Fuerte avance del pentecostalismo (2006)


Fuerte avance del pentecostalismo (2006): Las iglesias carismáticas protestantes sustituyen al catolicismo entre los latinos de Estados Unidos y les impulsan hacia la derecha más conservadora

Como el Islam “también en relativo crecimiento entre los latinos de Estados Unidos-, muchas iglesias cristianas protestantes, y, en especial, todas las carismáticas, proveen de sistemas autosuficientes de creencias donde tanto lo conocido como lo desconocido se encuentra bien demostrado bajo un cerrado rango de respuestas que, muchas veces, llega no sólo a la explicación y regulación de las más minuciosas e insignificantes cuestiones cotidianas, como en el orden musulmán, sino a la resolución de los problemas prácticos de la difícil vida diaria, como en la asistencia social provista por muchas de estas iglesias del “carisma” cristiano o “intervención directa del Espíritu Santo”.

Basándose en un agresivo proselitismo hacia grandes masas latinas de bajo nivel cultural y social pero también en la ayuda directa a las dificultades de esas mismas masas con graves problemas de integración y pobreza, las iglesias carismáticas -y más en concreto, la pentecostal- avanzan imparables en una expansión que ya las convierte en la denominación cristiana de mayor propagación en todo el mundo, en una trayectoria inversa a la de la hoy caída en desgracia Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyo líder estadounidense acaba de ser incluído en la lista de los diez más buscados por el FBI bajo la acusación de promoción de la poligamia.

Seguimiento:

Los latinos residentes en Estados Unidos pertenecen a uno de los grupos etnosociales donde se están produciendo crecimientos más explosivos a costa del abandono de los rígidos rituales católicos, muchas veces mezclados con tradiciones indígenas precolombinas, que para muchos pierden significado ante las florecientes iglesias protestantes del éxito -primero en la Tierra, y después en el Cielo-, y ello a pesar de que la Iglesia Católica también vio cómo en los años sesenta se producían en su interior movimientos de “renovación carismática”.

Conservadores vía religión

Pero, además de consecuencias en la distribución religiosa étnica, social y territorial de la población estadounidense, la sostenida adscripción hispana a iglesias protestantes de procedencia anglosajona está conduciendo a otro fenómeno de profundo calado político: los hispanos pobres ya no son votantes seguros del Partido Demócrata sino que, a través de esa “protestantización’ radical, estarían inclinándose cada vez más hacia las filas del Partido Republicano, en un inesperado y hasta hace poco contradictorio efecto en la demografía sociopolítica del país.

Hace treinta años, el 90 por ciento de los latinos residentes en Estados Unidos era de religión católica, según estudios sociológicos. Hoy, esa proporción sería sólo del 70 por ciento, y permanece relativamente estable debido, sobre todo, al constante flujo de recién llegados, que “desembarcan” en Estados Unidos con su religión tradicional católica. La inmensa mayoría de los latinos que no son católicos, son protestantes, normalmente pentecostales o de cualquier otra denominación evangélica. Su crecimiento se basa sobre todo en las segundas y terceras generaciones, mucho más proclives a la conversión cuanto más tiempo la familia lleva residiendo en los Estados Unidos.

Curaciones y milagros

Según los testimonios recogidos tanto entre expertos como entre creyentes, los espectaculares cultos de las iglesias carismáticas y, en especial, de la pentecostal (cantos, abrazos, llantos, confesiones públicas a tumba abierta, conversiones, “curaciones”, “milagros”, y, sobre todo, “el don de lenguas”), además de la ayuda práctica para la solución de problemas cotidianos (económicos, familiares, inmigratorios), provoca que las desarraigadas masas latinas se echen en brazos del calor de una confesión que no sólo un promete éxito en la Tierra, como el de sus vecinos anglosajones, sino una relación mucho más directa con el hecho religioso y asistencial que la facilitada por las grandes y burocratizadas organizaciones católicas tradicionales.

La iglesia pentecostal acaba de celebrar su primer siglo de vida desde que fue fundada en un edificio de la calle Azusa de Los Ángeles por William Joseph Seymour, hijo de antiguos esclavos negros. Aunque su mensaje era universal, desde el principio se presentó como una “iglesia de los pobres”, a la que asistían afroamericanos pero también inmigrantes latinos, prostitutas, y pobres y marginados en general, con algunas “salpicaduras de blancos” entre sus fieles. Hoy se extiende en especial por países del Tercer Mundo, con Brasil y México como sus dos grandes y significativos centros al sur de una América Latina que ya comienza justo por debajo de Canadá.

Reivindicaciones políticas y sociales

Predicadores latinos residentes en Estados Unidos han comenzado a liderar el movimiento de proselitismo carismático y pentecostal hacia la gigantesca comunidad latina en Estados Unidos, y no sólo desde un punto de vista religioso, sino también mediante su apoyo en sus reivindicaciones políticas y sociales, una acción contagiada desde (o hacia) la iglesia evangélica anglosajona, dividida en su apoyo al movimiento reivindicativo para la consecución de ciudadanía para los entre diez y doce millones de hispanos en situación irregular en Estados Unidos.

Agresivos predicadores del pentecostalismo, como el dominicano Dawlin A. Ureña y sus apocalípticos “Ministerios antes del Fin”, no sólo concentran los mensajes religiosos tradicionales del entorno cristiano carismático sino también las convicciones del conservadurismo tradicional anglosajón estadounidense más “clásico”.

Sus virulentos alegatos anticomunistas, antiabortistas, antimusulmanes (“no todos los musulmanes son terroristas pero no encontramos noticias representando a los pacíficos”) o antigays, junto con la adscripción a movimientos tradicionalmente conservadores “como el del resurgimiento del creacionismo- sitúan su mensaje en la órbita política de la derecha republicana en mucha mayor medida que en la derecha demócrata, por no hablar de la izquierda demócrata, por lo que estas masas cristianas se inclinarían en contra de un partido como el Demócrata que siempre contó con sus votos presentes y futuros, si es que consigue sacar adelante la amnistía inmigratoria a la que se resiste el ala derecha republicana.

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http://www.nuevodigital.com/2006/05/08/fuerte-avance-del-pentecostalismo-y-de-l

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