Opus Dei cap 10 – Misterios en el Vaticano


Opus Dei cap 10 – Misterios en el Vaticano

Autor: Paulo Arieu

Introducción

Que extraños y tremendos misterios se desarrollan en el Vaticano? Cuántas intrigas palaciegas puertas adentro se dan! En este post, que es cotinuación del anterior, veremos la muerte del Papa Luciano, quien fue nombrado como el Papa Juan Pablo I. En el anterior, vimos todas las intrigas del vaticano, que mas se parece a una película de James Bond que a un centro de religiosidad cristiano.

El espionaje del vaticano, llega hasta la Meca. Todos los obstáculos son removidos, todo lo que se interponga a los intereses del Vaticano será eliminado.

En el post anterior vimos la relación del Vaticano con el Opus Dei. Espionaje, intrigas políticas, etc. son el pan nuestro de cada día. En el post anterior era la cuestión del Opus Dei. En este, aparentemente, la masonería.

Una vieja sospecha

Para quien ha seguido las informaciones publicadas sobre este tema, aparentemente, la noticia sólo tenía de sorprendente el hecho de que estos familiares del Pontífice venían a sumarse al coro multitudinario que reclama se arroje luz sobre las confusas circunstancias en que se produjo el inesperado fallecimiento.

Apenas transcurrido un mes desde la muerte, la prensa española anuncia la inminente presentación en Roma de Han asesinado al Papa (Operación Paloma), una novela en la que los periodistas Jesús Ramón Pena y Mario Eduardo Zottola sostienen que la muerte del Papa Lucíani «obedeció a un movimiento puramente económico», debido a que «el imperio financiero del Vaticano es uno de los más poderosos del mundo» y «existen poderosos motivos para intentar eliminar al máximo dirigente de esta fortuna».

Sin embargo, a comienzos de aquel mismo mes, los tradicionalistas romanos seguidores del arzobispo Lefébvre ya avanzaron la posibilidad de que Juan Pablo I hubiese sido asesinado por los masones infiltrados en las altas esferas vaticanas, a las que culpabilizaban de impulsar las tendencias reformistas postconciliares en la Iglesia, a las que supuestamente se opondría el Papa.

Albino Lucían¡, el papa Juan Pablo I, apodado El Meteorito porque su pontificado, uno de los más breves de la Iglesia, duró sólo 33 días, no murió en la cama leyendo el Kempis, como había sostenido el Vaticano hasta ahora, sino sentado en su mesa de trabajo mientras examinaba un documento secreto que le había pasado la Secretaría de Estado. El hermano y una sobrina del Papa aseguran también que el testamento de Juan Pablo I ha desaparecido.

La revelación, llamada a remover de nuevo una muerte que siempre fue considerada misteriosa, la acaban de hacer al periodista Flavio Corazza, de La Stampa, el hermano del papa difunto, Eduardo, presidente de la Cámara de Comercio de Belluno y militante de la Democracia Cristiana, y su sobrina Pía Basso, profesora de literatura y viuda desde hace dos años, quienes han añadido que también el testamento que Juan Pablo I había escrito en el Vaticano ha desaparecido.El Vaticano, por su parte, ha señalado que para ellos sigue siendo válido el comunicado oficial emitido en la misma mañana de su muerte. Los dos familiares del papa difunto, católicos fervorosos ambos, habían conservado el secreto porque les habían convencido de que lo sucedido pertenecía “a un designio inescrutable de la Providencia”.

La Sotana Roja

revistas de extrema derecha habían acusado de estar afiliados a la masonería al secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Villot, al presidente de la Congregación de Obispos, cardenal Baggio, al banquero del Vaticano, arzobispo Marcinkus y a otros prelados. En 1980, Bruce Marshali fantasea con el tema en su novela ¿Un asesino para Juan Pablo?, en la que el Papa Lucíani es envenenado por la ficticia sociedad de Los Nuevos Apóstoles, cuyos doce miembros se oponen a los cambios propulsados por el Concilio Vaticano II y apoyan como pontífice al cardenal Siri.

Tres años después en La verdadera muerte de Juan Pablo I, Jean- Jacques Thierry plantea la hipótesis de que Villot sustituyó a Pablo VI por un sosías y planeó la muerte de su sucesor cuando éste descubrió la infiltración masónica en las esferas vaticanas, insólita teoría la del doble que aún hoy sostienen no pocos ultraconservadores.

De forma más seria y mejor documentada, Roger Peyrefitte, buen conocedor de los entresijos de la Masonería y del Vaticano, sostiene en La Sotana Roja la tesis de un complot tramado por algunos prelados que mantenían estrechas relaciones con mafiosos, financieros y dirigentes de la logia P-2, encubriendo bajo pseudónimos muy evidentes a personajes que a esas alturas eran ya bien conocidos.

Y describe al Papa como un reformista liberal empeñado en erradicar la corrupción de la cúpula eclesial, presentando a Villot y a Marcinkus como instigadores del crimen, llevado a cabo por un asesino profesional con una jeringuilla envenenada, a fin de evitar su inminente destitución.

Ese mismo año, los fabricantes de best- séller G. Thomas y M. Morgan-Whitts publican Pontífice, una documentadísima investigación sobre las vidas de los tres últimos papas y las críticas circunstancias en que se desarrollan sus pontificados, en la que sugieren que la hipótesis del asesinato fue un rumor hábilmente promovido por el KGB soviético para desacreditar al Vaticano en unos momentos de gran tensión en sus relaciones con la URSS.

El Encubrimiento

La sobrina Pía ha afirmado ahora: “Aquella misma mañana, antes de las siete, me telefoneó don Diego Lorenzi, su secretario, y me dijo: ‘Su tío ha muerto. Estaba trabajando sentado en su mesa de despacho. Lo encontró muerto la madre Vincenza, pero vamos a decir a todos que estaba en la cama y que lo encontró cadáver John Magee”, explica la sobrina del Papa.

“Mi tío, cuando era papa, iba a dormir muy tarde. Se encerraba en su habitación después de cenar y leía hasta media noche. Leía los informes supersecretos que le enviaban de la Secretaría de Estado. En aquel momento seguía lo que pasaba en Panamá y en Nicaragua…”.

“La tarde de aquel jueves 28 de septiembre de 1978 estaba leyendo aquellos informes. La luz estaba encendida y lo encontró muerto la madre Vincenza, la monjita que lo atendía. Se decidió decir que lo había encontrado el sacerdote irlandés porque no parecía bien que se supiese que una monja entraba en su habitación”. La sobrina del papa Lucíani ha explicado que el cuerpo de su tío estaba aún en el sillón, con los brazos apoyados sobre él y la cabeza reclinada hacia el suelo.

En nombre de Dios La tesis de una conspiración urdida para asesinar a Lucíani con digitalina, a fin de impedir los cambios planteados por el Papa para acabar con la corrupción, es defendida en 1984 por David Yallop en su obra En nombre de Díos, resultado de tres años de intensas investigaciones en las que contó con la colaboración clandestina de algunos miembros de la curia vaticana.

Yallop demuestra que el Vaticano encubrió las circunstancias en que se produjo el fallecimiento y proporciona indicios suficientes para considerar necesaria la apertura de una investigación oficial. Su libro provocó un verdadero escándalo.

La situación era realmente grave. Hasta el punto de llevar a un esoterista ultraconservador como Jean Parvulesco a aceptar la posibilidad de que Juan Pablo I fuese ejecutado para evitar que condujese a la Iglesia a una desviación teológico, progresista y tercermundista (se refiere al «sueño revolucionario y anarquista» que Yallop atribuye al Papa Lucíani), y a sostener a un tiempo que -aprovechando estas circunstancias- Yallop y «sus comandatarios sin rostro» pretenden presentar al Vaticano convertido en «la mayor potencia criminal del mundo».

El Presidente de la Comisión Pontificia para las Comunicaciones Sociales reaccionó al libro de Yallop remitiendo a las Nunciaturas Apostólicas y a algunas Conferencias Episcopales unos folios, elaborados por monseñor Nicolini, en los que se rebatía la hipótesis de que «el llorado» Juan Pablo I pretendiese «revolucionar» la jerarquía vaticana, explicando que «imaginar un ambiente propicio a conjuras es imposible para quien vive en la realidad cotidiana del Vaticano», añadiendo que «la salud del Papa era más bien enfermiza» y dejando claro que carece de importancia quién descubrió el cadáver del Pontífice.

Pese a todo, una encuesta publicada en 1987 demostraba que el 30 por ciento de los italianos estaban convencidos de que el Papa de la sonrisa murió asesinado. Un ladrón en la noche Conscientes de la necesidad de argumentos más contundentes, las autoridades vaticanas animaron a realizar una investigación imparcial sobre el asunto al periodista John Cornwell.

Le dieron unas facilidades sin precedentes que le permitieron entrevistarse con los más importantes protagonistas de la historia que aún seguían vivos, sin imponerle condición alguna; todo ello -aclara- con la esperanza de que saldrían a la luz pruebas concluyentes de la falsedad de todas las teorías conspiratorias que durante te más de una década han sido causa de malestar para la Iglesia Católica Romana.

En Como un ladrón en la noche, nos explica que, las pruebas comenzaron a llevarme a una conclusión que me parece más vergonzosa y más trágica que cualquiera de las conspiraciones propuestas hasta el presente: Le despreciaban por su torpe forma de andar, su aspecto desganado, sus inocentes discursos, su lenguaje sencillo e imitaban el silbante tono de su voz. Se referían a él en tono condescendiente, con diminutivos.

Había interminables historias sobre su comportamiento y sus meteduras de pata… Se dejó morir por no sentirse capacitado para ser Papa… Murió solo, en el centro de la comunidad cristiana más grande del mundo, por negligencia y por falta de amor, ridiculizado y menospreciado por la institución que existía para mantenerle…

Lo peor es que el propio Cornwell le presenta a veces como alguien poco menos que delirante y estima que «su mansedumbre, su desconfianza, sus preocupaciones por los temas puramente pastorales y piadosos, no se acoplaban bien a una Iglesia que se enfrentaba a los desafíos mundanales de los ochenta y los noventa».

En similar sintonía, la de aceptar el mal menor, el historiador Ricardo de la Cierva asume en El diario secreto de Juan Pablo I que existió una trama económica, amenazas de muerte, una conspiración para acabar con el Papa, un masón convertido que le facilita la lista de sus colegas infiltrados en la cúspide eclesiástica y le avisa que van a atacarle esa misma semana… pero, finalmente, muere por causa natural, antes de que intenten asesinarle.

Puesto que se trata de una no- vela histórica, no hay forma de discernir en ella lo cierto de lo ficticio. Este libro, como el anterior, pretende tranquilizar no pocas conciencias atormentadas por la posibilidad de semejante crimen, al tiempo que incrementa la confusión en torno al tema. ¡Que se haga justicia! Y en estas circunstancias se encontraba la polémica cuando, a comienzos de 1991, las declaraciones de los familiares de Juan Pablo I vinieron a añadir leña a la caldera de las sospechas.

Como si Dios, o el demonio, se empeñase en que los trapos sucios del Vaticano siguieran siendo noticia, o bien en crear confusión en torno al tema que nos ocupa, una semana después la prensa anunciaba la próxima aparición de un libro explosivo.

La Muerte del Papa

El hermano del Papa, Eduardo, de 74 años, cuenta que tres días antes de su muerte fue a visitarlo antes de marcharse a Australia. “Nosotros nunca nos habíamos besado ni abrazado, pero aquella tarde él quiso besarme, y me abrazó con fuerza. Le pregunté si estaba bien y me dijo que sí. Pero yo me fui con un misterioso presentimiento dentro”.

En sus otros encuentros con el Papa éste nunca le había hablado del caso Marcinkus, el presidente del IOR, el banco del Papa, con quien el futuro Juan Pablo I había tenido roces muy duros cuando era aún patriarca de Venecia. Pero antes de ser elegido papa le confió: “Por desgracia, hasta los bancos fundados por los católicos y que deberían disponer de gente de confianza se apoyan en personas que de católicas no tienen ni el nombre”.

Eduardo desmiente categóricamente la visión de un papa “frágil, incapaz de llevar sobre sus hombros el peso que le había caído”. Y como último misterio, el de su testamento. Según la sobrina Pía, al ser elegido papa, su tío pidió a un sacerdote que recogiera el testamento que había escrito de puño y letra cuando estaba en Venecia y que lo rompiera.

El sacerdote no se atreví¿> a hacerlo y se lo llevó lacrado a Roma. Allí, delante de él, Juan Pablo I lo rompió y lo echó a la papelera. Y la familia sabe que escribió enseguida uno nuevo. “Pero aquel nuevo testamento,”, dice la sobrina, “nunca se ha podido encontrar”.

En realidad, el papa Luciani, afirma la familia, no tenía propiedades. Había regalado antes lo poco que tenía. Al parecer, una de las cosas que decía en el testamento era que quería ser enterrado “bajo tierra”, como Pablo VI, y no en un mausoleo. Sin embargo, su cuerpo descansa hoy, como el de muchos de sus predecesores levantado del suelo en una urna.

El jesuita norteamericano Robert Graham, expone en el mismo los resultados de su amplia investigación sobre las tramas de espionaje -propias y ajenas- que se han tejido en torno a los secretos del Vaticano, y en las que han participado no pocos religiosos. Lo que más me llamó la atención del asunto era que pocas semanas antes, a mediados de diciembre de 1990, una pequeña editorial había comenzado a distribuir el primer libro -que yo sepa- en el que un sacerdote sustenta la tesis del asesinato: Se pedirá cuenta.

En opinión de su autor, el español Jesús López Sáez, licenciado en teología, filosofía y psicología, era necesario este libro, ya que el de Cornwell no sólo «no contentó al Vaticano sino que supera incluso la distorsión que ya se había hecho de la imagen de Albino Lucíani, y es necesario hacerle justicia». «El problema de la muerte de Juan Pablo I está ahí -explica- y se puede resolver, no encubriendo ni reprimiendo el asunto, sino tratando de corazón comprenderlo. Abundan los indicios que justificarían una investigación en cualquier Estado de Derecho. Con ello no se ataca a la Iglesia; al contrario, se la defiende.

La clave evangélica es la purificación del templo, que es casa de oración y no debe convertirse en un mercado ni en cueva de bandidos. Evidentemente, lo que está en juego es muy grave: ¿Dónde ha habido más negocios? ¿En el mercado vaticano o en el viejo templo denunciado por Jesús? ¿No son demasiadas las muertes que han acompañado esos negocios? ¿Se ha hurtado a la Iglesia y al mundo la causa de la muerte de Juan Pablo I?…

Si no se responde adecuadamente a estos interrogantes, los fundamentalistas catolicos creen que la nueva evangelización quedará desacreditada como vieja comedia, desgraciada y estéril. Como dice el Señor en el Evangelio de Lucas: Se pedirá cuenta».

Resulta curioso que, tras doce años de silencio, precisamente ahora se animen a expresar sus dudas, aunque sea tímidamente. ¿Puede haber sido este sacerdote español el catalizador de esa reacción? Aunque así no fuese, hay demasiada sincronicidad entre ambos hechos como para ignorar que resultan significativos.

Pero veamos cuáles son los hechos en que se fundamenta la polémica. ¿Por qué no se hizo la autopsia? El 29 de septiembre de 1978, el Vaticano comunicaba oficialmente que, hacia las 5.30 de esa mañana, «el secretario particular del Papa, no habiéndole encontrado en la capilla, como de costumbre, le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera.

El médico, Dr. R. Buzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto agudo de miocardio». Las evidencias acumuladas posteriormente demostraron que fue la hermana Vincenza quien descubrió el cadáver, al entrar en la habitación del Pontífice, desconcertada porque no obtuvo respuesta a sus insistentes llamadas.

Según varios testigos, estaba sentado en la cama, con la luz encendida, las gafas puestas y unos papeles entre las manos. La monja corrió entonces a despertar al secretario John Magee, quien constató la muerte y llamó al cardenal Villot.

Acompañado por el médico, éste último examinó el cadáver y llamó a los embalsamadores. El problema es que las declaraciones que éstos hicieron posteriormente no coinciden con las realizadas por otros testigos.

Dada la temperatura tibia que aún mantenía el cuerpo y que fue también comprobada por sor Vincenza y por el secretario Lorenzi, los embalsamadores estiman que el fallecimiento debió producirse entre las 4 y las 5, y no a las 11, conclusión que les fue confirmada por monseñor Noé.

Pese a las protestas de algunos eclesiásticos, el cardenal Oddi declaró que el Sacro Colegio Cardenalicio ni siquiera iba a considerar la posibilidad de abrir investigación alguna sobre la muerte, ni aceptaría el menor control por parte de nadie.

Pero luego se supo que los cardenales pidieron conocer las circunstancias precisas en que aquella se produjo, ante los interrogantes que se planteaba la opinión pública, la ausencia de un boletín médico y la negativa de la Santa Sede a realizar la autopsia del cadáver que eliminase cualquier duda.

El problema es que, sin autopsia, resulta clínicamente imposible determinar que un deceso se produjo por infarto de miocardio agudo e instantáneo y que el cuadro típico del mismo no se corresponde con la disposición en la que se afirmó haber encontrado el cadáver, ya que todo parecía indicar que no hubo lucha con la muerte. Por otra parte, el sobrio estilo de vida del Papa y su tensión baja tampoco hacían sospechar semejante desenlace, ni tampoco se corresponden con una hemorragia cerebral o una embolia pulmonar, las otras posibilidades que han citado fuentes vaticanas.

Para colmo, los médicos Buzonetti y Fontana, que firmaron el certificado de defunción, reconocieron no haber prestado nunca sus servicios médicos a Lucíani, por lo que no sabían nada sobre el estado de su salud ni sobre las medicinas que tomaba; tampoco se molestaron en preguntar a quienes podían saberlo. Su muerte fue tan inesperada que el Dr. Da Ros, médico personal de Juan Pablo I, a quien había encontrado el día anterior con muy buena salud, no se lo podía creer.

Una losa de silencio La Secretaría de Estado impuso un voto de silencio a sor Vincenza, para impedirle que contase lo que había visto, aunque finalmente lo rompió, ya que -en su opinión- «el mundo debe conocer la verdad» sobre la muerte de este Papa, al que ella admiraba profundamente.

Como nos explica el padre López Sáez, «parece que el Vaticano no quiere saber de qué murió el Papa, o no quiere que se sepa, y su versión oficial ha falseado la situación, dándose la ocultación y aún la represión de toda investigación sobre este enigma». Según uno de los especialistas a los que ha pedido estudiase las circunstancias en que se produjo la muerte, el Dr. Cabrera, «ésta podría responder mejor a una muerte provocada por sustancia depresora y acaecida en profundo sueño». Por otra parte, el tono rosáceo que aún tenía su rostro a mediodía del 29 «aparece en algunas intoxicaciones, por ejemplo, de monóxido de carbono y de cianuro».

Llama la atención -continúa el sacerdote español- la prisa de Villot por embalsamar el cadáver», procedimiento habitual cuando muere un Papa.

Y ello pese a que, en cualquier Estado de Derecho, sólo se puede proceder al embalsamamiento cuando han transcurrido 24 horas desde el fallecimiento, como ocurrió tras la muerte de Pablo VI. Contrariamente a lo que se ha dicho, las normas de la Santa Sede ni prohíben ni ordenan la autopsia de los pontífices, y mediante ésta -que Villot descartó obstinadamente- podría haberse determinado si hubo infarto agudo o detectado veneno de metales pesados, pero ésta quedaría seriamente dificultada tras el embalsamamiento.

Aún en 1989 los habitantes del pueblo natal de Lucíani constituyeron un comité para pedir que se hiciese la autopsia que pese a los años transcurridos aún podría despejar algunas dudas. Sin embargo, pese a que se ha dicho que el cadáver fue embalsamado sin extraerle la sangre ni las vísceras, Lorenzi asegura que los embalsamadores «retiraron partes del cuerpo, posiblemente las vísceras».

En tal caso, pudo realizarse algún tipo de autopsia. Si así fue, ¿por qué no se ha dicho? El padre Gennari, asegura que tal autopsia se hizo, confirmando que las preocupaciones y el estrés llevaron al Papa a tomar inadvertidamente un vasodilatador, contraindicado para su tensión baja.

Pero, en tal caso, teniendo en cuenta que Lucíani era muy cuidadoso con sus medicamentos y que estos eran controlados por la enfermera sor Vincenza, cabe la posibilidad de un cambio criminal de las medicinas. En cuanto a la lectura que tenía entre sus manos cuando falleció, han circulado diversas versiones, sin que el Vaticano haya concretado de qué se trataba, incomprensiblemente.

Según Germano Pattaro, consejero teológico del Pontífice, «eran unas notas sobre la conversación de dos horas que el Papa habla mantenido la tarde anterior con el Secretario de Estado Villot». Para entender los motivos por los que alguien podría estar interesado en acabar con la vida de Juan Pablo I, es necesario recordar brevemente toda una serie de turbias maniobras que salieron a la luz años después, que afectaban directamente a las finanzas vaticanas y que Lucíani alcanzó a conocer parcialmente.

El Complot

El Banco Vaticano lava más blanco. Según se desprende de las investigaciones realizadas por Yallop, Gurwin, Sisti, Modolo, Di Fonzo, Piazzesi, Bonsanti, Doménech y Rupert Cornweil, la mafia italonorteamericana utilizó las instituciones financieras del Vaticano para blanquear dinero sucio procedente del tráfico de drogas y otras actividades delictivas. Semejante operación fue concebida por Michelle Sindona, que comienza su carrera reciclando la fortuna de los Gambino, conocidos hampones neoyorquinos, a través de un holding.

Lentamente, va forjando un verdadero imperio financiero de dimensiones internacionales. Tras entregar al cardenal Montini, el dinero necesario para la construcción de un asilo, y que realmente fue donado por la CIA y la Mafia, se convierte en su amigo y consejero financiero. Por mediación de quien años después se convertiría en el Papa Pablo VI, conoce a Massimo Spada, director del Banco Vaticano.

A través del Continental Bank of Illinois, la cuarta, parte de cuyas acciones han sido adquiridas por Sindona, se canalizarán cuantiosas inversiones vaticanas a lo largo del continente americano. Sindona traba una estrecha amistad con Licio Gelli, un poderoso empresario textil que ha combatido contra la República durante la guerra civil española, alistándose luego en las SS nazis y trabajando finalmente como agente del KGB soviético para salvar el pellejo, actividad a la que pronto viene a sumarse la de agente de la CIA, al tiempo que se enriquece ayudando en su huida a Sudamérica a numerosos nazis como el famoso Klaus Barbie.

Acusado de haber torturado a partisanos, viaja a Argentina, donde entable amistad con el presidente Perón que le convierte en el primer agraciado con la doble nacionalidad italoargentina y le nombra consejero de su país en Italia. Teje toda una red de contactos en Iberoamérica, similar a la que elabora en Italia entre empresarios, políticos y militares.

A partir de 1966, anima a muchos de estos a ingresar en la agrupación P-2, a través de la cual Gamberini, Gran Maestre del Gran Oriente de Italia, pretende contar con un grupo de personajes eminentes que fuesen favorables y útiles a la Masonería, pero que pronto escapa a su control. El poder de convicción y la creciente influencia de Gelli -convertido ya en Gran Maestre de la Logia P-2- llevan a muchos a ingresar en ella convencidos de que les resultará de gran ayuda en sus carreras.

Gelli se dedica a acumular secretos que le permiten incrementar su poder y chantajear a otros para que se integren en su logia, convirtiéndose así en el epicentro donde confluyen las más confidenciales informaciones del país, gracias a las cuales manipula las más diversas instancias.

Las amistades argentinas de Gelli Para centralizar sus actividades en Iberoamérica, Gelli compra una mansión en Montevideo, jactándose de ser amigo de poderosos hombres de negocios y de dirigentes derechistas de todo el continente. Contribuye al retorno de Perón, en 1973 asiste como invitado de honor a la inauguración de su presidencia y Andreotti comenta, asombrado, el respeto reverencial que el general le profesaba, asegurando que vio cómo Perón se arrodillaba ante Gelli.

Su influencia en Argentina estuvo asegurada sucesivamente por el ministro-ocultista López Rega, y – tras el golpe militar- por el General Suárez Masón y por el Almirante Massera, ligados a los escuadrones de la muerte y miembros de la P-2. Junto a ellos, Gelli hace suculentos negocios, comprando principalmente petróleo y armas.

Gelli y Sindona se introducen en las más altas esferas vaticanas de la mano de Umberto Ortolani, abogado y Gentilhombre de Su Santidad, que se convertirá en el lugarteniente de Gelli dentro de la P-2, conociendo así a monseñor Paul Marcinkus. Hijo de lituanos y criado en Chicago, en 1963 éste se había convertido en el corpulento guardaespaldas e intérprete predilecto de Pablo VI, salvando su vida en Manila y ganándose su plena confianza.

Cuando es encargado de dirigir el Instituto para las Obras de Religión (IQR), aparato financiero del Vaticano, el obispo Marcinkus utiliza los consejos y la red bancaria internacional de Sindona para invertir buena parte de la fortuna del Vaticano, al tiempo que Sindona utiliza la estructura bancaria de la Santa Sede para evadir impuestos y blanquear el dinero de la Mafia y Gelli garantiza la cobertura política de las operaciones. Los escándalos financieros En 1973 Sindona se ha convertido en el banquero más importante del país.

El primer ministro le saluda como el salvador de la lira y el embajador norteamericano le califica el hombre del año. Pero la crisis del petróleo, sus operaciones especulativas y los rumores sobre sus relaciones con la Mafia contribuyen a que su imperio se derrumbe en menos de un año.

Sindona huye a Estados Unidos y el Vaticano pierde una cifra considerable en la operación, hecho desmentido por Marcinkus, quien niega conocer a Sindona. Roberto Calvi, que conoció a Pablo VI cuando era arzobispo de Milán, trabó relación con Sindona -probablemente por intermedio de Spada y Marcinkus- cuando era subdirector general del Banco Ambrosiano. Había razones sobradas para este encuentro: el IOR era propietario de buena parte de las acciones del Ambrosiano y de la mitad del Finanbank, uno de los bancos suizos de Sindona. Gracias a estos apoyos en 1971 Calvi se convierte en presidente del banco y no tardará en ser tesorero de la P-2.

Tras el crack Sindona, el IOR encarga a Calvi de sus inversiones en el extranjero, prestando su nombre para que éste compre la mitad de las acciones de la Banca Mercantile florentina y Marcinkus forma parte de la directiva de la sucursal en Bahamas del Ambrosiano. Gelli viaja a Nueva York, donde Sindona había sido detenido acusado de fraude y testifica que su amigo era víctima inocente de una intriga comunista. Allí, Sindona le presenta a Phil Guarino, director de la campaña electoral de Reagan, a cuya inauguración presidencial le invitará.

En 1977 Sindona le recuerda que considera propios la mitad de sus negocios. Dado que éste no cumple su promesa de enviarle dinero, dos meses después ordena empapelar el centro de Milán con llamativos carteles que denuncian a Calvi como estafador, defraudador y traficante de divisas, y finalmente hace llegar al gobernador del Banco de Italia una carta que acorralará definitivamente a Calvi. En 1979 Sindona renueva sus ataques contra Calvi y el Banco de Italia inicia una investigación sobre esta entidad. En nombre del dividendo En medio de tales problemas, en agosto muere Pablo VI y los cardenales no tardan en elegir sucesor suyo al patriarca veneciano Albino Lucíani.

Este Pontífice tan popular trae aires decididamente renovadores. Y había demostrado ya su firmeza ante dos escándalos económicos, uno de ellos relacionado con la venta de la Banca Católica del Véneto a Calvi, por parte de Marcinkus en 1972.

Tras la operación, este banco cesó de hacer préstamos a bajo interés con los que había favorecido a los menos privilegiados. A petición de sus obispos, Luciani comenzó a investigar, no pudiendo dar crédito a lo que descubrió sobre Calvi y Sindona. Cuando le comentó el problema a Benelli, sustituto de la Secretaría de Estado, éste le explicó que sabía se trataba de una más de las operaciones financieras urdidas por los banqueros y Marcinkus para evadir impuestos y especular ilegalmente. Lucíani comentó: ¿Qué tiene que ver todo esto con la Iglesia de los pobres? En nombre de Díos. Y Benelli le replicó: «No. En nombre del dividendo».

Así que Juan Pablo I sabe a qué atenerse. Encarga al cardenal Villot la inspección financiera del IOR. Entretanto, Calvi ha comenzado a desprenderse de todas sus acciones, cuando se entera de que el Papa ha decidido reemplazar a Marcinkus e intentar devolver a la Iglesia a una situación de pobreza evangélica. Se asegura que el 12 de septiembre el Papa tiene en su poder una lista con los nombres de 121 funcionarios del Vaticano que presuntamente pertenecen a la masonería, entre los que figurarían Villot, Casaroli y Marcinkus.

El día 13 llama urgentemente a G. Pattaro como consejero, confesándole su desconcierto ante las relaciones de enfrentamiento entre los miembros de la curia. Marcinkus, jurará a Cornweil que ni él ni nadie del Vaticano es masón, lo que se contradice con muchas investigaciones. Tras la única audiencia que mantiene con el Papa, comenta a sus ayudantes: «¡Qué barbaridad! ¡Parece agotado!» Es peligroso expulsar a los mercaderes del templo Según diversos testimonios, el Papa se propone sustituir a Villot por Benelli -gran adversario de Marcinkus- como secretario de Estado, entre otros cambios.

En la tarde del 28 tiene una larga conversación con Villot en la que le comunica su decisión de realizar importantes cambios y de poner fin a las relaciones entre el IOF y el Ambrosiano. Esa misma noche, Lucíani fallece.

Alguno de los que estaban informados del nuevo rumbo planeado por el Papa pudo informar de ello a Calvi o a Gelli. Y alguien que tuviese acceso a la habitación de Lucíani pudo provocar su muerte. Se conocen unos cuantos casos de pontífices que murieron envenenados. Y tenemos además la lista de los atentados con la P-2 y de muertes relacionadas con la quiebra del Ambrosiano. El padre López Sáez ha expuesto de forma sumamente clara y sintética las más destacadas evidencias que le llevan a sostener la tesis de que se trató de una muerte provocada, y que hasta ahora el Vaticano no ha acertado a refutar con precisión.

Por el contrario, además de que muchas de las relaciones delictivas del IOR están más que bien fundamentadas, su entrega de más de 240 millones de dólares a bancos acreedores de todo el mundo, por sus responsabilidades relacionadas con la quiebra del Ambrosiano, demuestran los intereses comunes de ambas entidades. La extraña caída de la logia P-2 En sus recientes declaraciones, Eduardo Lucíani, hermano del Papa, ha explicado la extraña forma en que Juan Pablo I se despidió de él, tres días antes de su muerte: Nunca nos habíamos besado ni abrazado, pero aquella tarde quiso besarme y me abrazó con fuerza.

Le pregunté si estaba bien y me dijo que sí. Pero yo me fui con un misterioso presentimiento. Eduardo añadió que en sus encuentros con el pontífice, nunca se refirió a los problemas de IOR, pero antes de ser elegido Papa le confesó: «Por desgracia, hasta los bancos fundados por católicos, que deberían disponer de gente de confianza, se apoyan en personas que de católicas no tienen ni el nombre».

Procesado por 65 delitos cometidos en Estados Unidos, Sindona es encarcelado en marzo de 1980, concediéndose su extradición a Italia donde fue condenado a cadena perpetua por la muerte del fiscal encargado de investigar la quiebra de sus bancos. A los dos días de estar encerrado en una cárcel de máxima seguridad, sufre un extraño ataque descrito como infarto o derrame cerebral, pero que parece fue producido por cianuro, falleciendo. Ortolani, acusado de participar en la quiebra fraudulenta del Ambrosiano, permanece varios años refugiado en Suramérica, antes de regresar a Italia, donde es procesado.

Logrando Entender

En marzo de 1981, la policía italiana intenta detener a Gelli como implicado en la fuga de Sindona, pero éste ha desaparecido de su villa residencial, donde encuentran los archivos de la P-2. Entre sus 953 miembros descubren a muchas de las personalidades más poderosas de Italia, como Andreotti y otros ex primeros ministros, 3 ministros en activo, 90 jueces, 43 parlamentarios, líderes de todos los partidos a excepción del comunista, banqueros, propietarios y directores de diarios, 183 oficiales de los tres ejércitos, incluido el comandante de las Fuerzas Armadas y 2 directores de los servicios de inteligencia.

La estrategia de la tensión Cuando la prensa la descubre, se inicia una crisis que culmina con la caída del gobierno de coalición encabezado por Foriani, muchos de cuyos colaboradores eran miembros de la P-2. Como uno de los acusadores explicará, la Logia P-2 «combinó política y negocios con la intención de destruir el ordenamiento constitucional del país».

Se refería a las implicaciones de la P-2 en atentados terroristas que crearon en Italia una estrategia de la tensión que la predispuso a varias tentativas de golpe de Estado, en las que participó la Logia, a la par que fomentaba el temor de diversas instancias a que los comunistas llegasen al poder, dentro de un mare mágnum de extrañas relaciones que CIA, Mafia y Masonería mantuvieron en Italia desde la Segunda Guerra Mundial y a las que no fueron ajenas altas personalidades vaticanas.

En julio, la hija de Gelli viaja a Italia sin encubrir su identidad, siendo detenida en el aeropuerto y encontrándose en un doble fondo de su equipaje una serie de documentos relativos a la P-2, uno de los cuales es descrito como un informe secreto de la CIA falsificado que se refería a intentos de subvertir a Europa occidental y a Italia en particular. Resulta impensable que, tras haber sido sacados del país, semejantes documentos se pongan al alcance de la policía, a no ser que tras semejante maniobra se esconda una intención oculta.

Ya el periodista P. Hebbiethhwaite se había extrañado de que en los archivos de Gelli no hubiese nombres de comunistas italianos ni de otros países, resultando complejo entender cómo sin tales intermediarios había realizado buenos negocios con países del Este y entablado amistad con el dictador Ceaucescu, sospechando que tales nombres podrían haber sido eliminados por el propio Gelli que habría dejado todo aquel material dispuesto para ser encontrado, en lugar de haberlo destruido.

Stephen Knight, un investigador imparcial que ha denunciado la infiltración del KGB en la masonería británica, recuerda que Gelli trabajó para la inteligencia soviética y sostiene que, la P-2 fue un programa patrocinado por la KGB para desestabilizar Italia y llevar a los comunistas al poder por primera vez en un país occidental.

Esto explicaría en su opinión por qué se encontraba entre sus archivos un documento en el que se describe la estructura de¡ KGB, aunque no se pregunta por qué lo dejó tras él, así como las motivaciones ocultas del escándalo de la P-2 y su conexión con el atentado que sufrió Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, poco después de descubrirse los documentos de la Logia.

Pero esa es otra historia y las claves de todo el embrollo podrían encontrarse en otro nivel: el de los oscuros designios de las fuerzas que rigen la extraña dialéctica del ajedrez planetario, situándose «más allá del bien y del mal», como veremos en otra ocasión. Un viaje sin retorno El 20 de ese mismo mes, Calvi es detenido por la quiebra del Banco Ambrosiano, ejerciendo una enorme presión sobre Marcinkus y Menini, directivos del IOR, para que acudan en su ayuda, comunicando a su esposa y a su hija que las operaciones anómalas por las que iban a procesarle habían sido realizadas en representación de esta institución bancaria del Vaticano, según constaba en documentos guardados en la Banca suiza del Gottardo.

Un año después de ser condenado y puesto en libertad bajo fianza, Calvi vuela a Londres. Hay quien sospecha que busca ayuda en una Logia de Londres, a la que decía pertenecer y a la que atribula poderosas influencias financieras. Sea corno fuere, su cadáver es hallado colgado de un puente londinense, con los bolsillos repletos de piedras. Un tribunal de Milán sostendrá que fue asesinado, mientras su viuda asegura que «fue víctima de feroces luchas vaticanas», y recuerda que, cuando Gelli llamaba a Calvi para chantajearle y le preguntaban quien era, desde 1978 siempre respondía: Lucíani, el apellido del Papa muerto ese año.

Cuando Yallop intentó entrevistarle por teléfono para su libro sobre la vida de Juan Pablo I, Calvi le respondió malhumorado: «¿Quién te ha mandado contra mí? Yo siempre pago. ¿De qué conoce a Gelli? ¿Cuánto quiere? No escriba ese libro. No me vuelva a llamar nunca».

Implicado en la quiebra del Ambrosiano, Gelli es encarcelado en 1982 en una prisión de máxima seguridad, de la que escapa un año después. En 1986 el Tribunal Supremo le implica en la brutal matanza de Bolonia, llevada a cabo por elementos ultraderechistas con el conocimiento de servicios de inteligencia controlados por él, y de la que intentó culpabilizar a los servicios secretos búlgaros y soviéticos, como en el atentado contra el Papa Wojtila.

Extraditado por sus delitos financieros, pasó una corta temporada en la cárcel, concediéndosela la libertad provisional por motivos de salud. Un trabajo del Espíritu Santo Contrasta la imagen que de Juan Pablo I se ha querido dar en ciertas esferas vaticanas con la que de él ha retenido el pueblo llano.

Un anónimo monseñor confiesa a Cornweil: «El Espíritu Santo hizo un buen trabajo, librándonos de él antes de que hiciera demasiado daño». Don Diego Lorenzi, uno de sus secretarios, le confirma: «Les hubiera gustado cambiarle. No le merecíamos».

«Ese Papa consiguió un enorme afecto popular de la gente corriente -opina el padre Farusi, director del informativo de Radio Vaticana-. Se le creía aún más popular que a Juan XXIII, era incluso más santo, más humilde, más modesto, más sencillo. Se pensaba de él que era un Papa santo, cercano a su gente».

Conspiración apocalíptica?

El dominio del mundo ha sido y es un sueño desde que el hombre pisa la tierra, pues desde el antiguo Egipto, pasando por la potencia Siro Fenicia, la potencia Babilónica, la potencia Medo Persa, la potencia Griega, la potencia Romana, la potencia Española, Inglesa, el intento de Hitler por gobernar la tierra y en la actualidad la ultima potencia Anglo Americana, han sido las precursoras del intento por el dominio mundial, pues la ambición de los poderes facticos, y el deseo de los poderosos de gobernar el mundo, es un sueño que muy pronto se hará realidad, pues los acontecimientos de estos últimos años en lo referente a atentados terroristas por parte del terrorismo islamista, los conflictos en los países del este y los deseo de independencia de algunas naciones de la Unión Soviética, y los poderosos del dinero que ya prácticamente tienen en sus manos las energías y los combustibles en la actualidad y para el futuro de la humanidad, hace que sea imparable de la carrera por el dominio del mundo, y el futuro ensombrecedor al que se enfrenta la humanidad es verdaderamente catastrófico.

A lo largo del siglo pasado han hido apareciendo por la tierra diferentes grupos esotéricos, ocultistas y espiritistas, sociedades secretas de diferentes signos e ideologías que han hecho que se concentren en ellos la clase rica y aristocrata de la sociedad y la clase política y religiosa para formar un grupo que ambiciona el gobierno del mundo o el Nuevo Orden en los cuales han órdenes Masónicas, sectas Satánicas como la del Club del Fuego Infernal , la Orden Iluminati, la Comuneria, la Gran Logia de los Hijos de la Alianza, la sociedad Teofísica, la Sociedad Calavera y Huesos, y la sociedad Orden Ermética de la Aurora Dorada, la del Orden del Templo de Oriente, la Astrum Argentum, la antigua y mística Orden de la Rosa-Cruz , el grupo Bilderberg, y muchas otras ordenes , tanto Masónicas como Templarios, que en un intento por asociarse todas estas órdenes al unísono agrupadas en una sola, con el fin de promover y realizar el sueño de sus antepasados desde que el mundo existe, el gobierno total y absoluto de la tierra.

El mas fervoroso aliado de todas estas organizaciones esotéricas y ocultistas es el Vaticano, donde la mayoría de los cardenales incluido el Papa actual Benedicto XVI , aparte de haber sido miembro de las juventudes hitlerianas, es fanático admirador de Adolfo Hitler, antiguo cardenal de la inquisición en el Vaticano, con el nuevo nombre de CDF “ Sagrada congregación para la doctrina de la fe”, defensores de sacerdotes,obispos y cardenales pedofilos corrompderores de menores , seres satánicos criminales.

Todos o casi todos sin excepción, fueron miembros de la logia Masónica,.cuyo líder era el conocido y corrupto banquero Roberto Calvi, promotor de actos terroristas contra el pueblo italiano, asesinado por orden del Vaticano, este con el cardenal Marcincus cardenal jefe del banco Ambrosiano del vaticano , y de la IOR, asesinaron al Papa Albino Lucíani cuando éste quiso remover del banco Ambrosiano a un montón de cardenales que estaban realizando los actos de corrupción y criminalidad más espantosos de la historia del mundo, con sus oscuros negocios del Vaticano.

Tenían , y, !! Tienen aún !!, ” los banqueros de dios “el Vaticano entre otros negocios corruptos , oscuros y mafiosos ; fábricas de armamento vendidas al mejor postor y quienes pudiera pagarlas incluso a organizaciones terroristas como la ETA y el IRA ,controladas y financiadas por el Vaticano, fábricas de anticonceptivos como la fábrica Serono, financiación a todos los dictadores de la tierra y asesinos de masas, blanqueo del dinero de la droga colombiana, contactos y negocios con toda las mafias del mundo, financiando hasta burdeles de lujo, transporte de toneladas de droga vía diplomática hacia Europa, y un sinfín de actos de corrupción demencial como jamás ha existido en las mafias criminales de todo el mundo, y la desaparición de cientos de millones de dólares del banco Ambrosiano a diferentes cuentas bancarias de los cardenales del Vaticano.

Por lo cual, por orden del Vaticano, fué asesinado en Londres el banquero del banco Ambrosiano Roberto Calvi, cuando este huyó a Londres con documentación que comprometía a todos los cardenales del vaticano en actos de corrupción criminal , Michael Sindona, asesinado en una prisión de alta seguridad de Norte America le silenciaron para siempre como hacen generalmente con la gente “molesta” , cuando este quiso cantar a cambio de inmunidad y libertad.

Lició Gelli banquero del vaticano ,mienbro de “los banqueros de dios ” aunque seria mas acertado decir “Los banqueros de Satanas “, y un montón más de banqueros, jueces, policías ,sacerdotes molestos ,y agentes del gobierno estaban implicados en las estafas y fraudes del banco Ambrosiano, quedando todo en nada debido a la declaración que el responsable de tales asesinatos y estafas, el director del banco Ambrosiano del Vaticano , el cardenal Marcincus se escondió en el Estado Vaticano, cueva de ladrones y refugio de todos los ladrones,  asesinos de masas nazis , sectas satanicas y pedófilos depravados , y cuando la policía y la Interpol fue a apresarle para enjuiciarle Maarcincus dijo lo siguiente:

” Si yo caigo, y cae el Vaticano, y nos llevan a juicio, saco papeles y documentos que implican a casi todos los líderes políticos de Europa y algunos de la nobleza europea que han tenido y tienen negocios sucios con nosotros y con el banco Ambrosiano “.

Por lo cual la Interpol y la policía italiana tuvo que dejarle libre ante el temor morboso de crear un caos y un colapso de las instituciones de Europa y de todos los gobiernos europeos, y en muchos casos guerras civiles en diferentes estados de Europa, por lo cual ,fue´ decisión la ´de tapar todo ese asunto, y mandar al cardenal Marcincus de nuevo a Chicago taparlo todo y olvidarlo todo.

De todas maneras la mayoría de los políticos italianos estaban y están implicados en tales estafas y fraudes del banco Ambrosiano, incluído el actual presidente de Italia, Berlusconi, en busca y captura ,reclamado en varios tribunales de justicia en España y en otras partes de Europa para llevarle a juicio por estafas fraudes y evasión de impuestos; pero nadie en Italia lo entregara´ estando como estan en Italia la mayoria de politicos corruptos pringados hasta el cuello con el ,y con el vaticano y su gentuza.

Volviendo a las sectas satánicas y a las órdenes secretas, hoy en día ya están en condición y en sus manos el poder tanto financiero como político y religioso para conquistar y gobernar el mundo, bajo un solo gobiernol, una sola moneda, un solo estado, un Nuevo Orden de cosas. La Orden Iluminati, o comúnmente conocido como la sociedad “ Calavera y Huesos” donde están metidos e incluidos la mayoría de los gobernantes políticos y banqueros prominentes de Europa y América, y por supuesto el Vaticano y su pandilla de pedofilos ,chorizos ,mangantes y sinvergüenzas .

Aunque parece extremadamente complicado la organización a escala mundial de un gobierno único, se llevará a cabo de la siguiente manera :

Se está preparando una tercera guerra mundial donde se empleará armamento nuclear, y en la actualidad se están situando los frentes para saber quién está a favor y quien está en contra, y quienes seran los que estén a favor del Nuevo Orden o en contra, y ya nadie en la tierra podrá evitar el enfrentamiento y la acción ya preparada para una catástrofe nuclear contra los países de Oriente en contra de sociedades y organizaciones terroristas islamistas, ya que una guerra mundial con armamento nuclear deshará por completo todo tipo de gobierno y organización , a escala mundial , sea política o religiosa.

Cuando la tierra cuando esta este en casi su totalidad este semidestruida, lo cual se podrá con toda tranquilidad formar un nuevo gobierno bajo un solo estatuto del ganador, una sola ley para todas las naciónes , un solo Estado Central para todos los gobiernos de la tierra, y ante la angustia y la desesperación de millones de personas desoladas y hambrientas ante un desastre nuclear, serán fáciles de dominar y serán fáciles de hacerles aceptar el nuevo código de leyes y la nueva Nación a escala mundial, con lo que premeditadamente y ya extremadamente estudiado y preparado, se marcarán a toda persona de la tierra con un microchips en la mano derecha o en la frente, para tener un control perfecto de cada persona que habite en la tierra, por lo que los que no quieran aceptar este nuevo orden y la implantación de un microchips de control, serán sistemáticamente eliminadas y marginadas con el intento de hacer desaparecer sistematicamente cualquier tipo de oposición a este nuevo orden ya preparado. (Ap.13:16- 18).

Aunque parezca extraordinario e increíble ya hace dos mil años que Jesucristo  predijo que en el tiempo del fin sucederían cosas terroríficas y espantosas, debido al intento del dominio del mundo, por lo que la tierra seria casi reducida a escombros , de tal manera que solamente una acción sobrenatural podrá salvar a un resto de la raza humana.

  • “ Porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no ni volverá a suceder. De hecho, a menos que se acortaran aquellos días, ninguna carne se salvaría; ¡!MAS POR CAUSA DE LOS ESCOGIDOS ¡! aquellos días serán acortados”. (Mat. 24:21-22)

Está claro que un Papa así tenía que resultar incómodo para muchos en un ambiente que ha cambiado la humildad, la caridad y el amor por la púrpura, el protocolo y la burocracia. Sería que su ministerio no era de este mundo y es por esto que este mundo le despreció.?

No será, que era  necesario que el Papa Luciano, fuere removido de ese cargo, para dar paso al liderazgo del futuro anticristo ? Será Benedicto XVI el falso profeta?

Todo esto sucederá pronto y no hay nadie en la tierra que pueda evitarlo, pues está profetizado que sería un fin caótico y desastroso, una hecatombe que nunca mas se volverá a repetir y que pondrá punto final a la ambición de los poderosos de la tierra por el dominio del mundo.

  • “ Porque nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de rebelarse, ni secreto que no llegue a saberse”. (Luc. 12:2)

Recordemos que pase lo que pase, NADIE NI NADA PUEDE ALEJARNOS DEL AMOR DE DIOS

  • “Nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”  (Jn. 10:29)
  • “Yo sé a quién he creído y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. ” (II Ti. 1:12)
  • “Y el Señor me librará de toda obra mala y me preservará para su reino celestial. ” (II Ti 4:18)
  • “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.” ( Ro.8:37-39)
  • “Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” (Col.3:3)
  • “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que lo aman? ” (Stgo..2:5)
  • “Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra. ”  (II Ts.2:16,17)

Continúa…

Dios lo bendiga

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Imagen

http://maestroviejo.wordpress.com/2011/12/20/una-vieja-sospecha-la-muerte-de-juan-pablo-i-por-enrique-de-vicente/

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