LA RESURRECCION DE CRISTO parte 5


LA RESURRECCIÓN DE CRISTO parte 5

Autor: Paulo Arieu

  • Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.(I Jn. 3:5)
  •  Dios…en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo…Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.(Heb.1:1-3)
  • Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él. (II Cor.5:21 )
  • Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. Él estaba destinado desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por amor de vosotros.(I Pe.1:17-20)
  • El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y él por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (II Cor.5:14,15)

I. Introducción

aparicion de Jesus a Magdalena

La resurrección de Jesús es el fundamento de la fe cristiana. En la carta de Pablo a los Corintios, él declara:

  • “Y si Cristo no resucitó vana es entonces nuestra predicación, y vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que Él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan”. (I  Cor. 15:14-15).
  • “Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.” (I Cor. 15:17).

La resurrección de Jesús es cuestionada hoy en base a evidencias. Por lo tanto, para ser justos, la evidencia debe ser juzgada como cualquier otro evento histórico. Basados en reglamentos de evidencia estándares, el testimonio consistente de múltiples testigos confiables sería considerado como la evidencia más poderosa disponible para un litigante. Por lo tanto, si encontramos presente tal testimonio en relatos fidedignos del registro histórico de la resurrección de Cristo, habremos satisfecho un importante reto basado en evidencias bajo las reglas tradicionales. De hecho, tenemos múltiples testimonios de testigos oculares concernientes a la resurrección de Jesús. En I Corintios, Pablo estableció lo siguiente:

  • “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; Y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.” (I Cor. 15:3-6)

Manuscritos de estudio indican que este era un credo muy antiguo de la fe cristiana, escrito a los pocos años después de la muerte de Jesucristo. Por lo tanto, resulta dramático que Pablo termine el pasaje con “de los cuales muchos viven aún.” Pablo estaba invitando a la gente a revisar los hechos. Él no hubiera incluido una afirmación como esa si hubiera estado tratando de esconder algo, como una conspiración o un engaño, un mito o una leyenda.

[a] La resurrección, el sepulcro vacío y el encuentro con Cristo Resucitado

(Textos paralelos: Mat. 28.1-10; Mr. 16.1-8; Jn. 20.1-10)

290px-Church_of_the_Holy_SepulchreIglesia del Santo Sepulcro.(Wikipedia)

[ii]. El relato biblico de la resurrección
  • “El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido. ” (Luc. 24:1- 12 RV 1960)

El domingo tempranito en la madrugada, vinieron al sepulcro algunas mujeres (María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles) , trayendo especias aromáticas para aromatizar el cuerpo de Jesús. Pero vieron que la piedra del sepulcro está movida de su sellado. Al entrar no vieron el cuerpo del Señor Jesús; solo pudieron ver a dos varones angelicales y esto les dió mucho miedo. Estos seres les preguntaron porque lo buscaban a Jesús en la tumba como si estuviese aún muerto, ya que El ya resucitó. Estos ángeles les recordaron entonces las palabras que Jesús les había dicho en Galilea “Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.”

Ellas recordaron esas palabras, y salieron a contarle la noticia los once, y a todos los demás. “Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.”

[iii]. El orden de las manifestaciones del Señor en el día de la resurrección.

a) María Magdalena (Jn. 20:14-18)
b) Las mujeres que volvían del sepulcro con el mensaje del ángel (Mat. 28:8-10)
c) Pedro probablemente en la tarde (Luc. 24:34; 1 Cor. 15:5)
d) Los discípulos de Emaús, hacia el atardecer (Luc. 24:13-31)
e) Los apóstoles, excepto a Tomás (Luc. 24:36-43; Jn. 20:19-24)
220px-Golgotha_hillInterior de la Iglesia del Santo Sepulcro, sobre el monte Gólgota.(Wikipedia)
[iv]. El orden de los accontecimientos, combinando las cuatro narraciones.
a) Jesús resucitó mientras las mujeres iban al sepulcro. b). La guardia volvió a Jerusalén para dar aviso a los principales sacerdotes. c). María Magdalena, María la madre de Santiago y Salomé, emprenden el camino hacía el sepulcro, mientras otras mujeres que llevan los ungüentos la siguen. d). Las mujeres llegaron al sepulcro, hallaron que la piedra había sido removida y los ángeles les informaron lo sucedido. María Magdalena y las mujeres regresaron a Jerusalén para dar las buenas nuevas a los discípulos.va a decírselo a los discípulos (Luc. 23:55; Jn. 20:1-2) e). María, la madre de Santiago y José, se acerca al sepulcro y ve al ángel del Señor (Mat. 28:2) f). Regresa a reunirse con las mujeres que traen los perfumes. g). Pedro y Juan fueron al sepulcro, habiendo recibido el aviso de María Magdalena, llegan,miran el interior del sepulcro,lo encontraron vacío y volvieron a Jerusalén y se van (Jn. 20:3-10) h). María Magdalena regresa llorando, ve a los dos ángeles y entonces a Jesús (Jn. 20:11-18) y regresa cuando El le pide que vaya a anunciar las nuevas a los discípulos. i). María, la madre de Santiago y de José se ha reunido con las mujeres que tenían las especias, regresa con ellas y van a los ángeles (Luc.24:4,5; Mar. 16:5) j). María Magdalena y la otra María regresaron al sepulcro, reciben el mensaje angélico y mientras van en busca de los discípulos se encuentran con Jesús (Mat. 28:8-10). Allí se les apareció Jesús. Esta fue la primera aparición del Señor resucitado.
[v] Testigos de la resurrección
z_jesus_resucitado_discipulos
Gracias a Dios, en su omnisciencia, Jesús resucitó de entre los muertos con evidencia tangible. Desde la tumba vacía, que pertence hoy en dia al llamado Santo Sepulcro, que está en Tierra Santa, hasta sus discípulos.Incluso se le apareció a las mujeres.
Pero que es un Testigo? Un testigo es una persona que testifica a favor o en contra de alguien o de alguna situación expuesta por el acusado o en contra del mismo. Y cual es la importancia del Testigo? El testigo, añade veracidad para certificar aquello para lo cual fue citado a testimoniar. Y cuales son las consecuencias de que no existan testigos? Que el testimonio pierda credibilidad (cuando testifica en contra del acusado) y  que el testimonio no reciba apoyo (cuando testifica a favor del acusado).  Y que es lo que se siente cuando uno se entera de que hubo Testigos?  Alegría y tranquilidad ya que estos testigos obran  a favor de este evento glorioso. Uno sentiría temor  si  el testimonio de los discipulos fuese en contra de este evento.
No voy a llamar a declarar a todos los testigos, no citaré a todos, solo citaré a algunos casos.

a. El “Santo Sepulcro”

Anastasia_Rotonda_4th_century_floor_plan_2Iglesia del Santo Sepulcro.(Wikipedia)

[a.1] El sepulcro

El sepulcro, es un testigo importante, ya que todo comienza allí de nuevo. Los romanos le permitieron a José de Arimatea enterrarlo allí. Y fue alli donde al ir a buscarlo algunas de las mujeres para hermosear su cadaver, para sorpresa de todos, no estaba, sino que había desaparecido. Que tremenda angustia y confución deben de haber sentido todas esas mujeres en primera instancia !!!

En general, cuando hablamos del Santo Sepulcro, podemos distinguir dos cosas:
a) La iglesia de Jerusalén en la que se encuentran el sepulcro de Jesús, el monte Calvario (donde murió), la piedra donde fue ungido antes de ser sepultado y el aljibe donde fue encontrada su cruz cuatro siglos más tarde. Secundariamente alberga diversas capillas. Entre ellas destaca la capilla de Santa Elena, el coro de los Griegos y la capilla del Santísimo (de los franciscanos, custodios de Tierra Santa), la capilla de Longinos, y otras más. b) El sepulcro de Jesús (que se encuentra dentro de aquella iglesia).

El significado religioso dado al Santo Sepulcro dentro del Cristianismo es importantísimo, pues dentro de este recinto se encuentra tanto el Calvario, donde Jesucristo murió, como su sepulcro, lugar en el que, según afirman los Evangelios, resucitó al tercer día de su muerte. Por esta razón el sepulcro es el centro principal de la basílica. La capilla que lo contiene, en medio de la llamada «Rotonda» al frente del coro de los Griegos, es conocida como la ἀνάστασις (que en griego significa ‘resurrección’).

El Santo Sepulcro es un sitio religioso relacionado especialmente con el Cristianismo, pero que está bajo la custodia particular de greco-ortodoxos, de católicos romanos y de armenios, mientras que la presencia de otras denominaciones cristianas como de la anglicana y de las protestantes (y entre otras), es ausente. El lugar, llamado también Gólgota (en arameo, Golgotha, ‘calavera’) es donde-según los Evangelios- se produjo la Crucifixión, enterramiento y Resurrección de Cristo. Está ubicado dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, la cual a su vez se ubica en la línea de confluencia entre la Jerusalén oriental (árabe) y occidental (judía).

A la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén también se la conoce como la Basílica de la Resurrección (Griego: Ναός της Αναστάσεως, Naós tis Anastáseos; Georgiano: Agdgomis Tadzari; Armenio: Surp Harutyun) o de la Anástasis (en griego, ‘Resurrección’).

Esta basílica, uno de los centros más sagrados del Cristianismo, ha sido un importante centro de peregrinación desde el siglo IV. Hoy día alberga la sede del Patriarca Ortodoxo de Jerusalén y es la catedral del Patriarcado Latino de Jerusalén.

Prison of ChristEn este lugar encarcelaron a Jesús.(Wikipedia)

Según los evangelios, antes de la muerte de Jesús el sitio era una tumba ya habilitada como tal, pero no utilizada todavía, propiedad de un rico judío seguidor de Cristo llamado José de Arimatea. Se trataría de un hueco horadado en la roca, que podía taparse con una gran piedra destinada al efecto para que rodara o se deslizara hasta la abertura del nicho.

Una de las versiones sobre el primer anuncio de la resurrección de Cristo, según los evangelios, es el momento en que las mujeres que iban a ungir su cadáver con especias aromáticas —María Magdalena, María de Cleofás, madre de Santiago el Menor y Judas Tadeo, y Salomé (discípula), madre de Santiago y Juan— se encontraron con la piedra desplazada, y el nicho expuesto y vacío.

Siempre teniendo como única fuente los Evangelios, pero confirmados por los trabajos arqueológicos, la tumba estaría situada en un jardín próximo a la roca —o montaña, o montículo; los evangelios dicen lugar— donde se produjo la crucifixión, llamado originalmente Gólgota y luego Calvario (lat. calvaria, calavera), o en griego kranion (cráneo). Ese lugar estaba muy próximo a la muralla herodiana de la ciudad de Jerusalén, e incluso comunicado con ella por una calle, pero extramuros, ya que las normas judías prohibían los enterramientos intramuros, salvo para el caso de los reyes.

La destrucción de Jerusalén efectuada por los romanos trajo la ruina para el Templo de Jerusalén y para otros lugares tradicionales de la antigua ciudad puesta entonces bajo el mando de los paganos. Si bien los primeros cristianos huyeron hacia Petra antes de la destrucción siguiendo una interpretación profética de Jesús (Luc. 21:20-22), los mismos dejaron por escrito en los Evangelios la descripción del lugar de la Crucifixión y de la sepultura: (Mat. 27:33,57-61; Mar. 15:22,42 -47; Luc.23:33,50-55; Jn.19:17,38-42).

Ambos sitios, el Gólgota y la Tumba, están a pocos metros de distancia y entre ellos se encuentra la Piedra de la Deposición, lugar en donde dice la tradición el cuerpo de Jesús fue preparado después de ser bajado de la cruz para ser enterrado – Mat. 27:59 y paralelos -. El lugar fue evidentemente una cantera por la enorme riqueza lítica y la red de cavernas que se pueden observar, un sitio ideal para la construcción de tumbas, una actividad muy normal en la época, especialmente entre personas de cierta posición social.

El nombre, «Gólgota», la «Calavera», viene probablemente de la semejanza que las formas que las rocas tenían, como se puede comprobar hoy por hoy en los paisajes desérticos del Mar Muerto. Los romanos cambiaron el nombre de Jerusalén por el de Aelia Capitolina con el fin de hacer de la ciudad un enclave exclusivamente greco-romano – prohibieron el ingreso de los pueblos semitas – y construyeron lugares de culto pagano en donde estaba el Templo de Jerusalén y el Santo Sepulcro.

Dicho acontecimiento es una de las pruebas históricas y arqueológicas que evidencian la historicidad de ambos sitios. En cuanto al Santo Sepulcro, en el año 326, el Emperador Constantino mandó erigir la Basílica del Santo Sepulcro en el lugar prescrito por la tradición y en el cual estaba erigido el culto pagano a la diosa romana Venus, mandado construir por Adriano, hacia el 135.

La Emperatriz Elena había acudido a la ciudad tras escuchar el informe presentado por Macario, obispo de Jerusalén, sobre el lamentable estado en el que se encontraban los lugares descritos en los evangelios (santos lugares, para los cristianos), decidida a mejorar personalmente la situación. Tenía también el propósito de localizar la cruz de la ejecución de Jesús; Constantino había empezado a utilizar el signo de la cruz, y a considerarlo presagio de victoria.

Elena, tras fracasar en la búsqueda de la cruz, o como parte de ella, inició la del sepulcro. La tradición cuenta que al derruir el templo pagano para aislar el Calvario e iniciar las nuevas edificaciones aparecieron también tres cruces, una de las cuales necesariamente habría de ser la Vera Cruz o auténtica cruz del martirio de Cristo. Varias leyendas describen el prodigio que permitió identificar la Vera Cruz, casi siempre basadas en que una de las cruces producía curaciones milagrosas, y las otras dos no.

Los sucesos descritos a partir de 325-326, sobre el descubrimiento del sepulcro y la Vera Cruz por la Emperatriz Elena, se deben al obispo de Cesarea (Palestina) e historiador Eusebio, llamado también el Padre de la historia de la Iglesia.

[a.2] Las mujeres descubren que el sepulcro está vacío (Mat. 28:1- 8; Mar. 16:1-8; Luc. 24:1-8).

Es conmovedora la escena de las mujeres encaminándose al sepulcro en la madrugada del primer día de la semana. Llevaban especias aromáticas de las que se empleaban para embalsamar los cuerpos de los difuntos. Al parecer, el apresurado embalsamamiento que habían hecho José de Arimatea y Nicodemo no les había satisfecho. Deseaban ungir el cuerpo de Jesús como un tributo final de su amor.

Con la muerte del Maestro, no sólo habían perdido a su amigo mas querido, sino que también se habían desvanecido sus más caras esperanzas. En su tristeza, habían olvidado que el Señor les había dicho que volvería a la vida después de su pasión y muerte. Se iban preguntando entre sí quién haría rodar la piedra que cubría la entrada del sepulcro. Esta tenía la forma de una piedra de molino; se necesitaba la fuerza de varios hombres para moverla. Al igual que estas mujeres, nosotros nos preocupamos a menudo por los grandes obstáculos en el camino de nuestra fe, sin contar con la ayuda de Cristo y actuando como si El estuviera muerto.

Antes que las mujeres llegaran al sepulcro, el Señor ya había resucitado. Ninguno de los cuatro evangelistas describe este maravilloso milagro, ni cuenta cómo salió del sepulcro. Mateo nos dice que hubo un gran terremoto. Al mismo tiempo que era sacudida la tierra, un ángel bajó del cielo e hizo rodar la piedra hacia un lado. Su aspecto era resplandeciente y glorioso, como el de Jesús en el monte de Ia transfiguración. El ángel no removió la piedra de su lugar para que Jesús pudiera salir, sino para demostrar que el sepulcro estaba vacío, En forma invisible, maravillosa y silenciosa, el cuerpo vivificado y transformado de Jesús ya había pasado a través de la piedra. Los guardias se estremecieron de terror y quedaron reducidos a la impotencia, pero ninguno de ellos fue testigo de la resurrección. Sólo contemplaron el terremoto y la acción del ángel.

Es interesante hacer notar la actividad de los mensajeros celestiales en la vida del Mesías. Fueron ángeles los que avisaron de su nacimiento a María y a José, y los que anunciaron las buenas nuevas de gran gozo a los pastores en el campo cercano a Belén. Angeles ministraron a Cristo después de su tentación en el desierto. Ahora, Intervienen ángeles en su salida del sepulcro y les anuncian a las mujeres este grandioso acontecimiento. Cuando el Señor venga, nuevamente estará acompañado por estos poderosos seres espirituales. Al llegar al sepulcro, las mujeres se sorprendieron al ver que la piedra ya había sido retirada de la entrada, y penetraron en el sepulcro. En lugar de encontrar el cuerpo de Jesús, vieron dos ángeles con el aspecto de hombres jóvenes y se asustaron. Lo importante no es que hubiera ángeles allí, sino que éstos les pudieron señalar el lugar donde Jesús había sido sepultado y mostrarles que El ya no estaba allí. Aquel descubrimiento era demasiado grande para ellas; se habían encontrado frente a frente con algo sobrenatural que por un momento no parecía tener explicación.

El mensaje de los ángeles instó a las mujeres a hacer tres cosas.

  • 1) Creer. Todo era tan sorprendente, que creerlo podría “parecer mas allá de toda posibilidad… algo demasiado hermoso para ser cierto”. Por eso el mensajero celestial les recordó la promesa del Señor les hizo ver que el sepulcro estaba vacío.
  • 2) Alegrarse. El ángel les dijo: “No temáis”, pero la primera palabra Cristo resucitado es el saludo griego jairéte, correspondiente al famíliar shalom, el saludo cotidiano de los judíos piadosos. Lo podíamos traducir como “¡Salve!”, “¡Paz a vosotras!”, “¡Dios os guarde!” o “¡Dios os salve!” (Mat. 28:9). El saludo gríego tiene el significado literal de “¡Alegraos!” Los que han tenido un encuentro con el Cristo resucitado tienen todas las razones para ir con alegría.
  • 3) Comunicar. “Id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado en los muertos.” “¡Ve a proclamar!” es la primera orden que recibe todo aquél que ha descubierto las maravillas de Jesucristo.

La orden enviada a los discípulos de que vayan a Galilea, con la alentadora promesa “Allí me verán” (Mat. 28:7, 10) tiene que ver la gran comisión. Allí se les aparecería Jesús a un gran número de sus discípulos (1 Cor. 15:6). Sin embargo, no era una orden que debían cumplir de inmediato. Más bien insiste en lo importante que va a ser su manifestación en Galilea. Sus seguidores están dispersos y deben congregarse. Su fe está quebrantada. Debe ser restablecida con la gran noticia.Entonces estarán en condiciones de recibir el mandato de evangelizar el mundo entero.

Pedro y Juan van al sepulcro (Luc. 24:9-12). Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se apresuraron a informar a Pedro y a los demás discípulos. A pesar de estar bajo los efectos del temor a lo sobrenatural, las mujeres se alegraron por el triunlo de Jesucristo sobre la muerte. La expresión “ni decían nada a nadie” (Mar. 16:8) significa que no hablaron con ninguno de los que encontraron en el camino, por estar demasiado embargadas con el temor producido por lo que había ocurrido. Les llevaban el mensaje a los seguidores del Señor.

Cuando les dijeron a los discípulos que Jesús había resucitado, a éstos “les parecía locura… y no las creían”. Esta actitud de ellos deshace la teoría modernista según la cual el hecho de que los dlscípulos estaban demasiado ansiosos por presenciar la resurrección causó que sufrieran alucinaciones, y se imaginaron que El se les había aparecido. Después de esto, habrían proclamado algo que sólo en producto de su imaginación. La clara evidencia de que los discípulos no esperaban en absoluto la resurrección de Cristo contradice esta ingeniosa explicación.

Los discípulos pensaban que el sepulcro había sido saqueado (Jn. 20:2). Lucas nos dice que Pedro corrió hasta éste, pero Juan agrega más detalles. “Salieron Pedro y el otro discípulo [Juan] fueron al sepulcro.”(Jn. 20:3) Aquel discípulo al que amaba Jesús llegó primero pero fue Pedro quién entró en el sepulcro. Allí vió los lienzos que habían envuelto el cuerpo de Jesús. Estos conservaban la formu que habían tenido, pero estaban caídos en su lugar. La disposición ordenada de los lienzos demostraba que los ladrones no se habían llevado el cuerpo.

Tal vez Pedro se preguntara: ¿Cómo es posible que su cuerpo haya salido de la mortaja, si no es por un milagro? Poco a poco comenzó a creer, pero aún no estaba convencido. Sin duda, el Santo Sepulcro es un mudo testigo material de la muerte y resurrección de Jesús: ¡La Tumba esta vacía!

[a.3] Las autoridades sobornaron a los centinelas romanos.

  • Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados,  diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy. ” (Mat. 28:11 -15 RV 1960)

Es probable que los guardias del sepulcro fueran los soldados de la guardia del templo, y por eso a los principales sacerdotes les fue posible convencer al gobernador para que no los ejecutara por haber descuidado la vigilancia. Entonces se comenzó a difundir la mentira de que los discípulos habían robado el cuerpo de Jesús, envenenando al pueblo..

Este episodio pone de relieve la obsecación de los miembros Sanedrín, que no quisieron creer que Jesús había resucitado de los muertos, y recurrieron a una mentira. Esto demuestra que habían visto la verdad y la habían rechazado vehementemente. El hecho de que el pueblo estuviese dispuesto creer aquella mentira demuestra que estaba en las mismas condiciones. “La luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.”

DELLAGA

[b]. En el camino a Emaús

(Pasajes paralelos Mar. 16.12-13)

Cristo se aparece a los discípulos de Emaús. Dos discípulos se dirigían hacia Emaús, población situada a unos once kilómetros de Jerusalén. No se sabe quiénes eran, salvo que uno de ellos se llamaba Cleofas. Al parecer estaban con los Once cuando éstos recibieron a las mujeres con la noticia de que el sepulcro estaba vacío y de que los ángeles les habían dado un mensaje. Al igual que los demás seguidores del Nazareno, ellos no las habían creído. La crucifixión y sepultura de Cristo habían destruido completamente sus esperanzas. Toda la desilusión del mundo se reflejaba en sus tristes palabras.

  • Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús azareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Entonces él les dijo: !!Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha eclinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan. (Luc. 24:13-35 RV 1960)

Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a Emaús, un pueblo qu queda a unos once kilómetros de Jerusalén. Mientras conversaban de todo lo que había pasado, Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos, pero ellos no lo reconocieron.  Estaban completamente en shock, por lo que había pasado.  A los dos discípulos se les notaba que estaban tristes,pues Jesús, el profeta de Nazaret quien hablaba y actuaba con mucho poder había sido asesinado por los lideres que  romanos lo mataran, clavándolo en una cruz.  La expectativa de ellos era que él fuera el libertador de Israel. Era una expectativa mas bien politica que mesianica. Pero ya hacía tres días que había muerto. Y encima, esa mañana, algunas de las mujeres habian ido a la tumba, y dijeron que no habiín encontrado el cuerpo de Jesús. También contaron que habian visto a unos ángeles que les dijeron que Jesús estaba vivo. Algunos hombres del grupo habían ido a la tumba y tampoco habian visto a  Jesús. Al oirlos hablar en ese tono ,el señor  Jesús los reprendió.Jesús les dijo: “¿Tan tontos son ustedes, que no pueden entender? ¿Por qué son tan lentos para creer todo lo que enseñaron los profetas? ¿No sabían ustedes que el Mesías tenía que sufrir antes de subir al cielo para reinar? Luego Jesús les explicó todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés, y siguió con los libros de los profetas. “

No debemos sorprendernos de que Jesús los reprendiera: ellos no habían creído en varios textos del Antiguo Testamento. Habían aceptado lan profecías relacionadas con la gloria del Mesías, pero habían pasado por alto las predicciones que hablaban de sus padecimientos. Los mismos sucesos que produjeron desilusión en ellos habrían debido alimentar su fe, puesto que estaban profetizados en las Escrituras. Además, tenian las expectativas disrtorsionadas. Yo no creo que El los hubiese llamado para alimentar expectativas politicas. El los había llamado para llenar el mundo con Su mensaje Salvador. Sin duda, ellos no habían entendido aún su llamamiento apostólico.

Cuando se acercaron a Emaús, Jesús se despidió de ellos. Pero los dos discípulos insistieron a que permaneciera con ellos,  debido  a que ya era de noche. All llegar a  la casa con ellos, en un momento de la cena, Jesús tomó el pan, dio gracias a Dios, lo partió y se lo dio a ellos. Entonces los dos discípulos pudieron reconocerlo. Pero Jesús desapareció! Los discípulos se regresaron entonces a Jerusalén. Llenos de gozo y olvidando su fatiga, los dos hombres regresaron a Jerusalén para comunicarles la buena noticia a los Once.

Allí los encontraron reunidos junto con los otros miembros del grupo. “Los que estaban allí les dijeron: ¡Jesús resucitó! ¡Se le apareció a Pedro! Los dos discípulos contaron a los del grupo todo lo que había pasado en el camino a Emaús, y cómo habían reconocido a Jesús cuando él partió el pan. Aunque Jesús no era el dueño de la casa en Emaús, actuó como si fuera el anfitrión, tomando el pan en sus manos y pronunciando la bendición. Los dos discípulos parecen haberlo reconocido por su forma de partir el pan. Había algo característico suyo en la manera como lo hizo. En aquel momento, Dios les quitó el velo de los ojos, y se dieron cuenta de quién era. Entonces desapareció de su lado.”

Al igual que los dos viajeros de este relato, todos los que hemos tenido un encuentro con el Salvador viviente, debemos compartir nuestro testimonio con los demás.

[c] Jesús se aparece a los discípulos

(Textos paralelos: Mat. 28.16-20; Mar. 16.14-18; Jn. 20.19-23)

  • Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos. Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.(Luc. 24:36-49 RV 1960)

Lucas procede en su relato de 24:36-53 de tal manera, que la primera aparición de Jesús a los Once parece llevarnos directamente a su ascensión. Sin embargo, en Hechos 1 vemos que transcurrieron cuarenta días entre ambos acontecimientos. Es evidente que Lucas condensa los sucesos, y las enseñanzas contenidas entre los versículos 44 y 49 del capítulo 24 parecen ser un resumen de lo que les enseñó durante aquellos cuarenta días.

“Los once” (Lc. 24:33) es el nombre que recibió el grupo después de la muerte de Judas. En la noche del primer día de la semana, cuando Jesús se les apareció, había solamente diez porque Tomás estaba ausente. Jn. 20:24, Mar. 16:14 y Jn. 20:19-23 describen el mismo episodio.

Los diez apóstoles se habían reunido en el aposento alto para hablar de todo lo sucedido. Habían llegado los discípulos de Emaús, que encontraron emocionados a los demás porque el Señor se le había aparecido a Pedro. Tenían las puertas bien cerradas por temor a los fanáticos judíos. De repente, Jesús apareció en medio de ellos, que se asustaron, creyendo que se trataba de un espíritu, probablemente porque el Señor se había presentado sin entrar por la puerta. Entonces El los invitó a ver las cicatrices y palpar su cuerpo. La fe y la duda alternaban en la mente de aquellos testigos oculares. Parecía demasiado bueno para ser cierto. No podían creer ni a sus propios ojos, de modo que Jesús puso fin a su incredulidad pidiendo comida y comiendo con ellos.

El sepulcro vacío y el mensaje de los ángeles no bastaron para convencer a los discípulos de que Jesús había resucitado. Era necesario que contemplasen al Cristo viviente, que éste les hablase, y que ellos lo palpasen.

Se aparece a María Magdalena y a la otra María (Mat. 28:9-10; Mar. 16:9). Al parecer, la fe de las mujeres se debilitó ante la incredulidad de los demás discípulos. Es posible que pensaran de la siguiente manera: “¿Nos engañó nuestra imaginación? ¿Eran verdaderos ángeles los mensajeros que vimos en el sepulcro? Debemos volver al sepulcro para seguir lamentándonos.” Entonces María Magdalena y la otra María habrían regresado al sepulcro, llegando allí aI poco rato después que se marcharan Pedro y Juan. Cerca del sepulcro se les apareció Cristo.

La Versión Reina-Valera revisada en 1960 introduce la aparición de Cristo con estas palabras: “Y mientras iban a dar las nuevas a sus discípulos” (Mat. 28:8). Sin embargo, algunos sostienen que no se encuentran en el texto original. Sólo se trata de una adición explicativa escrita al margen. Algunas versiones modernas, como la Biblia de Jerusalén, omiten esta introducción. Notemos que Mateo no relata lo sucedido entre las dos visitas de las mujeres al sepulcro. A veces los autores sagrados condensan los sucesos, o incluso los fusionan. “Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve!”, el saludo común en griego (Mat. 26:49; 27:29). Con gran humildad y reverencia, aquellas mujeres se postraron, se asieron a sus pies y lo adoraron. El no les reprendió, aunque le dijo a María Magdalena: “Suéltame, porque todavía no he ido a reunirme con el Padre” (Jn. 20:17, Versión Popular). Es posible que María Magdalena se asiera a sus pies para probar si era cierta la presencia física del Salvador. Esto es reprensible, pues significa falta de fe.

El Señor les repitió de nuevo el mensaje que le había encargado al ángel para los discípulos. Debían viajar a Galilea para encontrarse allí con El. Sin embargo, en vez de llamarlos “sus discípulos”, como había echo el ángel en el sepulcro, los llama “mis hermanos”. Jesús considera de nuevo a los discípulos como hermanos suyos, a pesar de que se habían escandalizado por su causa.

[d] Otras apariciones
Caravaggio_emmaus_750pixCena de Jesús en Emaús con dos discípulos.(Wikipedia)
Las apariciones de Jesús pertenecen, en el ámbito de la experiencia cristiana, a los cuadros más amplios de las apariciones: de las teofanías del Antiguo Testamento, a las apariciones pascuales del Jesús Resuscitado, hasta a las apariciones marianas y de los ángeles. En cuanto a lo que se refieren las cristofanías, según los textos del Nuevo Testamento, después de su muerte en la cruz Jesús resucitó y aparece muchas veces a sus discípulos y apóstoles. Es necesario precisar que las cristofanías, en el Nuevo Testamento, no son simples “visiones”, sino que representan la experiencia única que, para el Cristianismo, los apóstoles tuvieron con el Jesús resucitado.
a. A los apóstoles, estando Tomás presente (Jn. 20:24-29)
b. A los Once en Galilea (Mat. 28:16-20; Mar. 16:7). En este momento fue cuando les encomendó la “gran comisión”.
1) A los siete discípulos, por el lago de Galilea (Jn. 21:1-23)
2) En el monte, a los apóstoles y quinientos hermanos (1 Cor. 15:6)
c. En Jerusalén y Betanía
1) A Santiago (1 Cor. 15:7)
2) A los once apóstoles en Jerusalén, una semana después de la resurrección (Mat. 28:16-20; Mar. 16:14-20; Luc. 24:33-53; Jn 20:24-29; Hch. 1:3-12).
d. A Esteban, fuera de Jerusalén (Hch. 7:55)
e. A Juan,en la isla de Patmos (Ap. 1:10-19)
f) A más de quinientos creyentes (I Cor. 15:6).
g) A su hermano Jacobo (I Cor. 15:7).
h) A “los que se habían reunido” en el día de la ascensión (Hch. 1:6).

[e] ¿Se contradicen entre sí los evangelios?

The_Incredulity_of_Saint_Thomas_by_CaravaggioLa incredulidad de Tomás (Wikipedia)

Un examen más íntimo revela un notable grado de unanimidad, y sugiere que en realidad las aparentes discrepancias proporcionan evidencias de que los cuatro autores de los evangelios, aunque obtuvieron su información de diferentes fuentes de la Iglesia primitiva, presentaron básicamente el mismo relato. Explica a continuación dicho autor que las supuestas discreparle se deben a los distintos puntos de vista de los testigos.

Cualquiera que haya oído las evidencias presentadas por varios testigos de un accidente, sabe que en este tipo de situación, las personas que difieren en cuanto a intereses, fondo cultural y carácter tienden a observar y recordar elementos distintos dentro del cuadro general. No es necesario suponer que todas las mujeres que fueron al sepulcro formasen un solo grupo; es posible que hubiera más de uno. Tal vez María Magdalena, “la otra María” (Mat. 28:1) y Salomé fueran las primeras en llegar, y después llegaron Juana y otras mujeres galileas (v. Lc. 24:10).

¿Cuántos ángeles había? Había dos presentes, pero Mateo y Marcos sólo mencionan al que hizo de portavoz, con lo que atrajo la atención de los testigos. Dichos testigos habrían sido las fuentes de información de los dos primeros evangelios y habrían omitido decir que había dos ángeles.

¿Quién fue la primera mujer que vio a Jesús resucitado? Mar. 16:9 dice que fue María Magdalena, y esto concuerda con el relato de Juan. Sin embargo, Mateo parece indicar que fueron María Magdalena y “la otra María”. Nótese que destaca a María Magdalena, mientras que es probable que en los relatos de Marcos y Juan se olvidara a “la otra María”, así como sucedió cuando Marcos y Lucas sólo mencionaron a Bartimeo y no dieron el nombre del otro ciego. No obstante, muchos expositores creen que Mateo no menciona la aparición de Jesús a María Magdalena, sino su aparición a las demás mujeres.

[f] Conclución

Como resultado, ningún erudito legítimo o religión de hoy negará que Jesús fue una figura histórica que vivió hace aproximadamente 2.000 años, que fue un gran maestro y hacedor de milagros, y que fue crucificado en una cruz romana por el crimen de blasfemia. Por lo tanto, la única discusión legítima es si Jesús fue el Hijo de Dios que fue resucitado de los muertos después de Su crucifixión.

La resurrección de Jesús fue declarada también en otros numerosos relatos. La prueba final de credibilidad de estos testigos oculares fue que muchos de ellos enfrentaron el martirio por sus testimonios. ¡Esto es dramático! ¡Estos testigos sabían la verdad! ¿Qué podrían haber ganado al morir por una mentira conocida? La evidencia habla por sí misma. Estos no fueron solamente fieles religiosos muriendo por una creencia religiosa; estos fueron seguidores de Jesús muriendo por un evento histórico — Su resurrección, lo que lo estableció como el Hijo de Dios.

Y con la muerte y resurrección de Jesucristo comienza “la dispensación de la gracia de Dios” (Ef. 3:2). Esta se define como “las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”, y como el “don de Dios”

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Bibliografia consultada

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