Dios y El concepto calvinista de Dios (P.5)


Dios y El concepto calvinista de Dios (P.5)

Por Paulo Arieu

  • «… y sobre esta roca edificaré mi iglesia;y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.» (Mat. 16:18)

Calvino_1

Introducción.La defensa del teólogo Calvino.

Seguimos con la apologética de Calvino y el calvinismo. La apologética no ataca lo que no comprende como lo hace un animal furioso. SIno que en primer lugar debe buscar explicar las razones de la fe y también debe demostrar las razones de la doctrina que se está cuestionando ante los adversarios. Debería ser como un duelo de caballeros, pero no siempre resulta asi. Nuestro celo por la Gloria de Dios no siempre nos permite usar suaves palabras. Calvino era famoso por sus expresiones furibundas en contra de sus enemigos. Al igual lo hacía Martin Lutero. Hay que señalar los errores del enemigo de nuestra fe y señalar los errores para proteger la integridad de los datos ortodoxos. Ya desde los mismos inicios de la cristiandad, fue necesaria la apologética, pues ni aún estando los apóstoles se vio libres de personas que malinterpretando el contenido de la revelación terminaban por desviarse de la sana doctrina (cf. 2 Pe. 2:1)

Debates históricos mortales

La historia de la iglesia, abarca casi 2.000 años y es un tema que solo Dios puede recopilar completamente. Los hechos en los que tal historia debería basarse sólo El los conoce bien.Y aun en medio de los ciclos de apostasia y revival de la iglesia, Él ha sidoel perfecto Testigo de cada paso de alejamiento y de decadencia, y, por la otra, el Manantial interior de cada sentimiento espiritual en pos de Dios, y la Fuente vivificadora de cada fase de recuperación y avivamiento. Él es el que ha evaluado lo que fue de valor, y el unico capaz de distinguir entre lo que es de El y lo que no.  Fue el celebre J. N. Darby (refiriéndose a las cartas a las siete iglesias en Asia, que aparecen en Apocalipsis 2 y 3), quien dijo que:

«No me cabe duda de que esta serie de iglesias es de aplicación como historia al estado moral sucesivo de toda la iglesia: las cuatro primeras se refieren a la historia de la iglesia desde su primera decadencia hasta su actual condición bajo el Papado; las últimas tres son la historia del Protestantismo.»[4]

Es la incapacidad de llevar esto a cabo, así como la imposibilidad de penetrar más allá de lo que el ojo puede ver o que el oído puede oír, la que ha limitado las actividades de todos los historiadores humanos. Si se tiene presente esta importante reserva, se puede decir que se han hecho muchos excelentes intentos para registrar la historia pública de la iglesia, y en esto nos ayudan las mismas Sagradas Escrituras y tambien leer de los relatos históricos de otras civilizaciones y pueblos, vemos los ciclos de progreso y desaparición de muchos imperios famosos de la humanidad.

Por ejemplo, cuando leemos acerca de los debates históricos entre arminianos y calvinistas, no puedo más que recordar uno de los clásicos de la mitología griega, el de Los siete contra Tebas. Pienso en estos debates Calvino vs Arminio, como Esquilo describió la lucha entre Polinices y Eteocles por el gobierno de Tebas. Una pelea a muerte, sin duda, y de gran relevancia histórica para nuestra comprención del evangelicalismo moderno, y esto a pesar de que el Arminianismo es la esencia misma del papado”, como expresó Francis Rous ( 1579-1659, político y teólogo Puritano).

Pienso que no es muy dificil darse cuenta que  el calvinismo es teocéntrico y el arminianismo es antropocéntrico. Y también que el principio y el fin de la experiencia religiosa salvadora está en Dios que nos predestinó desde la eternidad. Duele, da por tierra con el orgullo humano, con la soberbia del libre albedrío que piensa que el hombre por si mismo puede ser escuchado por  Dios, sin meritar en forma alguna a Jesucristo, dede la eternidad en la que sendo Dios El habita.

Pero aun así, creo que debemos ser honestos. El arminianismo ha sepultado en la actualidad al calvinismo, practicamente en forma cuasi total. Las estadísticas hablan por si solas. Hay como 500 millones de pentecostales que son arminianos en el mundo y se espera que crezcan hasta los 700 millones para el 2030, y no se conoce cuantos hay calvinistas en el mundo, aproximadamente. Y esto a pesar del resurgimiento del calvinismo que ha sido nota de tapa en la revista Times no hace mucho tiempo atrás en E.U.

Profundizar en la historia de nuestra fe

Famosa es la expresión del cardenal católico Newman, quien justificó su renuncia al anglcianismo y su abrazo al catolicismo con esta frase: “Profundizar en la historia es cesar de ser protestante”.“Cesar de profundizar en la historia es hacerse protestante”[1]. Repiten siempre esta excelente frase para recordarnos su historicidad como institución, algo que ningún mortal sensato niega. Pero esta es una media verdad. Digo media porque el verdadero evangélico, no traza su historia de fe hasta la reforma de Lutero y Calvino, en la Europa de hace 500 años (aunque muchos si lo hacen o sino hacen el salto hasta Pentecostés directamente anulando la historia de la Reforma Protestante), sino que hunde sus raices en la historia hasta llegar a las iglesias del Primer siglo. Es más, deberá hundir sus raíces hasta tener convicción de que si el está en Cristo, entonces es una nueva criatura de verdad.Y no nos olvidemos que todo buen calvinista, es una persona profundamente respetuosa de las dos tablas de Moisés. Y esto es ir hasta el corazón mismo del Antiguo Testamento.

Recordemos que la paz religiosa de Augsburgo (1555) aseguró el reconocimiento legal de la Reforma dentro del Sacro Imperio Romano, y por consiguiente dentro del sistema político europeo. [2] Así que si leemos algo de la vida de lideres historicos monásticos como por ejemplo (san) Jerónimo, nos damos cuenta que ni aun en el mas solitario de los desiertos, las luchas espirituales y las luchas doctrinales se alejan de uno porque si nomas. [3]

Ginebra, una ciudad independiente, había aceptado el    protestantismo. En el año 1536 llegó de visita a Ginebra Juan Calvino, un teólogo protestante francés, quien fue invitado    por los ginebrinos a permanecer en su ciudad para organizar la nueva Iglesia.

Juan Calvino (1504-1564)    se había hecho famoso por su libro “Institución de la Religión Cristiana”    (1534), cuya idea central era la idea de la predestinación: Dios, en    demostración de su poder absoluto, crea el mundo y el hombre y elige a unos    para su salvación y condena a otros para su eterna perdición. El hombre no    puede alterar su suerte. La única función que el hombre tiene en la tierra es    honrar a Dios.

Calvino organizó en Ginebra un régimen teocrático que no    sólo controlaba la vida religiosa, sino también la política, la economía, la    educación, las entretenciones y la vida de la familia. Impuso una moral    austera, sosteniendo que era un pecado ante Dios usar joyas y vestidos lujosos,    bailar, jugar a las cartas y cantar canciones frívolas.

El calvinismo ejerció una fuerte influencia sobre    el desarrollo económico, ya que Calvino enseñaba que    el trabajo formaba parte de la vida religiosa, en vista de que mediante el    trabajo el hombre honraba a Dios. Aplicación al trabajo, voluntad realizadora e    iniciativa fueron consideradas virtudes cristianas, y la prosperidad y el    éxito fueron interpretados como señales de ser elegido para la salvación    eterna.

Muchas personas llegaron a Ginebra para escuchar    los sermones de Calvino. Luego volvieron a sus países    para reorganizar la Iglesia    según el modelo calvinista. La Iglesia Reformada de Calvino se impuso en gran parte de Suiza. En los Países Bajos se estableció la Iglesia Reformada    Holandesa y en Escocia la Iglesia Presbiteriana. El calvinismo pudo    penetrar también en Francia donde sus representantes recibieron el nombre de Hugonotes.

Calvino

La educación académica formal de Calvino, incluyó estudios formales de teologia y filosofia, jurisprudencia y literature.A estos el agregó sus propias investigaciones en los idiomas originales de las Sagradas Escrituras y sus encuentros con numerosos inte;lectuales y religiosos que ya habian abrazado el espiritu de la Reforma. Este es Calvino,el joven francés, que perteneció a la segunda generación de reformadores protestantes y como tal, fue heredero del gran legado teológico y eclesiástico que ya se habia iniciado cuando el apenas comenzaba a conocer el mundo. Su nombre y el de Guillermo Farel están inseparablemente relacionados con la Reforma en la Suiza Francesa y en la misma Francia. Tan fiera y explícita fue la condena que Calvino hizo de Roma que fue considerado como un enemigo más peligroso e implacable que Lutero. Con un cuerpo débil y enfermizo y en una vida relativamente breve, llevó a cabo una gran obra, pero, por lo que a la verdad respecta, fue más allá que Lutero,

Hacia 1527, cuando no contaba más de dieciocho años, la formación de Calvino se había completado en sus líneas maestras. Había aprendido a ser un humanista y un reformador. La “repentina conversión” a una vida espiritual a la que él se refiere no debe ser interpretado literalmente. nunca había sido un católico ferviente; pero las historias que circularon en un tiempo sobre su comportamiento disipado no tienen ningún fundamento; y por un proceso muy natural él se inclinó hacia el bando por el que su familia había tomado partido. En 1528 se inscribió como estudiante de Derecho en Orleans, trabó amistad con Francis Daniel y luego marchó a Bourges donde permaneció un año y empezó a predicar en privado. Margarita de Angulema, hermana de Francisco I y duquesa de Berry residía allí, rodeada de numerosos alemanes heterodoxos.

Calvino, el cuestionado soberano todopoderoso de Ginebra, no fue capaz, sin embargo, de persuadir al gobierno de la ciudad para que, según su profunda convicción, la Cena del Señor se realizase en cada servicio divino, acompañada por oraciones públicas (esto es, el Salterio) y la interpretación de la Sagrada Escritura (no como varias perícopas seleccionadas de la Biblia, sino como lectio continua, exposición de todos los libros de la Biblia).[5]

Esto nos muestra que Calvino no era tan todo poderoso y omnipotente como algunos creen.

El calvinismo nunca desdeñó la reflexión y el estudio y la discusión de todo tipo de temas relacionados con la experiencia humana. A pesar de que la Reforma surgió en relación con la discusión de un tema específicamente religioso y se concentró en la noción protestante por excelencia: la justificación por la fe, Calvino fue mucho más allá y desarrolló la doctrina de las vocaciones diarias de la vida, según la cual toda esfera de actividad humana es santificada y traída a la obediencia de Cristo, quien es el Soberano Señor de toda área del vivir y del transcurrir humano y social. Igualmente la doctrina de la creación tanto en las implicaciones de la idea de la imagen de Dios en el hombre, como en la noción del mandato cultural según el cual el hombre debe gobernar sobre la baja creación administrando la totalidad de la vida humana para la gloria de Dios, proveyó el espacio y la orientación para reconocer que la teología y la vida cristiana deben estar interesadas e involucradas en toda suerte de actividades y problemas humanos. Es bien conocido cómo Calvino llevó a la vida práctica de Ginebra su comprensión teológica de la vida. La organización social de Ginebra, la educación, la salud pública, la vida política, la actividad económica, todo fue estructurado de acuerdo con un modelo bíblico para la vida humana. Para él no sólo la Iglesia estaba destinada a expresar la realidad teológica, sino que la totalidad del ser y la totalidad de la composición social humana debían también expresar el designio divino. De alguna manera el ideal del Reino de Dios era la visión que determinó la Reforma en Ginebra y desde ahí floreció para el bien de muchos otros pueblos.[6]

En 1531 se encuentra de nuevo en París. Wolmar le había enseñado griego en Bourges; aprendió hebreo de Vatable y mantuvo alguna relación con el erudito Budaeus. Sobre estas fechas fue impreso su comentario sobre “De Clementia” de Séneca. Sólo era un ejercicio de estudio, sin ninguna implicación/referencia política. Francisco I estaba, sin duda, tratando a los protestantes con dureza, y Calvino, que ya era doctor en Derecho en Orleans compuso, según cuenta la leyenda, un discurso sobre la filosofía cristiana que Nicholas Cop leyó el día de Todos los Santos de 1532, por el que tanto el escritor como el orador tuvieron que huir precipitadamente perseguidos por los inquisidores reales.

Esta leyenda ha sido desautorizada por los críticos modernos. Calvino pasó algún tiempo con el Canónigo de Tillet en Angulema bajo una designación falsa. En mayo de 1534 marchó a Noyon, renunció a su cargo y se dice que fue apresado. Sin embargo, escapó a Nerac, en Bearn, la residencia de la duquesa Margarita, y allí se encontró de nuevo con Le Fèvre, cuya Biblia en francés había sido condenada a la hoguera por la Sorbona. su siguiente visita a París ocurrió durante una violenta campaña de los luteranos contra la Misa, lo que ocasionó represalias,

Etienne de la Forge y otros fueron quemados en la plaza de Grève; y Calvino acompañado por Tillet escapó – aunque no sin tropiezos – a Metz y Estrasburgo. En esta última ciudad Bucer tenía autoridad absoluta. Los líderes reformistas dictaban leyes desde el púlpito a sus partidarios, y este viaje resultó decisivo para el humanista francés, quien, aunque de naturaleza tímida e introvertida, se dedicó a una guerra sobre por escrito contra su propio soberano. la famosa carta de Francisco I está fechada el 23 de agosto de 1535.

Sirvió como prólogo a los “Institutos”, cuya primera edición se publicó en marzo de 1536, no en francés sino en latín. La disculpa de Calvino para dar lecciones a su rey se basaba en que se habían distribuido por todo el reino bandos que denunciaban a los reformistas como rebeldes. Francisco I no llegó a leer estas páginas, pero si lo hubiera hecho hubiera hallado en ellas una petición no de tolerancia, algo que el reformista despreciaba por completo, sino de renuncia al Catolicismo en favor del nuevo evangelio. Sólo podía haber una Iglesia verdadera, afirmaba el joven teólogo, por lo tanto los reyes deberían poner fin al papismo. (Para una relación de las “Instituciones” véase Calvinismo).

La segunda edición es de 1539; la primera traducción francesa, de 1541; la definitiva en latín, revisada por su autor, es de 1559; pero la que se utiliza normalmente, de 1560, tiene partes añadidas por sus discípulos. “Fue más una obra de Dios que mía”, dijo Calvino, que tomó por lema “Omnia ad Dei gloriam”, y en alusión al cambio que había experimentado en 1529 asumió como emblema una mano saliendo de un corazón en llamas.

La persecución contra los hugonotes

En Francia, el martirio de los cristianos, o Hugonotes, como fueron llamados los protestantes franceses, fue extremadamente severo. La historia de sus sufrimientos, en particular en la noche de la terrible matanza de San Bartolomé en 1572, es bien conocida, y ésta constituye, quizá, la matanza más malvada y desalmada que jamás haya sido perpetrada, y, como se debe añadir para su vergüenza eterna, Roma mostró un estridente gozo al recibir la noticia de que 100.000 personas inocentes habían muerto.  Unas condiciones igualmente trágicas prevalecieron en otros países europeos al avanzar la Reforma, pero con los mártires del siglo dieciséis sucedió como había sucedido con los cristianos primitivos: la fidelidad de los mártires tan sólo fortaleció la obra del avivamiento.

Cosmovisión calvinista [7]

En la cosmovisión calvinista, Dios está en el centro de todo. “Porque de él, por él y para él son a todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (Rom. 11.36). Por ello nuestro fin principal es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre (Catecismo Menor de Westminster, Preg. 1).

El Señor Dios es reconocido como Creador del Universo. Él es el principio, origen y fuente de la vida y la existencia. A Él le pertenecemos, de El dependemos. “En Él vivimos, nos movemos y somos” (Hch. 17:28).

 También es Él el sustentador supremo de todo. Es el Dios de la providencia quien sostiene, preserva y gobierna a todas sus criaturas. Como tal es Señor del mundo y de la historia. Todo lo dirige para su gloria. Es, además, nuestro Redentor, quien en Jesucristo nos ha dado vida. El Padre nos eligió desde la eternidad; el Hijo pagó nuestro rescate en la cruz y el Espíritu Santo nos comunica esa redención transformándonos de gloria a gloria en la imagen del Señor. En el centro de nuestra confesión está el hecho de que hemos sido salvados por la sola gracia de Dios.

La vigencia de la cosmovisión calvinista para la Iglesia y el mundo de hoy Las implicaciones de todo esto se hallan resumidas en las bellas palabras del Catecismo de Heidelberg que en respuesta a su primera pregunta: ¿Cuál es tu único consuelo tanto en la vida como en la muerte?, responde: Que yo, con cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte, no me pertenezco a mí mismo, sino a mi fiel Salvador Jesucristo, que me liberó de todo el poder del diablo satisfaciendo enteramente con su preciosa sangre por todos mis pecados, y me preserva de tal manera que sin la voluntad de mi Padre celestial ni un solo cabello de mi cabeza puede caer, antes es necesario que todas las cosas sirvan para mi salvación. Por eso también me asegura, por su Espíritu Santo, la vida eterna y me hace pronto y aparejado para vivir en adelante según su santa voluntad.

De ahí, que el calvinista se sabe deudor y vive su vida ante los ojos y presencia de Dios. Conoce su miseria, conoce a su Redentor y vive para la gloria de Dios. Si come o bebe o hace cualquier cosa, lo hace para la gloria de Dios. Sabiéndose salvado por la gracia de Dios le ama mucho, por que “al que mucho se le perdona, mucho arma”. Se une de corazón al salmista que decía: “¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen, más la roca de mi corazón y mi porción de Dios para siempre” (Sal. 73.25-26). La Sola Gratia engendra el estilo de vida resumido en las palabras: Soli Deo gloria. La vida del verdadero calvinista está profundamente arraigada en la fidelidad, misericordia y gracia de Dios y por ello se caracteriza por una profunda seguridad de la salvación que, lejos de inducirle a la indolencia y negligencia, lo hace diligente y consagrado a su Señor.

El cántico jubiloso de Pablo en Rom. 8.28-39 resume nuestra fe reformada, revelada por Dios en su Palabra y confirmada en nuestra experiencia cotidiana por su santa providencia. Esta profunda certeza se manifiesta en una entrega total y continua a Dios. No existe, para el calvinista, aspecto alguno de su vida que no consagre a su Señor. En este contexto, la esquizofrenia religiosa, tan común en nuestras iglesias, que divide la vida en departamentos, unos religiosos y otros “seculares”, resulta una horrible aberración. Aquella que encierra a Dios en el temple y limita su adoración al culto dominical, y por el otro lado, excluye a Dios de su práctica profesional, estudiantil, comercial, doméstica, etcétera, durante el resto de la semana, puesto que considera tales actividades “seculares”, no  ha comprendido la fe cristiana y es una contradicción viviente de la misma. El cultivo y servicio del creyente son un estilo de vida que se manifiesta en todos los lugares y en todas las áreas de la vida y no sólo en actos esporádicos de culto en un templo unas horas el domingo.

Calvino teologo agusitniano

Dave Hunt criticó a Calvino por ser este un teologo agustiniano. El dijo que

“El casi completo acuerdo de Calvino con Agustín no es nada menos que asombroso. Calvino se llamó a sí mismo „un teólogo agustiniano‟. De Agustín dijo, „a quien citamos con frecuencia, como siendo el mejor y más fiel testigo de toda la antigüedad‟. Son los calvinistas mismos que insisten en la conexión entre Calvino y Agustín. Escribe McGrath, „Por encima de todo, Calvino consideraba su pensamiento como una fiel exposición de las ideas principales de Agustín de Hipona‟. … ¿Cómo pudo uno de los principales líderes de la Reforma abrazar por completo las doctrinas de aquél que ha sido llamado „el primer católico romano verdadero‟ y el „principal creador teológico del sistema latino-católico tan diferente al… Protestantismo evangélico…‟?” (p. 51).[8]

Dado que la teologia se puede definir como el esfuerzo continuo que realiza la iglesia para discernir la voluntad de Dios para el momento histórico, y dado que esta tarea se hará desde una tradición histórica que nos liga a la cadena de testigos del evangelio a lo largo de los siglos, hay que apropiarse de los elementos que son pertinentes para nuestro tiempo de la gran contribución. En el pensamiento de Juan Calvino encontraremos el fruto de maduro y escogido del pensamiento reformador del siglo XVI. El  organizó  y  sistematizó  las  ideas  de  Agustín  de  Hipona  y  Martín  Lutero  (monje  agustino),  el  resultado  de  esto  fue  el  Calvinismo  también  llamado  “Tradición  Reformada”,  “Fe  Reformada” o “Teología Reformada”.Algunas denominaciones siguieron sus lineamientos de un modo estricto, pero no todos.

Este hombre, sin duda ha sido segun la opinio de muchos importantes pensadores de la historia, el más grande de los teólogos protestantes, y quizás, después de San Agustín, entre todos los escritores occidentales de teología el más perseverantemente seguido por sus discípulos.

El Calvinismo consta de cinco puntos básicos graficados en la siguiente lista: 

1. Depravación total del hombre
2. Elección Incondicional
3. Expiación Limitada
4. Gracia Irresistible
5. Perseverancia de los santos

Un capítulo muy controvertido de la biografía de Calvino es la visita que durante mucho tiempo se pensó que había hecho a la duquesa Renée, hija de Luis XII, en Ferraro. Se contaron muchas historias relativas a este viaje que han sido desmentidas por los escritores mejor informados. Todo lo que sabemos con certeza es que el reformador, después de poner en orden sus asuntos familiares y convertir a dos de sus hermanos y hermanas a las ideas que apoyaba decidió, a causa de la guerra entre Carlos V y Francisco I, llegar a Bale vía Ginebra, en julio de 1536. En Ginebra, el predicador suizo Fare, que estaba por entonces buscando ayuda para que le apoyaran en su propaganda, le suplicó con tal vehemencia que se quedara y enseñara teología que, como cuenta el mismo Calvino, le aterrorizó hasta que accedió. No estamos acostumbrados a imaginar al profeta austero asustarse con facilidad.. Mas como estudiante y solitario sin experiencia en responsabilidades públicas, bien podría haber dudado antes de meterse en las aguas revueltas de Ginebra, por entonces en su etapa más tormentosa. No se conserva ningún retrato de él perteneciente a esta época. Más tarde se le ha representado de mediana altura, hombros cargados, ojos penetrantes y amplia frente; su cabello era de un tono castaño cobrizo. El estudio y el ayuno le provocaron fuertes dolores de cabeza que sufrió continuamente. En su vida privada era alegre aunque susceptible, por no decir despótico, sus amigos siempre le trataron con esmerado/delicado respeto. Sus hábitos eran sencillos; no le preocupaban nada las riquezas y nunca se tomó vacaciones. Su correspondencia, de la que se conservan 4271 cartas, versa fundamentalmente sobre temas doctrinales. Sin embargo, su carácter fuerte y reservado se revelaba enseguida a todos aquellos con los que trataba; Ginebra se sometió a su mandato teocrático y las Iglesias Reformadas aceptaron sus enseñanzas como infalibles.

Este era el extraño que Farel recomendó a sus compañeros protestantes, este “francés” elegido para enseñar la Biblia en una ciudad con divisiones internas. Ginebra tenía alrededor de 15000 habitantes. Su obispo había sido, desde antiguo, su príncipe, aunque limitado por privilegios populares. El vidonme o alcalde era el conde de Saboya, y su familia consideraba el obispado como una propiedad que, desde 1450, habían confiado a su hijo menor. Juan de Saboya, hijo ilegítimo del anterior obispo, vendió sus derechos al duque, que era el cabeza de familia, y murió en 1519 en Pignerol. Jean de la Baume, el último de sus príncipes eclesiásticos, abandonó la ciudad, que recibió profesores protestantes de Berna en 1519 y de Friburgo en 1526. En 1527 las armas de la casa de Saboya fueron arrancadas de sus muros; en 1530 el partido católico sufrió una derrota y Ginebra se proclamó independiente. Tenía dos consejos pero el veredicto final sobre medidas públicas era decidido por el pueblo. Este designó a Farel, un converso seguidor de Le Fèvre, como su predicador en 1534. Una discusión entre las dos Iglesias, desde el 30 de mayo hasta el 24 de junio de 1535 concluyó con una victoria de los protestantes. Los altares fueron profanados, las imágenes sagradas destrozadas, la Misa abolida. Las tropas de Berna entraron en la ciudad y el “Evangelio” fue aceptado el 21 de mayo de 1536. Esto implicaba la persecución de los católicos por los consejos, que actuaron al mismo tiempo como Iglesia y como Estado. Los sacerdotes fueron encarcelados; los ciudadanos multados por no asistir a los sermones. En Zurich, Basilea y Berna se establecieron las mismas leyes. La tolerancia no formaba parte de las ideas de la época.

Más, aunque Calvino no había sido el introductor de estas leyes, fue principalmente debido a su influencia que, en junio de 1537, se votaron los “artículos” que hacían hincapié en la comunión cuatro veces al año, el espionaje a los delincuentes, el establecimiento de una censura moral y el castigo de los insubordinados con la excomunión. Se confeccionó un catecismo infantil, que él compuso y que figura entre sus mejores escritos. La ciudad se dividió entonces entre los que “juraban” y los que “no juraban”, ya que muchos se negaron a jurar/acatar los “artículos”; de hecho, nunca llegaron a ser aceptados por completo. Habían surgido una serie de interrogantes en los que Berna había tocado algunos puntos que Calvino juzgó irrelevantes. Se convirtió en una figura popular en los debates de Lausana defendiendo la independencia de Ginebra. Pero los desórdenes sobrevinieron en la ciudad donde, sin embargo, se había extendido el rechazo de los católicos a las medidas impuestas; en 1538 el consejo desterró a Farel, a Calvino y al evangelista ciego Couraud. El Reformista marchó a Estrasburgo, donde se convirtió en huésped de Bucer y Capito, y en 1539 explicaba el Nuevo Testamento a refugiados franceses por 52 florines al año.

El cardenal Sadoleto había dirigido una carta abierta a los ginebrinos a la que respondió entonces el desterrado. Sadolet insistía en que el cisma era un crimen; Calvino replicaba que la Iglesia Romana estaba corrompida. Se ganó aplausos por su aguda facultad para el debate en Hagenau, Worms y Ratisbona. Sin embargo, él se queja de su pobreza y mala salud.

Después de algunas negociaciones Ami Perrin, enviado por Ginebra convenció a Calvino para que volviese. Y así lo hizo, no de muy buena gana, el 13 de septiembre de 1541. Su entrada fue considerablemente modesta. la constitución de la iglesia admitía ahora “pastores, doctores, mayores y diáconos” pero el poder supremo lo ostentaba un magistrado. Los ministros disponían del arma espiritual de la Palabra de Dios; el consistorio, como tal, nunca ejerció/empuñó el poder seglar. Los predicadores, liderados por Calvino, y los concejales, instigados por sus oponentes, se enfrentaron a menudo.

Sin embargo, se mantuvieron las ordenanzas de 1541; el clero, ayudado por ancianos seglares, gobernó despótica y minuciosamente las acciones de cada ciudadano. En Ginebra se podía contemplar una Esparta presbiteriana; se convirtió en un modelo para los puritanos que vivieron después y que hicieron cuanto estaba en sus manos para imitar su disciplina. Se tomó como patrón el Antiguo Testamento, aunque se suponía que los cristianos disfrutaban de la libertad del Evangelio.

En noviembre de 1552 el consejo declaró que las “Instituciones” de Calvino constituían “una doctrina sagrada a la que nadie debía contradecir”. Así, el Estado proclamaba decretos dogmáticos, cuya fuerza ya se había puesto en práctica, como cuando Jacques Gouet fue encarcelado bajo la acusación de impiedad en junio de 1547 y, después de fuertes torturas, fue decapitado en julio. Algunas de las acusaciones que se esgrimieron contra el desgraciado joven eran frívolas, otras dudosas, La parte que le correspondió a Calvino en este juicio, de haberla, es difícil de determinar.

Sin embargo, la ejecución fue decisión suya; ha ocasionado una ofensa mayor que el destierro de Castiello o los castigos infligidos a Bolsec – personas moderadas, contrarias a los puntos de vista radicales en disciplina y en doctrina, y que fueron sospechosas de reaccionarias. El Reformista no retrocedió ante la tarea que se había impuesto. En cinco años se dictaron en Ginebra cincuenta y ocho sentencias de muerte y setenta y seis de destierro, además de numerosos autos de prisión de ciudadanos muy destacados. No podían liberarse de aquel yugo de hierro. En 1555 se intentó una especie de rebelión bajo la dirección de Ami Perrin.

No se produjo derramamiento de sangre, pero Perrin fue derrotado y la influencia de Calvino triunfó.

“Me siento más profundamente escandalizado”, escribió Gibbon “por la sola ejecución de Servet que por la mortandad que ardió en las llamas de los autos de fe de España y Portugal”.

El achaca la enemistad de Calvino a su mala voluntad y, quizás, a la envidia. Los hechos de este caso están bastante bien determinados. Nacido en 1511, probablemente en Tudela, Miguel Servet y Reves estudió en Toulouse y estaba presente durante la coronación de Carlos V en Bolonia. Viajó por Alemania y en 1531 publicó en Hagenau su tratado “De Trinitatis Erroribus”, una obra fuertemente unitaria que provocó una gran conmoción entre los reformistas más ortodoxos. Conoció/Se encontró a Calvino y entabló discusiones con él en París en 1534; se convirtió en corrector de prensa en Lyons; dedicó su atención a la medicina, descubriendo la circulación menor de la sangre, y comenzó una relación por correspondencia que resultaría fatal con el dictador de Ginebra a propósito del nuevo volumen “Christianismi Restitutio”, que tenía la intención de publicar.

En 1546 cesó el intercambio de cartas. El Reformista calificó a Servet de arrogante (se había atrevido a criticar las “Instituciones” en comentarios marginales ) y pronunció una amenaza significativa: “Si viene aquí y yo tengo alguna autoridad, jamás le dejaré salir vivo”. Lamentablemente, estas palabras andan dando vuelta aun.

La “Restitutio” vio la luz en 1553. Calvino delató inmediatamente a su autor al inquisidor dominico Ory en Lyons, enviándole sus cartas de 1545-1546 y los comentarios. El español fue inmediatamente apresado en Vienne, pero escapó gracias a la confabulación de un amigo, y sólo fue quemada su efigie. Algún tipo de extraordinaria fascinación le arrastró a Ginebra , desde donde tenía la intención de cruzar los Alpes. Llegó el 13 de agosto de 1553. Al día siguiente, Calvino, que se había fijado en él durante el sermón, hizo que arrestaran a su crítico, y el propio secretario del predicador presentó la acusación.[9]

Conclución

Cuando leemos de la vida de puritanos como John Owen, no podemos dejar de asombrarnos de la Gloria del Dios de los calvinistas. Owen, como la mayoría de los grandes pensadores, se dedicó al conocimiento con los motivos correctos.   La razón que Owen estudiaba la teología era para mejorar su comunión secreto con Dios. ¿Podemos nosotros decir lo mismo?    Por ejemplo, el escribió que , “Cuando el corazón está moldeado por la misma doctrina que la mente abraza; cuando la evidencia y necesidad de la verdad moran en… nuestros corazones; cuando tenemos comunión con Dios en la doctrina que afirmamos – entonces seremos guarnecidos por la gracia de Dios.”

También él aprendió como regocijarse en las grandes dificultades.   A pesar de la muerte de 11 hijos, su sufrimiento y persecución bajo Carlos II, responsabilidades intensas, y grandes presiones, él cultivaba una actitud alegre, gozosa, y agradecida. Owen tenía un corazón de siervo que fue evidente en su tremenda ética de trabajo.   Él se entregó completamente a la causa de Cristo y su reino. Y sus estudios bíblicos lo dirigían a desarrollar una humildad profunda. Él se conocía en la luz de Cristo.   El escribió, “La responsabilidad de la fe es llenar el alma con pensamientos tales como: Yo no soy nada; un pobre gusano a la disposición de Dios; perdido, si no encontrado por Cristo; – no he hecho ni haré nada que me hace digno de ser aceptado por Dios.” Así este gran intelecto se veía a sí mismo ante Dios.

Recordemos que en la antigüedad, las ciudades se construían en la cima de un monte y se rodeaban de gruesas murallas que protegían a los habitantes de los invasores. Cuando un ejército invasor rodeaba una ciudad, como el ejército de Nabucodonosor rodeó Jerusalén (2 Re. 25: 1-7) los habitantes estaban seguros mientras tenían agua y comida, y en tanto las murallas podían resistir el violento ataque que lanzaban las catapultas y los picos de los zapadores. Pero si se abría una brecha en la muralla la ciudad estaba perdida.  Sin temor a equivocarme, me doy cuenta que las dudas trabajan en nuestras mente, como lo hace una gota de agua sobre el piso hasta hacer un agujero en las defensas.En el evangelio Jesús explica lo que significa ser un verdadero discípulo (Mat.19: 16-23). Esto es más que leer la Biblia o tener su nombre en la lista de los miembros de una iglesia o asistir regularmente al servicio del domingo, o incluso el hacer una simple oración para aceptar a Jesús como Señor y Salvador. Estas cosas, aún con lo buenas que son, por sí solas no nos hacer verdaderos discípulos de Jesús.

Ser un discípulo de Jesús significa hacer un compromiso radical de amar y obedecer al Señor en cada palabra, cada actitud y aspirar a irradiar su amor a otros. Jesús dice que el verdadero discípulo, está dispuesto a renunciar a todo, aún a su propia vida, si es necesario para servir al Señor.

Si ud asiste a alguna iglesia evangélica, yo le invito a hundir sus raices espirituales y doctrinales a traves de toda la historia, hasta llegar  a las iglesias del libro de los Hechos de los aspostoles y regocijarse por la fe, si al llegar a Pentecostés, ud. puede recordar con alegría ese momento y sentir que de algún modo, ud. es parte de ese misma espiritualidad. Gracias a Dios por Lutero, por Calvino, pero también demos gracias a Dios por Pablo, por Juan, por Pedro, por Lucas, por Marcos, por Santiago, por todos aquellos héroes de la fe que dieron sus vidas para que hoy disfrutemos de la adoración en paz, en libertad de conciencia. No le entregue su alma ni a Calvino, ni a Lutero, ni a  Owen ni a Richard Baxter, ni a Knox, menos aún a los papas romanos. Entréguele su alma a Jesucristo de Nazaret, quien resucitó de entre los muertos, ascendió a los cielos y volverá  a juzgar a los vivos y a los muertos.

Recuerde que los evangélicos no somos la última coca – cola (o pepsi-cola) del desierto, ni el último paquete de papas fritas que hay en el planeta. Solo somos servidores de Jesucristo. Le invito a reflexionar en quien ud. ha creído, y una vez que puso su confianza en Jesús de corazón sincero, abrécese a El y no lo suelte mas. Ruego a Dios que ud. pueda hallar una buena iglesia donde congregarse. Si no la halla, visite las que pueda hallar en el area donde ud. vive, ore a Dios por esto, espere su respuesta tranquilamente. Y si ninguna de estas iglesias lo satisfacen, pidale a Dios lo guie a una iglesia bíblica, donde le enseñen todo el consejo de Dios.

Recordemos que las personas en la iglesia no son tontas. No son incapaces de aprender. La mayoría simplemente no fue enseñada. Nadie los desafió a pensar profundamente o a leer um libro difícil. Nadie les pidió que hablaran sobre su fe de uma forma bíblica y teológica. No esperamos casi nada de nuestros jóvenes, y es eso lo que conseguimos.( Kevin DeYoung. El secreto para alcanzar la generación más joven. En: DEYOUNG, Kevin. (Ed). A Fé que nos foi dada. São Paulo: Cultura Cristã. 2013. P. 23.) Y también lo animo a reflexionar sobre la siguiente frase

“La moralidad fraudulenta opera para cambiar al mundo mientras lo deja a uno intacto con respecto a la moralidad piadosa. El mundo es cambiado a medida que el hombre es regenerado y luego se santifica a sí mismo y al mundo a su alrededor en términos de la Palabra de Dios.” (Rousas John Rushdoony). “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la Gloria de Dios” (I Cor. 10.31)

Dios lo bendiga mucho

Continúa..

Notas

[1] http://elduendedelperchel.blogspot.com/2013/07/cambios-en-la-iglesia.html

[2]  Desde ese momento, los estados que declaraban por medio de sus gobernantes que estaban dispuestos a vivir de acuerdo con la religión descrita en la Confesión de Augsburgo, eran admitidos en el conjunto de naciones comprometidas a respetarse mutuamente; y el papa quedaba legal y prácticamente privado del poder de excomulgarlos, de ponerlos bajo interdicto y de invitar a los potentados vecinos, sujetos a la obediencia papal, a atacar y desposeer a los soberanos desobedientes. El obispo de Roma ya no podía, de conformidad a la reconocida costumbre del Sacro Imperio Romano, lanzar una bula contra un príncipe luterano y esperar que fuera ejecutada como en tiempos anteriores. Claro está que los papas fueron tardos en ver eso, y en más de un caso fue necesario que se les recordara que las cosas habían cambiado. Por otra parte, de más está decir que los exaltados poderes romanistas, civil y eclesiástico, nunca entendieron que este arreglo sería perpetuo. Intrigaron secretamente entre ellos, y lucharon abiertamente contra él. El ultimo esfuerzo determinado para destruirlo fue esa odiosa pesadilla que se conoce con el nombre de Guerra de los Treinta Años, principalmente causada por la decisión de los jesuitas de esforzarse, con la ayuda de Dios y del diablo -pues esto, como lo ha observado Carlyle, era la nota peculiar del plan, porque toda Alemania fuera obligada a volver a la obediencia a la Santa Madrastra Iglesia, y a la sumisión a la suprema cabeza del Sacro Imperio Romano – una suprema cabeza que cada vez iba siendo más una sombra que una realidad. Sin embargo el arreglo subsistió, y se mantiene en sus lineamientos generales hasta el presente. Libro electronico en PDF, Tomas Lindsay – La Reforma Y Su Desarrollo Social,pag. 15, Editorial Clie, 1986

[3] Después de la dispersión de la comunidad Rufino, pasando por Roma, va a oriente y finalmente se establece en Jerusalén sobre el Monte de los Olivos junto con Melania la Anciana. En el 374 también Jerónimo hace el viaje a oriente, deseoso de conducir la vida ascética en Tierra Santa. Debilitado por las fatigas de un viaje muy difícil es obligado de pararse a Antioquia, dónde es hospedado por el amigo Evagrio de Antioquia (justo en el período en que este último a hecho la segunda traducción latina de la Vida de Antonio ). En el 375 Jerónimo se retira en el desierto de Calcis en Siria (a unos 150 km. sureste de Antioquia). Es un centro monástico, dónde Jerónimo encuentra a muchos anacoretas, de los que admira la austeridad ascética. En su eremitorio se dedica no solamente a la praxis ascética, sino también al   estudio del griego y del hebreo, con la convicción de que la vida espiritual está estrechamente unida al estudio profundo de la palabra de Dios, es decir de la Biblia. En este período (quizá en el 376) también escriba su Vida de San Pablo. Con su temperamento vehemente, inclinado a la extremidad y al rigor, la lucha ascética contra las pasiones, los vicios y los pensamientos malos, es pesandísima. Largos períodos de desesperación preceden los breves momentos de consuelo espiritual, como podemos leer en el famoso paso autobiográfico en la Carta 22,7. Pero también hay otras tentaciones: sobre todo la desilusión del “novicio acérrimo” cuando descubre que los hermanos no son perfectos. El desierto de Calcis está dividido por ásperos conflictos y también los hechos de la crisis arriana turban las celdas de los presos. En el 379 Jerónimo vuelve a Antioquia, siendo ordenado sacerdote, incluso queriendo permanecer monje. En el 380, junto con el amigo Epifanio, obispo de Salamina (Chipre), Jerónimo pasa por Constantinopla, dónde Gregorio de Nazianzo llega a ser obispo. Jerónimo llega a conocerse con el “Teólogo” dedicado a la vida contemplativa, profundiza el estudio del Biblia y traduce algunas obras de Orígenes. En aquel momento, también el joven diácono Evagrio Póntico se encuentra en el ambiente de Gregorio de Nazianzo, pero sabemos poco de un eventual contacto que Jerónimo pudiera haber tenido con él. Es interesante también saber que Jerónimo se encuentra a Constantinopla precisamente en el momento del gran concilio en el 381., extr. de LITERATURA MONÁSTICA LATINA DE LOS primeros siglos, http://www.cisterbrihuega.org/fondodoc/formacion/2003/esp/es_presentacion.pdf

[4] G. H. S. PRICE HISTORIA DE LA IGLESIA —UN BOSQUEJO— UNA BREVE SINOPSIS DE LA HISTORIA PÚBLICA DE LA IGLESIA por G. H. S. PRICE  Traducción del inglés: Santiago Escuain  La versión en forma de libro ha sido publicada por: Verdades Bíblicas Apartado 1469 Lima 100, Perú Casilla 1369 Cochabamba, Bolivia P.O. Box 649 Addison, IL 60101 EE. UU.

[5]  Nota introductoria y selección de Leopoldo Cervantes-Ortiz, Juan Calvino su vida y obra a 500 años de su nacimiento,pag. 14,ed.Clie

[6] Ibid,pag. 30

[7] Ibid,pag. 36-38

[8] Una Poderosa Refutación del Calvinismo – Dave Hunt,pag.2

[9] Leer una defense en https://elteologillo.wordpress.com/2013/08/15/la-relacion-final-entre-calvino-y-serveto-por-jorge-trujillo/

——–

Bibliografia consultada

Imagen

Deja un comentario y a la mayor brevedad le responderé.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s