LA TEORÍA DE LAWRENCE KOHLBERG


LA TEORÍA DE LAWRENCE KOHLBERG

Kohlberg comparte con Piaget la creencia en que la moral se desarrolla en cada individuo pasando por una serie de fases o etapas. Estas etapas son las mismas para todos los seres humanos y se dan en el mismo orden, creando estructuras que permitirán el paso a etapas posteriores. Sin embargo, no todas las etapas del desarrollo moral surgen de la maduración biológica como en Piaget, estando las últimas ligadas a la interacción con el ambiente. El desarrollo biológico e intelectual es, según esto, una condición necesaria para el desarrollo moral, pero no suficiente. además, según Kohlberg, no todos los individuos llegan a alcanzar las etapas superiores de este desarrollo.

El paso de una etapa a otra se ve en este autor como un proceso de aprendizaje irreversible en el que se adquieren nuevas estructuras de conocimiento, valoración y acción. Estas estructuras son solidarias dentro de cada etapa, es decir, actúan conjuntamente y dependen las unas de la puesta en marcha de las otras. Kohlberg no encuentra razón para que, una vez puestas en funcionamiento, dejen de actuar, aunque sí acepta que se produzcan fenómenos de desajuste en algunos individuos que hayan adquirido las estructuras propias de la etapa de un modo deficiente. En este caso los restos de estructuras de la etapa anterior podrían actuar aún, dando la impresión de un retroceso en el desarrollo.

Kohlberg pregunta en un experimento a un grupo de 72 niños de clase baja y media de Chicago en edades de 10, 13 y 16 acerca del caso moral de Heinz, esposo de una mujer enferma de cáncer que, dado que no logra adquirir un medicamento, decide robarlo. Kohlberg extrajo las definiciones concretas de sus etapas del desarrollo moral de la investigación que realizó con niños y adolescentes de los suburbios de Chicago, a quienes presentó diez situaciones posibles en las que se daban problemas de elección moral entre dos conductas. El análisis del contenido de las respuestas, el uso de razonamientos y juicios, la referencia o no a principios, etc. -se analizaron treinta factores diferentes en todos los sujetos- fue la fuente de la definición de las etapas. Posteriormente, y para demostrar que estas etapas eran universales, Kohlberg realizó una investigación semejante con niños de una aldea de Taiwan, traduciendo sus dilemas morales al chino y adaptándolos un poco a la cultura china.

El desarrollo moral comenzaría con la etapa cero, donde se considera bueno todo aquello que se quiere y que gusta al individuo por el simple hecho de que se quiere y de que gusta. Una vez superado este nivel anterior a la moral se produciría el desarrollo según el esquema que presentamos a continuación.

Nivel I: moral preconvencional. Etapa 1: el castigo y la obediencia (heteronomía). El punto de vista propio de esta etapa es el egocéntrico, no se reconocen los intereses de los otros como diferentes a los propios. Las acciones se consideran sólo físicamente, no se consideran las intenciones, y se confunde la perspectiva de la autoridad con la propia. Lo justo es la obediencia ciega a la norma, evitar los castigos y no causar daños materiales a personas o cosas. Las razones para hacer lo justo son evitar el castigo y el poder superior de las autoridades.
Etapa 2: el propósito y el intercambio (individualismo). La perspectiva característica de esta etapa es el individualismo concreto. Se desligan los intereses de la autoridad y los propios, y se reconoce que todos los individuos tienen intereses que pueden no coincidir. De esto se deduce que lo justo es relativo, ya que está ligado a los intereses personales, y que es necesario un intercambio con los otros para conseguir que los propios intereses se satisfagan. Lo justo en esta etapa es seguir la norma sólo cuando beneficia a alguien, actuar a favor de los intereses propios y dejar que los demás lo hagan también. La razón para hacer lo justo es satisfacer las propias necesidades en un mundo en el que se tiene que reconocer que los demás también tienen sus necesidades e intereses.
Nivel II: moral convencional. Etapa 3: expectativas, relaciones y conformidad interpersonal (mutualidad). La perspectiva de esta etapa consiste en ponerse en el lugar del otro: es el punto de vista del individuo en relación con otros individuos. Se destacan los sentimientos, acuerdos y expectativas compartidas, pero no se llega aún a una generalización del sistema. Lo justo es vivir de acuerdo con lo que las personas cercanas a uno mismo esperan. Esto significa aceptar el papel de buen hijo, amigo, hermano, etc. Ser bueno significa tener buenos motivos y preocuparse por los demás, también significa mantener relaciones mutuas de confianza, lealtad, respeto y gratitud. La razón para hacer lo justo es la necesidad que se siente de ser una buena persona ante sí mismo y ante los demás, preocuparse por los demás y la consideración de que, si uno se pone en el lugar del otro, quisiera que los demás se portaran bien.
Etapa 4: sistema social y conciencia (ley y orden). El punto de vista desde el cual el individuo ejerce su moral se identifica en esta etapa con el del sistema social que define los papeles individuales y las reglas de comportamiento. Las relaciones individuales se consideran en función de su lugar en el sistema social y se es capaz de diferenciar los acuerdos y motivos interpersonales del punto de vista de la sociedad o del grupo social que se toma como referencia. Lo justo es cumplir los deberes que previamente se han aceptado ante el grupo. Las leyes deben cumplirse salvo cuando entran en conflicto con otros deberes sociales establecidos. También se considera como parte de lo justo la contribución a la sociedad, grupo o instituciones. Las razones para hacer lo que está bien son mantener el funcionamiento de las instituciones, evitar la disolución del sistema, cumplir los imperativos de conciencia (obligaciones aceptadas) y mantener el autorrespeto.
Nivel III: moral postconvencional o basada en principios.
Las decisiones morales en este nivel tienen su origen en el conjunto de principios, derechos y valores que pueden ser admitidos por todas las personas que componen la sociedad, entendiéndose ésta como una asociación destinada a organizarse de un modo justo y beneficioso para todos sin excepción.
Etapa 5: derechos previos y contrato social (utilidad). En esta etapa se parte de una perspectiva previa a la de la sociedad: la de una persona racional con valores y derechos anteriores a cualquier pacto o vínculo social. Se integran las diferentes perspectivas individuales mediante mecanismos formales de acuerdo, contrato, imparcialidad y procedimiento legal. Se toman en consideración la perspectiva moral y la jurídica, destacándose sus diferencias y encontrándose difícil conciliarlas. Lo justo consiste en ser consciente de la diversidad de valores y opiniones y de su origen relativo a las características propias de cada grupo y cada individuo. Consiste también en respetar las reglas para asegurar la imparcialidad y el mantenimiento del contrato social. Se suele considerar una excepción por encima del contrato social el caso de valores y derechos como la vida y la libertad, que se ven como absolutos y deben, por tanto, respetarse en cualquier sociedad, incluso a pesar de la opinión mayoritaria. La motivación para hacer lo justo es la obligación de respetar el pacto social para cumplir y hacer cumplir las leyes en beneficio propio y de los demás, protegiendo los derechos propios y los ajenos. La familia, la amistad, la confianza y las obligaciones laborales se sienten como una parte más de este contrato aceptado libremente. Existe interés en que las leyes y deberes se basen en el cálculo racional de la utilidad general, proporcionando el mayor bien para el mayor número de personas.
Etapa 6:  principios éticos universales (autonomía). En esta última etapa se alcanza por fin una perspectiva propiamente moral de la que se derivan los acuerdos sociales. Es el punto de vista de la racionalidad, según el cual todo individuo racional reconocerá el imperativo categórico de tratar a las personas como lo que son, fines en sí mismas, y no como medios para conseguir ninguna ventaja individual o social. Lo que está bien, lo justo, es seguir los principios éticos universales que se descubren por el uso de la razón. Las leyes particulares y acuerdos sociales son válidos porque se basan en esos principios y, si los violaran o fueran en contra de ellos, deberá seguirse lo indicado por los principios. Los principios son los principios universales de la justicia: la igualdad de derechos de los seres humanos y el respeto a su dignidad de individuos. Éstos no son únicamente valores que se reconocen, sino que además pueden usarse eficientemente para generar decisiones concretas. La razón para hacer lo justo es que, racionalmente, se ve la validez de los principios y se llega a un compromiso con ellos. Este es el motivo de que se hable de autonomía moral en esta etapa.

Nivel 1. La moralidad preconvencional.
Obediencia y castigo. Etapa 1.
Kohlberg llama a la etapa 1 pensamiento “preconvencional” porque los niños hablan de la moralidad como algo externo a sí mismos, no como miembros de la sociedad sino como cosas que la gente grande dice qué se debe hacer.
Ejemplo: Es mentir a papá o a mamá algo malo?
Los niños dirán si,porque papá o mamá te castigan si mentis.

Etapa 2. Individualismo e intercambio.
En esta etapa, los niños reconocen que no hay un solo punto de vista correcto (transmitido por las autoridades). Diferentes individuos tienen diferentes puntos de vista. Los encuestados ubicados en la fase 2, se dice que razonan a nivel pre-convencional porque hablan como individuos aislados y no como miembros de la sociedad. Ellos ven a los individuos intercambiando favores, pero aún no existe una identificación con los valores de la familia o la comunidad.
En la etapa 2, el castigo es simplemente un riesgo de que uno naturalmente quiere evitar.
Ejemplo: No hay que mentir porque es malo,mamá y papá castigan a uno muy fuerte con el cinturón porque mienten y el castigo duele.

Nivel II. La moralidad convencional
Etapa 3. Buenas relaciones interpersonales.
En esta etapa, los niños – ya algunos adolescentes – ven la moral como algo más que simples tratos o favores. Ellos creen que las personas deben cumplir con las expectativas familiares y comunitarias y comportarse de ‘buenas maneras’. Buen comportamiento significa tener buenos motivos y sentimientos interpersonales, tales como el amor, la empatía, la confianza, y la preocupación por otros.
Hay un progreso de obediencia incuestionable a una perspectiva relativista y luego preocupación por buenos motivos.
Ejemplo:
Mentir es malo, a mami y papi no le gusta que el niño mienta. Pero el niño ya no miente,no solo por miedo al castigo, sino porque ha aprendido a querer y respetar a sus padres.

Etapa 4. Mantenimiento del Orden Social.
En la etapa 4, el cuestionado se preocupa más ampliamente en la sociedad como un todo. Ahora el énfasis está en obedecer las leyes, respetar la autoridad, y realizar los deberes de cada quien para mantener un orden social. los sujetos toman decisiones morales desde la perspectiva de miembros plenos de la sociedad, y por tanto sus perspectivas son consistentes con tal visión.
Los encuestados en etapa 4 tienen una concepción de la función de las leyes para la sociedad en su conjunto – una concepción que supera a aquella de niños más pequeños.
Ejemplo: Mentir es malo, el niño no miente porque sabe que mentir es malo y porque mama y papa se enojan, se ponen mal con el niño. Pero además, el niño ha aprendido a amar y respetar a sus padres.Además, ya es consciente que a los vecinos no les gusta tampoco que el niño mienta y si miente va a hacer quedar mal a sus padres.

Nivel III. La moralidad post-convencional
Etapa 5. Contrato social y derechos individuales
Los encuestados clasificados en la etapa 5 creen que una buena sociedad se concibe mejor como un contrato social en el que las personas voluntariamente trabajan para el beneficio de todos. Reconocen que diferentes grupos sociales en una sociedad tienen diferentes valores, pero creen que toda persona racional estaría de acuerdo en dos puntos:
Primero todos deben gozar de ciertos derechos fundamentales, como la libertad y la vida, las cuales deben ser protegidas.
En segundo lugar, quieren ciertos procedimientos democráticos para cambiar aquellas leyes consideradas injustas y para mejorar la sociedad en general.
En la etapa 5, en contraste, la gente está haciendo un mayor esfuerzo para develar lo que cualquier sociedad debe valorar. A menudo razonan, por ejemplo, que la propiedad tiene poco significado sin la vida. Ellos trata de determinar de manera lógica cómo una sociedad debe ser y funcionar.
El niño no miente, aunque si tiene que mentir para salvar su vida o la de un familiar querido quizás pueda ser comprensible y no merezca ser castigado tan fuerte.La vida es más importante que la propiedad.

Etapa 6: Principios Universales.
Los procesos democráticos por sí solos no siempre se traducen en resultados que sean justos.
Una mayoría, por ejemplo, puede votar por una ley que hace a una minoría infeliz. Así, Kohlberg cree que debe haber una etapa superior que defina aquellos principios por los alcanzar la justicia general. Esta es la la etapa 6. La concepción de Kohlberg sobre la justicia continúa la de aquellos filósofos como Kant y Rawls, así como grandes líderes morales tales como Gandhi y Martin Luther King. Según estas personas, los principios de justicia nos obliga a tratar los reclamos de cada individuo imparcial, respetando la dignidad básica de todas las personas como individuos. Los principios de justicia son universales, se aplican a todos. Así, por ejemplo, no votaríamos a favor de una ley que es favorable para algunos en detrimento de otros.

Bibliografía

http://ficus.pntic.mec.es/~cprf0002/nos_hace/desarrol3.html

https://pompiliomartinez.wordpress.com/about/pagina-de-entradas/seis-etapas-de-moralidad-de-kohlberg/

2 comentarios en “LA TEORÍA DE LAWRENCE KOHLBERG

  1. La enfermedades mentales de un cristiano y las personas con enfermedades mentales(espirituales) lo debe tratar un especialista de salud cristiano mental(espiritual) o teólogo cristiano(espiritual) y un Profesional de la salud cristiano mental(espiritual). Son un mundo espiritual diferente al mundo pagano. El primero según la Biblia y el segundo según el DSM5. No estoy de acuerdo con el uso DSM5 es un libro no Bíblico.Son dos mundos radicarmente diferentes; según la Biblia. Amén.

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    • Y la biblia lamentablemente no es un manual de enfermedades. Tu enfermedad debe ser tratada por especialistas cristianos,claro que si.Un doctor en psicología en los E.U te puede medicar y si es cristiano tratar terapeuticamente.

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