La I.C.r y el ecumenismo


La I.C.r y el ecumenismo

Autor:Paulo Arieu

Seguimos pensando y reflexionando sobre el tema del ecumenismo. Me preocupa que no han habido voces importantes en Argentina que hayan hecho comentario destacantes sobre este tema. Será que está todo bien, entonces? Mmm, permítame expresarle mis serias dudas al respecto.

Yo lo que mas lamento es que los pastores evangélicos argentinos, son muy cancheros. Creen que se la saben todas, que esto es “pan comido”,pero no me parece que sea asi. Lamentablemente, el ecumenismo tiene una agenda mas ambiciosa, que es unificar todas las religiones, terminar con todos los fundamentalismos, no solo el islámico, sino incluso el sano fundamentalismo bíblico, y supongo que se formará un sistema religioso como el que habla la biblia o muy similar: “Gran Ramera”.

Porqué les comparto esta preocupación? Por que “la sombra del Vaticano es muy alargada, y controla el poder de quienes toman las decisiones “ Y sino, pregúntenlen a los evangélicos españoles, que piensan acerca de que aún en medio de la tremenda crisis económica española/europea, y los grandes recortes de presupuesto a todos los sectores del país, a la I.C.R en España, no se le han recortado sus “honorarios religiosos” . Será que esta institución religiosa “está mas allá del bien y del mal”? [0] 

Permítame decirle que ninguna instittución religiosa está mas allá de toda crítica, de toda exhortación. Ni la I.C.R. ni las iglesias evangélicas lo estamos. La lucha por la verdad absoluta es constante y la sana tradición es algo a mantener constantemente, a la luz de la Biblia y el sentir de la razón humana. Hay un buen slogan dentro de la tradición protestante que muchas veces se nos olvida: “Iglesia de la Reforma que siempre se reforma”.

La iglesia Católica, en su último concilio, el número veintidós, llamado Concilio Vaticano II, en noviembre de 1964, expidió el decreto “Unitatis Redintegratio”, cuyo tema principal se refiere al ecumenismo, creyendo interpretar el anhelo de los creyentes en Cristo, sobre la necesidad de materializar la unidad de las Iglesias Cristianas, pero sobre la base de que la Iglesia Católica, Apostólica y Romana es la única verdadera Iglesia de Cristo.

Obviamente, no pdoemos decir amén a esta expresión. Lamentablemente, aquí en la tierra no podemos decir todavía lo mismo a pesar de lo que la Iglesia Católica, seguramente lo propuso con sus mejores intenciones a través de un concilio.Aunque la iglesia del Señor es una, esta está conformada por todos los cristianos de todas las denominaciones que han recibido el Espíritu Santo en el momento de su conversión sincera y piadosa a Cristo Jesús, se han bautizado en su nombre y esperan la segunda venida de Jesús en santa comunión con el  resto del cuerpo de Cristo, recordando la pasión histórica del Sr. Jesús en la cruz del Calvario.

Interpreto que el espíritu de esta carta encíclica, del papa romano, se orienta hacia dos situaciones diferentes, con respecto a las iglesias cristianas. a) Una para el diálogo con las iglesias de oriente: La Iglesia Ortodoxa, las iglesias patriarcales orientales, particulares o surgidas de los concilios de Efeso y Calcedonia, con la unidad que se vislumbra cercana con Roma.Y b) la otra, para el diálogo con las Iglesias y comunidades de occidente, [1].

Quiero que sepamos algunas consideraciones importantes. Señala el documento Concilio Vaticano II que

“Las Iglesias y comunidades eclesiales se separan de la sede de la Iglesia Apostólica Romana, bien en aquella gravísima crisis que comenzó en occidente ya a finales de la edad media, bien en tiempos posteriores, están unidas con la Iglesia Católica por una peculiar relación de afinidad a causa de mucho tiempo en que, en siglos pasados, el pueblo cristiano llevó una vida en comunión eclesiástica”

Esta opinión la tenemos que aceptar porque es lo que ocurrió con la mayoría de los creyentes, aclarando que también en varias regiones existieron cristianos que no compartían esa comunión desde mucho tiempo antes de la época de la Reforma, ocurrida en la edad media, situaciones bien conocidas por la historia del cristianismo de los primeros siglos.

Agrega el documento conciliar [2],

“que se constata, con idéntico realismo: Hay que reconocer que entre estas iglesias y comunidades y la Iglesia Católica existen discrepancias de gran peso, no sólo de índole histórica, sociológica, psicológica, y cultural, sino ante todo, de interpretación de la verdad revelada”.

Deja constancia la Iglesia católica [3],

“que el movimiento ecuménico comenzó, no en ella, sino en el ámbito de las Iglesias y comunidades de la Reforma. Contemporáneamente, ya en enero de 1920, el Patriarcado ecuménico había expresado su deseo de que se «organizase una colaboración entre las comunidades  cristianas». El Concilio Vaticano II no pretende hacer la descripción del cristianismo posterior a la Reforma [4], ya que “estas Iglesias y comunidades eclesiásticas difieren mucho, no sólo de nosotros, sino también entre si «y esto» por la diversidad de su origen, doctrina y vida espiritual” Además observa como el movimiento ecuménico y el deseo de paz de la Iglesia católica, no ha penetrado aún en todas partes”.

Esto es por la lamentable afirmación de ser ella, la verdadera Iglesia de Cristo, apoyándose no solo en la palabra de Dios, sino en la tradición, su magisterio y resoluciones conciliares, dogmas o Bulas pontificias.

“Sin embargo el concilio propone el diálogo independientemente de estas circunstancias”. [5]

El decreto conciliar trata después

“de ofrecer algunos puntos que pueden y deben ser fundamentales y estímulo para el diálogo”. [6]

Dice:

“Nuestra atención se dirige a aquellos cristianos que confiesan públicamente a Jesucristo como Dios y Señor, y único mediador entre Dios y los hombres, paragloria del mismo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.” [7]

Continúa diciendo:

“que estos hermanos cultivan el amor y la veneración por las Sagradas Escrituras. Invocan al Espíritu Santo, buscan en ellas a Dios como quién les habla en Cristo, anunciando por los profetas, verbo de Dios, encarnado por nosotros. En ellas contemplan la vida de Cristo y cuanto el divino Maestro enseñó y realizó para la salvación de los hombres, sobre todo los misterios de su muerte y resurrección; afirmar la autoridad divina de los Sagrados libros. Al mismo tiempo, sin embargo, piensan de manera distinta que nosotros acerca de larelación entre las Escrituras y la Iglesia en la cual según la fe Católica, el magisterio auténtico, tiene un lugarpeculiar en la exposición y predicación de la palabra diálogo (ecuménico) las Sagradas Escrituras son un instrumento precioso en la mano poderosa de Dios, para lograr la unidad que el Salvador ofrece a todos los hombres”. [8]

Hasta acá un breve panorama de que trata  el famoso ecumenismo que anda dando vuelta por Bs.As. y también Europa, en base a sus propias definiciones. En otro momento, continuará.

Quiero invitarles que recordemos que en el dialogo ecuménico, la biblia es nuestra regla de fe. Esto ha sido asi desde los tiempos de la reforma protestante, con Lutero,Calvino, Swinglio y otros. Y debe continuar siéndola, hasta la segunda venida del Señor Jesús.

Cesar Vidal, comenta que ” Cuando Leon X redactó la bula Exsurge Domine en virtud de la cual ordenaba que los libros de Lutero fueran quemados y se le dieran sesenta dias de plazo para retractarse so pena de excomunión y anatema, Lutero encontró un instrumento que se demostraria formidable en el enfrentamiento que acababa de estallar. Este no era otro que la fe en que la teología y la práctica cristianas debian susentarse solo en la Biblia cxmo Palabra de Dios. Precisamente por ello, ningún hombre o autoridad jerárquica podían pretender con razón situarse por encima de lo contenido en aquella. El monje que no temía al papa tampoco se dejó intimidadr por las amenazas del emperador Carlos V en la dieta de Worms de 1521. Ante la insistencia de que se retractara, Lutero dió una respuesta que se encuentra en la raiz de todas las declaraciones posteriores en favor de los derechos humanos y la libertad de conciencia:

Ni puedo ni pienso retractarme de cosa alguna, ya que el ir en contra de la conciencia no es juisto ni seguro. DIos me ayude. Amen. ” [9]

Dios te bendiga.

——

Notas

[2] Idem, 64

[3] Idem, 65

[4] Idem, 66

[5] http://es.catholic.net/ecumenismoydialogointerreligioso/790/2668/articulo.php?id=19135

[6] http://es.catholic.net/ecumenismoydialogointerreligioso/790/2668/articulo.php?id=19135

[7] http://es.catholic.net/ecumenismoydialogointerreligioso/790/2668/articulo.php?id=19135

[8] http://www.aciprensa.com/Docum/uus3.htm

[9] Cesar Vidal, El camino hacia la cultura, pag. 254, ed. Planeta

5 comentarios en “La I.C.r y el ecumenismo

  1. Hola Paulito. Me hace acordar a las palabras que dijera en Bahia Blanca en 1993 Francisco Lacueva. El dijo que el ecumenismo es algo así: Había un pastor que dijo, ire a misionar a Africa. Al llegar, vio un leon herido. Fue, lo socorrió, lo llevo a su misión, lo alimentó y lo sanó. Convivió con el un buen tiempo y parecía que todo estaba bien. Hasta que un día cuando el misionero se acercó para darle de beber y de comer, el leon recupero sus instintos salvajes, le pegó un zarpado, lo derribò por tierra y lo devoró. El dijo textualmente “así se comportara el ecumenismo con aquellos que piensan que vale la pena”. Una cosa es convivir pacificamente con las demas confesiones religiosas pero otra es tratar de rejuntar tantas ideologías separadas por las antipodas de las creencias. El agua y el aceite jamas se mezclan, pero pueden convivir pacíficamente, uno por cada lado.

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  2. Muy cierto, brother. No conocia esa reflexion del Hno. Lacueva. Yo lo compare con otras palabras del mismo modo, con la fabula de la serpiente medio muerta, que la ponen bajo las frazadas y cuando se reanimo le pico y lo mato al joven idealista. Se puede compartir no digo que no, pero no juntarnos en un solo sistema. Los pastores argentinos son muy piolas, se la dan de vivos, pero me parece que hay otros intereses detras. Libros, conferencias, viajes, etc. En fin, cada uno es dueño de hacer lo que quiera, pero falta reflexion en el cuerpo de Cristo. Nadie dijo nada relevante y eso es peor que el ecumenismo de los pastores en B.As.
    Saludos

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