Definición de Ser/persona en la trinidad parte 8


Definición de Ser/persona en la trinidad

Autor: Paulo Arieu

trinidad= concepto biblico [0]

La Santa Trinidad es un concepto bíblico que enseña que hay un solo Dios verdadero. A la vez aclara que ese único Dios verdadero existe eternamente en tres distintas personas:

  • Padre = Dios
  • Hijo = Palabra de Dios
  • Espíritu Santo = Espíritu de Dios

El dogma fundamental, del que todo fluye y al que todo en el cristianismo viene a parar es el de la Santísima Trinidad. De ahí que, después de haber recordado uno tras otro en el curso del Cielo a Dios Padre, Hijo, autor de la Redención, y a Dios Espíritu Santo, autor de nuestra santificación, la Iglesia nos invita hoy a la consideración y rendida adoración del gran misterio que nos hace reconocer y adorar en Dios la unidad de naturaleza en la trinidad de personas.

Algunas otras consideraciones devocionales

A) Puesto que tenemos en «comunión» con Dios (cf. 2 Pe. 1:4) la naturaleza divina, la mutua inmanencia divina ha de reflejarse en la Iglesia corporativamente y en cada uno de los creyentes. Jesús oró al Padre: «… para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea (presente de subj.-continuativo) que tú me enviaste» (Jn. 17:21).

B) La inmanencia mutua (entre el Padre y el Hijo, entre los creyentes entre sí y con las personas divinas), manifiesta en Jn. 17:21, aparece simplificada, pero al mismo tiempo, reforzada por el uso del verbo griego ménei = permanece (el más fuerte para expresar una residencia fija y amorosa) en ” … Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él” (1 Jn. 4:16)

C) Para apreciar debidamente lo que significa el gran privilegio de compartir, de forma real, (aunque con diferencia infinita de calidad y grado) la naturaleza divina con las tres personas de la Deidad, debemos tener en cuenta que eso se obtuvo al precio inmenso de la sangre del Cordero inocente de Dios.

Como dice J. Stott en su excelente libro Basic Christianity, p. 61,

«para apreciar la obra que Jesús llevó a cabo, hemos de entender quiénes somos nosotros, así como quién era él. Su obra fue llevada a cabo por nosotros. Fue obra de una persona por personas, una misión emprendida por personas necesitadas a cargo de la única persona competente para salir al paso de la necesidad de ellas. Su competencia se basa en su deidad; nuestra necesidad se basa en nuestro pecado».

Y, unas páginas después (pág. 107), como respondiendo a la pregunta del carcelero de Filipos:

«¿Qué debo hacer para ser salvo?»,

A lo que Stott responde:

«Es claro que debemos hacer algo. El cristianismo no es mera aquiescencia pasiva a una serie de proposiciones, por verdaderas que sean. Debemos creer en la deidad y la salvación en Cristo, y reconocernos como pecadores necesitados de su salvación; pero esto no nos hace cristianos.  Tenemos que dar a Jesucristo una respuesta personal, entregándonos sin reserva a él como nuestro Salvador y Señor» (J. Stott).

D) Otra consideración de inmensa importancia en el terreno devocional es que el precio de nuestra redención, al que hemos aludido en la consideración anterior, se obtuvo mediante el sacrificio cruento de una Persona Divina.  La Cueva mencionó que, en la Encarnación del Verbo, ocurre al revés que en el misterio trinitario, pues «una sola Persona subsiste en dos naturalezas completas». Esto significa, ni más ni menos, que, en virtud de la «unión hipostática», es una Persona Divina la que sufrió la muerte de cruz por ti y por mí.

Entendiendo el término Ser

Hay dos formas de entender el termino ser: 1) Verbo 2) Sustantivo. Yo lo considero,siguiendo la filosofia del griego Parménides, que es la menos complicada de entender y por su sencillez es útil para poder atribuir este atributo filosófico a la persona de nuestro trino- Dios y a cada uno de sus integrantes.

La palabra ser por si sola es un poco limitada para explicar la esencia de Dios,ya que si bien las personas de la trinidad son seres, la palabra ser tambien se usa para calificar a animales,por ejemplo, al decir que el perro es un ser animal.Es un poco incompleta por si sola.

Pero, por ejemplo, si Jesús no resucitó, no existe, y entonces no es un ser. Si no es un ser, no es una persona tampoco, y no  es perfecto Dios. El resucitó en cuerpo glorificado  y alma, demostrando que no era un fantasma. Entonces Él es,sin duda, un ser especial. El único ser que resucitó de entre los muertos y no volverá jamás a la tumba y que ascendió a los cielos y se sentó a la diestra del Padre. La tumba quedó vacía para siempre porque el es un ser eterno Dios, la segunda persona de la Trinidad, que resucitó de entre los muertos.

Entiendo que

“el origen supremo o la causa suprema, o la decisión suprema  para todo, es Dios. Todo es dependiente de su existencia en Dios,  en su comienzo y durante toda su existencia (de él, por él).”, cita John Pipper [1]

Si uno entiende la sencillez del vocablo ser, no encuentro razón para desechar su uso, si al aplicarlo uno logra comprender que Dios es real, y que las tres personas que subsisten en la Trinidad también existen, son seres espirituales a excepción de Jesús que existe y además de ser perfectamente hombre con cuerpo glorificado – espiritual, es perfecto y santísimo  Dios. El ser y la persona no necesariamente son conceptos que se anulan, no son opuestos, sino que se complementan y/o fácilmente pueden ser usados como expresiones sinónimas.En este sentido, las personas de la trinidad son seres con personalidad divina.

Frank Thielman comenta que

“La diversidad teológica del Nuevo Testamento nos muestra que Dios al mismo tiempo está cerca de nosotros y también más allá de nuestra comprensión”.[2]

Por eso no podemos escandalizarnos cuando vemos que es común oir que al referirse al Señor Jesús dicen que El es un ser superior, un Ser de Luz y otras expresiones similares.Entiendo que es que

“… la racionalidad de Dios a veces está por encima de la comprensión humana hasta que él muestra más claramente su mano”, como comenta este teólogo presbiteriano [3]

Apendice. Expresión artística y arquitectónica

El dogma de la Trinidad resplandeció también en muchas iglesias. Muchos se gozaban viendo en la altura, anchura y largura admirablemente proporcionadas de esos edificios un símbolo de la Trinidad; lo mismo que en sus divisiones principales y en las secundarias: las tres entradas, las tres puertas, los tres ventanales y a menudo también las tres torres. Por doquier, hasta en los detalles ornamentales, el número tres repetido sin cesar obedece a una idea, a la fe en la Trinidad.

También la iconografía cristiana tradujo de mil maneras este mismo pensamiento. Hasta el siglo XII a Dios Padre se le representó por una mano, que sale de las nubes y bendice. En esa mano se significa la divina omnipotencia. En los siglos XIII y XIV se ve ya la cara y luego el busto del Padre, en el cual desde el siglo XV es representado como un venerable anciano vestido con ornamentos papales.

Hasta el siglo XII Dios Hijo fue primero representado por una cruz, por un cordero o bien por un gallardo joven semejante al Apolo de los gentiles. Desde el siglo XII al XVI vemos ya representado a Cristo en la plenitud de la edad y con barba. A partir del siglo XIII lleva la cruz y también aparece en figura de cordero.

Al Espíritu Santo se le representó a lo primero por una paloma, cuyas alas extendidas tocaban a veces la boca del Padre y del Hijo, para demostrar cómo procede de entrambos. Ya desde el siglo XI aparece con la figura de un niñito, por idéntico motivo. En el siglo XIII es un adolescente y en el siglo XV un hombre hecho y semejante al Padre y al Hijo, pero con una paloma sobre sí o en la mano, para distinguirle así de las otras dos divinas personas. Mas desde el siglo XVI la paloma torna a asumir el derecho exclusivo de representar al Espíritu Santo.

Para representar a la Trinidad se adoptó la figura del triángulo. También el trébol sirvió para figurar el misterio de la Trinidad y lo mismo tres círculos enlazados con la palabra Unidad en el espacio central que queda libre por la intersección de los círculos.

Conclución:

El músico sudamericano Ricardo Arjona canta una canción muy bonita, donde  dice

“porque hablar y escribir sobre Jesús es redundar, sería mejor actuar. Decir que Jesús es verbo no sustantivo. Jesús es mas que una simple y llana teoria.” [4]

Mucha verdad hay en estas palabras. Entiendo que todo esto es un misterio que supera la razón del hombre, pero no la anula. Dice J. Pipper que “Por esta razón Dios creó el universo. Por esta razón Dios ordenó la historia. Por esta razón envió a su Hijo. Por esta razón usted existe. Para ver por siempre, y disfrutar, y mostrar la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios.”[5] Por consiguiente, debemos recordar “qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios” (Ro. 11:33 RV 1960).

La antigua iglesia hispánica, en los siglos V al VII, enseñó magníficamente la fe trinitaria, sobre todo en los concilios de Toledo, y de su liturgia procede el prefacio propio de esta solemnidad. Es consolador saber que nuestro Dios es “uno sólo, pero no solitario” (Concilio VI de Toledo, año 638), amor puro que sólo busca darse de forma creadora y llevarnos a participar en su unidad vital eterna.[6]

Creemos y por eso le adoramos.

Alábale porque Él vive para siempre, Eterno Hijo, Eterno Dios, quien venció al pecado mediante su muerte en la cruz !!! (Soli Cristo, Soli Deo Gloria)

La devoción a la Santísima Trinidad se inició en el siglo X, y a partir de esta época se fue también difundiendo su fiesta litúrgica, entrando en el calendario romano en 1331. Si bien desde el comienzo del cristianismo la oración litúrgica se ha dirigido al Padre, por mediación del Hijo y en el Espíritu Santo, y el mismo Jesús habló de Dios como una comunión de amor y manifestó el misterio de las tres divinas personas, lo original de esta fiesta es el honrar específicamente a Dios sin tener como motivo un acontecimiento salvífico, ni la memoria de un santo. Se trata de

“profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su unidad todopoderosa”.[7]

Finalizo diciendo que “El dogma fundamental, del que todo fluye y al que todo en el cristianismo viene a parar es el de la Santísima Trinidad. De ahí que, después de haber recordado uno tras otro en el curso del Cielo a Dios Padre, Hijo, autor de la Redención, y a Dios Espíritu Santo, autor de nuestra santificación, la Iglesia nos incita hoy a la consideración y rendida adoración del gran misterio que nos hace reconocer y adorar en Dios la unidad de naturaleza en la trinidad de personas.”[8]

———–

Notas:

[0] http://www.stjeromehou.org/archives/bulletin/2012/2012-06-03.pdf

[1] http://pt.desiringgod.org/resource-library/sermons/all-things-are-from-god-through-god-and-to-god-the-glory-is-all-his?lang=es

[2] Frank Thielman,  Teologia del Nuevo Testamento, pag. 33,ed. Vida

[3] Ibid,pag. 35

[4] https://elteologillo.wordpress.com/2012/11/02/ricardo-arjona-jesus-verbo-no-sustantivo/

[5] http://pt.desiringgod.org/resource-library/sermons/all-things-are-from-god-through-god-and-to-god-the-glory-is-all-his?lang=es                                          

[6]  http://www.ewtn.com/spanish/Tiempos%20Litúrgicos/Solemnidades/sant%C3%ADsima_trinidad_solemnidad.htm

Bibliografia consultada en esta serie

5 comentarios en “Definición de Ser/persona en la trinidad parte 8

  1. «… para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea (presente de subj.-continuativo) que tú me enviaste» (Jn. 17:21).

    Fragmento final del ensayo Analogías y coincidencias, de Can Antúnez.

    -Dios es la Internet
    -Los humanos somos computadoras conectadas a la Internet.

    Las palabras de Cristo respecto de Dios y la unidad «… para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros…», podrían perfectamente ser las palabras de una computadora respecto de la Internet y la unidad que ésta implica: «…para que todos (las computadoras) sean uno; como tu, oh Internet, en mi y yo en ti, que también ellas sean uno en nosotros…

    Lo importante de esta analogía es lo siguiente:

    ¿Qué hace que una computadora salga de la unidad que es la Internet?
    Averías, deterioro, etc.

    ¿Cuál es la consecuencia lógica más grave que experimenta una computadora que sale de la unidad de la Internet?
    El espacio y el tiempo. Es decir, debido a una avería o deterioro, la computadora sale de la realidad para la que fue creada -una realidad ajena al espacio y al tiempo, la Internet-, para caer en el espacio y el tiempo que representa el hardware.

    ¿Qué causa entonces que el ser humano salga de Dios y de la unidad de la que habla Cristo?
    Lo mismo que causa la salida de las computadoras de la Internet y su unidad, pero en términos humanos: enfermedades, problemas biológicos, sufrimiento, etc; factores que hacen emerger el cuerpo, causando así el espacio y el tiempo en nuestra especie.

    Si aplicamos los elementos básicos de esta analogía al capítulo tercero del Génesis del Antiguo Testamento, se puede entender con claridad lo que ocurre en dicho relato: el sentido del pecado original de nuestros primeros padres (sufrimiento= cuerpo) y la anunciación de sus consecuencias lógicas (espacio y tiempo, la vida humana, individual y colectiva, tal como la conocemos).

    Las consecuencias del pecado original terminarán cuando erradiquemos el sufrimiento de nuestra especie, para volver así a la unidad ajena al espacio y al tiempo que es Dios, o, para nosotros los ateos, la mente; es decir, al erradicar el sufrimiento de nuestra especie terminara la división cuerpo-mente, y seremos sólo la mente, la cual, dicho sea de paso, es ajena al espacio y al tiempo. Seremos como computadoras absolutamente sanas y por siempre conectadas a la Internet.

    En resumen: en algún punto algo nos hizo caer por primera vez en un problema biológico (escasez de alimento, alguna enfermedad, sabe Dios qué.) ocurriendo así el surgimiento del cuerpo.

    Lo que conocemos como Historia no ha sido otra cosa que el proceso natural de sanación de nuestra especie. Aunque, hay que decirlo, parece que, por alguna razón, alguien nos ha estado guiando plantando símbolos y mensajes a lo largo del trayecto.

    ¿Se entiende ahora el significado del cuerpo de Cristo en la cruz? ¿Y también eso de que va a volver?

    Hechos de los Apóstoles:
    1:9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.
    1:10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,
    1:11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

    ¿Creen ahora en los extraterrestres?

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