Dios, sexo,politica parte 6


Dios, sexo,política parte 6

Autor:Paulo Arieu

Etica luterana

Imagen de Lutero. El 31 de octubre de 1517 un joven monje agustino llamado Martín Lutero clavó en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg «Noventa y cinco tesis sobre las indulgencias». Aunque su intención era someter a discusión el texto de acuerdo con la práctica académica de la época, la acción fue interpretada como un desafío a la jerarquía eclesiástica.[0]

Introduccion:

El “Cisma de la cristiandad”, es conocido con el nombre de “La Reforma”. Asi ha sido designado el movimiento religioso iniciado por Martín Lutero, que luego daría lugar al protestantismo. La división religiosa del continente a que llevó la Reforma se inició en 1520, cuando el monje alemán Martín Lutero fue excomulgado por el papa León X por su feroz crítica de la política religiosa de los papas, convertidos en mercaderes de paraísos y de salvación a buen precio; tres años antes, el propio Lutero había colgado su diatriba (las famosas noventa y cinco tesis) en las puertas de la iglesia de Wittenberg. Este suceso aparentemente banal fue el desencadenante de un largo proceso de ruptura. Pocos meses después, en la Dieta de Worms (1521), la negativa de Lutero a retractarse ante el emperador Carlos V, convertido en defensor de la ortodoxia católica, supuso también su proscripción política del Imperio. Los intereses de algunos príncipes alemanes por frenar el ascenso del absolutismo de los Habsburgo y su deseo creciente de hacerse con las tierras de los monasterios hicieron el resto.

Una ética para nuestros días

Porque vamos a ver la ética luterana? Porque los luteranos, despues de los católicos, son el grupo religioso mas importante de la Alemania actual.

Debemos reconocer antes de hablar de la ética luterana, que ninguna sociedad tanto en el pasado como en el presente, vive sin algun tipo de ética. Como seres sociales que somos, necesitamos elaborar ciertos consensos, cohibir ciertas acciones y crear proyectos colectivos que dan sentido y rumbo a la historia. Hoy, debido a la globalización, se constata el encuentro de muchos proyectos éticos, no todos compatibles entre sí. De cara a la globalziación actual, se siente la urgencia de una base ética mínima que pueda conseguir la aceptación de todos y hacer así viable la convivencia entre los pueblos.

Pero veamos rapidamente cómo se han formulado las éticas en la historia.[5]

Una fuente permanente de ética son las religiones. Porque? Porque estas animan los valores, dictan comportamientos y dan significado a la vida de gran parte de la humanidad, que, a pesar del proceso de secularización actual, se rige por una cosmovisión religiosa. Como las religiones son muchas y diferentes, las normas éticas también varían. Difícilmente se podría fundar un consenso ético basado solamente en el factor religioso. ¿Qué religión tomar como referencia? El crisitanismo, sin duida, pero en esta era de descritianziacion, es dificil que se imponga por su propio peso una ética universal cristiana. Sin embargo, la ética fundada en la religión tiene un valor inestimable por referirla a un último fundamento que es el Dios, el único ser Absoluto que hay en el cosmos.

Una segunda fuente, es la razón. Fue el mérito de los filósofos griegos,  construir una arquitectura ética fundada en algo universal, precisamente la razón, presente en todos los seres humanos. A las normas que rigen la vida personal las llamaron ética y a las que presiden la vida social las llamaron política. Por eso, para ellos, la política es siempre ética. No existe, como entre nosotros, política sin ética. Esta ética racional es irrenunciable, pero no cubre toda la vida humana, pues existen otras dimensiones que están más acá de la razón, como la vida afectiva, o más allá, como la estética y la experiencia espiritual.

La tercera fuente es el deseo. Somos, por esencia, seres de deseo. El deseo posee una estructura infinita. No conoce límites y es indefinido por ser naturalmente difuso. Cabe al ser humano darle forma. En la manera de realizar, limitar y dirigir el deseo, surgen normas y valores. La ética del deseo casa perfectamente con la cultura moderna que surgió del deseo de conquistar el mundo. Adquirió una forma particular en el capitalismo con su afán de realizar todos los deseos. Y lo hace excitando de forma exacerbada todos los deseos. La realización de deseos se relaciona con la felicidad, pero actualmente, sin freno ni control, puede poner en peligro la especie y destruir el planeta. Necesitamos incorporarla en algo más fundamental.

La cuarta fuente es el cuidado, fundado en la razón sensible y en su expresión racional, la responsabilidad. El cuidado está ligado esencialmente a la vida, pues ésta, sin cuidado, no se mantiene. De ahí que haya una tradición filosófica que viene de la antigüedad, de la fábula-mito 220 de Higinio, que define al ser humano como un ser esencialmente de cuidado. La ética del cuidado protege, potencia, preserva, cura y previene. Por su naturaleza no es agresiva y cuando interviene en la realidad lo hace tomando en consideración las consecuencias benéficas o maléficas de la intervención. Es decir, se responsabiliza de todas las acciones humanas. Cuidado y responsabilidad andan siempre juntos.

Esta ética es imperativa hoy. El planeta, la naturaleza, la humanidad, los pueblos, el mundo de la vida (Lebenswelt), están reclamando cuidado y responsabilidad. Si no trasformamos estas actitudes en valores normativos difícilmente evitaremos catástrofes en todos los niveles. Los problemas del calentamiento global y el conjunto de las distintas crisis sólo serán resueltos en el espíritu de una ética del cuidado y la responsabilidad colectiva. La ética de esta nueva era, la ética del cuidado no invalida las demás éticas, sino que las obliga a servir a la causa principal que es salvaguardar la vida y preservar la Casa Común para que siga siendo habitable.

Etica Luterana

Dentro de dos años, se celebrará un V centenario de la Reforma Protestante en Alemania. Lutero (1483-1546), nació en Eisleben, Alemania. Su padre, era un hombre muy trabajador y le dió una severa educacion, incluso con golpes corporales.

Lutero tuvo una experiencia religiosa muy fuerte durante el verano de 1505, un dia de lluvia,en medio de la tormenta, cuando un rayo le sorprendió y le dio terror de irse al infierno. Hizo votos a “santa Ana” y decidió hacerse monje. Su primera misa fue una experiencia aterradora, al reflexionar que el estaba ofreciendo en sacrificio a Jesús. Esta sensación se fue agudizando progresivamente a medida en que Lutero captaba en profundidad los mecanismos del sistema católico de salvación.

De acuerdo con este, la misma estaba asegurada sobre la base de realizar buenas obras y de acudir a la vez al sacramento de la penitencia de tal manera que, tras la confesion, quedaran borrados todos los pecados cometidos después del bautismo.

Y con respecto a la adoración, Martín Lutero  impulsó un nuevo tipo de música, en estrecha relación con su doctrina de la salvación por la fe y la relación directa del hombre con Dios. Los reformadores defendían que la meditación del clero era innecesaria y que existía una especie de sacerdocio universal. Lutero concedía gran importancia a los actos comunitarios. Por eso ideó melodías, siempre en estrecha relación con el texto religioso, que pudieran ser cantadas por la comunidad.

Johannes Walter, amigo de Lutero, dijo que este, en el cántico Lo que le ocurrió a Isaías, hizo coincidir magistralmente las notas con la acentuación del texto. A Lutero se debe la Misa alemana, en lengua vulgar, que consideraba apta para el pueblo, mientras que la misa en latín debía reservarse para los monasterios y abadías.

Sin duda, la tradición protestante ha marcado un antes y un después en la historia de la humanidad. Esto es porque desde la Reforma del siglo XVI inspirada por Lutero, no sólo cambió la iglesia de la época o un país, sino todo el mundo conocido. La Reforma caló hondo en todos los lugares, dando inicio a una nueva era de la humanidad centrada en la autoconsciencia y el servicio en la vocación personal y comunitaria. No es difícil darse cuenta cómo los países de tradición protestantes son los más prósperos en el mundo.

Nos referimos a Alemania, Suecia, Dinamarca, Suiza, Noruega, Canadá, EE.UU., Australia, Finlandia, etc. Esto se debe a la visión que tienen los luteranos sobre el trabajo, la educación, la consecuencia de fe y la consciencia personal ante Dios.

95 Tesis

Para los catolicos de todos los tiempos, que no han tenido excesivos escrupulos de conciencia, tal sistema no tenía porque presentarse complicado, ya que el concepto de buenas obras resultaba demasiado inconcreto y, por otro lado,la confesión era vista como un lugar en el que podia hacerse borron y cuenta nueva con Dios. Pero para personas sensibles como Lutero, el sistema estaba lleno de agujeros por los que se filtraba la tranquilidad del alma.

1) Confesión de pecados: Para que esta fuera eficaz, resultaba indispensable confesar todos y cada uno de los pecados, pero que pasa si alguno se olvida de confesar algun pecado? Y si además el pecado es además mortal, el resultado será irse al infierno.

2) Lutero comprobaba que las malas inclinaciones seguian haciendose presentes en él pese a que para ahuyentarlas recurría a los métodos ensenados por sus maestros, como podían ser el uso de disciplinas sobre el cuerpo, los ayunos,la frecuencia en la recepción de los sacramentos, etc. Cuando leyó los místicos, por recomendación, halló algo de consuelo pasajero, sus superiores religiosos, decidieron enviarlo a estudiar la sagrada Escritura a Wittenberg.

El contacto con el texto sagrado fue el que le proporciono consuelo a su angustia existencial.

En 1512 se doctoró en teologia, y por aquella epoca debia contar con un conocimiento bastante profundo de la Biblia.
En 1513 cuando enseñaba los salmos con perspectiva cristologica, se percato de los sufrimientos psicológicos de Cristo y esto le solidarizó con Jesús.
En 1515 cuando enseñaba la epistola de Pablo a los Romanos (que era un desarrollo de la carta de Galatas) donde Pablo insiste en el hecho de que la salvación nunca puede derivar de las buenas obras sino que es un regalo que Dios hace a los Seres humanos por su gracia que solo se puede recibir mediante la fe del sacrificio expiatorio que Jesucristo hizo en la cruz. En otras palabras el ser humano ni merece el sacrificio de Jesús ni puede adquirirlo. Dios se lo ofrece gratuitamente.

“El Justo por la Fe vivira”, leyendo la epistola a los Galatas (Gal. 1.17), Pablo entendió que no es justo mediante ganar esa justicia mediante obras sino es Dios que imputa esa justicia al que cree en Jesús, Lutero confesaria posteriormente que aquel descubrimiento le había hecho captar el amor de Dios, que no era tanto un juez terrible como aquel que se habia encarnado para morir en la cruz en pago por el pecado del género humano, aun no era consciente de ello, pero su descubrimiento iba a ser añicos el entramado doctrinal del sistema catolico medieval de salvación.

Al principio Lutero estaba tranquilo con su recien descubrimiento acerca de Dios pero entró en crisis cuando se dio cuenta que las prácticas eclesiales eran conductas repulsivas y lucrativas . La respuesta iba a ser extraordinaria se cree que el 31 de Octubre Lutero fijó las 95 tesis sobre las indulgencias en la puerta del Castillo de Wintemberg desafiando la autoridad de la iglesia. Pero el problema no estaba en Lutero sino en las practicas económicas de ciertas jerarquías sin excluir al Papa.

La venta de las indulgencias en la Edad Media era un gran negocio para entender bien esto hay que situarse en la Europa del bajo medioveo en aquellos dias tenia gran fuerza el dogma del purgatorio aunque este dogma no se definió hasta el siglo XV, ya contaba con antecendentes por 2 razones:

a)  La absoluta convicción de que la mayoria de los seres humanos no resultaban tan perverso para irse al infierno ni tan bondadosos para merecerse el cielo y de esto se desprendía que para los hijos fieles (pero bastantes pecadores) en la iglesia deberia de existir un lugar intermedio en el que fueran purificados por un tiempo mas o menos prolongados pero de donde pudieran finalmente alcanzar el cielo.

b) La segunda era el hecho efimero de la existencia, una circunstancia angustiosamente clara en unos anos en que la peste por la Guerra habia despoblado casi por complete regions enteras de Europa.

Inicialmente el tema del purgatorio no estaba ligado al tema de las indulgencies pero finalmente la relacionaron. En 1514 Alberto de Vranderburgo, arzobispo de Vranderburgo y administrador de Halbersart fue elegido arzobispo de Vaguvaruzia en aquella epoca los cargos episcopales no solo implicaban las tareas pastorales sino que tenian beneficios politicos y económicos extraordinarios hasta tal punto que un buen número de ellos eran cubiertos por miembros de la nobleza que contaban asi con bienes y poder mas que suficientes para competir con otros titulos, el arzobispado de Magunzia uno de los puestos mas ambicionados no solo por las rentas innerentes al mismo sino porque permitia participar en la elección del emperador de Alemania, un privilegio limitado a un numero muy reducido de personas, y susceptible de convertir a su detentador en receptor de abundantes sobornos al accede a esta sede, Alberto de Vranderburgo acumulaba sin embargo una cantidad de beneficios y por eso se le hacia necesaria una dispensa Papal.

Pero esto planteaba un problema ya que el Papa estaba dispuesto a concederla a cambio del abono y una cantidad proporcional al favor concedido. En este caso exigió de Alberto 24.000 lucados, una cifra fabulosa imposible de entregar al contado.

Para ayudarlo a conseguir este dinero el Papa le ofreció a Alberto la concesión del permiso para la predicación de las indulgencies en su territorio. Por un lado se encontraba Alberto que lograría pagar al Papa la dispensa para ocupar su codiciado arzobispado; además estaba la banca de los Furgger quienes recibirían dinero a cambio de adelantar parte de los futuros ingresos de la venta de las indulgencies, el emperado Maximiliano tendria parte de los derechos y el Papa se envolsaria el 50% de la recaudación.

Este es el contexto historico del tema de las indulgencias, resultaba obvio que si el Papa era el custodio del Tesoro de los méritos de Cristo y de los Santos podía aplicarlo a los fieles para que a cambio de ciertas prácticas esto sufrieran durante menos tiempo en el purgatorio, no pasaron muchos anos antes de que semejantes concesiones fueran obtenidas mediante pagos y crearan como el caso que nos ocupa un negocio extraordinario en aquellas epocas los vendedores de indulgencies afirmaban, como por ejemplo, que apenas sonaban las monedas en el platillo con la que se habían comprador las indulgencias el alma prisionera en el pulgatorio volaba libre hasta el cielo. Además dado que semejante beneficio podría adquirirse no solo para uno mismo sino para otros, no pocas familias dedicaban una parte de sus recursos a sus seres queridos ya difuntos que supuestamente padecian en el pulgatorio.

Lutero entendió que la venta de las indulgencias era algo terrible. Decidió comunicarse en un escrito privado y respetuoso a su Obispo, el Prelado de Branderburgo y a Alberto de Magunzia, el responsable de la venta de indulgencias lo hizo siguiendo el uso propio de los profesores universitarios es decir redactando un conjunto de tesis que podían ser discutidas con diversos argumentos a favor o negadas con otros en contra. Asi nacieron las 95 tesis.

Las primeras tesis de Lutero apuntan al hecho de que Jesucristo ordeno hacer petinencias literalmente: Arrepentíos en el texto del evangelio, pero esta es una aptitud de vida que supera el sacramento del mismo nombre.

Tesis 1 y 2, precisamente por ello el Papa no puede remitir ninguna pena a menos que previamente lo haya hecho Dios o que sea una pena impuesta por si mismo. De esto se desprendia que afirmar que la compra de las indulgencias sacaba las almas del purgatorio de manera indiscriminada no era sino mentir.

Tesis 5,6, 20-24.

A final de cuentas la predicación de las indulgencias no solo se basaba en una incorrecta lectura del derecho canónico sino que además servía para satisfacer la avaricia de determinadas personas y colocaban en grave peligro de condenación a aquellos que creian que estas predicas tenian bases veridicas.

Tesis 27,28,31,32,35

Lutero entendia que mediante predicaciones de este tipo se estaba pasando por alto que Dios perdona a los creyentes en Cristo que se arrepienten y no los que compran una carta de indulgencias, la clave del perdon divino se halla en que la persona se vuelva a Dios en arrepentimiento y no en que se compren indulgencias. Con arrepentimiento y sin indulgencias es posible el perdon pero sin arrepentimiento pero con indulgencia la condenacion es segura, por otro lado habia que insistir en que el hecho de que las indulgencias nunca pueden ser superiores a determinadas obras de la vida cristiana también el hecho de no ayudar a los pobres para adquirir indulgencias o de privar a las familias de lo necesario constituía una abominación que era necesario combatirla.

Tesis 36,39,41,43,44,45,46

Lutero pensaba ingenuamente que el escándalo de las indulgencias no tenía relación con el Papa y que este lo suprimiría de raiz al enterarse de lo que estaba sucediendo.

Tesis 48,51

Lutero entendia que la mision de la iglesia era predicar el evangelio y no la venta de indulgencias. Lutero a pesar de haber idealizado al Papa entendia que permitir que cuestiones como la venta de las indulgencias centrara la atención de las personas, lo único que se lograba era que apartaran su vista del verdadero mensaje de salvación.

Tesis 54,55,62,63,64,65,66,67,68

Lutero seguía creyendo que el Papa no podía estar de acuerdo con aquellos abusos. Que lo mas importante era la predicación del evangelio y no la desverguenza y la codicia de los predicadores de indulgencias.

Tesis 69,70,71,72,73,74,81,82,83,84,86,89

Para Lutero la solucion no podia consistir en sofocar los clamores sinceros de su epoca reprimiendolos sino en acabar con los escándalos, deformaban las concepciones espirituales de los mas sencillos y arrojaban y desacreditaban la jerarquía de la I.C.R.

Tesis 90,91

Por lo tanto, en su conjunto, las 95 tesis era un escrito profundamente católico e impregnado por una encomiable preocupación por el pueblo de Dios y la imagen de la jerarquía ante este. Además lo expuesto por Lutero habia sido señalado por autores anteriores incluso con mayor virulencia pero Lutero no se dió cuenta de los intereses económicos del Papado y de sus necesidades económicas de aquel momento, (la construcción de la basílica de San Pedro en Roma, la dispensa Papal para Alberto de Vranderburgo) Alberto de Vranderburgo reaccionó ya que necesitaba imperiosamente el dinero, y le escribió al Papa Leon X,  (muy corrupto), pidiendole que interviniera, el Papa remitió el asunto a la jurisdicción de los Agustinos en Hidelberger todos esperaban que Lutero fuera condenado y enviado a la hoguera pero sorprendentemente recibió apoyo de buen número de los Agustinos quienes consideraron que las críticas de Lutero estaban justificadas. Como vemos las 95 tesis cambiaron de manera radical e inesperadamente el curso de la historia.

Leon X decidió entonces seguir otro camino.  Dado que la dieta imperial de Ausburgo debia reunirse en breve y a ella tenía que acudir el cardenal Cayetano con la misión de convencer a los príncipes alemanes de que se unieran en un proyecto Papal de cruzada contra los turcos y pagaran un impuesto con esta finalidad .

El Papa decidió que Cayetano podia entrevistarse con Lutero e intentar solucionar el problema, provisto de un salvoconducto del emperador, Lutero acudió a entrevistarse con el cardinal; el encuentro termino en fracaso porque el cardinal queria una retractación total y Lutero queria que se le mostrara donde estaba equivocado, en ese momento muere el emperador Maximiliano que no era muy amigo de Lutero. Federico de Sagonia es propuesto como posible emperador de Alemania y se convierte en el protector de Lutero.

Carlos I de España es el Nuevo emperador y entonces el Papa decidió ajustarle las cuentas al monje, pero como necesitaban bases mas solidas para acusarle de hereje, Juan Cesk retó a un debate público en Leipzig a Carldstardt, un alumno de Lutero, pero Lutero interviene y entrando en el debate demuestra que era superior a su adversario en el conocimiento de la Biblia y de la historia de la Iglesia.

Aunque Lutero conocia mejor la Biblia , Juan Cesk conocia major el derecho canónico e hizo acusar a Lutero de herejía. Leon X redactó la Gula en virtud de la cual ordenaba que los libros de Lutero fueran quemados y se le dieron 60 días de plazo para retractarse so pena de ex-comunion y anatema; Lutero comprendió entonces que la teología debía sustentarse solo en la Biblia como Palabra de Dios. El monje no temía al Papa y tampoco al emperador Carlos V (Dieta de Worms 1521 d.c.): “no puedo ni deseo retractarme de cosa alguna ya que el ir en contra de la conciencia no es justo ni seguro. Dios me ayude. Amen “.

A Lutero le quedó en claro que ningún hombre o entidad jerárquica podía pretender con razón situarse por encima de lo contenido en la Biblia.

El protestatismo que acaba de nacer muy pronto quedaría articulado en torno a 3 ejes fundamentales, la Biblia era la unica regla infalible de Fe y conducta (sola scriptura), el que insistia que solo Cristo era salvador y mediador entre Dios y los hombres (solo Cristo) y el que sostenia que la salvacion no podia obtenerse por los meritos propios sino mediante la Fe en el sacrificio de Cristo (sola fide) pero además proporcionaria un importante armazon ideológico a la critica de las instituciones y de cualquier idea aceptada por razones de autoridad, desde la teologia hasta la naturaleza.

No resulta extraño que de El se diese la revolución cientifica del siglo XVI, los primeros derechos reconocido como inalienable por los gobernantes o la democracia moderna. En apenas unos años el protestantismo controlaria media Europa, estaria llamado a reunir practicamente a la mitad de los miembros de todas las confesiones cristianas del mundo.

La ruptura de la cristiandad

Ya comenté al principio de este articulo que con el nombre de Reforma, es designado el movimiento religioso iniciado por Martín Lutero que daría lugar al protestantismo. La división religiosa del continente a la que llevó la Reforma, se inició en 1520, cuando el monje alemán Martín Lutero fue excomulgado por el papa León X por su feroz crítica de la política religiosa de los papas, convertidos en mercaderes de paraísos y de salvación a buen precio; tres años antes, el propio Lutero había colgado su diatriba (las famosas noventa y cinco tesis) en las puertas de la iglesia de Wittenberg. Este suceso aparentemente banal fue el desencadenante de un largo proceso de ruptura. Pocos meses después, en la Dieta de Worms (1521), la negativa de Lutero a retractarse ante el emperador Carlos V, convertido en defensor de la ortodoxia católica, supuso también su proscripción política del Imperio. Los intereses de algunos príncipes alemanes por frenar el ascenso del absolutismo de los Habsburgo y su deseo creciente de hacerse con las tierras de los monasterios hicieron el resto.


Imagen: Lutero ante la Dieta de Worms

Entre 1521 y 1525, la Reforma viviría sus momentos heroicos, de abierta oposición a Roma y a sus símbolos. El mensaje de emancipación pasó a ser interpretado libremente, desbordando con creces el marco originario de las doctrinas luteranas. Ejemplo extremo de ello es la guerra de los campesinos liderados por Thomas Müntzer (1491-1525). De hecho, el final de este conflicto, que se saldó con la ejecución de los rebeldes, marca un punto de inflexión en la reforma luterana. A partir de este momento se observará una orientación más conservadora: en materia religiosa, frenando las innovaciones y libres interpretaciones de algunos discípulos; en materia social, predicando la sumisión a las autoridades establecidas (como en el caso de las propias revoluciones campesinas, condenadas enérgicamente por Lutero); en materia eclesiástica, prestando una mayor atención a los aspectos organizativos de la nueva iglesia. Finalmente, en este período se produjo la ruptura total de Lutero con humanistas como Erasmo de Rotterdam, a causa de las diferencias doctrinales en el tema de la predestinación.

A partir de 1527 la reforma luterana se extendió, conviviendo con otras versiones de la doctrina reformada como las de Ulrico Zwinglio en Zurich o Martín Bucero (1491-1551) en Estrasburgo. Zwinglio, artífice de la Reforma en la ciudad suiza, era hijo de campesinos, clérigo humanista, admirador de Platón y conocedor de Erasmo. Zwinglio inició un proceso de renovación personal que le llevó a adoptar unas posiciones doctrinales cercanas a las de Lutero. Siendo predicador en Zurich, luchó a partir de 1521 para que su ciudad y los cantones confederados se sumaran a sus ideas, cosa que logró en 1523: la misa en latín quedó suprimida, se retiraron las imágenes de las iglesias y se secularizaron los conventos.

Basilea, por otro lado, era en estos años un centro humanista de singular importancia. Johannes Ecolampadio (1482-1531) predicó allí las doctrinas zwinglianas desde 1523, y cuatro años más tarde la ciudad se incorporó a la Reforma. El triunfo de la Reforma en Estrasburgo a partir de 1529 se debió a Capiton (1478-1521) y, sobre todo, a Martín Bucero. La Reforma en su versión zwingliana se difundió ampliamente por las ciudades de Suiza y el sur de Alemania, mientras que las del norte se mantuvieron fieles al primitivo mensaje luterano. Uno y otro modelo presentaban diferencias teológicas y litúrgicas importantes, siendo quizás la fundamental la relativa a la eucaristía. Zwinglio negaba la presencia real de Cristo en ella, convirtiendo el sacramento en una simple ceremonia simbólica. De esta forma, se abría una fisura en el seno de las doctrinas reformadas.

Los intentos de frenar la relativa tolerancia seguida por Carlos V tras la primera Dieta de Espira (1526) fueron contestados por los príncipes alemanes reunidos de nuevo en aquella ciudad en 1529. Príncipes y ciudades reformadas protestaron (de ahí que desde entonces se les conociera como “protestantes”) contra la voluntad imperial de volver a la situación de 1520. Los intentos de llegar a un entendimiento en la Dieta de Augsburgo de 1530 fracasaron, dando paso al enfrentamiento armado.

La lucha contra los príncipes alemanes reformados, unidos en la Liga de Esmalcalda (1531) por Federico de Hesse, tuvo altibajos debido a las ayudas que aquellos recibían de potencias como Francia o Inglaterra, adversarias de la hegemonía política que los Habsburgo trataban de imponer sobre Europa. A pesar de la victoria de Carlos V de Mühlberg (1547), los ejércitos de Mauricio de Sajonia (1521-1553) derrotaron a los imperiales en Innsbruck (1552). Esta derrota, además de la abdicación del emperador en favor de su hermano Fernando y de su hijo Felipe, que se haría efectiva entre 1555 y 1556, precipitó la llamada paz de Augsburgo (1555), que significaba la renuncia a la unidad religiosa en Alemania y el fin de los ideales de una sola cristiandad defendidos por Carlos V.


Imagen:Carlos V

En la década de 1550 la fisura religiosa había quedado definida, aunque no de forma concluyente. España, Italia, gran parte del sur de Alemania, Austria, Bohemia, Polonia y Lituania seguían siendo católicas, aunque las cuatro últimas hubiesen aceptado la presencia de minorías calvinistas. Gran parte del norte de Alemania era luterana, al igual que Dinamarca y Suecia. Los cantones suizos eran en parte católicos, pero Ginebra aparecía como centro del calvinismo. Inglaterra, al cabo de muchas vacilaciones, se convirtió en un país protestante con una iglesia estatal de signo calvinista. Rusia conservó su fe ortodoxa. Surgieron nuevas sectas, como los anabaptistas, que discrepaban tanto de la religión católica como de la protestante, y que, por su oposición a todo principio de autoridad, serían perseguidos por una y otra. La respuesta católica, auspiciada por el emperador Carlos V, fue la convocatoria por el papa Paulo III del Concilio de Trento (1545-1563).

La ruptura terminaría generando confusión y violencia. En Francia, la conversión al calvinismo de determinados sectores sociales en la década de 1560 añadió un matiz ideológico a la rivalidad existente entre los grandes magnates territoriales (los Guisa, los Condé, los Borbones) en una época de debilidad del gobierno central. Durante las guerras civiles que desgarraron el país intermitentemente entre 1562 y 1593, Francia corrió serio peligro de fragmentación confesional. También en los Países Bajos, a partir de la década de 1560, los intereses religiosos se confundieron con los políticos. Se inició así una rebelión que se prolongaría a lo largo de ochenta años.

Causas y efectos de la Reforma

Las causas profundas del malestar religioso tenían sus raíces en el propio desarrollo histórico del Renacimiento europeo. La crisis política de la iglesia bajomedieval y el Cisma de Occidente (1378-1417) originaron un vacío espiritual y la creciente mercantilización de las prácticas religiosas. Numerosos humanistas denunciaron el bajo nivel moral del clero, su escasa preparación, la primacía de los intereses terrenales sobre los espirituales y, en especial, la venta de indulgencias con las que se conseguía una rebaja de las penas del purgatorio.

Los anhelos de regeneración de las costumbres religiosas y la búsqueda de una vida espiritual más intensa y personal fueron abriéndose paso en círculos de religiosos y laicos como el de los Hermanos de la Vida Común, un grupo próximo a lo que se llamó la devotio moderna. Numerosos en los Países Bajos y Renania, e influyentes gracias a sus escuelas (Erasmo y Lutero asistieron a ellas) y a sus libros -sobre todo la Imitación de Cristo (1418), atribuida a Tomás de Kempis, (1380-1471)-, no desafiaban la ortodoxia abiertamente, sino que manifestaban sus críticas de forma implícita, prescindiendo de muchos ritos y preceptos que consideraban superfluos y defendiendo una piedad subjetiva y ascética basada en la lectura personal y directa de la Biblia. La crítica textual propugnada por los humanistas vino en su ayuda, demostrando que, aparte del bautismo y la eucaristía, presentes en los Evangelios, el posterior edificio de los sacramentos (confirmación, matrimonio, confesión, penitencia, extremaunción, ordenación) era artificial y estaba llamado a desmoronarse, y con él la necesidad de una casta sacerdotal que lo mantuviese en pie: la jerarquía eclesiástica entera, desde el papa hasta el último franciscano, se hacía innecesaria.

A nivel político, allí donde la Reforma triunfó tuvo lugar un proceso de consolidación del poder establecido. La ruptura con el papado liberó a los gobernantes de su dependencia respecto a una institución que proclamaba la superioridad de su poder espiritual sobre cualquier otro poder terrenal. Además, la supresión de las antiguas instituciones eclesiásticas y la secularización de sus bienes, junto al principio luterano que atribuía al poder político la organización de sus propias iglesias, favoreció una ampliación del ámbito de competencias del poder civil: el pastor se convertía así en funcionario del príncipe. La tesis del sacerdocio universal no implicó la desaparición del ministerio pastoral, sino la profesionalización de los líderes eclesiásticos a partir de una completa redefinición de su estatus social y de sus funciones. La labor fundamental del pastor era ahora la predicación de la doctrina, y el sermón se convirtió en pieza clave de una misa cuya liturgia se simplificaba y enriquecía a la vez con nuevos elementos como los cánticos, empleándose las lenguas vulgares como vehículo de comunicación.

La Reforma también tuvo importantes repercusiones sociales. Las doctrinas reformadas, al hacer hincapié en la salvación individual, estructuraron las prácticas piadosas en torno al culto doméstico. Las familias se integraban en parroquias en las que el pastor ejercía una “clericatura atenuada”, una tarea de disciplina y control. La primera práctica colectiva era el culto dominical. La confesión privada al oído fue sustituida por una confesión pública leída por el pastor, quien también ofrecía una absolución general. La eucaristía se celebraba cuatro veces al año. Los ritos asociados a la existencia del feligrés (bautismo, matrimonio y funerales) perdieron toda su carga simbólica.

La teología luterana

El término Reforma, por su suavidad, puede inducir a confusión: la Reforma no fue una transición ni una serie de cambios programados, sino una verdadera revolución religiosa con aspectos y efectos políticos; la Reforma rompió la unidad de la Iglesia de Occidente, produjo nuevas formas eclesiásticas e inauguró una nueva época en la historia de la espiritualidad cristiana. Sin embargo, la palabra Reforma corresponde a la idea que tuvieron sus promotores de no ser los fundadores de una nueva religión, sino de restaurar, en un tiempo en el que ya estaban presentes todos los gérmenes de la edad moderna, el antiguo cristianismo. Si bien es la resultante de tendencias, aspiraciones e impaciencias ampliamente difundidas en Europa a principios del siglo XVI, la Reforma recibe un sello inconfundible por efecto de la personalidad de Lutero.

La formación de Lutero explica algunas de sus actitudes posteriores. Hijo de un minero, estudió con los Hermanos de la Vida en Común en un ambiente espiritual exigente. Destinado a ser jurista por voluntad paterna, decidió no obstante ingresar en la rigurosa orden de los Eremitas de San Agustín (1505). Su brillante carrera religiosa y universitaria en Wittenberg oculta, según el historiador Lucien Febvre, una profunda inquietud personal: “Lo que le importa a Lutero de 1505 a 1515 no es la reforma de la Iglesia. Es Lutero, el alma de Lutero, la salvación de Lutero. Sólo eso.” Tras largas reflexiones, la solución teológica la encontró en las Epístolas de Pablo: la justificación por la fe.


Imagen: Martín Lutero

La justificación por la fe es la base del pensamiento de Lutero, que rechaza la idea de que las obras puedan coadyuvar a que el hombre alcance la salvación. Lo que hace revolucionario el pensamiento luterano es la radicalidad de su formulación y la coherencia de su desarrollo, que conduce a una negación sistemática, en nombre de Dios, de las enseñanzas católicas fundamentales y de la propia Iglesia como institución. En efecto, si sólo la fe justifica, resulta innecesario todo ministerio sacerdotal, con poderes exclusivos para administrar los sacramentos, que haga de intermediario entre Dios y los hombres. Lutero sólo aceptaba como verdaderamente instituidos por Jesucristo los sacramentos del bautismo y la eucaristía. La revelación estaba contenida únicamente en la Biblia, y todo cristiano iluminado por el Espíritu Santo era capaz de interpretarla libremente. Esta idea, que rechazaba expresamente la tradición de la Iglesia, ocasionó la publicación de numerosas Biblias sin comentarios ni acotaciones. Las doctrinas reformadas se sintetizaron en el lema Sola fide, sola gratia, sola scriptura (Sólo fe, gracia y Escrituras).

Lutero resume en sí el conflicto de la cultura eclesiástica en el bajo Medioevo. Ningún contacto directo, al principio, con el Humanismo; pero su formación filosófica y teológica se perfecciona con la “vía moderna” de Guillermo de Occam: una filosofía crítica, no sin analogías con la kantiana, en la que la unidad de fe y razón queda destruida y la especulación metafísica se suspende. Dios se envuelve en un misterio abismal, del cual sale revelándose solamente en la medida en que quiere hacerlo, en la revelación histórica. Dios, que está más allá de todo concepto de bien o de mal, impone no obstante al hombre una disciplina; siguiéndola con su mejor voluntad, el hombre puede y debe legítimamente presumir que le es grato.

El esfuerzo para hacerse grato a este Dios insondable, llevado a cabo con una indudable seriedad y un vivo sentimiento de lo absoluto, conduce a Lutero a la paradójica conclusión de que el hombre no puede jamás estimarse positivamente digno de la gracia, y que su único mérito ante Dios consiste en reconocerse radicalmente pecador, acusándose sin merced ante Dios y haciendo suyo su veredicto condenatorio. A una tal acusación incondicionada de sí mismo, Dios contesta con una no menos incondicionada absolución. Estos pensamientos reciben en Lutero una influencia de apoyo por parte de la mística germánica, aunque no asimila (por sus premisas críticas occamistas) su fondo especulativo neoplatónico. El deseo de poner en claro su “teología de la cruz” como una doctrina de absoluta penitencia interior con respecto a la práctica penitencial de la Iglesia (indulgencias) conduce a Lutero a la proclamación de las noventa y cinco tesis (1517) y a la revolución religiosa.

La espiritualidad de la Reforma refleja las exigencias complejas y a veces antitéticas de la experiencia luterana. Por una parte la concepción intimista de la penitencia, y en general de la vida religiosa, pone al hombre directamente en relación con Dios, y al desvalorizar intrínsecamente las obras meritorias, es natural que la Iglesia, como dispensadora de la gracia, quede privada de motivación y sea abandonada; por otra parte, la actitud crítica, antirracionalista y anatomista que caracterizó a Lutero se contrapone al intelectualismo y a la confianza en la persona que aportó el Humanismo.


Imagen: Lutero en un retrato de Cranach el Viejo (1521)

La Iglesia, como custodia de la revelación, como garantizadora sacramental de la gracia, es indispensable en su espiritualidad, y Lutero la reconstruye después haberla negado; pero la reconstruye como un puro cuerpo espiritual, abandonando sus aspectos jurídicos y administrativos a la autoridad de los príncipes alemanes, los cuales, en el pensamiento de Lutero, administran la Iglesia, no en cuanto son el Estado, sino en cuanto que ellos son también “miembros preeminentes” de la Iglesia, investidos, por su posición, de especiales responsabilidades.

La misma complejidad llena de antítesis se encuentra en toda la concepción luterana de la vida. Si Lutero abandona el estado monástico (no voluntariamente, a decir verdad, sino forzado por las circunstancias) y si lo combate como la quintaesencia de las “obras meritorias”, con una polémica violenta hasta la injusticia, no por ello reivindica Lutero la posibilidad de un gozoso vivir humano. Todo el mundo para Lutero yace en el mal, y el pecado se insinúa en todas partes, desde la forma sutil de la vanidad y del amor a sí mismo hasta en las expresiones de moralidad más elevadas.

Por otra parte, precisamente porque el mundo es malo, y en ningún modo es posible crear en él una isla de perfección, el mundo es aceptado como es: como un campo de batalla, de ejercitación moral, como una cruz a veces, cumpliendo con fidelidad los deberes (relativos y siempre discutibles desde el punto de vista de lo absoluto) de los que se compone la vida humana, y que, cumplidos con religiosa conciencia, como deberes dictados por Dios al hombre en su particular situación concreta, asumen un valor de “vocación”.

La vida se desenvuelve así en dos líneas paralelas: la vida de la fe, en su interioridad y pureza, y la vida del mundo, con su relatividad pecaminosa. El hombre cristiano, en su concreción, pertenece a la una y a la otra, sacando de su fe una exigencia superior, un motivo de control, y al mismo tiempo de desvío de la realidad problemática en que vive; en esta realidad halla las condiciones concretas para el ejercicio, ascético en el fondo y quizá doliente, de su fe. Pero la vida vivida en la fe no impide al mundo ser “mundo”, insuperable pecaminosidad, y la fidelidad cristiana en el servicio del mundo no puede jamás asentarse en la cuenta favorable al hombre en el balance eterno: la única razón de subsistencia del hombre ante Dios es siempre su inmerecido y gratuito perdón.


Imagen: Lutero dirige una plegaria en el Castillo de Wartburg (óleo de Hugo Vogel)

En esta polaridad y ambivalencia está la característica profunda de la espiritualidad luterana. Es por otra parte difícil que ésta se mantenga íntegramente en la tensión y el equilibrio de su afirmación y negación. Y así, hay a menudo, ya en Lutero mismo y más en el luteranismo, una alternancia de estados de ánimo: unas veces de completa negación del mundo (del que se busca refugio en la interioridad de una vida espiritual autosuficiente y sin necesaria relación con la vida concreta,) y otras veces de afirmación integral de la vida en su autonomía relativa, que en un tiempo más próximo a nosotros, a causa de la reducción del cristianismo al plano de una religiosidad sin pecado original y sin redención trágica, se resolverá simplemente en el optimismo de la presencia interna de lo divino en el devenir del mundo.

Esta resolución, cuya paternidad (sea gloriosa o deplorable) Lutero no puede declinar en las concepciones del mundo moderno, está en todo caso más allá de las intenciones del reformador. De todos modos hay que reconocer a Lutero el mérito de haber planteado el problema de la ética con todo su rigor, aclarando la diferencia que hay entre lo moral, lo útil y lo jurídico. El bien no es la adecuación al contenido de una “ley”, y no es tampoco lo ventajoso para mí o para mi prójimo; más allá de todo legalismo y de todo interés, el bien es la obediencia incondicional a una voluntad absoluta. La transcripción lógica de la experiencia luterana será la moral kantiana. Reduciendo a la razón legisladora del hombre la insondable voluntad del Dios de Lutero (que por otra parte se revela como una libre voluntad de amor para sus criaturas, poniéndose así como forma y contenido del deber), Kant empobrece sin embargo en cierta manera la ética luterana de la obediencia a Dios solo.

Crisis de fe en el mundo de hoy

En consecuencia de la Libertad Cristiana, debemos escuchar el llamado de Dios para mejorar la Cristiandad que se muestra perdida y sin rumbo. Se ha perdido el sentido de la fe y el significado y valor de las obras. Hemos olvidado que es la fe la que produce las obras y no al revés.

Cada buena obra es la forma en que servimos a Dios según la fe que Él mismo nos dio en Jesucristo. Así, la fe es la primera obra que debemos tener en cuenta y sólo lo que salga de ella podrá ser llamado «buena obra». Un estudio de los Diez Mandamientos nos invitan a la debida relación con Dios y con los prójimos. El conocer los mandamientos de Dios nos impulsan a hacer el bien a nuestros semejantes, no porque necesitemos ganarnos la salvación sino sólo por amor y gratitud a Dios. Es nuestra respuesta a la gracia divina que inunda nuestros corazones y nos lleva a realizar su voluntad en el mundo.

Es necesario saber que no hay buenas obras sino las ordenadas por Dios, como tampoco hay pecados excepto los prohibidos por Él. Por ello, quien quiera conocer buenas obras y realizarlas, sólo necesita conocer los mandamientos de Dios. Tenemos que aprender a distinguir las buenas obras por los mandamientos divinos, y no por la apariencia, grandeza o cantidad de las obras en sí, ni tampoco por el arbitrio de los hombres y las leyes y costumbres humanas. La primera y suprema buena obra de todas es la fe en Cristo. Para Las obras realizadas fuera del contexto de la fe no pueden ser consideradas como buenas obras, ni siquiera como obras, sino sólo actuar humano “según la carne”. Con la fe, todas las obras se tornan iguales y no hay medidas para ellas. Porque las obras no son gratas por sí mismas, sino por la fe, que es lo único que actúa y vive indistintamente en todas y en cada una de las obras. Toda obra entonces que no nazca de la fe, resulta sólo del orgullo y egoísmo humano.

Conclución

Podemos afirmar que sólo en Occidente nacieron verdaderas culturas de alcance universal. Otras, aun milenarias y de gran importancia (India, China, Babilonia, Egipto), carecían de un toque básico racional, tanto en el campo de las ciencias puras, aplicadas o en el de las artes. La especialización es propia del Occidente, fruto de la cual apareció el funcionario especializado (piedra angular para el orden social), así como la organización política e institucional racionalizada, y el poder más importante de nuestra vida moderna: el Capitalismo. La ambición y el afán por el lucro económico desmedido están asociados al hombre, y debe ser el capitalismo el que haga de freno de ese impulso irracional. En todos los tiempos y lugares se conoció el capitalismo y el empresario capitalista, pero es en occidente donde supone una auténtica organización racional del trabajo formalmente libre, una separación jurídica entre patrimonio familiar e industrial, entre esas dos economías apoyadas en la contabilidad racional.

Por ello, sólo aquí nacería un socialismo racional; los conceptos de burgués y burguesía y como no, el proletariado. Oposición entre grandes empresas y el jornalero libre.
Culturalmente, el problema central es el origen de la burguesía occidental. El capitalismo moderno ha sido posible por los avances científicos, cuyos descubrimientos se pusieron a su disposición, y envuelto por unas reglas formales que componían el Derecho racional, también a su servicio.

Pero la racionalización, peculiar de la civilización occidental no sólo se halla en la economía y en el derecho, si no en multitud de disciplinas o esferas vitales, incluida la contemplación mística. Todas ellas fueron racionalizadas en algún momento, interesándonos saber las características peculiares del racionalismo occidental (en especial el moderno). En su camino, tropezó con obstáculos que hubo de saltar (magia, religión, etc.), y para averiguar su origen es que leoimos de la influencia de la ética racional del protestantismo ascético, buscando las conexiones de las más importantes religiones con la economía y la estructura social en que nacieron.

No podemos afirmar como así lo confirma en el “Frankfurter Allgemeine Zeitung” (FAZ)  el cardenal católico suizo Kurt Koch, que es el actual Presidente del Consejo Pontificio para la unidad de los cristianos .quien dijo que la Reforma “es pecado” [2]

La Reforma en si, como movimiento espiritual, no fue pecado. Además proporcionaría un importante armazón ideológico a la crítica de las instituciones y de cualquier idea aceptada por razones de autoridad, desde la teología hasta la naturaleza. No resulta extraño que de El se diese la revolución cientifica del siglo XVI, los primeros derechos reconocido como inalienable por los gobernantes o la democracia moderna.

En apenas unos años el protestantismo controlaría media Europa, y estaría llamado a reunir prácticamente a la mitad de los miembros de todas las confesiones cristianas del mundo. Lamentablemente, despues si se fué de las manos, con el movimiento anabptista y la rebelión de los campesinos alemanes a los principes. Pero eso no es culpa de Lutero, ni de Calvino.

Si el Papa hubiese oido la voz de la Reforma, además de haber sido otra la historia, no hubiese llegado la sangre al río. Pero como siempre lo han hecho, los Papas hacen lo que se les da la gana, apelando a su infabilidad y a la autoridad delegada de Pedro (?), algo que es totalmente imposible de demostrar. Es mas, la historia de encarga de demostrarnos que esto es un absurdo, no solo por la moral impía de muchos Papas, sino que hubo muchas páginas oscuras en la historia de los Papas. Y sino, recordemos a los Hugonotes, por ej. “los Hugonotes”. Después de la Reforma aparecieron en Francia muchos calvinistas conocidos como Hugonotes. Ellos fueron masacrados por el “establishment” catolico que los veía como una amenaza. [1]

La Reforma Protestante del s. XVI, no fue un pecado, sino un grito de libertad, el renacer de una Iglesia que estaba prisionera del dogma de un Nerón psesudocristianizado disfrazado de “vicario de Cristus”. Los Papas con sus dogmas habían ahogado la espiritualidad de la Iglesia por la que decían velar. Y el tema de las indulgencias acabó con la paciencia del ex-monje agustiniano Martín Lutero.

Sin duda, la tradición protestante ha marcado un antes y un después en la historia de la humanidad. Esto es porque desde la Reforma del siglo XVI inspirada por Lutero, no sólo cambió la iglesia de la época o un país, sino todo el mundo conocido. La Reforma caló hondo en todos los lugares, dando inicio a una nueva era de la humanidad centrada en la autoconsciencia y el servicio en la vocación personal y comunitaria. No es difícil darse cuenta cómo los países de tradición protestantes son los más prósperos en el mundo.

Nos referimos a Alemania, Suecia, Dinamarca, Suiza, Noruega, Canadá, EE.UU., Australia, Finlandia, etc. Esto se debe a la visión que tienen los luteranos sobre el trabajo, la educación, la consecuencia de fe y la consciencia personal ante Dios.

Por supuesto que los catolicos dicen que todo esto es un mito. Y que no deja de tener su gracia el que «los protestantes» celebren una tradición..

Así que desconfíen de cualquier libro, artículo, película que intente «acercarnos al verdadero Lutero», «destruir mitos acerca de Lutero», «mostrar la auténtica cara del Reformador» y que lleven en su portada las puertas de iglesia del castillo de Wittenberg. No serán más que malos remedos de Melanchton: quizá buenas personas, malos teólogos y pésimos historiadores o novelistas.[3]

Sera todo un mito, como dicen los catolicos?

El mito tiene su origen en en el prefacio que escribió Philipp Melanchthon para el segundo volumen de las obras completas en 1546, ya muerto Lutero. Parece ser que Melanchton fue una buena persona, pero es un mediocre teólogo y un pésimo historiador. Desde luego no se distingue por su ‘exactitud’ a la hora de referir detalles de la vida de Lutero [6]. Melanchton no pudo ser testigo del hecho, porque en 1517 estaba en Maguncia. Se desconocen los motivos de la ‘invención’, quizá se le fue la mano, e interpretó la intención de Lutero de discutir el asunto como una disputa oral, y no lo que probablemente fue: una disputa escrita.

Ante todo esto, solo podemos decir que Dios y la historia nos juzguen a todos si por entregarles nuestra vida a Jesús y abandonar un sistema religioso corrupto como lo ha estado la I.C.R desde la Edad media, somos por eso pecadores. Si Lutero y cia. no clavaron ni un clavo, ni un clavito, finalmente eso lo sabe Dios.Yo solo se que antes era ciego y ahora veo. Mientras tanto,los alemanes se preguntan si Dios tiene sexo

Soli Deo Gloria.

Dios te bendiga

Continúa…

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Notas

[0] http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1110311159-lutero-clavo-un-clavito-pero

[1] https://elteologillo.wordpress.com/2012/06/21/los-hugonotes/

[2] http://www.protestantedigital.com/ES/Internacional/articulo/15712/El-papa-no-asistira-al-500-aniversario-de-la

[3] http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1110311159-lutero-clavo-un-clavito-pero

[4] Con motivo del luteromanía de hace unos años se publicó el posible descubrimiento de una anotación del reformador George Rorer en vida de Lutero en el sentido de que habían sido clavadas. Pasado el tiempo no se ha confirmado la autoría. De todas formas no modifica la argumentación de Iserloh, Honselmann y R. G. Villoslada cit en http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1110311159-lutero-clavo-un-clavito-pero#fn_6

[5] http://foro.webislam.com/showthread.php?2595-%C9tica-para-la-nueva-era

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