El Don de Lenguas – Uso del Don


El Don de Lenguas – Uso del Don

Autor: Paulo Arieu

Oscar Mraiada, pastor de la iglesia Bautista del Centro, en la ciudad de Buenos Aires, escribe que

“Esta es la capacidad para expresarse en un idioma que quien habla no lo ha aprendido ni lo entiende, y que resulta incomprensible para el oyente. Tal idioma tendría el propósito de capacitar a una persona a que adore a Dios con mayor profundidad y con mayor libertad en su ser interior”.(0)

No se debe exagerar ni minimizar la importancia de ningún don. Cada uno tiene su lugar en al plan de Dios y debe utilizarse solo a su servicio. Ningún don es prueba de santidad.

  • “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. ” (I Corintios 13:1).

Debemos aceptar con gratitud todos los dones de Dios y usarlos bien. San Pablo dice: Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros (I Cor. 14:18)

Habiendo clarificado gratitud por el don de lenguas que el mismo posee, San Pablo escribe en el próximo versículo:“pero en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con mi mente, para instruir a los demás, que 10.000 en lengua”. (I Cor. 14:19)

En las reuniones de cristianos todo don tiene su lugar en el orden que debe existir.

  • “Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.”(I Cor 14:39-40)

Como todo don, las lenguas pueden utilizarse bien o mal.

El don de lenguas también es una gran ayuda en la oración privada.

Los ministros y líderes de grupos tienen una responsabilidad de enseñar el uso correcto de los dones. Deben ayudar a vencer las dudas y otros obstáculos como también advertir sobre los excesos. De igual manera, no es justo condenar un don de Dios porque algunos lo hayan mal usado o mal interpretado.

Las lenguas no son una “señal” para los creyentes

San Pablo escribió: “Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles; en cambio la profecía, no para los infieles, sino para los creyentes.” (I Cor. 14:22)

San Pablo no está sugiriendo que no se use el don entre creyentes. Solamente dice que no se tenga entre ellos como señalY es que algunos enseñan falsamente que el don de lenguas es señal de elección o de santidad o asumen que si no hay oración en lenguas no está actuando el Espíritu Santo. Estos errores se deben condenar. San Pablo exhorta a la madurez, a valerse con gratitud de todos los dones pero no fascinarse con los dones más visibles, sino reconocer el lugar de cada uno. El de lenguas es inferior a los demás dones y virtudes.» (1)

«La palabra don de lenguas viene de la unión de dos palabras: glosa que quiere decir lengua y de la palabra LALIA que es el acto de hablar (del verbo laléo de la lengua griega), que, juntando las dos palabras, leemos: “glosolalia”, Por lo tanto, Glosolalia es el don de hablar lenguas.

“El don de lenguas es un milagro divino en que, en el ejercicio de la voluntad y sabiduría divina, el Espíritu Santo concede a algunos creyentes el poder de hablar en idiomas que no aprendieron por los procesos naturales, y esto con el fin de testimoniar de Jesús Cristo delante de los que no creen.” (Juan F. Soren).

“Don de lenguas es la divina capacitación de se poder expresar en una lengua extranjera”. (Elemer Hasse).

Podemos decir así: El don de lenguas es la posibilidad que el Espíritu Santo concede al creyente para hablar un idioma totalmente desconocido para el. Ese don consistía de poderes milagrosos conferidos a los apóstoles para predicar el Evangelio a todas las naciones en sus respectivas lenguas. Por eso, es bueno que se sepa que este don no es necesario para la salvación de la persona, sino que una concesión dada por Dios para llevar la salvación a otros. Dijimos no necesaria a la salvación, debido a este fenómeno ocurre también entre las religiones paganas, y aún en el mundo antiguo del Antiguo Testamento.

“El fenómeno glosolálico es universal, en el sentido que aparece en las mas variadas circunstancias, tiempos y lugares. Lo encontramos en el Antiguo Testamento. Lo descubrimos en las religiones paganas y étnicas. Repunta en sectas neopaganas en diversos ramos y grupos del cristianismo primitivo, medieval y moderno. Lo constatamos aún en manifestaciones psicopáticas y psiconeuróticas, sin cualquier influencia religiosa”. (Juan F. Sorem, en el libro: La Doctrina del Espíritu Santo).  (2)

Los dones son concedidos por Dios para edificación de la iglesia

  • “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia… ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.” (I Cor.14:12 y 26),

“Es un dogma de fe, entre las iglesias pentecostales, que el bautismo en el Espíritu Santo siempre viene acompañado de las lenguas. La constitución de una de esas Asambleas, afirma: “El bautismo en el Espíritu Santo es testimoniado por la señal física inicial de hablar en otras lenguas, según el Espíritu Santo de Dios les conceda.”» (3)

Enrique Coperías escribe que: «El don de lenguas o glosolalia (de las voces griegas glossa, “lengua”, ylalein, “hablar”) es en su origen un término religioso que aparece mencionado en el Nuevo Testamento y que hace referencia al don que otorgó el Espíritu Santo a los apóstoles -y éstos a terceros mediante la imposición de manos – para poder hablar fluidamente idiomas extranjeros sin haberlos aprendido, como en Pentecostés.

Los Hechos narran cómo ese día los Apóstoles, reunidos con otras personas en Jerusalén, quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar otras lenguas”(Hch. 2:4). Se trata de verdaderos idiomas hablados en determinados países, diferentes de aquellos que habitualmente hablaban los seguidores de Jesús, pues los oyentes les oyen hablar sus propias lenguas y se admiran del hecho de oírlas en labios de galileos (“¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia,Hch. 2:8-9). Este poliglotismo milagroso se repite en la Iglesia primitiva, así como en otras religiones del mundo grecorromano.

En estas últimas se recogen casos de glosolalia como los de la pitonisa de Delfos y la Sibila de Cumas. Se creía que una divinidad entraba en esos oráculos y que, sirviéndose de las voces de éstos, se comunicaba con los mortales en un idioma misterioso, que tenía que ser interpretado por sacerdotes especializados. En la actualidad, algunas sectas, en concreto las pentecostales, que tienen muchos adeptos en el continente americano, inducen el don de lenguas entre los seguidores. » (4)

Billy Graham., el conocido evangelista bautista norteamericano, explica que: «El hablar en lenguas (o “glosolalia”, término derivado de los vocablos griegos equivalentes) figura solamente en dos libros del Nuevo Testamento: Hechos de los Apóstoles y 1 Corintios (si bien se lo menciona en Mar. 16:17, que la mayoría de los eruditos creen que no figura en el manuscrito original). La palabra pareciera ser aplicada de dos maneras diferentes. Una de ellas estaría en relación con los sucesos acontecidos en Pentecostés, cuando se produjo la prometida llegada del Espíritu Santo. Un cuidadoso estudio de ese pasaje en Hch. 2 nos dice que las “lenguas” eran idiomas conocidos, entendidos por los visitantes extranjeros en Jerusalén. Así, pues, el pequeño grupo de cristianos recibió la sobrenatural capacidad de hablar en otros idiomas.»(5)

«” Hablar en lenguas” es nada menos que tener las facultades parlantes tan completamente bajo el control del Espíritu Santo que una persona pueda articular un lenguaje desconocido para él mismo. Las palabras no son elegidas conscientemente por quien habla, sino que más bien articula palabras directamente dadas por Dios. Independientemente del lenguaje hablado, el hablar en lenguas es una forma de profecía. La palabra “profecía” se usa más comúnmente en la Escritura para cualquier mensaje hablado de parte de Dios. Ocasionalmente, como en I Cor. 14, se usa en sentido más técnico. Se refiere a la comunicación de una revelación divina en lenguaje que los oyentes entienden comúnmente. En ese pasaje se distingue del “hablar en lenguas”. De todos modos, ambas son formas de comunicación divina para el hombre.» (6)

Según la enciclopedia católica

«El don de lenguas y la interpretación de lenguas (colectivamente conocidos como glossolalia) son descritos extensamente en I Cor 14.

Y ¿en qué consistía la glossolalia exactamente?

Era hablar, en vez de estar silente (I Cor. 14:28), pero no siempre en un idioma extranjero.

El día de Pentecostés los Apóstoles realmente hablaron los varios idiomas de los que escuchaban, pero los gentiles que aún no habían sido bautizados en la casa de Cornelius se pusieron ahablar en lenguas y glorificar a Dios”(Hch. 10:46) y los doce efesios recién bautizados hablando en lenguas y profetizando (Hch. 19:6) no tenían razón para usar lenguas extrañas. De nuevo, en vez de la expresión “hablando en lenguas” Pablo usa la frase hablar “en lengua” (1 Cor. 14:2, 4, 13, 14, 27). El objeto del don no era transmitir ideas a los que escuchaban, sino hablarle a Dios en oración (1 Cor. 14: 2, 4) un objetivo para el cual un idioma extranjero es innecesario. Finalmente — y este argumento parece conclusivo — Pablos compara la glossolalia, por su efecto, a hablar en un idioma desconocido; por lo tanto, no es ella misma un idioma desconocido. (I Cor.14:11).

Era una lengua articulada, ya que el que hablaba oraba, cantaba, y daba gracias (“Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado.” (I Cor.14:14-17).

El que hablaba estaba como en un trance — Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.” (I Cor. 14: 14).

En los no creyentes glossolalia ocasionaba la impresión de lo maravilloso; quizás les recordaba los delirios religiosos de hierofantas: “Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles; Si, pues, se reúne toda la asamblea y todos hablan en lenguas y entran en ella no iniciados o infieles, ¿no dirán que estáis locos?” (I Cor 14:22,23).

El don de lenguas es inferior al de profecía: “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.” (I Cor 14:5).

El carisma de interpretación es, entonces, el complemento necesario de glossolalia; Cuando no hay interpretación, el que habla en lenguas debe callar (I Cor 14:13, 27, 28). La interpretación es el trabajo del que habla o de otro (I Cor 14:27). Toma la forma de un discurso inteligible; la explicación debía seguirle al hablar en lenguas tan regularmente como el discernimiento de espíritus seguía la profecía. (I Cor 14:28-29).

Entre los Patriarcas es sententia communissima que el hablar en lenguas era hablar lenguas extranjeras. Su interpretación está basada en la promesa en Mar. 16:17 “hablarán en lenguas nuevas, y en su cumplimiento en el don de lenguas de los apóstoles (Hch. 2:4). Una nueva lengua, sin embargo, no es necesariamente una lengua extranjera, y un don que tuvo uso especial el día de Pentecostés parece sin propósito en asambleas de personas de un mismo idioma. Hay, además, objeciones textuales a la opinión común, aunque, debemos admitir, no convencedoras. Muchas explicaciones de este oscuro carisma son ofrecidas, pero ninguna de ellas está libre de objeción. Puede ser que haya algo de verdad en todas ellas. San Pablo habla de “tipos de lenguas”, que puede implicar que la glossolalia se manifestaba en muchas formas: por ejemplo, en la forma de lenguas extranjeras cuando lo requerían las circunstancias, como con los Apóstoles; como una nueva lengua — “un tipo de locución distintiva de la vida espiritual y distinguida del habla común, la cual para los sentimientos exuberantes de la nueva fe parecían inadecuada para la comunicación con Dios”( Wizsacker); o como la manifestación de los gemidos inefables del Espíritu, pidiendo por nosotros, y causándonos gritar Abba, Padre” (Ro. 8:15,26)» (7)

El Dr. Pablo Deiros, un reconocido teólogo, historiador y el pastor principal de la Iglesia Bautista del Centro, en Bs. As., Argentina y el Dr. Carlos Mraida, su copastor, citan en una nota Nº 1 de pie de la pagina Nº 219, del libro Latinoamérica en Llamas, que «“uno de los más importantes teólogos que ha sostenido que las obras extraordinarias en la vida de la iglesia cesaron con el fin de la era apostólica (aproximadamente año 150 d. de C.) fue el presbiteriano Benjamín B. Warfield. Sus conferencias fueron reimpresas de 1917 a 1918 en Benjamin W.Warfiewld, Counterfelt Miracles (Falsos milagros), The Banner of Truth Trust”

Luego ellos citan a Kevin y Dorothy Ranaghan, autores del libro Pentecostales católicos pp.150-152), quienes definen el don de lenguas:

“El hablar en Lenguas es una forma de orar que, según creemos nosotros, debe ser una ocurrencia diaria de la vida del cristiano verdadero que está lleno del Espíritu. Sin embargo, a primera vista este don parece tan fuera de lo común, tan extraordinario, que la simple mención de él evoca inquietud, curiosidad, escepticismo, y hasta hostilidad abierta… es uno de los dones del hablar, una expresión del Espíritu por medio del hombre, con una diferencia mayor. Los otros dones del hablar, usan el idioma de la persona que habla, mientras que en este don el sujeto no conoce el idioma en que habla. Tanto la forma como el contenido, son dones del Espíritu. El don de lenguas se usa solamente para oración y alabanza. Con el don de interpretación puede convencer al incrédulo y fortificar, consolar, enseñar o conmover la comunidad de fe. La interpretación de lenguas es un don complementario que se puede esperar en la comunidad. Sin éste, el don de lenguas tiene que limitarse al uso privado devocional. El don de interpretación no es una traducción de un idioma extranjero. La traducción, con la comprensión literal de las palabras habladas ha ocurrido en nuestros grupos; pero esto no es el don de interpretación… Al usar el don de interpretación dado por el Espíritu, el idioma queda tan extraño al que interpreta como al que habla. Sin embargo, el que interpreta entiende el sentido y el impacto del mensaje. No es una traducción o comprensión palabra por palabra; varía más bien de una idea vaga de lo que el Señor quiere decimos, a una comprensión total, dependiente de nuestro estado de corazón ante el Señor. La receptividad al ejercicio de este don tiene un crecimiento progresivo.”

En el siguiente capítulo del mismo libro, se hace una observación interesante sobre el don de lenguas:

“En cuanto al don de lenguas, Pablo no se opone al hablar en lenguas, y da gracias a Dios que lo practica más que los corintios. Pero limita y regula el uso público de las lenguas (I Cor 14). Creemos que este don, como el resto de los carismas, tiene vigencia hoy. La persona que recibe el don, hará de la oración en lenguas, una parte de su vida devocional, junto a la lectura bíblica, la oración y la alabanza periódicas. El que habla no es una herramienta pasiva en manos del Espíritu. Según la enseñanza paulina, el creyente que tiene este don posee control del mismo. Lo usa para alabar a Dios y para edificación propia. A menos que haya quien interprete, el que habla en lenguas debiera abstenerse de hacerlo en una reunión pública.

Muchos pentecostales y carismáticos afirman la obligatoriedad de tener el don de lenguas, para que un creyente sea lleno del Espíritu Santo. Pero la Biblia afirma que el Espíritu reparte los dones como Él quiere (I Cor 12.11). Es más, niega que todos deban hablar en lenguas (I Cor 12.30). En ninguna parte se nos dice que todo creyente debiera tener el don de lenguas u otro carisma.

Piensa que la dificultad radica en la incapacidad aparente de algunos líderes carismáticos para distinguir entre un espíritu crítico y el don de discernimiento. Es perceptible en algunos cristianos pentecostales y en algunos carismáticos, un sentimiento de cierta superioridad espiritual sobre el resto de los cristianos, que no han vivido esa experiencia. A la luz de las Escrituras, es claro que cuando los dones espirituales se convierten en ocasión para contiendas y divisiones en la iglesia, lejos de ser canales para el crecimiento, por su mal uso son signos de inmadurez.

Una lectura cuidadosa de Ro. 12.3-8 y 1 Cor. 12.14-26, excluye el orgullo espiritual de aquellos más dotados en ese aspecto. Es justo reconocer que esta soberbia espiritual, y las consecuentes divisiones, no son patrimonio exclusivo de los pentecostales y carismáticos. Muchos “antipentecostales” o “anticarismáticos” miran con desprecio a los hermanos pertenecientes a estos movimientos, y los consideran como inferiores en lo intelectual.” »(8)

Peter Wagner, en su libro “El Avance del Pentecostalismo en Latinoamérica”; nos comenta sobre las lenguas, en lo que el llama una “corta apología sobre las lenguas en la liturgia pentecostal”:

El hablar en lenguas es algo tan común en los cultos pentecostales de América Latina que algunos quizá se pregunten por qué lo tratamos aquí como un asunto por separado. La mayor parte del hablar en lenguas se produce durante la oración; de manera que hubiera sido más natural incluirlo bajo la oración; pero, puesto que este libro se escribe tanto para los pentecostales como para los que no lo son, es necesario que digamos un par de cosas al respecto.

Para muchos miembros de la clase obrera latinoamericana, la vida puede convertirse con facilidad en una rutina tediosa y monótona. Puesto que carecen de dinero suficiente para gastarlo en muebles y otros artículos para el hogar, automóviles, vacaciones o diversiones, son pocos los momentos de esparcimiento que sacan a una persona de la rutina monótona de la vida cotidiana. Con frecuencia, la gente del mundo se enfrenta al aburrimiento y la monotonía con las bebidas embriagantes, las peleas y una vida liviana. Sin embargo, muchos han descubierto que el cristianismo les ofrece una liberación similar, y que el adorar a Dios puede convertirse en un éxtasis El don de lenguas produce muchas satisfacciones espirituales para numerosas personas, y los creyentes no pentecostales debieran proceder con cautela, como lo recomienda el apóstol Pablo mismo, al tratar de prohibirles a otros que hablen en lenguas (I Cor. 14:39).

¿Cómo se produce el hablar en lenguas? Ofrecemos aquí el testimonio de un pentecostal latinoamericano que podría considerarse típico de la experiencia de hablar en lenguas:

Cierta vez me hallaba orando en una reunión. Creía muy poco en el hablar en lenguas y tenía muchas dudas al respecto. Sin embargo, el 20 de mayo de 1967, durante un culto de oración en la iglesia, mientras oraba con fervor, sentí de repente como si alguien me hubiera puesto delante un poderoso reflector que me quemaba. Quería hablar en español, pero no podía. No podía ver otra cosa que llamas de fuego a mi alrededor, y tenía la sensación de estar ardiendo. Luego comencé a hablar en lenguas. Estaba consciente, pero en éxtasis.

Algunos creyentes no pentecostales prohíben el hablar en lenguas, sosteniendo que no es un don apropiado para la iglesia de) hoy.’ La Biblia Scofield, que ha sido traducida al español, dice en su nota de referencia a I Cor. 14:1 que “el don de lenguas y los dones que sirven de señal tienen que cesar”, y muchos evangélicos sinceros así lo creen. No me propongo ocuparme aquí de si tienen razón o no. Tienen derecho a sus opiniones; aunque sus actitudes hacia quienes están en desacuerdo debieran ser de amor y tolerancia.

Sin embargo, hay otros que sostienen que el hablar en lenguas podría ser apropiado en la actualidad; pero que los pentecostales latinoamericanos abusan de ello como lo hicieron los corintios, por lo que se les debe reprender y corregir. El determinar si realmente abusan de ese don es un asunto de juicio personal. Creo que, en su mayor parte, no lo hacen. Según lo entiendo, el problema que se expone en I Cor. 12:14 consistía en que los corintios dividían a los creyentes en categorías de primera y segunda clase, según si tenían el don de lenguas o no.

El error de los corintios era que tenían la tendencia a considerar las lenguas como el don espiritual de mayor importancia, un error que no he observado personalmente entre los pentecostales latinoamericanos; aunque es evidente que la tentación de caer en ese error está latente, y pudieran citarse varios casos para demostrar que algunos de ellos cayeron en extremos. Cuando esto ha ocurrido, alguien debe exhortar y reprender a estos hermanos, pero en el Espíritu.

Asimismo, según I Cor.14, las lenguas deben ir acompañadas por la interpretación si se quieren usar como vehículos para comunicar verdades de Dios a la congregación, como sucede con las profecías. Esto es cierto, pero Pablo sigue diciendo que si no hay ningún intérprete presente, las lenguas deberán utilizarse para hablarpara sí mismo y para Dios” (1 Cor. 14:28). Según entiendo, eso es exactamente lo que hacen los pentecostales cuando oran al unísono y algunos lo hacen en lenguas. Podrían hacer esto con la misma eficiencia si se encontraran en sus devociones privadas, pero las instrucciones dadas en I Cor. no se limitan sólo a esto.

Basta en lo que respecta a mi corta apología sobre las lenguas en la liturgia pentecostal. Permítame repetir lo que ya dije antes: el hecho de que lo hagan los pentecostales no quiere decir que tengan que hacerlo también todos los creyentes. La experiencia ha demostrado que las lenguas constituyen, sin la menor duda, el aspecto más amenazador del pentecostalismo para los no pentecostales. Pues bien, incluso sin las lenguas (que constituyen sólo uno de ocho subtítulos de uno de los capítulos de este libro), los pentecostales han descubierto muchos otros secretos del crecimiento de las iglesias que pueden aplicar los creyentes que prefieren no hablar en lenguas Si tan sólo debido a las lenguas alguien dice que no quiere tener ninguna relación en absoluto con los pentecostales, me temo que el remedio sea peor que la enfermedad.» (9)

Conclución:

Pablo Alberto Deiros define este don de la siguiente manera: (10)

El don de lenguas es la habilidad especial que Dios da a ciertos miembros del cuerpo de Cristo para a. Hablar a Dios en un lenguaje que nunca han aprendido, y/o b. Recibir o comunicar un mensaje inmediato de Dios a su pueblo a través de una declaración ungida divinamente en un lenguaje que jamás nunca han aprendido o que desconocen.

Dios lo bendiga

Notas:

0. Oscar Mraida,manual de teologia sistematica,p.99, Iglesia evangélica bautista del centro,Bs.As. R.Argentina,1997

1. Padre Jordi Rivero,“Don de Lenguas”, corazones.org

2. Martín Gardner, “La Glosolalia”, sociedad para el avance del pensamiento crítico, arp-sac.org,

3. Ibid

4. Enrique Coperías, El don de lenguas, Findesemana.Libertad Digital.com

5. “El verdadero don de lenguas”, adventist@s

Walter J. Chantry, Señales de los apóstoles,Págs. 35-36, edit. The Banner Of Truth Trust

Artículo titulado “Charismata”, de la Enciclopedia Católica,http://www.enciclopediacatolica.com/c/charismata.htm

8 Pablo Deiros, Carlos Mraida,Latinoamérica en Llamas, cap. X, Págs.218-219, y cap. XI, Págs. 228-229, 1994, Editorial Caribe

9 “El Avance del Pentecostalismo en Latinoamérica”, Peter Wagner, Págs. 76-78, Edit. Vida, Segunda Edición 1987

10. Pablo Alberto Deiros, Los dones del Espíritu Santo, p.174,  Iglesia Evangélica Bautista del Centro, Bs.As. R.Argentina,1995

4 comentarios en “El Don de Lenguas – Uso del Don

  1. O sea que ustedes creen en el don de lenguas, yo me congrego en una iglesia pentecostal donde creemos y experimentamos dicho don!!
    Siempre me dijeron que las iglesias bautistas no creian en el donde lenguas y algunas cosas mas que no me acerdo.
    Saludos

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    • Pues como veras,te informaron mal.Algunos bautistas creen que ciertos dones cesaron con el advenimiento de los apostoleis.Pero no todos.Ciertamente el periodo apostolico termino y juntamente con el fin de este periodo fueron terminando tambien ciertos dones.Esto se llama cesacionismo.Pero no vivimos en un universo cerrado,sino abierto y de tanto en tanto y por motivos especiales,Dios vuelve a manifestarse con poder sobrenatural sobre ciertas personasen determinados momentos de la historia.Pero esto es la excepción de la regla y no la regla en si.
      Saludos

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