EL ESPIRITISMO


EL ESPIRITISMO

Dr. Kurt Koch

I. FENOMENOS PSIQUICOS
II. FENOMENOS FISICOS
III. FENOMENOS MAGICO-ESPIRITISTAS
IV. FENOMENOS METAFISICOS
V. FENOMENOS DEL CULTO OCULTISTA
VI. JUICIOS SOBRE LOS FENOMENOS ESPIRITISTAS

El espiritismo

El espiritismo ha llegado a ser una amenaza para la iglesia y el mensaje cristiano. La obra de ayuda espiritual revela cuántas personas que se llaman cristianas han quedado desconcertadas ante el espiritismo.

Es de urgente necesidad en la obra evangélica suministrar información sobre estos temas, ya que en todos los pueblos existen círculos espiritistas. Un experto en la materia de gran renombre científico, afirmó en cierta ocasión que en una sola ciudad de Suiza existían 400 centros espiritistas y 200 en otra ciudad. Más aún: el espiritismo tiene, según cálculos estadísticos mundiales, alrededor de setenta millones de adeptos. La esencia del espiritismo me ha sido revelada personalmente por medio de numerosas entrevistas de ayuda espiritual con distintos individuos, lo que me ha permitido tener una aterradora visión de este movimiento anticristiano.

En mi archivo de casos de ocultismo, recopilados por espacio de muchos años, el cual sobrepasa ya los 3.000 casos, hay muchos ejemplos que me permiten juzgar sobre el tema. El aspecto científico del espiritismo está expuesto en mi libro “Ocultismo y Cura de Almas”, donde son presentados 137 ejemplos científicamente investigados. La crítica, en cuanto al uso de la palabra “caso” en relación con estas investigaciones, puede ser justa, pero el español, como el alemán, o el inglés, carecen de otra palabra más adecuada que los sinónimos “caso” o “ejemplo”. Pero es algo más. Yo no puedo considerar a una persona afectada por problemas de esta índole como un “caso”, aunque tengamos que recurrir a tal expresión inadecuada. Se trata de personas por las que Cristo murió y que me han afectado profundamente al revelarme su necesidad espiritual.

La palabra espiritismo viene del latín “spiritus”. Este movimiento representa la tentativa de comunicar con los muertos. Históricamente, el espiritismo se remonta a miles de años atrás. Tenemos testimonios de ello en el Antiguo Testamento (1.a Samuel 28; Deuteronomio 18:11). También hallamos referencias al espiritismo en la historia de la Iglesia Cristiana, mayormente en la obra misionera. La razón es que las religiones no cristianas tienen una fuerte orientación espiritista. Sin embargo, si el espiritismo fuera sólo cuestión de religiones paganas no tendrían tanta necesidad de conocer estas cosas los obreros evangélicos de Europa o América; pero el caso es que en los países llamados cristianos hay tal variedad de grupos ocultistas y de formas de practicar las artes ocultas, así como tantas dolencias físicas derivadas de ello, que es de urgente necesidad una aclaración y comprensión de este problema en la obra evangelística.

Durante mis treinta años como predicador del Evangelio, he encontrado en la cura de almas alrededor de dieciséis clases diferentes de prácticas espiritistas que pueden a su vez ser catalogadas en cinco grupos principales, como puede verse en el índice del libro.

Daremos un ejemplo de cada grupo, que será brevemente expuesto. Evitaremos extensa explicación científica, pues el mismo tema ya ha sido tratado en mi libro “Ocultismo y Cura de Almas”. Finalmente expondré mi opinión sobre tales fenómenos.

En esencia, este capítulo es solamente una breve exposición de hechos que ayudarán al lector a formar su propia opinión. Al dar estos ejemplos mi objetivo principal no es tanto establecer una teoría explicativa del espiritismo comorrojar luz sobre el problema, en vistas a la necesidad de aconsejar a los creyentes sobre tales temas.

I. FENÓMENOS PSÍQUICOS

Al anunciarles el Evangelio, el obrero cristiano a menudo advierte que las personas muestran una repentina tendencia a hablar de sus experiencias espirituales, como sueños cumplidos, apariciones, visiones, etc. Estas declaraciones deben ser tratadas siempre con la mayor cautela. Indudablemente, el Espíritu Santo puede valerse aún hoy día de medios sobrenaturales para traer las almas a Cristo, pero las experiencias genuinas en esta materia son siempre evidenciadas por la modestia espiritual. La persona que pretende causar sensación o mostrar con ello su espiritualidad, lo que hace es poner en evidencia su falta de espiritualidad. Al observar los hechos nos es dado comprobar que tales experiencias espirituales son ficticias en su gran mayoría. El porcentaje que yo he obtenido es por lo menos de nueve casos ilusorios o satánicos por uno que pueda atribuirse al Espíritu de Dios. Vivimos en un mundo que se ha apartado de Dios y nos hallamos sin duda en la época más próxima a la revelación del Anticristo. La advertencia del apóstol Pablo se está cumpliendo ante nuestro ojos: “El mismo Satanás se disfraza de ángel de luz; así que no es extraño que sus ministros se disfracen como ministros de justicia” (2.a Corintios 11:14-15). En el campo del espiritismo, la verdad y actualidad de esta advertencia es claramente evidente.

Ej. 127. – Un estudiante de teología vino a mi consulta y pidió que le aclarara una extraña aparición. Contó que repetidas veces había tenido de noches una visión de Cristo. Pero durante estas visiones nocturnas siempre experimentaba sentimientos de intranquilidad. En lugar de gozo, sentía miedo. Expliqué a este estudiante que en principio estas visiones de Cristo son posibles pero que la mayoría de tales apariciones provienen de diversas causas, por ejemplo: pueden ser manifestaciones de una vivida imaginación piadosa. En el campo de la psicología es un hecho comprobado que los eidéticos pueden observar sus imágenes interiores como un cuadro óptico exterior. Existen varias formas de alucinación catalogadas por la ciencia psiquiátrica. Con referencia a este caso, observamos en la Biblia que las visiones espirituales han producido un sentimiento de culpabilidad en la persona privilegiada. Este sentimiento de humillación es enteramente diferente del sentimiento de miedo. El estudiante comprendía esta diferencia y manifestó que no le invadía un sentimiento de culpabilidad sino solamente de un gran temor durante estas apariciones. Inmediatamente le pregunté si él o sus parientes se habían ocupado en prácticas de ocultismo. Admitió que su madre y su abuela eran espiritistas y practicaban el arte de consultar a los espíritus mediante el cristal deslizante que señala las letras del alfabeto. Con esta aclaración comprendí la naturaleza de las supuestas visiones de Cristo. No era un fenómeno espiritual, sino espiritista.

Ej. 128
.- El bisabuelo de cierta familia era un activo espiritista. Durante muchos años practicaba el movimiento de mesas, pensando poder de esta manera comunicarse con los muertos. Llevó a cabo esta práctica con tal intensidad, que se le presentaron disturbios de orden psíquico. Los efectos de esta práctica espiritista se manifestaron intensamente en sus descendientes. El hijo mayor se suicidó, el segundo hijo padecía de manía persecutoria, la hija mayor terminó sus días en un manicomio, la segunda hija sufría del mal de Parkinson. En la línea de los nietos, el panorama era muy semejante. Uno de los nietos era esquizofrénico, una nieta sufre de debilidad del sistema nervioso y es hipersensible; tiene pronunciados complejos de inferioridad. Otra nieta lleva una vida desordenada y es madre de un niño ilegítimo. El primer nieto de esta descendencia es psicópata y delincuente.

Desde un punto de vista científico, este ejemplo puede ser juzgado de diferentes modos. Al psiquiatra le interesará saber si las prácticas espiritísticas fueron realmente la causa de la aparición de desórdenes mentales y emocionales, o si hasta ese momento no habría existido una predisposición latente que había sido activada, o por lo menos fomentada, por las prácticas espiritísticas.
El parapsicólogo explicará el movimiento de mesas como automatismo psíquico; como una activación de fuerzas subconscientes.
Al asesor espiritual le interesa mayormente la relación de los desórdenes psíquicos con las prácticas ocultas.

Ej. 129. -Una mujer joven vino en busca de ayuda espiritual. Se quejaba de diversos malestares psíquicos. Se sentía cansada de la vida y sufría de depresiones. A menudo le sobrevenían terribles ataques de ira. Su matrimonio fue entorpecido por la frigidez sexual. En su hogar observaba fantasmas objetivos. Primeramente su esposo veía figuras extrañas, pero al principio no quiso decir nada a su esposa para no afligirla. Posteriormente, ella también observaba como seres mutilados que se aparecían en su casa por la noche. Durante mi entrevista tomé nota de las anteriores enfermedades de esta mujer. Luego le pedí me dijera de qué enfermedades habían sufrido sus familiares consanguíneos y sus ascendientes pero ella era única en relación con estas anormalidades. En respuesta a mi pregunta sobre prácticas de ocultismo, quedó pensando durante un largo rato tras el cual narró el siguiente episodio:

Cuando era jovencita había sido miembro de un círculo de niñas protestantes y me contó que, como entretenimiento, la esposa del pastor, que presidía el círculo femenino, solía practicar el movimiento de mesa ante las niñas. Siempre empezaban con la pregunta: “Espíritu, ¿estás allí?” Un golpe significaba “sí”, dos golpes, “no”. Cuando el espíritu tenía voluntad de contestar, se iniciaba un juego de preguntas y respuestas en el cual participaban todas las jóvenes y también la esposa del pastor. Esta practicó el movimiento de mesa durante largos años hasta que al fin quedó paralizada por un derrame cerebral. La mujer que me contó esta historia, recordaba que ninguna de las niñas visitaba a la enferma por el miedo que les producía el rostro tan horriblemente desfigurado que tenía a consecuencia del ataque.

Desde el punto de vista científico, este caso es análogo al ejemplo 128.

En cuanto al ataque de hemiplejía quiero hacer notar que de una estadística de más de 3.000 casos, nos muestra que la hemiplejia, suicidios, accidentes fatales y demencia, son a menudo observados entre los practicantes de ocultismo.

Ej. 130. -El dueño de una granja me contó que su suegra tenía el don de la precognición. Por medio del movimiento del cristal deslizante podía predecir cualquier suceso futuro. Durante la guerra sorprendió a su familia con la siguiente noticia: “Humberto va a morir en Kurland de un accidente aéreo”. Humberto era un pariente. Seis meses después murió ese joven, en aquella localidad, de un accidente de aviación.
Esta mujer consultaba por el cristal deslizante toda decisión de alguna importancia.
Para el científico, el tema de la precognición es un gran problema. En “Ocultismo y Cura de Almas” (“Seelsorge und Okkultismus”) he expuesto las treinta teorías más difundidas. Ocasionalmente, otra teoría más es presentada en la literatura parapsicológica moderna. En el campo intelectual de la magia se habla del alma mundo astral. Detrás de este concepto está la idea de la existencia de un mundo exterior, en el cual todos los sucesos externos tiene su equivalencia interior. Al alma-mundo se la supone fuera de nuestros conceptos de espacio y tiempo. El espacio y el tiempo presente, pasado y futuro están todos en un mismo nivel. Aquí domina el sincronismo. Quien pueda poner su alma en contacto con este mundo-alma puede ver lo distante en espacio y tiempo sobre un solo nivel de proyección. La unión mística con el alma-mundo promueve a la persona así dispuesta a una condición de más profunda inteligencia donde son traspasados los límites de espacio y tiempo.
Por más deslumbrante que parezca esta hipótesis, carecemos hasta ahora de una prueba contundente de la existencia de un alma-mundo neutral; aunque se haya llegado a los conceptos universales del Logos de Juan 1; de la sabiduría cósmica de Proverbios 8:12 y todos creemos en la omnipresencia y omnipotencia de Dios: Pero aquí no se trata de un ser personal y soberano, sino de una fuerza neutral. En el Nuevo Testamento encontramos la profecía producida por el Espíritu Santo (Hechos 21:10), pero también la adivinación demoníaca (Hechos 16:16).
Ej. 131. -Una campesina sintió un dolor en el antebrazo derecho, que fue tratado al principio como reumatismo, pero cierto día la mujer hizo el interesante descubrimiento que el dolor cedía repentinamente cuando escribía cartas. En los días en que el dolor se intensificaba, lo aliviaba siempre tomando un lápiz y escribiendo. Después de un tiempo descubrió que se había desarrollado en ella una especie de compulsión a la escritura. Hacía notas que no podría ni querría escribir como producto de su mente consciente. Cuando leyó sus escritos hechos en la inconsciencia, comprobó que eran tratados religiosos. Llevó estos artículos bíblicos a su pastor a fin de que los examinase y él, a su vez se mostró sorprendido en gran manera ante el despliegue intelectual de la mujer. Lo que en principio había sido un juego inofensivo, se había transformado en un hábito definido de escritura automática.
Cierto día apareció en sus anotaciones un espíritu llamado Félix, quien se presentó con las siguientes palabras: “En el nombre del Señor Jesús, nuestro bendito y ensalzado Señor y Salvador”. Luego dijo a la mujer que había sido elegida por Dios para recibir revelaciones especiales. Desde ese momento, su misión sería bendecir a la humanidad como profetisa.
Esta humilde granjera se había transformado en una médium espiritista escritora.
El parapsicólogo verá en este ejemplo un caso de automatismo psíquico, una nueva conciencia de contenido subconsciente. Sin duda no necesitamos considerarlo una revelación del reino de los muertos o de demonismo. Si esta campesina se consideraba además una profetisa estaba siendo víctima de orgullo espiritual, y engañaría a otras personas. En este sentido sería un caso de demonismo no directo, sino indirecto.
Ej. 132. – Un pastor protestante tomó parte en una sesión espiritista para investigar la causa de los fenómenos hipnóticos. El médium cayó en trance y empezó a hablar, como instrumento -según dijo- del apóstol Pablo. El pastor siguió el sermón del supuesto apóstol con la mayor atención, quedando muy desilusionado de su contenido. El pretendido sermón de Pablo nada tenía que ver con sus epístolas del Nuevo Testamento. Parecía más bien ser producto del subconsciente del médium, pues consistía en unos pocos aforismos morales con un barniz cristiano. El pastor no quedó convencido sino de que había estado presenciando un fraude inconsciente.
El filósofo Wundt dijo acerca de tales “revelaciones del otro mundo”: “Las grandes mentes deben haberse entontecido al pasar a la eternidad, ya que hablan sólo de temas tan pobres y triviales al ser citados por los mediums”. Con esta afirmación, Wundt quiso expresar, en tono irónico, que consideraba los discursos de las grandes mentalidades invocadas como producto de los mediums. Una persona con mente espiritual comprende que el apóstol Pablo jamás acudiría a la cita de un médium ya que ello está condenado por la palabra de Dios.

Ej. 133. – En cierta ocasión se asignó a un médium la tarea de invocar y materializar el espíritu del difunto poeta Uhland. Durante la sesión apareció un fantasma blanco. El auditorio exigió un poema como prueba de la identidad del fantasma. En lugar de recitar una poesía el fantasma sacó una hoja de papel de un maletín cerrado, sin abrirlo, escribió sobre él unos versos y desapareció. La página se conserva todavía. Los conocedores de Uhland buscaron ávidamente esta poesía pero no pudieron hallarla. El examen de un grafólogo resultó ser sensacional, pues confirmó que la escritura del fantasma era la letra de Uhland. Más tarde, en Berlín se sostuvo un juicio sobre la pertenencia de la página. El tribunal falló en favor del médium quien es aún el poseedor de aquella hoja. Tal es el caso, como me fue narrado por un conocido del médium.
Científicamente examinado no hay ninguna necesidad de alegar una real aparición de Uhland. La presencia de fantasmas es explicada hoy por la psicología profunda, aunque tal explicación no convenza a muchos. La expondremos brevemente: el médium irradia energía, la cual transforma en materia. De acuerdo con los descubrimientos nucleares sabemos que esta transformación es posible. La materia no es más que energía comprimida según la ecuación de Einstein E-M = C.2. Sabemos que cuando a un tubo de rayos X se le aplica un alto voltaje se desarrollan en el cátodo partículas y antipartículas. He aquí el proceso por el cual la energía, es decir, las ondas electromagnéticas, se transforman en materia. El próximo proceso mediumístico es la conformación de esta materia plástica, según la idea que el médium tiene del ser en cuestión, y finalmente su actuación, de acuerdo con los mandatos del subconsciente del médium. Según esta explicación de la psicología profunda no hay necesidad de molestar a los muertos. El poder subconsciente de la mente humana es suficiente para realizar el fenómeno de la materialización. Pero esta teoría racionalista no es aplicable a todos los fenómenos espiritistas. El problema no es tan simple como estos filósofos pretenden. No es el momento de extendemos en consideraciones científicas sobre este tema. Como asesor espiritual he observado muchos síntomas de doble personalidad en las materializaciones que me han sido referidas por mis consultantes. En algunos casos, tanto en el médium como en los participantes, se observa una desintegración de la personalidad. Pero lo mejor comprobado en todos los casos de participación en sesiones espiritistas, es la subsiguiente inmunización y oposición al Espíritu Santo y a todo lo divino. Las prácticas espiritistas embotan la personalidad en contra del poder que fluye de la Palabra de Dios.

Ej. 134. – Un hombre afirmó poseer la habilidad clarividente en la búsqueda de soldados perdidos. Una mujer que tenía dos hijos desaparecidos en el frente de Rusia, tomó dos fotos de ambos y visitó al clarividente. Primeramente le entregó una foto. El hombre se concentró sobre ella, se puso en trance y manifestó a la mujer: “No puedo entrar en contacto con este hijo. Probablemente no vive ya”. Luego, para probarle, la mujer le mostró la fotografía del segundo hijo quien había sido dado ya por muerto en batalla por su jefe de escuadrón en 1943 y le dijo: “Sí, a éste puedo verlo; está en un gran edificio de piedra, al sudeste de Moscú”. La mujer no creyó las afirmaciones del clarividente, ya que su hijo estaba en la lista de muertos desde 1943 y no había dado señales de vida. Su sorpresa fue muy grande cuando a principios de 1954 este hijo que suponía muerto, retornó al hogar. También resultaron correctos los datos de su localización, pues durante años, este joven había estado internado no en un campo con barracones de madera, sino en un edificio blanco de piedra. Este clarividente tenía la habilidad de concentrarse sobre algún objeto personal perteneciente a la persona desaparecida y si vivía, podía saber dónde se hallaba.
Parapsicológicamente observamos dos fenómenos paralelos: el clarividente tenía la facultad psicométrica, es decir, de tomar un objeto de la persona perdida y desde ese punto empezar la búsqueda, y en segundo lugar la de enviar su alma a grandes distancias. Esta facultad de la excursión del alma es observada entre los lapones de Escandinavia y también entre los tibetanos. En Alemania algunos rosacruces declaran poseer y hacer uso de esta habilidad. Los espiritistas afirman que hay personas que pueden separar su cuerpo astral de su cuerpo físico y comisionarle para tareas específicas.
Con esto damos por terminado ese breve examen de los principales fenómenos del espiritismo. Nos horroriza la tenebrosa mezcolanza de aberración humana con fuerzas demoníacas que descubrimos en estos casos. ¡Qué contraste con la Palabra de Dios que nos exhorta: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y con toda tu mente!”. Es decir, que todas las tareas de nuestra vida, todas las energías de nuestra alma, han de ser dirigidas al servicio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

II. FENOMENOS FISICOS

Después de haber tratado de la mayoría de los fenómenos espiritísticos subjetivos, nos ocuparemos a continuación en analizar las manifestaciones psíquicas exteriores. La telequinesia, levitación y transportes, en cuyos fenómenos las leyes físicas son violadas de una manera incomprensible. Al hablar del de telequinesis se entiende que algo es puesto en movimiento a distancia sin causa visible. El vocablo está compuesto por dos palabras griegas, “telos” y “kinein”. “Levitatis” viene del latín y significa privación de peso o de gravedad. En términos espiritistas, esta expresión significa un flotar en el aire de objetos o personas. La palabra “transportar”, del latín “apportare”, significa el transporte y desaparición de objetos por puertas o recintos cerrados. A este grupo también pertenece el fenómeno de penetración de la materia. En los ejemplos que referimos a continuación aparecen tan extraños sucesos.

Ej. 135. – En una aldea rodeada de montañas, una casa acosada por fantasmas había provocado la consternación de sus habitantes. En el interior de la granja, se observaban objetos que volaban por el aire como si fueran arrojados por una mano invisible. Los muebles de las habitaciones se trasladaban por sí mismos. La casa fantasmal fue examinada por el clérigo de la localidad, por el alcalde, por la policía, y por muchos curiosos, pero sin encontrar explicación alguna. Lo único que podía comprobarse es que estos fenómenos telequinéricos sucedían únicamente al estar presente un muchacho de unos catorce años de edad. Así fue como un maestro observó que un macizo ropero de roble se movió hasta una distancia de casi dos metros por la habitación al estar parado allí el muchacho.

Ej. 136. –En una granja de un valle alpino ocurrieron diversos fenómenos fantasmales. Comenzó con ruidos de golpes y de rasguños. Luego volaban objetos por la habitación sin causa visible alguna. Lo singular era que estos objetos voladores eran a veces arrojados en forma perfectamente rectangular, lo cual no puede ser ejecutado por ningún poder humano. El fenómeno se tomó aún más complicado al aparecer y desaparecer objetos de habitaciones y recipientes cerrados. Se despertó tal interés en buscar la causa de estos misterios, que se constituyó un comité con el propósito de indagarla, formado por un profesor, un ingeniero electricista y un filólogo familiarizado con fenómenos parapsicológicos. Lo primero que observó el comité fue que uno de los hijos de aquel hogar, de unos 14 años de edad, era un poderoso médium. Ejecutó asombrosas proezas telequinéticas en presencia del grupo formado por los tres investigadores. La más notable de todas fue la de levantar su propia cama. Este fenómeno de gravitación fue repetido muchas veces. La cama se levantó incluso cuando los tres hombres trataron de impedirlo con todas sus fuerzas.

Ej. 137. -Una campesina que se dedicaba al comercio sufrió el robo de su vajilla de plata, cayendo la sospecha sobre una sirvienta joven de muy mala reputación. La mujer buscó la ayuda de un espiritista de extraordinarias facultades. Este hombre era un conocido clarividente y médium, con habilidad de materialización y desmaterialización. El espiritista fue con la mujer al patio de la casa y allí se puso en trance. Repentinamente, se oyó un ruido extraño sobre el techo de la casa. La vajilla de la casa cayó del techo y fue a parar sobre un montón de estiércol. La mujer no pudo dar cuenta de cómo había ocurrido aquello.
Es fácil en este caso hallar una explicación natural. Alguien podía haber arrojado la vajilla desde el tejado. Aunque la sirvienta ya había sido despedida, podría haber devuelto los artículos robados (pues el robo la complicaba demasiado), encargando a otra persona la devolución anónima en la forma descrita. No es tan sencillo el siguiente ejemplo, atestiguado por personas muy responsables.

Ej. 138. -Este caso, que causó gran revuelo, lo pude examinar detenidamente interrogando a diversas personas, pues fue investigado por profesores universitarios, por la policía, por agentes del Departamento Criminal del Juzgado, por un ministro católico y otro protestante y por varios curiosos. Dentro de un período de seis semanas, 135 objetos volaron por las habitaciones de esta casa, de una manera inexplicable. Todos los sucesos fueron debidamente registrados. Una bola de cristal entró volando en la cocina donde se hallaban sentados el sacerdote católico y otros dos hombres, a pesar de que las puertas y ventanas estaban cerradas. La bola cayó a los pies del sacerdote quien la levantó. Estaba caliente pero no le quemó hasta el punto de dañarle. Había pintada en la bola una figura de María Einsiedel, una imagen que es objeto de peregrinaje católico en Suiza. La dueña de la casa explicó: “Esta bola de vidrio estaba sobre un mueble en la sala”. Al investigar, comprobaron que había desaparecido de dicho mueble.
Al analizar este caso observé dos hechos que a menudo se repiten. Los objetos voladores siempre aparecían en relación con un joven médium; y además en esta misma casa se había practicado la magia. Mi primera pregunta a la dueña fue: “¿Usted o sus ascendientes practicaron alguna vez la magia o el espiritismo?” Respondió afirmativamente, explicándome que su padre había curado animales y sanado a personas mediante ensalmos. De acuerdo con mi experiencia estos misterios espontáneos se observan únicamente en relación con algún médium y en casas donde han sido practicadas las artes ocultas. En los muchos casos de fantasmas que he tenido oportunidad de analizar, jamás encontré violada esta regla.

III. FENOMENOS MAGICO-ESPIRITISTAS

Al examinar los ejemplos expuestos, especialmente los de materialización, telequinesis, etc. y transferencias mágicas, es fácil que algunos lectores se sientan preocupados, diciendo: “Si estas cosas son posibles, entonces, una persona con instintos criminales que posea un fuerte poder mágico, puede causar grandes daños”. Cierto. Repetidas veces durante mi ministerio espiritual he observado casos terribles en este campo. Un círculo espiritista de 20 miembros que trabajaba con la magia negra me pareció el más siniestro. Efectuaban experimentos con el fin de causar daños físicos o psíquicos a las personas con quienes no simpatizaban. Tanto es así, que un fuerte médium perteneciente a esta círculo designó a un clérigo para tal fin, afirmando que lo eliminarían produciéndole una enfermedad. Finalmente este caballero sufrió un decaimiento nervioso y continúa enfermo e imposibilitado de trabajar hace ya varios meses. Los siguientes ejemplos darán más luz sobre estas terribles realidades.

Ej. 139. -Una mujer joven manifestó que por muchos años vivía atemorizada por una aparición nocturna fantasmal. Generalmente, entre las doce de la noche y la una de la madrugada, observaba una vecina en su dormitorio. La mujer siempre se despertaba ante la aparición, la cual la dejaba terriblemente asustada. Este fantasma no era ningún sueño sino una viva realidad. En la aldea dicha vecina tenía reputación de ser una mujer mala a la vez que trabajaba con la magia negra, atormentando a las personas. Después de la muerte de esta maga desaparecieron las apariciones de trasgos.

Ej. 140. – Un agricultor, joven y fuerte experimentaba durante la noche la sensación de ser aporreado; recibía latigazos hasta perder sangre, sin lograr observar a nadie. Todo el vecindario lo vio una y otra vez lleno de moretones azules y rojos.

Ej. 141. – Una mujer vino al consultorio espiritual quejándose de que era molestada por las noches. Un gato negro entraba en su habitación, la rasguñaba y la mordía. Le interrogué en lo referente a desórdenes circulatorios, eczemas y trastornos seniles, pero no tenía nada. Me contó que una de las mordeduras de gato le había durado catorce días. En cierta ocasión su pie, en vez de mostrar los habituales rasguños y mordeduras, presentaba un número tres, en rojo, dando la impresión como si hubiera sido tatuado con una aguja fina.

Al encontrarnos con un caso así debemos eliminar, en primer lugar, todas las posibilidades psíquicas. Conocemos varias enfermedades mentales que producen ideas como las descritas. Por ejemplo, muchos esquizofrénicos afirman estar bajo alguna persecución mágica. En realidad, ello es sólo un síntoma en el curso de dicha enfermedad psíquica. Pero en el campo de la magia espiritística existe también el fenómeno genuino. Tengo a mi disposición una extensa colección de ejemplos de primera mano dignos de consideración. En la mayoría de los casos, la explicación psiquiátrica de un agudo histerismo, disturbios onerogénicos o dermografismo causado psicogénitamente no es suficiente (Significa que tales marcas de mordeduras amoratadas, o llagas visibles, no pueden ser producidas internamente por efectos mentales. De este modo han sido explicados por la ciencia médica las llagas de Cristo reproducidas de un modo incuestionable en ciertos místicos. Pero el caso es diferente, pues en aquellos casos suele haber mediado una larga concentración mental, sobre tales figuras en algún crucifijo, etc., mientras que en los casos atribuibles a la magia no ha existido ninguna larga concentración, sino una aparición súbita de las marcas, tras la impresión inesperada de la nefasta aparición.)

El principal argumento en contra de estas explicaciones psiquiátricas radica en el hecho de que estas extrañas molestias cesan en cuanto la víctima entrega su vida a Cristo y se coloca bajo la protección de su muerte redentora.
En mi folleto Jesús vive he analizado tales casos. Observo desde el punto de vista de la parapsicología, que la persecución mágica parece un fenómeno mediumístico perteneciente a la esfera de las materializaciones. Así como los mediums superdotados irradian energías con la cual materializan fantasmas humanos, también podrían transformar la energía irradiada en fantasmas de animales. He recopilado muchos casos de materialización de perros, gatos, sapos, víboras o de cuerpos humanos con cabezas de animal. La siguiente observación parece probar este supuesto. En los centros espiritistas está aceptado que todo atentado efectuado sobre un fantasma, repercute sobre el médium. Es también significativo que todo daño infligido sobre un fantasma animal repercute sobre el mago que lo originó. Esto justifica el supuesto de que los casos de persecución mágica son fenómenos de materialización. Numerosos casos de defensa contra la magia se basan sobre este hecho. Si la víctima consigue dañar al fantasma que lo está molestando, ha ganado la batalla. Vemos por lo tanto que hay una magia espiritística ofensiva y defensiva basada sobre las materializaciones. Daremos a continuación un ejemplo.

Ej. 142. – En una zona donde con frecuencia se practicaba la magia negra, se me narró el siguiente caso: Al nacer un niño, un gran gato negro rondaba por la casa. El animal acudía con tanta persistencia que era imposible alejarlo. Por fin alguien le arrojó un hacha, hiriéndolo en la pata. Al día siguiente una anciana del vecindario que practicaba la magia negra apareció con un pie vendado. Unos días después de lo sucedido se vengó. Visitó a la madre del recién nacido y mascullando unas palabras palmeó la cabecita del niño, quien desde ese momento lloró sin cesar, no pudiendo ser tranquilizado. Más adelante el niño sufrió de una’ notoria debilidad de memoria.
En mi archivo tengo unos 30 casos de gatos cuya aparición es siempre atribuible a personas especializadas en producir apariciones fantasmales en casas y establos. Todas éstas son cosas de las cuales poco o nada se sabe en nuestras universidades a causa del racionalismo prevaleciente en dichos centros. El vulgo está mucho mejor informado en cuanto a las posibilidades de la magia que nuestros graduados universitarios, quienes se contentan en atribuir todo ello a supersticiones, mentiras o ilusión mental.
Sin embargo, para el consejero cristiano, lo más importante es que la persona así atormentada ponga su vida bajo la protección de Cristo. Esta es la única ayuda posible y efectiva para tales casos. Las armas de nuestra milicia son espirituales y no carnales, según dice el apóstol.
Proseguiremos ahora con otra forma de espiritismo cuya explicación e interpretación es todavía más difícil que los fenómenos anteriormente expuestos.

IV. FENOMENOS METAFISICOS

En esta división analizaremos una parte del fenómeno de las apariciones y fantasmas objetivos en conexión con el espiritismo. El fenómeno de las apariciones ofrece muchas fases. Hay en ello, como en todas las manifestaciones ocultas, fenómenos genuinos y artificiales. A la forma artificial pertenece la proyección exterior de la persona eidética. Naturalmente, todas las alucinaciones unidas a visiones de apariciones se encuadran en este grupo, y más aún, también se encuadran las visiones de apariciones como resultado de la facultad de clarividencia.

Los fenómenos de aparición genuina son, por lo general, casos que han sido objetivamente confirmados a través de varias generaciones. Un ejemplo de esta clase aclarará lo dicho.

E¡. 143. – Un graduado universitario, : hijo de un pastor protestante, me narró la siguiente experiencia de la casa de sus padres. El padre había sido trasladado a un pequeño pueblo. Después de mudarse a la nueva rectoría, cierta noche la familia vio apariciones de fantasmas. Oyeron pasos de ida y vuelta desde el sótano hasta el altillo y también desde el zaguán hasta una habitación. Al principio creían que se trataba de un ladrón, y en cierta ocasión llamaron a la policía. Además, de repente, se encendían todas las luces de la casa, así como también el gas. Las investigaciones más minuciosas no trajeron evidencia alguna respecto a la causa de estos incidentes fantasmales. Cuando los hijos mayores de la rectoría eran ya estudiantes universitarios idearon un plan espiritista para entrar en contacto con este perturbador de la tranquilidad nocturna. Cierta noche tomaron asiento alrededor de una mesita formando con sus padres una cadena con las manos y trataron de invitar al fantasma a manifestarse por medio de movimientos de la mesa. Primeramente preguntaron: “¿Eres un espíritu que no puedes hallar descanso?” La pregunta fue contestada por fuertes golpes sobre la mesa. A esto sucedió un interesante juego de preguntas y respuestas. El invisible, con quien habían entrado en contacto, manifestó ser un sacerdote católico que había vivido en aquella casa 200 años atrás. Había asesinado a su ama de llaves y la había enterrado en el subsuelo. Desde entonces él seguía rondando por el lugar de su crimen. Tras la pregunta sobre cuál era la habitación donde había cometido el crimen, comenzó un extraño fenómeno. La mesa se deslizó hasta la puerta, golpeándola tan fuertemente que se astilló. Al abrirla uno de los jóvenes, la mesa pasó zumbando hasta el cuarto adyacente, deslizándose hasta una esquina y golpeando una cama de roble. El impacto dejó sobre ella marcas profundas que nunca desaparecieron. En respuesta a la pregunta de si podían hacer algo en su favor, respondió: “Sí: orar”. Después que la esposa del pastor oró por el intranquilo espíritu, la casa de nuestro relato gozó de paz por algunos años. Uno de los hijos, el doctor X, quien me narró el episodio, me dijo que había hecho investigaciones descubriendo que, efectivamente, 200 años atrás, la casa había sido habitada por un sacerdote católico, y el fenómeno del fantasma había sido observada a través de muchas generaciones. Cuando la familia del pastor se trasladó, mantuvieron en secreto sus experiencias sobre la casa para no inquietar a las familias que a continuación la ocuparían. Es interesante notar el hecho de que después de la partida de la familia de este rector luterano los fenómenos continuaron con los sucesores.

Hay varias formas de interpretar el fenómeno de las apariciones. Martensen Larsen afirma que el ser humano impregna espiritualmente su hogar. Esta impregnación, actuando como residuo psíquico, continúa viviendo independientemente. El profesor Gatterer cree que el hombre no deja solamente su cuerpo material sino también una larva espiritual. El profesor Bender admite únicamente que la persona al terminar su existencia, produce un remolino. Los espiritistas enseñan que el hombre no solamente deja su cuerpo en la tierra sino también un complejo espiritual que mantiene una existencia independiente en el mundo astral y se desintegra a veces después de largos siglos. Este complejo espiritual causa el fenómeno de apariciones y de fantasmas. Entre los filósofos religiosos del cristianismo ha surgido la idea de que no debemos imaginarnos el reino de los muertos tanto como un lugar como una condición o estado. Hay momentos en el cual este reino de los muertos que nos rodea se torna visible, por ejemplo, en el lecho de muerte o en personas mediumísticas.

En la llamada Teosofía Cristiana de Hahn y Oetinger existe la idea de que el ser humano debe moverse después de su muerte en la esfera de los mortales hasta conseguir liberarse de las ataduras terrenas. Esta idea es paralela a la opinión popular de que los criminales y malhechores deben rondar por el lugar de su crimen hasta ser quitados de esta esfera para entrar en su destino de gloria o de castigo. Todas estas teorías son muy débiles, pues carecemos de un pasaje explícito en la Biblia que nos aclare el misterio de las apariciones. Para evitar malentendidos, debemos aclarar que hay, por supuesto, apariciones no sólo entre los espiritistas.
Esto es lo que vemos en el ejemplo 143, ya que el contacto con el fantasma fue conseguido por medio del movimiento espiritístico de una mesa, provocado no por espiritistas, sino por jóvenes universitarios luteranos.

Ej. 144. – Después de mudarse a una nueva localidad, un predicador y su esposa observaron extraños fenómenos fantasmales en la casa donde vivían. De noche siempre oían pasos circulando por la casa. Desde el Sábado Santo hasta el Domingo de Resurrección se oyeron ruidos de golpes y de rechinamiento, como si todos los muebles se estuvieran haciendo pedazos. Creyendo que se trataba de ladrones, fueron a investigar, pero nada en el cuarto había sufrido cambio alguno. Más tarde oyeron nuevos ruidos de golpes. El fenómeno fantasmal fue también observado por los huéspedes, quienes nada sabían de todos estos sucesos. Algunas veces eran molestados de día, además de por la noche. El predicador y su esposa oraron sin cesar a fin de que fueran vencidas estas molestias. Finalmente tuvo el valor de reprender a estos invisibles perturbadores en el nombre de Jesús. Cierta madrugada oyeron golpecitos en los ladrillos y después un ruido como si centenares de palomas salieran volando. En cuanto sucedió esto el predicador y su familia supusieron que el problema del fantasma había terminado. En efecto, así fue, pues la casa desde ese momento quedó liberada. Al investigar las posibles causas, el predicador descubrió que muchos años antes había vivido allí un espiritista. Además, se había cometido un suicidio en esa casa pocos años antes de que el predicador la ocupara.
Cuando se me ha solicitado consejo y ayuda en casos de fantasmas objetivos, observé siempre dos hechos que se repetían invariablemente. El fantasma objetivo se origina por la actividad ocultista de los antepasados, y la aparición de tal fantasma es más persistente que el que se limita a molestar a una determinada persona; pero también se retira al instante de haberse los habitantes encomendado completamente a Cristo y colocado bajo su protección. Esto comprueba no solamente que son hechos científicamente inexplicables, sino que tienen un motivo metafísico.

V. FENOMENOS DEL CULTO OCULTISTA

Al tratar de señalar los peligros del espiritismo, mediante ejemplos prominentes, me han dicho ciertas personas: “Pero nosotros no nos entregamos a esta forma primitiva del espiritismo, sino que lo practicamos de una forma religiosa, muy diferente de aquel espiritismo antiguo que sólo buscaba fenómenos físicos”. Uno de estos llamados espiritualistas, que antes había sido espiritista a secas, me decía que consideraba el espiritismo tan diferente al espiritualismo, que el primero le parecía ahora un pecado.

Bien, ¿ha tenido éxito el espiritualismo en aquello en que falló el espiritismo? Es cierto que esta última modalidad espiritista ha mejorado algunas cosas. Este movimiento muestra una tendencia más religiosa; pero no podemos decir que haya realizado verdaderos descubrimientos en el mundo espiritual; ni siquiera que haya alcanzado un nivel intelectual y ético superior al espiritismo del siglo pasado.
Por ejemplo, en Suiza, en el llamado “Hogar Espiritual de Zurich” y también en Winterthur la “Asociación Cristiana-Espiritista” celebran cultos religiosos cada domingo, con cantos, oraciones y un sermón. Se atribuye el sermón a un espíritu del otro mundo quien habla a través de un médium. Se toman notas taquigráficas de estos mensajes que se publican mensualmente. He leído varios de ellos y contienen una mezcla de pensamientos morales y cristianos, pero su énfasis es muy inferior al del Nuevo Testamento. Estos sermones espiritistas no traen la esencia de la doctrina evangélica, que es el concepto de que el hombre es un pobre pecador perdido y necesitado de salvación divina. No exponen lo primordial de la fe cristiana, que es la redención por Jesucristo. Además, dan una nueva interpretación a los relatos del Nuevo Testamento. La resurrección de Cristo y 122 la aparición de Moisés y Elías en el monte de la transfiguración, son considerados espiritísticamente. Procuran evadir por una exégesis forzada las prohibiciones de la Sagrada Escritura de comunicar con los muertos. En cierta ocasión, al citar a un miembro del movimiento espiritualista el texto de Deuteronomio 18:10-12 que declara que invocar a los muertos es abominación al Señor, me respondió: “Nosotros no hacemos venir a los espíritus muertos, sino a los espíritus vivientes del reino de los muertos”. Todo lo concerniente a la otra vida es confuso para quienes carecen de visión espiritual de acuerdo con las enseñanzas de Cristo.
Es desastroso en sumo grado que todavía en algunos círculos evangélicos se desconozca el peligro espiritista. Lo demostraremos con dos ejemplos:

Ej. 145. – Una familia creyente, perteneciente a una Iglesia evangélica, experimentaba extrañas apariciones. Una tía de esta familia es médium. Por la noche se reunían y mediante la concentración de la tía pretendían que entraban en contacto con insignes hombres de Dios fallecidos, tales como Tersteegen, Michael Hahn, Stockmayer, Samuel Keller y otros, que les predicaban buenos sermones. Pero yo observé que tales sermones fantasmales no son en nada superiores a lo que estos hombres escribieron en vida; ni siquiera alcanzan el nivel intelectual de sus antiguos y verdaderos escritos.

Ej. 146. – Una señora creyente, miembro de una iglesia, perdió a su esposo siendo aún muy joven. En su des¬consuelo le ocurrió algo extraño: su esposo se le apareció de noche asegurándole que desde aquel momento se le permitía aparecérsele para su consuelo. La mujer manifestó que estas apariciones eran para ella una fuente de fortaleza y ayuda para los problemas diarios; pues así recibía consejo y dirección de parte del difunto esposo. Un renombrado creyente le aconsejó rechazar esta intercomunicación con el muerto, pero la mujer no pudo ser convencida de que ello fuera nada malo.
Es digno de recalcar que durante el curso de esta comunicación con el muerto, la mujer manifestó desórdenes psíquicos y su salud comenzó a declinar lentamente.
Es un hecho lamentable la falta de discernimiento de espíritus en el ámbito cristiano; que no puede diferenciar lo espiritual de lo espiritístico; lo divino de lo demoníaco. Señalar el hecho de que algunos grandes hombres experimentaron apariciones de muertos no es ningún argumento. Nuestra regla de conducta no son los grandes hombres sino lo que la Palabra de Dios dice. Cuando el hombre rico solicitó una aparición de los muertos (Lucas 16) se le respondió: “Tienen la palabra de Dios”.
La expansión del espiritismo hacia un culto religioso es quizá la forma más peligrosa de este movimiento, porque personas ingenuas pueden ser confundidas por los agregados cristianos y extraviadas del Señor que murió por ellas.

VI. JUICIOS SOBRE LOS FENOMENOS ESPIRITISTAS

1. Dejaremos que la ciencia neutral sea la primera en expresarse. En la medicina, particularmente en la psiquiatría, se reconocen los síntomas de la doble personalidad producidos por una actividad prolongada con fuerzas mediumísticas. Se la define como psicosis mediumística. La psicología también ha catalogado con certeza los experimentos mediumísticos. A continuación citaremos la advertencia de un psicólogo, el profesor de la Universidad de Friburgo. En su librito titulado “Parapsicología. Sus resultados y problemas”, dice: “Millares de personas depositan su confianza en las engañosas proclamas de practicantes espiritistas, reciben consejos de ultratumba y los acatan, dependiendo plenamente de ellos. He observado gran número de pacientes aquejados de serios desórdenes psíquicos por el abuso de tales prácticas. Se han convertido en dobles personalidades. Los espíritus que han convocado los han confundido. Quien trate de comprobar las promesas del más allá por medio del espiritismo y el ocultismo está en peligro de caer presa de la parte indeseable de su psiquis”.

2. Las Sagradas Escrituras hablan bien claro acerca del espiritismo. En Levítico 20:27 leemos: “Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados”. Antes de entrar en la tierra prometida, los hijos de Israel recibieron esta advertencia de Dios mismo. En Deuteronomio 18:9-12 dice: “Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos, porque es abominación a Jehová cualquiera que hace estas cosas”. Lo que se consideraba válido en el tiempo de Moisés, también lo era en el tiempo de los reyes. Saúl había prohibido toda adivinación y espiritismo, hasta que, tras su apostasía del Dios vivo se dio a prácticas espiritistas (1.a Samuel 28) y recibió la sentencia de su propia muerte por medio de la médium espiritista de Endor. La época de los profetas no difería de la de Moisés y de los reyes. Isaías atacaba a los sortílegos y adivinadores con la siguiente arenga: “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?” (Cap. 8:19). El espiritismo es un delito en contra de la soberanía y autoridad de Dios; una transgresión en contra del primer mandamiento. El espiritista se aleja del Dios vivo y va tras luces confusas que le desvían. Demostraremos esto con un trágico ejemplo.

Ej. 147. – Un pastor protestante fue durante años miembro de un círculo espiritista, participando también regularmente su hijo, de dieciséis años de edad, en dichas sesiones. Cuando el joven se atrasó en la escuela le dieron el trabajo de bibliotecario de esta asociación espiritista. A menudo el pastor incluía pensamientos de matiz espiritista en su sermón del domingo. Decía por ejemplo: “El Espíritu Santo, es el sentimiento del bien en nosotros”. Enseñaba que hay espíritus buenos que tienen una influencia directa en nuestra vida diaria, y afirmaba sin ambages que él era guiado y dirigido por ellos. Cierto día tuvo una desgraciada experiencia en este sentido, convirtiéndose en el hazmerreír de toda la aldea. Hizo venir un coche de una villa distante para que le llevara al lugar donde vivía su madre porque los espíritus buenos le habían dicho que su madre había enfermado repentinamente y debía darse prisa si quería verla con vida. La noticia de que la madre del pastor se hallaba moribunda corrió por el pueblo como reguero de pólvora; pero una hora después de la partida del carrito, el cartero llegó con una carta de su madre trayendo la noticia de que la buena mujer estaba gozando de buena salud. De inmediato, la esposa del pastor envió un mensajero detrás del vehículo con esta noticia. El carrito regresó y todo el pueblo ridiculizó al pastor por lo ocurrido. Desde entonces la gente se burlaba de sus teorías sobre los espíritus. Durante sus vacaciones él y su esposa fueron a la playa. Un día le dijo: “Me voy a nadar y no volveré”. Así lo hizo.
Este trágico ejemplo demuestra claramente la confusión que causa el espiritismo. El pastor sustituyó la acción del Espíritu Santo por unos cuantos consejos morales, y las declaraciones de la Palabra de Dios por sus fantasías espiritistas. Los “buenos espíritus” lo pusieron en ridículo ante sus feligreses y fueron responsables, probablemente, también de su suicidio.

3. Debemos ahora hablar de los eficaces resultados del consejo cristiano en esta materia, mediante otra consideración referente al espiritismo.
En éste, como en todos los casos de actividad ocultista, debemos distinguir entre el lado científico del problema y el lado espiritual. La investigación científica tiene que ver solamente con los conocimientos que los especialistas han aprendido acerca del cerebro humano en su modo de actuar y reaccionar, mientras que el consejero cristiano debe tener en cuenta el mundo espiritual y al espiritismo en su aspecto religioso, según el dictamen de las Sagradas Escrituras. Aunque pudiera probarse que todos los fenómenos espiritistas son animísticos, es decir, que pueden ser explicados por medio de alguna acción de los poderes inconscientes de la mente, aún quedaría sin solución el problema en lo que respecta a la ayuda espiritual. La psicología profunda nunca podrá sustituir al consejo cristiano, ya que la esfera espiritual radica en un terreno distinto. (Véase I Corintios 2:14.)

La cura de almas ha mostrado, sin lugar a dudas, que la actividad espiritista es un medio de invasión de este mundo por los poderes de las tinieblas. Decimos un medio de invasión porque hay muchos otros por los cuales estos poderes tratan de influir en nuestras vidas. Bien dice el apóstol Pablo: “No tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra poderes, contra gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra malicias espirituales en los aires (Efesios 6:12). En la práctica del consejo cristiano esta invasión del poder de las tinieblas se ve a menudo de un modo muy claro. Hay casos en los cuales la simple lectura de literatura espiritista fue suficiente para provocar desórdenes en la vida psíquica y religiosa de las personas.

Ej. 148. – Una joven creyente solía recibir sermones y otra literatura espiritista de una amiga perteneciente a un círculo de espiritistas. Tomó estos escritos por literatura cristiana y los leía regularmente. Empezó pronto a sufrir serios ataques de depresión. Sin sospechar la causa de su malestar continuó entregándose a estas lecturas, cuando cierta noche observó en su habitación a un hombre pelirrojo con un rostro sonriente. También me dijo que padecía de manía destructiva. Sentía un impulso interior de matar a su propio hijo, aunque su mente consciente se oponía enfáticamente a ello. Le aconsejé quemar inmediatamente la literatura espiritista y acudir a un médico psiquiatra.
Por supuesto que el psiquiatra afirmará que una neurosis compulsiva es un hecho común en el cuadro psiquiátrico. También las alucinaciones entran en este diagnóstico. Aun cuando aceptemos todas estas declaraciones científicas, queda el hecho raro de que tal enfermedad sea tan a menudo consecuencia de actividades espiritistas y las estadísticas han demostrado que puede ser la causa principal.

En cuanto a la alucinación del hombre pelirrojo, es conveniente destacar el hecho de que las lecturas espiritistas producen a menudo tales visiones. Las personas ingenuas interpretan estas alucinaciones como experiencia religiosa pero también pueden ser espíritus satánicos que aparecen disfrazados como ángeles de luz.
A pesar de todo lo que se diga, es indudable que las actividades espiritistas dañan seriamente la vida espiritual del creyente. Esto no ocurre cuando un cristiano, con fines culturales, lee libros de Buda, Mahoma o cualquier otro líder religioso. Tales religiones no pueden compararse con el espiritismo en el sentido de inmunizar a las almas en contra de la obra del Espíritu Santo. Esto no debe ser mal entendido. No es que perjudique a la vida religiosa en términos generales, sino que, al contrario, el espiritismo es en sí en gran parte un movimiento religioso. Dicho de otro modo, el diablo no quiere privar a nadie de su religiosidad, pero sí procura impedir por todos los medios que las gentes lleguen a ser verdaderos seguidores de Jesús. Hay quienes me afirman que el espiritismo ha contribuido al aumento de su devoción y religiosidad y esto se lo concedo inmediatamente; pero el ser un seguidor de Jesús, nacido de nuevo por el Espíritu Santo, es algo totalmente diferente. Desgraciadamente hay en todos los círculos cristianos más personas religiosas que cristianos nacidos de nuevo. He observado algunos casos muy notables de aguda contraposición entre el espiritismo y la obra del Espíritu Santo.

Ej. 149. – Sin saberlo ni quererlo un creyente que estaba de visita se halló metido en una sesión espiritista, y sintiéndose molesto comenzó a orar en silencio. El grupo allí reunido procuró practicar el movimiento de mesas; pero no tuvo éxito. Cuando el creyente se despidió, el fenómeno se produjo como de costumbre.
Otro hecho significativo, y también comprobado en la cura de almas, es que las enfermedades psíquicas surgen a menudo de actividades espiritistas. Aunque no podemos exponer aquí todas las formas específicas del espiritismo nos hemos referido a las principales. Vamos a terminar este capítulo indicando al obrero cristiano los mejores métodos a seguir con las personas perjudicadas psíquica o espiritualmente por sus contactos con el Espiritismo.
La liberación del poder y consecuencias del espiritismo, en todas sus formas, sólo es posible mediante Cristo. La ciencia médica o psicológica no entiende el carácter espiritual de tales supuestas enfermedades. Pero los cristianos sabemos que, porque Cristo murió en la cruz y resucitó, no debemos sentir ningún temor cuando tratamos de ayudar a personas subyugadas por el ocultismo. Satanás y todas sus huestes son un ejército derrotado. Todos los poderes ocultos se toman impotentes ante Cristo. El canto de triunfo del Nuevo Testamento es: “Cristo, habiendo despojado a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). El canto congregacional del Antiguo Testamento: “La diestra de Jehová hace proezas” (Salmo 118:15), tuvo su cumplimiento en Cristo. El apóstol Pablo prorrumpe con estas palabras: “Gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (La Corintios 15:57). La redención y victoria de Jesús es la clave para una cura de almas eficaz y poderosa para ayudar a las personas subyugadas por el ocultismo.
En la obra de ayuda espiritual deben tenerse en cuenta particularmente los siguientes puntos:
a) La persona que quiere ser liberada debe entregarse a Cristo sin reservas. No existe una semisolución ni decisión a medias; no es posible servir a dos señores.
b) Ha sido demostrado en casi la totalidad de los casos que la persona no obtiene la victoria sin una plena confesión La confesión neotestamentaría es un acto voluntario; sin embargo, en más de 20.000 casos de ocultismo que he tratado no he visto una sola persona que haya obtenido liberación sin llevar a cabo un profundo examen de conciencia. Santiago debe haber constatado este hecho cuando escribió: “Confesaos vuestras faltas unos a otros” (Santiago 5:16).
c) Hay casos particularmente difíciles en los cuales es ne¬cesaria una oración de renuncia. La actividad ocultista es siempre un contrato, a menudo inconsciente, con el poder de las tinieblas. Este contrato queda anulado con la oración de renuncia elevada ante un testigo que actúe como consejero espiritual. Este acto se efectúa una sola vez y no necesita repetirse. Puede expresarse en la siguiente forma: “En el nombre de Jesucristo me separo de ti, Satanás, y me entrego a Jesús, tomándolo como mi Señor”. No es necesario usar exactamente estas mismas palabras, pues en la esfera espiritual cristiana no hay encantamientos mágicos.
d) En ciertos casos el asesor espiritual debe mandar en el nombre de Jesús a los poderes de las tinieblas abandonar a la persona sometida a su potestad. Pero es necesario un conocimiento experto y el don de discernimiento de espíritus a fin de no hacer un uso indebido de este medio. En un caso puramente de desequilibrio mental o emocional este método estaría fuera de lugar. Graves errores pueden ser cometidos en este terreno. En un caso dudoso es. aconsejable abstenerse de reprender. El que reprende debe ser un discípulo de Jesús y debe colocarse por fe bajo su protección o de lo contrario puede experimentar serios daños.

Por regla general no es propio orar imponiendo las manos sobre la persona dominada por el ocultismo. Jesús ponía su mano únicamente sobre los enfermos, pero reprendía a los poseídos por demonios.

e) La persona liberada debe hacer un uso diligente de los medios de gracia: la doctrina de los apóstoles, la comunión fraternal, partimiento del pan y las oraciones (Hechos 2:42). Si los disturbios se repitieran después de haber recibido cuidado espiritual, debe colocarse diariamente y aún cada hora bajo la protección de la sangre de Cristo. No se trata de ningún misticismo emocional, sino de una realidad bíblica. Una lucha en contra de las tinieblas no puede afrontarse con sentimentalismo.

Si las molestias no cesaran, la persona misma puede reprender al mal espíritu en el nombre de Jesús. Es completamente inútil que un inconverso haga uso de este medio, y puede ser hasta peligroso (Hechos 19:13). La reprensión hecha por creyentes que no se han consagrado por completo al Señor carece de todo poder. Ya que los espíritus expulsados se deleitan en retornar a su vieja habitación (Lucas 11:24-26), la persona libertada deberá ponerse en guardia.

La armadura espiritual (Efesios 6:10-18) es muy necesaria. Las armaduras más importantes son “el escudo de la fe y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios”. La persona que ha sido adepta del espiritismo ha de ponerse en guardia en contra de experiencias espiritistas y visiones. Los espíritus retornantes a menudo entran escondidamente, bajo disfraces de piedad y muchas veces no se los reconoce por su manto religioso.

f) Hay casos difíciles en los cuales la ayuda espiritual no conduce a una completa e inmediata liberación. Hay dos posibilidades para obtener una ayuda eficaz. En la mayoría de los casos debe formarse un círculo de oración de dos o tres creyentes que se congregue por lo menos dos veces por semana, para la oración e intercesión. La persona afectada es hecha motivo de oración, y la intercesión ha de mantenerse hasta obtener una liberación completa. Un pequeño grupo que se reúna para orar tiene mayor autoridad espiritual que un solo consejero. Se cumple la promesa: “Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19).

La segunda forma de dar una ayuda especial es la oración y ayuno. Jesús dice en Mateo 17:21: “Este género no sale sino con oración y ayuno”.

El pequeño círculo de oración, junto con la persona afectada, o sin ella, puede, durante algunos días practicar el ayuno y oración. Pero aquellos que oran deben cuidar de no cultivar un espíritu de orgullo farisaico. El que se coloca en el frente de batalla contra los poderes de las tinieblas debe estar bien armado en contra de los ardides y ataques del enemigo. Más de un guerrero de oración y hasta obreros cristianos han caído en tales empresas. El orgullo espiritual es uno de los peores peligros.

g) Debe prestarse atención a aquellos casos que muestren síntomas de enfermedades psiquiátricas y ponerlos en manos de un especialista. Ya en este terreno, el consejero espiritual no debe convertirse en un curandero psiquiátrico.

Entre numerosos casos de sujeción espiritística daremos tres ejemplos de liberación para finalizar este capítulo.

Ej. 150. – Un joven espiritista había efectuado experimentos de acuerdo con las instrucciones de los libros Sexto y Séptimo de Moisés – repetimos que son libros de magia que nada tienen que ver con Moisés – y quiso hacer pruebas para ver si daban o no resultados. En muchas prescripciones tuvo éxito; en otras no. Cierto día, siguió las indicaciones del libro de magia para invocar al espíritu del dinero. Trazando un círculo mágico, dibujó dentro los símbolos mágicos y pronunció la invocación tres veces. El espíritu del dinero no apareció, pero tras la invocación cayó él sobre el círculo trazado y durante mucho tiempo quedó inconsciente. Por varias semanas yacía como paralizado y careciendo de todo poder físico y moral. Se encontró despojado de todo deseo de vivir pero después de muchas sesiones de ayuda espiritual y el sostén de un círculo de oración fue liberado por Cristo, y en la actualidad es un fiel seguidor de Jesús.

Ej. 151. – Una joven aceptó la invitación de una amiga para asistir a un centro espiritista. Al principio, este centro la satisfacía hasta que comenzó a observar molestias psíquicas que se acrecentaban cada vez más. Padecía de depresiones que la llevaron a consultar a un neurólogo. Durante el curso del tratamiento fue internada en un hospital para enfermos mentales y como estaba imposibilitada de asistir a las sesiones espiritistas su condición mejoró. La ayuda espiritual impartida por el capellán del establecimiento fue eficaz. La joven se abrió a la influencia de la palabra de Dios y aprendió a confiar en Cristo y a seguirle. Después de unas pocas semanas fue dada de alta y su bienestar físico es permanente.

Ej. 152. – Durante uno de mis numerosos viajes de evangelismo por Suiza pude seguir la historia espiritual de una mujer que había practicado casi todas las formas de espiritismo y de magia. Su madre la había conjurado ya antes de que naciera y más tarde, durante su niñez, fue curada de enfermedades por medio de la magia. Los padres instruyeron a su hija en prácticas mágicas a medida que iba creciendo. Conocía todas las formas de la magia, como la magia negra, magia blanca, magia de persecución, magia de defensa, adivinación, cartomancia, quiromancia, necromancia, etc. Después de casarse, la joven continuó con la práctica de estas artes tenebrosas hasta que un día se vio interrumpida en esta actividad. Durante una sesión nocturna repentinamente oyó ruido de cadenas, estampidos y golpes. También sentía que su cama estaba siendo levantada repetidamente.

Se preguntó a sí misma si todo aquello sería señal de algún trastorno mental o bien efectos de la magia negra. En este tiempo de turbación comenzó a leer la Biblia y a orar, pero cada vez que intentaba hacerlo, se sentía impedida. Esto le llevó a pensar que estaba luchando con los poderes de las tinieblas. Confió sus inquietudes a una señora creyente a quien conocía, y un pequeño grupo de personas comenzó a interceder por ella. La lucha interior de la mujer aumentaba, otras veces disminuía, y su vida se vio oscilando entre la fe y la duda. Ansiaba tener paz con Dios pero no podía librarse de sus sentimientos de temor. La terrible lucha duró por dos años hasta que por fin tuvo una visión: una vasija con sangre le fue alcanzada desde el cielo. Inmediatamente le vino al pensamiento: “Esto significa que la sangre de Cristo ha sido derramada también para mí”.

Desde aquel preciso momento en que confió en la palabra de Dios, sus tentaciones cesaron y por medio de Cristo experimentó una liberación completa. Actualmente, esta mujer encuentra su mayor satisfacción alabando diariamente a Dios por la salvación que le ha dado por la sangre de Jesucristo, así como por su liberación del poder de Satanás.
Queremos terminar esta exposición de los peligros espiritistas proclamando una vez más la gozosa noticia: El Evangelio es el mensaje máximo de victoria en la batalla más maravillosa de la historia del mundo. La cruz de Cristo es el gran símbolo de liberación de todos los poderes de las tinieblas. Quien acuda a la cruz con verdadera fe en la redención allí realizada, es hecho partícipe de la victoria de Jesucristo.

Fuente:

Dr. K. E. Koch, Entre Cristo y Satanás,

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