EL ORIGEN DEL PURGATORIO


EL ORIGEN DEL PURGATORIO

purgatorio

Los primeros cristianos del Nuevo Testamento nunca profesaron creer en un sitio como el purgatorio. La palabra no aparece en ninguna parte de la Biblia. La idea del purgatorio y oraciones por almas para que salgan de él no eran conocidas en la Iglesia profesante de ninguna forma hasta el año 600 d.C., cuando el papa Gregorio el Grande hizo declaraciones de un tercer estado, un lugar para la purificación de las almas antes de su entrada al cielo. Esto no fue aceptado como dogma católico sino hasta 1459, en el Concilio de Florencia. Noventa años más tarde, el Concilio de Trento confirmó este dogma maldiciendo a aquellos que no aceptaran tal doctrina. [120]

Durante el siglo XII se propagó una leyenda del purgatorio, la cual ayudó a incrementar la idea. ¡Se proclamó que san Patricio había encontrado la verdadera entrada a este sitio! De acuerdo a la leyenda, san Patricio – para convencer a los que dudaban – hizo excavar un hoyo muy profundo en Irlanda, al cual descendieron varios monjes.

Cuando regresaron, dice la historia que describieron el purgatorio y el infierno de una forma vívida. En 1153, el caballero irlandés Owen declaró que también había descendido a través del hoyo al bajomundo y el relato de sus experiencias tuvo un gran éxito. Venían turistas de grandes distancias a visitar la entrada. Sin embargo, los abusos financieros que se desarrollaron llegaron a ser tan grandes, que el papa Alejandro VI ordenó cerrarlo en 1497 [121], afirmando que era un fraude. ¡Tres años más tarde, sin embargo, el papa Benedicto XIV predicó y publicó en Roma un sermón en favor del purgatorio de Patricio! [122]

Muchas historias ridículas de después de la muerte fueron esparcidas durante la Edad Media. Eran usadas para atemorizar a las masas analfabetas y muchas de estas ideas, tales como la doctrina del purgatorio, han continuado de generación en generación. Pero el verdadero origen de la idea del purgatorio, ¡proviene del paganismo mucho antes de la Era Cristiana! Acudiendo a la historia, al pasado, encontramos que estas ideas formaron parte de las religiones y filosofías paganas. Platón, por ejemplo, quien vivió en los años 427 a 347 a.C., habló de los maestros Orficos de sus días, “… quienes iban a las puertas de los ricos y trataban de persuadirlos de que ellos tenían un poder a su disposición, el cual recibían del cielo, que les permitía, a través de sacrificios y encantamientos, enmendar cualquier crimen cometido por el individuo o sus antepasados… Sus misterios nos sacan de los tormentos del otro mundo, mientras que el ignorarlos es castigado terriblemente”.[123]

Aquí vemos una descripción clara del purgatorio, tres siglos antes del nacimiento de Jesucristo. Hay una elaborada ilustración del sufrimiento en el purgatorio, en los escritos sagrados del budismo. Hubieron épocas cuando eran tantos los budistas chinos que iban a comprar oraciones de escape por sus deudos en el purgatorio, que hubo necesidad de levantar tiendas especialmente para esto.

En la religión de Zoroastro las almas son llevadas a través de doce distintos estados antes de que estén suficientemente purificadas para entrar al cielo y los estoicos concibieron un sitio de aprendizaje al cual llamaron Empurosis, es decir, un sitio de fuego.[124]

Los musulmanes también enseñan la doctrina del purgatorio. Su enseñanza es que los ángeles Munnker y Nekir les hacen preguntas acerca de su religión y del profeta Mahoma cuando mueren. Si no contestan correctamente, van al purgatorio. Sin embargo, ¡si el sacerdote musulmán es pagado con “suficiente” dinero, las almas son libradas!

Que esta idea de dar dinero por los difuntos es de origen antiguo, puede verse en la misma Biblia. En el Antiguo Testamento Dios amonestó a su pueblo a no mezclar ideas paganas en su culto. Dentro de las cosas que les fueron prohibidas, se destaca el no dar dinero “por los muertos” (Deuteronomio 26:14). Lo que indica que la idea de beneficiar a los muertos por el pago de dinero, ya existía en tan temprana edad, ¡y que Dios advirtió en contra de ello!

De modo que la idea de un purgatorio, en una u otra forma, es muy antigua, y, como lo anota el escritor de las dos Babilonias, “en todos los sistemas religiosos, excepto el de la Biblia, la doctrina del purgatorio, después de la muerte y oraciones por los muertos, ha sido aceptada”.[125]

¿Pero de dónde proviene la idea del purgatorio en esta variedad de religiones?

Es muy probable que la creencia en el purgatorio fue nada más que un desarrollo de ideas asociadas con el antiguo culto a Moloc. Parece que las distintas naciones paganas tenían la idea de que el fuego era el representante terrenal del dios-sol. Tales ideas del fuego fueron conectadas con en antiguo culto solar. Fue esta falsa creencia en los poderes de limpieza del fuego, que estaba tras los ritos abominables de pasar los hijos por el fuego de Moloc. Sobre este rito, Dios mando mandó a su pueblo: “… y no des tu simiente para hacerla pasar por el fuego a Moloc” (Levítico 18:21, Jeremías 32:35 y 2º Reyes 23:10). Pero ni el pasar por fuego de Moloc, ni pasar por el fuego del purgatorio pueden limpiar al hombre del pecado. ¡Se necesita para ello la sangre de nuestro Señor Jesucristo! (Efesios 1:7)

Moloc era otro nombre de Bel o Nimrod. [126] Los ritos de Moloc sin duda eran babilónicos. Este era conocido como el dios-fuego y uno de los significados del nombre de Tammuz (supuestamente el renacido Nimrod), es Tam (perfecto) y Muz (por fuego). Ahora comenzamos a ver el verdadero significado de la idea básica de purificación por fuego y su origen. Estos mismos conceptos paganos se desarrollaron más tarde en la idea del purgatorio. Esta idea se propagó por las naciones y finalmente, junto con otras ideas paganas, fue absorbida dentro de la Iglesia Católica Romana.

Los ritos en conexión con este falso dios Moloc era muy crueles y malvados. Era adorado “con sacrificios humanos…, con mutilaciones, votos de celibato y virginidad y dedicación del primogénito, que era quemado en los brazos o dentro del vientre del horrible ídolo de bronce convertido en un horno. En la ilustración, el sacerdote pagano ha tomado el bebé de brazos de su madre para ofrecérselo a Moloc. Se hacía un gran ruido de tambores para apagar los gritos de la víctima. (La palabra tambores es thopim, de la cual proviene la palabra tophet, que se menciona varias veces en la Biblia como el valle donde eran hechos estos sacrificios.) Mientras que los tambores resonaban, las bandas tocaban y los sacerdotes cantaban. Los sacrificios humanos eran devorados por el fuego.

Qué lástima da el saber que hay gente que piensa que es necesario pagar por nuestros pecados con dinero o ritos tan crueles. Pero qué grandioso es saber las buenas nuevas de la Biblia, la cual nos dice que el precio ya ha sido pagado por nuestro Señor Jesucristo. La salvación es por gracia, como un don inmerecido y gratuito de Dios, y no la podemos comprar con dinero, ritos humanos o sacrificios. “Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe.”(Efesios 2:8-9)

120 Herejías de Roma, p. 82.
121 La historia de la Civilización, Simon y Schuster, Inc.,N.Y. p. 735.
122 Enciclopedia de religiones, J.G. Forlong Vol. 2, p. 159.
123 El hombre y sus dioses, Homer W. Smith p. 127
124 Enciclopedia Británica, Vol. 22, p. 660, edición 11va.
125 Ibid., p. 167

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6 comentarios en “EL ORIGEN DEL PURGATORIO

  1. Paulo, esta critica quiza viene bien pero para la epoca antigua, tenes que consultar la doctrina del catecismo o informacion teologica mas reciente y formal sobre el purgatorio, eso de pagar por sacar a alguien de ahi no es valido dentro del catolicismo, el purgatorio tampoco es un lugar donde van los pecadores, sino solo aquellos que han obedecido a Dios, pero esta basado en que “sin santindad nadie podra entrar al cielo” y es aqui donde entra el juego el purgatorio, pero nunca es usado en la actualidad con fines economicos eso ya no es asi, se cometio ese error en la antiguedad pero ya no es asi.
    Ademas el purgatorio no niega el infierno de ninguna manera como lo dicen algunos protestantes y por su puesto que solo el sacrificio de Cristo es el que nos salva

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    • Sergius,querido amiguito.El purgatorio es un DISPARATE.
      Todava existe la doctrina,y todavia se hacen misas a favor de loss\ difuntos, aunque ya no esta tan popular.Pero existe todavia, junto con la indulgencia. Un abrazo.

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    • sera que el sacrificio de Cristo es imperfecto que no es suficiente para santificar al creyente? El no enseño nunca que ademas de creer en El habia que ir a un lugar para acabar de ser purificado esa afirmación en si misma es hereje y blasfema pues va en contra de lo que dijo Cristo, Juan 5:24, y en muchos versículos mas, el diablo es sutil, hay que tener cuidado con esas doctrinas extrañas a la Palabra de Dios inventadas por hombres, que Jesucristo ni sus discípulos jamas enseñaron

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  2. Es claro que el purgatorio es un invento de Roma,que niega la suficiencia de la obra de Cristo en la cruz del calvario, y desvirtúa las escrituras,la gente no necesita un purgatorio para ser santos, la santidad en nuevo testamento tiene varios sentidos, unos de los sentidos es que somos santos, por la obra y los méritos de Cristo, y no por el invento de un lugar para purgar los pecados,solo la fe en los méritos y la Justicia de Cristo nos hace santos y aceptos delante del Padre

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  3. La doctrina del purgatorio fue proclamada como un dogma de la fe por el concilio de Florencia
    Mito 30

    Las almas que llegaron a la muerte en estado de gracia, pero no totalmente purificadas para entrar al Cielo, pasan a un estado de purificación que conocemos con el nombre de Purgatorio.

    Por: Catholic,net | Fuente: Catholic.net

    Mito 30: La doctrina del purgatorio fue proclamada como un dogma de la fe por el concilio de Florencia

    No hay una sola palabra en la Biblia que enseñe lo del purgatorio. La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. (I Juan 1:7-9; 2:1-2; Juan 5:24; Rom. 8).

    Refutación y Argumentos Católicos

    “Lo que ocurre es que en el Dial 4,39.57; Ep 2321 san Gregorio Magno demuestra la existencia del fuego purificador con Mt 12,32 como base: “A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” [cf Altaner, Patrologia (Asís 1997) p 503]. El error del mito es que como san Gregorio muestra esta realidad, se le acusa de invetarla. Como es lógico, la base no es Gregorio, sino la Escritura”.

    Por lo tanto, sería bueno que los autores de esta mitología se aclararan sobre la fecha de la proclamación del dogma., ya que el II concilio de Lyón (1274) afirma que los que murieron en la caridad de Dios “con verdadero arrepentimiento de sus pecados, antes de haber satisfecho por ellos con verdaderos frutos de penitencia», son purificados después de la muerte con «penas purgatorias». Dicho concilio afirma también la validez de los sufragios (Profesión de fe de Miguel Paleólogo: DS 856). En cuanto al concilio de Florencia (1439) lo que este concilio hace es recoger los mismos principios en el Decreto para los griegos (DS 1304). El concilio de Trento
    (1536) confirmará la doctrina sobre el purgatorio (DS 1820) contra los reformadores, sobre todo Lutero, que excluía toda posibilidad de purificación personal, basándose en que con ello se negaba la eficacia universal expiatoria de la muerte de Cristo. Por lo tanto, nos encontramos ante una tradición protestante más.

    No ha de olvidarse que el dato más importante de los primeros siglos (I-IV) es la práctica de los sufragios, como se deduce de las inscripciones funerarias, las actas de los mártires, etc. de la Iglesia antigua.

    Por otro lado, los contextos de las citas que coloca el enunciado del mito, ¿contraponen la sangre de Cristo a la purificación del purgatorio? Es decir, si la Biblia, según los protestantes con Lutero a la cabeza no enseña una sola palabra sobre el purgatorio,
    ¿cómo es que ponen esas citas que no dicen nada sobre el rechazo de una doctrina de la que la Biblia no habla?

    Sin embargo, la Biblia sí habla, y mucho, sobre el purgatorio. Otra cosa es que no se emplee el término “purgatorio”; pueden llamarlo como quieran si el nombre lo les gusta. La enseñanza de la palabra de Dios y de la Iglesia en consonancia con ella, es clara. De lo contrario, ¿cómo es que los protestantes aceptan la doctrina del pecado original? ¿En qué parte de la Escritura aparece el término “pecado original” y cómo es que lo aceptan? De lo que sí no dice una palabra la Escritura es del principio protestante de la sola Escritura.

    Las reflexiones que siguen hacen ver que la Biblia sí habla del purgatorio.

    Los protestantes suelen acusarnos de que el purgatorio no figura en la Biblia, de que a su decir para la Iglesia católica no consiste sino en una “teología de segunda oportunidad” (o categoría) y un rechazo de la suficiencia del sacrificio propiciatorio de Cristo. Si hemos de sufrir para que nuestros pecados queden completamente purgados, bien puede deducirse que el sacrificio de Cristo no es suficiente”.

    Cabe decir ante todo que hay muchos malentendidos en lo que revela la Biblia y lo que enseña la Iglesia católica

    [1].La Iglesia católica no niega que el sacrificio de Cristo sea suficiente:

    La justificación nos fue merecida por la pasión de Cristo, que se ofreció en la cruz como hostia viva, santa y agradable a Dios y cuya sangre vino a ser instrumento de propiciación por los pecados de todos los hombres (NCIC 1992).

    Cristo es la expiación por nuestros pecados y no sólo por los nuestros sino por los del mundo entero (1Jn 2,2). Además, en ningún documento de la Iglesia aparece “teología ninguna de una segunda oportunidad”, pues cuando morimos queda sellado el tiempo de merecer: o estamos en gracia, de suerte que vamos al cielo o no lo estamos, de suerte que vamos al infierno:

    “Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo” (NCIC 1030).

    El mismo catecismo explica:

    “Salvo que elijamos libremente amarle, no podemos estar unidos con Dios. Pero no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos: “Quien no ama permanece en la muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn 3, 15). Nuestro Señor nos advierte que estaremos separados de El si omitimos socorrer a las necesidades graves de los pobres y de los pequeños que son sus hermanos (cf. Mt 25, 31-46). Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra ´infierno´”.

    [2] Esto aclara que no se trata de una teología de “segunda oportunidad”; con todo, los protestantes suelen argüir preguntando en qué parte de la Escritura el cristiano ha de “purgarse de su pecado o imperfecciones”.

    La Escritura sí habla sobre el concepto y la realidad del purgatorio. El término “purgatorio” no aparece en la Biblia, pero eso no es ningún requisito para la doctrina cristiana: es como decir que como en la Biblia no se dice que Cristo tuviera orejas, de hecho no las tuvo, o que como Pablo no habla de Belén, Cristo no nació ahí. No aparece la palabra Trinidad y todos creemos en ella.

    En 2Mac 12,39-46 se dice que “Judas Macabeo y su ejército fueron a recoger los cadáveres de los que habían caído y depositarlos con sus parientes en los sepulcros de sus padres. Entonces encontraron bajo las túnicas de cada uno de los muertos objetos consagrados a los ídolos de Yamnia, que la Ley prohíbe a los judíos. Fue entonces evidente para todos por qué motivo habían sucumbido aquellos hombres. Bendijeron, pues, todos las obras del Señor, juez justo, que manifiesta las cosas ocultas, y pasaron a la súplica, rogando que quedara completamente borrado el pecado cometido. El valeroso Judas recomendó a la multitud que se mantuvieran limpios de pecado, a la vista de lo sucedido por el pecado de los que habían sucumbido. Después de haber reunido entre sus hombres cerca de 2.000 dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección. Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los

    Ahora bien, para los hermanos separados estamos ante una obra “apócrifa”, sólo que para los católicos es deuterocanónica. Hay dos puntos que tener en cuenta, lo que aquí está en juego no es la canocidad de Macabeos: es innegable que Macabeos 1 y 2 nos proporcionan una información crucial sobre la fe y práctica de los judíos poco antes del tiempo de Cristo. El hecho es innegable: los judíos creían en la oración por los pecados de los muertos y de los vivos para que se les perdonaran los pecados”. Segundo, en toda la Biblia no aparece el tema de que Dios creara las cosas de la nada, y es precisamente 2Macabeos el que nos habla de ello: se crea canónico o no, refleja en qué creían los judíos poco antes de los tiempos de Cristo. Católicos y protestantes aceptan que Dios creó las cosas de la nada: “Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios y que también el género humano ha llegado así a la existencia” (2Macabeos 7,28).

    Esa es la fe con que fueron educados Cristo y los apóstoles, y en este contexto ha de leerse lo que Cristo dice en el Nuevo Testamento: “Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero” (Mt 12,32).
    La afirmación de Cristo supone que hay almenos algunos pecados que se pueden perdonar en la otra vida. Si Jesús hubiera querido condenar esta enseñanza, lo habría hecho; en cambio no la modifica, sino que la respeta.

    Se podría objetar también que el libro de los macabeos no habla del purgatorio de los católicos porque los personajes de quienes se habla, habrían sido castigados por su idolatría. Es un pecado mortal según la enseñanza católica, y por ese motivo, el lugar para ese pecado no es el purgatorio, sino el infierno.

    Primeramente, el pecado de tales hombres era llevar pequeños amuletos para ir a la batalla. Podría parecer similar a cualquier cristiano que lleva una pata de conejo, o a un jugador de fútbol que realiza algunas supersticiones cuando anota un gol, va a tirar un pénalty, o un tiro de esquina. Eso era probablemente un pecado venial para tales hombres. Mas aun en el caso de que fuera un pecado grave, creemos que hemos de rezar siempre por las almas que han muerto, ya que sólo Dios conoce los corazones de los hombres (2Crónicas 6,30). Sólo Él conoce el grado de culpabilidad de estos pecadores. Algunos pudieron haberse arrepentido antes de morir. Como cristianos, siempre esperamos y siempre oramos. Pero más importante aún es que el texto de Macabeos indica que los judíos creían en un estado en que se encuentran algunos pecadores hasta que se expíen sus pecados.

    [3] En Mt 5,24-25 Jesús es más explícito sobre el purgatorio. No se ha de olvidar que Cristo pronunció estas palabras durante el Sermón de la montaña.

    Es el sermón en el que nos habló del cielo (v 20), infierno (v 29-30), pecados mortales (v 22) y veniales (v 19). Todo esto indica que el Reino de los cielos es la meta definitiva (vv 3-12). Precisamente en medio de este discurso, Cristo dijo: “ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo”. Notemos que esta cárcel es un lugar de castigo, donde la reparación se hace por las ofensas cometidas.

    Se podría objetar ahora que en los evangelios no hay distinción entre pecados mortales y veniales, y que Cristo no habla de una prisión espiritual después de la muerte sino de una cárcel física antes de la muerte. ¿No nos estará enseñando sólo a vivir sabiamente en esta vida? ¿Acaso no nos aconseja más bien que nos reconciliemos con nuestros enemigos ahora, para que no paguemos las consecuencias de la cárcel luego?

    Bien, Cristo es bastante claro en cuanto al tema del pecado mortal y venial. En Mt 5,19 dice el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos”. Éstos son los pecados veniales. Una persona puede no observarlos y enseña a los demás a hacer así, e ir de todos modos al cielo. Pero en el v 22 dice que todo el que llame a otro “renegado” será reo de la gehenna de fuego”. Y en los vv 29-30 Jesús nos advierte contra contra el quebrantamiento del 9º Mandamiento. ¿Por qué? Porque todo el que lo quebrante será arrojado al infierno. No se pueden buscar mejores definiciones para los pecados mortal y venial.

    En cuanto a que “cárcel” se refiere a esta vida, ¿qué decir del contexto? Mt 5 versa de la eternidad. Cristo dice que si no amamos a los enemigos, ¿qué recompensa tendremos (v 46)? Luego, conforme continúa el sermón, aclara muy bien que tales recompensas no son de este mundo. Son tesoros en el cielo (6,19) y “recompensas de vuestro Padre que está en el cielo” (6,1). Asimismo, san Juan 20,31 señala que su evangelio se ha escrito para que creyendo “tengamos vida eterna”. Ello sugiere que la Escritura ha de verse en el contexto de la total realización en el mundo futuro. Nuestra vida presente es “puro vapor, que hoy aparece y que mañana se marchita” (Santiago 1,17). Así pues, cabe preguntarse por qué han de descubrirse principios eternos en las palabras de Cristo durante el sermón de la montaña menos en este caso.

    El contexto es obvio. Jesús está hablando de cosas espirituales, recurriendo a un ejemplo conocido en su tiempo sobre la cárcel, a fin de relacionarlo con una realidad espiritual más profunda. Las parábolas son sus ejemplos más notorios. La “cárcel” es una imgen que resultaba familiar a los oyentes de Cristo sobre la verdad del purgatorio como “estado” (lugar) de castigo tanto temporal como de reparación.

    Se podría decir que Jesús se refería al infierno y no al purgatorio, y que la expresión “no saldrás de allí hasta que hayas pagado hasta el último céntimo” indicaría que de hecho no se puede salir de ahí, pues el precio por el pecado es impagable.

    Sin embargo, no es eso lo que el texto dice: la imagen de Cristo se refiere a un castigo temporal y no eterno y como expiación para un pueblo que creía firmemente en este concepto [cf Pr 6,30-31: “No se desprecia al ladrón si roba para saciarse cuando tiene hambre; mas cuando es sorprendido, paga siete veces; tiene que dar todos los bienes de su casa”]. En tal caso, se ha de decir que Jesús no era un buen maestro, ya que recurre a dicho ejemplo no para hablar del purgatorio sino del infierno eterno. No dice, de hecho que se trata de un castigo “eterno”. Cuando Cristo habla del infierno, se sabe perfectamente que habla del infierno. Así, la mayoría de lo que se sabe del fuego del infierno, se debe a que salió de los labios de Cristo. Y es bastante explícito cuando dice que es “eterno” (cf Mt 5,24-25). El término griego para prisión “phylake” es la misma que emplea 1Pe 3,19 para describir el sitio al que descendió Jesús tras su muerte para liberar a los espíritus creyentes del AT que lo estaban aguardando. Es

    [4] Asimismo, 1Cor 3,11-15 es uno de los pasajes más claros para hablar del purgatorio:

    “Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego”.
    Se podría objetar que este texto no habla del purgatorio, sino del juicio final… No hay duda que el texto habla del juicio; sin embargo, se aplica tanto al juicio particular como al final. Ambos son juicios, y este texto enseña algo sobre la naturaleza de ambos. Dejando de lado a qué tipo de juicio se hace referencia, no puede negarse que se habla claramente de un momento de juicio después de la muerte. El texto dice que la calidad de la obra de cada cual la probará el fuego. El fuego en la Escritura se emplea de modo figurado para dos realidades: es agente purificador (Mt 3,11; Mc 9,49) y es agente abrasador (Mt 3,12; 2Tes 1,7-8). Es pues un símbolo conveniente para el juicio de Dios. Algunas de estas obras son quemadas y otras son purificadas según sea su cualidad. Es pues un estado en que se purifica o limpia. No puede ser el cielo, ya que hay imperfecciones que necesitan quemarse (Ap 21,27; Hab 1,13). No es el infierno, ya que en el cielo están los salvados. Es pues un juicio “purificador” que los cató

    [5] ¿En 1Cor 3,11-15 se habla de purgar los pecados, pues sólo se habla de probar la obra por el fuego?

    Parecería, en efecto, que el meollo del asunto es la recompensa para los creyentes por su servicio y no cómo su alma es purificada del pecado. Aquí los creyentes ven cómo sus obras son probadas por el fuego.

    Sin embargo, los pecados son obras malas o imperfecciones: si estas obras no fueran pecados o imperfecciones, ¿por qué necesitan purificarse (Cf Mt 7,23; Jn 8,40; Gal 5,19-21. En segundo lugar, es imposible que una obra sea purificada fuera de la persona que la ha realizado: el obrar depende siempre del ser humano que es el sujeto de tal operación. Quien mata es un asesino… ¿Es que hay obras que flotan por ahí, separadas de la persona que las realiza? La idea de las obras separadas de las personas no tiene sentido, y contradice también el texto: el texto dice que las obras serán probadas por el fuego, pero si la obra sobrevive… él recibirá recompensa. Si la obra es quemada, él sufrirá una pérdida. Obviamente esto no es la salvación, sino sufrimiento real y experimenta una pérdida real, ya que no se puede separar el obrar humano del hombre. Finalmente, los creyentes no ven que sus obras se quemen y escapen del fuego. El texto en el v 15dice “se salvarán como por el fuego” (hôs dia pyrós). Esta es la defin

    La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al Purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820: 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1 Co 3, 15; 1 P 1, 7), habla de un fuego purificador: Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12, 31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro (San Gregorio Magno, dial. 4, 39) [NCIC 1031].

    Según 1Cor 3, tanto las obras del creyente como el creyente pasarán por el fuego purificador descrito por san Pablo, a fin de poder ser salvo, purificado y preparado para estar en presencia de Dios. Por lo tanto, las obras purificadas no se han de separar del que las realiza y contradice al texto el decir que sólo las obras son las que se purifican.
    [Readaptado y del artículo de Tim Staples, revista Envoy No, 7.1.].

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  4. Buen dia, tomando en cuenta que el “el purgatorio” no existe según la doctrina evangélica, me puede usted dar la interpretación de su doctrina del Mateo 5:22-26. Lo único que quiero saber es qué significa ese pasaje dentro de su iglesia, si un feligrés le pregunta su significado ¿qué contestaría usted? muchas gracias y realmente necesito esa información porque nadie de su iglesia sabe qué responder.

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