Que pasa que en Navidad muchas personas se deprimen mas?


Que pasa que en Navidad muchas personas se deprimen mas?

Por Paulo Arieu

Introducción

  • “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Jn 1:17)
  • “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! ” (Luc. 2:8-14)
  • “María… dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales,y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” (Luc. 2:5-7)
  • Aún hay lugar… Vé por los caminos y por los vallados,y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.” (Luc. 14:22-23)

En la noche que nació el señor Jesús algo espectacular tuvo lugar. Las llanuras de Belén se convirtieron en el escenario de uno de los sucesos más espectaculares de sonido y de luz en la historia humana. Todo el cielo se desató.Sin embargo, este evento, que debería ser motivo de alegría y felicidad al mundo, muchas veces se da que es mas un motivo de tristeza, de amargura, de soledad o incluso, de violencia familiar.

Navidad 2012 en crisis

Esta navidad va a ser critica para muchos, en muchas partes del mundo. Ya sabemos de memoria que a causa del colapso económico producto de la caida de las Torres Gemelas, icono del consumismo, el mundo no volverá a ser el mismo, como no lo fué tras el 11 de septiembre del 2001. Muchas personas se deprimirán mas de la cuenta en esta celebración que,como dije, debería estra llena de razones y motivos para compartir con gozo y felicidad, dado que el Salvador nació hace 2000 años atrás. Muchas familias se pelearán en esta celebración por distintos motivos.

Al llegar estas fechas del Solsticio de Invierno en las que la tradición cristiana asoció la Saturnalia romana con la festividad del nacimiento de Jesús, alguien completamente único en la Historia de la Humanidad, pero que pasó entonces tan desapercibido en medio de la pobreza, como pasa hoy de desapercibido en la crisis de que vive nuestra sociedad occidental, incluso en los países llamados cristianos.

Por qué la depresión es una “epidemia social” y cómo la tratan la medicina tradicional y las terapias alternativas. La actualidad enfrenta a diario a los occidentales a diferentes manifestaciones de violencia: en el hogar, en la calle, en la escuela, en el trabajo. Física o verbal, se extiende a casi todas las actividades de la vida cotidiana. En algunos casos, subyace un comportamiento adictivo, y no sólo a las drogas o el alcohol. Por ejemplo, el maltrato a los empleados de un superior adicto al trabajo.

Sindrome de Grincht

Recuerdo en mi juventud, nos reuníamos en familia para pasar las fiestas, que en Argentina tocan en verano. Ya había pasado el crudo invierno, los días largos y cálidos alargan las tertulias y alegran las conversaciones. Sin embargo,  no siempre era motivo de alegría reunirse. Las discuciones de política, o de religión, muchas veces diluían estas celebraciones. Las noticias de los accidentados a causa de la pirotecnia u algún chiflado que nunca falta que a causa del alcohol cometía una barbarie siempre era motivo de reflexión. Todo esto para después salir quizás con los amigos a tomar un cafe o a mover el esqueleto en alguna discoteca de moda.

La Navidad es la época del año en que más nos deprimimos, según confirma Erik Nelson, psiquiatra de la Universidad de Cincinnati (EE UU) y experto en trastornos del estado de ánimo. Ni los villancicos ni las luces de Navidad logran evitarlo.

“Es el momento en que los días son más cortos, y la ausencia de luz en las últimas horas de la tarde afecta a muchas personas”, asegura Erik Nelson, coautor del trabajo. “Además, en algunos sujetos se agudizan los recuerdos dolorosos relacionados con la pérdida de seres queridos o de una infancia estresante”, añade el investigador.[6]

Es uno de los males que ataca en estas últimas fechas del año. Las estadísticas dicen que el consumo de antidepresivos aumenta en un 3% en estas fechas. Así también las consultas psicológicas y psiquiátricas son mayores al acercarse la navidad.  Depresión, nostalgia y melancolía son los principales problemas tratados durante estas épocas por los especialistas.

Este síndrome se llama “El fenómeno Grinch o depresión navideña o trastorno afectivo estacional”,y no es un invento de nuestros tiempos y es más común de lo que creemos.

Las razones varían desde el distanciamiento de uno o varios seres queridos a la angustia por no poder dar un regalo e incluso la frustración por ver cercano el fin de año sin haber logrado los objetivos propuestos el año anterior.

Como decía Charles Dickens:

“El recuerdo como la vela, brilla más en navidad.”[1]

La palabra Grinch, viene de la película donde un duende verde malhumorado trata de acabar con la navidad así como del espíritu navideño de quienes le rodeaban. La Navidad es un período asociado a finalización del año, a realización de metas o proyectos, evaluando directamente éxitos alcanzados contra fracasos obtenidos. No siempre habrá un balance positivo. Aunado a esto, el pensamiento de que todo tiempo pasado fue mejor y la nostalgia asociada, aumentan más la depresión . En otros casos la baja autoestima puede jugar un papel importante.

Igualmente, recuerdos de familiares que se fueron durante el año, rupturas amorosas, o sociales, fracasos laborales o académicos, o dificultades económicas propias de la época, entre otros, pueden ser factores que generen cuadros depresivos en Navidad . Si los recuerdos dolorosos nos lastiman por su propio contenido, los recuerdos más hermosos nos hacen añorar los tiempos pasados llenándonos muchas veces de melancolía.

Dormir más de la cuenta, así como experimentar cambios en el apetito y el peso, dificultad para concentrarse y pérdida de interés en actividades que antes resultaban divertidas son algunos de los síntomas propios de este malestar, según Nelson. Pasar más tiempo al aire libre y hacer ejercicio físico puede ayudar a aliviarlo, añade el investigador.

Por otra parte al ser la Navidad un tiempo asociado a felicidad, amor y paz, algunas personas no se sienten merecedores de estas cualidades; llegan incluso a sentirse culpables por el solo hecho de pensar en compartir y disfrutar de las fiestas, con los demás.  Hay quienes, se entregan al alcohol, las drogas y esto agrava los síntomas depresivos y pueden hacer que la persona presente episodios de ideación suicida e intentos, en el peor de los casos.

Sin embargo, tanto la violencia como las adicciones pueden sólo ser una manifestación de un cuadro psicológico mucho más profundo: la depresión.

“Efectivamente las depresiones no sólo se manifiestan con los síntomas conocidos casi por todos: insomnio, tristeza, trastornos en la alimentación, desesperanza, etcétera. En lo que se denomina ‘depresiones enmascaradas’ las manifestaciones clásicas están ausentes y las personas pueden presentarse irritables, violentas, con tendencias adictivas. Lo que subyace muchas veces es un cuadro depresivo que no se presenta de una manera ‘clásica'”, sostuvo a Infobae.com Hugo Lerner, vicepresidente de la Fundación para el Estudio de la Depresión (Fundep).[9]

La crisis de la Feliz Vanidad

La navidad tiene un fuerte sentido religioso, arraigado y anclado en nuestra cultura. Leon Gieco, músico del rock argentino, cantaba “Toma Luis, mañana es Navidad, un pan dulce y un poco de vino, ya que no puedes comprar. Toma Luis, llévalo a tu casa y podrás junto con tu padre la Navidad festejar.”[10]

El árbol de Navidad recuerda al árbol del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original; y por lo tanto recuerda que Jesucristo ha venido a ser Mesías prometido para la reconciliación. Pero también representa al árbol de la Vida o la vida eterna, por ser de tipo perenne. La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera, con particular incidencia del abeto) representa a la Santísima Trinidad. Las oraciones que se realizan durante el Adviento se diferencian por un color determinado, y cada uno simboliza un tipo:

  •     El azul las oraciones de reconciliación.
  •     El plata las oraciones de agradecimiento.
  •     El oro las de alabanza.
  •     El verde de abundancia, fortaleza y de naturaleza.

Pero en Europa, trsitemente, esta Navidad no será particularmente alegre. Será forzosamente triste para aquellos a los que la crisis económica ha dejado en la cuneta de la pobreza y de la desesperación del empleo. Triste para los que aun no habiendo sufrido el zarpazo de la bestia, no deberían dejar de sufrir por las víctimas del sistema que crearon los financieros sin escrúpulos.

Aunque a veces lo olvidemos, sobre todo en los tiempos de bonanza, la Navidad tiene raíces históricas y culturales nacidas del cristianismo. No debería por ello ser la fiesta del despilfarro, de la locura del asalto a los supermercados, de la angustia de los regalos forzados o de las alegrías desmedidas que olvidan el llanto de los mil millones de personas que aún pasarán hambre en esta Navidad.

Pero ante la realidad de esta angustiante crisis, sólo quiero dejar al respecto, dos importantes reflexiones:

a) La primera , que la Feliz Vanidad es la que está en crisis. La celebración del vivir para gastar y el gastar para vivir es un estilo de vida que ha terminado. El colapso económico ha derribado las Torres Gemelas del consumismo y el mundo no volverá a ser el mismo, como no lo fue tras el 11S. Sólo que esta vez el suicidio terrorista ha sido el de la propia sociedad en su conjunto, unos con más responsabilidad que otros, con más o menos consciencia. Y todos estamos recogiendo escombros, nuestros o de quienes nos rodean. b) La segunda reflexión  es que hay quienes siguen haciendo negocio de la crisis. Hoy todos son/somos más pobres, pero hay una clase “privilegiada” que no sólo sigue siendo rica, sino que es aún más rica. Queda a la luz que había y siguen habiendo Faraones, y esclavos que construían pirámides (hipotecas, preferentes, el negocio del ocio) a cambio de una sociedad de bienestar y de vivir año tras año una Feliz Vanidad.

Nadie duda de que sean necesarios los ajustes; como creemos que nadie duda que esos ajustes no son proporcionales, y que quienes manejan los hilos logran que las pirámides se sigan construyendo (eso sí, a un menor precio y a veces a costa de la salud o la vida de los esclavos).   Dicho esto, no queremos quedarnos en estas ideas, que seguro que no son novedosas, pero que queríamos dejar reflejadas. Pero como final y por encima de todo lo expuesto queremos contraponer a esa Feliz Vanidad la auténtica Feliz Navidad.

Jesús no se hizo más rico a costa nuestra, sino que para hacernos ricos se hizo sencilla y grandiosamente pobre, semejante a nosotros, y así nació, vivió, murió y resucitó.  El no hizo negocio con la crisis moral y espiritual del ser humano, sino que vino a solucionar, a pagar, el precio de nuestra deuda.

El no es una tradición, o un mito, de contenido vano y vacío. Se revaloriza cada vez más, cobra mayor sentido cuanto más patente es la corrupción, la mafia económica del poder, la inmoralidad que tiñe todas las escalas de la vida social, política y religiosa.

Y finalmente, Él trajo la auténtica respuesta al sinsentido, a la injusticia, al vacío interior. Para los pastores pobres y los sabios ricos de Oriente . Para enfrentarse al poder de los Faraones-Herodes y la jerarquía religiosa de los fariseos.  Para abrazar a Nicodemos inquietos e insatisfechos, adúlteras o prostitutas arrepentidas, ladrones de guante blanco (Zaqueos) que anhelaban cambiar de vida, leprosos rechazados por todos y samaritanos buenos.  Para señalar el camino, la verdad y la vida que sólo pueden venir de Él, no de ningún sistema religioso, político, filosófico o ideológico.

Pero, sabemos que no es fácil la esperanza cuando nos aprietan injustamente los poderes que nos hacen más pobres a costa de hacerse ellos más ricos. Sin embargo, la esperanza tiene que echar raíces precisamente en las noches de la desesperanza.

Signos y síntomas.

La navidad puede afectar la salud de algunas personas por distintos motivos.  Siguendo la canción de Leon Gieco,vemos que el autor comprendía bien lo de la depresión navideña, “Mañana no vengas a trabajar, que el pueblo estará de fiesta y no habrá tristezas…” [11]

El Dr. Elmer A. Masís Olivas. Director Procoape, Psicólogo y Reeducador para el cambio personal nos explica que el individuo con “síndrome de depresión navideña” o “Fenómeno Grinch” puede presentar:

  • Tristeza la mayor parte del tiempo y llanto sin razón aparente, durante el mes de diciembre o cerca de este. Asimismo puede presentar:
  • Desgano la mayor parte del tiempo.
  • Irritabilidad.
  • Falta de energía.
  • Falta de atención concentración.
  • Pensamiento negativo.
  • Enlentecimiento psicomotor.
  • Pérdida o aumento del apetito.
  • Pérdida o aumento de sueño.
  • Desánimo para el aseo personal diario.
  • La persona pierde el interés en comunicarse con los demás.
  • No desea hablar ni que le hablen de Navidad ni algo relacionado.
  • Pensamiento e intención suicida.

Algunas recomendaciones:

Ante tal situación es importante:  Si los síntomas están generando problemas serios, es importante buscar ayuda profesional psicológica, reeducativa y médica. Asimismo, mientras la persona pueda hacerlo, es importante :

  • Rodearse de gente y compartir más con amigos o familiares. El rodearse de personas comprensivas, que apoyen y que conversen del problema, puede resultar altamente terapéutico.
  • Analizar pensamientos distorsionados que generan síntomas depresivos es necesario y convencerse de que tales pensamientos no tienen sentido e interfieren con el estado de ánimo.
  • Asimismo es importante, darse cuenta de las conductas altamente inconvenientes, que se generan a partir de estas emociones y pensamientos y buscar alternativas de cambio. Es necesario que el paciente trate de comportarse de la forma contraria a como se sentiría tentado a hacerlo. Hacer el esfuerzo puede representar todo un reto, pero puede ser de enorme beneficio.
  • Otras opciones importantes para un cambio es hacer una “lista de gratitud”. El realizar una lista de las situaciones que se tienen y que le rodean, puede ayudar a superar esta etapa depresiva. El darse cuenta de que se tiene una familia que apoya, que se tiene salud, un trabajo, sólo para citar algunos ejemplos, pueden resultar beneficioso para estas personas.
  • Siempre que se pueda cambiar el ambiente que evoca recuerdos desagradables, es importante hacerlo.
  • Es recomendable hacer actividades que generen placer. Cada paciente debe definir cuales son esas actividades.
  • Pertinente es cuidar la dieta y el descanso, evitar situaciones altamente estresantes, así como evitar compartir con personas que afecten más el estado de ánimo.
  • La práctica de un deporte, preferiblemente ejecutado al aire libre y con supervisión profesional, es altamente recomendable.
  • Evitar la ingesta de alcohol en exceso o drogas no recomendadas por el médico. El olvido que proporciona el alcohol por ejemplo, es sólo temporal y no contribuye a resolver las dificultades.
  • Busque tener un apoyo psicológico con un profesional, que le permita fortalecerse, cada vez más, a nivel emocional, esto con sus correspondientes implicaciones a todo nivel.

El árbol de Navidad puede afectar a tu estado de ánimo

En estas fechas navideñas en las que la nostalgia por los seres queridos que ya no están, o la soledad nos aguardan, a veces es bueno tener también un apoyo pastoral que nos ayude a ver las cosas desde otro punto de vista.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín); y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos). Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, los conversos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado.

Se dice que san Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por los Reyes Magos o Papá Noel dependiendo la leyenda de la región donde se encuentre.

Es posible que el primer árbol navideño, como se conoce en la actualidad, surgiera en Alemania, donde se implantó por primera vez en 1605 para ambientar el frío de la Navidad, comenzando así su difusión. A Finlandia llegó en 1800, mientras que a Inglaterra lo hizo en 1829, y en el Castillo de Windsor se vio por primera vez en 1841, de la mano del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria.

La costumbre de adornar un árbol en los hogares españoles fue traída en el año 1870 por una mujer de origen ruso llamada Sofía Trubetskaya, que después de enviudar del duque de Morny, hermanastro de Napoleón III, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español Pepe Osorio, el Gran Duque de Sesto, uno de los mayores promotores de la Restauración borbónica que permitió a Alfonso XII reinar. Por ello, parece ser que la primera vez que se colocó un árbol navideño en España fue en Madrid, durante las navidades del año 1870, en el desaparecido palacio de dichos nobles, el palacio de Alcañices, ubicado en el Paseo del Prado, esquina con la Calle de Alcalá.

Un estudio cientifico reciente, de la Universidad de British Columbia (Canadá), revela que estar en presencia de un árbol de Navidad puede afectar negativamente al estado de ánimo de personas que no celebran la Navidad o profesan una religión diferente al cristianismo.

Para llegar a esta conclusión, el psicólogo Micahel Schmitt y sus colegas preguntaron a una serie de sujetos que rellenaran cuestionarios sobre sí mismos mientras se sentaban en una habitación “aséptica” o en una habitación con un pequeño árbol de Navidad como decoración. Los voluntarios que no celebraban la Navidad o que no eran cristianos mostraron estados de ánimo más negativos, baja autoestima, inseguridad y un sentimiento de exclusión en presencia del árbol de Navidad. Por el contrario, las personas que celebraban la Navidad respondieron con un estado de ánimo más positivo en presencia del árbol.

“Estas manifestaciones pueden hacer que las personas de determinadas culturas o creencias se sientan excluídas, algo a tener en cuenta en espacio sociales donde se valora el respeto a la diversidad cultural y religiosa, como los colegios o los lugares de trabajo”, afirman los investigadores en la revista Journal of Experimental Social Psychology.[5]

El árbol de Navidad es un elemento decorativo, típico de la fiesta de Navidad. Tradicionalmente suele emplearse una conífera de hoja perenne, destacando entre ellas las especies abies nordmanniana y picea excelsa,1 comúnmente conocidas como abeto. En la actualidad también está muy popularizado el uso de árboles artificiales, de plástico y otros materiales sintéticos. Se decora con adornos como bolas de colores de cristal u otro material menos frágil, luces, estrellas, lazos, espumillones u otras decoraciones.

¿Existe una fórmula matemática para el árbol de Navidad perfecto?

Sí, según acaban de demostrar estudiantes de la Universidad de Sheffield (Reino Unido), que han desarrollado una calculadora que estima en base a cuatro fórmulas matemáticas cuántas bolas, espumillón y luces se necesitan para decorar de manera óptima el árbol de Navidad. Así, por ejemplo, el número de bolas que deberían adornar un árbol de 180 centímetros de altura sería 37, a lo que se sumarían 565 centímetros de luces navideñas y 919 centímetros de espumillón. En cuanto al tamaño que debería tener la estrella que lo corona, se calcula dividiendo la altura del árbol en centímetros por 10.

“Esperamos que nuestras fórmulas permitan que la Navidad sea más fácil para todos”, aseguran sus creadores. Además de para uso doméstico, la aplicación también permite calcular la decoración que requieren los grandes árboles navideños que se colocan en las plazas de las ciudades en estas fechas. Por ejemplo, el de la Plaza Trafalgar (Londres), con 21 metros de altura, necesitaría 433 bolas para lucir “perfecto”.

La psicología del regalo

Que alegria, que felicidad es poder dar, hacer regalos, compartir con otros algo de lo mucho o poco que Dios nos ha permitido tener. Que hermosa sonrisa habia en el rostro de mi esposa cuando le entregué una hermosa tarjeta de navidad que uno de los lideres de la iglesia nos regaló, con un obsequio dentro de ella por su cumpleaños. Realmente es mejor dar que recibir.

regalos-navidadA los científicos se les ha dado por estudiar la psicología que hay detrás de la costumbre navideña de regalar. Y han descubierto, entre otras cosas, que los individuos narcisistas compran grandes regalos, tanto para los demás como para sí mismos, con el fin de destacar entre la multitud y hacer sentir a los demás que “son únicos”. De ahí que sean más propensos a adquirir y osbsequiar a sus familiares y amigos con productos de ediciones limitadas, tal y como explica Aiden Gregg, de la Universidad Southampton (Reino Unido), coautor de un reciente estudio al respecto.

“Es como si, al regalar, los narcisistas intentaran que los que le rodean fueran tan especiales como se consideran ellos”, sugieren Gregg y sus colegas.[2]

Y encima de males, se agrega ahora el hecho de que los medios de comunicación agudizan este problema al bombardear a los televidentes con anuncios acerca de los regalos que podríamos -y deberíamos- regalar a nuestros seres queridos. La mayoría de las propagandas y películas que se presentan durante esta época del año enfatizan el vínculo familiar, el calor del hogar y el reencuentro con seres queridos. Para muchos, este tipo de anuncios son como volver a abrir la herida una y otra vez.

A mi esposa le enviaron de una de las grandes tiendas de Tampa un bono descuento para incentivarla a la compra de objetos tecnológicos. Decir que ella justo estaba deseando adquirir una camara de fotografias digital y aprovechamos el descuento, pero el consumismo te induce a comprar lo que sea, al precio que sea.

Por otro lado, una reciente investigación estadounidense publicada en Journal of Consumer Research revelaba que, cuando se trata de regalar, más no significa mejor. En concreto, si en un paquete agregamos un obsequio barato a uno más caro –algo que suelen preferir quienes regalan si tiene poder adquisitivo- se reduce el efecto positivo del segundo en quien lo recibe. En otras palabras, los destinatarios de un presente apreciarán más un regalo más caro si es el único que reciben. Es lo que se denomina “paradoja del obsequiante”.

¿Por qué se pone el belén?

Que bonito es el pesebre,no es cierto? A los niños les gusta mucho, y es una hermosa oportunidad para inculcarles la existencia de Jesús a las criaturas.

Cuenta una leyenda, que en la Navidad de 1223, San Francisco de Asís reunió a los vecinos de Grecio (Italia) para celebrar la “Misa del Gallo” (tradición de la iglesia católica, a las 12 de la noche) en torno a un pesebre con una figura del niño Jesús que el propio santo había moldeado. En el momento más solemne de la misa, la figura cobró vida y extendió sus brazos hacia el de Asís. Otras versiones señalan que este mismo santo hizo la representación de la Navidad con figuras para que todos pudieran entenderla, lo que se convirtió en una tradición. De igual forma, los misioneros usaron este recurso en América para explicar el Misterio a los indígenas.

Si buscamos el sentido de la navidad en el pesebre de Belén veremos que la Navidad es mucho más que regalos, muchos más que pasar en familia, mucho más que un árbol o un “nacimiento” en la sala. Navidad es el recuerdo imborrable del más grandioso regalo que jamás hubiésemos podido recibir: Dios entregándose a sí mismo por amor a nosotros.

El recuerdo de Navidad debería ser el recuerdo de lo que ya hemos recibido: Emanuel, es decir, Dios está con nosotros.

En la vida de Jesús hay un momento en el que se menciona la profunda soledad que debe pasar. Cuando se aproxima la cruz y todos lo abandonan. Dice el texto: Pronto, muy pronto, todos ustedes huirán, cada uno por su lado, y me dejarán solo…

Ese sentimiento de abandono y soledad que en ocasiones puede consumirnos, también se acerco a Jesús. Con todo, él también recuerda la promesa de nuestro Dios de estar con nosotros en el valle de sombra y de muerte y termina la frase diciendo: Pero no estaré solo, porque Dios mi Padre está conmigo.

Navidad es el recuerdo del Dios que camina con nosotros. Avanza cuando avanzamos y se detiene a nuestro lado cuando nos detenemos. En palabras de Taylor Caldwell:

“No estoy sola en absoluto, pensé. Nunca he estado sola. Y ese, por supuesto, es el mensaje de la Navidad. Nunca estamos solos. No lo estamos cuando la noche es más oscura, el viento es más frío y el mundo asemeja más indiferente. Por esto sigue siendo el tiempo en que Dios decide” [4]

Conclución

Leon  Gieco, canta “Señora, gracias por lo que me da, pero yo no puedo esto llevar porque mi vida no es de Navidad. Señora, ¿cree que mi pobreza llegará al final comiendo pan el día de Navidad?” [11]

Pero, recordemos que, gracias a Dios, la Navidad es siempre una excelente oportunidad para volver al cristianismo originario: a) En primer lugar, existe el mensaje de Jesús: la experiencia de Dios como Padre, el amor incondicional, la misericordia y la entrega radical a un sueño: el del Reino de Dios. b) En segundo lugar, existe el movimiento de Jesús c) En tercer lugar, están las teologías sobre Jesús, escritas en los evangelios, escritos 40-50 años después de su ejecución en la cruz.

Jesús, el Jesús real del Evangelio, es la persona que responde a todas nuestras grandes preguntas. Cómo escribir esa respuesta en nuestra vida queda en la pluma y el tintero de cada uno de nuestros corazones.

Cuando los pastores de Belén temblaron de miedo, fueron amonestados por el ángel: “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:  que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” (Luc. 2:10-11, RV).

Tomamos nota de que el Salvador recién nacido también se le llama “Cristo el Señor.” Para los pastores asombrados estos títulos estaban llenos de significado. Este Salvador es el Cristo, el Mesías esperado de Israel. Cada Judío recordó la promesa de Dios de que algún día el Mesías, el ungido del Señor, vendría a salvar a Israel. Este Mesías-Salvador es también Señor. Él no sólo salvará a Su pueblo, sino que El será su rey, su Soberano.  El ángel declara que el Salvador, el Mesías-Señor ha nacido “a vosotros.” El anuncio divino no es un oráculo de juicio, sino la declaración de un regalo. El Rey recién nacido ha nacido para nosotros.

Estos son, pues, los sentimientos que queremos alimentar en esta Navidad en medio de una situación sombría para la Tierra y para la humanidad. Sentimientos de que todavía tenemos futuro y de que podemos salvarnos porque Dios se encarnó en este mundo y no permitirá que se hunda totalmente. En él se manifestó la humanidad y la jovialidad del Dios de todos los pueblos. Todo lo demás es vanidad.

El ideal de navidad, el “verdadero sentido de la navidad” como se acostumbra llamarlo hoy en día, tiene que ver únicamente con el poder pasar con nuestra familia, poder darles un regalo, aunque no sea muy costoso. En una página leía que navidad es:

“una palabra de aliento para un amigo, o estar en completa paz con tu familia, o hablar con esa persona que tanto amas”[3]

El problema es cuando por diversos motivos no podemos lograr esto. Y allí la tenemos: la depresión navideña.

A medida que nuestro mundo se vuelve más lejano a Dios y más “independiente”, es mayor la pérdida de sentido de una fecha como Navidad. Tal vez podamos afirmar en este caso las palabras de Efesios 2:12, es decir, donde no hay Dios, la esperanza va perdiéndose. La búsqueda por el “verdadero sentido de la navidad” cuando excluimos a Dios de nuestro panorama se asemeja al hombre que buscaba sus llaves debajo de un farol porque allí hay más luz aún cuando no es allí donde las ha perdido.

Hace alrededor de 2.000 años no hubo lugar en el mesón de Belén para acoger a María, quien estaba a punto de dar a luz a su hijo Jesús.

Ese mesón es una imagen de nuestra humanidad, la cual no tuvo lugar para el Salvador del mundo. Pero su actitud, ¿ha cambiado en nuestros días? No, incluso entre los que se llaman cristianos, son muchos los que hoy en día no lo han recibido realmente. Sin embargo, aunque los hombres no quisieron dar otro lugar a Jesús, excepto una cruz para deshacerse de él, el Dios de gracia continúa incansablemente anunciando su mensaje de salvación y abriendo el cielo a todos los que lo aceptan.

Jesus, el Hijo de Dios, llamado también “el profeta nazareno” fue siempre una perosna que desafio la fe de las multitudes.

Y el cristianismo original es todo él una provocación, pues enseña el amor al enemigo. Más aún, pide que se haga el bien al que te ha hecho del mal. Locura. Ese mismo profeta condenó las ambiciones terrenales de sus apóstoles recordándoles que en vez de acumular inútilmente, mirasen a los lirios del campo y a los pájaros del cielo que no tejen ni tienen graneros y nunca les falta ni vestido ni comida. Metáfora también de la esperanza.[7]

Si alguien recibe a Jesús como su Salvador personal, le está reservado un lugar para siempre en la casa del Padre, en el cielo. El deseo de Dios es que su casa “se llene” de hombres y mujeres rescatados por la sangre de Cristo vertida en la cruz. Jesús pagó el precio de ese lugar, de modo que es gratuito para todos los que depositan su confianza en él.

¿Nos atreveríamos a descuidar un amor y una salvación tan grandes? ¡Tengamos cuidado! Un día la paciencia de Dios se acabará y la puerta del cielo se cerrará. ¡Entonces será demasiado tarde! ¡No espere más! Acepte hoy el lugar que Dios le ofrece junto a él para ser feliz eternamente con Jesús.

También quiero que entiendas que

El cristianismo no es pasividad ni tolerancia frente a la injusticia. Es dinamismo y lucha a favor de la justicia y de la libertad. Es lucha. El 15-M y todos los movimientos que este año han llenado las plazas del mundo pidiendo libertad eran de alguna forma una Navidad anticipada de lucha por la democracia. Cristiana es la lucha a favor de los derechos humanos y cristiana es la virtud de la esperanza, el no ceder al desencanto, el no negar una sonrisa al que pasa a tu lado, aunque en ese momento te apriete el alma.[8]

Ah, sí, una sonrisa podría ser esta Navidad un regalo nuevo, original, diferente y, además, gratis.

¡Feliz Escrituras! ¡Feliz Navidad!

Gieco también termina su canción cantando

Mi padre me dará algo mejor,
me dirá que Jesús es como yo,
y entonces así podré seguir…

Viviendo, viviendo,
viviendo, viviendo,
viviendo, viviendo,
viviendo, viviendo. [13]

——

Notas

[1] http://iglesiaalianzacarcelen.wordpress.com/2011/12/15/depresiones-navidenas-y-verdaderos-sentidos-de-la-navidad/

[2] http://www.muyinteresante.es/la-psicologia-del-regalo

[3] http://iglesiaalianzacarcelen.wordpress.com/2011/12/15/depresiones-navidenas-y-verdaderos-sentidos-de-la-navidad/

[4] http://iglesiaalianzacarcelen.wordpress.com/2011/12/15/depresiones-navidenas-y-verdaderos-sentidos-de-la-navidad/

[5] http://www.muyinteresante.es/el-arbol-de-navidad-puede-afectar-a-tu-estado-de-animo

[6] http://informe21.com/depresion/%C2%BFen-navidad-nos-deprimimos-mas

[7] http://elpais.com/diario/2011/12/23/opinion/1324594805_850215.html

[8] http://elpais.com/diario/2011/12/23/opinion/1324594805_850215.html

[9] http://informe21.com/violencia/especialistas-aseguran-violencia-adiccion-pueden-ser-manifestaciones-depresion

[10] [11][12] [13] http://letras.terra.com/mercedes-sosa/63311/

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