César Vidal, el antisemitismo, la Iglesia Católica y el protestantismo


César Vidal, el antisemitismo, la Iglesia Católica y el protestantismo

Nota: Cesar Vidal es un importante teologo e historiador evangelico de nacionalidad española.

César Vidal es muy libre de prescindir del mínimo rigor intelectual y de tirar por la borda buena parte del prestigio que se había ganado entre sus oyentes y lectores. A este paso esto sólo le va a importar a él y a quienes trabajan en los medios cuya audiencia espanta Vidal con sus sermones anticatólicos.

10/01/12

Elentir
Anteayer Libertad Digital publicó una nueva entrega del serial anticatólico de César Vidal. Nuevamente el presentador de esRadio trata de convencernos -cada vez más torpemente- de que la Iglesia Católica es la culpable de multitud de males y en concreto de los que afectan a España en casi todos los ámbitos. Esta vez Vidal se mete en un asunto, el del antisemitismo, en el que como protestante vuelve a tener ciertos olvidos.

Vidal, la Iglesia Católica y el trabajo: pillado mintiendo… otra vez

César Vidal empieza su nuevo artículo asegurando que “en lo que a objetivos de control social y mentalidad se refiere, las coincidencias son notabilísimas” entre la Iglesia Católica y la izquierda española. Para ello recurre a algunas falacias que ya ha lanzado -y que ya he replicado aquí- y saca a pasear otras nuevas. Lo curioso es que esta vez Vidal exculpa a la izquierda de los defectos de su franquicia española, que atribuye a la Iglesia Católica recurriendo para ello a manipulaciones tan grotescas que provocan risa entre el lector bien documentado. A modo de ejemplo, Vidal miente de la siguiente forma: “¿por qué la izquierda española coincide con la iglesia católica en su visión del trabajo como de una maldición divina que hay que rehuir? No es por ser de izquierdas ciertamente ya que, en teoría, el trabajo es para el marxismo el medio privilegiado que separa al simio del hombre.” Dejando a un lado la chiquillería de escribir “iglesia católica” en minúsculas (algo que uno se puede esperar de tipos como Ignacio Escolar, pero que sorprende en alguien que va de erudito por la vida), desmontar la trola que suelta Vidal es tan fácil como citar el Catecismo de la Iglesia Católica:

“El trabajo humano procede directamente de personas creadas a imagen de Dios y llamadas a prolongar, unidas y para mutuo beneficio, la obra de la creación dominando la tierra (cf Gn 1, 28; GS 34; CA 31). El trabajo es, por tanto, un deber: “Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” (2 Ts 3, 10; cf 1 Ts 4, 11). El trabajo honra los dones del Creador y los talentos recibidos.

No es la primera vez que pillo mintiendo a César Vidal de una forma tan descarada. Ya lo he apuntado en otras réplicas a sus artículos (pongo los enlaces al final de esta entrada). Tampoco es la primera vez que Vidal, con todo descaro, levanta su discurso sobre esas falsedades. Esta vez lo hace para afirmar lo siguiente: La excepción se halla en España –u otras naciones semejantes en que la Reforma fue extirpada– donde el trabajo es visto como un castigo hasta el día de hoy.” Sólo le falta añadir que los cinco millones de parados que nos ha dejado Zapatero en herencia se sienten alegres de no tener trabajo, y que los demás les tenemos envidia. Vistas otras cosas que dice en su último artículo, le creo capaz.

¿Sólo la izquierda española despotrica contra la banca?

César Vidal también dice: “¿por qué la izquierda española se empeña en utilizar una demagogia antibancaria como si el sistema crediticio fuera el colmo del pecado?” No, ciertamente, por ser de izquierdas, ya que una conducta radicalmente distinta se percibe en otras izquierdas del norte de Europa.” Llegado a este punto empiezo a pensar que Vidal toma a sus lectores por tontos: ¿cómo alguien mínimamente documentado puede afirmar en serio que la izquierda española es única en su demagogia antibancaria? ¿A quién atribuiría Vidal estas palabras?:

“Una gran nación industrial es controlada a través de su sistema crediticio. Nuestro sistema de crédito está concentrado en manos privadas. El crecimiento de la nación, por tanto, y todas nuestras actividades están en manos de unos pocos hombres…”

¿Gaspar Llamazares, Cayo Lara, Willy Toledo, tal vez? No. Lo dijo en 1919 el presbiteriano Woodrow Wilson, vigésimo octavo presidente de los Estados Unidos y miembro del Partido Demócrata, lo más parecido que hay en ese país a la izquierda. Fue precisamente él quien creó una de las instituciones que más han hecho por hundir a ese país en la crisis actual: la Reserva Federal. Lo mismo ahora César Vidal trata de convencernos de que Wilson era católico y tenía sangre española…

Exculpa a la izquierda del antisemitismo y lo atribuye al catolicismo

A decir verdad, creo que está de más entrar a comentar uno por uno los tremendos disparates que suelta Vidal en esta nueva panfletada anticatólica. A modo de ejemplo, para Vidal el desastre educativo español, el desprecio por la propiedad privada, el antiamericanismo y otros vicios de la izquierda española no lo son “por ser de izquierdas”, sino por la influencia católica. La manía que le ha entrado a Vidal con los católicos empieza a recordarme a la que tienen otros que ven conspiradores judíos hasta en la sopa. Llevado por sus prejuicios anticatólicos, César Vidal está alcanzando un extremo tan esperpéntico que está dispuesto a liberar ideológicamente a la izquierda de toda culpa sobre los defectos de su rama española para atribuírselos a la Iglesia Católica. Y para ello recurre a elementos tan torpes como los que utiliza en el séptimo párrafo de su artículo.

En ese punto, Vidal afirma: “¿Por qué es la izquierda española históricamente tan antisemita? Pues tampoco por ser de izquierdas necesariamente.” Aquí sólo le ha faltado decir, por ejemplo, que la URSS en la que los judíos eran discriminados y perseguidos no era en realidad una dictadura socialista, atea y de izquierdas, sino una dictadura católica. Posiblemente dirá que las denuncias del Jerusalem Center for Public Affairs sobre el antisemitismo de la izquierda noruega se deben a que en ese país, mayoritaria y confesionalmente protestante, a lo mejor la izquierda es importada de la católica España. A lo mejor también cree que grupos terroristas de izquierdas tan variopintos como ETA, el Ejército Rojo Japonés, el Ejército Republicano Irlandés (IRA), la Fracción del Ejército Rojo y las Células Revolucionarias (Alemania), el Grupo Carlos (encabezado por Ilich Ramírez, alias Chacal) o las Brigadas Rojas italianas, que apoyaban la causa palestina y/o mantenían contactos y hacían favores criminales a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), lo hacían no por su antioccidentalismo o por su afinidad con el socialismo panarabista, sino porque estaban imbuidos de la perniciosa influencia católica española…

César Vidal olvida el antisemitismo de Karl Marx

El caso es que para respaldar su absurda tesis, el presentador de esRadio no tiene mejor ocurrencia que escribir lo siguiente: “Los judíos –comenzando por Marx– no pocas veces han tenido una presencia importante en la izquierda”. Es cierto que personas de raza judía -rara vez seguían practicando la religión de Moisés- militaron en la izquierda. Pero tiene gracia que Vidal mencione a don Karl, que es precisamente el mejor ejemplo para demontar el disparate de don César sobre la responsabilidad católica sobre el antisemitismo de la izquierda española. En agosto de 2010 escribí aquí una entrada entera dedicada al feroz antisemitismo de Marx. En su libro “Sobre la cuestión judía” de 1843 el fundador del comunismo escribió cosas tan dignas de un nazi como las siguientes:

“¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero.

A lo mejor César Vidal se piensa que Marx era español y decía estas cosas por influencia católica. Pues no: don Karl nació en el seno de una familia judía alemana que se convirtió al protestantismo cuando él era un niño pequeño. Protestantismo que, por supuesto, abandonó Marx al hacerse adulto y abrazar el ateísmo. Obvia decir que ni el protestantismo ni tan siquiera el ateísmo tienen la culpa de los desvaríos ideológicos de Marx y de sus sangrientas consecuencias. César Vidal podrá culpar a la Iglesia de las tonterías que dicen tipos como Llamazares, pero no espere nadie que yo caiga en el mismo disparate.

También dice Vidal, en referencia al antisemitismo católico y a los esfuerzos de la Iglesia Católica por erradicarlo, que “en unos años no se puede disipar toda la miseria moral de siglos”. Yo no voy a afirmar que los católicos respondamos a la imagen idílica que César Vidal atribuye a las naciones protestantes, cuyos errores silencia y omite con tanto descaro. Los católicos hemos cometido muchos errores a lo largo de la historia, y me temo que los seguiremos cometiendo –errare humanum est–, y la propia Iglesia Católica ha pedido perdón por muchos de ellos (sí, esa Iglesia que César Vidal caricaturiza diciendo que “no se ha equivocado nunca, no se equivoca y no se equivocará”). Sí que parece que el presentador de esRadio ha olvidado cierto pasaje evangélico que suele servir de freno a la soberbia. Será eso lo que siendo protestante le lleva a tirar la primera piedra en un asunto como el del antisemitismo.

Un libro furiosamente antisemita de 1543 que inspiró a los nazis

Hay una obra muy interesante, publicada en 1543. En ella su autor se refiere a los judíos como “miserables y malditos”, habla de “las actividades ponzoñosas de los judíos” y advierte a los cristianos “para que no baje la guardia contra ellos”. El autor vierte expresiones como las siguientes:

aunque los judíos fueran siete veces, más ciegos de lo que son (…) los judíos son idiotas estúpidos (…) “los judíos provocan más y más la ira deDios con tales plegarias. Pues allí se alzan y difaman a Dios con una blasfema, avergonzante, e insolente mentira. Son tan ciegos y estúpidos que no ven siquiera las palabras que se hallan en Génesis 17 ni la totalidad de las Escrituras” (…) “Te aconsejo que no entres en sus sinagogas; allí todos los demonios te descuartizarían y devorarían.” (…) “este tema es incomprensible para los ciegos y endurecidos judíos. Hablar con ellos de esto es lo mismo que predicarle el evangelio a una cerda (…) cuídate de los judíos, sabiendo que donde sea que tengan sus sinagogas, no se encuentra otra cosa que una guarida de demonios en la que se practican maliciosamente y sinescrúpulos el envanecimiento total de uno mismo, la pedantería, las mentiras, la blasfemia, y la difamación de Dios y los hombres”.

¿Le suena esto a Vidal? El libro se titula “Sobre los judíos y sus mentiras” y su autor es Martín Lutero… La influencia de esos mensajes antisemitas sí que dio lugar a una “miseria moral de siglos”, que culminó en los crímenes más atroces que ha sufrido el pueblo judío en toda su historia precisamente en la tierra que vio nacer a Lutero. De hecho, los nazis se valieron de ese libro para su propaganda, reimprimiéndolo y distribuyéndolo en sus mítines. A modo de ejemplo, poco después de que los nazis incendiaron las sinagogas de toda Alemania en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 (la tristemente famosa “Noche de los cristales rotos”), Martin Sasse –Obispo de la Iglesia Luterana de Turingia– publicó un compendio de escritos de Lutero en el que el prelado aplaudía la quema de sinagogas señalando en su introducción: “el 10 de noviembre de 1938, en el cumpleaños de Lutero, las sinagogas arden en Alemania.” Muchos consideraron el citado libro de Lutero como el inspirador de esa espantosa jornada de persecución contra los judíos.

El recurso a esa odiosa obra fue tan frecuente por parte del nacional-socialismo que el dirigente nazi Julius Streicher lo utilizó el 24 de abril de 1946 cuando era juzgado en Nüremberg por crímenes de guerra: “Martín Lutero muy probablemente se sentaría en mi lugar en el actual banquillo de los acusados, si este libro fuese tenido en cuenta por la Fiscalía. En el libro “Los judíos y sus mentiras”, Martín Lutero escribe que los judios son crías de una serpiente y que se debe quemar y destruir sus sinagogas”, alegó Streicher en su defensa.

La Alemania nazi y la Alemania católica en dos mapas

Los siguientes mapas fueron publicados por José M. García Pelegrín en su libro “Cristianos contra Hitler” y que recogió Pedro Fernández Barbadillo el año pasado. El primer mapa muestra el reparto territorial de votos el Partido Nazi en las elecciones parlamentarias de julio de 1932, que dieron la victoria a Hitler. Las zonas marrones y naranjas se corresponden con los lugares de Alemania donde los nazis obtuvieron mejores resultados:

El segundo mapa muestra en tonos rojizos las zonas con mayor porcentaje de católicos en Alemania en junio de 1936:

La coincidencia es tan clara que creo que no hace falta comentarla. Sí que me parece conveniente dar algún apunte histórico. En su libro “La resistencia alemana contra Hitler”, una de las mejores obras que se han publicado sobre esa cuestión, la profesora Barbara Koehn escribe al respecto lo siguiente: “Ciertamente, la Iglesia protestante estaba, en un primer momento, muy a favor del movimiento político de Hitler. La mayoría de los pastores votaron por el DNVP, el partido aliado de Hitler, en las elecciones de enero de 1933, convocadas para constituir su gabinete.” La profesora explica también el enorme peso alcanzado por el brazo del Partido Nazi en la Iglesia protestante, la Glaubensgemeinschaft Deutscher Christen (Comunidad Religiosa de los Cristianos Alemanes), más conocida como Deutsche Christen (Cristianos Alemanes). Koehn apunta que en 1932 esa organización nazi-protestante alcanzó el 33% de los votos y escaños en las elecciones eclesiales de Prusia, “cuyos habitantes representaban un tercio de los protestantes alemanes”. En 1933 los Deutsche Christen duplicaron sus apoyos alcanzando “de un 70 a un 75% de los votos y escaños en las direcciones eclesiales regionales” de la Iglesia protestante alemana. Koehn comenta que sólo resistieron la embestida de los nazis tres Iglesias regionales protestantes, las de Baviera –zona de mayoría católica, por cierto–, Württemberg y Hannover.

La Rosa Blanca, un buen ejemplo que olvida César Vidal

Por supuesto, hubo protestantes –y católicos e incluso ortodoxos– alemanes en la resistencia alemana contra Hitler. El mejor ejemplo de ello fue la Rosa Blanca, un grupo clandestino en el que coincidieron jóvenes de esas tres confesiones, siendo la mayoría de ellos ejecutados por los nazis. Una hermosa y heroica coincidencia que no parece despertar el interés de César Vidal, empeñado como está en dividir a protestantes y católicos en buenos y malos, respectivamente. Hoy en día aún se repiten situaciones como la vivida por los chicos de la Rosa Blanca en la Segunda Guerra Mundial: católicos y protestantes son perseguidos por igual en no pocos países mientras César Vidal sigue con sus batallitas. Ante el drama que viven nuestros hermanos en muchos lugares del mundo, resulta muy frívolo dedicar tanto tiempo a demonizar al otro, como hace el presentador de esRadio.

Desde luego, César Vidal es muy libre de prescindir del mínimo rigor intelectual y de tirar por la borda buena parte del prestigio que se había ganado entre sus oyentes y lectores. A este paso esto sólo le va a importar a él y a quienes trabajan en los medios cuya audiencia espanta Vidal con sus sermones anticatólicos. Sería de agradecer, al menos, que se acordase de dedicar a los católicos y protestantes perseguidos alrededor del mundo aunque sólo sea una vigésima parte del tiempo y de los esfuerzos que dedica a caricaturizar a los primeros. A estas alturas ya no me atrevo a decir que así recuperaría a algunos de los oyentes desencantados que han –hemos– dejado de escucharle, pero al menos demostraría un buen sentido que cuesta mucho encontrar en unos artículos que provocan vergüenza ajena.

Elentir

Publicado originalmente en Contando estrelas

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http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=10900

Un comentario en “César Vidal, el antisemitismo, la Iglesia Católica y el protestantismo

  1. César Vidal, en lo que se refiere a la Iglesia católica, miente como un bellaco, y miente, a sabiendas de que miente. Hay que revisar mucho la historia, para darse cuenta de como manipula y omite lo que no le interesa contar.
    Le encanta relatar una historia maravillosa, de cuento de hadas, de las iglesias protestantes. Y eso, que se dejaron por el camino a miles y miles de personas, acusadas de brujería, de manera anónima, y obteniendo confesiones mediante horribles torturas.
    Pero, tenemos una imagen de los protestantes, como de buenos chicos, viniendo por España, repartiendo biblias, como si nunca hubieran roto un plato.

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