impide que se llame también mediadores entre Dios y los hombres a algunas personas, aunque lo sean de modo relativo, esto es, en cuanto que cooperan de modo dispositivo y ministerial a la unión de los hombres con Dios.” (Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica, IIIa, 26).

Pero,debido a la rebelión de la raza humana contra nuestro Creador, la actividad que nos interesa y afecta a nosotros los seres humanos, es la mediación de Cristo respecto del pecado. Es respecto de este oficio del Señor de “Siervo – mediador – redentor” y no del rol del “cristiano – mediador – servidor” que nos interesa a nosotros en la Cristología. Jesucristo es nuestro mediador y quien nos ayuda ahora para poder ahora acercarnos confiadamente al trono de la Gracia y obtener así el favor de Dios (Hebreos 4:16) y no ser rechazados por nuestra pecaminosidad (Romanos 3:23). Al contrario, como también escribió el apostol Pablo: “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.”(Efesios 1:5 NTV). Es que Dios no nos pagó como nosotros merecíamos, sino que nos salvó por su gracia y misericordia.Como escribió el apostol Pablo:Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)” (Efesios 2:4-5 NTV). Pero para esta salvación que Dios nos ha dado, es necesaria la propiciación del Señor Jesús ante Dios por nuestos pecados. No hay dudas que el concepto biblico de mediación es mucho mas profundo que el de un simple mediador.

Pero los teólogos romanistas se equivocan cuando no consideran en este punto la situación de los hijos de Dios que parten de este mundo. La Palabtra de Dios indica que en cuanto partamos de este mundo, los creyentes en Jesucristo descansaremos de nuestras obras (Apocalipsis 14:13) hasta que suene la trompeta en el día del juicio final y Dios nos resucite pararecompensarnos a todos sus escogidos por nuestras buenas obras. Por que aunque la justificación se alcanza por la sola fe, nuestras recompensas serán por habrle servido durante nuestras vidas. El apostol Pablo escribió al respecto que Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados! Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos, también seremos transformados.” (I Corintios 15:51-52 NTV). Pero Cristo, es nuestro mediador y nuestro intercesor, haciendo ambas funciones de manera perfecta y eficaz, por sus méritos en la cruz del Calvario y su preciosa divinidad. No solamente Jesús fue el Siervo de Jehova (Isaías 42:1-9; 49:5-8; 52:13-15; Mateo 12:17-21 ) sino que el Señor, también fue el cordero inmolado en sacrificio perfecto por nuestros pecados (Isaías 53). Ningún hombre fue ni será jamás sacrificado por los pecados de la humanidad y aceptado por el Padre como ofrenda agradable (Efesios 5:2). Solo Jesucristo, Dios hecho hombre y que murió en nuestro lugar (2 Corintios 5:21;1 Pedro 2:21–25).

En síntesis, un mediador es un intermediario, alguien que se pone en medio de una brecha entre dos partes en disputa, o sea entre Dios y los hombres, a causa del pecado. Los seres humanos se rebelaron en contra de Dios y por esta razón, la ira de Dios está sobre toda la humanidad (Romanos 1:18-21). El apostol Pablo escribió a su discípulo, el joven Timoteo que:

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” (1 Timoteo 2:5)

O sea, como leemos en la carta de Pablo a Timoteo, solo hay un mediador entre la humanidad pecadora y el Dios tres veces santo: Jesucristo hombre, el unigénito Hijo de Dios.Esta es la gran verdad que Dios nos ha revelado a través de las escrituras y sabemos que Dios no nos miente. Porque como dice en Su Palabra:

Dios no es hombre, para que mienta,
Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
El dijo, ¿y no hará?
Habló, ¿y no lo ejecutará? (Numeros 23:19 RV 1960).

Definición:

Según lo define el Diccionario Bíblico, Mediador (gr., mesites, un intermediario), es una persona que hace posible relaciones amistosas entre dos o más personas distanciadas o separadas. Corresponde al árbrito de Job 9:33.

El NT utiliza el término griego mesites dos veces en relación con Moisés como el mediador de la ley (Gálatas 3:19, 20) y cuatro veces refiriéndose a Jesús (1 Timoteo 2:5; Hebreos 8:6; 9:15; 12:24).

En el AT, Jonatán fue el intercesor de David ante Saúl (1 Samuel 19:4). Abraham intercedió en nombre de Abimelec (Génesis 20) y Sodoma (Génesis 18:23-33). Moisés fue un mediador en nombre de faraón (Éxodo 8:8-13; 9:28-33) y de Israel (Éxodo 33:12-17). Samuel fue un intermediario cuando Israel recibió un rey (1 Samuel 9:15-27) y cuando se volvió corrupta (1 Samuel 12:19).

Los ángeles actuaron como mediadores a través de los cuales la voluntad de Dios se dio a conocer al hombre (Génesis 22:15; 24:40; 32:1; Jueces 6:11). A veces Dios apareció en forma humana (Génesis 12:7; 17:1; 35:7, 9; Daniel 8:17). En algunos casos, el ángel de Jehovah parece haber sido una manifestación de Dios, quizá una aparición temporaria del Mesías (Génesis 16:7-13). Luego, la clase sacerdotal actuó como mediadores entre el hombre y Dios (Levítico 1—7).

El teólogo reformado R.C.Sproul explica que:

Un mediador es un intermediario. Es alguien que hace de intermediario entre dos o más personas o grupos en disputa e intenta reconciliarlos. En términos bíblicos, los seres humanos son considerados en enemistad contra Dios. Nos hemos rebelado, revolucionado y rehusado a obedecer la ley de Dios. Como resultado, la ira de Dios está sobre nosotros. Para modificar o redimir esta situación catastrófica, es necesario que seamos reconciliados con Dios. Para efectuar nuestra reconciliación, Dios el Padre nombró y envió a su Hijo como nuestro Mediador. Cristo nos trae nada más y nada menos que la majestad divina de Dios mismo -Éles Dios encarnado. Sin embargo, tomó sobre sí mismo una naturaleza humana y se sometió voluntariamente a las demandas de la ley de Dios. Cristo no comenzó la reconciliación en un intento para persuadir al Padre a dejar de lado su ira. Por el contrario, en el eterno consejo de la Divinidad había un acuerdo total entre el Padre y el Hijo para que el Hijo viniera como nuestro Mediador. Ningún ángel podía venir como representante de Dios; únicamente Dios mismo podía hacer eso. En la Encarnación, el Hijo tomó sobre sí mismo la naturaleza humana para obtener la redención de la simiente caída de Adán. Por su perfecta obediencia, Cristo satisfizo las demandas de la ley de Dios y logró la vida eterna para nosotros. Por su sumisión a la muerte expiatoria en la cruz, satisfizo las demandas de la ira de Dios contra nosotros. Tanto desde una perspectiva positiva como negativa, Cristo satisfizo las condiciones divinas para la reconciliación. Nos hizo un nuevo pacto con Dios por su sangre y continúa diariamente intercediendo por nosotros como nuestro Sumo Sacerdote. Un mediador efectivo es alguien que es capaz de lograr que dos partes que están en conflicto, o alejadas entre sí, logren la paz. Este es el papel que desempeñó Jesús como nuestro Mediador perfecto.

Pablo declaró que tenemos paz con Dios mediante la obra de reconciliación de Cristo: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios pormedio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). La obra mediadora de Cristo es superior a la obra ejercida por cualquier otro mediador. Moisés fue el mediador del Antiguo Pacto. Fue el intermediario de Dios, entregándole a los israelitas la ley. Pero Jesús es superior a Moisés. El autor del libro a los Hebreos declara:
Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo… Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo… pero Cristo (fue fiel) como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros (Hebreos 3:3-6)

La Confesión de fe Bautista de 1689, en el capítulo 8:Cristo el Mediador, explica que:

Agradó a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesucristo, su unigénito Hijo, de acuerdo al pacto en el cual habían entrado, para que fuese el mediador entre Dios y el hombre, (1) como tal, él es profeta, (2) sacerdote (3) y rey, (4) el salvador y cabeza de su Iglesia, (5) el heredero de todas las cosas, (6) y juez mundo; (7) desde la eternidad Dios le dio un pueblo para que fuese su simiente y para que a su debido tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara. (8)

 

El Hijo de Dios, la segunda persona de la Santa Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, la brillantez de la gloria de su Padre, igual y de una sustancia con Él, quien hizo el mundo y mantiene y gobierna todas las cosas que ha hecho, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre si la naturaleza del hombre con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, (9) mas sin pecado. (10) Fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de la Virgen Maria, una mujer perteneciente a la tribu de Judá. El Espíritu Santo vino sobre ella y el poder de Dios la cubrió. Y así, según las Escrituras, fue hecho él de una mujer, descendiente de Abraham y David. (11) Así que, dos naturalezas perfectas y distintas, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre. (12)

 

El Señor Jesús, en su naturaleza humana unida así a la divina, en la persona del Hijo, fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida, (13) y posee todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, (14) pues agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, (15) a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado, (16) lleno de gracia y de verdad, (17) fuese del todo apto para desempeñar los oficios de mediador y fiador. (18) Cristo no tomó por sí mismo estos oficios, sino que fue llamado para ello por su Padre, (19) quien puso en él todo juicio y poder, y le autorizó para que desempeñara tales oficios. (20)

 

El Señor Jesús, con la mejor voluntad tomó para si estos oficios, (21) y para desempeñarlos, se puso bajo la ley, (22) la que cumplió perfectamente. También sufrió el castigo que nos tocaba a nosotros y que debíamos haber sufrido, (23) pues él llevó nuestros pecados y fue acusado en nuestro lugar. (24) Padeció dolores en su alma más allá de nuestro entendimiento y los más grandes sufrimientos en su cuerpo: (25) fue crucificado y murió, y permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción. (26) Al tercer día se levantó de entre los muertos (27) con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió, (28) con el cual también ascendió al cielo (29) donde se sentó a la diestra del Padre. Allí intercede por su pueblo, (30) y cuando sea el fin del mundo, volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles. (31)

 

El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios. (32) El ha efectuado la reconciliación y ha comprado una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos dados a él por el Padre. (33)

 

Aun cuando el precio de la redención no fue actualmente pagado, sino hasta la encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella, se comunicaban a los escogidos en todas las épocas transcurridas desde el principio, en las promesas, tipos y sacrificios, y por medio de estas cosas, por las cuales Cristo fue revelado y designado como la simiente que quebrantaría la cabeza de la serpiente, (34) y como el cordero inmolado desde la fundación del mundo; (35) siendo él, el mismo ayer, hoy y por siempre. (36)

 

Cristo en su oficio de mediador, obra; conforme a sus dos naturalezas, haciendo por cada una de éstas lo que es propio de cada una de ellas; mas por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una naturaleza, se le atribuye algunas veces en la Escritura a la persona denominada por la otra naturaleza. (37)

A todos aquellos para quienes Cristo ha obtenido eterna redención, cierta y eficazmente les aplica y comunica la misma, haciendo intercesión por ellos, (38) uniéndoles a él por su Espíritu, revelándoles en la palabra y por medio de ella el misterio de la salvación, persuadiéndoles eficazmente a creer y a obedecer, (39) gobernando el corazón de ellos por su palabra y Espíritu, (40) y venciendo a todos sus enemigos por su gran poder y sabiduría, (41) y de la manera y por los caminos que están más en conformidad con su maravillosa e inescrutable dispensación. Todas estas cosas son hechas en su libre y soberana gracia e incondicionalmente, ya que nada de mérito es previsto por él en sus elegidos. (42) Eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios.

 

Cristo, y Solo Cristo puede ser mediador entre Dios y los hombres. El es el profeta, sacerdote y rey de la Iglesia de Dios. Su oficio de mediador no puede ser transferido a ningún Otro,

El triple oficio de Cristo es necesario para nosotros. Por nuestra ignorancia estamos en necesidad de su oficio profético; (44) por nuestra separación de Dios y la imperfección de nuestros servicios, aun cuando sean lo mejor, necesitamos su oficio sacerdotal para reconciliarnos con Dios y hacernos aceptables a él; (45) y debido a que nosotros hemos dado la espalda a Dios y estamos completamente incapacitados para volver a él y también porque necesitamos ser rescatados y asegurados de nuestros adversarios espirituales, necesitamos su oficio como rey para convencer, controlar, atraer, sostener, librar y preservarnos hasta que finalmente entremos en su reino celestial. (46)

 

Segun explica el teólogo reformado Berkhof, respecto de la mediación de Cristo: 

Cristo se presenta en la Escritura como el Mediador del pacto. La palabra griega mesites no se encuentra en el griego clásico, sino que ocurre en Philo y en los autores griegos
posteriores. En la Septuaginta no se encuentra sino una sola vez, Job 9: 33. La palabra inglesa “Mediator”, tanto como la holandesa “Middelaar” y la alemana “Mittler”, pueden conducirnos a pensar que mesites designa simplemente uno que arbitra entre dos partidos, y un intermediario en el sentido general de la palabra. Sin embargo, debe recordarse que la idea bíblica es mucho más profunda.

Cristo es Mediador en más de un sentido:

Interviene entre Dios y el hombre, no únicamente para abogar por la paz y para persuadir de ello, sino armado con poder plenipotenciario, para hacer todo lo que sea necesario en el establecimiento de la paz.

El uso de la palabra mesites en el Nuevo Testamento justifica que hablemos de un doble carácter medianero de Cristo, es decir, el de Fiador y el de Introductor (en griego prosagoge, Rom. 5: 2).

En la mayor parte de los pasajes en los que se encuentra la palabra en el Nuevo Testamento, equivale a egguos, y por lo mismo señala a Cristo como aquel que por haberse cargado con la culpa de los pecadores, dio fin a la relación penal que ellos tenían con la ley y los restauró a una correcta relación legal con Dios. Este es el significado de la palabra en Heb. 8: 6; 9: 15; y 12: 24. En Heb. 7: 22 el mismo término egguos se aplica a Cristo.

Sin embargo, no hay un solo pasaje en el que la palabra mesites tenga un significado que corresponda mejor con el sentido ordinario de la palabra “mediador”, uno a quien se llama para arbitrar entre dos bandos y reconciliarlos, que I Tim. 2: 5. Aquí Cristo se presenta como Mediador en el sentido de que, sobre la base de su sacrificio, trae a un acuerdo a Dios y al hombre.

La obra de Cristo, según se indica mediante la palabra mesites, es doble. Cristo obra en cosas que corresponden a Dios y en cosas que pertenecen al hombre, en la esfera legal objetiva, y en la esfera moral subjetiva.

En la primera hace:

  • la propiciación por el desagrado justo de Dios expiando la culpa del pecado;
  • hace intercesión por aquellos que el Padre le dio,
  • convierte en verdaderamente aceptables las personas y los servicios de ellos a Dios.

En el segundo:

  • el Mediador revela a los hombres la verdad respecto a Dios y a la relación de ellos con Dios, con las condiciones necesarias para un servicio aceptable,
  • los persuade y los capacita para que reciban la verdad,
  • los dirige y los sostiene en todas las circunstancias de la vida, en tal forma que perfecciona su libertad.
  • Al hacer este trabajo emplea el ministerio de hombres, II Cor. 5: 20.

Conclusión:

La Biblia es muy clara cuando dice que CRISTO es el único mediador entre Dios y los hombres (I Tim. 2:5). Bajo este nuevo pacto entre Dios y los hombres, no hay otro mediador.En el Nuevo Testamento, encontramos que el vocablo griego mesites es utilizado dos veces en relación con Moisés como el mediador de la ley (Gálatas 3:19, 20) y cuatro veces refiriéndose a Jesús (1 Timoteo 2:5; Hebreos 8:6; 9:15; 12:24).

Como bien dije al principio, no lo son ni María la madre del Señor, ni los miembros de la Sagrada Familia, ni los ángeles, ni los santos los que ejercen el rol de mediador -redentor de la humanidad. Tampoco son mediadores los que ya durmieron en el Señor y partieron de este mundo y aún esperan la resurrección, como es afirmado por el catolicismo romano. Los santos que están en vida, solamente podrán interceder ante el Señor, clamando fervientemente con sus oraciones, hasta el día en que duerman y puedan descansar de sus ministerios en este mundo. Luego, quedarán durmiendo a la espera de la resurrección y la corona de victoria que el Señor nuestro Dios dará a sus hijos. Es que estas personas,una vez que partan de este mundo, ya nada podrán hacer a favor de los seres humanos, hasta que resuciten. Solo el Señor Jesús, quien es el mediador entre los seres humanos y Dios, es quien “murió en la cruz en el monte Calvario para salvar al mas vil pecador”, como canta el himno evangélico (47). El vive por siempre (eternamente) porque Jesucristo, como segunda persona de la Trinidad es Dios eterno y vive para interceder por su Pueblo. La Biblia dice que respecto de Jesucristo: “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.  “(Hebreos 7:25 RV 1960). Como explica L. Berkhof, la obra de Cristo es doble: Cristo obra en cosas que corresponden a Dios y en cosas que pertenecen al hombre, en la esfera legal objetiva, y en la esfera moral subjetiva. Por lo tanto,ningún ser humano puede ser el mediador que la humanidad necesita, absolutamente nadie, solamente Jesucristo, Dios hecho hombre. Agradezcamos por todo esto al Señor su infinito amor y agradezcamos también que El envió a su Hijo Jesús a morir en la cruz por nosotros.  Como Pablo le escribió a Timoteo:

Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús;(2 Timoteo 1:9 NTV).

Dios lo bendiga mucho a usted, querido lector<>

Notas

(1) Is.42:1; 1 Pe. 1:19,20

(2) Hch. 3:22

(3) He. 5:5,6

(4) Sal 2:6

(5) Ef. 1:22,23

(6) Hc. 1:2

(7) Hch. 17:31

(8) Is. 53:10 Jn. 17:6; Ro. 8:30

(9) Jn. 1:14; Gá. 4:4

(10) Ro. 8:3; He. 2:14, 16, 17; He. 4:15

(11) Mt. 1:22,23; Lc. 1:27, 31, 35

(12) Ro. 9:5; 1 Ti.2:5

(13) Sal. 45:7; Hch. 10:38; Jn 3:34

(14) Col. 2:3

(15) Col 1:19

(16) He. 7:26

(17) Jn. 1:14

(18) He. 7:22

(19) He. 5:5

(20) Jn. 5:22,27; Mt. 28:18; Hch. 2:36

(21) Sal. 40:7,8; He. 10:5-10; Jn. 5:18

(22) Gá. 4:4; Mt. 3:15

(23) Gá 3:13; Is. 53:6; 1 P. 3:18

(24) 2 Co. 5:21

(25) Mt. 26:37,38; Lc 22:44; Mt. 27:46

(26) Hch. 13:37

(27) 1 Co. 15:3,4

(28) Jn. 20:25,27

(29) Mr.16:19; Hch. 1:9-11

(30) Ro 8:34; He. 9:24

(31) Hch. 10:42;Ro. 14:9,10;Hch. 1:11;2 P. 2:4

(32) He. 9:14; Re. 10:14; Ro. 3:25,26

(33) Jn. 17:2; He.9:15

(34) 1 Co. 10:4; He. 4:2; 1 P. 1:10,11

(35) Ap. 13:8

(36) He. 13:8

(37) Jn.3:13; Hch. 20:28

(38) Jn 6:37; Jn. 10:15,16; Jo. 17:9; Ro. 5:10

(39) Jn. 17:6; Ef. 1:9

(40) Ro. 8:9,14

(41) Sal. 110:1; 1 Co. 15:25,26

(42) Jn 3:8; Ef. 1:8

(44) Jn.1:18 – 1:21;

(45) Gá. 5:17

(46) Jn. 16:8; Sal. 110:3; Lc. 1:74,75

(47) https://www.youtube.com/watch?v=ld_h2_vyk2U

Bibiografia

  • L.Berkhof, Teologia Sistematica, p.336-337, ed. TELL
  • La Confesión de fe Bautista de 1689,  capítulo 8:CRISTO EL MEDIADOR
  • J.D. Douglas, Merrill C. Tenney. BIBLIOTECA MUNDO HISPANO DICCIONARIO DICCIONARIO BIBLICO A-M 
  • Sproul, R.C. (1996). Las grandes doctrinas de la Biblia. p.109-110.Editorial Unilit.
  • Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica
  • Imagen: https://es.slideshare.net/alianzaevangelica/la-esencia-divina-de-jesucristo

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