Opus Dei Cap. 8


Opus Dei Cap. 8

Autor:Paulo Arieu

El opus Dei, creo que bien puede ser llamado “El bando fundamentalista del catolicismo” [0]

Introducción

Fue durante la dictadura del general Francisco Franco en España que el sacerdote José María Escrivá de Balaguer funda e instala los cimientos del Opus Dei [1]. Como consejero espiritual de Franco[2] y gracias a la organización que viene de crear, Balaguer se da como misión de seleccionar y formar las elites de la dictadura franquista hasta llegar a controlar lo esencial del poder. Más tarde Balaguer fue enviado al Vaticano. Desde allí trabajó para extender su poder en América Latina. El Opus Dei desarrolla una gigantesca campaña para recuperarar los sacerdotes católicos, «culpables» antes sus ojos de apreciar los análisis marxistas y de oponerse a las dictaduras, sean militares o católicas.

Oficialmente el Opus Dei no es más que una asociación católica internacional. Su labor se resumiría a la actividad espiritual de sus 79.303 miembros (sea 1.506 sacerdotes, 352 seminaristas y 77.445 laicos). Los miembros que el Opus Dei selecciona son la crema y nata de la sociedad latinoamericana y europea. Entre ellos los grandes propietarios de compañías multinacionales, los magnates de la prensa y la finanza, jefes de Estado y del gobierno. A cada uno de ellos, el Opus Dei les exige una austera disciplina y una completa obediencia. Una manera muy inteligente de fingir y enmascarar sus actividades políticas «personales», gracias a sus ejecutivos de las «clases dominantes» en el mundo entero, el Opus Dei puede imponer sus valores a los pueblos.

Esta secta fue fundada el 2 de octubre de 1928 por un joven sacerdote católico español, de origen modesto, el cura José María Escrivá de Balaguer. Era más que todo un intento de estos adeptos de llegar a la santidad mediante la participación a la instauración de un régimen teocrático, en la cual Escrivá de Balaguer sería el profeta. La guerra civil española les pareció como la ocasión ideal e inesperada de establecer el Estado católico de sus sueños. El sacerdote Escriba llegó a ser el consejero espiritual y de conciencia del general Franco. Juntos restablecerían el antiguo principio: «Cujus regio, ejus religio» (tal gobierno en un Estado, tal religión en este Estado).

El Opus Dei se tomó como objetivo de seleccionar y de formar las élites de la dictadura española hasta controlar lo esencial del poder. Así, en los años setenta, el gobierno franquista del almirante Carero Blanco fue calificado de « monocolor » : de sus 19 ministros, 12 eran del Opus Dei. A pesar que Escrivá de Balaguer no ejercía ninguna responsabilidad directa en el régimen, el «padre» Balaguer nunca cesó de aconsejar al Generalísimo. Fue él quien sugirió el restablecimiento de la monarquía de derecho divino. Franco fue proclamado presidente a vida.

Acusaciones de constituir una secta

Una de las acusaciones frecuentes contra el Opus Dei es calificar a esta institución como una secta religiosa. En España la asociación Projuventud A.I.S. (Asesoramiento e Información sobre Sectas), se ha ofrecido a dar un asesoramiento que define como “no comprometido con posturas religiosas” a familias afectadas por el proselitismo del Opus Dei.

En Estados Unidos aparecieron otras asociaciones como ODAN, para ofrecer ayuda a ex miembros afectados por el Opus Dei. Del mismo modo, debido al proselitismo con menores, se fundó la asociación Our Lady and St. Joseph in Search of the Lost Child, con miembros destacados en diferentes países como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Irlanda.

Massimo Introvigne, un conocido experto en sectas y activista católico, indica que los laicistas, los católicos progresistas y los anticatólicos estigmatizan el Opus Dei con el término “secta” porque ha sido su

“blanco principal por muchos años”. Los laicistas luchan contra el Opus Dei, según dice, porque “ellos no pueden tolerar ‘el retorno de lo religioso’ en la sociedad secularizada”.[3]

Los laicistas afirman que la laicidad es un principio indisociable de la democracia, porque las creencias religiosas no son un dogma que deban imponerse a nadie ni convertirse en leyes. La Iglesia (y con ella el Opus Dei) reconoce que

“la laicidad, entendida como autonomía de la esfera civil y política de la esfera religiosa y eclesiástica –nunca de la esfera moral–, es un valor adquirido y reconocido por la Iglesia, y pertenece al patrimonio de civilización alcanzado”. [4]

Por parte del Opus Dei y de la jerarquía católica se recalca que no es correcto llamar secta a una prelatura de la Iglesia Católica y que una secta es una organización no reconocida y el Opus Dei sí que está reconocido por la Iglesia.

Introvigne dice también que como prelatura que es el Opus Dei, está “en el mismo corazón de la organización socio-administrativa de la Iglesia Católica” y que estigmatizarlo como “secta”, o bien viene de un uso de “criterios cuantitativos” que no examina las creencias sino tan sólo la intensidad de las prácticas, o “del puro deseo político de usar una clasificación particularmente denigratoria contra un adversario que lo considera como peligroso.

Pero es obvio que —si uno usa elementos cuantitativos o si uno estigmatiza como sectas grupos cuya espiritualidad no le viene bien al propio gusto— se puede hallar ‘sectas’ en todas partes, y se puede incluir entre ellas la misma Iglesia Católica en su totalidad”

Lamentablemente ,

“en el informe de la Asamblea Nacional Francesa sobre las sectas no se menciona al Opus Dei.” [5]

Estrategias políticas contemporáneas

En el frente seglar, el Opus Dei está bien representado en toda América Latina, en donde se ha introducido en todos los ámbitos militares y financieros. Por ejemplo

a) en Perú, el Opus Dei ha creado una coalición de empresarios, banqueros y políticos que dieron su apoyo al presidente Alberto Fujimori. Cuando los rebeldes de Tupac Amaru asaltaron la embajada japonesa el pasado diciembre, manteniendo rehenes durante 126 días, Fujimori nombró intermediario al Arzobispo Juan Luis Cipriani, de la diócesis montañosa de Ayacucho, por encima del Arzobispo de Lima, Cardenal Augusto Vargas Zamora, un jesuita. Cipriani, uno de los siete obispos del Opus Dei en Perú, era el candidato favorito para suceder al Cardenal Vargas, que ha sobrepasado la edad de la jubilación, como arzobispo de Lima, lo que tradicionalmente significa promoción para obtener el capelo cardenalicio.

b) La suerte del Opus Dei en Europa no ha sido tan decisiva. España es la excepción, donde su influencia política ha retomado considerable fuerza tras la victoria electoral del conservador José Mª Aznar. Un devoto católico cuya esposa está próxima al Opus Dei. El gobierno de Aznar es una red de dignatarios del Opus Dei. La ideología política del Opus Dei ha cambiado poco desde 1950, cuando dos de sus estrategas, Rafael Calvo Serer, entonces director del Instituto Español de Londres, y Florentino Pérez-Embid publicaron sus tratados sobre el opus Dei como un revitalizador católico de alcance mundial.

Sostenían que la emergencia de una nueva España dentro de la Comunidad Europea representaba una oportunidad ofrecida por Dios para recrear una forma de Catolicismo militante iniciado por el Emperador Carlos V en el siglo XVI. Carlos V fue conocido como virrey de Dios en la tierra. Su política imperial situó a España en la cima de su éxito creativo, pero también agravó la fricciones entre Católicos y Protestantes europeos y terminó arruinando al imperio. No obstante, colocó en el trono de Pedro a dos papas de su elección.

Calvo Serer y Pérez-Embid argumentaban que, con un secularismo galopante dominando el mundo occidental, la única forma de revitalizar la Cristiandad era recuperar la cruzada Católica de Carlos V -ahora no sólo con los recursos de una nación- sino a través de un poderoso y vital movimiento Católico transnacional, encabezado por el Opus Dei. Al igual que el viejo Imperio, la moderna Liga Santa del Opus Dei iba a tener antenas de largo alcance en Latinoamérica y en los Estados Unidos.

c) En Bélgica, Francia, Alemania e Italia, miembros del Ops Dei están bien situados en sectores comerciales y de banca y dentro de la burocracia de los gobiernos. El Opus Dei fue presentado a la aristocracia católica europea por la Reina Fabiola de Bélgica, que emparenta a través de la Casa de Aragón con la rama española de los Borbones. Uno de los reveses más amargos del Opus Dei ocurrió a comienzos de este año cuando una comisión parlamentaria belga puso a la organización en la lista de sectas religiosas peligrosas, proponiendo una legislación para someterla a estricto control.

d) El Opus Dei sufrió otro retroceso con la victoria socialista en Francia, donde tiene fuertes conexiones en el sector empresarial. La mujer del presidente Chirac, Bernardette Chodron de Courcel, aunque no es miembro, es una gran simpatizante del Opus Dei. Algunos miembros del Opus Dei ocupan puestos importantes en el gabinete de Alain Juppé, controlando la política gubernamental y las comunicaciones sociales, proponiendo legislación para volver a penalizar la homosexualidad y jugando un papel decisivo para la privatización de TF1, el canal de televisión nacional.

e) La presencia del Opus Dei en el Reino Unido aunque está bien encaminada no es tan relevante. Su red de colegios, que reciben subsidios de fondos del Estado, se concentra en Londres, Manchester y Glasgow. Sin embargo, el Opus Dei acaba de instalarse en Belfast, donde sus miembros dirigen un club juvenil llamado Citywise relacionado con varios colegios de Irlanda del Norte. Un club similar existe en Dublín. Ambos tienen apoyo de la Unión Europea dentro del programa de la juventud para Europa.

f) Es parte del modus operandi del Opus Dei no gastar del propio dinero para financiar “buenas obras” excepto como último recurso. Por el contrario, siempre hace uso de los medios de otros, públicos o privados. Los apoyos financieros de los proyectos del Opus Dei muchas veces son fundaciones privadas o entidades públicas como US AID, Adveniat en Alemania, Unesco (cuyo director general, Federico Mayor Zaragoza es del Opus Dei) o las instancias públicas de la Unión Europea, donde la Obra está muy bien representada.

g) Las escuelas del Opus en Kenya y Nigeria las financia parcialmente el gobierno británico. El Dr. Jhon Roche, por entonces numerario, permaneció diez años como director del colegio Strathmore en Nairobi. Durante este tiempo el gobierno británico pagó un tercio de su salario en una cuenta en Londres, pero a los miembros numerarios se les exige devolver su salario a la prelatura. En este caso la suma total era de 25.000 libras.

h) La influencia del Opus Dei americano despuntó durante la administración Reagan. La prelatura colocó a sus agentes dentro de la Casa Blanca y reclutó miembros de segunda fila en el Pentágono. Con Clinton la situación es más ambigua, excepto en el caso del FBI cuyo director, Louis Freeh, se dice que es un miembro supernumerario (no célibe). Cuando se le pidió que ratificara tal supuesto, Freeh declinó responder y lo hizo en su lugar un agente especial del FBI. (El portavoz oficial del FBI en Washington nunca había oído hablar del Opus Dei).

“Aunque no puedo responder a cuestiones específicas, observo que les han `informado´ erróneamente” dijo Jhon E. Collingwood, sin dar más detalles.

Sin embargo, parece que era presisamente el agente especial Collingwood quien estaba mal informado, puesto que al poco el Opus Dei admitió que el hermano de Freeh, Jhon, era el director célibe de un gran centro de la Obra en Pittsburg.

Acusaciones de secretismo

El creciente auge que está adquiriendo el Opus Dei, en los medios políticos y económicos nacionales e internacionales, unido a las numerosas denuncias sobre la naturaleza sectaria de la organización, hace que esta prelatura personal -la única existente en el seno de la Iglesia Católica-, detente un poder que se sugiere como peligroso.

Miembros del Opus Dei proclaman que a su organización sólo le incumbe el bienestar espiritual de sus miembros. Por otra parte, algunos críticos lo comparan a una Mafia “de guante blanco”. Robert Hutchison en un trabajo de investigación publicado en el periódico británico The Guardian, informa sobre esta organización secreta en el corazón de la Iglesia Católica.

La religión y la política siempre han ido peligrosamente de la mano. Los cristianos fundamentalistas han mirado hacia atrás y han introducido un movimiento anticientífico dentro de la política de los EE.UU. El resurgimiento de partidos políticos islámicos militantes ha restablecido conceptos que se creían fenecidos junto con la Era de la Obscuridad. Pero hay otro movimiento, menos conocido, que ha ido entreabriendo silenciosamente las puertas del poder en los cinco continentes. El Opus Dei, la polémica organización que está en el corazón de la Iglesia Católica Romana, intenta recrear una alianza entre el mundo espiritual y el mundo secular, algo que se intentó por última vez durante el Renacimiento, con resultados catastróficos

Los miembros del Opus Dei se caracterizan por su discreción según sus defensores o por su secretismo según sus detractores. Su fundador explicaba que

“la manera más fácil de entender el Opus Dei es pensar en la vida de los primeros cristianos. Ellos vivían a fondo su vocación cristiana; buscaban seriamente la perfección a la que estaban llamados por el hecho, sencillo y sublime del Bautismo. No se distinguían exteriormente de los demás ciudadanos”.[6]

Como tantas otras organizaciones, el Opus Dei no pone en conocimiento público quién es o deja de ser miembro de la organización, esta información es de carácter privado y deja a la libre elección de cada miembro el reconocimiento de este hecho.

Hasta 1950, el Opus Dei no tuvo un estatuto jurídico pleno dentro de la Iglesia, con la primera constitución. El artículo 191, modificado en una revisión de los estatutos en los años ochenta cuando el Opus Dei fue nombrado Prelatura Personal, en la constitución original rezaba:

«Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que aquellos pertenecen al Opus Dei».[7]

Aquella falta de publicidad dio una imagen de secretismo que continúa hasta la actualidad, pese a ser públicos los estatutos y constituciones del Opus Dei.

Esto ha tendido a crear la sospecha que el Opus Dei funciona como una sociedad secreta y, hasta entrados los años 1980, ha sido prácticamente imposible, no ya por la gente común, sino incluso por los clérigos y, según algunos, por muchos de los miembros conocer íntegramente las Constituciones y reglamentos de la asociación.

Basado en los reportajes de España, en los años 40, el Superior General de la Sociedad de Jesús, Wlodimir Ledochowski (1866-1942) dijo al Vaticano que consideraba el Opus Dei como “muy peligroso para la Iglesia de España”. Y le achacó el tener “un carácter secreto” además de que había “señales de una inclinación para dominar el mundo a través de una forma de masonería cristiana”.[8]

Según Andrés Vázquez de Prada, miembro del Opus Dei (1997), Peter Berglar (1994), los periodistas católicos Vittorio Messori (1997) y John Allen (2005) esta controversia inicial, que procedía de círculos eclesiásticos muy respetados (la “oposición de los buenos”, según Escrivá) será la primera raíz de las acusaciones posteriores a lo largo y ancho del mundo: que es una sociedad secreta, peligrosa e inclinada al poder y al dinero. Estas acusaciones han sido rebatidas tanto por el fundador como por sus sucesores.

A este respecto, el Parlamento italiano investigó al Opus Dei en 1986 y concluyó que no era una sociedad secreta. Los Tribunales alemanes, por su parte, han indicado que el Opus Dei no está autorizado a publicar listas, pues la pertenencia es un asunto que forma parte de la esfera privada que se debe respetar.

Balaguer preveía de hacerse proclamar regente una vez acontecida la muerte del Caudillo. Por tal motivo se hace ennoblecer en 1968 bajo el título de Monseñor Escrivá de Balaguer marqués de Peralta. Pero el plan fue modificado.

Al año siguiente Franco designa al príncipe Juan Carlos I de Borbón para sucederlo (el actual rey de España). De todas maneras Monseñor Escrivá de Balaguer tenía otras ambiciones. A los finales de la Segunda Guerra Mundial viaja a Roma, una vez allí se dedicaba a consolidar y extender su poder en América Latina. Oratorios y capillas del Opus Dei fueron instalados en las embajadas españolas, cosa que facilitaría el contacto entre las elites locales.

Escrivá de Balaguer brindaba igualmente sus consejos espirituales a todos aquellos que ambicionaban de luchar contra el comunismo y de consolidar la fe católica en su país. Fue en estas circunstancias que Balaguer viajó apresuradamente a Santiago de Chile en 1974, para celebrar una acción de gracias con tres de sus «hijos espirituales», el general Pinochet, el almirante Merino y el general Leigh.

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Otra de las inquietudes de Balaguer era extender su «Obra» en Europa pero fue en parte impedido por el aislamiento diplomático de España en aquella entonces. Su objetivo era de volver a crear una internacional anticomunista (como la que crearon Franco- Mussolini-Hitler durante la guerra civil española), de sacar del apartamiento a la España franquista y de favorecer la construcción europea.

A igual que Francisco Franco, el «padre» fallece en el año 1975. Fue un error de creer que el Opus Dei desaparecería con ellos en el infierno. Un apogeo de esta secta fue constatado tres años más tarde, en 1978. Aprovechando de las intrigas y la parálisis del Sagrado Colegio, el Opus Dei logró convencer a los cardinales de elegir uno de sus predicadores como Papa: el arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, más conocido como Juan Pablo II.

A partir de ese momento la secta del Opus Dei pudó encaminar a su provecho el aparato diplomático del Estado del Vaticano y la reorganización religiosa de la iglesia Católica.

Juan Pablo II constituyó su gabinete exclusivamente de sacerdotes del Opus Dei y se dedicó a desmontar toda resistencia en el seno de la Iglesia. Por tal motivo hizo aislar- «por razones de salud»- al superior de los jesuitas, el padre Pedro Arupe y nombró un administrador provisorio de la misma orden para remplazarlo en la persona del padre Dezza, quien si era miembro del Opus Dei. Pero no se atrevió a disolver la compañía de Jesús. Se ocupó también de controlar a los sacerdotes latinoamericanos, culpables de compartir o apreciar los análisis marxistas y de oponerse a las dictaduras católicas. Todo esto en un gigantesco proceso de control eclesiástico.

Dos personas celotas que fueron fieles servidores de la política de Balaguer: Monseñor Josef Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina y la Fe y, Monseñor Alfonso López Trujillo, presidente del Concejo Pontifical para la Familia. Un centro de vigilancia fue instalado en Bogotá, Colombia, dotado de una potente computadora de capacidad estratégica, conectados al Vaticano. Se fichaban todos los datos y actividades políticas de los curas y religiosos latinoamericanos.

Es a partir de estas informaciones y datos de inteligencia que fueron asesinados por «escuadrones de la muerte», el padre Ignacio Ellacuria o Monseñor Oscar Romero en El Salvador. Entre otras cosas, Juan Pablo II promulgó un nuevo código de derecho canónico, cuyo artífice principal fue el prelado del Opus Dei, Monseñor Julián Herranz-Casado, a quien se le nombró más tarde presidente del Concejo Pontifical para la Revisión de los Textos Legislativos.

Fue este último quien dotó a la «Obra de Dios» de un estatuto a su medida: «La Prelatura Apostólica». En adelante los miembros del Opus Dei escapan a la autoridad de los obispos en el territorio donde residen. Obedecen únicamente que a su superior religioso, prelado o al Papa. Esta organización ha llegado a ser un instrumento de control de las Iglesias locales al servicio del poder temporal del Vaticano. Este destino lo encontramos en el pasado y en otra secta que reinó con el terror religioso en la España del siglo XVI, antes de imponer y exportar su fanatismo en la Iglesia Universal: El Oficio de la Santa Inquisición4.

En fin, el Papa confió la administración de la «Congregación para la Causa de los Santos» a un miembro del Opus Dei, Rafaello Cortesini. Juan Pablo II emprendió el proceso canónico del sacerdote Escrivá de Balaguer y proclamó su beatificación el día de su cumpleaños, el 17 de mayo 1992. Esta mascarada sublevó vivas polémicas en la Iglesia Romana. Todos los testimonios y relatos de oposición a la «causa del santo» fueron rechazadas sin ser escuchadas mientras que 6000 cartas postuladoras5 fueron incluidas al expediente. Estas emanaban sobre todo de los 69 cardinales, de los 241 arzobispos, de 987 obispos y de numerosos jefes de Estado y del gobierno.

Críticas por aspectos doctrinales

En la labor de enseñar su mensaje, el Opus Dei encontró controversias y rechazos por parte de numerosos detractores, incluidos algunos obispos. El Cardenal Julián Herranz, miembro del Opus Dei, dijo que

“Opus Dei fue víctima de la cristianofobia”. [9]

En los años 40, algunos jesuitas, como Ángel Carrillo de Albornoz (que luego abandonó la Compañía de Jesús), denunció al Opus Dei como “una nueva herejía” por no ser ortodoxo que los laicos puedan ser santos sin votos y hábitos. También existía la preocupación de que el Opus Dei restara vocaciones a las órdenes religiosas.

El actual Papa Benedicto XVI, cuando era cardenal dijo que el Opus Dei es “la unión sorprendente de absoluta fidelidad a la tradición y fe de la Iglesia, y la apertura incondicional a todos los retos de este mundo”. Sin embargo, el Opus Dei ha sido criticado por promover una visión demasiado ortodoxa (pre-conciliar) de la fe católica romana.

Los críticos dicen que el Opus Dei logró acercarse más a la cúpula del Vaticano gracias al Papa Juan Pablo II, para lograr convertirse en una “iglesia dentro de la iglesia” siendo empleada como una “fuerza de choque” por la necesidad de llevar a cabo una “nueva evangelización” con principios ultraconservadores y reaccionaríos.

De otra parte, sus partidarios[cita requerida] dicen que este término “conservador” está mal aplicado a nociones religiosas, morales e intelectuales. Sin embargo otros dicen[cita requerida] que el término es lo bastante amplio como para aludir a actitudes de conservadurismo en general, no exclusivamente en el campo político.

El prelado actual, Javier Echevarría, dice que

“si se emplea la palabra conservador fuera del contexto político, se podría decir que toda la Iglesia es conservadora, porque conserva y transmite el Evangelio de Cristo, los sacramentos, el tesoro de la vida de los santos, sus obras de caridad. Por razones análogas, toda la Iglesia es progresista, porque mira al futuro, cree en los jóvenes, no busca privilegios, está cerca de los pobres y de los necesitados. O sea, el Opus Dei es conservador y progresista como lo es toda la Iglesia, ni más ni menos”.[10]

Escrivá también dice que

“La religión es la más grande rebelión de hombres que no quieren vivir como bestias” [11]

El Opus Dei y su relación con la política

Antonio Fontán, periodista español y miembro del Opus Dei quien luchó por la libertad de prensa y la democracia en el régimen de Franco. Fue perseguido por el régimen y fue elegido como el primer Presidente del Senado de la democracia española.

En los años 1950 y 1960, el jefe de estado y dictador español Francisco Franco designó a varios miembros del “Opus Dei” como ministros y altos cargos dentro del régimen. Estos ministros, conocidos entonces como los “tecnócratas”, generalmente son reconocidos por haber introducido en la dictadura de Franco una ideología capitalista-liberal, modernizando también la economía española que contrastó con las influencias falangistas, carlistas y militares anteriores. Este hecho hizo que en su momento se propagase la idea del apoyo del “Opus Dei” al régimen de Franco y viceversa. El historiador e hispanista inglés Paul Preston afirma (1993) que Franco los designó como ministros por su habilidad técnica y no por su pertenencia al “Opus Dei”.

Sobre la acusación de que el “Opus Dei” fue una especie de partido político en el gobierno de Franco, Messori dice que ésta es una “leyenda negra” que la Falange española y algunos clérigos han propagado y alegan que el régimen franquista persiguió igualmente a algunos miembros del Opus Dei. No obstante según el historiador Ricardo de la Cierva:

“La equiparación de miembros del Opus Dei en el poder de Franco y en la oposición es falsa. Estaban en su inmensa mayoría con el poder; iniciaron una corriente de oposición muy minoritaria entre ellos mismos ya muy al final del régimen, por medio del profesor Calvo Serer, que durante décadas había sido un ardiente partidario de Franco y su régimen [12] como Antonio Fontán y Rafael Calvo Serer.

En tiempos más recientes, durante la etapa del gobierno del español Partido Popular, (1996-2004) algunos miembros del Opus Dei, como Federico Trillo o Isabel Tocino fueron designados ministros por el entonces líder de ese partido, José María Aznar. De la misma forma, el ex fiscal general del estado Jesús Cardenal, es miembro de la prelatura. Otro miembro que también ocupó un alto cargo fue Juan Cotino como director general de la Policía Nacional española. Dentro del nacionalismo vasco, sosteniendo una postura ideológica contraria a los antes mencionados, Rafael Larreina de Eusko Alkartasuna, ex parlamentario y actual vicepresidente segundo del Parlamento Vasco pertenece al Opus Dei.

En cualquier caso, John Allen constata que, si bien el Opus Dei, desde el punto de vista institucional, “no tiene una postura política oficial”,[13] hay pocas dudas de que muchos de sus miembros son políticamente conservadores[14] al igual que la mayoría de los católicos españoles dentro de la dinámica que mantienen Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español en España a finales del siglo XX e inicios del XXI.

También mantiene hoy en día cierta presencia de algunos de sus miembros y simpatizantes en élites financieras y políticas, sobre todo en las de tendencia católica conservadora. Habiendo recibido el apoyo de diversos líderes políticos y empresariales como Lech Wałęsa de Polonia, Corazón Aquino de Filipinas, Thomas Murphy de General Motors, Ruth Kelly del Reino Unido, Raymond Barre de Francia, Charles Malik, ex-Presidente de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y que son algunos de los personajes que consideran como positiva la influencia del Opus Dei en el mundo.

Los miembros del Opus Dei remarcan que la institución tiene una finalidad únicamente espiritual, y que cada miembro asume sus responsabilidades profesionales en el mundo de la política o los negocios, sin hacer partícipes de ellas a los demás miembros y menos aún a la institución. Escrivá decía que los fieles del Opus Dei podían tener la postura política que quisieran, siempre y cuando no entrara en contradicción con la doctrina católica.

Las posiciones opuestas se reflejan en como se interprete el punto 353 del libro “Camino” de Escrivá:

“Aconfesionalismo, neutralidad: viejos mitos que intentan siempre remozarse. ¿Te has molestado en meditar lo absurdo que es dejar de ser católico al entrar en la universidad o en la asociación profesional o en la asamblea sabia o en el parlamento, como quien deja el sombrero en la puerta?” (“Camino”, punto 353) [15]

Alberto Moncada, un ex miembro crítico, sugirió que quizás la presunta búsqueda de influencia del Opus Dei en la sociedad se canalice a través de sus colegios y universidades, con el fin de que sus principios religiosos se transformen en modelo de vida.

Los críticos dicen también que los miembros del Opus Dei no serían libres en materias políticas, ya que seguirían una ideología de tipo “nacional-católico” y según éstos los miembros del Opus Dei estarían en la derecha política, impulsando una influencia conservadora en el mundo, promoviendo las políticas más tradicionales del Vaticano. De acuerdo con los portavoces de “Opus Dei” esto no probaría la relación del Opus Dei con la política, sino la actividad política de algunos de sus miembros.

No obstante el debate sobre el Opus Dei y su papel en la política sigue vigente hoy en día.

EL PODER DEL OPUS DEI

Desde que Karol Wojtyla asumió el papado, en octubre de 1978, inició una restauración de las tradiciones más conservadoras de la iglesia católica, que se hace sentir con particular fuerza en América Latina. La tradicional influencia de la Compañía de Jesús sobre el papado fue sustituida por la del Opus Dei, punta de lanza para combatir a las corrientes modernizadoras de la iglesia.

En Argentina, la década menemista marca un resurgimiento del integrismo católico, cuyo conflicto con el liberalismo político -que en el siglo XIX sustentó la independencia respecto de la corona española y después la organización nacional- recorrió todo el siglo XX, pero dejando mayormente a salvo el liberalismo económico.

Por medio de una política de designaciones episcopales que casi no tiene en cuenta los deseos de las iglesias locales, Juan Pablo II lleva adelante su empresa de restauración, utilizando todos los medios a su disposición: doctrinales, disciplinarios y -sobre todo- autoritarios, con la ayuda de una cantidad de movimientos tradicionalistas “duros”, en general sectarios y políticamente de derecha, que le son totalmente adictos.

Éstos forman parte de la “renovación carismática”, o tienen por nombre: “Comunione e Liberazione”, organización italiana creada en los años 70; “Focolari”, movimiento fundado en 1943 en Trento; “Neocatechumenat”, creado en Madrid en 1964; “Legionarios de Cristo”, grupo ultrasecreto formado en México en los años 40 y, fundamentalmente, el Opus Dei (Obra de Dios), organización creada en España por el padre José María Escrivá de Balaguer.

El Opus, que goza del apoyo incondicional del Obispo de Roma, se infiltra en todos los escalones de la jerarquía católica. ¿Es el ejército secreto del Papa en su tarea de reconquista católica? ¿O Juan Pablo II es un prisionero inconsciente de esa “mafia blanca”?

El Opus cultiva el secreto desde sus orígenes. En su constitución (secreta) redactada en 1950, el artículo 191 precisa que

“los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de los otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que ellos mismos pertenecen al Opus.”

” Una vez dada a conocer, la constitución desató tantas críticas que en 1982 se redactaron nuevos estatutos, donde puede leerse (artículo 89): “(los fieles de la Prelatura) no participarán de manera colectiva en las manifestaciones públicas de culto, como las procesiones, sin por ello ocultar que pertenecen a la Prelatura.” [16]

A pesar de esta aparente concesión a la transparencia, el Opus continúa practicando el secreto y utilizando testaferros y sociedades pantalla, bajo el pretexto de la “humildad colectiva” y de la “eficacia apostólica”.
“Como se niega a cualquier tipo de transparencia, el Opus excita la curiosidad y la hostilidad, despertando a veces hasta fantasmas de complot”, sostiene un biógrafo de Juan Pablo II . De muchas personas se dice que son miembros o simpatizantes de la organización. La discreción, que por una parte sirve para hacer proselitismo entre los jóvenes a espaldas de su familia y por otra ayuda a tejer una red invisible en todos los ámbitos de la sociedad, se explica en primer lugar por el contexto en que nació el Opus, en la España franquista.

Esta “Obra de Dios” se parece en algunos de sus objetivos -santificar el trabajo diario- a los movimientos de la Acción Católica nacidos en Francia y en Bélgica en la misma época. Surgido en los años previos a la Guerra Civil española, el Opus quedó muy marcado por esa coyuntura, lo que explica su incondicional apego al aparato eclesiástico preconciliar, su odio obsesivo al comunismo y su gusto desmedido por la clandestinidad.

A pesar de que Escrivá de Balaguer pretendía haber “descubierto” el principio de la santificación de la vida cotidiana, esa idea es tan vieja como el Evangelio. De todos modos, la inspiración inicial del Opus fue rápidamente pervertida por la personalidad de su fundador: un pequeño burgués ambicioso, colérico y vanidoso . El secreto de su éxito fueron su fogosidad y su carisma personal, que subyugaban a quienes lo rodeaban.

a) La primera perversión fue la “clericarización” de la Obra, que sigue diciéndose laica, aunque son los sacerdotes los que tienen el verdadero poder y ocupan todos los puestos de mando. Los no religiosos, que representan el 98% de los miembros, son presentados como “personas corrientes que viven en el mundo”, pero por sus “votos” de pobreza, castidad y obediencia (rebautizados “lazos contractuales”), se parecen más a religiosos que a laicos .

Mucho más preocupados por el derecho canónico que por la teología, Escrivá de Balaguer y sus discípulos maniobraron permanentemente para lograr que al Opus se le reconociese la condición jurídica que más le convenía. Definida en un principio como “unión piadosa” de laicos, la organización se transformó en 1947 en el primer “instituto secular” de la iglesia , antes de arrancarle a Juan Pablo II -mucho más favorable que sus antecesores Juan XXIII y Pablo VI- el codiciado título de “prelatura personal”. Esta envidiable categoría, creada a medida para el Opus, le concede los atributos de una verdadera diócesis sin limitación territorial. El prelado del Opus depende directamente del Papa, escapando así a la autoridad de los obispos diocesanos, a pesar de la ficción que pretende que los miembros laicos de la organización siguen dependiendo jurídicamente de su obispo.

b) La segunda perversión fue política. El joven Escrivá de Balaguer vivió la Guerra Civil española como un combate entre católicos y comunistas, en quienes veía la encarnación del mal. Su visión del mundo se vio así deformada y del mismo modo que Pío XII, minimizó el horror del nazismo, tomándolo como un muro de contención “providencial” contra el comunismo. Vladimir Felzmann, ex miembro del Opus, da cuenta de una conversación con Escrivá de Balaguer que resulta elocuente. Luego de sostener que el cristianismo había sido salvado del comunismo gracias a la llegada al poder del general Francisco Franco con el apoyo del canciller Adolf Hitler, agregó: “Hitler contra los judíos, Hitler contra los eslavos, significaba Hitler contra el comunismo.”

Esta indulgencia para con el nazismo lleva al alineamiento del Opus con el franquismo. En realidad, los sentimientos de Franco respecto de Escrivá de Balaguer -al que había conocido como un joven cura- eran ambiguos. En su biografía novelada de Franco Manuel Vázquez Montalbán hace decir al Caudillo: “Habiendo frecuentado durante casi veinte años a los miembros de esta institución, he podido comprobar la diversidad de sus elecciones concretas, pero evidentemente, todos llevaban el sello de una secta elegida para salvar el mundo desde lo alto de su sitial”.

Para salir de la crisis económica, desde 1956 Franco se rodea progresivamente de ministros pertenecientes al Opus. Cuando piensa en restablecer la monarquía para que lo suceda en la persona de don Juan de Borbón, el Opus apoya a su hijo, Juan Carlos, que está al cuidado de un preceptor de la Obra: Anael López Amo. En 1969 Franco proclama a Juan Carlos heredero de la corona. Pocos meses después se completa el triunfo del Opus: de los diecinueve ministros del noveno gabinete de Franco, doce son miembros de la organización. El giro político del Opus estaba en marcha.

c) La tercera perversión fue teológica. En primer lugar, el acento exclusivo puesto en la “santificación por el trabajo” favorece el culto del éxito material y el reino del capitalismo liberal. Luego, el Opus cayó en la trampa del integrismo.

El teólogo Urs von Balthasar (uno de los pensadores favoritos de Juan Pablo II, que no puede ser sospechado de progresista) describió al Opus como

“la más fuerte concentración integrista de la iglesia (…) El integrismo se esfuerza en comenzar a asegurar el poder político y social de la iglesia por todos los medios, visibles y ocultos, públicos y secretos.” [17]

Además de su falta de transparencia, otro rasgo distintivo del integrismo es su pretensión de poseer la verdad. El Opus es descrito por Crónica, la revista interna del movimiento, como “el resto santo, inmaculado, de la verdadera iglesia”, fundado para “salvar a la iglesia y al Papado”. Cuatro años después de terminado el concilio, el padre Escrivá de Balaguer deploraba una época de errores en la iglesia:

“El mal viene de dentro y de lo alto. Hay una real pudrición, y actualmente parece que el cuerpo místico de Cristo fuera un cadáver en descomposición, que apesta.” [18]

Mejor hubiera sido que monseñor Escrivá de Balaguer se ocupara de sus ovejas descarriadas. Una serie de escándalos financieros que involucraron a miembros del Opus sacó a la luz las actividades de “la santa mafia” o “la masonería blanca”, como comenzaron a llamarla sus detractores . Detrás de la ficción de una organización puramente espiritual, de esa “familia pobre, cuya única riqueza son sus hijos”, gravita una nebulosa de sociedades, bancos y fundaciones, dirigidas de manera anónima por miembros del Opus.

En los años 70, mientras Escrivá de Balaguer vituperaba a la iglesia en descomposición, sus amigos organizaban la red financiera que permitiría a la Obra manejar millones de dólares. La institución más importante en ese terreno es la fundación Limmat, creada en Zurich en 1972, vinculada con bancos o fundaciones de España (Fundación General Mediterránea), de Alemania (Fundación Rin-Danubio o el Instituto Lidenthal) y de América Latina (Fundación General Latinoamericana, en Venezuela).

Hoy en día el Opus tiene un enorme poder en Roma. Su ascensión se vio coronada en 1992 por la beatificación de Escrivá de Balaguer por parte de Juan Pablo II -amigo de larga data de la organización- apenas diecisiete años después de su muerte y luego de un proceso expeditivo, donde sólo se tuvieron en cuenta los testimonios positivos. Siendo obispo de Cracovia, monseñor Karol Wojtyla ya viajaba a Roma invitado por el Opus, que lo alojaba en la bella residencia del viale Bruno-Bozzi N° 73, en un elegante suburbio de Roma. El Opus siguió mostrándose generoso con el Papa polaco, participando -por ejemplo- en la financiación del sindicato Solidaridad.

El cardenal Wojtyla era el candidato papal del Opus y en su elección cumplió un papel determinante el cardenal König, arzobispo de Viena y hombre cercano a la organización. Además de la categorización de la Obra y de la beatificación de Escrivá de Balaguer -dos decisiones que levantaron una ola de críticas en todo el mundo- el Papa se rodeó de miembros del Opus. Entre sus más estrechos colaboradores se puede nombrar a cuatro capellanes: Joachim Pacheco, Klaus Becker, Fernando Ocariz y Felipe Rodríguez; su portavoz laico, numerario del Opus, Joaquín Navarro Valls y el cardenal Martínez Somalo, ex substituto, cercano también a la organización.

Las congregaciones romanas tienen también numerosos miembros “opusianos”: la congregación encargada de la causa de los santos, que había decidido la beatificación de Escrivá de Balaguer, tiene tres. El cardenal Palazzini, amigo de la Obra, era su prefecto en 1981, cuando se presentó la causa de Escrivá, mientras que monseñor Javier Echevarría Rodríguez, sucesor de Escrivá, ¡era consultor!

Más aún. El Papa designó numerosos miembros del Opus como obispos en América Latina (siete en Perú, cuatro en Chile, dos en Ecuador, uno en Colombia, uno en Venezuela, uno en Argentina y uno en Brasil). Perú fue elegido como cabeza de puente para la ofensiva del Opus en América Latina para contrarrestar la influencia del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, el “padre”de la Teología de la Liberación, maldecida por Escrivá y sus discípulos. El presidente Alberto Fujimori, cercano al Opus, es amigo de monseñor Luis Cipriani, arzobispo de Ayacucho, quien dirige la organización en Perú.

En Europa, la operación más criticada fue la imposición del “opusiano” Klaus Küng en Feldkirch, Austria. Pero la nominación de Fernando Saenz Lacalle como arzobispo de San Salvador fue más chocante aún, pues se trataba de la sede del mártir monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado por la extrema derecha militar, mientras que el nuevo obispo -un español además- no sólo pertenece al Opus: era el capellán de las Fuerzas Armadas salvadoreñas.

Aparte de Italia, las regiones donde el Opus logra mayores éxitos son España y América Latina, incluido México. En España, la Obra se mantuvo a la expectativa durante los catorce años de gobierno socialista, aunque debió eclipsarse en el plano político. Con el regreso al poder de la derecha del Partido Popular de José María Aznar (otro amigo del Opus), la organización tomó su revancha, ya que cuenta con varios de sus miembros entre los ministros.

Aunque el Opus haya encontrado mayor resistencia en los países no latinos, sobre todo en los anglosajones, progresivamente va implantándose en Estados Unidos, donde cuenta con más de tres mil miembros repartidos en 64 centros, la mayoría de ellos instalados cerca de campus universitarios. Varios capellanes universitarios se quejaron de los “métodos clandestinos” utilizados por el movimiento, al igual que de su “comportamiento sectario” .

En Gran Bretaña, el Opus se ve obligado a mantener un perfil bajo luego de las revelaciones que hiciera John Roche, ex director de la organización y profesor de la Universidad de Oxford. En 1981, Roche publicó en The Times un duro alegato contra el Opus, junto a varios documentos secretos como prueba. Calificándolo de “iglesia dentro de la iglesia”y de”psicológicamente peligrosa para sus propios miembros”, Roche cita artículos de Crónica donde se proclama que

“la iglesia Católica se ha alejado de su camino original y que el deber del Opus Dei consiste en difundirse por el mundo por todos los medios. No hay otra forma de salvación”. [19]

En Francia, el éxito de la organización es más limitado. A pesar de las simpatías de varios políticos, nunca logró hallar un partido que le sea adicto. Sin embargo, existen en ese país numerosos centros y asociaciones que mantienen vínculos con el Opus.

Pero la nueva estrategia de la Obra consiste en infiltrarse en las organizaciones internacionales, por ejemplo las Naciones Unidas, la Unesco o la Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico (OCDE, integrada por los 21 países más ricos).

El Parlamento Europeo en Estrasburgo y la Comisión Europea en Bruselas son sus lugares preferidos. Varios parlamentarios europeos son miembros del Opus. En Bruselas la organización actúa clandestinamente, como es su costumbre. Un ejemplo: el boletín semanal Europe Today -editado en español, francés e inglés- es enviado desde la capital belga a todo el Tercer Mundo, principalmente a América Latina, donde se distribuye gratuitamente. Presentándose como “una agencia de prensa internacional, especializada en salud, problemas de sociedad y educación”, la publicación defiende las posiciones de la derecha católica.

El nombre del Opus no aparece en ninguna parte de la revista, que goza de una subvención de la Comisión Europea. Otros puntos estratégicos que el Opus trató de ocupar en Bélgica son el Instituto Robert -Schuman y la Universidad Católica de Lovaina. El primero es una escuela de periodismo fundada por el empresario holandés Piet Derksen, cercano a la extrema derecha católica.

Una dictadura espiritual

En Lovaina, en cambio, el Opus perdió la batalla, gracias a la tenacidad del vicerrector, el padre Gabriel Ringlet. Este sacerdote se negó a renovar el contrato de alquiler de dos residencias para estudiantes abiertas en el campus por el Opus y le prohibió distribuir sus publicaciones mientras siguiera ocultando su identidad. La decisión fue tomada por unanimidad por el consejo administrativo de la Universidad. El padre Ringlet explica que

“el Opus apunta sólo a la élite de la sociedad, lo que resulta inadmisible para nuestra Universidad.No reconozco en ella mi fe. La búsqueda de la perfección encierra algo muy orgulloso y malsano. No puedo aceptar una religión que lava más blanco que el blanco… ¡el color de los sepulcros! Porque al final de ese camino encontramos siempre la exclusión, el racismo. En estos tiempos de avance de la extrema derecha, todas las precauciones son pocas contra las dictaduras espirituales.” [20]

En efecto, se trata de una dictadura que puede tomar al Papado como rehén. Esta “arma del Papa” es de doble filo, y podría volverse contra él.

CIA, OPUS Y EL SALVADOR [21]

“El Vaticano, al igual que el nazismo que decía “Gott mit uns”, parece inclinarse en este sentido. Para ejemplo, el siempre atormentado El Salvador, donde además de Saenz Lacalle, ex-capellán del Ejército, arzobispo del El Salvador, dominan actualmente en la iglesia-previo asesinato de los jesuitas de la Universidad Católica-, obispos como Toruella, ex- capellán de la Policía Nacional, que en los periódicos de mayor difusión en el país escribe, todavía hoy, artículos elogiando la “labor” de la Policía Nacional. Cuerpo que fue eliminado por los Acuerdos de Paz, porque hasta Cristiani presidente de extrema derecha y la oligarquía tuvieron que reconocer su importante papel en la masacre inútil de salvadoreños inocentes.”

“A los hombres de buena voluntad se les plantea la cuestión ética de estar con los opresores o con los oprimidos. El Vaticano y el Opus Dei tienen otras ideas, dado que han puesto a la cabeza de la iglesia en El Salvador, al que era el prelado del ejército, brazo ejecutor de la brutal represión en el país. La opción de estar del lado de los fariseos de nuestro tiempo es lo que la teología de la liberación ha rechazado y es la que Vaticano y Opus Dei han abrazado.”

“No es ningún misterio que hay una estrecha relación entre Vaticano, Gobierno de los Estados Unidos mediante la CIA, Opus Dei y “neo-liberales”, sobre todo en la política contra la izquierda, en el interés por el poder político y económico”

“El caso ejemplifica la alianza entre conservadores-reaccionarios, Vaticano, Opus Dei y neo-liberales; como si hubiese sido preparado par un “manual” de los “inteligentes”, la encontramos en España: la alianza entre Aznar, primer ministro de España, derecha franquista, el Opus Dei, los neo-liberales y el Vaticano.”

“En las primeras décadas del presente siglo, le faltaba a la iglesia romana un instrumento que tuviese la capacidad de adaptarse a las formas más reaccionarias (nazismo-fascismo) del poder político; sobre todo en los años precedentes a la Segunda Guerra Mundial, cuando el coqueteo del Vaticano con el nazismo, en particular del secretario de Estado, Pacelli, luego papa Pío XII, eran muy fuertes. Y así, el vacío es llenado por el Opus Dei. Su fundador José María Escrivá de Balaguer era un declarado admirador de Hitler, y ello no obstante (o más bien, precisamente debido a ello) beatificado por Wojtyla.”

“El Opus Dei constituye una especie de Pentágono y CIA del Vaticano. Como “Pentágono” organiza sus fuerzas de choque. Posee 80 mil secuaces y 1500 sacerdotes, escribe Orazio la Rocca en la “La Repubblica” del 15 de enero de 1997. Posee miembros sobre todo en las estructuras de la jerarquía eclesiástica, cuenta con 70 cardinales y un número mayor de obispos incluyendo al de Lima y de El Salvador, por decir algunos. De mucha importancia el de extrema derecha, cardenal de Colombia, López Trujillo. E igualmente el Cardenal Ricardo María Carles de Barcelona, que constituye el principal candidato sostenido por Wojtyla y el Opus Dei para ser el siguiente Papa.

El Opus Dei y Wojtyla han organizado hasta en los detalles, que la hegemonía del catolicismo mundial continúe a ser mantenida por el catolicismo hispano-polaco. Las estructuras vaticanas están dominadas por el Opus Dei, desde el secretario privado del Papa Stanislaw Dziwisz, hasta el portavoz Joaquín Navarro; y las conexiones con los Estados Unidos, el arzobispo John Patrick Foley, hasta llegar al ex-consejero de Reagan, Carl A. Anderson y actual vicepresidente del Instituto Juan Pablo II para la familia.”

“En primer lugar, como dicho anteriormente, el actual papado llega con un plan político preciso, en combinación con Reagan y el Opus Dei: desestabilizar a los países del Este y liquidar a la teología de liberación. (T.L). Por voluntad de Reagan, El Salvador se convierte en la línea de demarcación de la lucha entre las Superpotencias; y es lógico que se convierta a su vez en el lugar de la separación de las aguas, entre teología de la liberación y catolicismo reaccionario.

Para ello en primer lugar era necesario el asesinato de los sacerdotes de la Universidad Católica de El Salvador, en particular de Ellacuría, odiado enemigo del Opus Dei. Los jesuitas de la UCA se habían convertido en un punto de referencia continental e internacional de la teología de la liberación. Todo salvadoreño sabe, los sacerdotes no fueron asesinados por escuadrones paramilitares sino por el ejército regular de El Salvador.

Se llevó acabo un proceso público y fueron condenados por ello un par de oficiales del ejército. Y naturalmente los mandantes eran la cúpula del Ejército y la presidencia de la República, El factor que hasta la fecha ha sido descuidado es la influencia del Opus Dei en estos asesinatos, como con la muerte misteriosa del Juan Pablo I que llevó Wojtyla al poder.

El asesinato de Ellacuría, Montes y los otros le despejó el camino al Opus Dei para tomar el control de la Iglesia en El Salvador. Desde el Vaticano partió la orden de nombramiento del nuevo Obispo (un miembro del ejército salvadoreño, recientemente nombrado general, el general Saénz Lacalle en sustitución de Gregorio Rosa y Rivera Damas.”, escrita como “la fuerza más polémica de la Iglesia Católica”, en las palabras del crítico Allen, el Opus Dei está visto por algunos teólogos como signo de contradicción y por otros como fuente de controversia, al mismo tiempo que ha encontrado apoyo en los Papas y líderes católicos, ha sido criticado por diferentes sectores y ex miembros.

Criticas fuertes:

Entre las críticas destacan:

a) Captación y proselitismo agresivo de adolescentes, especialmente en los colegios dirigidos por el Opus Dei. Según Tammy DiNicola, ex-numeraria que trabajó en estas labores, el Opus Dei promueve muchos tipos de proyectos sociales, pero ella cree que detrás existe un motivo oculto: reclutar nuevos socios para la Obra.

b) Desconocimiento en el momento de pedir la admisión de las numerosas obligaciones y restricciones a la que los miembros numerarios van siendo sometidos posteriormente de forma progresiva.
Integrismo: el escrito más importante es un artículo de Hans Urs von Balthasar, famoso teólogo del siglo XX, en 1963.

c) Denuncias de daños psicológicos.

Animar a los miembros numerarios a romper contacto con sus amigos y familiares en favor de contactos dentro del grupo.

Amenazar a los miembros que intentan abandonar. Coacción al menos psicológica hacia los miembros que desean abandonar el Opus Dei.49 Especialmente miembros numerarios, que a veces son derivados a psiquiatras o psicólogos pertenecientes a la Obra, antes de dejarles salir, para tratar sus “problemas vocacionales”.

Control absoluto sobre las actividades diarias de los miembros numerarios, debiendo requerir permiso para realizar cualquier actividad no reglada, y dando cuenta detalladamente de sus actividades cada semana a sus superiores mediante la confidencia semanal. Además deben entregar todo el dinero que ganen a la organización y hacer testamento a su favor.

Falta de respeto a la correspondencia de los numerarios, que frecuentemente reciben las cartas de sus amigos y familiares abiertas y leídas por los responsables de los centros. A los numerarios también se les induce a entregar las cartas que escriban abiertas a los directores, para que puedan leerlas, y censurarlas en su caso.

d) Falta de libertad para elegir confesor y director espiritual.

Los críticos a menudo han atacado prácticas como la mortificación corporal que implica el empleo del cilicio y las disciplinas (pequeño látigo de cuerda de palmo y medio). Esta práctica es reforzada por la historia de que Escrivá de Balaguer se aplicaba tanto estas prácticas que dejaba rastros de sangre en las paredes de su habitación, aunque indicó posteriormente que los miembros no debían hacerlo.

Mapa de la historia de la expansión del Opus Dei en el mundo

e) La actividad personal del fundador también es criticada

Se señala por ej., que, en 1968 Josemaría Escrivá de Balaguer solicita al Gobierno franquista de España, ser nombrado Marqués de Peralta (título nobiliario que no le correspondía por linaje familiar, pero que le fue concedido ese mismo año). Cuatro años más tarde, y sin haberlo utilizado, cedería este título a su hermano. Un estudio del historiador Ricardo de la Cierva demostró mediante documentos de su investigación, que la concesión de este nombramiento había sido irregular. La solicitud -según de la Cierva- habría estado motivada por el deseo del Fundador de hacer algo por su familia, que tanto había sufrido y sinceramente convencido de que le amparaba el derecho a esa reivindicación.

El apoyo prácticamente unánime de la Iglesia al mensaje central de Josemaría Escrivá contrasta con el silencio frente a las novedades que el Opus Dei y su Fundador introducen en lo referente a la vida espiritual: no existe ninguna intervención de dignatarios eclesiásticos en favor de los novedosos modos ascéticos introducidos por el Opus Dei. Ni el hecho de que la dirección espiritual sea llevada principalmente por laicos, ni su dependencia de la estructura de gobierno de la Prelatura, ni la obligación de los miembros de permitir que sus superiores conozcan su intimidad, ni que en la corrección fraterna vaya incluido el deber de informar al superior de los defectos del hermano, han recibido nunca la aprobación ni el rechazo por parte de la autoridades católicas. Sin embargo algunos responsables católicos han reaccionado con preocupación frente a las denuncias recibidas contra supuestos abusos cometidos por el Opus Dei

Respuestas a las críticas

El portavoz del Opus Dei, Jack Valero, niega todas las acusaciones en contra de la “Obra” aunque admite que algunos pueden haber cometido errores. Es habitual en la historia que instituciones católicas “nuevas” (fundada en 1928) sean criticadas: los dominicos lo fueron, los jesuítas incluso se vieron prohibidos, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz encontraron grandes dificultades en la reforma del Carmelo, San José de Calasanz fue expulsado de la congregación que había fundado, Santa Faustina Kowalska fue criticada dentro de su congregación, el fundador de Schönstatt también pasó mucha penalidades.

En cuanto a las denuncias de ex miembros, Valero explica que le duele que se hayan ido en malos términos y hablen mal de Opus Dei, pero también destaca los casos de personas que abandonaron el grupo y mantienen una buena relación con él. No obstante, aclara que no pone en duda la credibilidad de las personas que cuentan sus malas experiencias.

Sobre las críticas de algunos ex-miembros, John L. Allen, Jr. dice que mucho de lo que dicen los críticos es contradicho por muchos otros ex-miembros, por el elevado número de miembros presentes y por las personas que participan en las actividades del Opus Dei.

El Opus Dei en la actualidad

Universidad de Navarra.

En cuanto al número de miembros, el Opus Dei mantiene un leve crecimiento numérico desde hace varios lustros, sobre todo en Europa. Desde 1990 ha habido aproximadamente un 4% de incremento en su número, mientras que en los años 1960 y 1970 habían aumentado sus miembros en más de un 45%. Probablemente esto puede atribuirse a la progresiva secularización de aquellos países donde tradicionalmente se había asentado en primer lugar, como España, Italia y Portugal y a un bajo índice de penetración en el resto de países europeos.

Y en América Latina, debido en parte al fenómeno de la expansión de las iglesias protestantes, que en Brasil por ejemplo, llegan a copar más del 20% de una población, antes casi enteramente católica. Su expansión actualmente es algo mayor en los países del antiguo bloque comunista, especialmente Polonia, patria del Papa Juan Pablo II (en Polonia con 38.187.488 de habitantes hay unos 450 miembros del Opus Dei), en los cuales, hasta la caída del Telón de Acero, el Opus Dei como organización no tenía presencia oficial, así como en otros de Asia, como Filipinas en donde está el grupo más numeroso de este continente.

La distribución por continentes de los miembros, según datos del Anuario Pontificio 2009, es aproximadamente la siguiente:

  • África: 1.800
    Asia y Oceanía: 4.800
    América: 29.400
    Europa: 49.000

Según Messori, en cuanto al nivel socioeconómico, lo predominante en el Opus Dei es la gente de los niveles medios y bajos y afirma que en Latinoamérica, por ejemplo, el Opus Dei es popular entre los campesinos. Gómez Pérez dice que la composición social del Opus Dei corresponde a la situación local y que hay más profesores entre los miembros, ya que el Opus Dei pone énfasis en el proselitismo entre intelectuales.

La Obra, con aportaciones económicas de distintas fuentes (donaciones de simpatizantes y el sueldo de los miembros numerarios), sostiene escuelas, institutos y varias universidades, y abre nuevos centros, ya que en el aspecto académico, por el prestigio y calidad técnica de sus centros de enseñanza, tiene actualmente una importante demanda social. Ejemplos de lo anterior sería la Universidad de Navarra, con su programa máster IESE y la Clínica Universitaria, con sede en Barcelona ( Universidad Internacional de Catalunya (UiC))) y Pamplona (Navarra), respectivamente. Otro ejemplo de esto es la Universidad de Piura, la Universidad de los Andes (Chile), la Universidad de La Sabana (Colombia), la Universidad Austral, el IAE Business School y el Hospital Austral, con sedes en Buenos Aires, Pilar y Rosario, Argentina, la Universidad Panamericana (Ciudad de México y Guadalajara), el IPADE y la Universidad de Bonaterra en México

En su estudio de 2005, Allen dice que hay 608 proyectos en distinto grado de ejecución, promovidos por los laicos y sacerdotes de la Obra: de estos 41% son colegios, 26% son escuelas técnicas y agrícolas, 27% son residencias universitarias, y el 6% son 17 universidades, 12 escuelas de negocios, y 8 hospitales.

Según Beat Müller en la web oficial, los miembros del Opus Dei en marzo de 2011 son 90.260 miembros de los cuales 2.015 son sacerdotes.

Algunas posturas mas favorables

El núcleo del mensaje que transmite el Opus Dei ha sido alabado por multitud de personalidades eclesiásticas. Tanto la llamada universal a la santidad y al apostolado como la importancia santificadora del trabajo profesional aparecen en discursos e intervenciones de Obispos, Cardenales y teólogos, incluso en varios documentos de la Iglesia relacionados con el Opus Dei, señalando la novedad de su mensaje.

Albino Luciani, futuro Papa Juan Pablo I escribía en julio de 1978 que la gran aportación del Opus Dei consistía en el desarrollo de una verdadera espiritualidad laical, que resumía en la imagen: “fe y trabajo hecho con competencia para Escrivá caminan tomados del brazo: son las dos alas de la santidad”.[22]

Juan Pablo II dijo que “el Opus Dei anticipó la teología del estado laical que es una nota característica de la Iglesia del Concilio y después del Concilio” y describió su fin como “un gran ideal”

Benedicto XVI, tres años antes de ser Papa, cuando dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe dijo que la vida y mensaje de Escrivá son “un mensaje de grandísima importancia… que lleva a superar la gran tentación de nuestro tiempo —la ficción de que después del ‘Big Bang’ Dios se retiró de la historia”

Jesucristo signo de contradicción (Lc 2:34).

A través de la enseñanza del valor santificador del trabajo, la gente ordinaria ya tiene una “genuina espiritualidad laical” para hacerse santos. Según el Cardenal José Saraiva Martins, la “gran originalidad” del mensaje del Opus Dei está en proclamar sistemáticamente que:

(1) todos los hombres y mujeres están creados para trabajar (Gen 2:15);
(2) todos están llamados a la santidad; y
(3) todas las realidades creadas han sido santificadas por Dios-hombre: las películas, computadores, excursiones, deportes son y deben ser “medios de santificación”

Abundando en el tema, la “novedad absoluta” del Opus Dei, según el Cardenal Franz König, estriba en su enseñanza acerca de la necesidad de que el mundo profesional y el mundo de relación con Dios “de hecho tienen que caminar juntos”. En este “materialismo cristiano”, como lo llama Escrivá, los cristianos que viven una vida integral de oración y mortificación están llamados a “amar apasionadamente el mundo” y “liberar la creación del desorden”

A este respecto, es ilustrativa la actuación del Cardenal Basil Hume, Arzobispo de Westminster, ya que, en 1998, en una misa de agradecimiento por el 70 aniversario de la fundación del Opus Dei, expresaba.

“El fundador del Opus Dei entendió que debía urgir a hombres y mujeres de todo tipo y condición a buscar la santidad y a hacer apostolado en medio del mundo, en el ejercicio de su profesión, sin tener que cambiar de oficio. No hay que cambiar de modo de vivir, sino sobre todo cambiar el propio corazón. Ese mensaje de hace setenta años anticipó el Decreto sobre el papel de los laicos en el mundo del Concilio Vaticano II”.

El actual Papa Benedicto XVI, antes de ocupar dicho cargo, señaló que Escrivá presenta “un Cristo en que el poder y majestad de Dios se hace presente a través de cosas humanas, sencillas y ordinarias”. Esperando como un Padre Misericordioso en el Sacramento de Reconciliación y realmente presente en el pan eucarístico, Cristo se hace “totalmente disponible” para alimentar al cristiano de forma que llegue a ser “una sola cosa con él”. Con el regalo de esta “divinización” en la gracia, “un nuevo principio de energía,” y con el apoyo de “la familia de Cristo”, la Iglesia, y un director espiritual bueno, la difícil tarea de ser santo, “es también fácil”, dice Escrivá. Y agrega: “Está a nuestra alcance”.

La santidad se rehuye, según Ratzinger (2002), porque hay “un concepto equivocado de la santidad… que estaría reservada para algunos ‘grandes’… que son muy diferentes a nosotros, normales pecadores. Pero es una concepción errónea que ha sido corregida precisamente por Josemaría Escrivá”. El santo tiene virtud heroica porque “ha estado disponible para dejar que Dios actuara. Ser santo no es otra cosa que hablar con Dios como un amigo habla con el amigo, el Único que puede hacer realmente que este mundo sea bueno y feliz.”[23]

Secta

El concepto de secta surge en el ámbito religioso-eclesial, pero recientemente se ha ampliado también a una dimensión político-social. Por eso, está perdiendo su precisión científica y su carácter inequívoco. En el lenguaje común se usa cada vez más como un eslogan para señalar a ciertos grupos que se considera peligrosos, porque transgreden valores fundamentales de la sociedad democrática liberal. Por lo general hoy se suelen considerar como signos distintivos de una secta: la formación de grupos selectos que se apartan del ambiente social y con frecuencia se oponen a él; y la creación de formas alternativas de vida que a menudo llevan a extremos lejanos a la realidad y a exageraciones malsanas. Como características internas de una secta, además del intento de conservar una meta o un ídolo espiritual opuesto a lo convencional, se suelen citar: el rechazo de valores fundamentales hoy, como la libertad personal y la tolerancia, así como una búsqueda, a veces militante, de las actitudes opuestas, un estilo de vida totalitario; la supresión de la conciencia de los miembros; la exclusión de los que están fuera del grupo; y cierta tendencia a controlar la sociedad o algunos de sus sectores. A un grupo, en el que se manifiestan algunas de estas características, se le suele llamar secta.

En el lenguaje religioso, que es el más adecuado (y, por ello, el más preciso) para tratar el problema, una secta es un grupo que se ha separado de las grandes Iglesias, de las Iglesias populares. A menudo las sectas conservan algunos valores, ideas religiosas o formas de vida de las comunidades eclesiales fundamentales, pero los absolutizan, aíslan y realizan en una vida comunitaria rígidamente separada de la unidad originaria y orientada a la conservación y la protección de sí misma. He aquí algunos signos distintivos, vinculados con estos datos fundamentales: ideas religiosas desequilibradas (por ejemplo, la inminencia del fin del mundo); el rechazo de toda comunicación espiritual con personas que piensen de otra manera; un entusiasmo exagerado al presentar y realizar la propia visión; un fuerte proselitismo y un convencimiento exagerado de su misión con respecto a un mundo al que se desprecia; un absolutismo de la salvación que limita la posibilidad de alcanzarla a un número determinado de personas que pertenecen a dicho grupo.

Secta influyente

El Opus es, además del más veterano, el movimiento más influyente en la Iglesia actual. Con 84.000 miembros según sus propias cifras -incluidos menores de edad-, 1.800 de ellos sacerdotes y el 26 por ciento numerarios (célibes), cuentan ya con 2 cardenales: el arzobispo de Lima, monseñor Cipriani, y el español recientemente nombrado Julián Herranz, miembro de la curia (presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos. ‘Opusinos’ son también otros dos españoles: el portavoz del Vaticano y muñidor de toda la estrategia comunicativa, Joaquín Navarro-Valls; y el director de la Escuela Diplomática, Justo Mullor. Cercanos son igualmente el secretario personal del Papa, monseñor Diwisz; los cardenales Sodano, López Trujillo y Moreira Neves; y el nuevo secretario para las Relaciones con los Estados, monseñor Lajolo.

En España, de momento, sólo han conseguido colocar a uno de los suyos al frente de la diócesis de Burgos: monseñor Gil Hellín, que vino directamente de la curia romana. Pero cuentan con la simpatía de casi todos los demás obispos: 50 de ellos asistieron a la canonización de san Josemaría en octubre de 2002. El más entusiasta de ellos es el primado de Toledo, Antonio Cañizares, conocido como ‘el pequeño Ratzinger’. Si los hay, y muchos, en América Latinaa: 7 en Perú, 4 en Chile, 2 en Ecuador, 1 en Colombia; 1 en Venezuela; y en Argentina y 1 en Brasil. Es significativo que dos de ellos hayan sido nombrado sucesores de personalidades como Óscar Romero, en San Salvador, y Hélder Cámara, en Recife.

Sólo un obispo en España, pero mucha influencia en las élites políticas, económicas y universitarias. Suyos son la Universidad de Navarra, con su afamada clínica universitaria, los colegios Tajamar y Retamar de Madrid y el IESE de Barcelona. Suyas son las editoriales Palabra, Rialp y Eunsa. Suyos son los grupos de comunicación Recoletos y Negocios (editores, respectivamente de diarios como Marca y Expansión o La Gaceta de los Negocios) y el periódico del arzobispado de Madrid, “Alfa y Omega”. Y suyo, además de multitud de empresas, el Banco Popular. Y muchos de sus miembros están presentes en las esferas del poder, entre ellos el ministro de Defensa, Federico Trillo; el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, y la Junta de Jefes de Estado Mayor del Ejército en pleno.

Objetivo del Opus Dei (adquisición de dinero y riquezas)

La secta Opus Dei, al igual que otras sectas peligrosas, tiene como uno de sus objetivos principales la adquisición de dinero y riquezas. Como es habitual con este tipo de sectas, estas fortunas las adquieren de forma ilegal, y así lo vienen demostrando a lo largo de su historia. Pero el hecho de tener miembros de esta secta en puestos clave del Estado que les permite acceso al dinero público, los hace especialmente peligrosos,  porque no hay nadie que pueda impedir su saqueo sistemático de los bienes del Estado.

Ya desde sus comienzos, cuando empezaron a ocupar cargos en el Gobierno de la dictadura de Franco, ocasionaron el mayor escándalo financiero conocido en España hasta entonces, a causa de la cuantía del dinero estafado y la cantidad de falsificaciones de las que se valieron para conseguirlo. Pero este gran fraude al dinero público, quedó impune gracias al indulto que Franco otorgó a los miembros del Opus implicados, y no solo los perdonó, sino que además aumentó el número de miembros del Opus Dei en el Gobierno, hasta tal punto, que la secta llegó a tener el monopolio de la práctica totalidad de los Ministerios. (ver más en CASO MATESA).

Pero esta conducta de no perseguir los delitos de miembros del Opus Dei, para incluso “premiarlos”, no es algo endémico de tiempos de la dictadura sino que se sigue practicando en nuestros días, demostrandose que las cosas no han cambiado en la supuesta “democracia” que muchos españoles, al parecer, creen vivir. Algunos de los ejemplos más notorios han sido el caso del opusino Federico Trillo, quién fué nombrado portavoz de justicia de su partido, tras el escándalo del YAK-42, causado por un fraude al dinero público que costó la vida a decenas de ciudadanos españoles, y el caso de Pilar Valiente dimitida por el caso GESCARTERA, otro escándalo financiero de empresas del ámbito del Opus Dei, quien ha sido nombrada jefa adjunta de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF).

Para hacerse una idea aproximada de hasta que punto la secta Opus puede saquear el dinero público con impunidad, basta recordar el caso RUMASA. Un caso donde un miembro del Opus “presta” enormes sumas de dinero al Opus Dei, para que se devolviese en un plazo de 75 años con una renta que el Opus no debía de pagar, sino que debía de recibir por parte de quien le había prestado el dinero. La mejor prueba de que el Opus hace lo que quiere con el dinero público, es que el Opus recibió miles de millones del Estado, en concepto de esa renta por el dinero que el Opus había recibido prestado. Los responsables de ese saqueo se supone que eran miembros del Opus Dei representando los intereses del Estado. (ver CASO RUMASA)

Pero este caso no es aislado, como se desprende de este texto extraido de un artículo del periódico Tribuna:

“La forma de actuar del Opus es de aspiradora, permitiendo el crecimiento y absorción de empresas en un rubro determinado, hasta que llegan a un tamaño crítico, luego del cual son vaciadas en forma fraudulenta y sus fondos transferidos a instituciones del Opus.” (ver más casos en periódico Tribuna).

El peligro no es solo que esta secta pueda saquear a placer las arcas del Estado, sino que también puede perseguir y castigar a cualquier funcionario que intente hacer algo para impedirlo. A continuación añado un programa de radio donde interviene el antiguo fiscal anticorrupcción Carlos Jiménez Villarejo, quién explica de forma clara la situación. España está siendo brutalmente saqueada y el dinero se evade a Paraisos Fiscales.

La Unión Europea intentó tomar medidas contra estos Paraisos Fiscales, pero esto fué impedido por el PP europeo. Es importante hacer notar que el PP desde que llegó al poder, ha descabezado la cúpula policial y organismos del Estado responsables en la lucha contra el crimen, deteniendo de forma definitiva las investigaciones del caso Gürtel, que en contra de lo que muchos creen o quieren hacer creer, es un caso mucho más grave y profundo que una simple financiación ilegal del PP, es un caso que estaba desvelando un verdadero saqueo al dinero público y la evasión de este dinero a Paraisos Fiscales.

Aunque no menciona para nada a la secta Opus Dei, si habla de las actuaciones del PP que es el brazo político del Opus Dei (ver la secta Opus y el PP).

Las presas de la secta OPUS

La secta Opus difícilmente deja escapar a sus presas  y por esta razón, sería una gran ingenuidad creer que después de tener el monopolio del Gobierno en tiempos de la dictadura de Franco, dejase tan fácilmente los puestos neurálgicos del Estado.

Cuando el Gobierno de Zapatero llegó al poder en mayo de 2004 enseguida se percató de que el Consejo General del Poder Judicial, de mayoría conservadora, aplicaba el rodillo en los nombramientos estratégicos y copaba las plazas de magistrados de la Sala Segunda del Supremo, la encargada de juzgar a políticos y jueces relevantes. El desequilibrio era más que evidente: durante las dos legislaturas de Aznar, entre 1996 y 2004, habían entrado ocho magistrados conservadores por sólo tres progresistas. “Si no paramos esto, nos acabarán matando a través de una sala estratégica en la Administración de Justicia, donde han conseguido una mayoría apabullante”, reflexionaba un ministro de entonces.

Los ocho magistrados que accedieron en la época de Aznar siguen marcando la diferencia. En la composición actual de la Sala Penal, de una plantilla de 15 magistrados, nueve pertenecen al bloque conservador, y los otros seis, al progresista. El desequilibrio se acentuará si, como apuntan fuentes del Poder Judicial, el próximo en acceder a la Sala es el fiscal Antonio del Moral, un conservador del Opus Dei, cuyo nombramiento promueven sus homólogos a cambio de que el candidato de la vocal Margarita Robles, el portavoz de JpD, Miguel Ángel Jimeno, presida el Tribunal Superior de Cataluña.

La secta Opus como Lobby de Poder

Además de una organización criminal, la secta Opus es fundamentalmente un lobby de poder, esto se viene manifestando claramente en sus actuaciones. Sobre lobby:

“Un lobby (del inglés “entrada”, “salón de espera”) es un grupo de personas que intentan influir en las decisiones del poder ejecutivo o legislativo en favor de determinados intereses. Los lobbies no suelen participar directa y activamente en política (por lo que no suelen formar su propio partido), pero sí procuran ganarse la complicidad de algún grupo político que pueda terminar aceptando o defendiendo los objetivos del lobby.”

De esta forma se entiende que el PP sea un instrumento de esta secta como lobbying:

“Dirigir o estar muy cerca de los que dirigen. «Aznar llega al PP rodeado por la curia del Opus, que es la que le aúpa a la presidencia y se convierte en su guardia de corps», asegura Sánchez Soler”

Pero al tratarse de una organización criminal, las actuaciones de esta secta, se traducen además en delincuencia con una impunidad vergonzosa para la justicia española. Por poner algunos ejemplos:

Una trama de corrupción en el ministerio, en el que estaba a la cabeza el miembro del Opus Federico Trillo causa la muerte de 62 españoles:

“Una trama de corrupción causó la muerte de los militares –afirma Wyoming-, se llevaban la pasta. Causaron 62 muertes, les pillaron, y no pasa nada. Mientras, la cabeza visible de todo este asunto, otra vez Trillo, pide el endurecimiento del Código Penal.”

Por otra parte el descaro de esta secta en la defensa de la corrupción es de un cinismo difícil de superar:

Federico Trillo, un político que ha demostrado ser incombustible incluso a la gestión del accidente del Yak-42, es el defensor de los presuntos corruptos de su partido y jamás ha hecho nada encaminado a esclarecer esos escándalos.

También interesante mencionar la actuación de los magistrados del Tribunal Supremo en relación a la corrupción:

Urquía dictó una resolución a cambio de dinero…

Muy diferente fue la postura que mostró en la sentencia por el caso del juez Francisco Javier Urquía, que había sido previamente condenado por el TSJ andaluz por prevaricación al quedar demostrado que Urquía había dictado un auto con el que favorecía a Juan Antonio Roca, el cerebro del caso Malaya, a cambio de dinero para comprarse una vivienda. El Supremo anuló esta decisión del tribunal andaluz en 2009 con la firma, entro otros, de Varela. El auto admitía que Urquijo actuó a cambio de dinero, pero apuntaba que el delito de prevaricación debe tener “autonomía propia, sin que pueda quedar contaminado por la finalidad de beneficiar a algún interesado en la resolución que se dicte”.

Con estos “razonamientos jurídicos” los magistrados del T.S. “perdonan” a un reputado juez corrupto. A un indecente, inmoral e indigno de ejercer la judicatura. En cambio, esos mismos magistrados, inhabilitan de sus funciones, nada menos que al juez Garzón. Un juez conocido por su celo por la justicia, como deberían de tenerlo todos los jueces. Ha quedado bién claro, que la secta Opus como lobby de poder, hace realmente lo que quiere y con total impunidad. Hasta cuando??

Conclución

Algunas razones por las que el Opus Dei es una secta destructiva porque…

1) Porque va encerrando al individuo que ingresa en él en círculos cada vez más cerrados, y más alejados, hasta romper todo contacto con las personas de su anterior entorno, familiares incluidos. Utilizan técnicas de lavado de cerebro claras, como la obligatoriedad de hablar una vez a la semana con tu “director espiritual” y confesarle todos tus secretos, desde los más triviales a los más íntimos, para que él te pueda “guiar”.

2) Porque existe un móvil económico claro tras cada acción del Opus Dei. Para ser un buen miembro (del grado que sea) debes dar a la secta los MÁXIMOS bienes materiales posibles, llegando a extremos tan aberrantes como el de que ELLOS cobran TU salario y te dan a tí una asignación suficiente (Ellos actúan como tus padres, toman tus decisiones)

3) Porque su tan cacareada obediencia ciega a Dios en realidad puede traducirse como obediencia ciega al Opus Dei, y por definición a la “democrática” jerarquía que dirige la secta.

4) Porque su ideología es no ya de derechas, sino directamente fascista en muchos aspectos. Las mujeres obviamente son seres inferiores. Los no católicos son paganos y/o están equivocados. La raza blanca es, lógicamente, superior a las demás razas. No siempre dicen todo esto claramente, pero se desprende de sus acciones. Por supuesto, el control de natalidad es un pecado incluso entre personas casadas por la iglesia.

5) La dedicación a la secta Opus es la única tarea importante de la vida de un adepto. Todo lo demás es accesorio. Si no puedes ir al entierro de un familiar porque la secta te pide que estés trabajando en otro sitio, pues no vas, y ya está. No querrás ofender a Dios (al Opus) que es tu padre y protector, ¿verdad?

En fin, a bote pronto se me ocurren estas razones, pero sin duda hay muchas más. Creo que, como el resto de sectas destructivas, el Opus debería desaparecer y quedar como un mal recuerdo del pasado. Más aún, cuanto antes mejor, porque al contrario que la mayoría de sectas, el Opus acapara MUCHO poder, y cualquier día elegirán un Papa de “la Obra”

El OPUS DEI, aunque doctrinalmente, no muestra nada en apariencia distinto que no sea catolico-romano, sus intenciones y ambiciones son nefastas. Siempre consiguen arrimarse a sectores de poder y desde ahi controlar los paises, imponiendo el concepto fundamentalista del catolicismo romano.Y ademas, vacian las riquezas de empresas, transfiriendo el dinero conseguido  a las cuentas bancarias del OPUS. Para estos fines, corrompen lo jueces que sean, con  tal de lograr sus objetivos.

Fue su fundador un santo?

La vida de su fundador, no fue tan santa como pretenden hacernos creer. Pero lo que poca gente sabe de este hombre que fue beatificado en 1992 y canonizado en 2002 es que: [24]

  • a) Estuvo internado en un manicomio por sufrir trastornos psicopáticos.
  • b) En sus frecuentes accesos de rabia solía emplear el vocabulario más bajo y soez.
  • c) Careció de amigos. Sólo tuvo siervos.
  • d) Estaba enfermizamente obsesionado con el sexo y, particularmente, con la vida sexual de sus adeptos.
  • e) Fue un estrecho colaborador del dictador Franco, colaborando en sus crímenes.
  • f) Manifestó sus simpatias por Hitler y su política hacia los judíos.
  • g) En su egolatría, gritaba con frecuencia y no toleraba las disensiones.
  • h) No respetaba la doctrina Papal cuando esta contradecía sus opiniones.
  • i) Despreciaba a los pobres.
  • j) El desprecio hacia los demás era una de sus actitudes más características.
  • k) Durante la guerra civil española fue un cobarde traicionando a sus únicos cinco discípulos.
  • l) Era un hombre rencoroso y vengativo. Y se ejercitó en el rencor y la venganza.
  • m) Era un amante de la guerra, acérrimo partidario de la pena de muerte.
  • n) Nunca quiso a nadie (más que a sí mismo) y nunca demostró ni afecto ni ternura ni compasión por los que sufren.
  • o) Era un hombre malvado e intransigente y utilizaba la coacción de forma sistemática y sin escrúpulos.

Hermetismo sectario

El hermetismo de esta secta es la que la convierte en peligrosa para la salud psicológica de sus integrantes.

En los países en los que tiene una fuerte presencia, el Opus Dei trabaja en silencio y con tenacidad para asimilar la política del gobierno a la del Vaticano. Pero sus gestiones para introducir un neo-Renacimiento en el mundo católico, hasta ahora ha producido resultados contradictorios.

Debido a que constituyen un grupo cerrado y disciplinado guiado por una ideología autoritaria, los estrategas del Opus Dei han cosechado grandes éxitos en el Vaticano. Bajo el mandato de Juan Pablo II, la organización se ha convertido en la fuerza dominante dentro de la Curia Romana, el cuerpo de 2500 prelados y seglares de confianza que gobierna la Iglesia Católica. Las maniobras del Opus Dei despiertan un sinfín de comentarios en Roma, donde situarse en el lado equivocado de la Obra de Dios no es algo que se pueda tomar a la ligera.

Votos de pobreza o de riqueza?

Aunque tiene sus cuarteles generales en el opulento distrito Parioli de Roma, el Opus Dei se proclama “pobre” y dice no poseer los medios para llevar adelante una agenda política. Afirma que su única procupación es el bienestar espiritual de sus miembros. Esto es muy dudoso porque cuanto más se sabe del Opus Dei, es más evidente su naturaleza secreta y elitista. Su objetivo primario es devolver a la Iglesia Católica su puesto central en la sociedad, como en la época medieval.

Visto así puede no resultar peligroso, pero el Opus Dei posee muchas de las características de una secta peligrosa. Sus miembros, que se dividen en dos clases: solteros y casados, se someten a un rito de iniciación secreto.

Se jura obediencia al prelado general y a “otras personas autorizadas de la prelatura”. Una vez introducidos deben someterse a lo que se conoce como “normas formativas”, una forma de condicionamiento mental. Ellas incluyen el informe semanal a un “director” que tiene derecho a supervisar todas sus actividades personales y profesionales. Confesarse una vez a la semana con un sacerdote del Opus Dei es prescriptivo. Los solteros consagrados deben llevar cilicios regularmente -un objeto punzante metálico, usado por las comunidades católicas en la Edad Media- y practicar la autoflagelación.

A los miembros casados se les estimula para que sus hijos asistan a las escuelas del Opus Dei. Las escuelas sirven como centros de reclutamiento.

Al Opus Dei se le ha acusado de ser una iglesia dentro de la Iglesia. Tiene su propia doctrina que pretende ser de inspiración divina. Aún más, es la única organización Católica Romana -aparte de la propia Iglesia- que cree que ha sido creada por Dios.

Culto al fundador

La mayoría de las sectas practican el culto al fundador. En este caso el Opus Dei se ha propuesto tener a Escrivá, que murió en 1975, declarado santo antes del milenio. Pero algunos católicos prominentes han protestado alegando que la canonización debilitaría la credibilidad de la Iglesia. Uno de los teólogos dirigentes de España, Juan Martín Velasco, señaló:

“no podemos poner como modelo de vida cristiana a alguien que ha servido al poder del Estado y que ha usado ese poder para catapultar su Obra, que ha dirigido con criterios obscuros -como una mafia de guante blanco- sin aceptar el magisterio papal cuando no coincidía con su manera de pensar”. [25]

Tales sólidas protestas no han inmutado a Juan Pablo II, cuya opinión acerca de la santidad de Escrivá y la consideración en la que tiene al Opus Dei es bien conocida. En 1978, pocos días antes del primer Cónclave después de la muerte del papa Pablo VI, (en él se eligió al papa Juan Pablo I, quien murió sólo treinta y tres días después) el futuro papa visitó la sede de Villa Tevere y rezó en la tumba de Escrivá. Tras la muerte del sucesor del fundador, el obispo Álvaro del Portillo, en 1994, Juan Pablo II volvió a la prelatura y se arrodilló ante el féretro durante el funeral del prelado general. Esta ruptura del protocolo -el Papa sólo se arrodilla ante los restos mortales de un cardenal- fue contemplado por muchos como un signo de fidelidad a la organización que no regateó esfuerzos para elevarlo al trono papal.

A pesar de la oposición del principal consejero de Pablo VI, cardenal Giovani Benelli, en noviembre de 1982, Juan Pablo II elevó al Opus Dei a la posición de única prelatura personal. Benelli murió de un repentino ataque al corazón el mes anterior. Desde entonces el entorno de la casa papal cada vez más se ha situado bajo el dominio del Opus Dei.

La Obra y sus aliados controlan los hilos de la política papal y el Vaticano, después de años de déficits, vuelve a tener beneficios. Se dice que el secretario papal Stanislaw Dziwisz, es un asociado del Opus. Durante los viajes papales Dziwisz procura saludar a los miembros locales de la forma usual en el Opus Dei. El arzobispo del Opus Dei, Julián Herranz, uno de los miembros más poderosos de la Curia romana, es copresidente del Consejo Papal. Los dos presidentes son decididos defensores del Opus Dei, y uno de ellos ha dado testimonios claves al tribunal romano que investiga la santidad de Escrivá. El portavoz del Vaticano Joaquín Navarro Valls, un miembro célibe, tiene un estatus ministerial en el entorno papal.

Sin duda, pertenecer a esta orden religiosa del catolicismo romano es riesgozo. Son los jesuitas modernos y al igual que lo fueron estos, sus intenciones son controlar el mundo, traer un supuesto  neorenacimiento e imponer la monaquia papal con su concepto de ser la unica iglesia verdadera, con el Papa romano, como el representante de Cristo en la Tierra.

Sin dudas, El OPUS DEI es una secta del Vaticano.[26]

Continúa…

Dios lo bendiga

——
Notas

[0] http://www.sindioses.org/sociedad/opusdei.html

[1] En latín, significa «Obra de Dios» cit en http://www.sindioses.org/sociedad/opusdei.html

[2] Francisco Franco: Dictador español que se mantuvo en el poder de 1938 a 1975 cit en Ibid

[3] Celote : Se dice de la persona caracterizada por la vehemencia y rigidez de su integrismo religioso. El origen de la palabra viene de las personas pertenecientes a un grupo religioso del pueblo judío que practicaba este integrismo. Cit en Ibid

[4] http://www.sindioses.org/sociedad/opusdei.html

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] Ibid

[9] Ibid

[10] Cita textual de una entrevista aparecida en Presència, España, el de 23 de julio de 2000 cit en http://www.sindioses.org/sociedad/opusdei.html

[11] http://www.sindioses.org/sociedad/opusdei.html

[12] Hasta el punto de entregar a Franco, “abierta al vapor” según testimonio de Carrero Blanco, una carta de don Juan de Borbón portada por el propio Calvo Serer a un colaborador de don Juan en España.” Libro “Los años mentidos” pag. 144 cit en http://www.sindioses.org/sociedad/opusdei.html

[13] Allen, John L., Op. cit., pág. 344.cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[14] Cfr. Allen, John L., Op. cit., pág. 344. Cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[15] http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[16] http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[17] http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[18] http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[19] http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[20] Ibid

[21] http://herenciacristiana.com/ultimacruzada/ciaopus.html

[22]  http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[23] http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei

[24] http://ventana-almundo.blogspot.com/2010/06/opus-dei-secta-peligrosa-1-parte.html

[25] Ibid

[26] Ibid

Bibligrafia

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