El adolescente y el trabajar


El adolescente y el trabajar

Autor: Paulo Arieu

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Los otros días fui a almorzar a un lugar de comidas rápidas (fast-food) y vi a un grupo de adolescentes que trabajaban en ese restaurant.  Sinceramente, siento alegría al ver que los adolescentes trabajen, porque según mi opinión (si ellos son sabios), sus personalidades se formarán mejor para el ambiente laboral (dependiendo de su vocación profesional). Aprenderán a ser responsables desde bien jóvenes y a valorar el dinero y el esfuerzo propio.

Respecto a la experiencia de los jóvenes adolescentes que trabajan, los estudios longitudinales (Berger, 2007), iniciados durante la gran depresión en los Estados Unidos observaron que los empleados adolescentes beneficiaban a sus familias y a sí mismos. Muchos adultos de esa generación siguen creyendo que los adolescentes deben trabajar, para “aprender lo que significa el dinero y mantenerse alejados de los problemas. La Investigación que rastreó el efecto del empleo sobre el desarrollo adolescente, y comparó ambos sexos y distintas culturas, sorprendió a muchos científicos sociales al arribar a la conclusión de que el trabajo no es necesariamente beneficioso.

Es probable que el empleo durante la adolescencia impida la formación de la identidad, las relaciones familiares, los logros académicos y el éxito en la carrera. Estos deterioros son especialmente probables si el trabajo insume más de 20 horas a la semana y si no está relacionado con el programa de estudios escolar. El empleo en los adolescentes varía según las culturas. Incluso en los Estados Unidos, la diversidad es evidente. Muchos adolescentes norteamericanos trabajan en puestos sin salida y aburridos -en restaurantes de comida rápida, como quehaceres domésticos o algo similar- y gastan su dinero en entretenimientos, en lugar de depositarlo en un banco. No aprenden nada sobre lo grato que es hacer un trabajo estimulante, la responsabilidad de pagar facturas o sus propios estudios futuros.

Pero para algunos, el empleo que ofrece oportunidades de aprendizaje y promoción, de contar con mentores, buena paga y estrés limitado, tiene beneficios psicosociales que incluyen el desarrollo de buenos hábitos laborales. Ninguna fórmula aislada es adecuada para todos. Los efectos evolutivos del empleo adolescente están ligados a la economía nacional y la cultura. Si un trabajo no distrae de la tarea escolar y si conduce al empleo en la vida adulta, puede ser beneficioso para el adolescente y la familia. Sin embargo, la mayoría de las veces el trabajo intenso en una tarea daña el desarrollo adolescente. El éxito vocacional en la vida adulta no se correlaciona con el empleo remunerado durante la vida adolescente sino con la capacitación social y académica del adolescente, y ambas se logran más fácilmente sin un empleo permanente.

Pero que un adolescente trabaje, le puede traer graves consecuencias si las horas de empleo exceden las 20 semanales. Los efectos a largo plazo del empleo varían, aunque más de 20 horas de trabajo por semana durante la escuela secundaria se considera nocivo, no importa cuál sea la situación del país. Katheryn Monaham, de la Universidad de Washington; Joanna M. Lee (de la de Virginia) y Laurence Steinberg (de la de Temple, todas en EEUU) tras llevar a cabo una investigación con más de 1.700 estudiantes afirmó que:
“Trabajar media jornada durante el año escolar ha sido una característica de los adolescentes estadounidenses durante más de 20 años. Hoy en día, como ha sido el caso desde 1980, una parte importante de los estudiantes de secundaria tiene trabajos a tiempo parcial, y un gran número de estos trabaja más de 20 horas a la semana. Durante las últimas dos décadas, numerosos estudios han analizado el impacto del trabajo en los adolescentes, pero la literatura sobre los efectos del empleo parcial tiene resultados poco consistentes y no hay acuerdo sobre si estudiar y tener un jornada laboral prolongada (más de 20 horas a la semana) es perjudicial para el rendimiento académico o para la conducta y la salud mental” (Matey, 02-04-2011).

Referencias

Berger, K. S. (2007). Psicología del desarrollo: infancia y adolescencia. 7ª ed. Ed. Medica Panamericana.

Matey. (02-04-2011). Los efectos ‘colaterales’ de estudiar y trabajar a la vez. Obtenido de 05-25-2017 from http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/02/04/neurociencia/1296823572.html

imagen n1. Quiñones Infante.(03-23-2015). Incompatibilidades en la regulación del trabajo adolescente que se deben resolver. Obtenido de http://ius360.com/privado/laboral/incompatibilidades-en-la-regulacion-del-trabajo-adolescente-que-se-deben-resolver/

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