Libre albedrio (P.4)


Libre albedrio (P.4)

Por Paulo Arieu

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  • “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Así que, como por la trasgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.   Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” (Ro. 5:12, 18-19)

Introducción

cerebro

La cuestión del libre albedrío, libertad moral, o la liberum arbitrium de los Escolásticos, se sitúa entre los tres o cuatro problemas filosóficos más importantes de todo tiempo. Se ramifica en ética, teología, metafísica, y psicología. La posición adoptada en relación a ella determina la posición del hombre en relación a los asuntos más importantes que se presentan a la mente humana.

Por una parte, ¿posee el hombre libertad moral genuina, poder de elección real, verdadera habilidad para determinar el curso de sus pensamientos y voliciones, para decidir que motivos deben prevalecer en su mente, para modificar y moldear su propio carácter? O, por otra parte, ¿son todos los pensamientos y voliciones del hombre, su carácter y acciones externas, meramente el inevitable resultado de sus circunstancias?, ¿Están todos ellos inexorablemente predeterminados en cada detalle dentro de rígidos lineamientos por eventos del pasado, sobre los que él no ha tenido ninguna clase de control? Esta es la implicación real del problema del libre albedrío.

La idea ampliamente difundida en la comunidad cristiana acerca del libre albedrío es que Dios nos da a elegir las acciones que vamos a realizar y nos da libertad para escoger lo que queramos en nuestra vida. Sin embargo, según la Biblia, Dios nos da a escoger entre una de dos opciones: o estamos con él (y seremos salvos) o no estamos con él (y seremos condenados). Ejemplos de esto los podemos encontrar en todos los libros de la Biblia actual:[0]

Estos pasajes son evidencia de que el Dios bíblico solo da dos opciones, de las cuales una es la correcta. Pero el concepto del libre albedrío es totalmente incompatible tanto con lo que el mismo Dios plantea en la Biblia, como también con el concepto de “plan divino”. Si existe un plan divino, en el cual todo está predestinado por Dios, entonces el libre albedrío es solo una mera ilusión: una ilusión de tener libertad de opción, porque nuestras decisiones ya están predestinadas por Dios. Sin embargo, la incompatibilidad entre el concepto de libre albedrío y lo planteado por el Dios de la Biblia me parece aún más importante, porque mucha gente basa gran parte de sus creencias religiosas en el concepto de libre albedrío como muestra de la bondad de Dios, cuando lo que vemos en el mismísimo libro que todos los cristianos defienden es totalmentelo opuesto.

El desafio que surge es ¿Cómo puede ser que la gente argumente que el Dios bíblico es bueno y que hay que leer la Biblia misma para ser testigos de ello? Yo no creo que alguien niegue que esto es así, que Dios es bueno, porque sino, ¿de dónde han sacado su idea de Dios los cristianos, sino de la Biblia misma? Lo que si yo me pregunto si la mayoría de cristianos ha leído la Biblia en su total extensión, o al menos algunos fragmentos

¿Cómo puede ser que un ser al que se le atribuye todo el poder, la sabiduría y la bondad infinita, pueda crear a otros seres sin ninguno de esos poderes y que los confine a un mundo en donde, o se hace su voluntad o se hace su voluntad? En toda la Biblia lo que leemos que hay un compendio de leyes y órdenes de Dios revela, que si bien estas son para todos los humanos, la verdad es que solo la cumplen con gusto los cristianos (algunos, no todos).

Y este compendio de leyes, va acompañado de historias de pueblos o personas que no cumplieron la Ley de DIos, por lo que la solución era una sola: destruirlos por impíos en el A.T. y condenarlos al infierno en el N.T.

Si tomamos en cuenta las enseñanzas de la Biblia y de las diversas iglesias cristianas, entonces caemos en una profunda contradicción lógica – o falacia – en la que dos ideas chocan de manera irreconciliable. No puede existir una verdadera libertad de opción, cuando Dios, que lo rige todo tiene un lugar para los que “decidieron bien” (cielo) y otro para los que “decidieron mal” (infierno). (Aunque en realidad la biblia dice que es Dios quien elige a agunosl pecadores para salvarlos y a otros los deja seguir su rumbo).

El libre albedrio en la historia

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El “libre albedrío  ” es un tema ampliamente tratado en la historia de la humanidad. Ha sido una cuestión de reflexión y debate de todas las religiones y en la católica, San Agustín (  354 – 430), o Agustín de Hipona, como se le suele citar,  ya tan tempranamente como en los dos siglos en que vivió, el IV y el V, le prestó una gran atención.  Diez siglos después, en el siglo  XIII, fue Santo Tomás  (1224 – 1274), o Tomás de Aquino, el que volvió a dedicar grandes esfuerzos de reflexión y estudio a esta cuestión.  Son dos grandes figuras de la Iglesia Católica pero muchos otros Padres de la Iglesia y otros autores menores trataron esta cuestión a lo largo de los siglos.

El protestantismo o cristianismo evangélico, también lo ha hecho pero desde el principio estuvieron muy segados por las posiciones fuertemente deterministas en sentido teológico de Martín Lutero y de Juan Calvino.
Este tema ha sido estudiado en todas las épocas y por estudiosos de todo tipo, existiendo grandes explicaciones y grandes síntesis. Han estudiado esta cuestión los teólogos,  desde luego; los filósofos de todas las épocas; algunos científicos; los psicólogos desde que existe la Psicología; y estudiosos e intelectuales de muchas otras áreas.
La cuestiones fundamentales tratadas se han referido a si existe el libre albedrío del hombre en un mundo que desde la Revolución Científica   de los siglos XVII y XVIII, y sobre todo desde la Ilustración, se considera materialista y determinista. Si nuestro mundo físico es determinista y los hombres procedemos de dicho mundo y somos materia, ¿cómo es posible que seamos libres?. Es lo que se conoce como incompatibilidad o “incompatibilismo” utilizando un anglicismo.
Las posibilidades que se han discutido surgen todas de las combinaciones posibles entre dos cuestiones con dos posibilidades en cada una de ellas:
1) Asunción de que nuestro mundo físico es determinista o su contraria, asunción de que no lo es; y
2) Creencia en la existencia del libre albedrío o no creencia en ello. Existiendo además autores que han demostrado, o intentado demostrar, que el determinismo/indeterminismo de nuestro mundo material no es incompatible con el libre albedrío sino irrelevante.
La opinión de científicos contemporáneos
Muchos psicólogos y filósofos, digamos que contemporáneos, aunque algunos hayan muerto ya, han tratado el tema con mucha profundidad, entre ellos el psicólogo norteamericano, Abraham Maslow (  1907 – 1970). Su postura es muy asumible por el que esto escribe, ya que sin entrar en el determinismo o indeterminismo físico, sitúa el libre albedrío no en si una persona sube o baja su mano derecha, a lo que tanto se refirió en sus trabajos el neurólogo americano Benjamín Libet   (1916 -2007), y tanto ruido han hecho los que han difundido sus investigaciones o se han referido en sus escritos a ellos, sino  en la capacidad de auto-realización del hombre  y en su posibilidad de ser autónomo y adquirir autonomía con  la formación y la mejora intelectual, y no depender de nada sobre todo a la hora de hacer y resolver.
Los que se alinean con la teoría evolucionsta, no están muy seguros, si el hombre era originalmente autónomo y libre pero después de muchos siglos de evolución, fundamentalmente de evolución cerebral, pero les parece absurdo pensar que eso que el hombre ha acumulado en su interior (emociones, conocimientos, racionalidad) no le permita ser libre.
La lógica y el razonamiento a lo que tanto contribuyó en la Grecia Clásica  el gran Sócrates  es, la introducción de la libertad  y el libre albedrío en la mente y en la vida del hombre. Saber razonar, saber reflexionar y tener voluntad, a lo que tanto se refirió el filósofo alemán  Arthur Schopenhauer   (1788  — 1860 ) es, en el fondo, ser libres y tener la facultad del “libre albedrío”, afirman estos cientificos naturalistas.

El libre albedrío en la filosofía antigua

La cuestión del libre albedrío no parece haberse presentado muy claramente a los antiguos filósofos griegos. Algunos historiadores han sostenido que los pitagóricos deben haber concedido al hombre un cierto grado de libertad moral, por su reconocimiento de la responsabilidad del hombre por sus pecados con la consecuente retribución experimentada en el curso de la transmigración de las almas.

a) Los eleáticos

Los eleáticos se adhirieron a un panteísmo monista, en el que ellos enfatizaban la inmutabilidad de un invariable principio eterno sin dejar espacio para libertad.

b) Demócrito

Demócrito enseñaba también que todos los eventos ocurren por necesidad, y los atomistas griegos, como sus modernos representantes, generalmente avocaban una teoría mecánica del universo que excluía toda contingencia.

c) Sácrates

Con Sócrates se volvió prominente el aspecto moral de todos los problemas filosóficos, sin embargo su identificación de toda virtud con conocimiento y su intensa convicción personal de que es imposible hacer deliberadamente lo que uno percibe claramente que es equivocado, lo llevaron a sostener que el bien, siendo idéntico a lo verdadero, se impone irresistiblemente en la voluntad así como en el intelecto, cuando son comprendidos claramente.

Cada hombre necesariamente desea su bien más grande, y sus acciones son solo medios para este fin. El que comete el mal lo hace por ignorancia de los medios correctos para el verdadero bien. Platón se mantenía en la misma visión. La virtud es la determinación de la voluntad por el conocimiento del bien; es verdadera libertad. El hombre perverso es ignorante y es un esclavo. Empero, a veces Platón parece suponer que el alma poseía genuina libertad de elección en una vida anterior, lo que decidía su destino futuro.

d) Aristoteles

Aristóteles discrepa con Platón y Sócrates, por lo menos parcialmente. Invoca la experiencia. Los hombres pueden actuar contra el conocimiento del verdadero bien; el vicio es voluntario. El hombre es responsable de sus acciones como padre de ellas. Además sus acciones particulares, como medios para su fin, son contingentes, una cuestión a deliberar y sujeta a preferencia.

El futuro no es predecible en absoluto. Algunos eventos dependen de la casualidad. Aristóteles no se preocupaba por la dificultad de previsión de parte de su Dios. Aún así su teoría física del universo, la acción que atribuye a los noûs poietkós, y la irresistible influencia ejercida por la Causa Primera hacen muy obscura y difícil la concepción de la legítima libertad moral en su sistema. Los estoicos adoptaron una forma de panteísmo materialista. Dios y el mundo son uno.

Todos los movimientos del mundo están gobernados por rígida ley. Invariable causalidad, unidad de diseño, gobierno fatalista, profecía y presciencia- todos estos factores excluyen la casualidad y la posibilidad de libre albedrío. Epicuro aquí, extrañamente en contraste con sus modernos seguidores hedonistas, habla a favor del libre albedrío y modifica el estricto determinismo de los atomistas, cuya física acepta, atribuyendo a los átomos un clinamen, una facultad de desviación al azar en sus movimientos. Empero, su objeto abiertamente profesado en este punto, como en el resto de su filosofía es liberar al hombre de los temores causados por la creencia en un destino irresistible.

Calvino y el albedrio, con los filósofos

Yerran los que piensan que Calvino solo reflexionó sobre este tema desde la teología. Al contrario, él también lo hizo desde la filosofía: El hombre se encuentra ahora despojado de su arbitrio,y miserablemente sometido a todo mal.

a) cita a San Agustín

Citando a San Agustin, él repite que los que defienden el libre albedrío mas bien lo echan por tierra,que lo confirman. Muchos pensadores piensan que la razón es como una antorcha alumbra y dirige nuestras deliberaciones y propositos, y rige como una reina a la voluntad. Y refiriendose a las facultades del alma, dice que segun los filósofos son: entendimiento, sensualidad, apetito o voluntad.La voluntad es puesta en el medio entre la razón y la sensualidad, lo cual coloca al ser humano en la disyuntiva entre obedecer a la razón o someterse a la sensualidad.

Para Calvino,los filósofos expresan perplejidad porque “forzados por la misma experiencia,no niegan cuan dificil le resulta al hombe erigir en si mismo el reino de la razón. A veces,dice Calvino, el ser humano es seducido por el placer, en otras, se ve fuertemente engañado por la apariencia del bien y todavía en otras circunstancias se ve fuertemente combatido por afectos desordenados.”

b) cita a Platón

Calvino cita la figura que usa el filósofo griego Platón en su obra De las leyes,dice que esos afectos desordenados son como cuerdas que tiran del ser humano y lo llevan de un lado para el otro.

c) cita a Cicerón

Cita  a Cicerón y su referencia a las “chispitas de bien” que son apagadas por las falsas opiniones y las malas costumbres. Apelando a otra metáfora, Calvino dice que el alma es como caballo salvaje que echa por tierra al jinete, que respinga y tira coces y “al dejar de la mano a la razón, entregándose a la conscupicencia se desboca y rompe del todo los frenos”. Esta metafora del desenfreno es usada varias veces en el N.T en pasajes como I Pe.4:3, que se refiere a los gentiles que estaban “entregados al desenfreno”.

  • “Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías”(R.V. 1960)
  • Por mucho tiempo ustedes vivieron haciendo lo mismo que hacen los que no creen en Dios. Tenían vicios y malos deseos, se emborrachaban, participaban en fiestas escandalosas y, lo más terrible de todo, adoraban ídolos(T.L.A.)
  • “Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en orgías, y en abominables idolatrías” (Jubilee Bible 2000 (Spanish))
  • “Porque bastante tiempo habéis pasado ya viviendo al estilo de los paganos, es decir, entregados al desenfreno y a la liviandad, a crápulas, orgías, borracheras y abominables cultos idolátricos”(La Palabra (España))
  • “Porque bastante tiempo han pasado ustedes ya viviendo al estilo de los paganos, es decir, entregados al desenfreno y a la liviandad, a crápulas, orgías, borracheras y abominables cultos idolátricos.(La Palabra (Hispanoamérica))
  • “Baste el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los no creyentes, que viven entregados al libertinaje y las pasiones, a las borracheras, orgías, disipaciones y detestables idolatrías”(R.V.C.)
  • ” pues basta ya el tiempo pasado en que habeis cumplido la voluntad de los gentiles,  viviendo en lascivia, conscupicencia, embriaguez,comilonas,orgias y nefasta idolatría “(N.T., Tr. de Str.)

d) cita a Aristóteles

Citando la ética de Aristoteles, Calvino dice que si tenemos opción de hacer el bien o el mal, también lo seremos para hacerlo. De modo que parece que todo cuanto hacemos lo hacemos por libre elección. Calvino resume las ideas de los filósofos sobre el libre Albedrio,dice “En resumen, esta es la doctrina de los filósofos: La razón, que reside en el entendimiento, es suficiente para dirigirnos convenientemente y mostrarnos el bien que debemos hacer; la voluntad que depende de ella, se ve solicitada al mal por la sensualidad, sin embargo, goza de libre elección y no puede ser inducida a la fuerza a desobedecer la razón.”

El Libre Albedrío en la Filosofía moderna

a) Descartes

Aunque a partir de Descartes la filosofía se separó más y más de la teología, se ha sentido siempre que el significado teológico de esta particular cuestión está en su momento más alto. Descartes mismo sostiene a veces la libertad del arbitrio (Meditaciones, III y IV). A veces, sin embargo, atenúa este aspecto y se inclina hacia una especie de providencial determinismo, que es ciertamente, la consecuencia lógica de las doctrinas del ocasionalismo y de la ineficacia de causas secundarias latentes en su sistema.

b) Malebranche (teólogo católico)

Malebranche desarrolló este aspecto de la enseñanza de Descartes. El alma y el cuerpo no pueden realmente actuar uno sobre el otro. Los cambios en uno son causados directamente por Dios en ocasión de un correspondiente cambio en el otro. Las llamadas causas secundarias no son realmente eficaces.

Solo la Primera Causa actúa verdaderamente. Si este aspecto fuera pensado consistentemente, el alma, puesto que no posee causalidad genuina, no se puede decir justamente que sea libre en sus elecciones. Aún más, Malebranche como teólogo católico no pudo aceptar este fatalista determinismo. Correspondientemente defendió la libertad como esencial a la religión y a la moralidad. Al negar la libertad humana,

c) Spinoza

Dios debe verse como cruel e injusto, al tiempo que deber y responsabilidad dejan de existir para el hombre. Por ende debemos ser libres. Spinoza era más lógico. A partir de ciertos principios de Descartes, dedujo en forma matemática un panteísta fatalismo atado con hierro que no dejaba margen para contingencias en el universo y menos aún para el libre albedrío.

d) Leibniz

En Leibniz, la prominencia concedida al principio de razón suficiente, la doctrina de que el hombre debe escoger lo que el intelecto juzgue como mejor, y la optimista teoría de que Dios mismo ha escogido inevitablemente el presente como siendo el mejor de todos los mundos posibles, cuando estos aspectos se razonan a fondo, dejan muy poca realidad al libre albedrío, aunque Leibniz se colocó en marcada oposición al monístico necesitarismo geométrico de Spinoza.

e) Inglaterra: Hobbes,Lockes,la escuela asociacionista hasta Bain y J. S. Mill

En Inglaterra el materialismo mecanicista de Hobbes era incompatible con la libertad moral, y aceptó con cínica franqueza todas las consecuencias lógicas de su teoría. Nuestras acciones siguen el primer apetito que surge en la mente, o hay una serie de alternos apetitos y temores que llamamos deliberación. El último apetito o temor, el que triunfa, lo llamamos voluntad. La única libertad inteligible es el poder de hacer lo que uno desea.

Aquí Hobbes es prácticamente uno con Locke. Dios es el autor de todas las causas y efectos, pero no es el autor del pecado, porque una acción cesa de ser pecado si es la voluntad de Dios que suceda. Más aún, Dios es la causa del pecado.

Alabanza o culpa, premios y castigos no pueden ser llamados inútiles, porque fortalecen los motivos, que son las causas de acción. Esto, sin embargo, no satisface la objeción a la justicia de tal culpa o alabanza, si la persona no tiene el poder de abstenerse de o realizar los actos así castigados o premiados. Hume reforzó este ataque determinista contra el libre albedrío mediante su sugerido análisis psicológico de la noción o sensación de “necesidad”.

La controversia, según él, se ha debido a una concepción equivocada del significado de las palabras y el error de que la alternativa a libre albedrío es necesidad. Esta necesidad, dice, se adscribe erróneamente a alguna clase de nexo interno que se supone liga todas las causas a sus efectos, cuando en realidad no hay más en la causalidad que constante sucesión. La imaginada necesidad es meramente un producto de costumbre o asociación de ideas.

Al no sentir en nuestros actos de elección esta necesidad, cuya causa atribuimos a agentes materiales, equívocamente imaginamos que nuestros actos de voluntad no tienen causas y son por ende libres, siendo que están estrictamente determinados por los sentimientos o motivos que les han antecedido, así como cualquier efecto material es determinado por sus antecedentes materiales.

En todos nuestros razonamientos respecto a otras personas, inferimos su futura conducta de su habitual acción bajo motivos particulares con la misma clase de certeza que en el caso de la causal física.

La misma línea de argumentación fue adoptada por la escuela asociacionista hasta Bain y J. S. Mill. La necesidad de Hobbes o Spinoza es substituida por sus descendientes por lo que el Profesor James llama un ” determinismo blando”, afirmando únicamente la invariable sucesión de acto de voluntad después de motivo. J. S. Mill desarrolló con mayor claridad y más detalle los principios de Hume.

En particular, atacó la noción de “restricción” sugerida en las palabras necesidad y necesitarismo, afirmando sólo secuencia. Dados un perfecto conocimiento de carácter y motivos, podríamos predecir infaliblemente la acción. Se disputa la alegada conciencia de libertad. Sentimos que meramente escogemos, no que podríamos escoger lo opuesto.

f) Reid, y Stewart, y Hamilton, de la Escuela Escocesa, con Mansel, Martineau, W. J. Ward, y otros pensadores espiritualistas de la Gran Bretaña

Más aún, la noción de libre albedrío es ininteligible. La verdad es que para la Escuela Sensacionalista, quienes creen que la mente es solamente una serie de estados mentales, el libre albedrío es absurdo. Por otra parte, Reid, y Stewart, y Hamilton, de la Escuela Escocesa, con Mansel, Martineau, W. J. Ward, y otros pensadores espiritualistas de la Gran Bretaña, enérgicamente defienden el libre albedrío contra los discípulos de Hume.

Ellos sostenían que un análisis más cuidadoso de los actos de voluntad justificaban el argumento de la conciencia, que la convicción universal de la humanidad en ese hecho no puede ser desechada como una ilusión, que la moralidad no puede ser fundada en un acto de autoengaño; que todos los lenguajes contienen términos que involucran la noción de libre albedrío y que el intento de hacer menos objetable el necesitarismo llamándolo determinismo no disminuye el fatalismo involucrado.

La verdad de que el fenomenalismo lógicamente involucra determinismo es notablemente ilustrada en el tratamiento que Kant da a la cuestión. Su bien conocida división de toda realidad en fenómenos y noumena es también su clave a este problema.

El mundo, como se nos presenta, el mundo de los fenómenos, incluyendo nuestras propias acciones y estados mentales, solo puede ser concebido bajo la forma de tiempo y sujeto a la categoría de causalidad, y por ende todo en el mundo de la experiencia sucede totalmente de acuerdo a las leyes de la naturaleza; esto es, todos nuestros actos están rígidamente determinados.

Pero por otra parte, la libertad es un necesario postulado de la moralidad: “Tu puedes, porque debes.” La solución del antinomio es que el determinismo se ocupa solamente del mundo empírico o fenomenológico. No hay bases para negar libertad al Ding an sich. Podemos creer en libertad trascendental que somos noumentalmente libres. Además, puesto que la creencia que soy libre y que soy una causa libre es la piedra angular de la religión y la moralidad, debo creer en este postulado.

g) Kant

Kant entonces salva la antinomia confinando la libertad al mundo de los noumena, que cae fuera de la forma de tiempo y la categoría de causalidad, mientras que afirma la necesidad del mundo sensible atado por la cadena de la causalidad. Aparte de la objeción general al sistema de Kant, una grave dificultad radica en el hecho de que toda la conducta del hombre -toda su vida moral como es revelada en experiencia real a él o a otros -pertenece en este aspecto al mundo fenomenológico y está por tanto rígidamente determinado.

Aunque se ha aplicado mucho agudo análisis filosófico y psicológico al problema durante el último siglo, no se puede decir que se haya arrojado mucha luz adicional sobre él. En Alemania Schopenhauer hizo la voluntad la base noumenal del mundo y adoptó una teoría pesimista del universo, negando que el libre albedrío fuese justificado por la ética o la psicología.

h) Lotze

Por otra parte Lotze, en muchos aspectos tal vez el más agudo pensador en Alemania desde Kant, fue un enérgico defensor de la libertad moral. Entre recientes psicólogos en America los profesores James y Ladd son abogados de la libertad, aunque dando más importancia a la prueba positiva en la evidencia ética que en la psicológica.

Determinismo teológico y libre albedrío (Wikipedia “Free Will”)  

Con la fuerte evolución de las neurociencias en los últimos años el problema del libre albedrío ha vuelto a estar de moda y muchos psicólogos destacados y filósofos — sobre todo los llamados neuro-filósofos –, actuales, han escrito sobre ello.
Uno de estos – que por cierto son los que siguen los avances de las neurociencias y se apoyan en ellas para razonar filosóficamente—es Daniel Dennet   (nacido en 1942), un prolífico y extrovertido autor que está continuamente presentando públicamente sus ideas y sobre el que hay múltiples vídeos en youtube. Es fuertemente materialista y determinista pero junto con otro filósofo notable, John Martin Fischer, estadounidense también, es el introductor del llamado “indeterminismo deliberativo” según el cual los procesos de selección y decisión son deterministas pero puede haber alguna indeterminación en las etapas iniciales de dichos procesos en las que se establecen los posibles cursos de acción o alternativas a seguir.
También se han ocupado del tema los practicantes de la Psicología Cognitiva,  una rama de la Psicología que se ocupa de los fenómenos mentales relacionados con la percepción, el aprendizaje,  la memoria y el razonamiento.
En cualquier caso, y al final, el libre albedrío radica en la consciencia o es producto de ella. Es decir, surge de esa capacidad de introspección profunda que el hombre tiene que le hace ser consciente de todo lo que le rodea y de él mismo y todo lo que lo constituye, incluidos el cerebro, la mente y la reflexión.
La cuestión entonces es si la consciencia es algo que surge de la materia, de las neuronas y sinapsis y del paso de los iones a través de las membranas de dichas células, según un proceso que no conocemos pero que de acuerdo con  muchos científicos, conoceremos, o si tiene un origen y una naturaleza distinta, como dicen algunos otros.
Daniel Dennet ya se ha apresurado a decir que la consciencia no existe, que es simplemente una ilusión, y también que no hay diferencia entre cerebro y mente, la mente, según él, es el cerebro. Pero algo tienen que decir al respecto los partidarios de la mecánica cuántica en su sentido más ortodoxo.
Henry P. Stapp   (nacido en 1928), un físico que ha dedicado toda su vida al estudio de la mecánica cuántica y que conoció y trabajó con algunos los padres fundadores de la misma, como Bohr, Heisenbeg  y Pauli, tiene, como sabemos ya, unas ideas muy distintas a las mencionadas.
Cree que según deja claro dicha mecánica nuestro universo a nivel subatómico y de hecho a nivel macroscópico y sideral, es indeterminado, y que la consciencia del hombre, que existe independientemente de la materia, contribuye a la creación de nuestro mundo. El hombre según esto  no es sólo libre para actuar sino que de su consciencia emerge el mundo en el que vivimos.
Son asuntos muy complicados con los que venimos luchando lo mejor que podemos en los últimos posts, dedicados al libro de Stapp, “Mindfull Universe”.
Un esfuerzo que puede parecer inútil si tenemos en cuanta lo que dijo, hace unos años desde luego, el famoso, brillante y excéntrico físico americano, ganador del Premio Nobel de 1965, Richard Feynman   (1918 – 1988). Recibió el mencionado Premio junto a  Julian Schwinger    (1918 – 1994) y Sin-Ichiro Tomonaga   (1906 . 1979) por sus trabajos en Electrodinámica Cuántica, y es conocido, entre muchas otras genialidades,  por haber  dicho algo así como “que la mecánica cuántica es inentendible y que todo aquel que diga que la entiende está mintiendo”.

El libre albedrio con el advenimiento del cristianismo

El problema del libre albedrío asumió un carácter sumamente nuevo con el advenimiento de la Religión Cristiana. La doctrina que Dios creó al hombre, le ha ordenado obedecer la ley moral y le ha prometido premiarlo o castigarlo por la observancia o violación de esta ley, hizo la realidad de la libertad moral un asunto de trascendental importancia. Solo si el hombre es realmente libre, no puede ser justamente hecho responsable de sus actos, igual que no se le puede responsabilizar por su fecha de nacimiento o el color de sus ojos. Todos, igualmente, están inexorablemente predeterminados para él. Además, la dificultad de la cuestión fue aumentada aún más por el dogma Cristiano de la caída del hombre y su redención por la gracia. San Pablo, especialmente en su Epístola a los Romanos, es la gran fuente de la teología bíblica de la gracia.

La Doctrina de los primeros padres

Entre los primeros Padres de la Iglesia sobresale San Agustín en la forma en que maneja este asunto. El enseña claramente la libertad de albedrío contrario a los Maniqueos, pero insiste contra los semipelagianos sobre la necesidad de la gracia, como fundamento de mérito. Enfatiza también muy fuertemente el mandato absoluto de Dios sobre la voluntad de los hombres por su omnipotencia y omnisciencia -por medio de la infinita acumulación, como sea, de motivos que ha tenido a su disposición desde toda la eternidad, y por la presciencia de aquellos a quienes la voluntad de cada ser humano consentiría libremente.

Las enseñanzas de San Agustín formaron la base de mucha de la ulterior teología de la iglesia sobre estas cuestiones, aunque otros autores han buscado suavizar las porciones más rigurosas de su doctrina. Hicieron esto especialmente en oposición a autores heréticos que exageraban estos aspectos en los trabajos del gran Doctor Africano e intentaban deducir de sus principios una forma rígida de predeterminismo poco diferente del fatalismo.

La enseñanza de San Agustín es desarrollada por Santo Tomás de Aquino tanto en teología como en filosofía. La voluntad es apetito racional. El hombre necesariamente desea beatitud, pero puede escoger libremente entre diferentes formas de ella. Libre albedrío es sencillamente este poder electivo.

La bondad infinita no es visible al intelecto en esta vida. Existen siempre algunos inconvenientes y deficiencias en todo bien que se nos presenta. Ninguno de ellos agota nuestra capacidad intelectual de concebir el bien.

Consecuentemente, en deliberada volición, ninguno de ellos sacia completamente o estimula irresistiblemente la voluntad. En esta capacidad del intelecto para concebir lo universal, radica la raíz de nuestra libertad. Pero Dios posee un infalible conocimiento de los futuros actos del hombre. ¿Como es posible esta previsión, si los actos futuros del hombre no son necesarios? Dios no existe en el tiempo.

El futuro y el pasado están igualmente presentes a la mente eterna, como un hombre viendo hacia abajo desde una escarpada montaña abarca en una momentánea mirada todos los objetos que pueden ser comprendidos solo mediante una larga serie de experiencias sucesivas por los viajeros en el sinuoso camino allá abajo, en una forma algo parecida la intuitiva visión de Dios comprende simultáneamente lo que es futuro para nosotros con todo lo que contiene. Además, la providencia omnipotente de Dios ejerce un completo y perfecto control sobre todos los eventos que tienen lugar, o que tendrán lugar en el universo.

¿Como se logra esto sin infringir la libertad del hombre? Aquí está el problema que dos distinguidas escuelas en la iglesia -ambas pretendiendo representar la enseñanza, o en todo caso el desarrollo lógico de las enseñanzas de Santo Tomás- intentan resolver en diferentes maneras.

Las enseñanzas de Lutero y Calvino llevaron el asunto a un punto más fino que el alcanzado en el tiempo de Santo Tomás, por tanto él no lo había tratado formalmente en su última forma, y cada una de las dos escuelas puede citar textos de los trabajos del doctor Angélico en los que parece inclinarse hacia su particular punto de vista.

Teorías Tomista y Molinista

La llamada solución dominica o tomista, en pocas palabras enseña que Dios premotiva a cada hombre en todos sus actos a la línea de conducta que subsecuentemente adopta. Sostiene que este decreto premotivo inclina la voluntad del hombre con absoluta certeza hacia el lado decretado, pero que Dios adapta esta premotivación a la naturaleza del ser así premotivado.

Arguye que dado que Dios posee infinito poder, puede premotivar infaliblemente al hombre-quien por naturaleza es una causa libre -a escoger libremente un curso de acción, mientras que premotiva a los animales inferiores en armonía con sus naturalezas para que adopten cursos de acción por necesidad. Además este decreto premotivante, siendo inevitable aunque adaptado a la medida de la naturaleza del hombre, provee un medio en el que Dios ve anticipadamente con certeza las futuras opciones libres del ser humano.

El decreto premotivador es por tanto anterior en orden de pensamiento a la cognición Divina de las futuras acciones del hombre. Los teólogos y filósofos de la Escuela Jesuítica, frecuentemente Molinistas estilizados, consideran insatisfactoria la solución anterior, aunque no aceptan la totalidad de la enseñanza de Molina y generalmente prefieren la exposición de Suárez de la teoría.

Prestamente admiten que apoyaría suficientemente a la infalibilidad de la Presciencia Divina y también al providencial control por Dios de la historia del mundo; pero desde su punto de vista se quedan cortos de dar al mismo tiempo una adecuada e inteligente relación de la libertad de la voluntad humana.

Según ellos, la relación de la acción divina a la voluntad del hombre debe ser concebida más bien de un carácter concurrente que de uno premotivante; y sostienen que el conocimiento de Dios de lo que escogería ese ser libre, si se dieran las necesarias condiciones, debe ser considerado lógicamente anterior a cualquier decreto de concurrencia o premotivación con respecto a esa acción escogida.

Brevemente: hacen una triple distinción del conocimiento de Dios del universo basados en la naturaleza de los objetos conocidos -el conocimiento Divino siendo por si mismo absolutamente simple. Objetos o eventos vistos solo como posibles, se dice que Dios comprende por simple inteligencia (simplex intelligentia). Eventos que por visión sabe que sucederán (scientia visionis). Intercalados entre éstos están eventos condicionalmente futuros -cosas que podrían ocurrir si se dieran ciertas condiciones. El conocimiento por Dios de esta clase de contingencias lo llaman scientia media.

Por ejemplo, Cristo afirmó que si se hubiesen realizado ciertos milagros en Tiro y Sidón, los habitantes habrían sido convertidos. La condición no se dio, sin embargo la aseveración de Cristo tiene que haber sido cierta. Casi todas estas proposiciones contingentes condicionales pueden ser enmarcadas en ciertas y falsas -y la Infinita Inteligencia debe saber que son todas ciertas.

Puede ser que en muchos casos no se den las condiciones, así que Dios debe separarlas de todo decreto que determine su realización. Por tanto sostiene esta escuela que las conoce in seipsis, por si mismas como eventos condicionales futuros.

Este conocimiento es la scientia media, “conocimiento medio”, intermedio entre la visión del futuro real y el simple entendimiento de lo meramente posible. Actuando ahora a la luz de esta scientia media respecto a las voliciones humanas, Dios libremente decide de acuerdo a su propia sabiduría si proveerá las condiciones requisito, incluyendo Su cooperación en la acción, o se abstiene de hacerlo y así hacer posible o impedir la realización del evento.

En otras palabras, la infinita inteligencia de Dios ve claramente que sucedería en cualesquiera circunstancias concebibles. Sabe por tanto, qué escogerá el libre albedrío de cualquier creatura, si se le da el poder de volición y se le sitúa en ciertas circunstancias dadas. Decreta entonces que se provean las condiciones requeridas, incluyendo Su corcursus, o se abstiene de hacerlo.

Tiene por tanto, dominio completo y control sobre nuestras futuras libres acciones, así como sobre aquellas de carácter necesario. El Molinista alega entonces resguardar mejor la libertad del hombre al substituir el decreto de una premoción inflexible, por uno de concurrencia dependiente en el previo conocimiento de Dios de lo que un ser libre escogería; si se le diera el poder de hacer la elección. Argumenta que libera más claramente a Dios de toda responsabilidad por los pecados de los hombres.

A este escritor le parece bien fundada la pretensión; al mismo tiempo es justo registrar en la otra parte que el Tomista urge con considerable energía que la presciencia de Dios no es tan inteligible en esto como en su teoría. Sostiene también que el ejercicio de Dios de Su absoluto dominio sobre todos los actos de los hombres y la entera dependencia del hombre de la benevolencia de Dios están más impresionantemente y más meritoriamente expuestos en la hipótesis de la premoción. El lector encontrará un tratado exhaustivo de la cuestión en cualquiera de los libros escolásticos de texto sobre la materia.

Calvino y Los Padres de la iglesia

Calvino también hace referencia a lo dicho por los Padres de la Iglesia.

Una característica sobresaliente en las enseñanzas de los Reformadores del siglo dieciséis, especialmente en el caso de Lutero y Calvino, fue la negación del libre albedrío. Escogiendo de las Escrituras, y particularmente de San Pablo aquellos textos que enfatizan la importancia y eficacia de la gracia, la dominante providencia de Dios, Sus decretos de elección o predestinación, y la debilidad del hombre, concluyeron que la voluntad humana, en vez de ser amo de sus propios actos, está rígidamente predeterminada en todas sus opciones a lo largo de su vida.

Como consecuencia, el hombre está predeterminado desde antes de su nacimiento al eterno premio o castigo de tal manera que no puede haber tenido nunca real libre poder sobre su propio destino. En esta controversia con Erasmo, que defendía el libre albedrío, Lutero abiertamente sostenía que el libre albedrío es un mito, un nombre que no encubre ninguna realidad, pues no está en el poder del hombre concebir el bien o el mal, ya que los eventos ocurren por necesidad. En respuesta al “De Libero Arbitrio” de Erasmo, publicó su propia obra, “De Servo Arbitrio”, glorificando y enfatizando la impotencia y esclavitud del hombre.

La predestinación de todos los futuros actos humanos por Dios es interpretada como excluyendo cualquier posibilidad de libertad. Una inflexible necesidad interna torna la voluntad del hombre a lo que Dios preordena. Con Calvino, la preordenación de Dios es, si fuera posible, aún más fatal al libre albedrío. El hombre no puede realizar ninguna clase de acción buena a menos que sea obligado a ello por la gracia de Dios que le es imposible resistir.

Es absurdo hablar de que la voluntad humana cooperará con la gracia de Dios, ya que implicaría que el hombre puede resistirse a la gracia de Dios. La voluntad de Dios es la pura necesidad de las cosas. Se objeta que en este caso Dios a veces impone mandatos imposibles. Tanto Calvino como Lutero replican que los mandamientos de Dios nos muestran no lo que podemos hacer, sino lo que debemos hacer.

Calvino se dio cuenta que los Padres habian aceptado las nociones de los filosofos griegos en una medida que es mucho mayor de lo que hubiera sido deseable. Ello se entiende por dos razones: 1) Temían que si quitaban toda la libertad al ser humano para hacer el bien los filosofos de ideas contrarias se mofarían de ellos. 2) para que la carne, que es debil y tarda para  el bien, no encontrara en ello nuevo motivo de indolencia y descuido para hacer el bien.

Citó a Crisóstomo, a San Jerónimo. Pero a estas muestras de las ideas patrísticas sobre el libre albedrío, Calvino las juzgo como imprecisas, variables, dudosas y oscuras. Exceptúa sin embargo a San Agustín, que es el único escritor dentro de los Padres que ha sido claro en su esposición. Todos fueron de mal en peor, hasta llegar a afirmar que el hombre está corrompido solamente en su naturaleza sensual,pero que su razón es perfecta y conserva casi en plenitude la libertad de la voluntad.En cambio, San Agustin se destaca por su claridad cuando dice: “Los dones se encuentran corrompidos en el hombre,y los sobrenaturales, los que se refieren a la vida eternal, les han sido quitados del todo.”

Definiciones:

También Calvino citó algunas definiciones:

a. Origenes: “El libre albedrio es la facultad de la razón para discerner el bien y el mal,y de la voluntad para escoger lo uno de lo otro”

b. San Bernardo: “Un consentimiento de la voluntad por la libertad, que nunca se puede perder,y un juicio indeclinable de la razón.”

c. San Anselmo: “Una facultad de guardar rectitud  a causa de si misma.”

d. El maestro de las sentencias, o sea Pedro Lombardo y los doctores escolásticos, dice Calvino que prefirieron la definición de San Agustín “por ser mas clara y no excluir la gracia de DIos,sin la cual sabían muy bien que la voluntad del hombre no puede hacer nada.”

Calvino entiende que todos los Padres están de acuerdo en que “albedrío” se refiere ante todo a la razón, que tiene como oficio dicernir entre el bien y el mal. Por su parte el adjetivo “libre” se refiere a la voluntad que puede decidirse por una cosa u otra. Esto se sintetiza bien en la cita que Calvino hace de la definición de Santo Tomás de Aquino: “El libre albedrío es una facultad electiva que, participando del entendimiento y de la voluntad, se inclina sin embargo mas a la voluntad.”

El dedicó también un párrafo aclaratorio al tema “De la potencia del libre arbitrio. Distinciones” para decir que en el libro De la vocación de los gentiles, que se atribuye a San Ambrosio, se distinguen tres maneras de voluntad: sensitiva, animal y espiritual. Que las dos primeras están  en la facultad del hombre pero la tercera es obra del Espíritu Santo en el. Y es allí donde el gran maestro francés enuncia su método:” Después veremos si esto es verdad o no. Ahora mi propósito es exponer brevemente las opiniones de los otros; no refutarlas”

El cita en ese párrafo las distinciones que las escuelas teológicas han hecho de la libertad,hablando de tres géneros: a) libertad de necesidad, b) libertad de pecado y c) de miseria.

Comentan que la primera no puede de ninguna manera estar ausente del ser humano porque es  constitutiva de su naturaleza, pero que las otras dos se perdieron por el pecado. Y él admite:  Yo acepto de buena grado esta distinción, excepto el que en ella confunda la necesidad con la coacción. A su tiempo se vera cuanta diferencia existe entre estas dos cosas”.

Luego cita al maestro de las Sentencias, Pedro Lombardo, quien decia que hay dos clases de gracia operante (que obra) y la gracia cooperante (que obra juntamente). Con esta perspectiva coincidia San Bernardo diciendo que toda buena voluntad es obra de Dios,pero que el hombre por su propio impulse puede desear esa buena voluntad. Calvino critica sin embargo a Lombardo, diciendo que “el Maestro de las Sentencias entendió mal a san Agustin, aunque el piensa que lo sigue con su distinción”

Concilio de Trento

El Concilio de Trento [3] declaró que el libre albedrío del hombre, movido y animado por Dios, puede por su consentimiento cooperar con Dios, que anima e invita su acción; y que por ello puede disponerse y prepararse para obtener la gracia de justificación. La voluntad puede resistirse a la gracia si así elige. No es como una cosa inanimada que permanece puramente pasiva. Aún debilitado y disminuido por la caída de Adán, el libre albedrío no es destruido en la carrera (Ses. VI, cap. I y V).

Una de las diferencias fundamentales entre las teologías católica y protestante es la creencia en el libre albedrío, Lutero y Calvino niegan. Debido a la doctrina de “Sola Fide”—que la fe por sí misma es suficiente para la salvación—los reformadores concluyeron que el individuo de ninguna manera puede colaborar en su propia salvación. Esto los lleva a afirmar que toda elección moral está predeterminada. En contraste, los católicos creen que el hombre—por ser creado a imagen y semejanza de Dios—ha sido creado con la capacidad de aceptar o rechazar la gracia de Dios.
Los catolicos romanos creen que como lo hacen los ángeles, podemos elegir entre hacer la voluntad de Dios o satisfacer nuestras propias inclinaciones egoístas o, dicho en otras palabras, pecar. De nosotros depende. Y éste es el gran regalo que brota del sacrificio redentor de Cristo, el participar libremente en la construcción de su reino. Sin Jesús, no tendríamos la oportunidad de aceptar nuestro lugar como hijos de Dios. Sin duda, el camino que elijamos es de la mayor importancia en la disposición divina de la salvación. Por que nadie puede tomar nuestro lugar en el plan de Dios ni completar para Dios el trabajo que nos corresponde realizar. Esto es lo que Trento determinó.
Se basan en  pasajes biblicos como Deut. 30, 19-20, para creer que el hombre no es solamente libre de elegir, sino que está obligado a elegir. También Gen. 4, 7, vemos que Dios le dice a Caín que el puede derrotar al pecado si se lo propone.
En Ro. 7: 21, San Pablo parece indicar que el problema está en nuestra voluntad y no en nuestros destinos.En Eclesiastico  (Sirac) 15, 11-20 — No digas: “En Dios consiste que la sabiduría se esté lejos de mí”. No hagas tú lo que El aborrece y la tendrás. Tampoco digas: “El me ha inducido al error”; pues no necesita El que haya hombres impíos. Creó Dios desde el principio al hombre y le dejó en manos de su consejo. Le dio además sus mandamientos y preceptos. Si guardando constantemente la fidelidad que le agrada, quisieres cumplir los mandamientos, ellos serán tu salvación. Ha puesto delante de ti el agua y el fuego: extiende tu mano a lo que más te agrade. Delante del hombre están la vida y la muerte, el bien y el mal: lo que escogiere le será dado. Porque la sabiduría de Dios es grande y su poder fuerte e irresistible y está mirando a todos sin cesar. El Señor tiene puestos sus ojos sobre los que le temen y El observa todas las acciones de los hombres. A ninguno ha mandado obrar impíamente y a ninguno ha dado permiso para pecar.
También en  1 Cor. 10:13, en Stgo. 1:13-15, el hermano de Jesus dice que nadie cuando es tentado diga: “Es Dios quien me tienta”. Porque Dios, no pudiendo ser tentado al mal, no tienta El tampoco a nadie. Y en Pr. 1: 24, creen ver una afirmación explícita de la enseñanza del libre albedrío en la Iglesia: “Dios nos invita,pero no nos oblige”. Y esto es verdad, Dios nos atrae en pos de El, nos persuade, pero no violenta a nuestra voluntad, sino que El hace que le aceptemos voluntariamente.
En 2 Pe. 3:9  dice que “No retarda, pues, el Señor su promesa, como algunos juzgan, sino que espera con mucha paciencia por amor de vosotros el venir como juez, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos se conviertan a penitencia.”  El hecho de que no todos se arrepientan—a pesar de que Dios desea que lo hagan—prueba concluyentemente que somos capaces de decidir si queremos aceptar o rechazar la voluntad de Dios. Eso es la esencia del libre albedrío, segun Trento. Pero la verdad es que si fuera verdad que el albedrio es verdaderamente libre, mas serían los que aceptarian la oferta de salvacion eternal de Dios. Pero el corazón del hombre se endurece a causa del pecado a tal punto de cometer el pecado imperdonable, rechazar a Cristo.
Juan 6:37 dice que “Todos los que me da el Padre vendrán a mí y al que viniere a mí por la fe, no le desecharé.”. Jesús nos promete aceptar a aquellos que lo acepten a El y ha tratado de alcanzar a toda persona creada desde el mismo principio.
En Ex. 8:15 dice que dijeron los magos a Faraón: “¡Es el dedo de Dios!” Pero el corazón de Faraón se endureció y no les escuchó, como había dicho Yahvé. (BLA) Pero vemos que Dios no forzó la voluntad del Faraón para obligarlo a hacer el mal. Dios simplemente previó las acciones del Faraón antes de que ocurrieran. Pero ellos no tienen en cuenta Ro. 9:17-18, que dice Pablo que Porque la Escritura dice al faraón: «Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra». De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece..”
En Ez. 18:23 , dice “¿Acaso quiero yo la muerte del impío”—dice el Señor Dios—”y no antes bien que se convierta de su mal proceder y viva?”

Ellos entienden que la elección de hacer bien o mal es totalmente nuestra. Dios desea que hagamos el bien pero no nos fuerza a hacerlo. En Gál. 2, 17, leemos que ” Y si queriendo ser justificados en Cristo, venimos a ser también nosotros pecadores por no observar la antigua ley, ¿no se dirá entonces que Cristo es ministro y causa del pecado? En ninguna manera puede jamás serlo.”

Verdaderamente el pecado es obra nuestra y no de Dios. San Pablo va directamente al grano. Nosotros somos los pecadores y no Dios. En Sal, 5, 5 leemos que  “Porque no eres tú un Dios que ame la iniquidad”.

Dios no puede tener mala voluntad o planear el mal. Ellos dicen que la doctrina de la predestinación requiere que creamos que El sí lo hace y que aquellos que creen en la predestinación deben creer también que Dios es autor tanto del bien como del mal. Este es el resultado de una teología completamente monstruosa, afirman ellos. Pero esto esta mas  cercano al hipercalvinismo que al Reformismo.

En 2 Tim. 2:11-13 leemos que Es una verdad incontrastable: Que si morimos con El, también con él viviremos. Si con El padecemos, reinaremos también con El; si le negáremos, El nos negará igualmente. Si no creemos o fuéremos infieles, El permanece siempre fiel, no puede desmentirse a sí mismo.”

En Ro. 1:20-21 leemos que “las perfecciones invisibles de Dios, aún su eterno poder y su divinidad, se han hecho visibles después de la creación del mundo, por el conocimiento que de ellas nos dan sus criaturas y así tales hombres no tienen disculpa. Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; sino que ensoberbecidos ofuscaron en sus razonamientos y quedó su insensato corazón lleno de tinieblas.”

También es verdad que en cierto modo, algunos aspectos de la gloria de Dios es evidente a todos, pero no todos eligen reconocerle. 1 Sam. 23:9-13, dice que David, enredado en una disputa con Saúl, le pregunta a Dios sobre algunos acontecimientos específicos que aún no han ocurrido. Le pregunta a Dios si Saúl vendrá a Queilá para tratar de matar a David. Dios le contesta “El vendrá”. Consecuentemente David le pregunta a Dios si los habitantes de la ciudad le traicionarán y Dios responde afirmativamente. Sabemos que Dios todo lo sabe y que es incapaz de engañar. De manera que Dios está avisando a David lo que El ve en el futuro: las intenciones de Saúl y de la gente de la ciudad, de matar a David.

Esto no es una simple predicción, sino el aviso de una realidad que sin duda ocurrirá si las circunstancias se mantienen. Esta visión del futuro viene de la mente de Dios que puede ver no solamente cómo se desarrollan los acontecimientos sino también cada versión del futuro que pueda ocurrir.  Sin embargo la predicción divina que era cierta a la hora de ser pronunciada nunca llega a suceder ¿Por qué? Por que David recibe la información y decide seguir un derrotero diferente.

En vez de quedarse en Queilá, David se retira de allí con sus hombres y con eso cambia el futuro. Saúl no visita el lugar y David no es traicionado por los habitantes de la ciudad. Vemos que las acciones de David—al ejercitar su libre albedrío—logran cambiar el orden futuro de los eventos. La premonición de Dios no limita la libertad de David.

Por el contrario, las acciones de David, determinan, segun cree Trento, el futuro inmediato. Leemos que el profeta escribió que “Al saber que Saúl tramaba su ruina, David ordenó al sacerdote Abiatar: “Presenta el efod”. Luego dijo: “Señor, Dios de Israel, tu servidor ha oído que Saúl intenta venir a Queilá, para destruir la ciudad por causa mía. ¿Es verdad que Saúl bajará, como tu servidor ha oído decir? Señor, Dios de Israel, dígnate comunicárselo a tu servidor”. El Señor respondió: “Sí, él bajará”. David continuó diciendo: “Y los señores de Queilá, ¿me entregarán a mí y a mis hombres en manos de Saúl?”. “Sí”—respondió el Señor—”ellos te entregarán”. David partió con sus hombres, que eran unos seiscientos; salieron de Queilá y anduvieron a la ventura. Y cuando informaron a Saúl que David había escapado de Queilá, él desistió de su expedición.

Pero nuestro Dios, quien es el Creador de todo el Cosmos y cuanto hay en él, hace con su creación como a Él le plazca. Vemos que a través de la historia humana, reyes como Nabucodonosor, Carlomagno, los faraones egipcios, etc, pensaron que ellos tenían todo bajo control, sin embargo, Dios estaba usando el duro corazón de de estos hombres, pero sin permitir que sus acciones alteren el plan maestro de redención que Él tiene planificado.

  • “Y verdaderamente se unieron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera” (Hch. 4:27-28). 

En otras palabras, Dios está en control. Es que Dios también puede mover los corazones y dirigir la historia conforme Él desee y determine.” Como aguas que se reparten es el corazón del rey en la mano de Jehová: él lo inclina hacia todo lo que quiere.,”  Dios permitió que este faraón llegara al poder para un propósito. ¡Para demostrar su poder: a Faraón, a los pueblos vecinos y como a su propio pueblo de Israel!

  • “De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.” (Ro. 9:18)

¿No hace esto de Dios un Dios malo?  ¡Por supuesto que no! Dios no hace nada malo. No es su naturaleza. Faraón era un pecador que merecía la justicia de Dios. Como los somos usted y yo. Si no fuera por que Dios tuvo gracia (Gracia: “ceder algo a alguien que no se lo merece”) y proveyó un Cordero para que recibiera el castigo que nosotros merecíamos, estuviéramos perdidos y sin esperanza.

Ya sea que Faraón, por de propio orgullo se cegó y no quiso admitir que ni él ni sus dioses eran nadie comparados con el Dios de Israel, o sea porque Dios actuó providencialmente para endurecer el corazón de Faraón para dar una lección universal e histórica, la verdad es que Dios usó a Faraón y su negativa para darle una lección al pueblo egipcio, a los pueblos vecinos, a Israel y a la posteridad. Fíjese en qué se basa Dios para justificar el primer mandamiento:

  • “Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.” (Deut. 5:6)

Pero si recordamos a las 10 plagas de Egipto, vemos que estas fueron para demostrar que Dios era mayor que 10 diferentes dioses que tenían los Egipcios

Dios, en su soberanía, usó a Egipto para bendecir a Jacob y a su familia.

Luego usó a Egipto para sostener a su pueblo mientras crecía.

Luego usó a Egipto para entrenar al hombre que usaría para liberar a su pueblo.

Luego usó el abuso de Egipto para que su pueblo clamara a Él.

Luego usó a Egipto para que su pueblo saliera bendecido hacia Canaán.

Luego usó a Egipto para dar una lección a la humanidad y finalmente usa a Egipto y la liberación que hizo para con su pueblo más de 30 veces en el resto de la Biblia para constantemente recordar a su pueblo que Él y solamente Él tiene en sus manos los designios de la humanidad y que Él es un Dios fiel que “nos libra de la ira que ha de venir”… ¡Aleluya!

También hubieron algunos padres de la Iglesia quienes no creyeron en la predestinación. Por ejemplo, Eusebio Pánfilo escribió en el 315 d.C. que:

“[…] el conocimiento adelantado de los eventos no es la causa de que hayan ocurrido. Las cosas no ocurren [solo] porque Dios sabe. Cuando las cosas están por ocurrir, Dios lo sabe […]” [1]

Y el célebre San Agustín, en el 390 d.C., relacionó el dogma de la salvación con la presciencia de Dios.

“Así como tú por el ejercicio de la memoria no fuerzas la ocurrencia de los eventos del pasado, tampoco Dios por su presciencia fuerza la ocurrencia de los eventos del futuro.”[2]

Continua…

Dios le siga bendiciendo.

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Notas

[0] Pasajes Biblicos citados de la RV 1960

  • ” Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;  mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” (Gén. 2:16-18)
  • ” Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.  Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. “(Gén. 6:12-13)
  • ” Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.  Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” (Gén. 26:2-5)
  • “Habló más Jehová a Moisés, diciendo:  Cuando alguna persona cometiere falta, y pecare por yerro en las cosas santas de Jehová, traerá por su culpa a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu estimación en siclos de plata del siclo del santuario, en ofrenda por el pecado.  Y pagará lo que hubiere defraudado de las cosas santas, y añadirá a ello la quinta parte, y lo dará al sacerdote; y el sacerdote hará expiación por él con el carnero del sacrificio por el pecado, y será perdonado.  Finalmente, si una persona pecare, o hiciere alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Jehová no se han de hacer, aun sin hacerlo a sabiendas, es culpable, y llevará su pecado.  Traerá, pues, al sacerdote para expiación, según tú lo estimes, un carnero sin defecto de los rebaños; y el sacerdote le hará expiación por el yerro que cometió por ignorancia, y será perdonado. Es infracción, y ciertamente delinquió contra Jehová. ” (Lev. 5:14-19)
  • ” No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios.Guardad mis días de reposo, y tened en reverencia mi santuario. Yo Jehová. Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra. Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país.Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros. Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros.  Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros.  Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo.  Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará;  y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.  Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido.  Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos,  y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto,  yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.  Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.  Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.  Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.  Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.  Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados.  Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos.  Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición,  yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.  Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.  Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis.  Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición,  yo procederé en contra de vosotros con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados.  Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.  Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.  Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume.  Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren;  y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades.  Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo.  Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella.  Y a los que queden de vosotros infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga.  Tropezarán los unos con los otros como si huyeran ante la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir delante de vuestros enemigos.  Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá.  Y los que queden de vosotros decaerán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaerán con ellos.  Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición,  yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado.  Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra.  Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus días de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se someterán al castigo de sus iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos.  Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios.  Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová. 46 Estos son los estatutos, ordenanzas y leyes que estableció Jehová entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por mano de Moisés.” (Lev. 26:1-46)
  • “Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:  ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan?  Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.  En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí.  Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun.  Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.  En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.  Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.  Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo.  Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán.  Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país,  aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová” .(Núm. 14:26-37)
  • “Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab junto al Jordán frente a Jericó, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán,  echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos;  y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.  Y heredaréis la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daréis mucho por herencia, y a los pocos daréis menos por herencia; donde le cayere la suerte, allí la tendrá cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaréis. Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis. 56 Además, haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos.(Núm. 33:50-56)
  • “Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da. No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.  Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal-peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti.  Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy. (Deut. 4:1-4)
  • “Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro?  Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.  Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros. (Jos. 7:10-12)
  • ” El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto?  Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero. Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.” (Jue. 2:1-4)

[1]  “The Faith of the Early Fathers” por William A. Jurgens – Vol I p. 296. Publ. Liturgical Press, Collegeville Minnesota, 1970. cit en http://voxfidei-apologetica.blogspot.com/2008/10/libre-albedro.html?m=1

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Bibliografia consultada

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