El peligro del matrimonio homosexual


El peligro del matrimonio homosexual
Por: Hugo Balderrama F.(*)

Voy a empezar de manera directa. El matrimonio es una institución natural, lo exige la propia naturaleza del hombre (Génesis 2:18). Por lo que no puede ser cambiada en sus características y fines: hacerlo va contra la naturaleza del ser humano.
El matrimonio no es por tanto, efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. El matrimonio es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan, y crecen mutuamente. Colaborando con Dios en la procreación de nuevas vidas.
El matrimonio es un contrato cuyo objeto de existencia es la preservación de la especie. El mismo origen de la palabra “Mater” hace referencia a la capacidad femenina de dar a luz. Es cierto que un matrimonio heterosexual no necesariamente puede tener hijos o porque tienen alguna disfunción orgánica, no lo desean o por cuestión de edad. Es cierto, no necesariamente del matrimonio habrán hijos, pero sí está la potencialidad de la maternidad.
El problema radica en el “matrimonio civil”. Un absurdo, que es el resultado de una feroz pelea entre el Estado y la iglesia católica en el siglo XIX. Aquel estado le dijo a la iglesia: “Tú no tienes el derecho de casar a la gente”, y de volada se dio ese derecho a sí mismo. Lastimosamente; la gente acepto el tener que pedir permiso al Estado para casarse. Eso señores; es un intervencionismo en lo más íntimo del fuero privado. El gran Estado no se quedó ahí, su hambre de control y dominio; se expandió a otras áreas de la vida social (empresa, economía y familia).
¿Se puede poner peor? Lastimosamente si, ahora el “big brother” pretender no solo regular la sociedad, sino modificarla a su antojo. La ingeniería social lo abarca todo o casi todo: decide donde debemos educar a nuestros hijos. O mejor, no los eduque usted, que no tiene formación, ya lo hace el Estado por usted. Por supuesto, la educación moral (incluida la sexual) la da también el Estado. ¿Y, por qué? Porque yo tengo unas ideas erróneas y contraproducentes sobre la sexualidad, la moral y los valores cívicos, y no contribuyo a educar hombres modernos para una sociedad abierta y tolerante. Y lo peor: mejor que sea el Estado que decida que es un matrimonio y una familia.
El mal llamado “Matrimonio homosexual” no es ningún avance en la consolidación de derechos, sino un triunfo del marxismo cultural. Primero, torciendo el sentido de la palabra, y luego creando artificialmente una institución.
Amigos, estamos frente al mayor peligro de todos: “La tiranía de lo Políticamente Correcto”. El Estado pretende convertirse en un ser todo poderoso, y usar la regulación para definir donde debemos estudiar, cuando y con quien debemos casarnos, que debemos comerciar y desde cuando podemos vivir (el aborto y eutanasia).
Hoy más que nunca: los cristianos debemos dejar la cobardía. Nuestra tarea natural es construir el Reino de Dios. Nos toca cumplir la tarea que nos dejó nuestro señor: “ser sal y Luz”. ¿Cómo?: Defendiendo instituciones naturales como: el matrimonio, la familia, la educación y la empresa. Nuestro mayor trabajo; es hacerle frente a un gran Estado que pretender convertirse en un dios capaz de definir lo bueno y lo malo. ¿Quieres ayudar? Empieza por compartir este artículo en tus redes sociales.

La Paz – Bolivia 01/07/2017

(*) Licenciado en economía,Licenciado en ciencias políticas y Master en Economía.

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