Clericalismo: Que entendemos los cristianos que dice la biblia acerca de la obediencia ?


Clericalismo: Que entendemos los cristianos que dice la biblia acerca de la obediencia ?

Autor: Paulo Arieu

Que es lo que entendemos los creyentes por obediencia? Lo primero que observamos en el cielo es: “el orden”, pero para que haya orden se necesita de leyes, pero para que se cumplas las leyes se necesita de la autoridad. Autoridad significa: Dominio, imperio, poder, potestad, violar o desobedecer la autoridad de Dios es uno de los más grandes pecados que van en contra de Dios.[-1]

1. Obediencia:

  •  “…elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer…” (1 Pe.1: 2)

El tema de la obediencia es uno de los más relevantes para todo ser humano; desde que se es muy pequeño, la voz de la madre se hace incesante respecto al llamado imperativo a la obediencia. Durante la juventud se hace clara la continua exhortación para obedecer y ya en plena edad adulta también se presenta el desafío de la obediencia. Todo el recorrido de la vida del hombre se transforma en una prueba constante con la obediencia.

Pero bien sabemos que todos los hombres somos pecadores y que la obediencia hacia lo bueno o hacia lo que Dios enseña, no está en nuestra naturaleza. Somos inherentemente desobedientes y no tenemos la voluntad natural para obedecer.

La biblia dice:

  • “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Ro. 3: 10.18)

2. Obediencia y liderazgo ministerial

El liderazgo de las iglesias es ordenado por Dios y tiene el aval también de Dios y de la autoridad apostólica.

  • “Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.” (Hch. 14;23 RV 1960)

Esto tuvo y tiene mucho que ver con la confirmación de nuevos cristianos, porque los ancianos cuidan de la congregación (como pastores cuidan de su rebaño), velando por sus almas (Hch. 20:28, 29; Heb. 13:17). ! Que rapido que escogieran ancianos en estas nuevas iglesias!

Los judíos que asistían fielmente a las sinagogas — mayormente los ancianos o principales y otros que participaban en la lectura de la ley y los profetas — eran hombres maduros en las cosas de Dios. Al obedecer éstos al evangelio de Cristo, en poco tiempo podían ser escogidos para servir como ancianos y diáconos en las iglesias, porque reunían los requisitos nombrados por el Espíritu Santo en 1 Tim. 3 y Tito 1. La obra de los ancianos de la sinagoga era muy semejante a la obra de los ancianos de la iglesia. Desde luego tuvieron que aprender la diferencia, pero no se requería mucho tiempo para hacerlo.La expresión en cada iglesia indica la autonomía de cada congregación. Si cada iglesia tiene sus propios ancianos (obispos), entonces todas las iglesias son iguales, independientes y autónomas.

La biblia nos llama a la obediencia de los ministros de Dios, claro que si. La biblia nos enseña a obedecer a nuestros pastores. Esto es correcto, ya que por principio toda autoridad proviene de Dios. Pero obedecer no es acto que deba ser realizado en forma de una ciega sumisión; es una obediencia que esta basada en el respeto y el amor cristiano, que no es lo mismo.

  • “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.”(Heb. 13:17 RV 1960)

La autoridad es un principio espiritual sumamente importante, y su origen esta en Dios:  Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba” (Jn. 19:11 RV 1960).

La enseñanza apostólica-paulina sobre el concepto de autoridad está bien desarrollada, y es muy clara y precisa: ”  Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;” (Ro. 13:1-3 RV 1960)

Porque la autoridad de Dios representa a Dios mismo, mientras que su poder representa sus hechos.(W.Nee). Aunque en el contexto, el apostol Pablo está hablando de autoridades civiles, el principio espitual de la autoridad es confirmado a lo largo de toda la biblia. Lo vemos en:

a) Padres

  1. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.(Ef. 6:1 RV 1960)
  2. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.(Col. 3:20 RTV 1960)

b) Patrones y Jefes (También hay que obedecer a los patrones)

  1. Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; (Ef. 6:5 RV 1960)
  2. Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.  (Col 3:22 RV 1960)

En los vv. 5-9 Pablo habla de las relaciones entre siervos y amos, pero en realidad habla de cosas del hogar. En tiempos antiguos la familia de los amos se extendía a todos los que trabajaban para ellos. Vv. 5-9

  • “Siervos, obedecer a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cado uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para el no hay acepción de personas.”

Los “siervos” que se mencionan en este pasaje eran siervos comprados o esclavos, y no siervos en el sentido moderno de la palabra. La esclavitud, con todos los males que la acompañaban, se la consideraba como una institución fundamental e indispensable para la sociedad en el Imperio Romano. Se ha estimado que la mitad de los habitantes, o sea, unos 60 millones de personas eran esclavos. Entre ellos había obreros, criados, oficinistas, maestros, doctores y otros profesionales. Eran personas sin derechos y existían solamente para la conveniencia de sus dueños. Muchos de ellos estaban bien preparados y hasta se les encargaba la instrucción de los niños de la casa. Indudablemente, en las iglesias cristianas primitivas se contaban muchos esclavos entre sus miembros. A ciertas personas les sorprende que los apóstoles no denunciaron, en términos inequívocos, la esclavitud. Pero los apóstoles no se creían reformadores sociales; su propósito mayor era evangelizar e instruir. Con todo, no pasaron por alto la esclavitud. En realidad, predicaron los mismos principios – de completa igualdad espiritual entre el esclavo y el amo – que por fin eliminó esta terrible culpa de la civilización.

Hay que aplicar esta porción a los deberes entre los patrones y los empleados. Los trabajadores cristianos deben realizar sus tareas como si las hicieran para Cristo. El empleado no debe trabajar con diligencia solamente cuando su patrón le está mirando. Debe ganarse el sueldo honradamente, haciendo el trabajo debido, y creyendo en su corazón que está agradando a Dios. Esto es el significado del v.6. Con toda buena voluntad, celo, y entusiasmo, debe hacer su trabajo como para el Señor y no para los hombres. Cada creyente debe seguir las instrucciones recibidas, sin ser respondón.

  • Tit. 2:9 dice, “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones;”

El trabajador cristiano no habla mal de su patrón, y si su patrón es cristiano, tampoco le espera favores especiales por tratarse de un hermano en la fe. Pedro dice (1 Pe. 2:18) que hay que respetar al patrón aunque el sea “difícil de soportar.” El empleado cristiano tiene su deleite en mejorar y embellecer el testimonio de la comunidad cristiana a través de su comportamiento en el trabajo. Dice Tito 2:10, “mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” Con toda seguridad el obrero cristiano nunca hace nada que pueda causar que su patrón incrédulo blasfeme el nombre de Dios.

En Ef. 13:9, Pablo dice, “Y amos, haced con ellos lo mismo.” El apóstol enseña que ninguno de los dos grupos debe despreciar los derechos del otro. Ambos se deben tratar con una actitud de sumisión por estar sujetos a Cristo.

En cuanto a las condiciones de trabajo, Pablo dice que los patrones deben dejar a un lado las amenazas. Deben tratar a sus obreros con respeto y bondad y nunca ser ásperos. Nos comportamos así porque nuestro Dios está en los cielos. Es decir, el amo de todos está en el cielo, y en él no hay acepción de personas. Ambos, los trabajadores y los patrones cristianos, son responsables ante El. Su presencia en el cielo es un recuerdo para nosotros de quien es El; el Hijo exaltado de Dios, quien es el observador de toda nuestra conducta.

c) Lideres espirituales

  • Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.(Heb. 13:17 Rv 1960)

d) Autoridades civiles

  • Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; (Luc. 12:11 Rv 1960)
  • Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador.(Luc. 20:20 RV 1960)
  • Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; (Luc. 22:25 RV 1960)
  • Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? (Jn 19:10 RV 1960)

e) Autoridad de Dios Padre

  • Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.(Jn. 5:19 RV 1960)
  • Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; (Hch. 4:19 RV 1960)
  • Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hch. 5:29 RV 1960)

Imaginémosnos una nación sin lider, o un lugar de trabajo sin jefe,o un ejercito sin general. Sería sin duda un caos. La autoridad, establece un orden institucional y mantiene las cosas en este caso las de Dios) correctamente ordenadas. Debemos respetar y honrar debidamente a los que están en autoridad sobre nuestras vidas (religiosas,familiares directos, politicos). Pero es un respeto coherente y no idolátrico. No es la ciega sumisión como las que pretenden los lideres carismáticos de las sectas. Es obediencia en todo lo relacionado con la liturgia dentro del templo y las actividades ministeriales y doctrinales, pero a la luz de la Biblia. Recordemos que ya no hay apóstoles literalmente hablando, a quienes los pastores se sujeten viviendo en nuestros dias. Por lo tanto ellos deben honrar y obedecer la Biblia como lo que ella es: Palabra de Dios.

También debemos honrar a los que han vivido antes de nosotros. Seguramente por esto, en la iglesia primitiva se acostumbraba a ordenar al pastorado a ancianos de buen testimonio en la comunidad. Estos poseen una riqueza de conocimiento de la vida de mucho valor. No es un conocimiento simplemente teórico, sino que ademas es la experiencia de la vida espiritual lo que cuenta en el ministerio del lider anciano. Debemos dar al que honra (el lider), honra y al que gloria (Dios), gloria.

  • ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.(I Cor.9:24-25)

Con toda precisión, Pablo describe, en primer lugar, la relación entre esposos. Ahora pasa al trato entre padres e hijos. Sus primeras palabras están dirigidas a los hijos, cuyo lugar en el hogar es otra parte, o esfera, en la cual se ve el principio de la sumisión. Dos palabras resumen el deber de hijos para con sus padres: “obedecer” y “honra.” Las dos palabras son muy apropiadas para estos días cuando hay la tendencia de considerar la libertad de los hijos como algo absoluto.

  • “Hijos, obedecer en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.”

Notemos que ambos padres están incluídos. La desobediencia a los padres en el hogar se convierte después a falta de respeto a los maestros en la escuela. Esta falta de respeto se transforma en desprecio a la autoridad de la ley y a sus representantes. La triste consecuencia de esto es el gran problema de la delincuencia juvenil. Sin embargo, el problema no es tan moderno. Cada vez que la sociedad en general se aleja de Dios, la delincuencia juvenil es parte de la derrota. Pablo lo incluye en los resultados de la apostasía en Ro. 1:30, “…desobedientes a sus padres.” También, esta desobediencia caracteriza a los jóvenes en los últimos tiempos.

  • (2 Tim. 3:1-3) “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de si mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno.”

La palabra traducida por “obedecer” significa prontitud para oír y tiene el sentido de obedecer órdenes. Los hijos deben escuchar y cumplir los mandatos de sus padres. Las palabras, “Hijos, obedecer en el Señor a vuestros padres,” se expresan de esta manera, “Hijos, como cristianos, obedecer a vuestros padres.”  La razón se ve en las palabras, “porque esto es justo.” Es una obligación fundada en la relación entre los padres y los hijos. Es una cosa justa en si misma. También esto “agrada al Señor.” (Col. 3:20)

Además en obedecer a sus padres, el apóstol dice que los hijos deben honrarlos, y cita uno de los diez mandamientos originales. Esta palabra “honrar” incluye todo el amor, respeto, y obediencia que son partes de esta relación. Podemos decir que la obediencia es el deber; la honra es la inclinación, o disposición, de la cual nace la obediencia. Y este respeto profundo debe ser rendido tanto a la madre como al padre, lo que indica que el lugar de la esposa en el hogar no es una posición servil.  En el v.4 Pablo se dirige a los “padres” en relación con los hijos. Lo primero que le urge a los padres es que no provoquen a ira a sus hijos.

  • “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.”

Hay un verso semejante en Col.3:21, “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.” No hay porque irritar o exasperar a los niños sin necesidad. Ustedes, padres, pueden llegar a exasperar a sus hijos al imponer reglas minuciosas o por capricho: al no ser constantes en su manera de imponer las normas del hogar, al mantener una disciplina exageradamente dura, al pasar el día regañándoles, al demostrar preferencias injustas por alguno de ellos, o cuando hay desavenencias en cuanto a puntos de disciplina. Pablo prohíbe todas estas cosas. El exigir algo irrazonable o castigar con demasiada severidad puede hacer morir en el niño el amor que tiene a sus padres y hasta estorbar su deseo por la santidad. Muchos niños han llegado al punto de creer que no les es posible agradar a sus padres, y deciden ni intentarlo. Alguien dijo que vivir bajo un continuo regaño es como morir a picotazos de ganso. Así que mis hermanos, como padres, seamos sensatos en cuanto a las reglas del hogar. A la vez, Pablo no está recomendando aquí que les demos paso libre. Dice, “criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” La “disciplina” significa enseñanza en la conducta correcta, y castigo en ocasiones de falta. “Instrucción” incluye enseñanza, sea por medio de alabanza, amonestación, censura, o una explicación de principios. Es el deber de los padres educar a los hijos en las cosas del Señor por medio de palabra y ejemplo. Claro que el niño no se acostumbrará ir a la iglesia, o leer la Biblia, o orar, si se da cuenta que sus padres no tienen interés y ni son constantes en esto. No culpemos al niño de no andar en los pasos del Señor si él no tiene un buen ejemplo para seguir.

Dice en Prov. 9:10, “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.” Padres, ustedes no pueden dar a sus hijos una preparación mejor para la vida que proveerles un profundo sentir de los principios bíblicos y un gran respeto por ellos.

3. Obediencia a Dios

El pecado contra el poder es perdonado con mas facilidad que el pecado contra la autoridad, porque este ultimo es un pecado contra Dios mismo. Solo Dios es autoridad en todas las cosas, porque todas las autoridades de la tierra son instituidas por el. La autoridad es algo de importancia sin igual en el universo; no hay nada que lo sobrepase. Por consiguiente, es imperativo que los que deseamos servir a Dios conozcamos Su autoridad.(W.Nee)

Jesús fue en los tiempos de su humanidad, obediente al Padre hasta la muerte,y muerte de cruz.

  • Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (Heb. 5:7- 8 RV 1960)

Muchas veces se nos predica sobr el asunto de lo increíble del ministerio del Señor Jesús, mas aún cuando se trata de explicar su experiencia humana del Cristo hombre, respecto al trato con su Padre y con su prójimo. El verso citado corresponde a un trozo del libro a los hebreos y habla de la superioridad del sacerdocio del Señor Jesucristo respecto de las instituciones judaicas.

Como indica la sagrada escritura, todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres y constituido a favor de los mismos, para interceder y presentar ofrendas y sacrificios por los pecados (Hebreos 5: 1). Nuestro amado Señor Jesús debió hacerse uno de nosotros para poder cumplir con el objetivo divino de transformarse en el gran sumo sacerdote, cuya actividad final es interceder por nosotros ante el trono de la justicia de Dios. Lo sorprendente del pasaje que estamos analizando, es que Cristo, Dios hecho carne habitó entre nosotros y aunque era Hijo, aprendió la obediencia, en medio de ruegos, suplicas, clamor y lágrimas. Y no solo eso, sino que la propia escritura se encarga de ratificar que nuestro amado Salvador se hizo obediente hasta la cruz:

  • “…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” Fil. 2: 8

Respecto a Cristo como maestro de obediencia, entre todas sus enseñanzas relacionadas, nos deja una de las lecciones mas ilustrativas, y es aquella que habla de la relación que se establece entre la experiencia y consejos del Maestro supremo y la del discípulo aprendiz, quien es ordenado a someterse voluntariamente a los designios y gobierno del Soberano. La biblia dice:

  • “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” Mat. 11: 29

Este simple y pedagógico ejemplo, nos habla de lo que ocurre entre dos bueyes que se unen bajo un yugo para permitir duplicar la fuerza y consistencia, ante tan ardua labor de llevar el arado para abrir surcos que recibirán la semilla.

Cuando un buey nuevo se enyuga con otro más viejo, tendrá tarde o temprano, que someterse a la frecuencia, agilidad y movimientos de quien tiene la experiencia para gobernar y conducir. El buey nuevo sufrirá dolores, cansancio o incomodidades, hasta que definitivamente se rinda a lo que el buey viejo determine.

Para que  haya comunidades sanas deben haber ministerios sanos. Esto impedirá que la gente se lleve un “chasco” al acercarse a nuestras comunidades de fe cristiana. La gran mayoria de los problemas que sufre el mundo de hoy esta relacionado con entender y definir como debe ser nuestra relación con la autoridad. Por este motivo debemos tener claro que

“Dios se ha propuesto manifestar su autoridad al mundo por medio de la iglesia.  La autoridad de Dios se puede ver en la coordinación de los diversos miembros del cuerpo de Cristo.    Antes de que un hombre pueda someterse a la autoridad delegada de Dios tiene que conocer primero la autoridad inherente de Dios. A esto es lo que se le llama tanto en la biblia como en todos los ordenes de la vida: “Obediencia”[0]

Amigo lector, permítame decirle que “quien ha tenido un encuentro con la autoridad trata simplemente con ella y no con el hombre. No miremos al hombre sino sólo a la autoridad de que está revestido. No obedecemos al hombre sino a la autoridad de Dios en ese hombre. De otra manera, ¿cómo podremos saber qué es la autoridad? Estamos en el camino equivocado si antes de obedecer a la autoridad nos encontramos primero con el hombre. Lo opuesto es el camino correcto. Entonces no importará quién sea el hombre. Dios se ha propuesto manifestar su autoridad al mundo por medio de la iglesia.” (W.Nee)

Lamentablemente, hay muchos hijos de Dios cuya vida de fe tiene constantes altibajos. Su caminar con el Señor es inseguro e inestable. Primero avanzan apresuradamente, con júbilo, otras veces se resignan y deprimen. ¿Será que el
Señor es tan cambiante? ¿Tendremos un Señor miedoso y sin poder? ¡No, de ningún modo! Las Escrituras dicen de Dios el Señor: “El es la Roca” (Dt 32:4). Muchos creyentes, sin embargo, permiten que el poder de las tinieblas los amedrente.
Porque es cierto, y en la actualidad es más importante que nunca saberlo “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12). Pero aún así la Palabra de Dios dice: “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz” (Is 9:2).

Es verdad que estamos rodeados por un poder amenazador de las tinieblas. Pero no es necesario desesperar porque caminamos con el Dios vivo. No debemos permitir que los poderes de las tinieblas que van contra nosotros nos depriman,
ni que nos hagan salirnos del camino; no importa de que fuerzas se trate, podemos vencer. Ya David exclamó en el Sal. 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno. ¿Cuál era la razón de su intrepidez? La seguridad: “…porque tú estarás conmigo.”.

Cuantos cristianos que conozco y tambien ministros que tienen sus mentes infectadas por “el virus del príncipe Absalón”, por llamarla de alguna manera a esa filosofía maliciosa que llena los corazones de amarga rebeldía, como si fuera el virus AH1N1. Mentes y corazones infectados por la falta de entendimiento de los efectos nocivos de esta errónea actitud. Al igual que el príncipe Absalón, son antagonistas, rebeldes, conflictivos, temperamentales; se parecen a “nubes sin agua”,como dice la Biblia. En vez de orar a Dios, de consagrarse, de ver la oportunidad de prepararse mejor para servir al Señor, están a la defensiva, a la espera de que alguien les diga algo que no les guste para irse entonces de la iglesia; con suerte a otra a comenzar de nuevo. Pero cuantos son los que por rencillas internas se quedan en sus casas y ya no asisten mas a ninguna reunión. No entendieron nada o prácticamente nada, de lo que significa ser un discípulo de Jesús. Y alguien que va de iglesia en iglesia,  nunca tendrá nada bueno para decir acerca de las otras congregaciones. Tengamos cuidado.

Recuerdo que conmoción sentí dentro mío hace ya mas de 20 años atrás en mi ciudad, cuando siendo nuevo en el evangelio, me enteré de un pastor pentecostal chileno que le habia dado una trompada a un miembro de la iglesia. Todavía recuerdo su nombre: Se llamaba el pastor Castro. Desconozco las razones. Yo me lo pregunté varias veces, si era necesario llegar a ese extremo. Y también hay miembros que se la agarran con el pastor a trompadas. No recuerdo en este momento ninguno, pero que los hay, los hay. En vez de ocuparse de los intereses del reino de Dios, como lo hacía el rey David, se interesan por sus propios asuntos particulares, como lo hizo el principe Absalón. Que diferencia,noo? Y que finales tan opuestos para  sus vidas, el uno (el rey David) y el otro (el príncipe Absalón). Un mundo perdido debería tener la habilidad de repetir las palabras de Tertuliano, “Mira cuanto se quier`en.”   Pero más bien, los problemas que el público ve llevan a las personas a decir, “Mira pelean más que todos nosotros.” [1] Que pena,no?

No vivamos ya vidas sin sentido, obedeciendo la rebeldía en nuestros corazones, impidiendo que el Espíritu de Dios edifique su casa.  Creo que se puede vivir quizás para ver una gran victoria como le sucedió por ejemplo a William Wilberforce el 24 de febrero de 1807, con la abolición del tráfico de esclavos británicos. O pudiera morir en medio de la batalla como le sucedió a Martin Luther King a la edad de 39 el 4 de abril de 1968. Pero como dice J. Piper, “en cualquier caso, no habrá desperdiciado su vida. No si ha persistido en toda una vida de amor por todos fundamentada en la fe de que su Padre le dará solo buenas cosas por medio de Jesús a aquellos que le piden.” [2]

4. Conclución:

El salmista y rey David sabía por experiencia lo importante que es  obedecer a Dios y supo transmitir a otras generaciones las bendiciones de la obediencia: “Es mejor obedecer que los sacrificios”

Que este artículo nos pueda servir para que Dios al permitirnos ir al templo a adorarle,podamos levantar “manos santas sin iras ni contiendas”, para que recordemos que un día muy pronto el señor Jesús aparecerá en los cielos y los creyentes del remanente judío  “mirarán a Mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”. (Zac. 12:10)

Si confiamos en Dios, trataremos de no pecar y todos obedecerermos a quien corresponda, sin rebeldía en nuestro corazón, y “cuanto más decididamente caminamos con Dios, tanto más viva y real se hace nuestra esperanza en Su venida”[3]. Para que cuando llegue este esperado momento, junto al pueblo de Israel digamos

  • “¡Baruch Haba Bashem Adonai!”, que quiere decir “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” (Mat. 23:38-39)

Dios le bendiga mucho!

Notas

[-1] http://www.salvados.org/gf/romanos/clase10.html

[0] http://www.salvados.org/gf/romanos/clase10.html

[1] http://ag.org/enrichmentjournal_sp/200503/200503_038_antagonists.cfm

[2] http://es.desiringgod.org/resource-library/sermons/the-spring-of-persistent-public-love

[3] http://www.llamadaweb.org/PDF/LL_1211.pdf (página 10)

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