Preparacion del Señor previo a su ministerio (VI)


Preparación del Señor previo a su ministerio (VI)

Preparación previa de Jesús:

Aunque la narración de Marcos comienza con Jesús ya en edad madura, y en el inicio de su ministerio, sin embargo, pensemos en la preparación anterior y el fundamento en la vida de Jesús preliminar al comienzo de su gran tarea:

«Hace dos mil años hubo en Palestina, en la frontera del Imperio Romano, un niño de una belleza y un encanto inefables. Era el Niño Dios, el infante virtuoso, el hijo modelo. » [1]

El nacimiento

«Jesús nació hace dos milenios en Belén de Judea, la ciudad de David, a la que habían acudido sus padres José y María, para empadronarse. Un ángel del Señor manifestó el acontecimiento a unos pastores y les señaló el sitio del alumbramiento. De inmediato junto con el ángel apareció una multitud del ejército celestial alabando a Dios, haciendo resonar este cántico: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Los pastores, gente de trabajo, simple, sencilla, fueron los primeros adoradores del Divino Infante.

LOS PASTORES

El Hijo de Dios, pudiendo haber elegido para nacer un palacio suntuoso en una ciudad opulenta, quiso nacer en la pobreza de un pesebre, para enseñar a los hombres a no poner su felicidad en las riquezas, honores y placeres de este mundo (Lucas II, 1-20).»[2]

Epifanía

«A los pocos días de nacido Jesucristo, tres reyes de Oriente, guiados por una estrella, llegaron a Belén para adorar al Mesías que acababa de nacer. Ofreciéronle oro, incienso y mirra. Recibieron en cambio el don inestimable de la fe, siendo los primeros gentiles que creyeron en Jesucristo (Mateo II, 1-12).»[3]

La circuncisión

La circuncisión de Jesús

«La circuncisión era una herida que se hacía en el cuerpo del niño y aún del adulto, cuando quería inscribirse entre los hijos de Abraham. Distinguía a los judíos de los demás hombres. Era una figura y un símbolo del Bautismo. El bebito de Belén fue circuncidado al octavo día de su nacimiento, imponiéndosele entonces el nombre de Jesús, que le había sido dado por el ángel Gabriel, antes de su concepción. (Lucas 1: 21).» [4]

Leyendas acerca de la circuncisión del Señor Jesús

«El Santo Prepucio (en latín præputium) es una de las muchas reliquias presuntamente asociadas con Jesús. En varios momentos de la historia diferentes iglesias de Europa han asegurado tenerlo en su poder, en ocasiones simultáneamente. Durante años se le han atribuido varios milagros.

Reivindicaciones de su posesión

La abadía de Charroux reivindicó poseer el Santo Prepucio durante la Edad Media. Se dijo que había sido regalado a los monjes por Carlomagno, del que a su vez se dice que aseguró que un ángel se lo había traído (aunque existe otra versión según la cual el Santo Prepucio fue un regalo de boda de Irene, emperatriz de Bizancio). A principios del siglo XII, se llevó en procesión a Roma, donde se le fue presentado al Papa Inocencio III, al que se le pidió que asegurase su autenticidad. El Papa rechazó la propuesta. En algún momento indeterminado la reliquia se perdió y permaneció perdida hasta 1856, cuando un obrero que efectuaba labores de mantenimiento en la abadía aseguró haber encontrado un relicario oculto dentro de una pared, que contenía el prepucio perdido.

La abadía de Coulombs, en la diócesis de Chartres también reivindicó en la edad media estar en poder del Santo Prepucio. Una leyenda dice que cuando Catalina de Valois se quedó embarazada en 1421, su marido, Enrique V de Inglaterra, mandó buscar el Santo Prepucio. De acuerdo con esta leyenda, la reliquia funcionó tan bien que Enrique V no quiso devolverla tras el nacimiento del niño (el que sería más tarde Enrique VI de Inglaterra).

Otras lugares en los que se ha asegurado que se encontraba el Santo Prepucio son la Basílica de San Juan de Roma, la catedral de Le Puy-en-Velay, la de Santiago de Compostela, la ciudad de Amberes, y las iglesias de Besançon, Metz, Hildesheim y Calcata.

Tradición moderna

El caso de Calcata merece especial mención, pues el relicario que contenía el presunto Santo Prepucio se exhibía en un desfile por las calles de este pueblo Italiano hasta 1983 en la Festividad de la Circuncisión, reconocida oficialmente por la Iglesia Católica y celebrada el 1 de enero de cada año. Esta práctica acabó, no obstante, cuando el relicario (que tenía joyas incrustadas) fue robado. Tras este robo es incierto si alguno de los presuntos Santos Prepucios todavía existe. En un documental de televisión de 1997, el periodista británico Miles Kington viajó a Italia en busca del Santo Prepucio, pero fracasó en su intento de encontrar algún candidato.

Desde el Concilio Vaticano II, el énfasis puesto por la Iglesia Católica en las reliquias ha disminuido notablemente, y muchas reliquias de larga tradición se han relegado a la categoría de “leyenda pía” por el Vaticano. El interés en el Santo Prepucio se ha reducido especialmente, argumentando que la exhibición de esta reliquia en particular producía una ‘curiosidad irrespetuosa’.

El prepucio de Cristo

La circuncisión

Jesús, al ser judío, fue circuncidado como lo indica la tradición judía. Debido a ello, algunos discutieron que cuando Jesús ascendió al Cielo con su cuerpo físico (después de la Resurrección), lo hizo sin tal mutilación. Por otro lado hubo otros que decían que su prepucio se quedó en el mundo. Muchas iglesias (en Europa y sobre todo en Francia) afirman tenerlo.

Así, la teoría de que el prepucio se fue con su dueño al Cielo generó una interesante aunque descabellada historia.

Durante del siglo XVII el académico y teólogo católico Leo Allatius en De Praeputio Dómini Nostri Jesu Christi Diatriba (‘discusión acerca del prepucio de Nuestro Señor Jesucristo’) especuló con que el Santo Prepucio había ascendido al Cielo al mismo que tiempo que Jesús y se había convertido en los anillos de Saturno (que acababan de ser descubiertos).”» [5]

“Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al Niño, le dieron por nombre Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido en el seno. Así que se cumplieron los días de la purificación, conforme a la ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, según está escrito en la ley del Señor que “todo varón primogénito sea consagrado al Señor,” y para ofrecer en sacrificio, según la ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones. Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la Consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor. Movido del Espíritu Santo, vino al templo, y al entrar los padres con el Niño Jesús, para cumplir lo que prescribe la ley sobre él, Simeón le tomó en sus brazos, y, bendiciendo a Dios, dijo: Ahora, Señor, puedes dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra; porque han visto mis ojos tu Salud, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para iluminación de las gentes, y gloria de tu pueblo, Israel. Su padre y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de El. Simeón los bendijo, y dijo a María, su Madre: Puesto está para caída y levantamiento de muchos en Israel y para blanco de contradicción; y una espada atravesará tu alma, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones. Había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, muy avanzada en años; casada en los días de su adolescencia, vivió siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro. No se apartaba del templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y día. Como viniese en aquella misma hora, alabó también a Dios, y hablaba de El a cuan-tos esperaban la redención de Jerusalén. Cumplidas todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a la ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba en El.” (Lc. 2:21)

Comentario

«La circuncisión era el signo de incorporación al pueblo de Israel. Tenía lugar al octavo día del nacimiento y dispensaba el reposo sabático. El rito no era de oficio sacerdotal y podía realizarlo cualquier persona (Ex 5:25; 1 Mac 1:63; 2 Mac 4:16). Podía realizarse en casa o en la sinagoga, ante diez testigos. Al hacerse la circuncisión se pronunciaba una fórmula, ya hecha, de bendición a Dios En la época neotestamentaria solía imponerse en este día el nombre al niño (Gen 17:5-15). Era la incorporación real y nominal a Israel José, de acuerdo con María, debió de ser el que le impuso el nombre. Ya el ángel lo había anunciado. Y se le llamó Jesús, forma apocopada de Yehoshúa: “Yahvé salva.” Era la misión salvadora que tenía (Mat 1:21). Y con la dolorosa circuncisión, Cristo derramó ya la primera sangre redentora.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

“Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor. y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos. Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”.

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre:

“Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos.” (Luc. 2:33-35)

María, una espada te atravesará el corazón

Este evangelio, nos habla de la purificación de María, y la presentación de Jesús en el templo. Ellos no estaban obligados a hacerlo, es decir obligado a estas leyes, entonces San Bernardo nos da una explicación de que lo hicieron no por necesidad de ser purificados, o el ser circuncidado, lo hicieron para darnos un ejemplo a nosotros, que somos pecadores y penitentes.

A fin de comprender mejor este fragmento del evangelio, comento lo siguiente: dice al comienzo, “Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación”.

En Lev.12:1-8, están fijadas la obligaciones a las que se refieren, que cuando una mujer concibe y da a luz a un hijo Varón, es considerada impura por un período siete días, al octavo debe circundar al hijo, y luego debe permanecer treinta y tres días mas impura, no debe tocar nada santo ni puede concurrir al santuario. Si da a luz una hija, el tiempo aumenta a ochenta días.

“Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda. Y al octavo día se circuncidará al niño. Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación. Y si diere a luz hija, será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre. Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote; y él los ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que diere a luz hijo o hija. Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.“ (Lev.12:1-8)

Este es el caso de María, que además era pobre. Estas ofrendas, una era sacrificada en holocausto de adoración, y la otra por el “pecado”. Pero no se refiere a un “pecado mortal”, sino a algo legal, por el hecho del alumbramiento, en donde se habla de estos sacrificios de expiación por haber transgredido algo prohibido “legalmente”, como por ejemplo tocar un cadáver o un reptil prohibido, y si lo hiciese incluso sin darse cuenta, debe confesar su pecado.

Sigue el evangelio: “Llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley:

“Todo varón primogénito será consagrado al Señor”. “Conságrame todo primogénito” (Ex 13,2)

Al principio los “primogénitos” estaban destinados al culto, pero luego se sustituyó este sacerdocio por la tribu de Leví y quedó establecido un simbólico “rescate” de estos primogénitos. María aprovechó para llevar consigo al niño y hacer que José, seguramente, pagase allí el “rescate” por el mismo, consistente en cinco siclos. Aunque se dice que sus “padres” le llevaron a Jerusalén, los que están en situación son el Niño, al que hay que “rescatar,” y su madre, que va a obtener la declaración “legal” de su purificación. El término usado para “presentarlo al Señor” es término usado para llevarlo al altar.

Sigue el evangelio, “Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón”. El evangelio presenta en escena un hombre santo: “justo”, que cumplía los preceptos de Dios, y “piadoso”, hombre de fe viva, religioso. Estos adjetivos acusan esmero por cumplir los deberes morales. Vivía en Jerusalén, y se llamaba Simeón, nombre usual judío. Era un hombre que debía de pertenecer a los “círculos” religiosos y que animaban su esperanza con la próxima venida del Mesías, tan acentuada por entonces en aquel medio ambiente. El Espíritu Santo estaba “sobre él”; gozaba de carismas sobrenaturales. Debía de ser de edad avanzada. Y tenía la promesa del Espíritu Santo, de que no moriría sin haber visto al Cristo del Señor, al Mesías, es decir, la “consolación” de Israel, que él esperaba.

El Espíritu Santo, comenzó en el anciano Simeón, su acción espiritual para que conociera a Jesús y lo recibieran como el Mesías prometido. Impulsado por el Espíritu, vino al templo cuando los padres traían al Niño. Era un hombre santo, que gozaba de carismas. Y tomándolo en sus brazos, “bendijo” a Dios. Los rabinos tomaban a los niños en brazos para bendecirlos. Conforme a la revelación tenida, Simeón ha visto al Mesías. Su vida sólo aspiró a esto: a gozar de su venida y visión, que era el ansia máxima para un israelita. Por eso lo puede dejar ya ir “en paz,” es decir, con el gozo del mesianismo, en el que estaban todos los bienes cifrados. El Mesías es “tu salvación”, la que Dios envía: Jesús (Is 40:5).

Pero este Mesías tiene dos características: es un Salvador universal: “para todos los pueblos”; es el mesianismo profético y abrahámico; y es un mesianismo espiritual, no de conquistas políticas, sino “luz” para “iluminar a las gentes” en su verdad. Pero siempre quedaba un legítimo orgullo nacional: el Mesías sería siempre “gloria de tu pueblo, Israel,” de donde ha salido. También San Pablo, en Romanos, mantendrá este privilegio de Israel.

Dice san Lucas; “Su padre y su madre estaban admirados”, ante esto. Era la admiración ante el modo como Dios iba revelando el misterio del Niño, y la obra que venía a realizar. De nadie sino del Espíritu le podía venir este conocimiento profético.

Simeón los “bendijo.” Con alguna fórmula, invocó la bendición de Dios sobre ellos. No es extraño este sentido de “bendición” en un anciano y un profeta. Pero, dirigiéndose especialmente a su madre, le dijo proféticamente:

“Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción”

Va a ser “signo” (Is 8:18) de contradicción. La vida de Cristo ha sido esto: desde tenerlo por endemoniado hasta confesarlo por Mesías. Como dirá San Pablo, su doctrina fue “escándalo” para los judíos (I Cor 1:23).  Jesús será la señal de contradicción. En efecto, unos lo amarán, otros lo odiarán; unos estarán dispuestos a morir por El, mientras otros no cesarán en su esfuerzo por hacerlo desaparecer de la historia y de la faz de la tierra.

Sigue luego:

“Y a ti misma una espada te atravesará el corazón”

Esto es algo trágico, “Una espada de dolor atravesará tu alma” No será sólo para ella el dolor de una madre por la persecución, calumnia y muerte de su hijo. Observo que en el texto no se dirige a San José, que, sin duda, está allí presente, pues “Simeón los bendijo”. Esta profecía, dirigida personal y exclusivamente a ella, debe de tener un mayor contenido. Se diría que se ve a la Madre especialmente unida al Hijo en esta obra. María es “Hija de Sión,” entonces lleva dentro de sí el destino espiritual de su pueblo, destacándose aquí el dolor de sus entrañas por lo que significaba Cristo, signo de contradicción.

No hay redención sin dolor, y el alma de la Santísima Virgen, será traspasada por la espada del dolor, por todo lo que ella luego sufrió en su corazón por la pasión de su Hijo Jesús.

Finalmente el evangelio dice

“Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.

Este término, se entronca con la finalidad que va a seguirse de esa “contradicción” de Cristo: que “se descubran los pensamientos de muchos corazones.” Habrá de tomarse partido por El o contra El: hay que abrir el alma ante la misión de Cristo.

Jesús, venció al mundo y nos advirtió sabiamente,

“En el mundo habrá tribulación, pero ánimo, Yo he vencido al mundo”

“Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios.” Lc 2, 22-36-40

Ana, “la profetisa”, es sin duda una mujer muy especial, por esa razón aparece como una figura destacada en este fragmento del evangelio. Ella es una “profetisa,” es decir una mujer consagrada a Dios, con un específico carisma, dada a la piedad y a la animación de estos días donde se realizan estas especiales doctrinas. San Lucas, hace una descripción detallada de la biografía de ella y sus actividades. Su viudez parece un “celibato consagrado”. Su obra no fue al menos exclusivamente, en el templo, pues ella “hablaba” a todos los que esperaban la “liberación” por obra mesiánica. Debió de recibir un fuerte impacto en aquel episodio del templo.

Ana, es como las figura de los laicos comprometidos, que con el testimonio de su palabra, anuncia proféticamente la evangelización en su ambiente, aportando además con un testimonio de vida, con caminos hacia la santidad, con practicas de constantes oraciones y penitencias.

Ana da un testimonio sobre el niño Jesús, en un instante de inspiración y dirigida por el Espíritu de Dios. Su actuación, consagrada a la oración, al sacrificio, observando las obligaciones que se deben cumplir, la convierte en una destacada mujer.» [6]

Presentación en el Templo

«Siguiendo la ley de Moisés, a los cuarenta días de su nacimiento, Jesús fue presentado por sus padres, en el templo. Al mismo tiempo la Santísima Virgen, aunque no estaba obligada, cumplió con la ley de la purificación. (Lucas II, 22-38).»[7]

«El niño en el templo, es una escena que nos atrae y nos invita a percibir en el relato diversos motivos a este propósito. En este relato, es la primera palabra que aparece de Cristo en los evangelios. Además, en forma sutil, nos habla de la inteligencia de Cristo, porque dice crece en “sabiduría.” Produce esta escena admiración, porque luego veremos como en los evangelios de “discusión” de Cristo con fariseos y doctores los hace callar. Aquí tiene su preludio y “justificación” al estar demostrando su saber bíblico ante los doctores de la Ley en sus mismas escuelas del templo. Ellos le rinden allí, imparcialmente y aún sin prejuicios, homenaje a su saber.

“El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.”

La gracia porque a Jesús, hombre, le fue concedida la gran gracia de que desde que empezó a ser hombre fuese perfecto y fuese Dios. Todavía siendo niño, tenía la gracia de Dios, para que, como todas las cosas en El eran admirables, lo fuese también su niñez, y se cumpliese así la sabiduría de Dios. Por eso el Hijo de Dios, al hacerse hombre, quiso progresar “en sabiduría, en estatura y en gracia”» [8]

¿Que es la circuncisión?

«La circuncisión es la extirpación o amputación del prepucio del pene, lo que deja al descubierto el glande. Las causas más frecuentes de circuncisión son los motivos religiosos, culturales o médicos. En 2006, según estimaciones de la OMS, el 30 % de los hombres del mundo era circunciso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de la ONU contra el Sida (ONUSIDA) recomendaron el 28 de marzo de 2007, por primera vez, la circuncisión masculina como una intervención importante adicional para reducir el riesgo de contagio del virus del Sida por vía heterosexual.

La circuncisión se menciona en el siglo V antes de Cristo por Herodoto, que la nombra en el segundo libro de sus Historias y le atribuye su origen a los egipcios. Este origen parece confirmado por los numerosos vestigios arqueológicos, el más antiguo es un grabado de la tumba de Ankhamahor (entre 2300 y 2200 antes de Cristo) que representa una circuncisión practicada con una piedra de sílex en un hombre de pie.

Esta práctica se encuentra extendida en el judaísmo, cuya realización es una práctica obligatoria desde hace más de 5.700 años, cuando el patriarca Abraham fue circuncidado por una orden divina.

A diferencia de la circuncisión practicada por motivos religiosos, la circuncisión neonatal (en recién nacidos) es practicada por motivos de higiene y prevención de enfermedades infecciosas en los neonatos o recién nacidos.

Fue a finales del siglo XIX cuando se originó la circuncisión neonatal por motivos no religiosos en Inglaterra, como medida preventiva contra la masturbación, e incluso para la prevención de sífilis, por lo que esta práctica se extendió a casi todos los países angloparlantes. Hoy en día, en muchos países de habla inglesa la tasa de circuncisión en los bebés ha disminuido relativamente; sin embargo, en Estados Unidos la mayoría de los hombres son circuncidados a los pocos días del nacimiento, si bien el porcentaje varía dependiendo de la región. Cabe mencionar que en otros países no angloparlantes también se extendió la práctica de la circuncisión neonatal (aunque de manera mucho menos generalizada que en los Estados Unidos), como son México, varios países de Centroamérica, Filipinas y Corea del Sur, entre otros.

En algunos estudios epidemiológicos observacionales, se ha señalado una aparente tendencia de los niños circuncidados a presentar menos infecciones urinarias que los incircuncisos, y de los adultos a infectarse por el VIH y a padecer menor cáncer de pene. Porque lo cierto es que en Europa, donde la mayoría de los hombres no están circuncidados, hay una menor tasa de cáncer de pene, infecciones urinarias, e infecciones por VIH que en los EEUU, donde la mayoría de los hombres sí lo están. En los países donde se practica la circuncisión neonatal, además de las razones anteriores por las cuales los médicos recomiendan la circuncisión, se añade la de la higiene, ya que el pene circuncidado no produce una sustancia llamada esmegma, que protege y lubrica el espacio prepucial, aunque al acumularse produce mal olor. Sin embargo varios especialistas, como Dimitri Christakis profesor de la Universidad de Washington, sugieren que estas ventajas no son necesarias, ya que la naturaleza no hubiera creado una parte del cuerpo que no se necesitara; además de que con la adecuada limpieza los problemas de infección se pueden evitar. En los países donde se practica la circuncisión neonatal, ésta es realizada sólo por especialistas, como los urólogos. En la mitad de las ocasiones se practica sin anestesia. Aun así, se han dado casos de riesgos en esta práctica, principalmente de hemorragias que en general son finalmente controladas. Si la operación no es realizada por especialistas y a una edad superior al año, pueden existir riesgos mayores

Debido a estos riesgos, sobre todo cuando no se realiza por especialistas médicos, la circuncisión a la población general no se recomienda como una práctica médica preventiva.

El glande del pene constantemente descubierto se ve expuesto a todo tipo de influencias, tales como el roce con la ropa de vestir que, con el tiempo, lo hacen menos sensible a la estimulación sexual; esto puede llevar a que las relaciones sexuales se alarguen más de lo normal antes de la eyaculación.

Este repliegue de piel y mucosa considerablemente dotado con terminaciones nerviosas es un órgano funcional: protege las zonas erógenas del pene fláccido (glande, frenillo, cara interna del prepucio) preservándolas de estímulos molestos durante la vida cotidiana y de la queratinización, la cual alteraría su sensibilidad, y tiene un papel importante en los estímulos sensoriales durante la actividad sexual (coito, masturbación, etc.): proporciona la reserva de piel móvil que permite una erección completa, y por sus propiedades biomecánicas, facilita el movimiento de vaivén, además de ser uno de los principales receptores nerviosos del estímulo sensorial.

Algunos grupos consideran, por ello, que la circuncisión neonatal es una mutilación de tejidos sanos y funcionales, y por lo tanto constituye una violación a la integridad física de un ser humano, que por su edad no puede decidir por cuenta propia.

La circuncisión del frenillo se practica cuando el frenillo es demasiado corto o tenso. En estas ocasiones el afectado puede notar molestias o incluso dolor cuando se encuentra en erección o durante el acto sexual. Es recomendable circuncidarlo en estos casos, pues es muy común que el frenillo llegue a romperse y a sangrar profusamente.

La operación es más simple que la fimosis y a las 2 semanas normalmente el afectado está completamente recuperado.

La circuncisión se cita en numerosas ocasiones en el Tanaj (para los judíos) o Antiguo Testamento (para los cristianos) de la Biblia. Abraham y su familia fueron los primeros circuncidados, a partir de que Dios se apareciera a Abraham y le indicara las condiciones de su alianza con el pueblo judío (Génesis, XVII): “He aquí mi pacto contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos, de los que saldrán reyes. Tú, de tu parte y tu descendencia, circuncidad a todo varón, circuncidad la carne de vuestro prepucio y ésa será la señal de mi pacto entre mí y vosotros. A los ocho días de edad será circuncidado todo varón entre vosotros, de generación en generación, tanto el nacido en casa como el comprado por dinero a cualquier extranjero que no sea de tu linaje”.

A los 99 años, Abraham se circuncidó, impuso la práctica a su primogénito Ismael, así como a todos los hombres y niños de su casa. Repetirá la operación en su hijo pequeño Isaac a los ocho días de su nacimiento.

En el Nuevo Testamento, sólo uno de los cuatro evangelistas nombra de forma clara la circuncisión de Cristo. Se trata de Lucas (II:21): “Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al niño, le dieron el nombre de Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido en el seno”. El primero de enero coincide con la circuncisión de Cristo.

Por el contrario, en la mayoría de sus epístolas, Pablo de Tarso, que vivía en diáspora y en el medio heleno, indica frecuentemente que la circuncisión no es necesaria (Corintios, VII:19): “Nada es la circuncisión, nada el prepucio, sino la guarda de los preceptos de Dios.”

La circuncisión fue objeto de una querella entre helenistas o judíos helenizados y los judíos ortodoxos. Esta querella había sido lanzada por la coronación del rey seléucida Archelaus IV Epifano que preconizaba la helenización a ultranza con:

La efebía o preparación militar que suponía la gimnasia desnudos en la palestra.

Abandono de la circuncisión entre los griegos, en contra de los judíos.

La adopción de la lengua griega en detrimento del arameo.

Esta tentativa se estanca, pero dio lugar a la guerra de los Macabeos a la que hacen referencia dos libros del Antiguo Testamento y dos libros apócrifos. Uno de sus autores fue Jason de Cirene, judío de la diáspora helenizado.

Judaísmo: fieles a la tradición de los hebreos, la mayoría de los judíos continúan practicando la circuncisión al octavo día después del nacimiento del niño, excepto en caso de contraindicación médica. El padre es el responsable de preparar la ceremonia, que debe realizarse por la mañana temprano y es precedida por una vigilia consagrada a los rezos. La circuncisión se llama en hebreo milah, pero la expresión completa es brit milah, cuyo primera palabra significa alianza. En efecto, esta circuncisión se practica para recordar el pacto establecido entre Yavé y Abraham, en el que éste sería hecho “padre de muchedumbre de gentes” (Gén. 17:4).

Cristianismo: Pablo de Tarso fue el primer cristiano que propuso el abandono de la circuncisión, en contra de los judeocristianos. Sin embargo, la circuncisión continuó practicándose entre las iglesias coptas de Egipto y Etiopía. Entre los cristianos, destaca de forma anecdótica que en Inglaterra, la reina Victoria creía que la familia real descendía del Rey David. Hizo circuncidar a sus hijos y nietos, manteniéndose la costumbre hasta finales del siglo XX, cuando la princesa Diana se opuso a la circuncisión de sus hijos. Un país de mayoría católica, las Filipinas, presenta una tasa de circuncisión del 100%. Parece que esta práctica cultural se remonta a unos orígenes prehispánicos y que fue fortalecida por la colonización norteamericana (1898-1946).

Islam: la circuncisión es practicada por la mayoría de los musulmanes, aunque no se considera obligatoria ya que no está ordenada en el Corán. Es una tradición de origen bíblico, que ya se practicaba en tiempos preislámicos. En Irán, tiene lugar a menudo en el mismo momento del nacimiento. Sin embargo, la edad en la que se circuncida al niño es muy variable, incluso frecuentemente la edad de siete años se considera la mejor edad de la circuncisión. Lo más importante es que la operación sea realizada antes de la pubertad. La circuncisión de un niño se celebra con una fiesta familiar en la cual el circunciso recibe regalos. Los adultos incircuncisos que se convierten al islam no tienen por qué hacerse practicar esta operación. »[9]

Salida hacia Egipto y Matanza de los niños de Belén

«Para huir de la persecución de, la Sagrada Familia se refugió en Egipto. Allí permanecieron hasta la muerte de aquel rey. Entonces regresaron y se establecieron en una ciudad llamada Nazareth, en la región de Galilea (Mat. 2:13-23).»(10)

“Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron “(Mat 2:13-18)

La huida a Egipto

Regreso del niño Jesús de Egipto a Nazaret

«De regreso en Nazareth, el Mesías vivió allí hasta los 30 años, recibiendo la formación que le dieron María y José, ocupado en trabajos de modesto artesano. Jesús quería redimir a los hombres, reformar sus ideas, corregir sus costumbres, infundirles las virtudes. Pero la virtud se enseña más que con discursos, con ejemplos y el Hijo de Dios los dio muy sublimes de recogimiento (o vida íntima, de familia), de oración y amor al trabajo. Siendo Dios, no tenía por qué obedecer a José y María, pero quiso hacerlo para enseñarnos a ser sumisos y amorosos con nuestros padres, respetuosos con nuestros superiores y humildes con nuestros semejantes.» [11]

“Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel. Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea, y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno.” (Mat. 2:19-23)

“Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret” (Luc. 2:39)

8 Jesús creció estando sujeto a sus padres

LA FIGURA DE JOSÉ

José era considerado un artesano de cierta posición. Procedía además de una distinguida familia, era descendiente directo del rey David.

«Descendiente de David, desposado con María. Como su Genealogía se hallaba registrada en Belén, tuvo que viajar hasta allá desde su ciudad, Nazaret, con motivo del empadronamiento ordenado por Augusto César (Mat 1.16; Luc 2.4). Según Mat 1.19, era “justo”, lo que señala su piedad y sumisión a la Ley, y a juzgar por Luc 2.24 también era pobre. La amarga experiencia descrita en Mat 1.18s sin duda correspondió al momento en que María regresó de su visita a Elisabet (Luc 1.39–56), José determinó romper el compromiso con ella, pero por compasión quiso hacerlo en secreto, sin tomar las medidas públicas acostumbradas. Sorprendido por una revelación (Mat 1.20s), aceptó con fe la concepción milagrosa del niño y se apercibió para cumplir su importantísimo cometido como guardián del Mesías. Se casó legalmente con María (Mat 1.24), aunque sin unirse todavía con ella (v. 25), de modo que el niño nació como si fuera “hijo de José” (Mat 13.55; Jn 1.45; 6.42).

Junto con María, y por orden del edicto de Augusto César, José fue a Belén muy cerca del tiempo en que habría de nacer el niño (Luc 2.1–7), y al nacer le puso por nombre Jesús (Mat 1.25; Luc 2.21). Después de los acontecimientos descritos en Luc 2.22–39 y Mat 2.1–12, huyó con María y el niño a Egipto (Mat 2.13ss). Volvió a Palestina, aparentemente con la intención de radicar en Judea, después de la muerte de Herodes, pero una nueva revelación divina lo llevó hasta Nazaret (Mat 2.19–23). En este lugar ejerció el oficio de tekton, es decir, obrero de la construcción, carpintero, ebanista (Mar. 6.3; donde a Jesús también se le llama tekton).

Después José solo aparece como protector del niño Jesús. Participa de la incomprensión de María frente a la declaración de Jesús respecto a su misión especial (Luc 2.41–52). La interpretación natural de varios textos implica que era padre de varios hijos e hijas con María (Mat 1.25; 13.55; Mar 3.31–35; Jn 7.5). No se le nombra más con María y los hermanos de Jesús, y la entrega que Jesús hace de su madre al cuidado de Juan, al pie de la cruz, hace pensar que José ya había muerto entonces (Jn 19.26, 27).» [12]

LA FIGURA DE MARÍA

María llora desgarrada mientras sujeta el cuerpo de su Hijo. Ya se lo advirtió Simeón 32 años antes. Una espada atravesará tu corazón”. (Lucas 2, 35)

María, en la miniserie de 1977 Jesús de Nazareth

«María es la madre de Jesús. De ella pocos datos conocemos, salvo que según los Apócrifos es hija de Joaquín y Ana y que podría haber nacido en Séforis según unos, o bien en Jerusalén.» (13)

«Según las narraciones de la infancia de Jesús en Mateo y Lucas, María, una doncella joven de Nazaret y desposada con José, recibe el anuncio angelical del nacimiento de Jesús. La anunciación (Luc 1.26–38) es precisamente la notificación a María de que Dios le ha conferido gracia y bendición al escogerla como madre del Mesías. La pregunta con que María respondió al ángel (“¿cómo será esto? pues no conozco varón”) la han interpretado algunos exegetas católicos como indicio de que había hecho un voto de virginidad. Sin embargo, otros exegetas católicos y la interpretación protestante presentan fuertes argumentos en contra de esta idea: el concepto judío del matrimonio no admite la posibilidad de un voto de tal naturaleza. Tampoco su condición de prometida, para la cual María habría dado su consentimiento según la costumbre, permite pensar que ella no contemplara la consumación del matrimonio. Se concluye que María puso la objeción de que no conocía varón simplemente porque no entendía cómo la promesa de una maternidad inmediata podría realizarse, dada su condición de virgen desposada solamente. Al enterarse de que sería una concepción virginal, María expresa su conformidad con la voluntad divina (Luc 1.38), actitud típica de profetas y siervos de Dios a través de la historia de Israel. En ninguna manera pueden entenderse sus palabras como un fiat de colaboración humana en la consecución de la salvación. El parentesco de María con Elizabet (Luc 1.36; cf. 1.5) podría indicar que María era de linaje aarónico (levítico). Su canto de alabanza a Dios revela que María conocía bien las Escrituras del Antiguo Testamento (Lc 1.46–55). Después de otra intervención angelical, José quedó convencido de que se debía casar con María (Mat 1.18–25), y fueron juntos a Belén en obediencia al edicto romano del empadronamiento (Luc 2.1–7). Por falta de alojamiento en la aldea, María dio a luz a su primogénito en un establo, pero más tarde cuando llegaron los magos a Belén, estos visitaron al niño en una casa (Mat 2.11).María y José cumplieron los ritos judíos de circuncisión y presentación del niño y la purificación de la madre (Luc 2.21–24). Según Mat 2.20–23, los tres huyeron a Egipto para escapar de la ira de Herodes. A su regreso establecieron su hogar en Nazaret. El único relato de la niñez de Jesús (Luc 2.41–52) revela que «sus padres» solían asistir a la Fiesta de la Pascua en Jerusalén. Cuando María reprochó a Jesús por haberse quedado atrás en el templo, Jesús respondió que Él debía atender las cosas de su Padre, contestación que dejó perplejos a María y a José. Evidentemente María no acompañó a Jesús en su ministerio público, aunque asistieron juntos a una celebración social en Caná. En esta ocasión parece que María creyó que su Hijo podría suplir la falta de vino, pero la ligera reprimenda de Jesús muestra que ella todavía no comprendía bien ni la naturaleza ni las condiciones de su ministerio (Jn 2.1–11).Cuando María y los hermanos de Jesús querían apartarlo de un ministerio agotador, Jesús hizo valer su independencia de la relación familiar (Mar 3.21–35). Esta prioridad de relación espiritual sobre la que es solamente física se subraya también en la respuesta que Jesús dio a la mujer que quiso elogiar a su madre (Lc 11.27, 28). A pesar de que los hermanos de Jesús no creían en Él (Jn 7.5), María se unió al grupo de fieles creyentes en el momento de la crucifixión. Jesús la encomendó al cuidado del discípulo amado (Jn 19.25–27). Solo una vez más se menciona a María en el Nuevo Testamento: en Hch 1.14, donde se indica que tanto ella como los hermanos de Jesús se contaban entre los discípulos después de la resurrección. El carácter de María que se percibe en los Evangelios es el de una mujer judía espiritualmente sensible, fiel y obediente a la voluntad divina. Sin duda, de ella Jesús recibió su primera instrucción en las Escrituras. Aunque luego se desconcertó por la forma en que Jesús desempeñaba su oficio de Mesías, hay que reconocer que este dejó perplejos también a sus propios discípulos. Solamente a la luz de la resurrección podían discernir el misterio divino en el ministerio y muerte de Jesús.» [14]

«Todo el resto de conocimiento de la vida de María va unido a la vida de Jesús, a quien siguió en sus andaduras por Tierra Santa. Podemos suponer que la vida de María se desarrollaba de igual manera que la del resto de mujeres de Galilea. En aquellos tiempos, el trabajo del ama de casa comenzaba con la salida del sol. Desayunaban un poco de pan y requesón. Después acudían, portando un cántaro de barro, al pozo o fuente comunal, donde se encontraban con las demás mujeres y sus hijos. Después de llenar el cántaro de agua fresca, regresaban a casa. Entonces realizaban una importante tarea doméstica: cocer el pan. Para ello tomaban cebada en grano de una tinaja, y la molían con dos piedras. Esa harina se pasaba a un gran cuenco, luego se añadía agua y una pequeña porción de masa fermentada del día anterior, que se utilizaba como levadura. Los días de fiesta, o en ocasiones extraordinarias, añadían hierbabuena, comino o canela para darle un sabor especial al pan, que solía tener una forma redondeada, y plana, como un disco. Tejer era otro de los trabajos que realizaban las mujeres. Esta tarea solía llevarse a cabo en el atrio de la casa o en la terraza, por ser los lugares con más luz y más brisa. El telar estaba compuesto de troncos y pesas de barro » [15]

La fuente de María

«La fuente de María era antiguamente conocida como Guihom. Se trata de una fuente de Nazaret a la cual acuden las mujeres y los niños para acarrear el agua, con los típicos cántaros. La mujer en aquella época debía solicitar el permiso del marido para realizar prácticamente cualquier actividad. Entre las tareas cotidianas que un ama de casa tenía que realizar, se encontraba la de proveerse de agua. Para ello acudía a las fuentes comunales, donde llenaba sus cántaros. Tal era el motivo por el que la fuente, al igual que el pozo y el lavadero, constituían los únicos lugares donde ellas podían acudir libremente, sin necesidad de pedir permiso a su marido. Eran pues importantes espacios de relación social para las mujeres, fuera del ámbito doméstico.» [16]

La Anunciación a María

«Dios envía al Arcángel Gabriel (que en hebreo significa “enviado de Dios”) al pequeño pueblo de Nazaret. Siguiendo la tradición judaica, Gabriel es representado como un joven de aspecto normal, que saluda a María y le anuncia que va a ser la Madre de Jesús. La Virgen se siente turbada. Es una joven de 18 años de edad, que aún no está casada, sino sólo comprometida con José. El Ángel le anuncia que su concepción será obra del Espíritu Santo, y que ella dará a luz a un Niño de nombre Jesús, que salvará a su pueblo del pecado, y que reinará por siempre en la casa de David; y que no tendrá fin su reino. María acepta la palabra del Ángel. Fue así como la Virgen supo que tendría un Hijo de origen divino, que sería el Mesías.» [17]

El empadronamiento

«En virtud del edicto del César Augusto -mencionado por San Lucas, y promulgado en los tiempos en que Quirino era gobernador de Siria- los soldados romanos subidos a sus carros y acompañados por un pregonero, recorrían Palestina anunciando que todo judío debía empadronarse en el lugar de donde era originario. El pueblo judío, convencido de que sólo debía acatar las leyes de Dios, nunca aceptó con agrado la dominación romana y tuvo que cumplir a regañadientes el edicto que les obligaba a empadronarse. José, que ya estaba casado con María, pertenecía a la familia de David. Por ello, tuvo que abandonar Nazaret y dirigirse a Belén. Esto suponía un largo y duro viaje por caminos estrechos y peligrosos. Nadie podía pensar que viviendo María en Nazaret y habiendo llegado a tan avanzado estado de gestación, su hijo fuera a nacer lejos de esa ciudad. El edicto convirtió la profecía de Miqueas en realidad:”y tú Belén, tierra de Judá, no eres la más pequeña, porque de ti nacerá el que será Señor y dominador en Israel…”» [18]

Notas

  1. http://www.elindependiente.com.ar/diario/imprimir.asp?id=61220
  2. Ibid
  3. Ibid
  4. Ibid
  5. http://www.foro-cualquiera.com/informes-frikis/38461-santo-prepucio-existe-realmente-conservado-prepucio-jesus.html
  6. http://www.caminando-con-jesus.org/maestro/CAPITULOIX.htm
  7. http://www.elindependiente.com.ar/diario/imprimir.asp?id=61220
  8. http://www.caminando-con-jesus.org/maestro/CAPITULOIX.htm
  9. http://es.wikipedia.org/wiki/Circuncisi%C3%B3n
  10. http://www.elindependiente.com.ar/diario/imprimir.asp?id=61220
  11. Ibid
  12. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
  13. Textos e imágenes extraídos del libro: “Hace 2000 Años. Gran Belén de Bancaja”.http://www.alcaiceria.com/alcaiceria/pags/bel/info/Escenas.htm
  14. Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, op. cit
  15. http://www.alcaiceria.com/alcaiceria/pags/bel/info/Escenas.htm
  16. Ibid
  17. Ibid
  18. Ibid

 

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