Dios y El concepto calvinista de Dios (p.10)


Dios y El concepto calvinista de Dios (p.10)
Por Paulo Arieu

Introducción
Calvino adquirió su teología al abrevar en las fuentes mas espirituales y accesibles de los nuevos métodos históricos. No solo  en los austeros clérigos del colegio, sino también de un buen número de seguidores de Erasmo y de Lefevre, quienes estaban abiertos a las nuevas ideas, le transmitieron la devoción moderna, el misticismo para cada persona con su ideal de imitación de  Cristo y sus meditaciones ardientes. Fue en compañía de tales creyentes que el joven Calvino encontró su lugar. Alli aprendió también como aplicar la fuerza de su fe personal.
CALVINO NO ES DIOS.

Cuando hablamos de la idolatría, tal vez lo primero que viene a nuestras mentes, son las costumbres antiguas de algunas civilizaciones arcaicas (Roma, China, Grecia, India). Nos imaginamos gente haciéndole reverencia a estatuas, haciendo danzas extrañas y sacrificios de animales. O tal vez pensamos en algo más cercano a nosotros. Tal vez nos viene a la mente una imagen de la virgen, las vanas repeticiones del rosario o las procesiones de semana santa. Cuando pensamos en los problemas de la sociedad y la gente, nadie piensa en la idolatría como una de las causas principales. Pero el que el mundo piense así, es algo esperado, pero lo preocupante es que el tema de la idolatría tampoco recibe mucha atención en la iglesia evangélica de hoy en día. Quiera Dios que el ministerio de la palabra de Dios  tenga un efecto dramático en la vida de muchos de nosotros respecto de este tema.

Veremos que, aunque al tema de la idolatría no se le da mucho peso hoy en día, salvo en Sudamérica [6], en la Biblia la idolatría es el pecado más frecuentemente mencionado y más seriamente condenado. Basta sólo con hojear sus páginas para darse cuenta que el problema de la idolatría es, por mucho, el más enfrentado en la Biblia. Si nos llevamos por la cantidad de veces que es condenado en Las Escrituras, podríamos concluir que es el peor de todos los pecados. (“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. ” Stgo. 1:14)

La Reforma no es solamente Lutero o Calvino, muchos erroneamente limitan la Reforma a estos dos grandes hombres. La verdad histórica es mucho mas grande y mas impactante. La Reforma fue ademas de teológica y espiritual, una revolución social y politica, y eso se ve claramente,por ejemplo, en los Presbiterianos Escoceces. Para entender la historia de la Reforma debemos entonces conocer la historia de grupos cristianos como los calvinistas en Europa y también en América.
Pero el abrazar lo absurdo no es tarea de la fe sino de la credulidad. Lo que es irracional o absurdo no es digno de ser creido ni de compromise personal. La Iglesia del siglo XX ha sospechado de la razón porque ha intuido la traición de los intelectuales. Los  cañonazos mas ruidosos contra el cristianismo histórico no han sido disparos de aviso hechos desde fuera de la Iglesia sino, mas bien, enconados ataques desde adentro de la misma Iglesia.  Pero gracias a Dios que el cristianismo no descansa sobre la fe ciega, sino que lo hace sobre la verdad histórica de la persona de Jesucristo; y creer en El, de hecho es un suceso totalmente fiable, mas que la sola razón, simple y desnuda.

Juan Calvino bien dijo que el corazón humano es una fábrica de deseos. Cada uno de nosotros, de nacimiento es un experto en la fabricación de ídolos.Cada uno de nosotros nació con una fábrica de ídolos en el corazón abierta y en producción 24 horas al día, 7 días a la semana. De allí es que surge la idolatría. Si la idolatría surge del corazón, la implicación es que la idolatría se lucha en el corazón. Eliminar las circunstancias no resuelve el problema, porque podemos crear un ídolo de cualquier cosa.

La mente es la casa de las creencias que promueven los pensamientos que conducen a las acciones que emprendemos.La mente es lo que desarrolla y dirige la estrategia. La mente provee una imagen e instruye al cuerpo en los movimientos necesarios para actuar. La mente es el observador que hace las decisiones acerca de la clase de autodiálogo que utilizamos cuando actuamos.La mente controla nuestra fisiología.La mente se hace cargo del control emocional. La mente es la locomotora que conduce al tren!
Pero el defender la fe hasta el límite de nuestra capacidad no es un lujo ni una indulgencia de la vanidad intelectual. Es la tarea encomendada a cada uno de nosotros al dar testimonio de nuestra fe delante del mundo. Juan Calvino escribió en su institución Cristiana con respecto a la prueba de la autenticidad de la profecia biblica, que si los hombres piadosos tomaran estas cosas seriamente, estarian perfectamente equipados para defender razonablemente la fe Cristiana.
Si hombres piadosos toman estas cosas seriamente, estarán perfectamente  equipados para aplacar los ladridos de los inicuos porque esa es una prueba demasiado clara para estar abierto a cualquier objeción sutil.[0]
Calvino era un teólogo que creía firmemente que la incapacidad total del hombre require que el Espíritu Santo convierta un alma. De igual manera, si alguien ha creido que la incapacidad total de la apologética para convertir un alma, ese fue Calvino. Aunque Calvino no abandonó la tarea apologética, el no la utilizó para convertir los pecadores sino para taparles su insolente boca. Aunque la apologética es una responsabilidad que pesa sobre nosotros como cristianos y somos responsables en el manejo de la verdad afirmada por el cristianismo, la apologética puede ayudar en la siembra y en el riego de la semilla, pero solo DIos puede dar el crecimiento de la Fe (I Cor. 3:6 RV 1960).
Cuando Lutero declaró en el s. XVI que la justificación es por la fe y no solo por la fe pero no por una fe que esta sola. La única clase de fe que salva es la que Lutero llamó “Fides Viva”, es decir una fe viva, una fe vital, una fe que produce obras como fruto de esa fe. Esas obras no cuentan para la justificación pero sin el fluir constante del fruto de la fe, no habría una verdadera fe para comenzar.
Los pensadores del s.XVI, diferenciaban entre varios aspectos, niveles o elementos de la fe que juntamente componen la fe salvadora. Los tres principales niveles de la fe, decian, era la notitia (llamada a veces noei), el assensus y la fiducia.
Este tercer nivel, la fiducia, es la confianza personal o el descansar en algo. En ese aspecto de la fe que implica un aspecto genuino hacia Cristo que fluye de un nuevo corazón y de una nueva mente. Es el nivel de fiducia de la fe salvadora que solo puede ser engendrada por la obra del Espiritu. Es con los otros dos primeros, notitia y asensus, con los que se relaciona la tarea apologética.
Y Juan Calvino diría que
Ved, pues, lo que es la auténtica y verdadera religión, a saber: fe unida a un verdadero temor de Dios, de manera que el temor lleve consigo una voluntaria reverencia y un servicio tal cual le conviene y el mismo Dios lo ha mandado en su Ley. Y esto se debe con tanta mayor diligencia notar, cuanto que todos honran a Dios indiferentemente, y muy pocos le temen, puesto que todos cuidan de la apariencia exterior y. muy pocos de la sinceridad de corazón requerida”. [7]
Calvino no es Dios, esto es muy bueno poder recordarlo. No es el ni debe serlo jamás, el centro de nuestra adoración, sino Jesús. Pero el fue uno de los referents que Dios usó para reformar su Iglesia en el siglo XVI. Por este motive, entiendo que no hay porque renegar de lo bueno del pasado, de todos aquellos aspectos positivos de su teología que Dios aceptó. Pero Calvino no es Dios…., pero Dios estaba con Juan Calvino. De esto no hay dudas de eso, a pesar de la verdadera humanidad de este teólogo.

Redescubrir a Calvino

Estamos a algo mas de unos 500 años del nacimiento de un hombre que fué capáz de redescubrir entre las brumas de la religiosidad del siglo en que le tocó vivir, la luz del Evangelio, Juan Calvino. podemos ver como se ha instado a las comunidades calvinistas a que se retomen las ideas de Calvino para demostrar en la práctica que son  iglesias reformadas, y que lejos de minimizar su tarea evangelística se redescubran las ideas calvinistas que a través de los años se han ido quedando en los anales de la historia pasada.

Calvino mantuvo que los sufrimientos de Cristo en vida subieron a Dios para obrar justicia por expiación y que Su vida, lo mismo que Su muerte, e incluso Su sufrimiento, en sus palabras los tormentos del infierno, fueron necesarios para consumar nuestra justicia. Al escribir así, es probable que tratara de distinguir la muerte corporal del Señor de Su sufrimiento por lo que se debía al pecado y a los pecados en el justo juicio de Dios. Calvino también consideraba a los creyentes como justificados antes de nacer,  y que la fe simplemente les daba el conocimiento de ello.

Los comentarios de J. N. Darby acerca de Calvino son interesantes. Dice él:

“Puedo ver en Calvino una claridad y un reconocimiento de la autoridad de la Escritura que le libró a él y a aquellos a los que él enseñó (aun más que a Lutero) de las corrupciones y supersticiones que habían abrumado a la cristiandad, y por medio de ella a las mentes de la mayoría de los santos.”[5]

El llamado es para los verdaderos calvinistas levanten su voz y demuestren que las lineas del pensamiento reformado calvinista siguen teniendo la vigencia y la exactitud biblica para ser interpretación ortodoxa de la Biblia. Existen hoy día demasiados indicios que nos permiten afirmar que el legado de calvino está presente en muchos aspectos de nuestra vida. Que su enseñanza está presente, vigente y que aún interesa y es aludida por hombres y mujeres de disciplinas tan diversas como la Teología, Economía, Sociología y la Psicología. Por tal motivo, hay por muchos foros un llamado a confesar, reafirmar y validar la figura de Calvino para la cristiandad moderna.
Calvino bien puede ser considerado la figura más relevante de la teología después de san Agustín en Occidente y Juan Crisóstomo en Europa Oriental.  Que vuelva  el celo por las cosas del Señor,y por las enseñanzas tal y cual lo presenta Calvino en sus escritos y lo más importante, en su vida, y también porqué no, a reconocer los errores cometidos en su época. Este hombre brillante, polémico, virtuoso, arrogante, apasionado fué hijo de su época, por tal motivo,no le podemos juzgar con nuestra mentalidad actual, es indispensable volver a los postulados e ideas de Calvino.
Es tiempo de desterrar de nuestras iglesias todo aquello contra lo que luchó en su vida, desterrar de nuestros cultos la irreverencia, la superficialidad de nuestros servicios, la falta de solemnidad el haber convertido su pensamiento en algo que es lindo recordar, pero que hoy no sirve. Sabemos que hoy no todo el mundo está de acuerdo con sus postulados, incluso calvinistas que nunca han leido a Calvino, esta adversión del mundo presbiteriano hacia la figura de Calvino se basa en la superficialidad y poco conocimiento acerca de sus escritos. Pero también es culpa de los reformsitas que no hayan hecho lo sufiente por reponer la figura de Calvino en el sitial que merece.
Que aquellos que no le conocen bien, es interesnate a que se lean sus escritos, sus ideas y luego se formen una idea con respecto a él. Leer a Calvino, no es solo para saber que piensa, es también darse cuenta de la profundidad de su teología, de la brillantez de sus postulados, de la estrícta relación con la Palabra de Dios.
A los hijos espirituales de Calvino, DIos permita que muestren el “espiritu calvinista” en todos los estamentos de sus vidas, Calvino no solo habló de Dios. También habló de la familia, de la educación, del trabajo, de la sociedad, etc. Que se pueda redescubrir a Calvino,lo major de Juan Calvino, y que lo que no sirve, vaya a la cruz junto con todas nuestras enemistades y también pecados.
Juan Calvino y la teología del Espíritu Santo
Uno de los tópicos más reconocidos en la teología del reformador Juan Calvino es su alto aprecio por la doctrina del Espíritu Santo. Se ha señalado, por ejemplo, que más de la mitad del texto de la Institución de la religión cristiana se ocupa del asunto, especialmente en los libros III y IV de la edición definitiva de esa obra (1559).[1]
Calvino expone el beneficio que los fieles obtienen de la obra redentora realizada por Dios en Jesucristo. En el primero, se ocupa de este beneficio como tal y, después, a través de la relación de los medios externos que utiliza el Espíritu: la Iglesia y los sacramentos. El Espíritu es, según explica, el vínculo único para apropiarse de los beneficios de la obra de Cristo.
Como afirma Vial:
“Siendo más precisos, esto se debe a que el Espíritu interviene en los creyentes comprometiéndolos en la obra salvadora del Mediador”. (Idem) En este sentido, un aspecto fundamental es la forma en que el Espíritu contribuye al aprovechamiento redentor de las Sagradas Escrituras, pues lo que constituye su “obra maestra” es la generación de la fe para escuchar en ellas adecuadamente la Palabra de Dios: Se trata, pues, de una persuasión tal que no exige razones; y sin embargo, un conocimiento tal que se apoya en una razón muy poderosa, a saber: que nuestro entendimiento tiene tranquilidad y descanso mayores que en razón alguna. Finalmente, es tal el sentimiento, que no se puede engendrar más que por revelación celestial. No digo otra cosa sino lo que cada uno de los fieles experimenta en sí mismo, sólo que las palabras son, con mucho, inferiores a lo que requiere la dignidad del argumento, y son insuficientes para explicarlo bien. …no hay más fe verdadera que la que el Espíritu Santo sella en nuestro corazón. (IRC, I, vii, 6, 7; énfasis agregado).[2]
Calvino advirtió los riesgos de disociar la relación Espíritu-Palabra pues no es posible suponer que se puede tener una comunicación íntima con el Espíritu para evadir la necesidad de recurrir a la Biblia. Este punto de vista es una aberración, puesto que semejante orientación (tan común cíclicamente en muchos movimientos cristianos) aleja estas realidades inseparables para los propósitos de hacer comprender y aprovecharse de los beneficios de la salvación.
Como agrega Vial:
Puesto que “Dios no habla diariamente desde el cielo”, inmediatamente surge la interrogante respecto a la autenticidad de estas revelaciones. Los espiritualistas lo atribuyen al Espíritu, pero ¿de qué espíritu se trata? ¿Cómo distinguir entre lo puramente subjetivo y el sentirse motivado por el Espíritu de Dios? Además, desconocer las Escrituras con el pretexto de beneficiarse de una inspiración directa, conduciría a la absurda conclusión de que el Espíritu de Dios no es un único Espíritu, como si en la actualidad Dios pudiera pasar por alto e incluso renegar lo que su Espíritu inspiró en los escritores bíblicos en el pasado.[3]
Esta percepción llama la atención a los posibles excesos en que se incurre cuando, en nombre del Espíritu, se plantea el desprecio por las Escrituras, lo que, dentro del proceso salvífico es inaceptable si se considera que el Espíritu utiliza y conduce la palabra divina plasmada en las Escrituras al corazón de la persona. Esta manera de armonizar la labor del Espíritu en el proceso redentor forma parte del legado protestante clásico que rechaza la importancia toral de instancias externas (como la Iglesia misma) para conseguir la redención humana. De ahí que la acción del Espíritu no pueda ser experimentada como algo ajeno al contacto estrecho, racional y espiritualmente hablando, con la Biblia.
El apego a la Biblia por parte de Calvino, como el de los demás reformadores, es la condición sine qua non para participar de la labor que el Espíritu realiza a través de la palabra escrita y es el núcleo del celo por una adecuada lectura, interpretación y predicación, acciones todas que deberán tener efecto redentor en los y las oyentes dispuestos a reconocer la intervención de Dios en el mundo. La primera edición de la Institución es como el germen de las afirmaciones calvinianas sobre el Espíritu, pues en sus escasos cinco párrafos se advierte ya la forma en que el reformador desarrollará el tema con el paso de los años. Como parte de su explicación del Credo Apostólico, en la sección correspondiente, luego de señalar que los misterios divinos son “para ser adorados más que investigados”, afirma lo siguiente acerca del carácter único de la intervención del Espíritu para la apropiación de la salvación:
Estamos persuadidos de que no hay para nosotros ninguna otra guía y conductor hacia el Padre que el Espíritu Santo, así como no hay otro que Cristo; y que no hay gracia de Dios que salve sino a través del Espíritu Santo. La gracia es ella misma el poder y la acción del Espíritu: a través de ella, Dios el Padre, en el Hijo, lleva a cabo todo lo que de bueno hay; a través de la gracia, Él nos justifica, santifica y purifica, nos llama y nos conduce hacia sí mismo, para obtener la salvación (Ro 8:11-17; Ef 2.18; I Co 12:1-13). Asimismo, el Espíritu Santo, mientras habita en nosotros de esta manera, nos ilumina con su luz, a fin de que podamos aprender y reconocer plenamente el enorme beneficio de la bondad divina que poseemos en Cristo (I Co 2:10-16; II Co 13]. Él inflama nuestros corazones con el fuego del amor, hacia Dios y hacia el prójimo, y cotidianamente enciende y hace arder los vicios de nuestro deseo desordenado [Ro 8:13], para que, si existen en nosotros buenas obras, ellas sean los frutos y poderes de su gracia.[4]
Así, el Espíritu Santo es entendido como el gran catalizador de la obra de salvación y también como el cemento que acerca cada una de sus partes para formar un todo indivisible, de tal modo que su acción pueda ser experimentada en toda su intensidad no solamente en dirección vertical hacia Dios, sino también en la búsqueda y reencuentro con el prójimo. Las dimensiones teologal y social se engarzan, entonces, para dotar a los redimidos/as con el recurso eminentemente espiritual que conducirá su vida y los capacitará para vivir según el diseño de una nueva existencia, acción básica del Espíritu creador y renovador de todas las cosas.
Éste es el Espíritu del Pentecostés, aquél que se manifestó en un lugar de Palestina adonde estaban reunidos cientos de hombres y mujeres de diversas partes del mundo y logró que se entendieran plenamente, para revertir el proceso de incomunicación que inició, simbólicamente, en Babel. De ahí que el trabajo de Calvino en el terreno de la teología del Espíritu Santo muestra su vigencia para los tiempos que corren.
Conclución

Debemos estar preparados para responder (cf. 1 Pe. 3:15) a toda pregunta hecha con sinceridad (cf. Col.4:6). Como alguien me comentó, no seamos solamente cristianos reformados, sino que seamos cristianos BÍBLICOS REFORMADORES, que exponen la maldad del error y que enseñan y defienden la verdad de Dios en su Palabra. La iglesia, el pueblo de Dios no necesita reformados, necesita REFORMADORES que la guíen, en estos tiempos difíciles, a sus raíces bíblicas e históricas.

Dios lo bendiga mucho.
Continúa…
—–
Notas:
[0] Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, Fundación Editorial de Literatura reformada (FELIRE), dos tomos,Rijswijk,Paises Bajos,Tomo I,46, cit en R. C. Sproul, Como Defender su Fe, pag.17, ed.Portavoz
[1] Marc Vial, “La importancia del Espíritu Santo y su papel en la salvación”, http://www.calvin09.org/calvin-theo/calvin-theo-texte/vial-esprit.html〈=4. Vial es profesor asistente de la Facultad de Teología de Ginebra, Suiza, y autor de Jean Calvin: introduction à sa pensé theologique. Ginebra, Labor et Fides, 2008. cit en http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/1394/Juan-calvino-y-la-teologia-del-espiritu-santo
[2] J. Calvino, Institución de la Religión Cristiana.Tomo I. Trad. de C. de Valera. Rijkswijk, Feliré, 1967, pp. 34-35. cit en http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/1394/Juan-calvino-y-la-teologia-del-espiritu-santo
[4] J. Calvino, Institutes of the Christian Religion.1536 edition. Trad y notas de Ford Lewis Battles. Grand Rapids, Eerdmans, 1995, p. 57. Énfasis agregado.cit en http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/1394/Juan-calvino-y-la-teologia-del-espiritu-santo
[5]  Documento electronico en format PDF. G. H. S. PRICE HISTORIA DE LA IGLESIA —UN BOSQUEJO— UNA BREVE SINOPSIS DE LA HISTORIA PÚBLICA DE LA IGLESIA por G. H. S. PRICE Traducción del inglés: Santiago Escuain. La versión en forma de libro ha sido publicada por: Verdades Bíblicas Apartado 1469 Lima 100, Perú Casilla 1369 Cochabamba, Bolivia P.O. Box 649 Addison, IL 60101 EE. UU. Esta versión en formato .PDF ha sido desarrollada por: SEDIN ¥ Servicio EvangéŽlico de Documentaci—ón e Informaci—ón Apartado 126 • 17244 Cassà de la Selva (Girona) ESPAÑA
[6] Aunque no es el tema que interesa, cito que es constante el debate en los paises sudamericanos con el catolicismo romano sobre el tema de la idolatria visible a santos y virgenes.El pensador evangelico español José Grau, citó que
“En realidad sería difícil para el Catolicismo Romano -a menos que renunciara a sus esencias más profundas- el reducir lo más mínimo este cúmulo de exaltaciones en honor a María. Porque la mariología viene a ser como el compendio y la expresión de lo más auténticamente católicorromano. En efecto, en la mariología se dan cita la antropología neopelagiana que no descansa si no enaltece al hombre con total olvido de su condición caída (María es el prototipo de este enaltecimiento de la naturaleza humana -y de ahí también la necesidad de su impecabilidad formulada en el dogma de la inmaculada, sin ningún soporte bíblico) y la soteriología sinergista con su modelo de salvación por obras, por el autoesfuerzo penitencial, cuyo paradigma máximo lo encontramos en el culto a los santos y, sobre todo, a María con toda la secuela de devociones que conlleva.”,  José Grau, CATOLICISMO ROMANO: ORÍGENES Y DESARROLLO Tomo II (Barcelona: Ediciones Evangélicas Europeas, 1990) p. 1102
[7] Documento electronico en PDF, INSTITUCIÓN DE LA RELIGIÓN CRISTIANA POR JUAN CALVINO TRADUCIDA Y PUBLICADA POR CIPRIANO DE VALERA EN 1597 REEDITADA POR LUÍS DE USOZ y RÍO EN 1858,pag. 14
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Otras Fuentes Bibliograficas consultadas

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