Cohabitación vs matrimonio parte 4


Cohabitación vs. matrimonio parte 4

IV) Opiniones.

1. Tendencia al concubinato en la sociedad actual

En el capítulo anterior, se explicó la tendencia al concubinato en la sociedad actual.En este capítulo se verán algunas de las  razones que se dan para cohabitar y vivir juntos y ademas cual es la opinión religiosa del Israel bíblico y de la Iglesia (primitiva y actual).

2. Razones para cohabitar y vivir juntos

Pamela Smock, socióloga del Centro de Estudios de Población de la Universidad de Michigan llevó a cabo un estudio con Penélope Huang, del Colegio Hastings de Leyes en la Universidad de California; Wendy Manning de la Universidad estatal Bowling Green, y Clara Bergstrom Lynch, de la Universidad estatal del Este de Connecticut. Los entrevistados dieron tres razones básicas para vivir juntos:

1) Poder pasar más tiempo con su pareja

2) Compartir la carga financiera, lo que es una razón economicista.

3) “Comprobar” la compatibilidad de caracteres, algo que nunca se ha demostrado que la cohabitación consiga: al contrario, muchos estudios muestran que los que cohabitan antes de casarse luego se divorcian más”.

Y además según el sitio web católico Forumlibertas (02-24-2011) ”las mujeres mencionaron el amor como una razón para vivir juntos tres veces más a menudo que los hombres, en tanto que los hombres mencionaron el sexo como una razón para vivir juntos cuatro veces más que las mujeres”.

Estas son sin dudas, algunas razones que ofrecen para cohabitar juntos las parejas, evitando el casarse por civil o por la Iglesia.

3) Consecuencias negativas del concubinato

La cosmovisión judeo-cristiana del matrimonio y la familia, con sus raíces en las sagradas escrituras hebreo-cristianas, no recomienda a las parejas el cohabitar, dado que no existen garantías suficientes de que permanezcan juntos o que luego de un tiempo de concubinato realmente logren casarse. Laura Mitchell, estudiante de economía de la Universidad George Mason, afirma que la mayoría de las estimaciones respecto de la convivencia antes de la boda, predicen un aumento del riesgo de divorcio del 33 por ciento. Independientemente de la magnitud de esta cifra, todos los estudios concluyen en lo mismo: que la cohabitación prematrimonial está altamente correlacionado con el número de matrimonios fallidos (Mitchel, 04-08-2013).

Una de las consecuencias negativas de la erosión del modelo bíblico tradicional es que se han disparado las tasas de divorcio. Sin embargo, los costos del divorcio son preocupantes, no sólo para las personas involucradas, especialmente los niños, sino también para la sociedad en general. Mientras que los niños pueden no mostrar los efectos del trauma del divorcio en el corto plazo, a largo plazo las consecuencias negativas han sido bien documentados. El sexo fuera del matrimonio, ya no se produce en el seguro entorno de un compromiso de por vida y ejerce también un alto precio entre los que participan en relaciones sexuales ilícitas. Los embarazos de adolescentes y el aborto son los ejemplos más evidentes. El sexo fuera del matrimonio lleva una pesada carga tanto psicológica como espiritual y se contribuye a la inseguridad general y el estrés provocando la desestabilización de nuestra fundación cultural. La homosexualidad priva a los niños de hogares dirigidos por parejas del mismo sexo, del modelo de ambos sexos; y es incapaz de cumplir con los fines de procreación. La confusión del rol de género, también, es un problema cada vez más grave; muchos hombres y mujeres han perdido el concepto de lo que significa ser masculino o femenino. Esto se traduce en una pérdida de la completa identidad del ser humano tal como Dios nos creó: macho y hembra. El sexo no se limita a determinar la forma de los órganos sexuales, pero es una parte integral de todo el ser (Kostenberger & Jones, 2010, p.15). Porque la sexualidad es destructiva cuando actúa fuera del plan del Creador para el matrimonio, muchas cosas malas suceden.

Cuando la sexualidad es aislada y se le permite operar fuera de los planes del Creador, es insocial e inmoral. Para un cristiano el sexo es algo sagrado. Desde el punto de vista cristiano, el sexo es sagrado o perverso. Nunca puede ser casual, sin importancia, neutral. O construye el alma o trabaja para desintegrarla” (Rolheiser, 2003, p.251).

2. Cristianismo

a. Israel bíblico

La ley mosaica permitía la poligamia entre el pueblo hebreo. Las esposas tenían cierta protección contra abusos, y había varios reglamentos en atención a esos matrimonios. Había entre los israelitas una tendencia muy marcada hacia la monogamia. Sin duda la razón principal para esto era que la costumbre de tener más de una esposa era muy costosa para la mayoría del pueblo. Pero la ley mosaica prohibía la multiplicidad de esposas en los reyes de Israel (Deuteronomio 17:17). La causa de la mucha dificultad en las vidas de David y Salomón fue por seguir el ejemplo de los reyes paganos de sus tiempos de tomar muchas esposas, y especialmente esposas paganas, en lugar de obedecer la ley de Dios. En el Oriente, los padres de un joven seleccionaban la novia para él, costumbre se remonta hasta los tiempos del Antiguo Testamento. La idea común oriental es que el amor viene después del matrimonio. Sin embargo la Biblia da algunos ejemplos de amor prematrimonial (Génesis 24:67). Otras que servían de testigos. El joven daba a la joven ya un anillo de oro o algún otro artículo de valor, o simplemente un documento en que le prometía casarse con ella. Los desposorios no eran lo mismo que el matrimonio. Por lo menos pasaba un año entre uno y otro (Deuteronomio 20:7; Mateo 1:18) (Wight,s.f.). Primeros Cristianos (10-05-2015) especializado en Cristianismo Primitivo cita que ”en el mundo judío, la boda se celebraba según las costumbres y ritos tradicionales (cf. Génesis 24 y Tobías 7,9,10). Cierto tiempo después de los esponsales, se celebra la boda. En el mundo judío la boda era un asunto familiar y privado. No se celebra en la sinagoga, sino en casa. No obstante, como todo en Israel, tiene una dimensión religiosa. La celebración incluye oración y bendición“.

b. Iglesia primitiva

En la iglesia primitiva, el matrimonio era considerado, aunque de importancia para la comunidad, más bien como algo personal y familiar (J. H. D, 1988,p.567). Respecto del rito matrimonial en la iglesia primitiva, aunque no originalmente Judío, tampoco tenía originalidad cristiana. Los Padres de la Iglesia respetaban las costumbres locales para que dictaran el rito matrimonial. En el matrimonio cristiano la igualdad del hombre y la mujer fue otra novedad social de la época: En el matrimonio entre cristianos la posición de la mujer es la de compañera en paridad de derechos con el otro cónyuge. Se le otorgó a la mujer una más alta consideración en comparación con las religiones paganas de aquellos tiempos. Primeros Cristianos (10-05-2015) cita que

en los primeros siglos, como se dice en la Carta a Diogneto (de mediados del s.II), los cristianos se casan como todos (V, 6), por lo judío, por lo griego, por lo romano. Aceptan las leyes imperiales, mientras no vayan en contra del Evangelio. El matrimonio se celebra en el Señor (1 Corintios 7:39), dentro de la comunidad, sin una ceremonia especial… Los cristianos se casan como todo el mundo, pero dan muestras de un tenor de peculiar conducta, admirable, y, por confesión de todos, sorprendente (Carta a Diogneto,V, 4). Acogen la vida que nace y respetan el lecho conyugal: Como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. Ponen mesa común, pero no lecho (V, 6 y 7). Ignacio de Antioquía (hacia el año 107) que invita a los cristianos a casarse con conocimiento del obispo, a fin de que el casamiento sea conforme al Señor y no por solo deseo (A Policarpo,5,2). Tertuliano (hacia 160-220) comenta la ventaja de casarse en el Señor: ¿Cómo podemos ser capaces de ensalzar la felicidad tan grande que tiene un matrimonio así; un matrimonio que une la Iglesia, que la oblación confirma, que la bendición marca, que los ángeles anuncian, que el Padre ratifica? (Ad uxorem II 8,6.7.9). Para San Agustín el matrimonio es un bien, y no un bien relativo en comparación con la fornicación, sino un bien en su género, en sí mismo. La primera alianza natural de la sociedad humana nos la dan, pues, el hombre y la mujer enmaridados. Los hijos vienen inmediatamente a consolidar la eficacia de esta sociedad conyugal como el único fruto honesto, resultante no sólo de la mera unión del hombre y la mujer, sino de la amistad y trato conyugal de los mismos”.

San Agustín se asombra de la eficacia del matrimonio y concluye en que hay algo grande y divino en esta práctica: “Yo no puedo creer, en ningún modo, que haya podido el matrimonio tener tanta eficacia y cohesión si, dado el estado de fragilidad y de mortalidad a que estamos sometidos, no se diera en él el signo misterioso de una realidad más grande aún, es decir, de un sacramento cuya huella imborrable no puede ser desfigurada, sin castigo, por los hombres que desertan el deber o que tratan de desvincularse del sagrado lazo”(Primeros Cristianos,10-05-2015).

c) Iglesia actual

Las iglesias cristianas conservadoras continúan enseñando que el matrimonio es la opción más recomendable para aquellas parejas que están de novios y desean formalizar su relación. Mahaney (2006, p.25) escribe que  “El matrimonio entre un hombre y una mujer se creó con la intención de reflejar la relación de Cristo y su Iglesia”. También explica que el propósito bíblico del matrimonio “no se centra en el hombre ni tampoco en las necesidades. Se centra en Dios. Es misterioso y significativo desde lo más profundo. Su matrimonio se hizo para que señale hacia la verdad de la crucifixión y resurrección del Señor, quien regresara por su novia” (Mahaney, 2006, p.27).

 

Artículos de la Serie

Referencias

ForumLibertas. Vivir juntos sin casarse: los hombres lo ven como sexo sin

compromiso, dice un estudio. (02-24-2011). Recuperado de
http://www.forofamilia.org/noticias/vivir-juntos-sin-casarse-los-hombres-lo-ven-como-sexo-sin-compromiso-dice-un-estudio/

J. H. D, “Marriage” in New Dictionary of Christian Ethics and Pastoral

Theology. Downers Grove: Inter-Varsity Press. (1998)

Kostenberger, A. J. & Jones, D.W. God, Marriage, Family. Rebuilding the

Biblical Foundation. Second Edition.(2010). Publicado por Crossway.Wheaton, Illinois. EE.UU.

Mahaney, C.J. Sexo, Romance y la Gloria de Dios. 1era. edición en

español. (2006). Editorial Unilit. Miami. EE.UU.

Mitchel, L. COHABITATION’S TRANSACTION COSTS. (04-08-

2013).Recuperado de http://www.firstthings.com/web-exclusives/2013/04/cohabitations-transaction-costs

Notimex. Estados Unidos un país menos religioso. (11-06-2015).7 Días. La

voz de la comunidad. 

Primeros Cristianos. Los primeros cristianos y el matrimonio. (10-05-

2015). Recuperado de http://www.primeroscristianos.com/index.php/temas/item/1966-el-matrimonio-en-el-cristianismo- primitivo/

Rolheiser,R. En busca de espiritualidad – Lineamientos para una

espiritualidad cristiana del siglo XXI. (2003). Grupo Editorial Lumen. Buenos Aires – México. Impreso en Argentina.

Wight, F.H. Usos y costumbres de las tierras bíblicas. Costumbres

Matrimoniales. (s.f.). Recuperado de http://www.seminarioabierto.com/tiempos18.htm

4 comentarios en “Cohabitación vs matrimonio parte 4

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