La ley de Moisés y la ley de Cristo


La ley de Moisés y la ley de Cristo

Autor: Paulo Arieu

Introducción:

Llamamos Ley de Moisés, o Ley Mosaica, al conjunto de preceptos que incluyen la ley moral, la ley ceremonial y la ley civil, dadas con todo detalle a Moisés por Dios mismo, unos 1400 años a. C. La dispensación de la Ley de Moisés, abarca desde el Sinai hasta el Calvario. Su propósito fue convencer a la humanidad de pecado, y exponer la magnitud de éste, al comparar sus vidas torcidas con las altas demandas de Dios. Además, la Ley debía educar a Israel para ser un modelo entre las naciones, instruir a través de él al resto del mundo, y, por medio de sus muchos tipos, ceremonias y alegorías, anunciar proféticamente el evangelio de salvación por gracia en Cristo.

En la ley de Moisés se incluye lo siguiente:

a. La ley moral, cuyo resumen es el Decálogo o Diez Mandamientos, (Éx. 20:1-17; Deut. 5:6-21).
Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo contienen nuestros deberes hacia Dios. Los seis restantes, contienen nuestros deberes hacia nuestro prójimo. Hay muchos otros preceptos morales que son una ampliación del Decálogo, o sus aplicaciones a casos particulares minuciosos. Su propósito era formar un pueblo santo, ejemplo del mundo.
b. La ley religiosa: ritos, sacrificios, ceremonias, lavamientos, purificaciones, preceptos higiénicos y dietéticos, ofrendas, etc., que se detallan desde Éxodo a Deuteronomio. Su propósito era proveer salvación al pueblo, al anunciarle proféticamente a Cristo a través de sus diferentes tipos y alegorías.
c. La ley civil: leyes sociales, prácticas humanitarias, consejos prácticos sobre la agricultura, economía, salubridad, etc. Su propósito era reglamentar todos los aspectos de la vida del pueblo escogido para hacerlo ordenado y próspero.

Recordemos LA TRIPLE DIMENSIÓN DE LA LEY

El Pacto mosaico no sólo tiene una dimensión legal sino otra salvífica.
Rom. 3:31; 1.a Cor. 9:21; Sant. 1:25; 2:8; 2:9; Juan 14:15, 21; 15:10; I Jn. 2:3-5, 22-24; I Cor. 7:19

La Ley del Sinaí era para un pueblo redimido. No fue dada como «camino de salvación» (¡en esto consistió la perversión que de la Ley hicieron los fariseos!), sino como una norma santa para un pueblo llamado a ser santo. Aún más, la Ley no solamente contenía preceptos morales que desarrollan lo proclamado en los 10 mandamientos, sino que constaba también de una larga y compleja sección litúrgica.

Ya la Fórmula de Concordia, el año 1576, definió la Ley en su triple dimensión práctica:

La ley de Dios fue dada al hombre por tres razones:

1. Para la disciplina, para que la iniquidad sea contenida con ciertas barreras

2. Para que los hombres sean llevados al conocimiento de sus pecados;

3. Para que los hombres regenerados, en los cuales todavía perdura la carne y la servidumbre, pudieran tener alguna regla segura por la cual pudieran, y debieran, ajustar su vida.»

Es lo que en teología bíblica ha venido llamándose el triple uso de la Ley:

  • “Me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada á los santos. ” (Jud. 1.3)
Se que existe mucha confusión en torno al verdadero sentido bíblico de la Ley y el lugar que ocupa en la economía de la salvación.

En la Biblia hallamos dos leyes, mejor conocidas como los dos testamentos. Sus reglas son distintas; por tanto es imposible guardar las dos. Pero esto no las hace contradecirse, pues el mismo Dios es autor de ambas. Antes bien, fueron escritas para dos épocas distintas. La ley antigua (Torah) sirvió bien para su época particular; la nueva (Gracia) sirve bien ahora. Consideremos las dos en más detalle.

La mayoría de las iglesias hoy en día no hacen una distinción clara entre el Antiguo Testamento y el Nuevo. Ya que es imposible guardar los dos, escogen y aceptan sólo las partes de ellos que les gustan, y rechazan lo demás. Por ejemplo, aunque ninguna iglesia de hoy guarda toda la ley de Moisés, muchos se justifican en su participación en la guerra citando Escrituras y ejemplos del Antiguo Testamento. Así rechazan la enseñanza clara que Cristo y los apóstoles dieron que debemos amar a los enemigos y hacerles bien.

Otro error común pervierte la doctrina de la gracia. Muchos al Antiguo Testamento lo llaman la ley, como si fuera la única ley; y al Nuevo Testamento lo llaman la gracia, como si no hubiera en él nada más que gracia. Algunos reconocen que es necesario tener tanto la ley como la gracia, pero reemplazan la ley de Cristo con la ley de Moisés, así invalidando la gracia. “Si por la ley (del Antiguo Testamento) fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo” (Gál. 2.21). Otros enseñan que ya que estamos bajo la gracia no necesitamos de ninguna ley. Pero amigo, aunque ya no estamos bajo la ley de Moisés, los mandatos de Cristo y sus apóstoles nos son una ley. Son la ley de Cristo.

La gracia es el gran don de Dios para nuestra salvación y el poder del Espíritu para vencer nuestra naturaleza pecaminosa. Pero en el Nuevo Testamento encontramos tanto la ley de Cristo como su gracia. El apóstol Pablo dijo que él no estaba “sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo” (I Cor. 9.21).

La Ley es el conjunto de instrucciones de Dios concernientes al correcto comportamiento moral, social y religioso de Su pueblo, que se encuentra en los primeros cinco libros de la Biblia (la “Ley de Moisés” o Pentateuco).
Es la reflexión misma de la naturaleza de Dios, porque en ella Dios habla de la abundancia de Su corazón. Por tanto, ya que Dios es puro, la Ley lo es; como Dios es santo, la Ley es santa.

Consiste en:

a. los Diez mandamientos (Ex. 20),
b. reglas para la vida social (ej. Ex. 21:1-23:33)
c. y para la adoración a Dios (ej. Ex. 25:1- 31:8).

Por medio de la entrega de la Ley, expresión de la voluntad de Dios, se sancionó un Pacto de obras entre Dios y el hombre. A pesar de su perfección, la Ley era y es- incapaz de salvar y otorgarnos eterna comunión con Dios por la incapacidad del hombre para cumplirla.
La Ley es un amo difícil, pues requiere que mantengamos normas perfectas de conducta moral. Cuando fallamos lo cual es inevitable- la Ley produce condenación.
Para ser reo de esta condena de muerte basta con que no cumplamos uno solo de sus preceptos:

  • “porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todos” (Stgo. 2:10).

Por esta razón, la Ley no perfeccionó nada (Heb. 7:19). Ha sido sólo un guía para mostrarnos nuestra necesidad de gracia, que hallamos en Jesús y el regalo gratuito de la salvación que recibimos a través de El (Gál. 3:24).

El profesor E. F. Kevan, consciente de la necesidad de clarificar los conceptos de Ley, Evangelio, Obras y Fe —ofuscados por el antinomianismo, el dispensacionalismo extremo y el modernismo—, ha prestado un excelente servicio a la Iglesia de nuestra época al escribir su libro The Evangélical Doctrine of the Law.

El profesor Kevan nos recuerda que la Ley no se opone al Evangelio, sino que es una preparación al mismo y logra demostrar que si bien la perfecta ley es la del amor, este amor presupone necesariamente una ley que sea la expresión eterna del carácter y las exigencias de Dios, de Dios que nos ha dicho que es amor. Y que, asimismo, es soberano.

Las Iglesias de la Reforma consideraron siempre que la Ley y el Evangelio constituían dos partes de la Palabra de Dios que servían, por un igual, como medios de gracia. A diferencia de quienes hoy relegan la Ley al Antiguo Testamento —identificando casi ambas cosas— y sólo disciernen la gracia evangélica en el Nuevo, los mejores exégetas que ha tenido la Iglesia han sabido distinguir siempre estos dos grupos de realidades, no como enfrentados entre sí sino complementados, con fines propios, dentro del único plan redentor de Dios revelado en los dos Testamentos.

Es signo de superficialidad concebir la antigua dispensación como un camino de salvación por obras, opuesto a una economía de gracia y fe, vigente sólo en el nuevo pacto. Igual ignorancia bíblica delata el desechar la Ley como algo que servía para Israel pero que no tiene nada que decir a los cristianos hoy, como si Ley y Evangelio fueran términos opuestos e irreconciliables. Todo ello ha introducido la confusión allí donde debería reinar mayor claridad.

Y, como resultado, mucha de la predicación basada —aunque inconscientemente, muchas veces, justo es reconocerlo— en esta exégesis superficial no acierta a establecer la relación bíblica justa y exacta que existe entre la Ley y el Evangelio, las obras y la fe, y ha perdido de vista la correspondencia que liga a ambos Testamentos y el alcance mesiánico de muchos textos del Antiguo Testamento. Se ha olvidado, en ocasiones, trágicamente, la perspectiva unitaria de la Biblia, que constituye uno de sus mayores atractivos y una de las más poderosas razones apologéticas que el Espíritu puede gravar en el alma de los que escuchan su mensaje.

«Temo que esta grande verdad, esta importante verdad —decía Wesley—, sea poco comprendida, no sólo por el mundo, sino por muchos a quienes Dios ha sacado del mundo, por muchos que son verdaderos hijos de Dios…»

¿No deberíamos hacer nuestro este temor del gran evangelista del siglo XVII? Por haberlo hecho así, encomendamos la presente traducción del que consideramos muy importante trabajo del profesor Kevan a la benevolencia del Señor, para que se sirva utilizarlo, en su gracia, como medio clarificador del confuso y enrarecido ambiente teológico de nuestro siglo.

Desde el monte Sinai Dios entregó una ley al pueblo de Israel y mandó a Moisés a escribida. Por eso esa ley llegó a conocerse como la ley de Moisés. El Nuevo Testamento a veces se refiere a ella como “la ley”, mientras se refiere al nuevo orden que Cristo instituyó como “la gracia”.

Bajo aquella ley antigua Dios declaró principios morales. También instituyó un orden civil y religioso que ayudó al pueblo a guardados. Aquella ley con sus ceremonias religiosas señalaba en figuras hacia Cristo.

Si alguno no obedecía la ley de Moisés, tenía que morir.

La ley de Moisés fue provisional: fue hecha para terminarse. “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (Heb. 10.1). Terminó su obra y encontró su fin en Cristo. Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10.4).

El gran reformador el Dr. Martín Lutero. Artículos de Esmalcalda Art.4, 3ª parte: Sobre La Ley dijo:

1. Aquí consideramos que la Ley ha sido dada por Dios, en primer término, para colocar un freno al pecado con amenazas y por el temor al castigo y con promesas y ofrecimiento de otorgarnos su Gracia y todo bien. Pero, a causa de la maldad que el pecado ha causado en el hombre, todo esto ha quedado malogrado.
2. Algunos han llegado a ser peores y enemigos de la Ley, porque les prohíbe lo que quisieran hacer con gusto y les manda lo que les disgusta hacer. Por eso, en la medida en que el castigo no lo impida, cometen trasgresión de la Ley, más aún que antes. Tales son las personas groseras y malvadas que hacen el mal cuando tiene ocasión y lugar.(Dr. Martín Lutero)

¿Recuerda usted la historia de Sansón? Sansón juzgó a Israel por veinte años. En aquel tiempo hizo muchas maravillas a favor de Israel. Pero al fin, vencido por los filisteos a causa de sus propias debilidades morales, trajo muerte sobre sí. En su muerte mató a más filisteos que había matado en toda su vida.

Vemos en Sansón una semejanza a la ley de Moisés, la cual también por causa de su debilidad fue terminada (Hebreos 7.18-19). En su abrogación hizo más bien que en todo el tiempo de su aplicación (Heb. 7.22). Muriendo aquella ley falible, pudo efectuarse la ley perfecta de Cristo.

Es claro que Dios así lo planeó desde el principio. Se puede ver en la misma ley de Moisés:

  • Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta” (Deut. 18.18-19).

Estas palabras de Dios mismo señalaron al día en que un legislador más grande que Moisés entregaría una ley superior. Así que Moisés, el escritor del primer pacto, aun al escribirlo predijo su anulación. Al venir los profetas, la atención se volvió aun más hacia el futuro. Isaías y Jeremías describieron más en detalle la naturaleza del reino y la ley que habían de venir.

  • “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová…Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jer. 31.31-33).
Ya la Fórmula de Concordia, el año 1576, definió la Ley en su triple dimensión práctica: «La ley de Dios fue dada al hombre por tres razones: 1.a, para la disciplina, para que la iniquidad sea contenida con ciertas barreras; 2.a, para que los hombres sean llevados al conocimiento de sus pecados; y 3.a, para que los hombres regenerados, en los cuales todavía perdura la carne y la servidumbre, pudieran tener alguna regla segura por la cual pudieran, y debieran, ajustar su vida.» Es lo que en teología bíblica ha venido llamándose el triple uso de la Ley:

Usus civilis.
Gal. 3:19;  I Tim. 1:9.

La Ley presupone el pecado y sirve para frenarlo. Coadyuva a la obra de la gracia común que Dios realiza en el mundo.

Usus pedagógicas.
Ro. 3:20; 5:20; 5:13; 7:7, 8, 9, 11; Gál. 2:19; 3:24; 3:21.

Por la ley es el conocimiento del pecado. Sacude la conciencia y lleva a Cristo. En este sentido es un medio de gracia, pues hace consciente al pecador de su incapacidad para cumplir con las exigencias de la santa voluntad de Dios y, cual tutor, conduce a este mismo pecador a los pies de Cristo.

Usus didácticas o normativus.

Ro. 3:31; 1.a Corintios 9:21; Stgo. 1:25; 2:8, 9; Jn. 14:15, 21; 15:10; I Jn. 2:3-5, 22-24; I Cor. 7:19. Este es el llamado «tercer uso de la Ley». La Ley como regla de vida para los cristianos, cuanto que es la expresión de la voluntad del Señor. La Ley como instrumento del Espíritu Santo para llevar a cabo la santificación del creyente. Tanto los antinomianos como los dispensacionalistas extremos (y aun muchos de los que no son tan extremistas) niegan este «tercer uso de la Ley». La lectura serena del cúmulo de textos bíblicos que el profesor Kevan aporta para fundamentar el valor de esta triple división debiera convencer al más ofuscado de los lectores.

Basta recordar estos tres «usos» de la Ley para evitar caer en prejuicios, confusiones o actitudes poco conformes con la Revelación bíblica. Este sencillo esquema del valor triple de la Ley nos liberaría de ciertos disparates homiléticos (hermenéuticos y exegéticos, en el fondo) como aquel que proclama el «fracaso» de Dios en el Sinaí o aquel que habla de la futilidad de la Ley.

Pero para alcanzar esta comprensión bíblica es menester que no sólo entendamos el triple uso de la Ley sino, igualmente, las tres divisiones —o dimensiones— características de la misma. Es aquí donde la falta de discernimiento ha llevado a los más graves malentendidos.

La ley de Cristo

Esta es la ley que Dios pone en el corazón y escribe en la mente (véase Heb. 10.15-16). En Ro. 8.2 se refiere a ella como la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”. Otras veces el Nuevo Testamento habla sencillamente de la ley de Cristo”. Esta ley se compone de todas las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles, grabadas en el Nuevo Testamento. Por medio de ella salimos del cautiverio de la ley de Moisés a la libertad de Cristo. La ley de Moisés declaró la justicia de Dios al hombre pecaminoso. La ley de Cristo nos trae el poder de vivir conforme a esa justicia. La ley de Moisés fue instituida con amenazas de muerte para los desobedientes, pero Jesús vino para salvar a su pueblo de sus pecados, así dándole vida.

La ley de Cristo la conocemos también como la dispensación de la gracia. La gracia no nos da libertad para pecar, sino nos da el poder de vivir libres del pecado.

La ley de Cristo es el cumplimiento del plan perfecto de Dios, formado desde antes de la fundación del mundo para salvar a la humanidad. La ley de Moisés fue dada a causa de las transgresiones, mientras Dios preparaba al mundo para la venida de Cristo.

El plan de Dios

Dios hace todo perfectamente y de una manera ordenada. El cambio de pactos no fue un cambio de parte de Dios por causa de algún error suyo, sino fue el cumplimiento glorioso de la primera fase y la institución de la fase principal de su plan de la salvación.

Dios hizo al hombre perfecto y lo puso en el paraíso del Edén. El pecado del hombre entonces corrompió a la raza humana y al mundo en que vivía. Pero Dios tenía listo un plan para salvarlo. Sin embargo, hasta que este plan se llevara a cabo, fue necesario que el hombre se diera cuenta de la gravedad de su pecado. Por tanto: “La ley ha sido nuestro ayo (maestro), para llevamos a Cristo” (Gál. 3.24). Como el ayo prepara al niño para la madurez por medio de reglas y disciplina, así las normas estrictas y el castigo severo de la ley prepararon a la humanidad para Cristo y su ley.

Las diferencias

La Biblia hace una distinción clara entre la ley vieja y la nueva. Por ejemplo, la ley de Moisés mandó la pena de muerte para ciertos crímenes, y la guerra contra las naciones pecaminosas. En cambio la ley de Cristo nos encarga a amar a nuestros enemigos y a hacer bien a los que nos hacen mal. Eso es porque el nuevo pacto le quita al pueblo de Dios las responsabilidades del estado que le pertenecían bajo el viejo pacto.

Quita también los sacrificios y figuras de la ley, ya que quedan cumplidas en Cristo. En cambio instituye un culto espiritual, dirigido por el Espíritu Santo de modo que sea en espíritu y en verdad. Reemplaza la ley moral, resumida en los diez mandamientos, con la ley más alta de Cristo. Algunos no quieren reconocer este último cambio. Sin embargo, Jesús lo afirmó repetidas veces con sus palabras del Sermón del monte: Oísteis que fue dicho… pero yo os digo”.

Nuestra afirmación

Ya que el mismo Dios estableció primero el viejo pacto, después el nuevo, no es de extrañarse que haya muchas semejanzas entre los dos. Pero podemos afirmar por la autoridad de las Escrituras que la ley de Cristo ha reemplazado completamente la ley de Moisés como nuestra regla de doctrina y conducta. El apóstol escribió hace casi dos mil años que Dios, “al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Heb. 8.13). Las dos leyes son tan diferentes que no podemos guardar las dos. Es adulterio espiritual procurar servir a ambas (véase Ro. 7.1-6).

La ley de Moisés sirvió bien para su época. Pero si guardamos aquella ley ahora, rechazando la ley de Cristo, traemos sobre nosotros condenación. “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” (Gál. 5.4).

Afirmamos, pues, que la Biblia muestra claramente que la única ley válida para hoy día es la ley de Cristo, y sobre ella debemos basar toda nuestra fe y manera de vivir.

Nuestra confesión

Como cristianos del Nuevo Testamento creemos y confesamos que el Nuevo Testamento consta de la voluntad entera de Dios para nosotros. Le invitamos a confesar con la palabra inspirada de Dios y con nosotros, lo siguiente:

  • “Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza” (Heb. 7.18-19).
  • De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevamos a Cristo… pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo” (Gál. 3.24-25).
  • “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Ro. 3.28).
  • “Pero ahora estamos libres de la ley, por. haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Ro. 7.6).
  • “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa” (Gál. 3.19).
  • “El pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Ro. 6.14).
  • “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” (Gál. 5.4).
  • “Cristo es el todo, y en todos” (Col. 3.11).

Fuentes bibliográficas:

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“sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo”

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45 comentarios en “La ley de Moisés y la ley de Cristo

  1. Creo que deberiamos diferenciar las leyes ceremoniales de las leyes morales, las leyes ceremoniales no estamos obligados a cumplirlas, pero si las morales y es el Espíritu Santo quien nos capacita para poder cumplirlas.
    Los 10 mandamientos estan vigentes en el pacto de Gracia, no nos salvan, pero el resultado de amar a Cristo es que amaré a Dios con todo mi corazón mi alma y mi mente y también a mi projimo, en estos dos mandamientos se resume la ley de Cristo. Bendiciones

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    • Llamamos Ley de Moisés, o Ley Mosaica, al conjunto de preceptos que incluyen la ley moral, la ley ceremonial y la ley civil, dadas con todo detalle a Moisés por Dios mismo, unos 1400 años a. C.

      La dispensación de la Ley de Moisés, abarca desde el Sinai hasta el Calvario. Su propósito fue convencer a la humanidad de pecado, y exponer la magnitud de éste, al comparar sus vidas torcidas con las altas demandas de Dios.
      Además, la Ley debía educar a Israel para ser un modelo entre las naciones, instruir a través de él al resto del mundo, y, por medio de sus muchos tipos, ceremonias y alegorías, anunciar proféticamente el evangelio de salvación por gracia en Cristo.

      En la ley de Moisés se incluye lo siguiente:

      a. La ley moral, cuyo resumen es el Decálogo o Diez Mandamientos, (Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:6-21).
      Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo contienen nuestros deberes hacia Dios. Los seis restantes, contienen nuestros deberes hacia nuestro prójimo. Hay muchos otros preceptos morales que son una ampliación del Decálogo, o sus aplicaciones a casos particulares minuciosos. Su propósito era formar un pueblo santo, ejemplo del mundo.
      b. La ley religiosa: ritos, sacrificios, ceremonias, lavamientos, purificaciones, preceptos higiénicos y dietéticos, ofrendas, etc., que se detallan desde Éxodo a Deuteronomio. Su propósito era proveer salvación al pueblo, al anunciarle proféticamente a Cristo a través de sus diferentes tipos y alegorías.
      c. La ley civil: leyes sociales, prácticas humanitarias, consejos prácticos sobre la agricultura, economía, salubridad, etc. Su propósito era reglamentar todos los aspectos de la vida del pueblo escogido para hacerlo ordenado y próspero.

      SALUDOS

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    • Jesús,el cumplimiento de la ley de Moisés

      Mat 5:17 BLS “No crean que vine a quitar la ley ni a decir que la enseñanza de los profetas ya no vale. Al contrario: vine a darles su verdadero valor.” (Jesús)

      Cuando aquel grupo de hombres y mujeres salieron del país donde estaban esclavos eran un puñado de personas sin orden alguno. Es así que en su peregrinar una de las primeras paradas tiene que ver con la organización de esta masa de gentes. Organización que se desarrollaría en áreas como la moral ,civil y ceremonial de esta nueva nación, Israel.

      A estas leyes, con el paso del tiempo, se le fueron sumando las interpretaciones y tanto unas como otras regían la vida de esta nación aún en tiempos de Jesús.

      Lo interesante aquí es que las leyes y preceptos originales, principalmente los ceremoniales, perseguían un objetivo más elevado que simplemente ser normativas de la vida diaria. Este objetivo es el que muchos contemporáneos de Jesús no pudieron entender.

      La ley tenía entre sus normas ceremoniales que todos los días debía derramarse sangre inocente por el perdón de aquellos que habían pecado.

      Ex. 29:36-39 RV 60 Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y lo ungirás para santificarlo. Por siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar, será santificada. Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, continuamente. Ofrecerás uno de los corderos por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde.

      No solamente la ley estaba despertando la conciencia de pecado y de un sacrificio para perdón entre el pueblo sino que, en un paso más hacia el objetivo superior, hombres apartados por Dios llamados profetas comienzan a traer luz sobre el verdadero significado. Uno de ellos decía:

      Isa 53:3-7 RV60 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

      La ley y los profetas habían estado martillando por siglos sobre las duras conciencias de los hombres, preparándoles para la gran revelación que tuvo por privilegio anunciar Juan el bautista

      Joh 1:29 RV60 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

      Siglos de sacrificios, siglos de profecías mesiánicas habían sido permitidas para que ahora la gente pudiera entender y creer en aquel que tres años después derramaría su sangre inocente para perdón de los pecados.

      Heb 10:11-14 RV60 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

      Heb 9:26-28 RV60 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. … así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

      Lamentablemente no todos había logrado entender este objetivo tan elevado de la ley y los profetas.

      Rom 10:1-9 RV60 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así… que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

      Cristo vino a cumplir la ley, a darle el verdadero sentido a la ley ceremonial que estipulaba cual era la forma para recibir perdón y restaurar la comunión con el Padre. Esto Él lo logró muriendo en la cruz.
      ———-
      extr. de http://es.shvoong.com/humanities/christian-studies/1644175-jes%C3%BAs-el-cumplimiento-la-ley/

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    • La ley de Moisés

      Desde el monte Sinai Dios entregó una ley al pueblo de Israel y mandó a Moisés a escribida. Por eso esa ley llegó a conocerse como la ley de Moisés. El Nuevo Testamento a veces se refiere a ella como “la ley”, mientras se refiere al nuevo orden que Cristo instituyó como “la gracia”. Bajo aquella ley antigua Dios declaró principios morales. También instituyó un orden civil y religioso que ayudó al pueblo a guardados. Aquella ley con sus ceremonias religiosas señalaba en figuras hacia Cristo. Si alguno no obedecía la ley de Moisés, tenía que morir. La ley de Moisés fue provisional: fue hecha para terminarse. “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (Hebreos 10.1). Terminó su obra y encontró su fin (propósito) en Cristo. “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10.4).

      http://www.elcristianismoprimitivo.com/leymoisesycristo.htm

      1. Antes de la ley de Moisés había ley. Siempre ha habido ley: para Adán (Gén. 2:17), Noé (Gén. 6:14), Abraham (Gén. 12:1). Pablo habla de los que no estaban bajo la ley de Moisés, Rom. 2:14, 15. Esa ley se llamaba la ley patriarcal, porque el padre de la familia era como el sacerdote, Job 1:5.

      2. La ley de Moisés se revela en el Antiguo Testamento comenzando con Exodo 20.

      3. Fue entregada al pueblo de Israel, Gén. 12:1-3; Ex. 31:16, 17; Deut. 5:2, 3.

      4. Para preservar el conocimiento del Dios Vivo, Gén 6:5, 6, 17.

      5. Por medio de este pueblo Dios envió al Salvador al mundo, Gál 3:24.

      6. Jesús nació bajo la ley de Moisés, Gál 4:4; la guardó sin pecar, 1 Ped 2:22; y al morir Cristo clavó la ley de Moisés a su cruz, Col. 2:14. Cristo vino para cumplir la ley de Moisés, Mat 5:17; Luc 24:44. Dicen algunos, “Si Cristo quitó la ley de Moisés, ¿se puede matar, robar, adulterar, etc.?” Claro que no, porque el Nuevo Testamento condena tales prácticas.
      http://www.waynepartain.com/Sermones/s2800.html
      Aca copie del dicc biblico:
      Dia del Señor:
      Frase que en su forma griega (KyriakeŒ gemera) aparece únicamente en Ap 1.10, donde no se refiere a un período apocalíptico, sino a un día de veinticuatro horas. «Día del Señor» con sentido escatológico es traducción en el Nuevo Testamento de la frase gemera kyréou (1 Ts 5.2; 2 Ts 2.2; 2 P 3.10). La expresión inicial, en que la primera palabra no es sustantivo sino adjetivo, se podría traducir literalmente «día señorial» o «día dominical» (entendiendo que «dominical» viene del latín dominus que significa «Señor»).

      La Vulgata traduce la frase correctamente dominica die. La VM la traduce «día de domingo», que conserva el sentido ya que «domingo» se deriva de dominus. La traducción de RV no es incorrecta, pero no distingue entre el día de Ap 1.10 y el día escatológico.

      Para aclarar a qué día se refiere Juan es necesario ver los escritos de los padres apostólicos. La DidajeŒ (ca. 100 d.C.) 14.1 exhorta: «Reunidos todo día del Señor [kyriakeŒn] romped pan».
      Muy semejante es Hch 20.7, donde leemos que los discípulos se reunieron «el primer día de la semana … para partir el pan».

      En la Epístola de Ignacio a los magnesios 9.1 (ca. 110 d.C.), se dice: «no guardando ya el sábado sino viviendo según el domingo [kyriakeŒn], día en que amaneció nuestra vida» (Ruiz Bueno, Padres apostólicos, pp. 91,464).

      Así, pues, antes del fin de la época apostólica, se daba importancia al primer día de la semana (cf. también 1 Co 16.2), día cuando, según el testimonio unánime de los cuatro Evangelios, resucitó nuestro Señor e hizo sus primeras apariciones a los creyentes.

      Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

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    • Lugar de la ley en la economia de la salvación

      Se que existe mucha confusión en torno al verdadero sentido bíblico de la Ley y el lugar que ocupa en la economía de la salvación. El profesor E. F. Kevan, consciente de la necesidad de clarificar los conceptos de Ley, Evangelio, Obras y Fe —ofuscados por el antinomianismo, el dispensacionalismo extremo y el modernismo—, ha prestado un excelente servicio a la Iglesia de nuestra época al escribir su libro The Evangélical Doctrine of the Law. El profesor Kevan nos recuerda que la Ley no se opone al Evangelio, sino que es una preparación al mismo y logra demostrar que si bien la perfecta ley es la del amor, este amor presupone necesariamente una ley que sea la expresión eterna del carácter y las exigencias de Dios, de Dios que nos ha dicho que es amor. Y que, asimismo, es soberano.

      Las Iglesias de la Reforma consideraron siempre que la Ley y el Evangelio constituían dos partes de la Palabra de Dios que servían, por un igual, como medios de gracia. A diferencia de quienes hoy relegan la Ley al Antiguo Testamento —identificando casi ambas cosas— y sólo disciernen la gracia evangélica en el Nuevo, los mejores exégetas que ha tenido la Iglesia han sabido distinguir siempre estos dos grupos de realidades, no como enfrentados entre sí sino complementados, con fines propios, dentro del único plan redentor de Dios revelado en los dos Testamentos.

      Es signo de superficialidad concebir la antigua dispensación como un camino de salvación por obras, opuesto a una economía de gracia y fe, vigente sólo en el nuevo pacto. Igual ignorancia bíblica delata el desechar la Ley como algo que servía para Israel pero que no tiene nada que decir a los cristianos hoy, como si Ley y Evangelio fueran términos opuestos e irreconciliables. Todo ello ha introducido la confusión allí donde debería reinar mayor claridad.

      Y, como resultado, mucha de la predicación basada —aunque inconscientemente, muchas veces, justo es reconocerlo— en esta exégesis superficial no acierta a establecer la relación bíblica justa y exacta que existe entre la Ley y el Evangelio, las obras y la fe, y ha perdido de vista la correspondencia que liga a ambos Testamentos y el alcance mesiánico de muchos textos del Antiguo Testamento. Se ha olvidado, en ocasiones, trágicamente, la perspectiva unitaria de la Biblia, que constituye uno de sus mayores atractivos y una de las más poderosas razones apologéticas que el Espíritu puede gravar en el alma de los que escuchan su mensaje.

      «Temo que esta grande verdad, esta importante verdad —decía Wesley—, sea poco comprendida, no sólo por el mundo, sino por muchos a quienes Dios ha sacado del mundo, por muchos que son verdaderos hijos de Dios…» ¿No deberíamos hacer nuestro este temor del gran evangelista del siglo XVIH? Por haberlo hecho así, encomendamos la presente traducción del que consideramos muy importante trabajo del profesor Kevan a la benevolencia del Señor, para que se sirva utilizarlo, en su gracia, como medio clarificador del confuso y enrarecido ambiente teológico de nuestro siglo.

      Ya la Fórmula de Concordia, el año 1576, definió la Ley en su triple dimensión práctica: «La ley de Dios fue dada al hombre por tres razones: 1.a, para la disciplina, para que la iniquidad sea contenida con ciertas barreras; 2.a, para que los hombres sean llevados al conocimiento de sus pecados; y 3.a, para que los hombres regenerados, en los cuales todavía perdura la carne y la servidumbre, pudieran tener alguna regla segura por la cual pudieran, y debieran, ajustar su vida.» Es lo que en teología bíblica ha venido llamándose el triple uso de la Ley:

      1. Usus civilis: Galatas 3:19; 1.a Timoteo 1:9.

      La Ley presupone el pecado y sirve para frenarlo. Coadyuva a la obra de la gracia común que Dios realiza en el mundo.

      2. Usus pedagógicas: Romanos 3:20; 5:20; 5:13; 7:7, 8, 9, 11; Gálatas 2:19; 3:24; 3:21.

      Por la ley es el conocimiento del pecado. Sacude la conciencia y lleva a Cristo. En este sentido es un medio de gracia, pues hace consciente al pecador de su incapacidad para cumplir con las exigencias de la santa voluntad de Dios y, cual tutor, conduce a este mismo pecador a los pies de Cristo.

      3. Usus didácticas o normativus: Romanos 3:31; 1.a Corintios 9:21; Santiago 1:25; 2:8, 9; Juan 14:15, 21; 15:10; 1.a Juan 2:3-5, 22-24; 1.a Corintios 7:19.

      Este es el llamado «tercer uso de la Ley». La Ley como regla de vida para los cristianos, cuanto que es la expresión de la voluntad del Señor. La Ley como instrumento del Espíritu Santo para llevar a cabo la santificación del creyente. Tanto los antinomianos como los dispensacionalistas extremos (y aun muchos de los que no son tan extremistas) niegan este «tercer uso de la Ley». La lectura serena del cúmulo de textos bíblicos que el profesor Kevan aporta para fundamentar el valor de esta triple división debiera convencer al más ofuscado de los lectores.

      Basta recordar estos tres «usos» de la Ley para evitar caer en prejuicios, confusiones o actitudes poco conformes con la Revelación bíblica. Este sencillo esquema del valor triple de la Ley nos liberaría de ciertos disparates homiléticos (hermenéuticos y exegéticos, en el fondo) como aquel que proclama el «fracaso» de Dios en el Sinaí o aquel que habla de la futilidad de la Ley.

      Pero para alcanzar esta comprensión bíblica es menester que no sólo entendamos el triple uso de la Ley sino, igualmente, las tres divisiones —o dimensiones— características de la misma. Es aquí donde la falta de discernimiento ha llevado a los más graves malentendidos.

      La ley y el Evangelio

      La ley revela el carácter de Dios. A modo de respuesta a quienes se preguntan si son evangélicos los adventistas porque guardan la ley de Dios, debo decir que los principales argumentos a favor de la correcta observancia de la ley no proceden de los ministros de culto adventistas, sino de consagrados líderes del mundo protestante.

      La Ley presupone el pecado y sirve para frenarlo.
      la Ley ha sido dada por Dios, en primer término, para colocar un freno al pecado con amenazas y por el temor al castigo.

      La ley ES la forma del conocimiento y la verdad:

      …instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. (Ro. 2:20)

      ” …Fieles son todos sus mandamientos, Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud. ” (Sal. 111:7-8)

      “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad. ” (Ap. 22:14 RVA)

      La ley de Moisés es una,nosotros no estamos bajo esa Ley. Estamos bajo la Ley del espíritu de vida en Cristo Jesus (la Gracia). La frase “Ley de Moisés” aparece 14 veces en el Antiguo Testamento y 8 veces en el Nuevo Testamento y EN NINGÚN CASO SE REFIERE A LOS 10 MANDAMIENTOS ORIGINALES? (“entol”=mandamientos, “erwon”=ordenanzas).

      No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.(Mat.5:17)

      Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (Mat. 5:20)

      En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo… (Mat 23:2)
      La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios. (1 Cor. 7:19)

      a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (Ro. 3:25)

      Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. (2 Pe. 1:9)

      Ciertamente El Cordero murió en nuestro lugar, pero EN NINGÚN SENTIDO (y que yo lo sepa) OBEDECIÓ en nuestro lugar aunque esto no anula nuestra responsabilidad ni el libre albedrío, ya que la salvación se transformaría en colectiva y no individual. Gracia sin obediencia es una implicación aberrante o sofisma: pensar que algunos (judíos) se salvarán por medio de la obediencia y otros en su rebeldía olvidando que el centro y eje de la biblia es la obediencia a los 10 mandamientos originales.

      “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.” (Hch. 5:29-31)

      “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.” (Heb. 5:8-9 RV 1960)

      “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” (1 Jn 3:4 RV 1960)

      Estamos en presencia de dos argumentos opuestos sobre lo vigencia permanente o no de la ley.

      “a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, ” (Ro. 3:25)
      “Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. “(2 Pe. 1:9)

      Dios NO es Dios de confusión, sino que todo es natural, lógico, cero supersticiones, cero magia. Un sencillo ejemplo: cuando un conductor viola una ley, el juez (basado en la ley) exige y manda ejecutar un correctivo, lo lógico es que el conductor (una vez pagada la pena, o una vez acojido a amnistía si la hay) se vaya “y no peque más”; y mucho muy RIDÍCULO SERÍA que el conductor piense, diga, exija o MUCHO PEOR, promueva una filosofía de “para que no pequemos más; se debe quitar la ley porque es impráctica, pues si no hay ley no hay pena”

      Debes aceptar a Jesús como Señor de tu vida. Y mantener una relación correcta con el Señor. Cuando naces de nuevo,tus pecados son perdonados.La Ley es imposible de cumplirla. Por eso vino Cristo al mundo. La Gracia de Dios, te ayuda a cumplir los requisitos que la Ley te imponía,pero no podía ayudarte.

      “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” (Tit 2:14)

      El propósito de la ley, es que imitemos la perfección de Cristo, la idea o intención de los 10 mandamientos originales es que NADIE pretenda inocencia (Rom. 3)

      Estamos en presencia de dos argumentos opuestos sobre la vigencia permanente o NO de la ley de Dios(y que NO es la de Moisés), dicho en buen español, los católicos y pro-católicos rechazan el código de conducta de Dios y según ellos piensan que nadie lo nota:

      “7 …Fieles son todos sus mandamientos, 8 Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud. ” (Sal. 111:7-8)

      Los 10 mandamientos

      Nadie puede cumplir los 10 mandamientos. La Ley es para que el pecado sea notorio. El proposto de la Ley es mostrar la necesidad de Cristo El fin de la ley, es Cristo, dice San Pablo. ” La Ley es para que el pecado sea notorio”, la ley desenmascara la rebeldía. “El proposto de la Ley es mostrar la necesidad de Cristo” La ley señala hacia Cristo: El es la ley: el carácter de Dios personificado, materializado, hecho carne.

      “El fin de la ley, es Cristo”, El propósito de la ley, es Cristo. Fue en los días finales del apóstol Juan y posteriores, que los líderes religiosos de Roma abrazaron el culto dominical para emparentar con la persecución gubernamental, acaso poniendo como excusa la persecusion de la iglesia, que en esos días SE CONFUNDIA CON LOS JUDÍOS POR SUS PRÁCTICAS, EXCEPTO CIRCUNCIDARSE (esto último del artículo “Nazarenos”, Enciclopedia Británica, edición undécima, Volumen XIX, pág. 319.)

      Por cierto Eusebio y Epifanio, historiadores eclesiásticos, quienes ya habían tomado partido ANTI ESCRITURAL contrario a la posición genuinamente apostólica de Policarpo, confirmaron que en tiempo de Adriano (+135 d.d J.C. y luego de la masacre contra Bar-Cokea) la iglesia de Jerusalen estaba compuesta y administrada por Judeo cristianos y “QUE ERAN ESTRICTOS PRACTICANTES DE LA LEY” (Excepto circuncidarse y otros ritos del templo y del sacersocio, CLARO).

      Notese que en las cartas de Jesús a las comunidades dispersas de la iglesia (Ap. 2 y 3) Jesucristo ignoró a la de Roma y en ningún sentido establece sucesión discipular(porque LA ROCA y NO la piedra es la única cabeza válida de la iglesia), o ciudad alguna como sede, y menos a la capital del paganismo(eso sería impensable para un Dios que no necesita cuñas). Ya debería estar claro que Jesucristo solo fue sucedido por el Espíritu Santo, en todo caso por la comunidad de Jerusalen, DE la cual no se tiene noticia que escribiera informe alguno de su “traslado” a Roma, aunque es notable que en las cartas del Cordero a las comunidades dispersas de su iglesia, de apocalipis 2 y 3, extrañamente ignorara a la de Roma.

      Ante la abrumadora persecución gubernamental a los cristianos se dio un alejamiento intelectual – doctrinal de la cultura judía, y se favoreció la producción de la literatura antijudía y se inhibió la judía.

      ” La observancia del sábado [entre los advantistas] va acompañada de estrictas normas como ya mencionamos en nuestra primera lección.”

      Al parecer ellos se han ido a un extremo, tal como los judíos lo hicieron con la mishná con más de 600 normas. El Cordero dio a entender que lo correcto delante de Dios en SU DÍA es tan solo NO trabajar (sudar o generar ingre$$o, sabemos que sanar personas no lo es) y asistir a la santa convocación (como síntoma visible de mantener consagrada la santidad del tiempo). La misericordia o compasión implícita en el decálogo nos da la flexibilidad de en sábado “sacar el buey del hoyo”.

      La Ley de Moises se cumplió. Jesus la cumplió cabalmente. Nosotros estamos bajo el nuevo pacto que instituyó Jesús. Puede hablar pilas de veces el N.T de la Ley,pero en ningun caso se nos dice que estamos bajo esa Ley.
      La Ley de Moises son los 10 mandamientos, fue instituida por DIos en el Monte Sinai.La Ley de Cristo, (La gracia) fue instituida por el Señor en el monte calvario.Preanunciada en la ultima cena, isntituida en el Monte Calvario y comienza en pleno en Pentecostés con la venida del Esp.Santo, donde se inaugura en pleno el periodo de la Iglesia, con el cumplimiento profetico de Joel.

      “para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.” (Jn. 5:23 RV. 1960)

      “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas ” (Hch. 10:34 Rv 1960)

      Éxodo 12:49 La misma ley regirá para el natural y para el EXTRANJERO que habite entre vosotros».

      »Un mismo estatuto tendréis para el EXTRANJERO y para el natural, porque yo soy Jehová, vuestro Dios». Lev. 24:22

      Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el EXTRANJERO que con vosotros vive». Núm. 15:16

      Harás congregar al pueblo, hombres, mujeres y niños, y los EXTRANJEROS que estén en tus ciudades, para que oigan y aprendan a temer a Jehová, vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta Ley. (Deut. 31:12)

      Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Núm. 23:19)

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    • ¿Confundo yo la gracia con la ley/obediencia/lealtad?

      1-La gracia es la actividad o resultado de la actividad rescatadora de Jesucristo por su justicia, se trata de la amnistía de más valor (inapreciable) de la experiencia humana y de todo universo.

      2-La ley es su código personal de conducta figurado, su motivación, su filosofía o política personal, los 10 principios que definen su carácter su voluntad y su justicia: reflejan para el hombre limitado el carácter de Dios.

      3-Y NO vas a confundir “actividad” con “virtud”.

      Jesús SABÍA MUY BIEEEN cómo hacer la voluntad de Dios:

      Salmos 40:8 “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.”

      En la salvación/rescate del hombre se conjugan y combinan

      a) La gracia,
      b) La fe,
      c) La preciosísima sangre de Jesucristo(se refiere a su mortal actividad rescatadora), y
      d) La obediencia (bien harías en verificar cuál es la primera que menciona Pablo).

      Las 4 son mencionadas en la misma carta, y una de ellas fuertemente respaldada por el propio hermano del Señor.

      Además la gracia NO se puede confundir con la obediencia pues una es de origen divino y la otra es aporte humano como síntoma de arrepentimiento e identificación con los 10 principios que definen el carácter de Dios (Juan Bautista y Ro 8:29)

      Obedecer, no significa que alguien guarde los 10 mandamientos.Nadie jamas los pudo guardar. No hay un pasaje ni una enseñanza donde diga que alguien guardo los 10 mandamientos. Vas a ver que nadie los guardó.

      “… todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley (de Dios). ” Hch. 21:24
      “y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.” (1 Jn. 3:22)
      “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. (de Dios)” (1 Jn. 5:2)
      “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio (imagen figurada) de Jesucristo. “(Ap. 12:17)
      “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.” (Ap. 14:12)

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    • LA TRIPLE DIMENSIÓN DE LA LEY
      Recordemos que el Pacto mosaico no sólo tiene una dimensión legal sino otra salvífica. Estudiemos más de cerca ambas realidades:

      (Rom. 3:31; 1.a Cor. 9:21; Sant. 1:25; 2:8; 2:9; Juan 14:15, 21; 15:10; 1.a Juan 2:3-5, 22-24; 1.a Cor. 7:19).

      La Ley del Sinaí era para un pueblo redimido. No fue dada como «camino de salvación» (¡en esto consistió la perversión que de la Ley hicieron los fariseos!), sino como una norma santa para un pueblo llamado a ser santo. Aún más, la Ley no solamente contenía preceptos morales que desarrollan lo proclamado en los 10 mandamientos, sino que constaba también de una larga y compleja sección litúrgica.

      I. La Ley de Dios en su aspecto moral.
      La unidad de propósitos redentores que caracteriza el mensaje de la Biblia en su totalidad, y en todas sus partes, aparece igualmente en el concepto bíblico de la Ley (la Torah), la Ley de Moisés. ¿Cuál fue el propósito de la Ley promulgada en el Sinaí? San Pablo se planteó la misma pregunta y en sus escritos nos ofrece una triple respuesta. Repetiremos lo dicho más arriba sobre el triple uso de la Ley:

      A) La Ley sirve como disciplina, como dique para contener el desbordamiento del pecado (Gal. 3:19; 1.a Tim. 1:9).
      En la medida en que los pueblos —y, sobre todo, el pueblo de Dios— no toman en cuenta la Ley de Dios, en esta misma medida crece la iniquidad y el caos moral.

      B) La Ley sirve para llevarnos a Cristo. Pablo se sirve de la figura del ayo o esclavo que acompaña a los hijos de su señor a la escuela. ¿De qué manera la Ley nos lleva
      como de la mano hasta Jesucristo? Por la Ley es el conocimiento del pecado y el despertar de nuestra conciencia (Rom. 3:20; 5:20; 5:13; 7:7, 8, 9, 11; Gal. 2:19; 3:24). La Ley nos abre los ojos a la realidad trágica de nuestra impotencia para salvarnos nosotros mismos; así suscita el deseo de un Redentor, arrebata todo intento de justificación propia y nos hace depender solamente de la gracia divina. Es, pues, un medio de gracia.

      C) La Ley sirve como norma de nuestra santificación, pues expresa el carácter eternamente justo de Dios y, en este sentido, es un instrumento del Espíritu Santo para llevar a cabo nuestra transformación a la imagen del Hijo de Dios

      II. La Ley de Dios en su aspecto ritual.

      Esta sección litúrgica de la Ley que encontramos en Éxodo, Levítico y Números, tipificaba por medio de símbolos —o tipos— las grandes realidades de la salvación que el Mesías había de llevar a cabo en el futuro. Todo el Antiguo Testamento habla de la sangre de Cristo (cf. Hebreos). Los judíos piadosos sabían —o tenían que saber— que sus pecados contra la Ley moral —Ley que jamás podrían cumplir perfectamente— les eran perdonados en virtud de los sacrificios de la misma Ley que, en su aspecto litúrgico, anunciaba ya la gran salvación obrada en el Calvario. Aquellos creyentes de la antigüedad se salvaban por el Cristo que tenía que venir, así como nosotros hoy somos salvos por el Mesías que ya vino (Hebreos 11:24-26); esto es así porque sólo hay un Salvador y un único camino de salvación, bien sea en el período de las sombras (o tipos), bien en la plenitud de los tiempos.

      Las verdades reveladas amplia y generosamente en el Nuevo Testamento se hallan más o menos implícitas en el Antiguo, exhibidas en éste de manera adecuada a la comprensión de aquellas gentes y en su momento histórico dado. Pero encontramos idénticos elementos de verdad redentora, porque la mente de Dios no cambia jamás y las necesidades de la criatura caída son siempre las mismas. Los actos litúrgicos del Antiguo Testamento —centro de la piedad de Israel— ofrecían no sólo una gran profecía de la redención del Calvario, no sólo eran su representación tipológica, sino que, al mismo tiempo, eran la presentación salvífica de dicha salvación por medio de la experiencia espiritual que ofrecían.

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    • LA TRIPLE DIMENSIÓN DE LA LEY

      El Pacto mosaico no sólo tiene una dimensión legal sino otra salvífica.(Rom. 3:31; 1.a Cor. 9:21; Sant. 1:25; 2:8; 2:9; Juan 14:15, 21; 15:10; 1.a Juan 2:3-5, 22-24; 1.a Cor. 7:19)

      La Ley del Sinaí era para un pueblo redimido. No fue dada como «camino de salvación» (¡en esto consistió la perversión que de la Ley hicieron los fariseos!), sino como una norma santa para un pueblo llamado a ser santo. Aún más, la Ley no solamente contenía preceptos morales que desarrollan lo proclamado en los 10 mandamientos, sino que constaba también de una larga y compleja sección litúrgica.

      Ya la Fórmula de Concordia, el año 1576, definió la Ley en su triple dimensión práctica:

      La ley de Dios fue dada al hombre por tres razones:

      1.a, para la disciplina, para que la iniquidad sea contenida con ciertas barreras;

      2.a, para que los hombres sean llevados al conocimiento de sus pecados; y

      3.a, para que los hombres regenerados, en los cuales todavía perdura la carne y la servidumbre, pudieran tener alguna regla segura por la cual pudieran, y debieran, ajustar su vida.»

      Es lo que en teología bíblica ha venido llamándose el triple uso de la Ley:

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    • DOCTOR MARTÍN LUTERO

      Para el cristiano la unica autoridad es la biblia y cuando alguno lee el antiguo testamento tiene que hacerlo pasándolo por el filtro del nuevo , de otra manera terminaríamos apedreando a las adulteras e imponiendo el dia de reposo como los adventistas lo están haciendo.

      Leemos en hechos 15:28,29 porq ha parecido bien al espiritu santo y a nosotros no imponeros niguna carga mas que estas cosas necesarias. Que os abstengais de los sacrificado a los idolos, de sangre , de ahogado y de fornicación de las cuales cosas si os guardareis , bien hareis, pasadlo bien.

      Analicemos el contexto : esta es una carta a las iglesias de los gentiles (nosotros) que fue redactada durante el concilio de jerusalem y la razon por la cual fue escrita es exactamente lo que estan predicando los adventistas. Hechos15:24 porq hemos oido que algunos que han salido de nosotros a los cuales no dimos orden , os han inquietado con palabras , perturbando vuestras almas mandandoles guardar la ley.

      Espero ahora que habiendo leido estos tres versiculos se convenzan de su error lso adventistas. Porq en este concilio no estuvieron solo todos los padres de la iglesia sino tambien el espiritu santo. Por tanto decir que la gracia nos ha sido dada para poder poner en practica el aspecto ceremonial de la ley es una blasfemia y es un error gravísimo.

      Gálatas 2:18,19 porque si las cosas que destruí las vuelvo a edificar trasgresor me hago porq yo por la ley estoy muerto para la ley a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado…….. Y si por la ley fuese la justicia entonces por demas murió Cristo.

      Además, querer implantar otra vez el dia de reposo como esta en el antiguo testamento no es antinomiano , pero sin duda es antibiblico

      ” por tanto nadie os juzgue en cuanto a días de reposo. Lo cual es sombra de lo que ha de venir pero el cuerpo es de Cristo.” (Col. 2:16)

      la ley NO frena el pecado, solo lo denuncia. quien lo frena es Jesucristo obedeciendo dentro de nosotros.

      “Algunos han llegado a ser peores y enemigos de la Ley, porque les prohíbe lo que quisieran hacer con gusto y les manda lo que les disgusta hacer”
      no estarás hablando de un creyente convertido.

      “de otra manera terminaríamos apedreando a las adulteras”
      lo dices como si hubiera sido una actividad rutinaria antes de Cristo, te informo que solo DOS personas fueron apedreadas, y los dos eran hijos de extranjeros: La ley no apedrea a nadie pues solo desenmascara la ofensa.

      “imponiendo el dia de reposo..” Dios no impone nada, Dios tan solo espera que la persona decida.

      “Que os abstengais de los sacrificado a los idolos, de sangre , de ahogado y de fornicación de las cuales cosas si os guardareis , bien hareis, pasadlo bien.

      Analicemos el contexto”
      maravilloso: era LA MÁS MARAVILLOSA oportunidad de informar a la iglesia que se empezaran a reunir solo los domingos.

      “os han inquietado con palabras , perturbando vuestras almas mandandoles guardar la ley..”
      Pues ve a leer y verifica que se refiere a la ley llamada de Moisés, y por si te quedan dudas acá el mismo Moisés las menciona una tras de otra:

      “13 Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.14 A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella. ” (Deut. 4:13-14)

      ” Y si por la ley fuese la justicia entonces por demas murió Cristo.”

      1. la Ley no se opone al Evangelio, sino que es una preparación al mismo y logra demostrar que si bien la perfecta ley es la del amor, este amor presupone necesariamente una ley que sea la expresión eterna del carácter y las exigencias de Dios, de Dios que nos ha dicho que es amor. Y que, asimismo, es soberano.

      2. Las Iglesias de la Reforma consideraron siempre que la Ley y el Evangelio constituían dos partes de la Palabra de Dios que servían, por un igual, como medios de gracia. A diferencia de quienes hoy relegan la Ley al Antiguo Testamento —identificando casi ambas cosas— y sólo disciernen la gracia evangélica en el Nuevo, los mejores exégetas que ha tenido la Iglesia han sabido distinguir siempre estos dos grupos de realidades, no como enfrentados entre sí sino complementados, con fines propios, dentro del único plan redentor de Dios revelado en los dos Testamentos.

      3.Es signo de superficialidad concebir la antigua dispensación como un camino de salvación por obras, opuesto a una economía de gracia y fe, vigente sólo en el nuevo pacto. Igual ignorancia bíblica delata el desechar la Ley como algo que servía para Israel pero que no tiene nada que decir a los cristianos hoy, como si Ley y Evangelio fueran términos opuestos e irreconciliables. Todo ello ha introducido la confusión allí donde debería reinar mayor claridad.

      4. Como resultado, mucha de la predicación basada —aunque inconscientemente, muchas veces, justo es reconocerlo— en esta exégesis superficial no acierta a establecer la relación bíblica justa y exacta que existe entre la Ley y el Evangelio, las obras y la fe, y ha perdido de vista la correspondencia que liga a ambos Testamentos y el alcance mesiánico de muchos textos del Antiguo Testamento. Se ha olvidado, en ocasiones, trágicamente, la perspectiva unitaria de la Biblia, que constituye uno de sus mayores atractivos y una de las más poderosas razones apologéticas que el Espíritu puede gravar en el alma de los que escuchan su mensaje.

      Como? encuentras largos mis comentarios sacados de mi puño y letra pero encuentras cortos los tuyos que son solo copypaste’
      “la Ley no se opone al Evangelio, sino que es una preparación al mismo”

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    • La Ley prepara el corazon del pueblo para el evangelio,claro que si. ¿Por que lo hace?

      Porque al ser una de las funciones de la Ley mostrar el pecado tal cual es, logicamente te conduce a la Gracia, la predicacion del evangelio. Ya el evangelio se predicaba en tiempos del A.T, ya que la salvacion era por la fe en el mesias venidero. La biblia explica bien esto, en ep. a los Hebreos que las instituciones judaicas eran las sombras.

      “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;(H) porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
      29 ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. 30 Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.”(ro.s 3:19-31)

      10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.(Gál. 3:10 RV 1960)

      Ernest F. Kevan, director del “London Bible college”, en una obra traducida por José Grau, dice:

      “Es importante, por consiguiente, no perder de vista el hecho de que la ley del Sinaí, aunque dada al pueblo hebreo, fue fundamentalmente una revelación hecha a la Humanidad en su conjunto” KEVAN, Ernest F., La Ley y el Evangelio. Barcelona: Ediciones Evangélicas Europeas, 1973, p. 57.

      Esta es una clasificación,para poder estudiarla.Viene de la época de la reforma protestante, de la Fórmula de Concordia, el año 1576, definió la Ley en su triple dimensión. No es obligacion entenderlo asi, claro que no,pero ayuda muchisimo a entenderlo. No es un dogma.

      La ley de Dios y ley de Moisés,o decálogo es lo mismo. Son sinonimos.Los mandamientos continuan,lo que ceso es el aspecto ceremonial de la Ley y el aspecto legislativo. La Ley, ademas de ser espiritual,le daba soporte legislativo como nacion a Israel. Lo mas adelantado que había en esa época era el Código de Hamurabi. Hoy en día,Israel es una nación democrática,con su constitución.

      Y la enseñanza del día de reposo, se vivificó, o sea, se explicó su verdadera intención, que es permitir que el hombre descanse un día a la semana de su trabajo y se dedique al culto al Señor.Por eso, Pablo ahora dice que nadie esta obligado a guardar el sabado (ni domingo tampoco), de modo obligatorio. Por cultura y por tradición, descansamos en Occidente el domingo,y vamos a la reunión.Pero bien puedes ir el sabado o el jueves.

      Entonces, en cualquier sentido que se construya la frase “obras de la Torah”, el argumento de Pablo permanece firme: la Torah sólo produce el conocimiento del pecado, no su liberación, y así realizar las obras de la Torah no llevaría a la justificación. Ningún hombre será justificado por las obras de la Torah.

      fuente: http://www.apologetica.org/obras-ley.htm

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    • “Ningún hombre será justificado por las obras de la Torah.”

      “Entonces, en cualquier sentido que se construya la frase “obras de la Torah”, el argumento de Pablo permanece firme: la Torah sólo produce el conocimiento del pecado, no su liberación, y así realizar las obras de la Torah no llevaría a la justificación. Ningún hombre será justificado por las obras de la Torah.
      fuente: http://www.apologetica.org/obras-ley.htm

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  2. Creo que concordamos en que la ley es el “ayo” que nos lleva a Cristo y que si la ley no dijera “no mataras” el asesinato no sería condenado, lo cierto es que Cristo es el cumplimiento de la ley, y todo verdadero cristiano ha sido justificado de la deuda de sus pecados y por ende obra justicia. Rom 6:15-23. (buen tema, si lo tiene en pdf mandemelo) Gracias y Saludos

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    • Segun las escrituras:al 3:10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. la biblia enseña que si violamos en un punto o una tirde la ley nos hacemos culpable de ttoda la ley. y si obedecemos un punto y omitimos todo lo demas seremos jusgado por la ley y hemos caido de Cristo, puesto que al tomar un punto de la ley rechasamos la obra de jesucristo, y hemos caido de su gracia.Gal 5:3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.
      Gal 5:4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído, El Señor Fue Claro:Mat 9:16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
      Mat 9:17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.Segun la biblia todo aquel que mezcla la ley con la gracia cae bajo maldicion. El diezmo pertenece a la tribu de levi como herrencia y nos al pueblo gentil, esta practicas dentro de la iglesia es un negocio que el hombre de pecado ha establecido dentro de pueblo de Dios para su beneficio propio y no de Dios y su obra, El señor les Jusgara y le dira: apartados de mi hacedores de malda no os conozco al fuego eterno.
      .

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  3. EL APOSTOL PABLO DICE QUE LA LEY ERA PARA LOS JUDIOS O ISRAELITAS Y NO PARA LOS GENTILES, LOS GENTILES SERAN SALVO POR GRACIA Y NO POR LA LEY
    rOMANOS 3.19 SABEMOS TODOS LO QUE DICE EL LIBRO DE LA LEY, LO QUE DICE A QUIENES ESTAN SOMETIDOS A ELLA, PARA QUE TODOS CALLEN Y EL MUNDO ENTERO CAIGA BAJO EL JUICIO DE DIOS. PORQUE DIOS NO DECLARA A NADIE LIBRE DE CULPA POR HABER CUMPLIDO LA LEY YA QUE LA LEY SOLAMENTE SIRVE PARA HACERNSO SAVER QUE SOMOS PECADORES. ENTONCES ME PUEDEN ACLARAR ESTO

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    • Shalom, mis estimados amados, creo que hay una idea erronia acerca de la ley de Moises (yo prefiero llamarla las instrucciones de Dios para su verdadero pueblo), la ley no salva, creo que en eso estamos claros, la salvacion es solo por la fe en Yeshua. Ahora, por la fe tiene que haber obras, sin obras la fe es muerta. Asi que, si amamos a Yeshua tenemos que obedecer las instrucciones del Senor. Y cuales son estas instrucciones las leyes morales como uds ya mencionaron en varias ocaciones. Sin emabargo, tengo por hecho que durante el milinio de Yeshua se haran sacrificios y se celebraran las fiestas establecidas en Leviticos 23. Esto esta escrito en las profecias de los profetas. de esta manera decir que la “ley” solo es para los Israelitas es desconocer el verdadero plan de Dios. No hay ningun pacto hecho a los “gentiles” en todo la biblia. de esta manera las promesas son para los que estan en olivo (Israel), por esta razon nosotros los gentiles somos injertados en Israel por que aunque no lo queramos aceptar la salvacion viene de los judios. Nosotros estamos supuestos a seguir el linaje de real sacerdocio nacion santa y la unica forma es a traves de las instrucciones ya establecidas por Dios a su pueblo.

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  4. DR. REALMENTE ME HA SERVIDO MUCHO ESTE ESCRITO SUYO, YA QUE JUNTO A MI ESPOSA ESTAMOS RINDIENDO EXÁMENES DE LA CARRERA LICENCIATURA EN TEOLOGÍA Y MINISTERIOS DE LA L.U.T. DESDE YA EXCELENTE ESTE TRATADO DIOS LE CONTINÚE BENDICIENDO PASTORES SHIRLEY Y RICARDO AMARILLA

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  5. es evidente que estamos bajo una nueva ley, y es bajo la ley de espiritu, y nuestra relacion con Dios es por ejercer nuestra confianza en su hijo amado Jesucristo y por su obra hecha en el calvario para perdon de nuestros pecados una vez y para siempre: la biblia enseña: Romanos.5.1, y romanos.1:17, que la justicia de Dios es Revelado por tener fe y para la fe, en la garantia que Dios nOs da por nedio de la obra de Jesucristo, Teniendo ejercicio de fe , pero Sin envargo Dios nos habla de nuestra infidelidad pero el permanece fiel a su promesa para que el cumplimiento se por gracia y por ejercicio de la fe como base del creyente en la obra de Cristo, Segue la Biblia nuestra faltas ya estan pagas en y por la obra de Cristo, pecados pasados, presentes y futuros, Y todo creyente que ama la obra de cristo no defrauda al que lo libro de la condenacion de la ley, el pacado y la muerte. así que en cristo estamos seguros por la etrnidad.

    El Señor Nos Ayude

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    • “salvo siempre salvo” No fue la casa de Israel esparcida por todo el mundo? Si, la casa de Israel fue esparcida por causa de su pecado que es la desobedincia de las instruciones (10 mandamientos, Tora, Instruciones, como lo quieran llamar, el orden de los nombres no cambia el resultado). Asi que la gracia es eso que en otro tiempo nosotros eramos sin contrato con Dios, pero ahora podemos volver al contrato con el, el cual es desde el principio. Shalom

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  6. BIen, la Ley de Dios (y no de Moises) es el vehiculo que nos acerca a Dios. Porque digo esto, porque si no reconocemos que somos pecadores entonces como entenderemos que necesitamos de un redentor. Pues todo aquel que peca abolio el pacto y es digno de muerte…
    Ahora, si ley no esta envigor, entonces donde estan las leyes a seguir bajo la gracia? o caso los dicipulos y los que seguiron a Jesus todavia seguian citando la Tora como las unicas reglas morales y civiles a seguir…

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      • Bien, estoy de acuerdo en que los apostoles seguien la ley de Dios. Ahora, Cual es la ley de Dios? no es acaso los 10 mandamientos? que en resumidas cuentas son los titulos a los 613 mandamientos hechos por Dios a su pueblo? Los 10 mandamientos son leyes morales y de orden social.

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    • Si hay dos reglas una la Tora del Viejo Testamento y las otras leyes del Nuevo Testamento, Lei tu articulo y sigo sin entender porque dices que hay dos conjuntos de leyes? Una para el viejo Testamento que es la Tora, y la otra para el Nuevo Testamento la Gracia. Pero, si no se peucden cumplir las dos, entonces, cuales son las leyes del Nuevo Testamento? Tu dices que es la Ley de Dios, pero cual es la ley de Dios? Acaso no es la mismos 1 Diez Mandamientos? Y si son los Diez Mandamentos, entonces son estos tambien las leyes morales y civiles. Claro, entendemos que con la muerte de Yeshua en la cruz las leyes ceremoniales se cumplen en el sacrificio. No se si entiendes los que digo. Shalom

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  7. Hola Rey Recinos. A ver si te puedo ayudar un poco:
    Dos Leyes:
    A) La Ley de Moisés:

    Llamamos Ley de Moisés, o Ley Mosaica, al conjunto de preceptos que incluyen la ley moral, la ley ceremonial y la ley civil, dadas con todo detalle a Moisés por Dios mismo, unos 1400 años a. C. La dispensación de la Ley de Moisés, abarca desde el Sinai hasta el Calvario. Su propósito fue convencer a la humanidad de pecado, y exponer la magnitud de éste, al comparar sus vidas torcidas con las altas demandas de Dios. Además, la Ley debía educar a Israel para ser un modelo entre las naciones, instruir a través de él al resto del mundo, y, por medio de sus muchos tipos, ceremonias y alegorías, anunciar proféticamente el evangelio de salvación por gracia en Cristo.

    B) La Ley de Cristo:
    La ley de Cristo es el cumplimiento del plan perfecto de Dios, formado desde antes de la fundación del mundo para salvar a la humanidad. La ley de Moisés fue dada a causa de las transgresiones, mientras Dios preparaba al mundo para la venida de Cristo.La ley de Cristo la conocemos también como la dispensación de la gracia. La gracia no nos da libertad para pecar, sino nos da el poder de vivir libres del pecado.Esta es la ley que Dios pone en el corazón y escribe en la mente (véase Heb. 10.15-16). En Ro. 8.2 se refiere a ella como “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”. Otras veces el Nuevo Testamento habla sencillamente de “la ley de Cristo”. Esta ley se compone de todas las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles, grabadas en el Nuevo Testamento. Por medio de ella salimos del cautiverio de la ley de Moisés a la libertad de Cristo. La ley de Moisés declaró la justicia de Dios al hombre pecaminoso. La ley de Cristo nos trae el poder de vivir conforme a esa justicia. La ley de Moisés fue instituida con amenazas de muerte para los desobedientes, pero Jesús vino para salvar a su pueblo de sus pecados, así dándole vida.

    Rey Recinos:
    Esta explicación, te ayuda a entender las diferencias?

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    • Hola,gracias por preguntar. Que entiendes por cumplir? Has comprendido los tres usos de la Ley? EL aspecto ceremonial de la Ley, cesó,porque Jesus la cumplió y la nueva dispensación la abolió,pero todos los cristianos deben procurar con la ayuda del Señor, cumplir la ley moral y la ley espiritual.

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      • Explicame, dices que la Ley de Moisés, o Ley Mosaica, es conjunto de preceptos que incluyen la ley moral, la ley ceremonial y la ley civil.
        Pero dice en Santiago 2:10, Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos, también dice el Galatas 3:10
        Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

        Porque dices q solo hay q cumplir la parte moral y espiritual, entiendo q dice q si cumples una parte estas obligado a cumplir todo…

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        • El proposito de la Ley,no es salvarte, sino mostrarte la necesidad de Jesucristo.
          La Ley en todos sus aspectos, fue cumplida perfectamente por Jesucristo.Ningún ser humana puede cumplirla. Pero la Ley,tiene 3 aspectos: ceremonial,moral y espiritual. El aspecto ceremonial pertenecía a Israel como nación, no a nosotros, que somos gentiles.
          La parte espiritual no pasa, porque? Porque todos los seres humanos tenemos que relacionarnos con Dios de manera espiritual y por medio de la fe en Jesucristo,muerto y resucitado.
          La parte moral tambien porque todos los seres humanos somos seres morales.Tambien Dios es un ser moral y nos pide que nuestra moral sea guardada para el.
          Ademas, en el N.T los 10 mandamientos de Dios se repiten. Solo cambia el sabado por el domingo.
          Comprendes?

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    • Creo que todos estamos de acuerdo que Elohim no es un Dios de controversia, y que hay una verdad en las Escrituras. Ahora, con respecto al día de reposo debemos de entender que el Sabbat (día de reposo) no es simplemente el sábado, si no una combinación del día viernes al día sábado (hasta que se pone el sol). Bien, leí el artículo sugerido por vos, y me quedan muchas dudas. Dios no se contradice, si el hablo y dijo que: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley [Tora], hasta que todo se haya cumplido.” Mateo 5:18. ¿Por qué se insiste en asegurar que el domingo fue cambiado por el día de reposo? Hasta donde yo comprendo, todavía todo no está cumplido. O sea, la profecías muchas están todavía por cumplirse, y aunque algunas y se cumplieron todavía hay muchas que esperan cumplimiento. Además, el cielo y la tierra todavía no han pasado como está escrito en Apocalipsis 21:1. Esto es una evidencia más clara para no cambiar ni agregar algo que es basado en una supocisón de que los primeros “judíos-cristianos” cambiaron el Sabbat por el domingo (día de Tamus). Por último, Dios advierte sobre añadir o quitar a los estatutos de Dios (Det. 4:1-2).
      Fijémonos atentamente a la palabra de Dios, el día de reposo estaba desde la creación del mundo. Dios hizo todo lo visible e invisible en seis días y el séptimo día descanso (Génesis 2:2). ¿No cree que esto es suficiente para entender que el día de reposo es súper importante ante los ojos de Dios? Los primeros seguidores del Mesías Yeshua siguieron observando las fiestas de levíticos 23. La evidencia de esto está en el día de Pentecostés, que es de por cierto una mala traducción para señalar la fiesta de las semanas o shavuot. Ellos (los discípulos) estaban reunidos en el templo de Jerusalén (como estaba descrito tres veces al año debían subir al templo para celebrar las fiestas de Pascua, Shavuot [Pentecostés] y Tabernáculos) para celebrar la fiesta conforme a lo dicho por Dios en levíticos 23. Los discípulos siguieron observando los estatutos, los mandamientos de Dios y esto incluye el día de reposo. Además, el día de reposo seria la señal del pueblo verdadero de Dios.
      ¿Cuál es el problema con obedecer los mandamientos? Uno de los problemas es el creer que la “iglesia desplazo/remplazo a Israel. Esto es lo que se conoce como teología de remplazo. En otras palaras, esta teología da como terminada la legitimidad de Israel como pueblo escogido y se la otorga a la “iglesia”. Sin embargo, Ro.11:16-18; Is. 60:1,2 confirman que Israel es y sigue siendo heredero de las promesas. En Efesios las Escrituras son las claras. “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.” (Efesios 2:12). “…la ciudadanía de Israel…” ¿a quién se refiere aquí el escritor de Efesios? Es a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Observemos lo siguiente, Yeshua hizo esta aclaración: “Y Jesús respondió: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.” Mateo 15:24. Por último, debemos entender que Dios no ha cambiado su palabra, ni ha cambiado el día de reposo por un “domingo”.

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