La conflctiva sociedad de Jesús parte 4


La conflctiva sociedad de Jesús parte 4

Movimientos Bautistas

En la Palestina del siglo I aparecieron varios grupos religiosos que predicaban entre el pueblo pobre invitando a la salvación. Se caracterizaron por ser movimientos abiertos y no sectarios, dirigidos a todos, incluso a los pecadores.

Tenían como gesto visible el bautismo de conversión y perdón de los pecados. El grupo reunido en torno a Juan el Bautista permaneció hasta el tiempo de las primeras comunidades cristianas.

Grupos no Judíos

Los samaritanos

Estaba formado por la población de la región de Samaria. Los antagonismos entre judíos y samaritanos tenían un antiguo origen, desde que estos últimos se separaron de la comunidad judía y edificaron su lugar de adoración en la cima del monte Garizín, cercano a la ciudad de Siquem. La hostilidad tenía su fundamento en que los judíos consideraban al pueblo samaritano impuro por su origen mestizo. Recordemos que a la caída del reino del norte, en el año 722 a.C., los asirios deportaron a parte del pueblo y trasladaron a Samaria a pueblos paganos provenientes de la región mesopotámica. Reconocían los libros del Pentateuco y seguían sus normas, pero no reconocían a Jerusalén ni a su Templo.

En los tiempos de Jesús, las relaciones eran muy hostiles. Cuando los judíos de Galilea atravesaban Samaria para llegar a Jerusalén, frecuentemente había problemas.

Jesús no encontró alojamiento en Samaria, cuando la cruzó en viaje, porque se dirigía a Jerusalén, ciudad odiada por los samaritanos. Los judíos los trataban con desprecio, equiparando su posición con los paganos. Les estaba prohibido el acceso al interior del Templo, considerándolos impuros y causantes de impureza.

Los pecadores

No se puede finalizar la presentación y descripción de la composición de la sociedad judía del tiempo de Jesús sin hablar de los pecadores.

Dentro de la sociedad conformaban un grupo de características definidas. Su perfil coincide en muchas características con el pueblo sencillo denominado “pueblo de la tierra”, o “ham ha ’ares”.

A ellos pertenecía una buena parte del pueblo pobre (que muchas veces encontramos en los evangelios, acudiendo en multitudes anónimas al encuentro de Jesús). Por su ignorancia, falta de instrucción y desconocimiento de la ley, estaban permanentemente expuestos a transgredir alguna norma o prescripción relativa a las leyes de pureza, que los convertía en pecadores. El aumento de los mandamientos había sido tan exorbitante que muy pocos alcanzaban a conocerlos.

Existían 613 mandamientos (365 prohibiciones, de las cosas que no se podían o debían hacer; y 248 prescripciones). Sólo los que accedían a la instrucción (aprendizaje de la Ley), que, por supuesto, no eran la mayoría del pueblo, llegaban a conocer bien todas las normas. El seguimiento rígido de las mismas separaba a los “cumplidores” (minorías) de los “pecadores” (mayorías). La aversión hacia estos últimos era tal que llegaba al extremo de aconsejarse no entablar relaciones con ellos, ni comerciar ni aceptar nada de su parte.

publicanos

También existían listas de oficios y profesiones consideradas despreciables y con diverso grado de impureza. Por lo tanto, quienes las ejercían pasaban a integrar el conjunto de pecadores. Entre estas profesiones encontramos:

• Oficios relacionados con los transportes (cuidador-guía de asnos, o de camellos, marinero, cochero). Podían llegar a robar algo de las mercancías o equipaje transportado.

• Pastores. Se decía que llevaban los rebaños a pastar a campos ajenos, y que robaban parte de los productos del rebaño.

• Publicanos. Se enriquecían engañando a los demás.

• Y también ladrones, prostitutas, jugadores, usureros.

En los evangelios encontramos muchas citas en las que se asocia a estas profesiones con el rótulo de pecadores.

Y existían otras más. Se conservan diversas listas, no siempre coincidentes. Integraban el grupo también los enfermos. En la forma de pensar de la época, era común asociar la enfermedad con el pecado, ya sea del mismo enfermo o de sus antepasados.

La enfermedad o discapacidad de muchos se relacionaba con estar poseído por un espíritu malo. La mentalidad oriental asociaba la conducta de una persona al espíritu que la habitaba. Los evangelios nos describen, con detalle, varios casos de personas habitadas por espíritus malos.

Los pecadores podían tener diferencias en cuanto al origen de su pecado, pero compartían la marginacióndel resto de la sociedad.

Eran excluidos de la vida social al punto de no poder compartir la sinagoga. Para muchos era imposible escapar a su condición, pues si bien era factible la purificación mediante el arrepentimiento y sacrificios de expiación, todo significaba un desembolso de dinero. Y como su dinero era impuro, no lo podían utilizar. ¿De qué manera podrían arrepentirse y purificarse? Estaban condenados a la exclusión social.

En este complejo entramado social nació, vivió y predicó el reino Jesús de Nazareth. Sin tener en cuenta el contexto histórico (la realidad geográfica, política, económica, social y religiosa) de su tiempo, corremos el riesgo de leer la Biblia sin asumir los compromisos y opciones que Jesús nos señaló con sus enseñanzas y su práctica.

Ante una sociedad en conflicto (como la nuestra hoy, y como cualquier sociedad en un tiempo histórico determinado), Jesús tomó partido y anunció el Reino desde posiciones claras y categóricas.

Ello le valió la incomprensión y el rechazo, y hasta la muerte en la cruz. Para el hombre no creyente, Jesús puede ser un estimable, acaso único, modelo de lucha por la justicia y el bien de los demás. Pero su utopía de vida concluye con su muerte violenta a manos del poder religioso, económico y político de su tiempo.

Para el hombre de fe, la vida de Jesús y su práctica histórica (sus opciones concretas ante la realidad de su tiempo) han sido confirmadas por el Dios de la Vida como el camino a seguir. La resurrección de Jesús es la plena y definitiva palabra de Dios sobre cómo por qué hay que vivir.

El estilo de vida, las enseñanzas, las opciones, la práctica de Jesús, que conocemos a través del texto evangélico, se constituyen en la“norma” a seguir. Palabra de Dios que nos apunta la dirección y el camino para anunciar y construir el Reino.

En este sentido, Jesús hace historia. Desde su propia vida (sus acciones, opciones, palabras…) construye la historia que podemos continuar.

Conocer la realidad del tiempo que vivió Jesús es importante, necesario e imprescindible para entender sus opciones. Y es una invitación y un desafío a conocer también la realidad que vivimos en nuestros días.

A través del conocimiento de la compleja realidad que nos toca vivir (política, económica, social, cultural y religiosamente) podremos discernir con mayor claridad qué opciones son las que permiten vivir con mayor fidelidad la fe en Jesús y la construcción de su Reino, esperanza y utopía que comenzó acá en la tierra y es nuestra tarea.


(Material perteneciente al Curso de Formación de Animadores Bíblicos de SOBICAIN)


La SOCIEDAD BÍBLICA CATÓLICA INTERNACIONAL es una Institución fundada en 1924 por el P. Santiago Alberione, fundador de la Sociedad de San Pablo, proponiéndose dar un servicio a la Iglesia unversal mediante la difusión de la Palabra de Dios.

Promueve el encuentro personal y comunitario del Pueblo de Dios con la Biblia, su estudio y meditación.www.san-pablo.com.ar/sobicain

2 comentarios en “La conflctiva sociedad de Jesús parte 4

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