Historia de la Iglesia: Clericalismo parte 2


Historia de la Iglesia: Clericalismo parte 2

Autor: Paulo Arieu

En este capitulo veremos como se fue desarrollando el clericalismo y tomando forma en la Iglesia, en el periodo comprendido entre el siglo I y el siglo II

1. Desarrollo del gobierno eclesiástico

a) Al comienzo: En el Nuevo Testamento no hallamos ningún sistema artificiosamente elaborado de gobierno eclesiástico.

1) Cuando los discípulos disputaron acerca de cuál de ellos sería el mayor, el Maestro les dijo: “Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad, son llamados bienhechores; mas no así entre vosotros.” (Luc. 22:25, 26) Las iglesias no reconocían otro Maestro y Señor fuera de Jesucristo. Todos los miembros eran iguales y ejercían libremente los dones que manifestasen.

2) Los pastores u obispos elegidos por ellos mismos, sin la intervención de ningún poder extraño, eran hermanos a quienes el Espíritu Santo elegía pri­mero, manifestándose esta elección por las obras que obraba el mismo Espíritu.

3) La iglesia neotestamentaria en funciones no mostró ninguna señal de desarrollo de una jerarquía eclesiástica o de un despotismo espiritual. Era un cuerpo local autónomo con dos oficiales y dos ordenanzas. Los dos oficiales eran pastor (algunas veces llamado obispo, presbítero o anciano, ministro, pastor), y diácono. Estos líderes usualmente trabajaban con sus manos para satisfacer sus necesidades materiales. No había ninguna distinción artificial entre los clérigos y los laicos.

4) Los pastores no tenían más autoridad al ofrecer la salvación a través de Cristo que la tenía cualquier otro miembro de su iglesia. Sus marcas distintivas eran los dones directivos dados a ellos por el Espíritu y su disposición para ser usados por Dios. En vista de las pretensiones posteriores del obispo o pastor de Roma, debe mencionarse que cada iglesia era completamente independiente de control externo. No hay indicio alguno en ninguna parte de la literatura de este período de que el apóstol Pedro haya servido como pastor de Roma, ni en cuanto a eso, tampoco hay base para creer que la iglesia de Roma fuera fundada por algún apóstol. Indudablemente fue organizada por hombres convertidos en Pentecostés.

5) Las dos ordenanzas eran el bautismo y la cena del Señor. Eran sencillamente símbolos conmemorativos. La salvación o los dones espirituales no venían por ellos, tampoco. La transferencia de regeneración espiritual y de méritos espirituales a esas ordenanzas es un desarrollo que vino a través de corrupciones posteriores. El culto era sencillo, y consistía del canto de himnos, de oraciones, de la lectura de las Escrituras y de exhortaciones.

b) Con el transcurso del tiempo

1) Espiritu clerical:.Pero a medida que se fue perdiendo el primitivo concepto de organización simple y natural de la iglesia local, empezó a ganar terreno el espíritu clerical, y los obispos de las grandes ciudades se enseñorearon de las iglesias más pequeñas, matando poco a poco en ellas la costumbre vigorizadora de manejar sus asuntos locales por medio del voto de todos los miembros. El obispo empieza a ocupar un lugar demasiado prominente, y el gobierno de las congregaciones queda por completo en sus manos.

2)Desarrollo del ministerio del obispo: El obispo dejó de ser lo que había sido en los tiempos apostólicos y siglos inmediatos.

Dice el historiador Mosheim:

“Nadie confunda los obispos de la primitiva edad de oro de la iglesia, con aquellos de quienes leemos más tarde. Porque aunque ambos eran designados con el mismo nombre, diferían grandemente, en muchos sentidos. Un obispo en el primero y segundo siglo, era un hombre que tenía a su cuidado una asamblea cristiana, que en aquel tiempo, por lo general, era tan pequeña que podía reunirse en una casa particular. En esta asamblea, él actuaba no con la autoridad de un señor, sino con el celo y diligencia de un siervo. Las iglesias, también en aquellos tiempos, eran completamente independientes; y ninguna estaba sujeta a jurisdicción exterior, pero cada una se gobernaba por sus propios oficiales y por sus propios reglamentos. Nada es más evidente que la perfecta igualdad que reinaba en las iglesias primitivas.”

3) Constantinización de la iglesia

La posterior evolución política y social del cristianismo, la constitución de una religión de tipo sacerdotal ajena al cristianismo original y cuya casta sacerdotal aliada al poder político con el apoyo del emperador Constantino hizo que la Iglesia cristiana acumulara cada vez más enormes riquezas y poderes políticos; con los consiguientes intereses y ambiciones que hicieron que el llamado poder temporal, se identificara con el espiritual a través del llamado Cesaropapismo.

2. Los primero siglos primaban las normas cristianas cuando éstas entraban en conflicto con las romanas

El nombre del papado a la sede apostólica fue dado a las iglesias que habían sido fundadas por los apóstoles o sus colaboradores. Este calificativo que hoy se usa sólo en singular se usaba en plural, y era aplicado tanto a Roma como a Alejandría, a Jerusalén, a Antioquia, etcétera.

Se ha señalado que el cristianismo produjo cuatro tipos generales de literatura en los dos siglos que siguieron al período apostólico:

a) Los más antiguos eran principalmente de naturaleza edificante. En ninguno de los escritores de este tipo primitivo de literatura hay ninguna evidencia de que la norma neotestamentaria de autoridad eclesiástica hubiera sido alterada. La
carta de Clemente de Roma a los corintios urge a la iglesia a restaurar a algunos oficiales que habían sido disciplinados, aunque originalmente habían sido nombrados por los apóstoles. Esto significa que la iglesia de Corinto ejercía autoridad aun más allá del nombramiento apostólico. La carta de Clemente aconseja, pero no muestra autoridad para ordenar a la iglesia de Corinto que siga el consejo. Los escritos de Ignacio (alrededor del 115) dan gran énfasis a la necesidad de obedecer al pastor y a los diáconos, y son morbosamente ascéticos. Por causa del énfasis sobre esas dos ideas, hay considerable sospecha de que haya interpolaciones por manos que anteriormente intentaron dar autoridad primitiva a los asuntos que se desarrollaron después. Sin embargo, en este período primitivo el obispo era simplemente uno de los pastores de un cuerpo local. Aunque posteriores a los escritos de Ignacio, la epístola de Policarpo y del Pastor de Hermas no revelan ningún desenvolvimiento episcopal.

b) El segundo tipo de literatura era de naturaleza apologética. Su principal propósito era defender el cristianismo contra acusaciones tales como ateísmo, libertinaje y canibalismo, dirigidos contra él por los paganos. En la discusión doctrinal de esta literatura la base de autoridad eran las Escrituras, principalmente el Antiguo Testamento. No había ninguna apelación a autoridad episcopal.

c) El tercer tipo de literatura era polémico. Su propósito era combatir la herejía que amenazaba irrumpir en las filas cristianas. En este campo dos importantes escritores fueron a) Ireneo (alrededor de 130-202) y b) Cipriano (195-258).

En el curso de sus argumentos para desacreditar el gnosticismo alrededor del 185.

1) Ireneo primero refuta sus doctrinas acerca de las Escrituras cristianas. En seguida él dice que la contínua existencia de las varias iglesias desde los días de los apóstoles, prueba que no se habían equivocado en la interpretación de las enseñanzas apostólicas. Refiriéndose a Roma como un ejemplo de tales iglesias, Ireneo cita sus obispos hasta los días apostólicos (sin embargo, su lista presenta problemas de desacuerdo con otras listas). En otras palabras, Ireneo hace de la sucesión histórica de los obispos la base para confiar que el cristianismo ortodoxo era el verdadero cristianismo mientras que el gnosticismo era una falsa perversión. Básicamente, entonces, la autoridad citada por Ireneo eran las Escrituras; la correcta interpretación de las Escrituras que él trataba de probar a través de la sucesión.

2) Otro importante escritor polémico era el obispo Cipriano de Cartago (195- 258), que hizo más que cualquier otro individuo por impulsar el oficio de obispo como la autoridad cristiana final. La teoría de Cipriano surgió de los problemas prácticos al administrar su diócesis. En su lucha con lo que debía hacerse con los que habían negado a Cristo o entregado las Escrituras bajo persecución, finalmente él descansó su argumento sobre el hecho de que él como obispo tenía autoridad sobre todas las iglesias e individuos en su diócesis porque él era el sucesor de los apóstoles. El pensaba en una iglesia universal (católica) en el mundo, compuesta de muchos obispos, los sucesores de los apóstoles. La unidad de todos los obispos constituye la unidad de la Iglesia Católica (universal). Sólo los que están en comunión con esta unidad episcopal universal (la Iglesia Católica) son salvos. De esta manera, si una persona en cualquier diócesis en cualquier parte rehúsa ser obediente a su obispo, pierde su salvación. La paradoja interesante acerca de Cipriano es que aunque él pensaba firmemente que todos los obispos son de igual rango (y lo practicó al pelear con los obispos de Roma y decirles que dejaran de entremeterse en su diócesis), llamaba a la iglesia romana “madre y raíz de la iglesia católica”. Cuando el obispo romano intentó instruir a Cipriano sobre la validez del bautismo herético y ejercer cualquier autoridad que estuviera involucrada en el título que Cipriano le había aplicado a la Iglesia Romana, Cipriano negó vigorosamente el derecho de cualquier obispo, aún del obispo romano, de ejercer jurisdicción en la diócesis de otro obispo. Fue Cipriano, entonces, el que corrompió la norma de autoridad del Nuevo Testamento. En vez de la iglesia local, el obispo territorial se convirtió en la palabra final de autoridad. La iglesia universal (católica) descansaba sobre la sola soberanía de los obispos como sucesores de los apóstoles. Las iglesias locales perdieron todo vestigio de autoridad.

d) El cuarto tipo de literatura cristiana, el desarrollo sistemático de la doctrina, no concierne al desenvolvimiento episcopal.

3. Siglo II. No se reconocía a la Iglesia de Roma ningún primado ni superioridad. Pero siendo Roma la gran capital del mundo, los obispos de esa ciudad empezaron a creerse superiores a los de­más y procuraron centralizar en ellos la autoridad suprema del gobierno eclesiástico. Ya en el año 190 manifestó esa ambición el obispo que figura con el nombre de papa Victorio I, quien quiso hacer valer su autoridad fallando sobre una cuestión que se había levantado sobre la fecha en que debía celebrarse la Pascua. Pero sus colegas de Oriente no quisieron tenerlo en cuenta.

Conclución:

Ya se perfila el clericalismo, con el desarrollo de la figura del obispo como hombre fuerte de la Iglesia

Bibliografia consultada

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