Del árbol de navidad, mucho menos pagano de lo que acostumbramos a creer?


Del árbol de navidad, es mucho menos pagano de lo que acostumbramos a creer?

Autor: Paulo Arieu

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I. INTRODUCCION

El árbol de Navidad de la Casa Blanca llegó a la residencia oficial del presidente de EE.UU. este viernes, dando inicio a la temporada navideña. La primera dama, Michelle Obama, y sus hijas, Malia y Sasha, recibieron e inspeccionaron el árbol, que llegó en carruaje de caballos. “Podemos dar por iniciada la Navidad”, dijo la primera dama mostrando sus pulgares hacia arriba. El abeto de 10m de altura viene de la granja que ganó el concurso de la Asociación de Árboles de Navidad.

Los ganadores estuvieron en Washington mostrando el árbol, que sembraron en su granja en el condado de Ashe, Carolina del Norte. La asociación ha escogido el árbol de Navidad de la Casa Blanca desde 1966. ¿Cuántas familias cristianas presumen de colocar el belén y no tanto el árbol de navidad, por pensar que, por el contrario que aquél, éste no pertenece a la tradición cristiana? Pues bien, eso podría no ser tanto así. Muchos cristianos consideran que el arbolito de navidad es de origen pagano. Lógicamente, por razones de conciencia, no lo ponen o se sienten mal si lo ponen.Entre estos esta mi esposa, que no lo piensa poner este año. Pero cuando lo analizamos bien, vemos que tiene diversos posibles simbolismos.

II. Arboles religiosos

El árbol, huelga decirlo, registra una gran tradición en casi todas las religiosidades.

a) Arbol de la Vida

De un árbol comieron Eva y Adán del fruto prohibido según recoge el Génesis, -tradición que, ya veremos, no es ajena al árbol de navidad- y al árbol del bien y del mal se refieren tanto el Nuevo Testamento –el Apocalipsis (ver Ap. 2, 7; 22, 14; 22, 19)-, como el Corán, donde es llamado “el árbol de la inmortalidad” (C. 20, 120).

El árbol de la vida, compuesto de diez sefirot o esferas cada una de las cuales representa una manera de acceder a Dios, es uno de los grandes símbolos de la cábala judía. En el ámbito del budismo, el árbol de la vida se llama el Bodhi, y compuesto de seis raíces, tres de ellas buenas, y tres malas, sentado a su sombra es como el Buda adquirió la sabiduría.

b) El arbol que refiere Jesús

Del árbol dice Jesús:

“No hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas” (Lc. 6, 43-44).

c) El coran

En el Corán, se habla también de un árbol singular, el árbol de Zaquum: “Es un árbol que crece en el fondo del fuego de la gehenna, de frutos parecidos a cabezas de demonios”, del que sus moradores, los condenados en el juicio final, “comerán y llenarán el vientre, luego beberán además una mezcla de agua muy caliente y volverán luego al fuego de la gehena” (C. 37, 64-68).

d) La tradición de adornar arboles

La tradición de adornar árboles como símbolo de fiesta es también común a muchas religiosidades. Por lo que a nuestra historia respecta, parece que era frecuente entre los sacerdotes de las religiones célticas, los llamados druidas, que cuidaban el llamado árbol del universo o yggdrasil, cuya copa representaba el cielo, y sus raíces el infierno, y que con ocasión de la festividad del dios del sol Frey, sería adornado de modo pintoresco.

Quiere la tradición, -tradición que, sin embargo, no viene avalada por ninguna de sus muchas biografías, así las que le dedican Willibaldo, Radbodo o Otloth de San Emmeram-, que al entrar en contacto con estas religiosidades paganas y al llegar ante unos de estos árboles paganos adornados, presa de un ataque de santa ira y armado del gran valor que siempre ha adornado a los misioneros, el gran evangelizador de Alemania, San Bonifacio, habría cogido un hacha y habría cortado de raíz uno de estos árboles druidas, colocando en el hueco dejado en tierra, un árbol de hoja perenne, como perenne estaba llamado a ser el mensaje de Cristo.

Y que lo habría adornado, por un lado, de manzanas -las bolitas que hoy ponemos-, en representación del pecado cometido en el Edén por nuestros primeros padres; y por otro, de velas -las lucecitas de nuestros árboles actuales-, representación de quien era la luz del mundo (Jn. 8, 12) y se había encarnado para derrotar al pecado. La lucha del cielo y el infierno presente ya en el yggdrasil celta, pero ahora cristianizada. Y ello, mediante ese gran instrumento de la evangelización cristiana que siempre fue el llamado sincretismo, por el que los primeros misioneros cristianizaban, preferentemente, objetos, fechas y lugares que ya eran, previamente, sagrados.

Consta la presencia de árboles específicamente adornados para la navidad en los primeros años del s. XVII, y no por casualidad, en la Alemania de San Bonifacio. Donde tampoco es casual que en 1824, el organista de Leipzig, Ernst Anschütz, escribiera el famosísimo y bellísimo villancico O Tannembaum! (¡Oh, árbol del abeto!), cuya letra repara en ese color verde que luce el árbol tanto en verano como en invierno y, en consecuencia, en ese carácter perenne de su hoja al que ya nos hemos referido, así como en las velas que lucen en él, y en su vinculación a la navidad.

Pero es en 1841 que la tradición registra su gran espaldarazo, al colocar un árbol de navidad, nada menos que en el castillo de Windsor, el mismísimo príncipe consorte de la Reina Victoria, Alberto de Saxo Coburgo Gotha (una vez más, un alemán), hecho a partir del cual, la tradición viajó con prontitud por todo el mundo anglosajón.

A España, donde la tradición ornamental de la navidad se centraba más bien en los nacimientos traídos desde Nápoles por ese gran creador de los símbolos nacionales que fue el rey Carlos III, tarda en llegar, ocurriendo el evento, según parece, en 1870 y en el palacio del Duque de Sesto, gran benefactor de Alfonso XIII y con calle en Madrid.

Más aún tarda la costumbre en llegar al Vaticano, donde, no por casualidad, la importa el “Papa nórdico”, Juan Pablo II que, probablemente añorante del paisaje navideño tan frecuente en su país, ordena colocar uno en la Plaza de San Pedro, cosa que, sin embargo, no hace hasta 1982, cuarto año de su pontificado, lo que demuestra que implantar la tradición que luego ha quedado consolidada, no fue tan fácil como pudiera pensarse.

e) Costumbres en E.U.

Conocida es la tradición existente en la Casa Blanca de inaugurar el árbol de navidad el día siguiente al día del thanks giving day que con tanto boato se celebra en este país de tradiciones protestantes. Esta tradición de poenr el arbolito, se remonta a los años 20.

III. Conclución

De mi parte, me da lo mismo si se pone o no, ya que considero que es un icono de la navidad, que mientras no se adore, no hay problemas. Ya la navidad esta muy secularizada, y prácticamente ha perdido su transfondo espiritual. Solo se piensa en comer y en salir los jovenes a divertirse y nada mas.Por este motivo, tampoco le veo mal alguno al arbolito de navidad. No soy iconoclasta, que cree que todo icono de la sociedad debe ser derribado. Si se entiende bien, este arbolito puede tener varios significados posibles, entre ellos recordar el nacimiento del Sr. Jesús.

Pienso que lo mejor que podemos hacer es si no lo ponemos el arbolito por razones de conciencia, no condenar al que lo pone y si lo colocamos, quizás pueda ser usado como herramienta de evangelizacion, al menos para recordarle a nuestros familiares el propósito de la navidad y volver a contarle las historias de como y porque comenzó el arbolito a ser puesto en las navidades y con que propósito. a los niños les gustan mucho las historias, ellos las disfrutan.Creo que podrían enseñarles a ellos estas hermosas historias para trasnmitirles los valores crisitanos que tanto se han perdido.

Lo mas importante es que recuerde quien es Jesús, nuestro Señor y Salvador, y el Salvador del mundo.

Dios lo bendiga

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4 comentarios en “Del árbol de navidad, mucho menos pagano de lo que acostumbramos a creer?

  1. Yo creo en la navidad, y me gusta la navidad, y compro regalos de navidad, y me fascina la cena de navidad. Pero el árbol de navidad nada que ver, es pagano, nada de árbol de navidad, ni papa noel, ni muñeco de nieve, ni la bota. Yo lo comparo con llevar el Ekeko (Equeco) a la casa con el pretexto que es solo una porcelana o un adorno. Se ha ido infiltrando el paganismo en las casas e iglesias cristianas. Así que para mi nada de árbol de navidad, ni pesebre, ni bota, ni papa noel, no renos, ni muñeco de nieve. Hay que ser radicales con el paganismo y la biblia dice: Y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, por que es anatema. Dt 7:26.

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