La doctrina calvinista de la predestinación


La doctrina calvinista de la predestinación

Autor:Paulo Arieu

Introducción:

Para algunos, el hablar de la predestinación significa asumir que este mundo es el teatro de Dios y que Dios hace lo que se le da la gana, de modo arbitrario.Para Calvino, hablar de predestinación era parte de su teologia.

Su mayor obra, Institutio religionis christianae (Institutes of the Christian Religion, Instituciones de la Religión cristiana) [0] presenta su visión de Cristo como profeta, pastor y rey, del Espíritu Santo como inspirador de la fe y, sobre todo, de la Biblia como autoridad final. Su convicción de que la doctrina cristiana debe ser extraída por el creyente a través de la lectura directa de la Biblia, sin mediación de la Iglesia, fue lo que suscitó más controversia y lo que generó la escisión de la Iglesia romana.

Además de adoptar el legado de Lutero [1] y negar con éste la eficacia de los sacramentos, Calvino rechazó la existencia del purgatorio, el valor de la misa y de las indulgencias, y negó la presencia de Cristo en la eucaristía.

Mayor polémica aún generó su doctrina de la predestinación, según la cual la salvación sólo dependía de la soberana piedad de Dios –ejemplificada en el perdón de Cristo– y nunca de la voluntad humana [2]. Mientras Tomás de Aquino había enseñado que el teólogo ha de empezar el camino del conocimiento con Dios y solo luego considerar a las criaturas en la medida que se relacionan con la divinidad, Calvino rompe con este esquema, al considerar que el conocimiento de Dios está relacionado con el conocimiento de nosotros mismos y viceversa.

Fue un hombre perteneciente al inasible club de los ganadores, que combinó maravillosamente el idealismo con la praxis; si bien era un humanista del renacimiento, de tal movimiento extrajo lo más útil y práctico, de ahí que tuviera soluciones inmediatas a las cuestiones diarias de los feligreses, por eso no se puede afirmar que fuera un teólogo académico, puesto que redactó normas para la Iglesia, para el creyente , de tal forma que se instruyera permanentemente y se mantuviera en la “senda de los justos”[3].

Gregory de Rimini sobre las Predestinación

Unos 200 años antes que Calvino y Lutero proclamen al mundo la soberanía de Dios en lo que respecta a la elección y reprobación durante el inicio de la Reforma, un teólogo Agustino francés llamado Gregory de Rimini, postuló la doctrina de la “doble predestinacion” fundamentandose estrictamente en la enseñanza Biblica de Romanos 9 y los escritos de Agustin. Curiosamente Gregory era de la misma orden de Lutero y ambos leían vorazmente las cartas de Pablo.

Gregory de Rimini ( 1300-1358) perteneció a la orden de los frailes Hermitas de San Agustín. Este teólogo francés era profesor de teología en Bologna, Padua y Perugia. Sus obras se conocen como “Sentences” de las cuales el enseñó teologia y daba lecturas en las universidades. Lutero y Calvino supieron y leyeron las obras de Gregory pues sus dos obras de “Sentences” fueron imprimidas desde 1482 hasta 1532.

La predestinación fue el tema tradicional de la obra de Gregory en sus Sentences, libro I. En esta exposición se puede ver el pensamiento Agustiniano impregnando en sus analisis y desarrollo teológico en la predestinación y preconocimiento. Gregory menciona a Agustín no menos de 43 veces dentro de este contexto teológico y lo cita aún mas. De una manera cuidadosa, Gregory provee la bases para sus doctrina, la cual esta en Ro. 9:13 donde Pablo menciona a Mal. 1:2, “Y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí.” Gregory interpreta este pasaje en que Dios desde la eternidad activamente elige a algunos a salvación y a otros a condenación, esto es lo que se conoce como “Doble Predestinación” (Vignaux 1934, ch. 4; Schüler 1934; Halverson 1998, 143-157; Schabel 2002).

El principal tema en discusión en el siglo 14 fue cual es la conexión causal entre la voluntad del hombre y su acción en su salvación o condenación, y la predestinación o reprobación. Participan los humanos en o contribuyen a su propia salvación o condenación, o es la voluntad de Dios la única causa?

En ese entonces, la mayoría de los teólogos adoptaban la respuesta tradicional que los humanos eran la causa de su condenación merecida, pero que la salvación dependía solamente en la voluntad de Dios. Dentro de este pensamiento existían varias corrientes poco diferentes a este tema. Por ejemplo Peter Auriol decia que Dios había decidido que cierto de personas serían salvas y otras condenadas, sin que este escoga activamente el salvar o condenar a individuos especificos. Muchos otros teólogos después de él, adoptaron una posicion semi-pelagiana solo en respecto a la reprobación.

Gregory rechazó ambas teorías y sostuvo la idea tradicional que dice que la predestinación emana exclusivamente de Dios, de su voluntad misericorde y que el hombre no contribuye en nada a su salvación, Gregory fue mas allá que sus contemporáneos en enseñar que no solamente el hombre no es la causa de su salvación, pero que tampoco el reprobado contribuye a sus condenación. En otras palabras, no existe una razón para la salvación o la condenación de la persona, excepto la inescrutable voluntad de Dios: no conocemos porque algunos son salvos y otros condenados. La doctrina de Gregory era básicamente la de Pablo y de Agustín.

La doctrina de la predestinación y reprobación de Gregory, lo cual como ya hemos visto es la misma de la de Pablo y Agustín, es consistente en el aspecto de la contingencia en el mundo, ya que la creación y la acción de Dios es la única fuente y causa de la salvación y condenación. Salvación y condenación son contingentes como cualquier otra cosa, pero no es contingente con la voluntad del hombre pues solamente en la voluntad de Dios. De ahi que Gregory vio en forma lógica el mantener la “doble predestinación.” Lutero ( Alemania) y Calvino (Francia) estuvieron de acuerdo con el concepto de la “doble predestinación” de Gregory ( Italia).[4]

Durante la Reforma

Calvino, al igual que lo hizo Lutero, creía que el hombre estaba totalmente corrompido por el pecado e incapaz de hacer el bien. (Ro. 3:9b-12). Bruce McDowel cita notablemente que

Toda religión y filosofía humana en el mundo, salvo la evangélica cristiana, sostiene que el hombre es naturalmente bueno y completo por sus propios esfuerzos. Él filósofo Británico del siglo XVII, John Locke (1632-1704), creía que el hombre nace en estado de inocencia con la mente como una pizarra limpia. Jean Jacques Rousseau (1712-1778), él filósofo Francés del siglo XVIII, creyó que el hombre era bueno, comenzando la filosofía humanista que pone al hombre primero delante que Dios. Dijo, “El hombre nace bueno, y la sociedad lo corrompe.” Los Islámicos enseñan que todos nacemos Musulmanes, pero que luego el medio ambiente nos desvía. El hombre se observa perfecto cuando es guiado correctamente y hace presente la unidad de Alah. [5]

Pero realmente, leemos en la biblia que el pecador no puede salvarse sino por la gracia de Dios, y Dios concede su gracia a quien el quiere. Como escribe el apostol Pablo a los Romanos.

  • Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.” (Ro. 9:17-18)

Desde nuestra perspectiva humana, nos parece terriblemente mal el que Dios endurezca a una persona y luego castigue a la misma persona que Él endureció. Sin embargo, hablando bíblicamente, todos hemos pecado contra Dios (Ro. 3:23), y el justo castigo que reciben los humanos por el pecado es la muerte (Ro. 6:23).

Todo hombre, aun antes de nacer, está de antemano predestinado a la salvación o a la condenación. Dios ha elegido a los que quiere salvar, “los elegidos”, y a los que quiere perder, “los réprobos”. Cristo nunca desechó a nadie que se acercase a El con arrepentimiento sincero y de corazón, con una profunda necesidad. Pero la Biblia nos revela que nadie busca de verdad a Dios, completamente y de corazón sincero, con comprensión cabal de quien es el Dios tres veces santo.

Y ya Calvino lo dijo bien cuando expresó que “la mente es una fábrica de ídolos”. Y en la Biblia vemos también que la iniciativa salvifica es de Dios.(ver Jn.3:16, donde leemos que el “que envió a su Hijo…” es anterior al reconocimiento de Cristo como salvador por parte de los contemporáneos).

El Evangelio de Juan describe la venida de Jesús al mundo como una luz que ilumina al hombre.

  • “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Jn. 1:5).

Mas adelante dice:

  • “En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A los suyos vino, y los suyos no le recibieron” (Jn. 1:10-11).

El problema que Jesús tuvo no fue en su presentación, o estilo o su habilidad de comunicarse. Ninguno pudo haber hecho un mejor trabajo al declarar la verdad. Mas bien fue la dureza, los corazones incrédulos que eran incapaces de entender la verdad.

Jesús le dijo a los judíos:

  • “Y si digo la verdad, ¿por qué no me creen? El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; pero como ustedes no son de Dios, no quieren escuchar” (Jn. 8:46-47 DHH).

Juan explica que debido a que el corazón de los incrédulos es duro y ciego ellos evitan la luz de la verdad de Dios.

  • “Los que no creen, ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz. Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo” (Jn. 3:19-20, DHH).

Cuando Pablo habló del poder y la gloria de la cruz de Cristo, él explicó el por qué muchos la rechazan:

  • “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Cor. 1:18).

Mas adelante añade:

  • “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espiritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Cor. 2:14).

Pero solamente por la sabiduría de Dios, en su Palabra, es que entendemos de nuestra incapacidad natural, y de nuestra incapacidad de salvarnos a nosotros mismos haciendo las obras que nos van a salvar. Esta fue una verdad confirmada en la Biblia, y revelada en la Reforma en el siglo XVI [6]

Pero esto no significa que “haga el hombre lo que quiera, su suerte está decidida de antemano por voluntad divina”.Esto conduce al fatalismo. La biblia nos dice aun asi que el hombre es responsable de sus actos.El hombre debe recibir instrucción cristiana desde su niñez, y este conocimiento lo deberia motivar a buscarle “a tientas”,como hacía Israel (No en los momentos de apostasía, sino en sus tiempos de gloria). Aunque la realidad, es que no lo hacen,y es por este motivo que Dios llama a todos los hombres al conocimiento de Jesucristo,porque todos son pecadores y estan todos destituidos de la gloria de Dios.

Como dice Pablo a los Colosenses:

  • “Ustedes, en otro tiempo, estaban muertos espiritualmente a causa de sus pecados y por no haber sido circuncidados; pero ahora Dios les ha dado vida juntamente con Cristo…” (Col. 2:13 DHH).

Esto quiere decir que Cristo el único camino para escapar de nuestra naturaleza muerta en la que nos encontramos, y esto sucede cuando Dios nos mira con misericordia y radicalmente nos transforma con el nuevo nacimiento.Jesús mismo le dijo a Nicodemo el líder religioso,

  • “De verdad te digo que ninguno que no naciere del agua y del Espíritu no podrá entrar en el reino de Dios” (Jn. 3:5-7).

Recordemos que solo Dios conoce todas las cosas.Nosotros no.Solo somos seres limitados. El es Dios y un ser infinito. Y aun todo nuestras “buena obras” que hacemos sin Cristo, lamentablemente son en verdad pecaminosas ante Dios si no lo hacemos con la motivación correcta de darle gloria a Dios y no por nuestro propio orgullo egoista y egocéntrico. Mucho de lo que hacemos tiene olor a narcismo.No siempre,claro,pero si la mayoria de las veces.

En el catecismo de Heidelberg se define muy bien lo que son “buenas obras”.

“Solo aquellas obras que se hacen por verdadera fe, de acuerdo a la ley de Dios y para Su gloria” (Respuesta 91). [7]

Y Edwin Palmer lo explica así:

“De acuerdo al Catecismo, hay tres elementos que constituyen o forman buenas obras: verdadera fe, aceptación de la ley de Dios y motivación propia. Una buena obra, por otro lado, puede tener una apariencia sincera si no se hace por fe autentica o para la gloria de Dios. Así los paganos pueden hacer relativamente buenas obras, pero así mismo son totalmente depravados.” [8]

La depravación total no significa que somos totalmente impíos. Nadie comete todo el pecado que puede.Jesús inclusive refirió que aun el impío hace algo bueno cuando dijo:

  • “Y si haceis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque tambien los pecadores hacen lo mismo” (Luc. 6:33).

Es por la gracia de Dios que Él controla al demonio en cada uno (2 Tes 2:17) y los capacita para hacer algo bueno. Y aun muchos que no creen, reconocen la pecaminosidad del hombre. Un viejo proverbio Chino dice:

“Existen dos hombres buenos; uno esta muerto y el otro aun no ha nacido.” [9]

El gran predicador británico del siglo 19, Charles Spurgeon lo describió así:

No puedes cambiar un hombre de negro a blanco, o a un blanco volverlo negro. Puedes hacer lo que te plazca destruyendo, pero nada puedes hacer para repararlo. Te puedes hacer impuro por el pecado, pero no te puedes purificar espiritualmente como lo quisieras. Hay cierto dilema al caerse: puedes lanzarte a un precipicio rápidamente, pero quien podría pararse en el fondo de un risco si esta atado? El hombre puede caer en contra de su voluntad, pero no puede levantarse aun por su voluntad. Tu puedes hacer todo el mal con facilidad; lo puedes hacer con las dos manos, vorazmente, y hacerlo una y otra vez, y no cansarte de ello; pero volver al sendero recto ahí esta la dificultad. [10]

Pero somos totalmente incapaz de aun buscar a Dios,porque no sabemos como El es si alguien no nos lo explica bien, no conocemos como buscarle ni que hacer para solucionar nuestra rebelión contra El. Pablo bien nos dice que “No hay … ni uno que busque a Dios.”  De hecho, el hombre odia a Dios y lo que Él significa. El hombre odia lo bueno y no le preocupa. Solo el trabajo milagroso de Dios hace que una persona llegue a la fe de salvación.

Como dijo Jesús:

  • “ninguno viene a mí a menos que mi Padre que me envió no lo trajere” (Jn. 6:44).

Y más tarde Jesús repite el mismo principio diciendo,

  • “ninguno puede venir a mí, si no se le fuese dado del Padre” (Jn. 6:65).

Ello significa que nadie escoge porque se le da la gana el seguir a Jesús; todos estamos atados al pecado.Es terrible,pero gracias a Dios que existe el remedio y es Jesucristo.Terrible y diabólico sería si Dios no hubiese previsto una solución para el problema del hombre. Sabemos bien que la voluntad del individuo es libre de escoger lo que cree que es lo mejor para ella, pero lo que uno naturalmente cree que es lo mejor no es buscar o escoger a Dios. También sabemos que si buscamos la ayuda y misericordia de Dios, es solo porque Dios ha empezado a trabajar primero con su Espíritu para que nuestros corazones le invoquen.

  • “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fil. 2:13).

El hombre natural no desea someterse o servirle a Dios. Él prefiere vivir su propia vida como le parece bien, en lugar de buscar de corazón, la soberanía de Dios. El cree que la felicidad y el éxito en la vida no se encuentran en la justicia de Dios. A pesar de que el libre albedrío del hombre seria escoger para “gustar y ver que Jehová es bueno” (Sal 34:8), vemos en el dia a dia que los hombres rechazan al pan vivo que descendió del cielo (Jn. 6:51).

Es que la voluntad del hombre natural está atada al pecado, el cual le afecta su entendimiento y visión. ¿Por qué el hombre natural no puede venir a Dios?

Como dice Jeremías:

  • “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?” (Jer. 17:9).

Solo a los que tienen el Espíritu de Dios, que trabaja en sus corazones, se les permite venir a Jesús. Cuando Pablo le habló a un grupo de mujeres reunidas en Filipos junto al río, Lidia vino a la salvación.

Se nos dice que

  • “el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía” (He 16:14).

Aqui vemos que no fue ella no abrió su corazón. Dios le abrió el corazón. Dice también el apostol Pablo a los efesios que

  • “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a Él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amen (Ef. 3:20-21).

Conclución

Las personas se bloquean al oir la predestinación.Sienten miedo, creen que Dios los manipuló, les quitó su libre albedrio o que los engañó de algun modo , moviéndolos a hacer lo que no deseaban.Pero esto no es verdad. Dios no obliga a nadie a ser salvo. Dios llama a los que van  a ser suyos, a los que El ya predestinó en Cristo Jesús, desde antes de la creación del mundo, poniendo el deseo en el interior de estos, por obra del Espiritu Santo.Y estos en algun momento responderán a este llamado,voluntariamente,y desearán ser salvados y perdonados de todas sus rebeliones contra Dios. Dios es omnipotente y sabe como hacer las cosas. Pero no va a traer a la rastra como si fueran niños caprichosos a aquellos obstinados que vez tras vez rechazan el llamado de Dios y responden negativamente a la predicación del evangelio.Los que han de ser salvados, responden gozosamente al evangelio, aun cuando por diversas circunstancias, hubiesen rechazado el mensaje de salvación y hubiesen continuado viviendo por algún tiempo en sus propios caminos.

Considero que la predestinación es en Cristo Jesús, desde antes de la creación del mundo y siempre es positiva, no negativa. Dios no predestina a nadie al infierno.Se van solos, porque esto es lo que estas personas quieren.

El centro de esta doctrina es la necesidad de entender que estamos totalmente arruinados delante de Dios. Si sostenemos la idea que tenemos algo de don espiritual, aun cuando sea pequeño, jamás nos preocuparíamos de nuestra condición espiritual. Generalmente pensamos que vamos a vivir largo tiempo y todavía hay tiempo para creer en Cristo mas tarde. Pero si conociéramos nuestra verdadera condición de estar muertos al pecado, estaríamos totalmente desesperados y buscando a Cristo. Tendríamos ese afán de arrepentirnos y creer en Cristo. Porque no tenemos ningún don que ofrecerle a Dios para recibir la salvación. La salvación viene solamente de Dios, a través de Cristo, solo por gracia, solo por la fe que se nos es dada como un regalo de Dios, para la gloria de Dios.

Pero no quiero que ud. sienta miedo. Si es bueno y es positivo, tener temor santo y respeto de nuestro Dios. Pero no se asuste.Si ud. no desea aceptar a Cristo, Dios no va a violentar su personalidad. El va a respetar su “libre albedrio”o voluntad propia si ud. le gusta llamarlo asi. Solo que ud. debe saber que ya ha sido condenado, y que una horrible expectativa de juicio de condenación es lo que le espera al final de los tiempos.La doctrina del infierno eterno, también es una doctrina que nuestro Señor Jesús predicó en reiteradas oportunidades. Lo invito a recapacitar.

Nosotros no podemos comprender bien los alcances de la predestinación. Nos cuesta comprender bien los mecanismos que Dios usa para atraer los hombres hacia Si,para revelarseles,sin destruir su libre albedrio”,sino mas bien atrayéndolos detrás de El para luego bendecirlos con Cristo. Pero debemos someternos a El y sus enseñanzas, por mas misteriosas que estas sean. Recordemos que Dios es omnisicente, omnipresnete y omnipotente. y también que El habita en la eternidad. Por eso debemos adorar a Dios, alabando su gloriosa sabiduría. Tal es la doctrina de la predestinación.

Dios lo bendiga mucho.Cristo le ama.

————–

Notas:

[0] http://pcweb.info/juan-calvino/

[1] http://pcweb.info/juan-calvino/

[2] http://pcweb.info/juan-calvino/

[3] http://pcweb.info/juan-calvino/

[4] http://plato.stanford.edu/entries/gregory-rimini/ cit en http://caesararevalo.blogspot.com/2012/07/el-italiano-agustino-que-se-adelanto.html?m=0

[5] http://www.iglesiareformada.com/McDowell_Incapacidad_Total.html

[6] http://www.iglesiareformada.com/McDowell_Incapacidad_Total.html

[7] http://www.iglesiareformada.com/McDowell_Incapacidad_Total.html

[8] http://www.iglesiareformada.com/McDowell_Incapacidad_Total.html

[9] http://www.iglesiareformada.com/McDowell_Incapacidad_Total.html

[10] Dr. Henry H. Meeter, Th.D, cit en http://caesararevalo.blogspot.com/2012/09/el-principio-fundamental-del-calvinismo.html?m=0

3 comentarios en “La doctrina calvinista de la predestinación

  1. Si Dios no predestinara a nadie para que se perdiera ( contando con su omniciencia) entonces no los habría hecho nacer. Respeto las creencias ajenas, pero eso de tratar de darle vueltas y más vueltas y retorcer lo que dice la biblia es una excusa para no decir que en realidad, de ser cierto lo que está escrito, Dios es un mounstruo. No hay que olvidar que el hombre NO le ha pedido nacer. No es un detalle menor. NO es la vida un regalo para todos. SOLO para los que se salvan. Recuerda que Dios SABE de antemano quién se va al cielo y quién al infierno. Por predestinación o por omniciencia el resultado para el que se condena ya está echado de antemano, desde ANTES de nacer está condenado (aunque el individuo no lo sepa). Es lo mismo que te maten por asesinato o que te maten por homicidio, para el muerto el resultado es el mismo. Simplemente está muerto.

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  2. Magali P. dice:
    No olvide estimado amigo Diego, que La Biblia es el Libro de Dios que en su misericordia nos ha dejado para guia y ante el cual no estamos en la posición de juzgar y mucho menos condenar nosotros fuimos creados por Dios y tenemos una mente finita y absolutamente limitada por tanto las cosas que no entendemos de Dios solo las podemos aceptar por fe y la biblia nos INFORMA no nos consulta ni nos sugiere nada y lo que Dios nos informa es que en el mundo hay dos simientes la simiente de Dios y la simiente del diablo.

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