Genealogía de Jesús parte 10:¿Qué importancia tiene la generación de Jesucristo a nosotros hoy?


Genealogía de Jesús parte 10:¿Qué importancia tiene la generación de Jesucristo a nosotros hoy?

por Paulo Arieu

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A. textos biblicos

a) Mateo 1:1-17

  • “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón. Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce. “(Mateo 1:1-17 RVR 1960)

b) Lucas 3:23-38

  • “Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí, hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José, hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahum, hijo de Esli, hijo de Nagai, hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá, hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er, hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim, hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán, hijo de David, hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmón, hijo de Naasón, hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá, hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor, hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala, hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec, hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán, hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios. “ (Luc. 3.23-38 RVR 1960)

B) El libro de Mateo

a) Para que se escribió el libro de Mateo? 

El libro de Mateo «se escribió, en primer lugar, para una mente hebrea, de ahí que se repita una y otra vez: “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta…”, haciendo referencia a las Escrituras del Antiguo Testamento. Jesús aparece como el Mesías Salvador por medio del cual Dios cumplió las promesas hechas a su pueblo. » (1)

b) Que significa el nombre de Mateo?

«El nombre Mateo significa “don de Jehová”, Sabemos que fue un funcionario del gobierno romano, un publicano, recaudador de impuestos. Los otros evangelios lo llaman “Leví”. Aparte de este evangelio que escribió, no sabemos nada más de él. Según algunos antiguos informes, Mateo, después de vivir un tiempo en Palestina, se fue a predicar el evangelio a los paganos, aunque no se sabe bien donde, si a Etiopía, Persia, Siria, Macedonia o Irlanda. Se cuenta que murió como mártir. En cuanto a la fecha en que escribió el primer evangelio, Ireneo indica que fue el periodo en que “Pedro y Pablo predicaban en Roma y fundaban la iglesia”, es decir, aproximadamente en el año 60.» (2)

c) Primer catecismo de la Iglesia primitiva

«Fue considerado en la Iglesia de los primeros siglos como el primer «catecismo» para educar en la fe a los creyentes. Por eso, entre los cuatro evangelios, el de Mateo fue el más querido y empleado por la comunidad cristiana, tanto porque ofrecía una gran cantidad de temas pastorales, ligados a la vida cotidiana y significativos para un itinerario de fe, como porque la comunidad cristiana vio reflejada en él, frente a los falsos maestros, el ansia por la fidelidad a las enseñanzas de Jesús-Maestro (cf. 7:15; 24:24-26) y el sendero seguro para caminar siguiendo su ejemplo hacia el Padre (5:48).

d) Para que es util el libro de Mateo?

En esta breve introducción a Mateo pretendemos detenernos, a fin de obtener una mayor comprensión teológico- espiritual de la Lectio divina propuesta en este volumen, primero en el plan general del evangelio, fijándonos en algunas de sus características; a continuación, en la estructura literaria de sus veintiocho capítulos; por último, en las principales coordenadas temáticas que el evangelista contempla en torno a la presencia de Cristo en la Iglesia y brinda también a la reflexión de la comunidad cristiana de todos los tiempos.

e) Alabanzas al libro, de Papías de Hierápolis 

Papías de Hierápolis alabó ya en la antigüedad la sucesión de los distintos capítulos que presenta el evangelista Mateo por la exposición ordenada y amplia de las distintas enseñanzas de Jesús de Nazaret, por las indicaciones concretas respecto a la organización de la Iglesia y a la vida de los cristianos. El texto evangélico está enmarcado en la historia de la salvación, que comienza con el patriarca Abrahán (1:1) y tiene su punto focal en la persona de Jesús, el Emmanuel, que lleva a su cumplimiento los anuncios de los profetas y abre a los hombres el horizonte de una vida nueva con estas palabras: «No penséis que he venido a abolir las enseñanzas de la ley y los profetas; no he venido a abolirlas, sino a llevarlas hasta sus últimas consecuencias» (5:17), y concluye con la promesa de la presencia eficaz del Señor «hasta el final de este mundo» (28:20).

f) Particularidades del libro de Mateo

Éstas son algunas de las particularidades de la obra de Mateo que saltan fácilmente a los ojos del lector atento y que debemos tener presentes al hojear el texto evangélico.

  • Las palabras de Jesús están recogidas en cinco extensos discursos, precedidos por una sección narrativa, tejida también con dichos, breves diálogos y enseñanzas del Maestro.
  • El texto está repleto de referencias al Antiguo Testamento: hay 70 citas explícitas y unos 130 textos que se refieren a la primera Alianza; por otra parte, aparecen varias fórmulas semíticas, como atar-desatar, Reino de los Cielos, carne-sangre.
  • Es característica la referencia explícita a la «Iglesia», la comunidad de los creyentes en Jesús, que, recogida en torno a su Señor, cumple siguiendo su ejemplo la voluntad de Dios Padre.
  • El evangelio de la infancia que presenta Mateo (1,1-2,23) se distingue del que presenta el evangelista Lucas (1,1-2,52). Mientras que este último escribe desde el punto de vista de María en un ambiente sereno y lleno de alegría, Mateo otorga sobre todo importancia a los episodios relacionados con la figura de José y subraya un fondo más bien dramático, como el asunto del suspicaz Herodes, la matanza de los inocentes y la huida a Egipto.
  • Mateo nos presenta un evangelio antiguo, ligado al evangelista Marcos y destinado a una comunidad cristiana de origen judío. Este evangelio fue redactado al menos en dos ediciones sucesivas: la primera en lengua aramea, y la segunda, más desarrollada, en lengua griega.

C) estructura literaria de Mateo

a) El plan general

En general, los exegetas modernos, aun con algunas divergencias e hipótesis diferentes, coinciden en presentar la estructura literaria de Mateo con un esquema próximo al evangelio de Marcos, que incluye las cuatro etapas fundamentales del kerigma o de la predicación primitiva: el bautismo de Juan el Bautista, la actividad pública de Jesús en Galilea, el viaje a Jerusalén y el relato de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Otros, sin embargo, prefieren dividir el evangelio en dos grandes partes: la proclamación del Reino con palabras y obras (4,17-16,20), y la revelación de Jesús, el Mesías rechazado por Israel y glorificado por Dios (16:21-28,20), precedidas por una introducción que presenta el origen, la infancia y el destino de Jesús vinculado a la predicación del Bautista (1:1-4,16).

Nosotros preferimos seguir el texto de Mateo, poniendo de relieve su material tradicional en torno a algunas unidades temáticas que tienen su punto focal en la confesión de fe de Pedro.

El apóstol, respondiendo a la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?», afirma: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo» (16:16). Esta perspectiva cristológica permanece como centro vital no sólo del texto del evangelista, sino de los problemas concretos de la misma comunidad primitiva, que ve en el Maestro el cumplimiento de la profecía, contenida en la Ley y en los Profetas, la relación justa con el ambiente exterior y con el obrar cristiano. En efecto, el texto evangélico sitúa, entre la profesión de fe de Pedro y el retorno final del Señor, la vida de la comunidad cristiana, que, influenciada por la confrontación con la sinagoga, con el problema de la autoridad de la ley y con las diferentes modalidades judaizantes de contestación de la fuerza del anuncio cristiano, había cedido el paso a una crisis de fe y padecía una profunda inseguridad en torno a los grandes temas de la predicación apostólica, conocidos desde el comienzo del camino de conversión. A esta Iglesia le vuelve a proponer el evangelista Mateo, de una manera genuina, lo esencial del mensaje y de la tradición cristianos, con conceptos y términos tomados del lenguaje y de la cultura judeo palestinenses de aquel tiempo, sin ceder a compromisos y a contaminaciones: una Palabra de Dios capaz de interpelar a la existencia cristiana.

b). La estructura literaria

El evangelio de Mateo está estructurado en siete secciones. De ellas, la primera tiene que ver con la infancia de Jesús (1,1-2,23), y la última con la pasión y resurrección del Señor (26,1-28,15). El cuerpo central de la obra está dividido en cinco secciones o libritos que evocan en cierto modo al Pentateuco mosaico. Cada una de estas secciones se compone de una parte narrativa (3,1-7,29; 8,1-9,34; 11,2-12,50; 13,53-17,27; 19,1-23,39), que da luz al lector para comprender la siguiente, es decir, los cinco discursos (5,1-7,29; 9,35-11,1; 13,1-52; 18,1-35; 24,1-25,46), que constituyen una extensa catequesis sobre el tema del «Reino de los Cielos».

c) Éste es el esquema de la composición literaria del texto de Mateo:

  1. Prólogo: genealogía y relatos de la infancia (1:1-2:23).
  2. La genealogía de Jesús (1:17).
  3. El nacimiento de Jesús (1:18-25).
  4. La adoración de los Magos y la huida a Egipto (2:1-15).
  5. La matanza de los inocentes, y Jesús va a Nazaret (2:16-23).
  6. El anuncio del Reino (3:1-7:29).
  7. Sección narrativa: el comienzo del ministerio de Jesús (3:1-4:25).
  8. El sermón de la montaña (5:1-7:29).
  9. El ministerio en Galilea (8:1-11:1).
  10. Sección narrativa: los diez milagros (8:1-9:34).
  11. El discurso misionero (9:35-11,1).
  12. Controversias y parábolas (11:2-13:52).
  13. Sección narrativa: el rechazo de los judíos (11:2-12:50).
  14. El discurso en parábolas (13:1-52).
  15. Jesús y los discípulos (13:53-18:35).
  16. Sección narrativa: episodios anteriores al viaje a Jerusalén (13:53-17:27).
  17. El discurso eclesial (18:1-35).
  18. El viaje de Jesús a Jerusalén (19:1-25:46).
  19. Sección narrativa: acontecimientos a lo largo del viaje (19:1-23:39).
  20. El discurso escatológico (24:1-25:46).
  21. La pasión, muerte y resurrección (26:1-28:15).
  22. Epílogo: el Resucitado y la misión de los discípulos (28:16-20).

D). Los principales temas teológico-espirituales:

Vista la estructura literaria del evangelio, ahora nos encontramos en condiciones de comprender algunas reflexiones entrañables del apóstol sobre la presencia de Cristo en la vida de la Iglesia y del creyente.Tras haber expuesto de una manera breve el plan general de la obra de Mateo con algunas de sus características, veamos los principales temas teológico-espirituales que interesan a Mateo, que vamos a reunir en torno a tres centros de interés: Jesús, la Iglesia y la vida del cristiano.

a) Jesús, protagonista del Evangelio

Si bien es cierto que el evangelio de Mateo se presenta como un texto catequético por excelencia, debemos afirmar también que es, en primer lugar, cristológico, en cuanto que el evangelista expone el significado salvífico de la persona de Jesús, de su palabra y de su acontecer humano. El retrato del Jesús que realiza Mateo no se aleja del que hacen los otros evangelistas, aunque asume, ciertamente, algunos rasgos característicos que lo vuelven original. En efecto, Jesús es el Mesías davídico anunciado por las Escrituras; es el Maestro superior a todos los escribas de Israel (7,28s), alguien que enseña con autoridad; el nuevo Moisés que lleva a su cumplimiento la Torá, la ley de la nueva Alianza, en cuyo rostro resplandece la gloria de Dios (cf. Ex 34,20-30; Mt 5,21-48; 17,1-8). Jesús es el Señor resucitado, el Kyrios, que anuncia el Reino a los hombres; el Emmanuel, que acompaña a la comunidad cristiana por su camino; es el Hijo del hombre, a quien se le ha conferido todo poder en el cielo y en la tierra, y a quien la comunidad de los creyentes reconoce como Señor y Juez de la historia y del mundo; el que evalúa las acciones del hombre y pone de relieve los rasgos trascendentales y la auténtica manifestación de Dios. Pero también es el Médico que sana de todo mal y enfermedad (4:23; 9:35; 10,1) y el Misericordioso que carga sobre sus hombros el peso y los sufrimientos de los hombres (9:13,36; 12:7; 15:29-31).

Con todo, el atractivo del evangelio de Mateo se concentra en el discurso programático que Jesús dirige a las muchedumbres en el «sermón de la montaña» (5,1-7,29), en el que se contiene la proclamación del Evangelio del Reino resumida en las palabras “está llegando el Reino de los Cielos” (4:17.23). De este discurso brota asimismo la misión de Jesús, que consiste en dar a conocer la voluntad del Padre como proyecto de vida para los discípulos. Semejante adhesión a la voluntad de Dios se realiza por medio de la «justicia», condición esencial para llegar a ser verdaderos discípulos del Maestro y para entrar en el Reino, formando parte de la familia de los hijos de Dios (5:17, 20,48; 7:12; 22:37-40). Ahora bien, la virtud de la «justicia» se practica en la medida en que los creyentes viven el amor a los “pequeños” y a los “reconciliados” (11:25s.; 18:3), a imitación del Hijo de Dios, que se hizo pobre y pequeño para revelar y realizar la nueva presencia del Padre.

b) La Iglesia, comunidad de los discípulos de Jesús

Mateo es el único de los cuatro evangelistas que usa la palabra “Iglesia”, y esto saca a la luz su elevada eclesiología. Por eso podemos llamar a Mateo, con toda justicia, el evangelista de la comunidad cristiana (16:18; 18:17), y a su escrito lo podemos llamar “evangelio eclesial”. Muchos de los textos que presenta el apóstol son eclesiales no sólo porque van dirigidos a los miembros de una comunidad judeocristiana diseminada por la tierra de Palestina, sino sobre todo porque intentan responder a las exigencias concretas de la comunidad, que vivía a finales del siglo I en conflicto con el judaísmo ortodoxo, anclado en la rígida ley de los escribas y los fariseos. Sin embargo, la concepción eclesiológica de Mateo se concentra en torno a la persona de Cristo, como afirma justamente el evangelista cuando refiere las palabras del Señor: «Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (18:20), y se hace visible en la persona del apóstol Pedro, cabeza de la comunidad eclesial (16:17-19). Con su confesión de fe: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (16:16), Pedro se convierte en la “roca” sobre la que se va a construir la comunidad de los discípulos, cuya vocación consiste en instruir a todas las gentes, siguiendo el mandato del Señor (28:19).

La idea de Iglesia que Mateo se preocupa por presentar en su evangelio es la convocación de los discípulos del Señor, que el mismo Jesús reúne en torno a sí y a los que forma personalmente en una «justicia» que supera la ley mosaica y se caracteriza por la vida fraterna y por el amor a Dios y a los hermanos. Con todo, es la iniciativa de Dios Padre la que figura en el origen de la convocación de los discípulos, y a través de la persona de Jesús los elige para el Reino de los Cielos por ser “pobres en el espíritu” y “pequeños” (18:3). En efecto, el modelo de relación que debe estar presente en el interior de la Iglesia es el que el mismo Jesús perfiló cuando presentó a un niño en medio de sus discípulos: “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has dado a conocer a los sencillos” (11:25).

Tras el retorno de Jesús al Padre, el evangelista impulsa a esta comunidad para que, a su vez, reviva la historia del profeta de Nazaret formando una fraternidad que escucha y realiza la voluntad de Dios, en continuidad con las Escrituras antiguas y actualizando las palabras y las acciones realizadas por Jesús. A través de esa comunidad, comprometida a vivir en un clima de relaciones fraternas y de amor misericordioso, es como Cristo resucitado continúa estando presente y actuando para la salvación de los hombres. Esta relación de pertenencia personal al Señor y la práctica de la «justicia» califican la concepción de Iglesia y la convierten en misionera con el alegre anuncio de la venida del Reino y de la experiencia concreta y gozosa del espíritu de las bienaventuranzas.

La misión de la Iglesia se une a la del Maestro, que envía a sus discípulos a las ovejas perdidas de la casa de Israel (10:6). En particular, las instrucciones que Jesús dirige a los Doce, para formarles en su seguimiento, se convierten en la carta magna de todos los discípulos de todos los tiempos, enviados a realizar precisamente el anuncio del Evangelio con un testimonio coherente de vida (10:1-42). Esta misión de la Iglesia está expuesta a la inseguridad, al rechazo y también a la persecución en un mundo frecuentemente hostil al mensaje de Jesús: “Yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas” (10:16). Ahora bien, toda dificultad o sufrimiento padecidos a causa de la “justicia” son sostenidos y guiados por el don del Espíritu, que, como don de Dios, hace animosos y libres a los discípulos frente a toda prueba. Ellos, con un valor confiado y en la fidelidad evangélica, serán «sal de la tierra y luz en el mundo» para que todos los hombres puedan reconocer al único Padre bueno que está en los cielos (5:13-16).

c) La vida del cristiano, fiel al Evangelio

Un elemento significativo de la catequesis de Mateo tiene que ver también con los diversos aspectos de la vida cristiana y con el consiguiente comportamiento de fe del cristiano. En efecto, su evangelio pretende estimular una praxis cristiana ligada a la enseñanza de Jesús.

Los miembros de la comunidad cristiana deben huir, de hecho, de una vida superficial y liberarse de formas individualistas para dar testimonio de una vida fiel a las exigencias del Reino. Este estilo concreto de vida se traduce, según el espíritu de las bienaventuranzas, en la conformidad con la voluntad de Dios, es decir, con la «justicia», que Jesús realizó respecto al Padre y al que cada cristiano debe mirar como modelo. Esta «justicia» que es don de Dios, en vistas al Reino de los Cielos, debemos buscarla constantemente. De ahí que la vida de fe del cristiano, a pesar de las dificultades de todo tipo que se le presentan, debe ser vivida comprobando cada día si sus obras están basadas en Dios, tanto para superar el peligro constante de la indiferencia como para caminar hacia la santidad, la santidad del Padre, que está en los cielos. El desprendimiento de los bienes del mundo, las pruebas y las persecuciones de la vida, vividos siguiendo el ejemplo de Cristo, traen consigo la presencia del Espíritu de Dios, que proporciona alegría y una profunda paz interior al corazón del cristiano.

Con esta condición, cada miembro de la comunidad cristiana puede comprender y vivir las exigencias del Reino y ver con corazón renovado la presencia de Dios. Sin embargo, la norma de vida que permite al cristiano practicar la «justicia» sigue siendo la ley de la caridad, criterio último y de juicio por parte de Dios sobre las acciones humanas. El juicio final, en efecto, se realizará sobre las obras de misericordia practicadas con el prójimo hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, recibido como la persona misma de Jesús (25:31-46).

En el evangelio de Mateo todo se encuentra bajo el signo del juicio, como bien se dice en el sermón de la montaña: “No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! Entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos” (7:21). En realidad, quien ha conocido el amor de Dios está en condiciones de hacerlo y debe amar, a su vez, libremente, como Dios nos ha amado. La aparición del Señor resucitado y las palabras que dirige a los discípulos en Galilea resumen de manera adecuada toda la enseñanza del evangelio de Mateo, en doble fidelidad a la memoria histórica de Jesús y a la vida de fe de la comunidad. “Dios me ha dado autoridad plena sobre cielo y tierra. Poneos, pues, en camino, haced discípulos a todos los pueblos […] Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de este mundo” (28:18-20). Ahora bien, la enseñanza pastoral de la teología espiritual de Mateo, que brota de su cristología y su eclesiología, es la de una experiencia personal con Cristo, que interpela la existencia del cristiano, y la de una vida fraterna vivida en la comunidad cristiana, donde se hace visible un amor a todos los hombres, especialmente a los “pequeños”, los pobres y los necesitados de perdón.» (3)

Es importante conocer sus generaciones para entender bien quién es el Señor Jesús, saber y entender quién era Él en la primera época.

«Mateo nos informa acerca del Rey y de su reino. Él comienza su libro con la genealogía, que es muy importante en la cultura judía, porque él tiene que probar que Jesús fue del linaje de David, tal como Dios lo prometió para tener esa posición. Herodes, que fue el Rey de Judea en el tiempo de Jesús, no tenía la descendencia correcta, así que tenía que destruir todos los archivos de su genealogía real, porque no podía probar que no debería ser Rey y los judíos lo odiaban por eso.» (4)

«Esta genealogía con sus muchos nombres de personas que vivían en tiempo pasados funciona como un resumen de la historia de Israel en el Antiguo Testamento, una historia que encuentra su fin y su cumplimiento en Jesucristo. Como tal, la genealogía en Mateo bien sirve con un puente de enlace entre los dos testamentos. » (5)

d) La misión de Jesús

Cual era la misión de Jesús? Mateo

«quiere ayudar a sus lectores entender quién es quién es Jesús y cuál es su misión. En el tiempo de Mateo como hoy en día muchas personas preguntaban: ¿A fin de cuentas, quién es Jesús, y qué significa su vida para mí? Para los judíos y otros pueblos del Antiguo Medio Oriente, una de las primeras cosas que uno quería saber para determinar su actitud hacia una persona era ¿De qué familia proviene? Si un joven judío o árabe llegara a declarar ante su padre su deseo de casarse con cierta señorita, la primera pregunta que le haría el padre sería ¿De qué familia es ella? Para los judíos, la familia era y todavía es de suma importancia. Por lo tanto, Mateo comienza su relato de Jesús con una genealogía; quiere que lleguemos a conocer la familia de Jesús.»(6)

«”Genealogía” (es una palabra griega genealogia) compuesta por genea (genea), generación, y logos (logoV), tratado). Y se refiere a una serie de progenitores y ascendientes antepasados de una persona. El significado sería “historia u orígenes de Jesús”. Algunos dicen que en lugar de “genealogía de Jesucristo”, podría traducirse: “Libro de las generaciones o las familias” o simplemente “Lista de antepasados de Jesús” Los judíos daban una importancia extrema a este tema. Basta recordar lo que ocurrió en tiempos de Esdras cuando unos sacerdotes fueron excluidos por cuestiones genealógicas. “Y de los hijos de los sacerdotes, los hijos de Habaía…Estos buscaron su registro de genealogías, y no fue hallado; y fueron excluidos del sacerdocio” (Esdras 2:62). Para los judíos de ese tiempo, si no tenía una genealogía, ni siquiera sería escuchado. La genealogía era como una carta de presentación o un pasaporte para ser aceptado por la comunidad hebrea. Por eso, desde niños debían aprender de memoria toda la lista de sus antepasados. San Jerónimo dice acerca de los judíos de su tiempo (aprox. el año 400 DC) “Desde Adán hasta Zorobabel recitan de memoria todas las generaciones con tal velocidad, que parecen pronunciar su propio nombre”»(7)

e) La genealogia

Javier Colayco, fundador de TribalJunction.com (http://www.tribaljunction.com), un sitio Web que permite fácilmente crear un árbol familiar y encontrar a parientes distantes, explica que «la genealogía, definida generalmente, es el estudio de su ascendencia. Sin embargo, en actualidad, la genealogía es mucho más implicada e interesante que su definición general deja encendido. Cuando se comienza a estudiar la genealogía, se realiza apenas cuánto información interesante sus antecedentes familiares puede revelar. La genealogía puede verter la luz encendido de donde sus antepasados vinieron, donde vivieron, qué ellos hicieron para una vida, que casaron y qué característica poseyeron.

Casi cada uno, si lo realizan o no, ha participado en una cierta forma de actividad de la genealogía. ¿En escuela del grado, usted hizo siempre un árbol de familia? ¡Ésa es genealogía! La genealogía puede ser tan simple como haciendo un expediente de su árbol de familia de usted a sus grandes abuelos o tan compleja como remontando su linaje entero de nuevo a épocas antiguas.

La historia de la genealogía fecha de nuevo al viejo testamento de la Biblia. En el primer libro, el libro de la génesis, vemos el bloodline de una familia narrado y la importancia de la genealogía. El nuevo testamento también reflejaría más adelante la importancia de la genealogía en la religión y la sociedad. Los libros de Matthew y Lucas contornean la genealogía de Jesús de Nazareth.

Pero la Biblia no es el único expediente escrito que presta crédito a la importancia de la genealogía. A través de la historia encontramos expedientes de conflictos, de asesinatos e incluso de las guerras donde la genealogía hizo una parte en la historia. Los lazos a los derechos, a las derechas a las herencias y a la elegibilidad para el rulership toda se atan a la herencia de una persona, y la genealogía proporciona el mapa que ilustra quién tiene derecho a lo que demanda.

Hay un número de casos a través de la historia en qué genealogía desempeñó un papel importante como ciertos dramas revelados antes de humanidad. Algo tan significativo como el linaje de Jesús de Nazareth algo tan modernly-trivial como el padre verdadero de la hija de Ana Nicole Smith, la genealogía a menudo ha estado en la vanguardia como la historia se jugó hacia fuera.

La genealogía también desempeñó un papel grande en la demanda histórica de Inglaterra al trono de Francia. Rey Edward III era un descendiente Normando-France ‘s. Cuando su tío, Charles IV de Francia, pasado Edward ausente intentó poner demanda al trono francés.

El intentó convencer las energías que sean que aunque su madre no podría poner demanda al trono porque ella era una mujer, ella podría pasar encendido los bloodline a la derecha al trono, haciéndole la regla legítima de Francia. De curso, los descendientes masculinos de la genealogía convienen y la discusión conduce a la guerra.

Inglaterra y Francia no son los únicos países para tener excedente de los conflictos que sería el heredero legítimo de un trono debido a la genealogía. Rowena, Byzantium, Portugal, e incluso Egipto antiguo todo tienen historias que sean ricas en conflictos de genealogías-.

Por supuesto, hay los conflictos menos significativos de la genealogía que no tienen casi tanta importancia como algunos de estos acontecimientos históricos y políticos, pero consiguen bastante cobertura de medios para hacer les el mundo famoso. El árbol de familia verdadero de la hija de Ana Nicole Smith es apenas un caso. Quizás este linaje excesivo del conflicto no era históricamente significativo, sino que aparece que muchos lo encontraron para hacer un asunto de interés general.

Hay un número de razones por las que la gente persigue la genealogía. Algo tan simple como un interés ligero en sus antecedentes familiares o en algo tan significativo como intentar encontrar las partes de una familia quebrada y juntar las piezas de ellas detrás junto; las razones para estudiar la genealogía son numerosas.

La genealogía puede ayudar a una persona a conseguir en tacto con quiénes realmente son. Usted puede descubrir quién eran sus antepasados, qué él hizo, donde vivió, y más. Remontando sus raíces, usted no solamente para aprender sobre los en su bloodline que han ido antes de usted, solamente usted puede investigar y ganar una comprensión de estos miembros de su familia que usted nunca tenía la ocasión de satisfacer.

Han habido épocas a través de la historia cuando las familias partidas las circunstancias extremas aparte. La Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, rasgó a hermano de hermana y de madre del niño. La genealogía es una herramienta que puede ayudar a juntar las piezas de las familias rotas detrás y los millares de gente han hecho apenas eso.

La genealogía es a veces apenas una simple diversión. ¿No sería emocionante descubrirle era un primo distante de una celebridad famosa, o que su nona abuelo era rey? La genealogía de muchas veces puede destapar hechos interesantes y emocionantes sobre el árbol familiar de una persona.

La genealogía, aunque siempre fue importante, no experimentó una explosión tan extensa en renombre hasta el advenimiento del Internet. Se van los días cuando investigar su árbol de familia significó el funcionamiento a partir de una facilidad de los expedientes del público al siguiente, esperando que usted podría encontrar pedazos que falta al rompecabezas enviando lejos para la información que pudo nunca llegar.

Con más y más expedientes públicos que ahora son accesibles on líne, la información principal de la genealogía se logra fácilmente con solo un click del Mouse, y se crea el árbol genealógico familiar. Millones de usuarios del Internet han comenzado ahora a remontar sus líneas familiares en la Web, ya que lo que antes se tardaba años para lograr, se puede ahora hacer en una cuestión de días o de semanas.» (8)

f) En los evangelios solo hay dos genealogías de Jesús

Volviendo al libro de Mateo, vemos que entre los cuatro Evangelios sólo dos, Mateo y Lucas, tienen genealogías.

En el foro de Internet de la Web cristiana iglesia.net, en el ítem “La importancia de tener una genealogía y alimento diario”, explica que «Mateo nos dice que Jesús es el verdadero descendiente de la familia real, que Él es el heredero legal del trono real. Una persona tal como ésta necesita una genealogía que cuente Su origen y Su linaje. Lucas presenta a Jesús como un hombre hecho y derecho. Para presentar a Jesús de esta manera también se requiere una genealogía. En Marcos, se ve a Jesús como a un esclavo, uno que ha sido vendido como esclavo. No es necesario incluir la genealogía de un esclavo; por eso, no se encuentra en el libro de Marcos. Juan nos dice que Jesús es Dios. “En el principio era el Verbo… y el Verbo era Dios”. Con El no hay principio, ni linaje. Él es eterno, sin principio de días ni fin de vida (He. 7:3). ¡En el principio era Dios! Sería ridículo si Juan hablara de la genealogía de Jesús. Con respecto a todos los demás, sin considerar quién es o cuántas biografías han sido escritas de él, la genealogía es exactamente lo mismo. Pero Jesús tiene dos. » (9)

g) Jesús, el Mesías prometido

«Jesús vino al mundo diciendo que Él era el Mesías del cual Isaías profetizó. Él era el cumplimiento de la profecía» (10) «Esto nos permite darnos cuenta que Dios dice todo por una razón y tiene una razón para todo» (11) «Jesús dijo que Él era el Mesías y los líderes religiosos y los fariseos dijeron que Él era el hijo ilegítimo de una judía. Por eso Mateo les escribió a los judíos, para contestar las acusaciones de ellos. La genealogía nos confirma la identidad de Jesús» (12), que el es el Mesías de Israel, la promesa de Dios al mundo en Génesis (protoevangelio, “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Gen 3:15 RVR 1960)

h) Jesús es el descendiente de Adán

«Desde el principio Dios anunció una intervención divina en relación a los descendientes de Adán, puesto que de acuerdo con las Escrituras, tras la desobediencia de los primeros humanos se dirigió a la simbólica serpiente para decirle estas extrañas palabras que fueron el inicio de una serie de profecías que se referían a la llegada de una descendencia que vencería a Satanás.»(13)

Jesús «fue descendiente de Abraham y de David. Para ser el Mesías Él tenía que ser:

  • El descendiente de Abraham, por su semilla; para ser Mesías
  • El descendiente de David, para poder sentarse sobre el trono de David.

Esto ya había sido profetizado. Mateo está probando quién era Jesús a través del linaje de su Padre. Ahora, José no fue el padre natural de Jesús. Él fue concebido de manera sobrenatural en el vientre de su madre, pero para ser un Rey, tiene que ser a través de su padre. Así que cuando Lucas nos da la genealogía, él lo hace a través del linaje de María, porque ella también, fue del linaje de Abraham. La genealogía de Jesús ha enfrentado la genealogía de los fariseos. Nadie estaba más en contra de Jesús y sus enseñanzas que los fariseos » (14)

«La genealogía de Mateo hace énfasis en los ascendientes de Jesús: David y Abraham. (Mat.1:1) “Jesucristo hijo de David, hijo de Abraham.” Esta afirmación vincula a Cristo con dos de los grandes pactos que Dios hizo, con David y con Abraham. El pacto de Dios con Abraham prometía que por él serían bendecidas todas las familias de la tierra. (Gen.12:3) con (Gál.3:8,16).» (15)

«Dios le prometió a Abraham: “…te bendeciré abundantemente y multiplicaré mucho tu simiente, que llegará a ser cómo las estrellas de los cielos y cómo la arena que está en la orilla del mar. Tu simiente tomará posesión de la puerta de sus enemigos, y todas las naciones de la tierra serán bendecidas por medio de tu simiente, porque has obedecido mi voz”. (Gén. 22:17-18)

Estas palabras revelaban la estirpe de la descendencia, y el apóstol Pablo las aplicó al Cristo, escribiendo: “…la promesa se le dio a Abraham y a su simiente, pero no se le dijo ‘a tu simiente’ cómo refiriéndose a muchas, se le dijo ‘a tu simiente’ cómo hablando de una sola, que es el Cristo”. (Gál. 3: 16) » (16)

Con David consistía en la promesa de un Rey que se sentaría en el trono de su reino para siempre. (II Sam .7:8-13).

«Con el tiempo, los profetas fueron desvelando el linaje del Mesías. Así, cuando el patriarca Jacob sintió acercarse su fin, bendijo a sus hijos, profetizando luego con respecto a los descendientes de cada uno de ellos, y dirigiéndose a su hijo Judá, dijo: “El cetro no se apartará de Judá, ni el bastón de mando de entre sus pies, hasta que venga Shiloh” (Shiloh significa ‘el Dueño’ o ‘el Propietario’) (Gén. 47:10)

Y cuando siglos después, David fue ungido cómo rey de Israel, escribió: “El Eterno ha jurado a David una disposición de la que jamás se retractará: ‘A uno de tu linaje sentaré sobre tu trono…’” (Sal. 132:11)

En armonía con sus palabras, cuando Gabriel anunció a María el nacimiento de un hijo, declaró: “…será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su antepasado. Reinará para siempre sobre la casa de Jacob y su reino no tendrá fin”. (Luc. 1:32-33) Y también el apóstol Pedro, dirigiéndose a los judíos tras la muerte y resurrección de Jesús, dijo: “Hombres de Israel, escuchad estas palabras: Jesús Nazareno, aquel hombre que Dios presentó ante vosotros… …ha sido levantado por Dios, que lo ha liberado de los dolores de la muerte… …tal cómo de él había predicho David… …que era profeta y confiaba en el juramento que Dios le había hecho, de que sentaría en su trono a uno que fuese fruto de sus lomos…” (Hch. 2: 22 –30)

i) La genealogía de Jesús no es de poca importancia

Puede entonces decirse que la genealogía de Jesús no es cosa de poca importancia. A través de los siglos, Dios había anunciado por medio de ángeles y de profetas, que el prometido Mesías sería simiente de Abraham, pertenecería a la tribu de Judá, y gozaría por nacimiento, de un derecho legal al trono de David. Se hacía pues indispensable probar su ascendencia y los derechos que esta le otorgaba, y con este propósito se registraron en las Escrituras las líneas familiares de María y de José, su esposo. » (17)

j) Comparando las genealogías:

1) «La genealogía que se presenta en el evangelio de Mateo pertenece a José, el padre legal o adoptivo de Jesús. Mateo asciende desde Abrahán a Jesús. El evangelio según Mateo se abre con un título solemne: “Genealogía de Jesús, Mesías, hijo de David, hijo de Abrahán» (v. 1), seguido de un larguísimo elenco de nombres de elevado significado teológico. El verbo que domina el pasaje es “engendrar”, que, en su sentido más profundo, significa “crear por Dios”, “crear en nombre de Dios”. En efecto, las genealogías ejercen en las Escrituras el papel de interpretar la historia a partir de su fundamento, de la vida transmitida como bendición divina. Entre las distintas genealogías bíblicas sólo hay una introducida de manera semejante a la de Mateo: se trata del “Libro de la generación de Adán”, sea, del “primer hombre”, que, hecho a imagen y semejanza de Dios, engendra hijos comunicándoles esta misma semejanza (Gen 5:1-32). Mateo, por consiguiente, recorre el río de las generaciones para indicar que la cadena de 20 Prólogo: genealogía y relatos de la infancia (Mat 1:1–2,23) la transmisión de la vida a través de la carne y de la sangre se detiene en Jesucristo: con él comienza una nueva creación, obra del Espíritu (v. 18; Jn 1:12s). Este cambio decisivo está indicado por el mismo verbo “engendrar“, empleado en forma pasiva (v. 16). Precisa que era simiente de Abraham, que pertenecía a la tribu de Judá y que era descendiente del rey David, por proceder de la familia de su hijo Salomón. Sin embargo, revela que pertenecía además a la estirpe de Jeconías o Conías, un rey de Judá de quien el profeta Jeremías había dicho: “Un vaso de tierra despreciable y rechazado es este hombre Conías… …Esto es lo que ha dicho El Eterno: ‘Inscriban a este hombre cómo sin hijos, cómo un hombre que ha malogrado su vida, porque los de su simiente no conseguirán prosperar y ninguno de ellos se sentará jamás en el trono de David…’” (Jer. 22: 28-30) Puede así decirse, que por decreto de Dios, esta rama familiar quedó excluida de la línea real de David, y que los descendientes de Jeconías, José incluido, no gozaban por herencia de ningún derecho a reinar. Ahora bien, este hecho no afectaba directamente a Jesús, puesto que no era simiente o hijo biológico de José, por lo que no pertenecía a su estirpe.

2) Lucas: registra la línea genealógica de María, pues aunque llama a José ‘hijo de Heli’, los estudiosos generalmente concuerdan en que este término puede entenderse y traducirse muy justamente cómo ’yerno de Heli’, que fue padre de María, perteneció a la tribu de Judá, y descendía del rey David a través de la familia de su hijo Natán. Lucas baja desde Jesús hasta Adán.Jesús heredó pues sus derechos al trono de David a través de la línea materna, y esta vía de sucesión podría ser corroborada mediante una de las profecías de Zacarías, que fue citada también por el apóstol Juan, y que al anunciar la muerte del Mesías y el desconsuelo que todas las familias de Jerusalén sufrirían entonces, nombra en primer lugar a las de David y de Natán: “…habrá por aquel que traspasaron un lamento igual al lamento por un hijo único, y le llorarán amargamente cómo se llora a un primogénito. Aquel día el lamento en Jerusalén será grande… …se lamentará el país, familia por familia, la familia de la casa de David… …la familia de la casa de Natán…” (Zac. 12: 10-14)

Pero entonces, si solamente fue María quien transmitió a su hijo el derecho al trono de David ¿Cuál es el propósito de la genealogía de José?

k) La respuesta está en las disposiciones hereditarias que la Ley de Israel establecía:

Antes de que las tribus de Israel entrasen en Canaán, la tierra prometida, Dios, por medio de Moisés, dispuso el reparto de la heredad que les entregaba. Cada una de las tribus, a excepción de la de Leví, tenía que recibir una extensión de tierra que debía mantener siempre en propiedad, y repartirla entre sus familias para que disfrutasen de un patrimonio que se transmitiría de padre a hijo. No obstante, en Núm. cap. 27, leemos que las hijas de Tselofehad, un cabeza de familia que no tenía hijos varones, reclamaron el derecho a la herencia de su padre. Entonces, después de dirigirse en oración al Señor, Moisés comunicó al pueblo que cuando no hubiese en la familia hijos varones, las hijas heredarían del mismo modo que los hijos. Pero esta disposición planteó un nuevo problema: si la tierra asignada a cada una de las tribus constituía una heredad intransferible ¿Qué sucedería si la heredera se casaba con un hombre de otra tribu? ¿Cómo podría entonces regresar la herencia a su ‘status quo’ en el año de jubileo, según se decretaba en la Ley?

De nuevo Moisés se dirigió al Señor, estableciendo luego que cualquier mujer que tuviese derecho a una herencia en Israel, debía, para poder conservarla, casarse con un hombre que perteneciese a la tribu de la familia de su padre. La mujer que rehusaba cumplir con esta exigencia legal, también renunciaba expresamente a su herencia.Esta disposición que regulaba las transmisiones hereditarias, explica la importancia de una genealogía de José, que demuestra que María había cumplido con el requisito legal de casarse con un hombre de la tribu de su padre, la tribu de Judá.Al haber obedecido el mandato de la Ley, María estaba en disposición de heredar y de transmitir legalmente a su primogénito un patrimonio que, en su caso, incluía los derechos inherentes al linaje de David.

Así pues, las dos genealogías de Jesús se complementan para confirmar la legitimidad de su linaje real, en armonía con lo que los profetas habían proclamado, pues tal cómo escribió Pablo a los Corintios: “…el Hijo de Dios, Jesús Cristo… …no ha resultado un dudoso ‘puede que sí o puede que no’, si no un seguro ‘sí’, por haberse concretado en él con un ‘sí’, todas las promesas de Dios que le conciernen”. (II Cor. 1:19-20) » (18)

l) Jesús desciende de bastardos

En el portal Notas Bíblicas, en el artículo “La genealogía de Jesucristo”, Víctor Manuel Castro Chinchilla (Febrero 2008), explica que «realmente la genealogía de una persona en nada o en poco amerita a esta, porque no necesariamente una línea de sucesión está ligada a una moral o justicia, y ni siquiera los antepasados de Jesús son una familia de alto honor o respeto. Si bien es cierto que algunos de ellos son hombres y mujeres de gran altura y respeto, otros no lo son, entre los primeros podemos decir lo siguiente: Adán. penetrado por la nostalgia de la felicidad perdida del paraíso; Matusalén, el muy anciano; Noé rodeado del terrible fragor del diluvio; Abrahán, al que Dios hizo salir de su país y de su familia para que formase una alianza con él; Isaac, el hijo del milagro, que le fue devuelto desde el altar del sacrificio; Jacob, el nieto que luchó con el ángel de Dios… ¡Qué corte de gigantes del espíritu escoltan la espalda de Jesucristo! Pero esa lista contrasta con los otros que son una vergüenza para Jesús .Lo verdaderamente conmovedor de esta genealogía es que ninguno de los dos evangelistas ha “limpiado” la estirpe de Jesús. Cuando hoy alguien exhibe su árbol genealógico trata de ocultarlo, por lo menos, de no sacar a primer plano las “manchas” que en él pudiera haber; se oculta el hijo ilegítimo y mucho más el matrimonio vergonzoso. No obran así los evangelistas. En la lista aparece -y casi subrayado- Farés, hijo incestuoso de Judá; Salomón, hijo adulterino de David. Los escritores bíblicos no ocultan que Cristo desciende de bastardos.»(19)

m) En la genealogía de Jesús, aparecen los nombres de 4 mujeres con historias tristes

En el World Genealogy Portal, en el artículo “Genealogía de Jesús”, J.L. Martin-Descalzo dice

“Y digo que casi lo subrayan porque no era frecuente que en las genealogías hebreas aparecieran mujeres; aquí aparecen cuatro y las cuatro con historias tristes. Tres de ellas son extranjeras (una cananea, una moabita, otra hitita) y para los hebreos era una infidelidad el matrimonio con extranjeros. Tres de ellas son pecadoras. Sólo Ruth pone una nota de pureza. No se oculta el terrible nombre de Tamar, nuera de Judá, que, deseando vengarse de él, se vistió de cortesana y esperó a su suegro en una oscura encrucijada. De aquel encuentro incestuoso nacerían dos ascendientes de Cristo: Fares y Zara. Y el evangelista no lo oculta. Y aparece el nombre de Rahab, pagana como Ruth y “mesonera”, es decir, ramera de profesión. De ella engendró Salomón a Booz.

Y no se dice -hubiera sido tan sencillo- “David engendró a Salomón de Betsabé”, sino, abiertamente, “de la mujer de Urías”. Parece como si el evangelista tuviera especial interés en recordarnos la historia del pecado de David que se enamoró de la mujer de uno de sus generales, que tuvo con ella un hijo y que, para ocultar su pecado, hizo matar con refinamiento cruel al esposo deshonrado.

¿Por qué este casi descaro en mostrar lo que cualquiera de nosotros hubiera ocultado con un velo pudoroso? No es afán de magnificar la ascendencia de Cristo, como ingenuamente pensaban los racionalistas del siglo pasado; tampoco es simple ignorancia. Los evangelistas al subrayar esos datos están haciendo teología, están poniendo el dedo en una tremenda verdad que algunos piadosos querrían ocultar pero que es exaltante para todo hombre de fe: Cristo entró en la raza humana tal y como la raza humana es. El aceptó, en todo el resto de su progenie, la realidad humana total que él venia a salvar.

Las genealogías, citadas varias veces al comienzo de los Evangelios de San Mateo y San Lucas, tienen el sentido de situar a Cristo como fin de la revelación de Dios a través de los siglos, de subrayar la continuidad entre el Antiguo y Nuevo Testamento.» (20)

E) Opiniones desde la Tradición cristiana:

1) Schmaus Teología Dogmática III Dios Redentor: «Cristo es el fin de los tiempos. Todas las revelaciones anteriores son trascendidas en la revelación de Cristo; todas aluden a El; El las resume y revela su sentido último, de forma que sólo desde El pueden ser plenamente entendidas. “Muchas veces y en muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por ministerio de los profetas últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo” (Hb/01/01-02).

2) San Ireneo: Las genealogías, citadas varias veces al comienzo de los Evangelios de San Mateo y San Lucas, tienen el sentido de situar a Cristo como fin de la revelación de Dios a través de los siglos, de subrayar la continuidad entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Las figuras citadas salen en larga procesión al encuentro de Cristo, como los profetas en los pórticos de las Iglesias medievales. Del sentido de las genealogías, habla San Ireneo: “San Lucas muestra cómo las generaciones que van desde la generación del Señor hasta Adán comprenden setenta y dos series. Une así el fin con el principio, atestiguando que es el Señor el que reúne así, a todos los pueblos, desparramados sobre la faz de la tierra, en la variedad de lenguas y de estirpes, resumiéndolas a todas con Adán en sí (Adversus Haereses III, 22, 3).

3) Cristo es el Esperado en todo el AT; allí se habla de Él como del que va a venir. El AT es la prehistoria de Cristo, en la que en cierta manera se traslucen los rasgos de su vida. La figura de Cristo proyecta su sombra en el AT en una rara inversión del ejemplarismo griego y del pensamiento natural, que conocen tan sólo las sombras de lo que realmente existe. Aquí la aurora es el reflejo del día: el Antiguo Testamento es la irradiación del Evangelio. (Heb. 10, 1; Ro. 5:14; Gál. 3:16; I Cor. 10: 6; Col. 2:17). Según esto, todo el AT es un texto profético, cuyas palabras y signos se cumplen en Cristo.»(21)

4) San Ireneo: «San Lucas muestra cómo las generaciones que van desde la generación del Señor hasta Adán comprenden setenta y dos series. Une así el fin con el principio, atestiguando que es el Señor el que reúne así, a todos los pueblos, desparramados sobre la faz de la tierra, en la variedad de lenguas y de estirpes, resumiéndolas a todas con Adán en sí (Adversus Haereses III, 22, 3).

5) El comienzo de Mateo 1:1 suena de esta forma: “Biblos ghenéseos lesou Christou… “ (“Libro de la generación de Jesucristo”). Pues bien, observan algunos exegetas, el título Biblos ghenéseos es el mismo que aparece en Gén 2,4 a propósito de la creación del mundo: “Estos son los orígenes (É Biblos ghenéseos) de Adán” (los Setenta leen: “de los hombres”). De este visible paralelismo entre Mat 1:1 y Gén 2:4; 5:1, algunos deducen la siguiente conclusión: Mateo considera el génesis-nacimiento de Jesús como una segunda creación: Cristo es el nuevo Adán y el seno de María (Mat 1:18-21) sería como la nueva tierra virgen de la que el Espíritu de Dios plasma al que es origen de la nueva humanidad.

Pensar en la encarnación de Cristo como en una renovada creación es una propuesta convincente. Además de apelar a las observaciones literarias mencionadas anteriormente, podríamos apoyarla en el carácter de absoluta novedad que tiene esta página de Mateo. Por ejemplo, la realeza de David se destaca claramente en el v. 5 y (según algunos) también en el v. 6. Pero con el destierro la institución monárquico-davídica se ve apagada. En la tercera serie de nombres que sigue a la deportación de Babilonia (vv. 12-16) aparecen personas destituidas de toda insignia real. Cristo dará vida a un nuevo tipo de realeza, que es de un género muy distinto. Como Hijo de Dios (Mat 2:15), establece otra casa de David, un reino que trasciende las leyes de la carne y de la, sangre. La misma manera con que entra en nuestro mundo es un capítulo abierto hacia la naturaleza divina de su persona.

Un día dijo Jesús a propósito de sí mismo:

  • “Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí…. ¡he aquí más que Jonás en este lugar!… ¡y he aquí más que Salomón en este lugar!” (Mat. 12:6, 41,42).
  • Si sus antepasados fueron engendrados por el encuentro de un hombre y una mujer, la humanidad de Cristo es fruto del poder del Espíritu que actúa en el seno de María. Es un camino que desconcierta a la sabiduría de aquí abajo: “El nacimiento de Jesucristo fue así…” (Mat 1:18).

Tales son los albores de la nueva creación, aquella en que el Hijo del hombre se sentará en el trono de su gloria (Mat 19:28; 25,31). Cristo se hizo rey no por sucesión davídica, sino por concepción virginal y por resurrección; ambas son obra del Espíritu que renueva todas las cosas

6) Cuatro mujeres en la genealogía:

¿Por qué? Mateo (a diferencia de Luc 3:23-28) pone cuatro mujeres en los eslabones de la cadena genealógica de Jesús: Tamar (v. 3), Rahab (v 5a), Rut (v. 5b) y “la mujer de Urías” (v. 6b), o sea Betsabé. En la finalidad esencial de la genealogía la mención de estas cuatro mujeres no era necesaria. En efecto, para la mentalidad bíblico-semítica (que es machista) el que engendra es el varón, mientras que la mujer le engendra al marido. Y Mateo lo sabe bien, hasta el punto que une los nombres de Tamar, Rahab, Rut y Betsabé a los de sus maridos respectivos (Judas, Salmón, Booz y David). Mateo, según se dice, no suele conceder gran importancia a la mujer. Pero aquí precisamente, como apertura de su evangelio, hace una excepción.

¿Por qué motivo? 

6.a) Porque son pecadoras, responden algunos siguiendo a san Jerónimo; Jesús, afirmará varias veces el evangelista, vino a salvar a su pueblo de sus pecados (Mat 1:21, 9:2-6.10-13 18:11-14…). Pero se objeta que no es éste el caso de Rut, que se nos presenta como una mujer virtuosa, a pesar de que procedía de una tierra pagana, la de Moab (Rut 1:1ss). En cuanto a Tamar, el mismo Judá reconoció: “Es más justa que yo” (Gén 38:26); además, como diremos, se sabe perfectamente que estuvo rodeada de una gran veneración en la antigua literatura judía. Rahab —ya a partir del texto bíblico de Jos 2:12 y 6:17, 22-25— es celebrada como una heroína. Y sobre las peripecias de Betsabé hay que notar que el pecado se hizo recaer más bien sobre David, que la mandó raptar (II Sam 11:4; 12:1-14); además, el pensamiento rabínico se muestra muy indulgente con ella.

6.b) Porque son extranjeras, responden otros. Tamar y Rahab eran naturales de Canaán; Rut es moabita; Betsabé, por el hecho de ser mujer de un hitita (Urías), puede que fuera también de origen extranjero. Por eso Mateo incluiría a cuatro mujeres no hebreas en la genealogía de Cristo, casi como un preludio para la salvación universal que había venido a traer (Mt 2,1-12; 8,11-12; 28, 18-19).

6.c) Un tercer motivo subraya el hecho de que cada una de estas cuatro mujeres realizaron hechos muy beneméritos para el destino del pueblo de Israel. Tamar, fingiéndose prostituta, impidió que se extinguiera la raza de Judá (Gén 38), de la que tenía que surgir el Mesías (Gén 49:10). Por tanto, se comprende la profunda admiración que se le tributó dentro del judaísmo. Rahab, al esconder a los espías de Josué y profesar su fe en Yahvé, favoreció la entrada de los israelitas en la tierra de Canaán (Jos 2) y fue considerada como un modelo de fe (Heb 11:31). Rut, a pesar de ser natural de Moab siguió a su suegra a Israel y para suscitar descendencia a su marido difunto, tal como prescribía la ley mosaica, se casó con Booz, su pariente próximo; así nacerá Obed, abuelo de David (Rut 1-4). Betsabé, con su intercesión ante David, obtuvo que Salomón (y no Adonías) se convirtiera en heredero del trono (I Re 1:11-40), según la profecía de Natán (II Sam 7:8-16; 12:24-25). El papel que representaron Tamar, Rahab, Rut y Betsabé es ciertamente de primera fila. Pero, se objeta, ¿por qué el evangelista silencia a las que fueron las “madres de Israel” por excelencia, como Sara, Rebeca, Raquel, Lía…? Es una dificultad que tiene su peso específico.

Quizá la respuesta más en consonancia con las intenciones de Mateo es la de A. Paul. La tradición judía —señala el exegeta francés— es muy consciente de que en la maternidad de Tamar, de Rahab, de Rut y de Betsabé había algo “no regular”, aunque tampoco pecaminoso. El judaísmo próximo al NT consideraba realmente que era el Espíritu Santo el que guiaba a aquellas mujeres en sus peripecias, a fin de que fueran instrumentos providenciales para la venida del Mesías y permaneciesen fieles a su tarea, a pesar de sus muchas dificultades; esto vale también para Rut, la cual (se decía en los ambientes judíos) era estéril y fue curada por obra del Espíritu del Señor. En cierto sentido, por consiguiente, en aquellas cuatro mujeres había tenido lugar una intervención del Espíritu Santo como anuncio de la maternidad de María y de la situación de José. Sin embargo, concluye acertadamente A. Paul, al lado de las afinidades descritas anteriormente, hay que tener en cuenta las marcadas diferencias que hay entre las mencionadas madres de Israel y la madre de Jesús: María tiene una misión absolutamente original y es eso precisamente lo que Mateo quiere destacar.

El versículo 16b. El nombre de María aparece en el tercer grupo, en el v. 16b, con el tenor siguiente: “Y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús el llamado Cristo”.

1) Una peculiaridad estilística del v. 16b. Es digno de interés el modo con que el evangelista introduce a María en el v. 16b. En los vv. 2-16a escribía con una frase estereotipada e inmutable: “Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob…”, etc. Pero al llegar al v. 16, Mateo cambia de estilo y dice: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús el llamado Cristo”. En vez de seguir escribiendo: “José engendró a Jesús”, el evangelista recurre de pronto a un giro en la frase. ¿Por qué?

Este motivo es de extraordinaria importancia y se nos explica en los vv. 18-25. En efecto, los antepasados de Jesús, desde Abrahán (v. 2) hasta Jacob, padre de José (v. 16a), engendraron a sus hijos según la ley ordinaria de la naturaleza. Pero en el caso de Jesús el Cristo se da una excepción tan singular como inaudita: Jesús no tiene padre humano; su concepción en el seno de María no es fruto del semen de José, sino que se debe a una intervención directa del Espíritu Santo (1:18d, 20d). De tal naturaleza fue el acontecimiento inefable que se realizó en María, antes de pasar al segundo momento de la práctica nupcial judía, es decir, ir a habitar en casa de su esposo (1:18b-c). Por tanto, en el origen humano de Cristo no está José, sino María, la cual ” El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.” (Mat 1:18). Dios es la causa trascendente de la novedad de Cristo salvador. Jesús tiene a Dios como padre (Mat 2:11, que cita a Os 11,1; luego 3:17; 4:3,6; 14:33; 17:5).

El evangelista afirma que José es esposo de María (1:16) y que María es esposa de José (1:20,24), pero evita escribir que José sea padre de Jesús. Esta preocupación suya se manifiesta también en 2:13-23, donde nos narra la huida a Egipto y el regreso posterior a la tierra de Israel. Esa sección, como observan los comentadores, tiene algunas frases muy similares a Ex 4:19-20, en donde se narra el regreso de Moisés desde Madián a Egipto, después de haber muerto los que ponían asechanzas a su vida. Pero hay que prestar atención a la siguiente discrepancia. De Moisés se escribe que “tomó a su mujer y a sus hijos y se dirigió a Egipto” (Ex 4:20), mientras que de José se dice en cuatro ocasiones que tomó “al niño y a su madre” (vv. 13, 14, 20,21).

2) Un par de variantes del v. 16b. La tradición textual conserva dos lecciones menores, claramente derivadas de la que acabamos de examinar, que goza del apoyo de los manuscritos de mayor importancia.

2.1.)Una de ellas cambia el texto de esta forma: “Jacob engendró a José, para quien su prometida esposa la virgen María engendró a Jesús” (códice de Koridethi, la familia de mss. Ferrar, la Vetus latina y la sirocuretoniana). El amanuense se vio quizá impresionado por la crudeza de la expresión “…José, esposo (griego: andra) de María”. Estaba por medio la doctrina de la Iglesia católica romana de la virginidad perpetua de la madre de Jesús. Y entonces se preocupó de atenuar el texto original, indicando expresamente a María como virgen. Además, esta lección se compagina más claramente con la mentalidad semítica, según la cual una mujer engendra un hijo al marido (Luc. 1:13). José es el cabeza de familia legal, confirmado en esa función por Dios mismo (Mat 1:20-21).

2.2.) La segunda variante lee: “Jacob engendró a José, y José, con el que estaba desposada la virgen María, engendró a Jesús, llamado Cristo” (versión siro-sinaítica solamente). Con semejante alternativa el copista intentaba armonizar el v. 16b con los vv. 2-16a, en donde se recurre treinta y nueve veces a la fórmula fija: “Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob…” Sin embargo, también aquí se evita nombrar a José como esposo de María y se caracteriza a María con su cualidad de virgen.

A juicio de algunos críticos racionalistas, las dos variantes servirían para indicar que para algunas corrientes de los primeros siglos José era considerado como padre natural, y no legal, de Jesús. Pero las observaciones apuntadas más arriba hacen sumamente improbable esta deducción.

En resumen: el v. 16b, con su doble lección alternativa, prepara al lector para el misterio que se realizó en María. Ese misterio confunde la sabiduría y los planes de este mundo. Estamos en el umbral de una segunda creación, todavía más maravillosa que la primera.

F. CONCLUSIÓN.

Desde Abrahán hasta Cristo (Mat 1:1-16), el itinerario de la historia de la salvación no fue un viaje triunfal. Se diría más bien que en él se mezclan la gracia y el pecado, una alternativa de luces y de sombras. Junto al amor de Dios, que sigue siendo indefectible, está el elemento humano, capaz de subir e inclinado a caer. Entre sus antepasados Cristo tiene santos y pecadores; tanto a los unos como a los otros no se avergüenza de llamarlos hermanos (Heb 2:11-12).

Aquella larga peregrinación que se extiende desde Abrahán hasta Cristo alcanza por fin la meta. María es el penúltimo eslabón de esta cadena genealógica. También ella por la vocación especial que se le ha asignado, es testigo de la fidelidad de Dios a sus promesas de querer estar al lado de los hombres (Gén. 3:15). La Virgen surge del río de las generaciones humanas como alba que prepara el día de Cristo, salvación eterna: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús el llamado Cristo” (Mat 1:16).

La genealogía es género literario reconocido en la Biblia para mostrar la vinculación de los hombres con la historia de su propio pueblo; y es, al mismo tiempo, título que garantiza la transmisión legítima de la bendición de Dios.

Dios se vale de los hombres para realizar su designio en la historia. Jesús está ligado para siempre con sus hermanos los hombres. Con él la historia ha llegado a un remanso de nueva vida divina. Sabemos que por la fe y no por la sangre recibimos de él el nuevo impulso creador. El nombre de Jesús anuncia la novedad de la salvación.

La obra del Espíritu se perpetúa en todo creyente que ha de ofrecer, también, su colaboración.

La lectura menciona a cuatro mujeres; algo insólito que requiere explicación. Podría ser que Mateo hubiera querido destacar una vez más el universalismo de la nueva alianza, prefigurada ya en la ascendencia del Mesías (de hecho, las mujeres son extranjeras); Cristo viene de la humanidad, no sólo de Israel.

Podría ser también que hubiera querido indicarnos que la salvación se ofrece no sólo a los justos, sino también a los pecadores (las mujeres mencionadas se relacionan con situaciones de pecado) y que, en todo caso, Cristo es solidario de la historia de los hombres, historias no de santos, sino de pecadores. Podría, finalmente, haber querido subrayar que el plan de Dios termina siempre cumpliéndose, si bien a veces por caminos desconcertantes. Las tres hipótesis no se excluyen. También (cf. Gen 38) manifiesta una voluntad obstinada de querer dar descendencia a Judá, a pesar de que es una mujer extranjera; así, a través de ella el plan de Dios avanza a despecho de los hombres y por caminos insospechados. Rahab (cf.Jos 2,1-11) recurre a todo con tal de permitir que el plan de Dios se realice, y toda esa obstinación se da en una extranjera. También Rut se describe como una mujer fiel y obstinada en su afán de conservar la línea del marido (la línea mesiánica), y una vez más se trata de una extranjera. Finalmente, la mujer de Urías recuerda el pecado de David (2 Sam 11-12); pero tal pecado no impide el plan de Dios. Así pues, la promesa de Dios se realiza a despecho de los hombres, por caminos desconcertantes e imprevistos. Junto a la línea de la sangre previsible está la línea de la sorpresa y de la elección. Junto al pueblo judío esta la obstinación de los extranjeros. Y entre los obstáculos que Dios debe vencer está el pecado. En definitiva, Cristo es fruto, más que de los hombres, de una voluntad de Dios que sabe seguir adelante incluso cuando los hombres pretenden cerrarle el camino. (Bruno Maggioni, El Relato De Mateo, Edic. Paulinas/Madrid 1982.Pág. 16)

En la genealogía de San Mateo se manifiesta cómo obró Dios la salvación a través incluso de la resistencia humana. Aparecen cuatro nombres de mujer, todos los cuales despiertan el recuerdo del fallo humano. Son los nombres de Tamar, Rahab, Rut y la mujer de Urías. Citar nombres de mujer en genealogías judías pre-cristianas es chocante, dada la situación de aquélla. Pero es aún más extraño que el autor sagrado no nombre entre las madres de Jesús a los grandes patriarcas como Sara, Rebeca o Raquel, sino a cuatro mujeres sin gloria y hasta con ignominia. Tamar (Gen. 38, 6-30: Ruth, 4, 12) se disfraza de ramera, después de quedar viuda y sin hijos, y seduce a su suegro Judá, que engendra en ella a los gemelos Fares y Zara. Y Fares aparece entre los antepasados de Jesús. Rahab (Jos. 2, 1-21, 6, 17-25) es la hospedera de Jericó, es decir, una cortesana; y es cananea, pagana, por tanto. Ella ha de ser la madre de Booz. Rut (cf. el libro de Rut), la bisabuela de David, es moabita, o sea, pagana también, grave oprobio según la concepción israelita. De la mujer de Urías (Il Sam. 11) -Mateo no nombra a Betsabé- David engendró a su hijo Salomón, y oscureció así su vida y la historia de su familia.

Tales nombres en la genealogía de Jesús indican que su prehistoria, la historia de Israel, es gracia de Dios e infidelidad, no gloria humana. Hay que agradecer a la misericordia, dirección e inagotable fidelidad de Dios que el movimiento histórico conduzca a la salvación, a pesar de las resistencias humanas. Según la economía eterna de Dios todos los caminos de la historia llevan a Cristo en el que todo es creado. El es la meta y el fin de la ley, la plenitud de los tiempos, el nuevo Adán que crea una nueva familia de hombres, es decir, una humanidad que vive del Espíritu Santo. Es el verdadero hijo de David, que erigió la soberanía de Dios sobre los hombres como soberanía de salvación.

Por eso las genealogías tienen una importancia cristológica enorme. Son los testimonios del carácter histórico y gratuito de la redención divina. Cristo no es una idea, el “Cristianismo” no es una ideología. Cristo está enraizado profundamente en la historia, tanto que se puede dar su genealogía y nombrar a sus abuelos y bisabuelos. Apareció en un hic et nunc determinado y no pertenece, como figura de leyenda, a un siempre intemporal. (Schmaus Teología Dogmática VIII La Virgen Maria Rialp. Madrid 1961.Págs. 172 S.) »(22)

nacimiento

Conocer sus generaciones nos ayuda entender bien quién es el Señor Jesús, saber y comprender quién era Él en la primera época. Además, estamos en una época que ha dejado de ser cristiana, y ya muchos niegan la existencia real de Jesús, diciendo que en realidad Jesús nunca existió.

También nos permite encontrarnos mejor con el Cristo histórico.También nos permite admirar mejor el misterio de su encarnación, y nos permite conocer mejor su aspecto humano y divino. También vemos en este relato que verdaderamente Jesús es el rey de los judíos.

«La división sistemática en tres períodos de 14 generaciones cada uno de ellos, nos sugiere que Mateo estaba pensando en un número simbólico. Algunos piensan que dividió de esta manera el registro de los antepasados de Jesús para ayudarnos a recordar más fácilmente, es decir, lo ordenó de esta manera como un “ejercicio nemotécnico”. Otros creen que eligió el 14 porque es múltiplo de 7, que es el número sagrado en el Antiguo Testamento. Pero lo más curioso de todo es que las tres consonantes hebreas que componen el nombre DAVID tiene un valor numérico que da 14. Así, la D equivale a 4, más la V que equivale a 6, y nuevamente la D que equivale a 4 nos da: 4+6+4= 14 (Tengamos en cuenta que el hebreo antiguo se escribía sin vocales) Se supone, con cierta seguridad, que Lucas conocía el registro genealógico de Mateo, y no lo copia sino que hace otro completamente diferente. Mateo comienza con Abraham y llega hasta Jesús, en cambio Lucas comienza con Jesús y concluye con Adán. Mateo piensa en su pueblo, Israel; Lucas en cambio tiene en cuenta toda la humanidad. Mateo sigue el curso legal, a través de José, en cambio Lucas sigue la descendencia de Maria, la madre de nuestro Señor.» (23)

Esto tira por la borda las tantas teorías erróneas de los orígenes del hombre, ya sea evolución, evolución teísta, casualidad, etc.

«Por eso Mateo mencionó todo tipo de gente, a propósito, diciendo que ésta es la genealogía del Mesías. Él estaba hablando a nosotros, acerca de ¿qué es lo que la genealogía nos enseña? Dios guarda su palabra y sus promesas a través de las profecías del Mesías años atrás. A pesar de lo que pase, las promesas serán cumplidas. La genealogía nos recuerda que Dios tiene una respuesta para cada mentira o escena del diablo. Él ha interferido en la vida de Salomón, un descendiente, Jeconía. En Jer. 22, él dice que fue maldecido y que nadie de su línea podría sentarse en el trono – Satanás pensó ¡Ahá!, José era de la línea de David a través de la línea maldecida. Pero José no fue el padre natural de Jesús o Jesús no sería el Mesías. Dios tiene cuidado de los detalles. Para ser un padre legal, José tenía que nombrar el hijo y enseñarle su trabajo. ¿Quién fue instruido para nombrar a Jesús? José. Dios cuida los detalles de tu vida también» (24)

En el documento electrónico”El evangelio de Mateo: un evangelio eclesial”, dice así:

«…Los nombres de tantos personajes significativos que han tenido, según el misterioso designio de Dios, un papel importante en la historia de la salvación y en la realidad del pueblo de Israel. Estoy convencido de que las palabras del “Libro de la genealogía de Jesucristo” contienen el anuncio esencial de la Antigua y de la Nueva Alianza, el núcleo del misterio de la salvación, que nos encuentra a todos unidos: católicos, ortodoxos y protestantes. Verdaderamente, la misericordia de Dios se extiende y se extenderá de generación en generación, “porque es eterna su misericordia”. Que esta lista de nombres de pecadores y pecadoras que Mateo pone de relieve en la genealogía de Jesús no nos escandalice. En ella se exalta el misterio de la misericordia de Dios» (25)

Notas:

1 Notas “Evangelio de Mateo” Instituto bíblico Casa de Israel

2 ESTUDIO SOBRE LOS CUATRO EVANGELIOS 3 Texto seleccionado: Mateo 1:1-17

3 Introducción El evangelio de Mateo: un evangelio eclesial (F. X. Nguyen van Thuan, Testimoni della speranza, Città Nuova, Roma 2000, 15-17.20, passim; edición española: Testigos de esperanza. Ejercicios espirituales dados en el Vaticano en presencia de S.S. Juan Pablo II, Editorial Ciudad Nueva, Madrid, 2000).www.verbodivino.es/documentos/PrimerCapituloPDF/2080.pdf

4 Mateo lección 1 – Las generaciones hablan,http://www.redbiblica.com/index/

5 MATEO SIETE – Guía para Libro Uno, Lecciones 5 & 6

6 Ibíd.

7 ESTUDIO SOBRE LOS CUATRO EVANGELIOS-3 Texto seleccionado: Mateo 1:1-17

8 Javier Colayco, es fundador de TribalJunction.com (http://www.tribaljunction.com), un sitio Web que permite fácilmente crear un árbol familiar y encontrar a parientes distanteshttp://www.content4reprint.com/view/spanish-38260.htm

9 En el foro de Internet de la Web cristiana iglesia.net, en el ítem “La importancia de tener una genealogía y alimento diario”,http://forocristiano.iglesia.net/showthread.php?t=22984

10 Mateo lección 1 – Las generaciones hablan,http://www.redbiblica.com/index/

11 Ibíd.

12 Ibíd.

13 http://www.lavia.org/espanol/articulos/GenealogiaJesus.htm

14 Mateo lección 1 – Las generaciones hablan,http://www.redbiblica.com/index/

15 En el foro de Internet de la Web cristiana ekklesia viva, en el ítem “Dios los bendice amados hermanos”,http://forocristiano.iglesia.net/showthread.php?t=22984

16 Las dos genealogías de Jesús, 2,http://www.lavia.org/espanol/articulos/GenealogiaJesus.htm

17 Las dos genealogías de Jesús, 3,4,5http://www.lavia.org/espanol/articulos/GenealogiaJesus.htm

18 Las dos genealogías de Jesús, 6,7,8,9,10http://www.lavia.org/espanol/articulos/GenealogiaJesus.htm

19 Notas Bíblicas, articulo “La genealogía de Jesucristo”, Víctor Manuel Castro Chinchilla (Febrero 2008),http://www.notasbiblicas.com/foros/index.php?act=ST&f=1&t=1479

20 World Genealogy Portal, en el artículo “Genealogía de Jesús”, J.L. Martin-Descalzo http://www.dieminger.com/genealogy/details/GenCristo01.asp

21 SCHMAUS TEOLOGIA DOGMATICA III DIOS REDENTOR RIALP. MADRID 1959-3.Pág. 89,http://www.dieminger.com/genealogy/details/GenCristo02.asp

22 GENEALOGÍA DE JESÚS,http://www.conocereisdeverdad.org/website/index.php?id=2558

23 ESTUDIO SOBRE LOS CUATRO EVANGELIOS 3 Texto seleccionado: Mateo 1:1-17

24 Mateo lección 1 – Las generaciones hablan,http://www.redbiblica.com/index/

25 Introducción El evangelio de Mateo: un evangelio eclesial (F. X. Nguyen van Thuan, Testimoni dellasperanza, Città Nuova, Roma 2000, 15-17.20, passim; edición española: Testigos de esperanza. Ejercicios espirituales dados en el Vaticano en presencia de S.S. Juan Pablo II, Editorial Ciudad Nueva, Madrid, 2000).  www.verbodivino.es/documentos/PrimerCapituloPDF/2080.pdf

Un comentario en “Genealogía de Jesús parte 10:¿Qué importancia tiene la generación de Jesucristo a nosotros hoy?

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