La guerra… parte 17


La guerra… parte 17

Autor: Paulo Arieu

Introducción:

Vietnam fue un hueso imposible de roer para el ejército americano, mas allá de todo su potencial bélico y tecnológico. El vietcong le ganó la guerra al imperio norteamericano, a pesar de no contar con tanto poder de fuego. Increiblemente, un grupo de campesinos analfabetos y  ultranacionalistas, derrotó al sofisticado y ultra capacitado ejército norteamericano, mediante el método de guerrillas.

Cine bélico:

La película bélica “Apocalipsis Now“, nos muestra a través de la pantalla grande algo del horror y la locura paranoica de esa guerra.

Testimonio de la niña fotografiada, sobreviviente de un bombardeo

Las fotos de esa niña vietnamita fotografiada, llamada Phan Thị Kim Phúc, dió la vuelta al mundo entera. El 8 de junio de 1972, durante la guerra de Vietnam, un avión vietnamita del Sur lanzó una bomba de napalm en la zona de la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. La niña de apenas nueve años, fue gravemente quemada, y corrió fuera de la población quitándose los restos de su ropa en llamas. En ese momento, el fotógrafo Nick Ut tomó la fotografía y enseguida, llevó a la niña al hospital y ella permaneció allí durante 14 meses, y sería sometida posteriormente a 17 operaciones de injertos de piel.

 

Exhibición de la fotografía tomada por Nick Ut donde Kim aparece con una expresión de dolor en el rostro. Kim ha descrito su experiencia de la siguiente forma:
“el napalm es el dolor más terrible que se pueda imaginar”… “el agua hierve a 100 grados Celsius, el napalm genera temperaturas de 800 a 1.200 grados centígrados.” (Wikipedia)
Cuando regresó a casa, Kim esperaba ser “una niña normal” y estudiar la carrera de medicina, pero el gobierno vietnamita la obligó a dejar la escuela por considerarla “un símbolo nacional de la guerra”.

La influencia de la fotografía tomada por Kim fue tal, que algunos historiadores han considerado que la imágen ayudo a frenar la guerra en Vietnam; pese a que, cuando fue tomada, la retirada de tropas estadounidenses estaba ya muy avanzada. La mujer ha sido entrevistada en numerosas ocasiones, por periodistas, presidentes, primeros ministros, personas de la realeza, actores, etc. Ella comenta que lo que

“tan solo quería escapar de esa foto… quería olvidar que eso había pasado, pero ellos querían que todos lo recordaran” (Wikipedia)

Una guerra de campesinos comunistas ultra-nacionalistas y organizados.

Entre 1964 y 1972, la nación más rica y poderosa de la historia del mundo hizo un esfuerzo militar máximo -recurriendo a todo menos a la bomba atómica- para derrotar a un movimiento nacionalista revolucionario en un diminuto país de campesinos. Y fracasó.

Cuando Estados Unidos luchó en Vietnam, fue una confrontación entre tecnología moderna organizada y seres humanos organizados. Y vencieron los seres humanos. Durante esa guerra, en los Estados Unidos se desarrolló el mayor movimiento pacifista que la nación hubiera visto jamás, un movimiento que jugó u n papel importante en la finalización de la guerra.

Fue otro de los sorprendentes hechos que acaecieron en los años sesenta. En el otoño de 1945, Japón, ya derrotado- se vio obligado a abandonar Indochina, la antigua colonia francesa que había ocupado al comienzo de la guerra. Mientras tanto, allí había aparecido un movimiento revolucionario dispuesto a acabar con el control colonial y a lograr una nueva vida para los campesinos de Indochina.

Bajo la dirección de un comunista llamado Ho Chi Minh, los revolucionarios lucharon contra los japoneses y, cuando éstos se marcharon a finales de 1945, hicieron una gran celebración en Hanoi en las calles a la que acudieron un millón de personas, haciendo pública una Declaración de Independencia, inspirado en la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de la revolución francesa, y en la Declaración de Independencia americana, y comenzaba así:

“Todos los hombres son creados iguales. El Creador les dota de ciertos derechos inalienables, entre éstos están la Vida, la Libertad, y la búsqueda de la Felicidad”.

Al igual que los americanos en 1776 con su lista de quejas contra el rey inglés, los vietnamitas hicieron una lista de quejas contra el dominio francés.

Han impuesto leyes inhumanas. Han construido más cárceles que escuelas. Han asesinado a nuestros patriotas sin piedad, han ahogado levantamientos en ríos de sangre. Han puesto trabas a la opinión pública Nos han robado nuestros campos de arroz, nuestros bosques y nuestras materias primas.

El estudio del departamento de Defensa de los Estados Unidos sobre la guerra del Vietnam, que se suponía materia altamente reservada pero que fue publicado por Daniel Ellsberg y Anthony Russo en el famoso caso de los Pentagon Papers, describía el trabajo de Ho Chi Minh.

Ho había convertido el Viet Minh en la única organización política de todo Vietnam capaz de ofrecer una resistencia efectiva a los japoneses o franceses. El era el único líder guerrillero vietnamita con seguidores en toda la nación, y se aseguró una lealtad aún mayor entre los vietnamitas cuando en agosto-septiembre de 1945 derrotó a los japoneses, estableció la República Democrática de Vietnam, y organizó recepciones para la llegada de las fuerzas de ocupación aliadas… Durante unas pocas semanas, en septiembre de 1945, Vietnam por primera y única vez en su historia moderna se veía libre de todo dominio extranjero y unido de norte a sur bajo el control de Ho Chi Minh.

Las potencias del Oeste ya habían empezado a trabajar para cambiar esta situación. Inglaterra ocupó la parte sur de Indochina y después se la devolvió a los franceses. La China nacionalista (que estaba bajo Chiang Kai-shek, antes de la  revolución comunista) ocupó la parte norte de Indochina, y Estados Unidos persuadió a los chinos de que la devolvieran a Francia.

Como Ho Chi Minh dijo a un periodista americano.

“Aparentemente estamos solos. Tendremos que depender de nosotros mismos”.

Era Truman

Harry S. Truman (Lamar, Estados Unidos, 8 de mayo de 1884 – Kansas City, Estados Unidos, 26 dediciembre de 1972) fue el trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos desde 1945 hasta 1953. Al ser el tercer vicepresidente de la administración de Franklin D. Roosevelt y el trigésimo cuarto vicepresidente de los Estados Unidos, llegó a la presidencia el 12 de abril de 1945, cuando el presidente Roosevelt murió menos de tres meses después de comenzar su cuarto mandato.

Durante la Primera Guerra Mundial, Truman desempeñó el cargo de un oficial de artillería, convirtiéndose en el único presidente que combatió en la Primera Guerra Mundial (su sucesor, Eisenhower estuvo entrenando equipos de artilleros en Pensilvania). Después de que la guerra se convirtiese en parte de la maquinaria política del jefe policial Tom Pendergast y fuese elegido comisionado del condado en Missouri, finalmente, se convirtió en un senador demócrata de los Estados Unidos. Después de que ganase la prominencia nacional como jefe de la Comisión Truman, Truman sustituyó al vicepresidente Henry A. Wallace como compañero de fórmula de Roosevelt en las elecciones de 1944.

Truman se enfrentó cara a cara a los asuntos internos. La reconversión desordenada de posguerra en la economía de los Estados Unidos estuvo marcada por una grave escasez, numerosas huelgas, y la aprobación de la Ley de Trabajo y Mantenimiento por encima de su veto. Desafió a todos los pronósticos al ganar las elecciones de 1948, ayudado por su famoso Whistle Stop Tour de la parte rural del país. Después de su elección fue capaz de pasar sólo una de sus propuestas en su programa llamado Fair Deal. Usó las órdenes ejecutivas para iniciar la desegregación de las fuerzas armadas y crear controles de lealtad que despidió a miles de simpatizantes comunistas de su cargo, pero al oponerse firmemente a los juramentos de lealtad obligatoria para los empleados gubernamentales, se llevaron a cabo acusaciones de que su gobierno estaba siendo blando con el comunismo. La presidencia de Truman estuvo también llena de acontecimientos exteriores, con el fin de la Segunda Guerra Mundial y su decisión de usar armas nucleares contra Japón, la fundación de las Naciones Unidas, el Plan Marshall para reconstruir Europa, la Doctrina Truman para contener el comunismo, el comienzo de la Guerra Fría, el puente aéreo de Berlín, la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Guerra Civil China y la Guerra de Corea. La corrupción en la administración Truman, que estaba vinculada a ciertos miembros del gabinete y altos funcionarios de la Casa Blanca, fue un tema central en las elecciones presidenciales de 1952 y provocó que Adlai Stevenson, el candidato presidencial demócrata en las elecciones de 1952, perdiese ante el republicano Dwight D. Eisenhower.

Truman, cuya actitud era muy diferente de la de Roosevelt, fue un presidente campechano, sin pretensiones. Popularizó frases como “The buck stops here” e “If you can’t stand the heat, you better get out of the kitchen” (“Si no puedes soportar el calor, es mejor salir de la cocina”). Superó las bajas expectativas de muchos observadores políticos, que lo compararon desfavorablemente con su muy respetado predecesor. En diferentes momentos de su presidencia, Truman tuvo el nivel más bajo de aprobación pública que había sido jamás registrado hasta 1991. A pesar de la opinión negativa del público durante su mandato, las evaluaciones populares y académicas de su presidencia llegaron a ser más positivas después de su retiro de la política y la publicación de sus memorias. La inesperada victoria de Truman en 1948 es invocada por los candidatos presidenciales más débiles actualmente. (Wikipedia)

Entre octubre de 1945 y febrero de 1946, Ho Chi Minh escribió ocho cartas al presidente Truman, recordándole las promesas de autodeterminación que contenía la Carta del Atlántico. Se mandó una de las cartas a Truman y a las Naciones Unidas a la vez.

Deseo llamar la atención de su Excelencia por razones estrictamente humanitarias al siguiente asunto: Dos millones de vietnamitas murieron de hambre entre el invierno de 1944 y la primavera de 1945 por la política de hambre desarrollada por los franceses, quienes cogieron y almacenaron todo el arroz disponible hasta que se pudrió. Tres cuartas partes de las tierras cultivadas fueron inundadas en el verano de 1945, y siguió una gran sequía, se perdieron las cinco sextas partes de la cosecha normal Mucha gente se está muriendo de hambre. A menos que las potencias mundiales y organizaciones de ayuda internacionales nos traigan ayuda inmediata, nos enfrentaremos a una catástrofe inminente.

Pero el pte. Truman nunca contestó,lamentablemente. Y en octubre de 1946, los franceses bombardearon Haiphong, un puerto en el norte de Vietnam, lo cual inició una guerra de ocho años entre el movimiento Vietminh y los franceses. Estaba en juego el gobierno de Vietnam.

Después de la victoria comunista en China en 1949 y la guerra de Corea del año siguiente, Estados Unidos empezó a dar grandes cantidades de ayuda militar a los franceses. En 1954 Estados Unidos había dado 300.000 armas pequeñas y suficientes ametralladoras para equipar a todo el ejército francés en Indochina, más de mil millones de dólares, en total, Estados Unidos estaba financiando el 80% del esfuerzo de guerra francés.

¿Por qué hacía esto Estados Unidos? Para el gran público, Estados Unidos estaba ayudando a parar el comunismo en Asia, pero no había mucho debate público al respecto.

En junio de 1952, un memorándum secreto del Consejo Nacional de Seguridad también hacía referencia a la cadena de bases militares estadounidenses a lo largo de la costa de China, las Filipinas, Taiwan, Japón y Corea del Sur. El control comunista de todo el sudeste asiático dejaría la posición de los Estados Unidos en la cadena de las islas del Pacífico central en una situación precaria y pondría en grave peligro los intereses de los Estados Unidos en el Extremo Oriente.

El sudeste asiático, especialmente Malaya e Indonesia, es la principal fuente mundial de caucho y estaño natural, y un productor de petróleo y otras comodidades estratégicamente importantes.

También se señaló que Japón dependía del arroz del sudeste asiático, y que la victoria comunista

“difícilmente impediría la adaptación final de Japón al comunismo”.

En 1953, una misión investigadora del Congreso informó de lo siguiente

“El área de Indochina es inmensamente rica en arroz, caucho, carbón y mineral de hierro. Su posición la convierte en un punto estratégico para el resto del sudeste asiático”.

Aquel año, un memorándum del Departamento del Estado decía que

“Si los franceses decidieran realmente retirarse, Estados Unidos tendría que considerar seriamente asumir el control en esa área”.

Una Asamblea internacional en Ginebra acogió el acuerdo de paz entre los franceses y el Vietminh. Se acordó que los franceses se retirarían temporalmente a la parte sur de Vietnam, que el Vietminh se quedaría en el norte, y que al cabo de dos años tendrían lugar unas elecciones en un Vietnam unificado para que los vietnamitas pudieran elegir su propio gobierno.

Estados Unidos se movió rápidamente para impedir la unificación y para convertir a Vietnam del Sur en una zona de influencia americana.Instaló como jefe de gobierno en Saigón a un ex-oficial vietnamita llamado Ngo Dinh Diem, hasta hacía poco residente en Nueva Jersey. Le incitaron a no llevar a cabo las elecciones programadas para la unificación.

Como decían los Pentagon Papenrs:

“Vietnam del Sur era esencialmente una creación de los Estados Unidos”

El régimen de Diem se volvió cada vez más impopular. Diem era católico y la mayoría de los vietnamitas eran budistas, Diem se identificaba con los intereses de los terratenientes y Vietnam era un país de campesinos. Sus intentos de reforma agrícola dejaron las cosas básicamente como estaban. Sustituyó a los jefes provinciales elegidos localmente con sus propios hombres, nombrados en Saigón Diem encarceló a cada vez más vietnamitas por criticar la corrupción del régimen, y por la falta de reformas la oposición creció rápidamente en el campo, donde el aparato de Diem no controlaba la situación.

Hacia 1958, empezaron las actividades guerrilleras en contra del régimen El régimen comunista de Hanoi mandó ayuda, ánimos y gente para apoyar al Sur. La mayoría eran sureños que habían marchado al Norte para apoyar al movimiento guerrillero después de los acuerdos de Ginebra.

En 1960, se formó el Frente de Liberación Nacional en el Sur, que unía a las diferentes facciones opuestas al régimen, su fuerza venía de los campesinos de Vietnam del Sur, quienes lo veían como una manera de cambiar sus vidas cotidianas. Un analista del gobierno de los Estados Unidos llamado Douglas Pike, en su libro Vtet Cong -basado en entrevistas con rebeldes y documentos capturados- intentó hacer una valoración realista de lo que se iba a encontrar Estados Unidos.

En los 2 561 pueblos de Vietnam del Sur, el Frente de Liberación Nacional creó una multitud de organizaciones sociopolíticas de nivel nacional en un país donde las organizaciones de masas eran casi inexistentes. Aparte del FLN, nunca había existido un partido político de masas en Vietnam del Sur Pike escribió:

“Eos comunistas han efectuado significativos cambios sociales en las aldeas de Vietnam del Sur y lo han hecho principalmente por medio del proceso de comunicación”

Es decir, eran organizadores más que guerreros Lo que más me llamo la atención del FLN fue su sentido integral pnmero como revolución social, y luego como guerra. El objetivo de este vasto esfuerzo de organización era reestructurar el orden social de las aldeas e instruirlas para controlarse a si mismas

Pike estimó que a principios de 1962, el F L N tenía unos 300 000 afihados. Los Pentagon Papers decían de este período

“Sólo el Viet Cong tenía apoyo e influencia real a gran escala en el campo”.

Era Kennedy

John Fitzgerald Kennedy (Brookline, Massachusetts, 29 de mayo de 1917 – † Dallas, Texas, 22 de noviembre de 1963) fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Fue conocido como John F. KennedyJack Kennedy por sus amigos y popularmente como JFK.

Elegido en 1960, Kennedy se convirtió en el segundo presidente más joven de su país, después de Theodore Roosevelt. Ejerció como Presidente desde 1961 hasta su asesinato en 1963. Durante su gobierno tuvo lugar la invasión de Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba, la construcción del Muro de Berlín, el inicio de la carrera espacial, la consolidación del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, así como los primeros eventos de la Guerra de Vietnam.

Durante la Segunda Guerra Mundial, destacó por su liderazgo como comandante de la lancha torpedera PT-109 en el área del Pacífico Sur. Realizando un reconocimiento, la PT-109 fue impactada por un destructor japonés, que partió la lancha en dos y ocasionó una explosión. La tripulación a su cargo logró nadar hasta una isla y sobrevivir hasta ser rescatada. Esta hazaña le dio popularidad y con ella comenzó su carrera política. Kennedy representó al estado de Massachusetts como miembro de la Cámara de Representantes desde 1947 hasta 1953 y luego como senador desde 1953 hasta que asumió la presidencia en 1961. Con 43 años de edad, fue el candidato presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de 1960, derrotando a Richard Nixon en una de las votaciones más ajustadas de la historia presidencial del país. Kennedy había sido la última persona en ser elegida ejerciendo el cargo de senador. También ha sido el único católico romano en ser elegido presidente de EE. UU. hasta la fecha, así como el único nacido durante la Primera Guerra Mundial y también el primero nacido en el siglo XX.

El presidente Kennedy murió asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, Estados Unidos. Lee Harvey Oswald fue arrestado y acusado del homicidio, pero fue asesinado dos días después por Jack Ruby por lo que no pudieron someterlo a juicio. La Comisión Warren concluyó que Oswald había actuado solo en el asesinato. Sin embargo, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos estimó en 1979 que pudo existir una conspiración en torno a su asesinato. El tema ha sido muy debatido y existen múltiples teorías sobre el magnicidio. El crimen fue un momento importante en la historia de los Estados Unidos debido a su traumático impacto en la memoria de la nación.

Muchos han considerado a Kennedy como un icono de las aspiraciones y esperanzas estadounidenses; en algunas encuestas realizadas en su país continúa siendo estimado como uno de los mejores presidentes de los Estados Unidos.(Wikipedia)

Cuando Kennedy asumió la presidencia a principios de 1961, continuó con la política del pte. Truman y el pte. Eisenhower en el sudeste asiático Casi inmediatamente aprobó un plan secreto para llevar a cabo vanas acciones militares en Vietnam y Laos, incluyendo el “envío de agentes a Vietnam del Norte” para tomar parte en acciones de “sabotaje y hostigamiento ligero”, según los Pentagon Papers.

En 1956, Kennedy ya había hablado del “asombroso éxito del presidente Diem” y dijo acerca del Vietnam de Diem

“Su libertad política es objeto de inspiración”.

Un día de junio de 1963, un monje budista se sentó en la plaza pública de Saigón y se prendió fuego Más monjes budistas empezaron a suicidarse prendiéndose fuego para mostrar su oposición al régimen de Diem. La policía de Diem asaltó las pagodas y los templos budistas, hirió a treinta monjes, arrestó a 1 400 personas y cerró las pagodas. Hubo manifestaciones en la ciudad. La policía abrió fuego matando a nueve personas Entonces, en Hué, la antigua capital, diez mil personas se manifestaron en señal de protesta.

Los acuerdos de Ginebra permitían a los Estados Unidos tener consejeros militares en Vietnam del Sur Eisenhower mandó en secreto a varios miles. Con Kennedy, la cifra subió a dieciséis mil y algunos de ellos comenzaron a tomar parte en operaciones de combate Diem estaba perdiendo. La mayoría del campo de Vietnam del Sur estaba controlado ahora por campesinos locales organizados por el F LN.

Diem se estaba conviniendo en una carga, en un obstáculo para el control efectivo de Vietnam. Algunos generales vietnamitas comenzaron a tramar para derrocar el régimen, manteniéndose en contacto con un hombre de la CÍA llamado Lucien Conein.

Conein se reunió en secreto con el embajador americano, Henry Cabot Lodge, que apoyaba con entusiasmo el golpe.

Lodge informó al ayudante de Kennedy, McGeorge Bundy, el 25 de octubre (Pentagon Papers)

“He aprobado personalmente cada reunión entre el general Tran Van Don y Conein, que en cada caso ha llevado a cabo mis órdenes de forma explícita”.

Kennedy parecía dudar, pero nadie hizo ningún movimiento para advertir a Diem En efecto, justo antes del golpe, y justo después de que hubiera estado en contacto con los conspiradores por medio de Conein, Lodge pasó un fin de semana en la costa con Diem. Cuando los generales atacaron el palacio presidencial el 1 de noviembre de 1963, Diem telefoneó al embajador Lodge pidiendo ayuda, y Lodge respondió

“He oído los disparos, pero no conozco todos los hechos”.

Le dijo a Diem que le llamara si hubiera algo que podía hacer por su integridad física. Esa fue la última conversación que los americanos tuvieron con Diem. Huyó del palacio, pero él y su hermano fueron atrapados por los conspiradores, llevados en una furgoneta y ejecutados.

En 1963, el subsecretario de Estado de Kennedy, U. Alexis Johnson, habló ante el Club Económico de Detroit con estas palabras

¿Cual es el poder de atracción que ha ejercido durante siglos el sudeste de Asia en las grandes potencias que lo flanquean a ambos lados’? Los países del sudeste asiático producen valiosos excedentes exportables como el arroz, el caucho, la teca, el maíz, el estaño, las especias, el aceite, y muchos productos más.

Este no era el lenguaje utilizado por el presidente Kennedy, quien explicó que el objetivo de los Estados Unidos en Vietnam era parar el comunismo y promover la libertad. Tres semanas después de la ejecución de Diem, Kennedy fue asesinado y su vicepresidente, Lyndon Johnson, asumió la presidencia. Los generales que siguieron a Diem no pudieron reprimir al Frente de Liberación Nacional. El general Maxwell Taylor informó a finales de 1964.

Las unidades del VietCong no sólo tienen el poder de recuperarse como un ave Fénix, sino que tienen una habilidad asombrosa para mantener la moral. A principios de agosto de 1964, el presidente Johnson utilizó una sene de acontecimientos oscuros en el golfo de Tonkin, en la costa del norte de Vietnam, para lanzar una ofensiva a gran escala contra Vietnam. Johnson y el secretario de Defensa, Robert McNamara, dijeron al público americano que hubo un ataque de torpederos norvietnamitas contra destructores americanos.

“Mientras estaban llevando a cabo una misión rutinaria en aguas internacionales”’, dijo McNamara, “el destructor estadounidense Maddox sufrió un ataque no provocado”.

Más adelante se vio que el episodio del golfo de Tonkin era falso, que las máximas autoridades americanas habían mentido al público. De hecho, la CIA había realizado una operación secreta atacando instalaciones costeras del norte de Vietnam. Si es que existió tal ataque, no fue “no provocado”

No fue una “misión rutinaria”, porque el Maddox estaba llevando a cabo una misión de espionaje electrónica especial. Y no era en aguas internacionales, sino en aguas territoriales vietnamitas. Se supo que no se había disparado ningún torpedo contra el Maddox, como había afirmado McNamara. Un ataque contra otro destructor que también fue denunciado dos noches después, y que Johnson llamó “una agresión descarada en alta mar”, también resultó ser un invento.

Cuando ocurrió este incidente, el secretario de Estado Rusk fue entrevistado en el canal de televisión NBC acerca de las razones que tenía el diminuto país de Vietnam para atacar a los Estados Unidos. Rusk respondió

“Sus procesos de lógica son diferentes. Así que es muy difícil penetrar en sus mentes a través de ese gran golfo ideológico”.

El “ataque” de Tonkin provocó una resolución del Congreso que fue aprobada unánimemente en la Cámara y con sólo dos votos disidentes en el Senado, dando a Johnson el poder para tomar las medidas militares que creyera necesarias en el sudeste asiático. Pero no hubo ninguna declaración de guerra por parte del Congreso, como requería la Constitución.

En el transcurso de la guerra de Vietnam, vanos solicitantes pidieron al Tribunal Supremo – se suponía que éste era el perro guardián de la Constitución— que declarara inconstitucional la guerra. Una y otra vez, el Tribunal  se negó a considerar el asunto.

Inmediatamente después del asunto de Tonkin, aviones de guerra americanos comenzaron a bombardear Vietnam del Norte. Durante 1965, más de 200.000 soldados americanos fueron enviados a Vietnam del Sur, y en 1966, 200.000 más. A principios de 1968, había más de 500.000 tropas americanas en Vietnam, y las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos estaban lanzando bombas a un ritmo sin parangón en la historia. Algunos pequeños reflejos del masivo sufrimiento humano sufrido con este bombardeo salieron al mundo exterior.

El 5 de junio de 1965, el New York Times trajo un despacho desde Saigón:

Mientras los comunistas se retiraban de Quangngai el lunes pasado, bombardetos de los Estados Unidos golpearon con bombas las colinas hacia donde se dirigían. Muchos vietnamitas —un cálculo aproximado habla de hasta 500— murieron en los ataques La versión americana es que eran soldados del Vietcong. Pero tres de cada cuatro pacientes que después necesitaron tratamiento en un hospital vietnamita por quemaduras de napalm o gasolina gelatinosa resultaron ser aldeanos.

El 6 de septiembre, otro despacho de prensa de Saigón decía lo siguiente: Tin otra provincia del delta hay una mujer que ha peidido ambos brazos por efecto del napalm. Sus párpados están quemados de tal manera que no puede cerrarlos. Cuando llega la hora de dormir, su familia le coloca una sábana sobre la cabeza Dos de sus hijos murieron en el bombardeo aéreo que la mutiló Pocos americanos se dan cuenta de lo que está haciendo su nación con su fuerza aérea en Vietnam del Su¡. Cada día están muriendo civiles inocentes..

Grandes zonas de Vietnam del Sur fueron declaradas “zonas de fuego libre”. Significaba que se consideraba enemigos a todas las personas que se quedaban en ellas civiles, ancianos y niños, y que se lanzaban bombas a discreción. Las aldeas que estaban bajo sospecha de dar cobijo al Viet Cong eran sometidas a misiones de “búsqueda y destrucción ‘ se mataba a los aldeanos en edad militar, se quemaban las casas y las mujeres, los niños y los ancianos eran enviados a campos de refugiados.

La CÍA, en un programa llamado Operación Fénix, ejecutó, en secreto y sin juicio, a por lo menos veinte mil civiles en Vietnam del Sur, por ser sospechosos de ser miembros del movimiento comunista clandestino.

Después de la guerra, la publicación de los informes de la Cruz Roja Internacional mostró que en los campos de prisioneros de Vietnam del Sur, donde en plena guerra había entre 65 000 y 70.000 personas, se pegaba y torturaba a los prisioneros mientras los consejeros americanos observaban y a veces participaban en la represión.

Los observadores de la Cruz Roja se encontraron con una brutalidad continua y sistemática en los dos principales campos vietnamitas de prisioneros de guerra (en Phu Quoc y Qui Nhon) donde estaban estacionados los consejeros americanos. Al acabar la guerra se habían lanzado 7 millones de toneladas de bombas sobre Vietnam, Laos y Camboya- más del doble de las bombas lanzadas sobre Europa y Asia en la II Guerra Mundial.

Además los aviones fumigaron con productos tóxicos para destruir los árboles y cualquier tipo de vegetación, resultando afectada por el veneno una zona del tamaño del estado de Massachusetts. Las madres vietnamitas denunciaron defectos de nacimiento en sus niños.

Unos biólogos de Yale, después de exponer a ratones al mismo veneno (2,4,5,T), informaron del nacimiento de ratones con defectos y dijeron que no tenían razones para creer que el efecto en humanos fuera diferente.

El 16 de marzo de 1968, una compañía de soldados entró en la aldea de My Lai 4, en la provincia de Quang Ngai. Reunieron a los habitantes, incluyendo ancianos y mujeres con bebés en brazos. Se les ordenó que se metieran en un hoyo, donde fueron metódicamente asesinados a tiros por soldados americanos.

Más adelante se publicó en el New York Times el testimonio de James Dursi, un fusilero, en el juicio del teniente William Calley: El teniente Calley y un fusilero lloroso llamado Paul D. Meadlo, el mismo soldado que había dado caramelos a los niños antes de dispararles, empujaron a los prisioneros al hoyo.. La gente se amontonaba, los unos encima de los otros; las madres intentaron proteger a sus niños.

Entre 450 y 500 personas -en su mayoría mujeres, niños y ancianos fueron enterrados en fosas comunes.  El ejército trató de ocultar lo que había pasado. Pero comenzó a circular la carta de un soldado americano llamado Ron Ridenhour, que había oído hablar de la masacre. Un fotógrafo militar, Ronald Haeberle, había tomado fotos de la matanza y Seymour Hersh, que entonces trabajaba en el sudeste asiático para una agencia pacifista de noticias llamada Dispatch News Service, escribió sobre lo acontecido; pero la prensa americana no le prestó atención.

Varios de los oficiales de la masacre de My Lai fueron juzgados, pero sólo se encontró culpable al teniente William Calley. Fue sentenciado a cadena perpetua, pero su sentencia fue reducida dos veces; cumplió tres años v Nixon ordenó que se le mantuviera en arresto domiciliario y no en una cárcel normal. Luego salió en libertad condicional. Miles de americanos acudieron a defenderlo. En parte respondía a una justificación patriótica de sus acciones como algo necesario para hacer frente a los “comunistas”.

Y en parte parecía responder a la intuición de que se le había señalado injustamente a él personalmente en una guerra que vio muchas atrocidades similares. El coronel Oran Henderson, que había sido acusado de encubrir los asesinatos de My Lai, dijo a los periodistas a principios de 1971:

“Cada unidad del tamaño de una brigada tiene sus My Lai ocultos en alguna parte”.

Sin lugar a dudas, el caso de My Lai sólo era único en cuanto a los detalles.

Hersh informó de una carta mandada por un soldado americano a su familia y que fue publicada en un periódico local:

Queridos mamá y papá: Hoy hemos tenido una misión y no estoy muy orgulloso de mí mismo, de mis amigos ni de mi país. ¡Hemos quemado todas las chozas que había a la vista! Todos están llorando, pidiéndonos y rezando que no les separemos y que no nos llevemos a sus maridos y padres, a sus hijos y abuelos. Las mujeres gimen y se lamentan.Entonces miran con horror cómo les quemamos sus casas, sus posesiones personales y su comida. Sí, quemamos todo el arroz y sacrificamos el ganado.

La impopularidad del gobierno de Saigón explica el éxito del Frente de Liberación Nacional en sus infiltraciones en Saigón y otros pueblos bajo control gubernamental a principios de 1968, y que nadie alertara al gobierno. Así, el FLN lanzó una ofensiva sorpresa (era la época del Tet, la fiesta vietnamita de fin de año) que les llevó al corazón de Saigón, inmovilizando el aeropuerto de Tan San Nhut, donde incluso ocuparon la embajada americana durante un corto tiempo. La ofensiva fue repelida, pero mostró que toda la potencia de fuego vertida sobre Vietnam por los Estados Unidos no había servido para destruir el FLN, ni su moral, ni el apoyo popular, ni su voluntad para luchar. Esto causó un replanteamiento en el gobierno americano, y más dudas entre el pueblo americano.

Los fuertes bombardeos pretendían destruir la voluntad de resistencia del pueblo vietnamita, al igual que los bombardeos de centros de población alemanes y japoneses en la II Guerra Mundial (a pesar de la insistencia pública del presidente Johnson en el hecho de que sólo se bombardeaban “objetivos militares”). El gobierno utilizaba frases como “una vuelta más a la tuerca” para describir los bombardeos. En 1966 la CÍA recomendó según los Pentagon Papers, “un programa de bombardeos de mayor intensidad”  dirigido, en palabras de la CÍA, contra “la voluntad del régimen como sistema de objetivos”.

Mientras tanto, al otro lado de la frontera de Vietnam, en un país vecino llamado Laos, había un gobierno de derechas instalado por la CIA que se enfrentaba a una rebelión. Uno de los lugares más hermosos del mundo,  las llanuras de Jars,estaba siendo destruido por los bombardeos. Ni el gobierno ni la prensa informaron de esto, sino que fue un americano que vivía en Laos, Fred Branfman, el que lo contó en su libro Voices from the Plain ofjars: ‘

Se realizaron más de 25.000 ataques aéreos contra las llanuras de Jars entre mayo de 1964 y septiembre de 1969; se lanzaron más de 75.000 toneladas de bombas; en tierra, hubo miles de muertos y heridos, decenas de miles de personas tuvieron que esconderse bajo tierra, y toda la vida en superficie fue arrasada.

En septiembre de 1973, un antiguo oficial del gobierno de Laos, Jerome Doolittle, escribió en el New York Times:

Cuando llegué a Laos por primera vez, me dieron órdenes de que respondiera a todas las preguntas de la prensa acerca de nuestra campaña de crueles bombardeos masivos en aquel diminuto país diciendo: “Por petición del real gobierno de Laos, Estados Unidos está dirigiendo vuelos desarmados de reconocimiento”. Era mentira. Cada uno de los periodistas a los que se lo dije sabía que era mentira.

A principios de 1968, la crueldad de la guerra comenzó a hacer mella en la conciencia de muchos americanos. Para muchos otros, el problema era que Estados Unidos era incapaz de ganar una guerra a la que no se veía fin, y que ya habían muerto 40.000 soldados americanos y 250.000 habían resultado heridos. (Las bajas vietnamitas eran mucho mayores.)

Era Johnson

Lyndon Baines Johnson (Stonewall, Texas, 27 de agosto de 1908 – ibídem, 22 de enero de 1973), apodado «LBJ», fue el trigésimo sexto presidente de los Estados Unidos. Johnson asumió el cargo de Presidente, después del asesinato de John F. Kennedy, en el avión que trasladaba los restos de éste desde Dallas. Johnson aprobó la Ley de Derechos Civiles de 1964, esta ley prohibió la discriminación racial en establecimientos públicos y en cualquier negocio o institución que recibiera fondos federales.

Johnson fue elegido para un nuevo período presidencial en 1964, ganando las elecciones con un 61,1% de los votos populares contra apenas un 38,5% que obtuvo su rival republicano Barry Goldwater. Alentado por su gran victoria electoral, Johnson envió al Congreso muchos programas sociales que fueron aprobados por éste: ayuda federal para la educación, las artes y las humanidades; seguro de salud para los ancianos (Medicare) y para los pobres (Medicaid); viviendas de bajo coste y renovación urbana. La Ley de Derecho al Voto de 1965 que finalmente permitió a los afroamericanos estadounidenses acudir a las urnas. La discriminación hacia la inmigración también llegó a su fin: se abolieron las cuotas por origen nacional, lo que permitió un gran aumento en el número de visados de inmigración para países extraeuropeos (véase: Immigration and Nationality Act of 1965).

Aunque para entonces la mayoría de los estadounidenses había alcanzado la prosperidad, el libro de Michael Harrington, The Other America (‘La otra América’), de 1962, identificó la persistente pobreza: en los barrios bajos urbanos, en la mayoría de los vecindarios de negros y entre los blancos pobres de las montañas Apalaches orientales. El presidente Johnson respondió con su programa Guerra contra la Pobreza, que incluía educación preescolar especial para los niños pobres, capacitación vocacional para quienes habían abandonado la escuela y empleos de servicio comunitario para los jóvenes de los barrios bajos.

Con todos estos programas, el objetivo de Johnson era construir una gran sociedad (The Great Society): una nación donde la igualdad de oportunidades y una alta calidad de vida fueran el patrimonio de todos. Y en 1965 había muchas razones para sentirse acerca del futuro de la nación. Todas las formas de discriminación racial legal habían sido eliminados, la pobreza iba en descenso, y los estadounidenses gozaban de una mayor prosperidad y mejor educación que en cualquier otro período anterior de su historia. Todo esto se vería truncado por la Guerra de Vietnam.

En materia de política exterior mantuvo un intervencionismo agresivo, que le llevó a la invasión de Santo Domingo (1965) y, sobre todo, a comprometer profundamente a los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam (1965), de la que el país saldría muchos años después, derrotado y afectado por una profunda crisis moral. Consciente de aquel fracaso, renunció a presentarse a la reelección en 1968, sucediéndole, al año siguiente, el republicano Richard Nixon quien había derrotado previamente a Hubert Humphrey.

Johnson murió a las 16:33 del 22 de enero de 1973, de su tercer ataque al corazón en su rancho, a la edad de 64. Su salud se había visto afectada por el exceso en el consumo de alcohol, tabaquismo sumado al estrés, el ex presidente tuvo graves enfermedades del corazón. Había sufrido un segundo ataque al corazón en abril de 1972, pero había sido incapaz de dejar de fumar. Fue encontrado por agentes del Servicio Secreto, en su cama, con un teléfono en la mano. (The Age, 23 de enero de 1973, pág. 1). (Wikipedia)

Lyndon Johnson había intensificado una guerra brutal y no había podido ganarla. Su popularidad era más baja que nunca; no podía aparecer en público sin que hubiera una manifestación en contra de él y de la guerra. El slogan que decía “LBJ, LBJ, ¿a cuántos niños has matado hoy?” se escuchaba en manifestaciones a lo largo y ancho del país. En la primavera de 1968 Johnson anunció que no se presentaría de nuevo a la presidencia, y que comenzarían las negociaciones de paz con los vietnamitas en París.

La era Nixon

Nació en el seno de una familia de agricultores, metodista el padre, y cuáquera la madre, ambos de origen humilde. El padre se convirtió al cuaquerismo tras la boda, y después de haber servido en la Armada de los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. Pronto se trasladaron a la localidad californiana de Whittier cuando el joven Richard tenía nueve años. Allí alternó sus estudios de primaria con su trabajo en la tienda de comestibles y en la gasolinera que regentaban sus padres. Se graduó en 1934 por el Whittier College de California, a 19 km de Los Ángeles), y en 1937 por la Duke University Law School.(Wikipedia)

En otoño de 1968, Richard Nixon fue elegido presidente con la promesa de que sacaría a los Estados Unidos de Vietnam. Empezó a retirar tropas y en febrero de 1972, quedaban menos de 150.000 soldados. Pero los bombardeos continuaron. La política de Nixon era la de la “vietnamización”: el gobierno de Saigón debía seguir la guerra con tropas terrestres vietnamitas, aunque utilizando dinero y fuerzas aéreas americanas. Nixon no puso fin a la guerra; estaba poniendo fin al aspecto menos popular de ella: a la participación de soldados de tierra americanos en un país lejano.

En la primavera de 1970, Nixon y el secretario de Estado Henry Kissinger ordenaron la invasión de Camboya, después de un gran bombardeo que el gobierno nunca reveló al público. La invasión no sólo llevó a una ola de protesta en los Estados Unidos, sino que también resultó ser un fracaso militar, y el Congreso resolvió que Nixon no podría utilizar tropas americanas para extender la guerra sin su aprobación. El año siguiente, sin tropas americanas, Estados Unidos apoyó una invasión de Laos llevada a cabo por Vietnam del Sur. Esta también fracasó. En 1971, 800 000 toneladas de bombas fueron lanzadas por los Estados Unidos sobre Laos, Camboya y Vietnam. Mientras tanto, el régimen militar  de Saigón, encabezado por el presidente Nguyen Van Thieu – el último de una larga sucesión de jefes de estado en Saigón- mantenía a miles de oponentes en la cárcel.

Protestas sociales

Vanas de las primeras muestras de oposición a la guerra de Vietnam en los Estados Unidos surgieron de los movimientos de derechos civiles, quizás porque la experiencia de las personas de color con el gobierno les llevó a desconfiar de cualquier declaración en el sentido de que estaban luchando por la libertad.

El mismo día de principios de agosto de 1964 en que Lyndon Johnson contaba a la nación el incidente del golfo de Tonkin y anunciaba el bombardeo de Vietnam del Norte, activistas negros y blancos se reunían cerca de Filadelfia, Mississippi, para celebrar una ceremonia religiosa en honor de tres trabajadores de servicios sociales asesinados allí ese mismo verano Uno de los oradores señaló con amargura el uso de la fuerza que había hecho Johnson en Asia, comparándolo con la violencía utilizada contra los negros de Mississippi.

A mediados de 1965, en McComb, Mississippi, jóvenes negros que acababan de enterarse de que un compañero de clase había muerto en Vietnam, distribuyeron un folleto que decía Ningún negro de Mississippi debería luchar en Vietnam por la libertad del hombre blanco hasta que todos los negros de Mississippi sean libres Cuando el secretario de Defensa, Robert McNamara, visitó Mississippi y alabó al senador John Stennis, un destacado racista, diciendo que era “un hombre de una grandeza muy genuino.”, estudiantes blancos y negros se manifestaron en protesta, con pancartas que decían “En memoria de los niños quemados de Vietnam”

El Comité Coordinador de Estudiantes No Violentos (SNCC) declaró a principios de 1966 que “Estados Unidos está siguiendo una política agresiva violando la legislación internacional” e hizo un llamamiento para la retirada de Vietnam Ese verano, seis miembros del SNCC fueron arrestados por ocupar un centro de reclutamiento en Atlanta y fueron condenados a vanos años de cárcel.

Por entonces, Julián Bond, un activista del SNCC que acababa de ser elegido para la Cámara de Representantes de Georgia, habló en contra de la guerra y el reclutamiento, y la Cámara votó para que no se sentara en la Cámara ya que sus declaraciones violaban la Ley de Servicio Selectivo y “tendía a traer descrédito a la Cámara”. El Tribunal Supremo devolvió a Bond su escaño, diciendo que la Primera Enmienda le daba derecho a la libertad de expresión

Una de las figuras del deporte más grandes de la nación, Muhammad Ah, el boxeador negro y campeón de pesos pesados, se negó a servir en lo que él llamaba una “guerra del hombre blanco”, las autoridades del boxeo le quitaron el título de campeón Martin Luther King, Jr, habló en 1967 en la iglesia de Riverside en Nueva York

Esta locura debe cesar de alguna manera Debemos parar ahora Hablo como un hijo del Señor y hermano de los pobres que sufren en Vietnam Hablo por aquellos cuyas tierras están siendo devastadas, cuyas casas están siendo destruidas, cuya cultura está siendo destruida Hablo por los pobres de América que están pagando el doble precio de las esperanzas destruidas en casa y la muerte y la corrupción en Vietnam. Hablo como ciudadano del mundo, por el mundo que contempla horrorizado el camino que hemos tomado Hablo como un americano a los líderes de mi propia nación ha gran iniciativa en esta guerra es nuestra La iniciativa para detenerla debe ser nuestra

Los jóvenes empezaron a negarse a inscribirse para el reclutamiento y se negaron a incorporarse a filas cuando eran llamados. En mayo de 1964, el slogan “No iremos” ya se escuchaba en todas partes.

Algunos de los que se habían inscrito empezaron a quemar sus tarjetas de reclutamiento en público, en protesta por la guerra En octubre de 1967 se organizaron “devoluciones” de tarjetas de reclutamiento en todo el país, sólo en San Francisco, se devolvieron al gobierno trescientas tarjetas de reclutamiento Justo antes de una enorme manifestación en el Pentágono, ese mismo mes, se entregó un saco de tarjetas de reclutamiento devueltas en el departamento de Justicia

En mayo de 1969 el centro de reclutamiento de Oakland, adonde acudían los reclutas de todo el norte de California, informó que de 4 400 hombres que debían presentarse para su incorporación a filas, 2 400 no se habían presentado En el primer cuatrimestre de 1970, el sistema de Servicio de Selección Militar no pudo, por primera vez, cubrir su cuota Al comienzo de la guerra, se habían producido dos incidentes diferentes que apenas notaron los americanos

El 2 de noviembre de 1965, delante del Pentágono en Washington, mientras miles de empleados salían del edificio al anochecer, Norman Mornson, un pacifista de treinta y dos años, padre de tres hijos, se roció con gasolina y se prendió fuego, sacrificando su vida en protesta por la guerra Ese mismo año, una mujer de ochenta y dos años llamada Ahce Herz se prendió fuego en Detroit para mostrar su oposición al horror de Indochina.

Tuvo lugar un notable cambio de sentimiento A principios de 1965, cuando comenzó el bombardeo de Vietnam del Norte, cien personas se reunieron en Boston Common para expresar su indignación. El 15 de octubre de 1969, el número de personas que se había reunido en Boston Common para protestar en contra de la guerra era de 100 000. Unos dos 450 millones de personas de toda la nación se reunieron ese día en ciudades y pueblos que nunca habían visto un mitin pacifista.

En 1970 los mítines pacifistas de Washington ya atraían a cientos de miles de personas En 1971, veinte mil fueron a Washington para practicar la desobediencia civil, e intentaron parar el tráfico para expresar su rechazo por las matanzas que todavía tenían lugar en Vietnam. Catorce mil personas fueron arrestadas, el mayor arresto colectivo de la historia de América. Cientos de voluntarios del Cuerpo de Paz hablaron en contra de la guerra.

En Chile, noventa y dos voluntarios desafiaron al director del Cuerpo de Paz y distribuyeron una circular denunciando la guerra. Ochocientos antiguos miembros del Cuerpo distribuyeron una declaración de protesta denunciando lo que estaba ocurriendo en Vietnam El poeta Robert Lowell, que había sido invitado a una función en la Casa Blanca, se negó a asistir Arthur Miller, que también había sido invitado, envió un telegrama a la Casa Blanca

“Cuando las bombas explotan, las artes mueren”

La cantante Eartha Kitt fue invitada a una comida en los jardines de la Casa Blanca y conmocionó a todos los presentes hablando en contra de la guerra en presencia de la mujer del presidente Un adolescente que había sido invitado a la Casa Blanca para recoger un premio, criticó la guerra

En Londres, dos jóvenes americanos irrumpieron en la elegante recepción del Cuatro de Julio, organizada por el embajador americano, e hicieron el siguiente brindis

“Por todos los muertos y los que están muriendo en Vietnam”

La guardia les echó fuera En el océano Pacífico, dos jóvenes marineros americanos secuestraron un barco de munición americano para desviar su carga de bombas de las bases aéreas de Tailandia Durante cuatro días se apoderaron del barco v su tripulación, tomando anfetaminas para estar despiertos mientras el barco llegaba a aguas de Camboya

Gente de clase media y profesionales que no estaban acostumbrados al activismo comenzaron a dejarse oír En mayo de 1970, el New Yort( Times informó desde Washington

“Mil destacados abogados se unen a la protesta en contra de la guerra”

Las corporaciones comenzaron a preguntarse si la guerra perjudicaría sus intereses financieros a largo plazo, la revista Wall Street Journal empezó a criticar la continuación de la guerra.

A la vez que la guerra se hacía cada vez más impopular, algunos miembros del gobierno -o personas cercanas a él – comenzaron a romper el círculo del consentimiento. El ejemplo más dramático fue el caso de Daniel Ellsberg Ellsberg era un economista que había estudiado en Harvard. Había sido oficial de marina y trabajaba para la corporación RAND, la cual llevaba a cabo investigaciones especiales -y a vtces secretas- para el gobierno de los Estados Unidos. Ellsberg ayudo a escribir la historia de la Guerra de Vietnam para el departamento de Defensa, y luego decidió hacer público un documento clasificado, con la ayuda de su amigo Anthony Russo, un antiguo hombre de la corporación RAND. Ambos se habían conocido en Saigón donde les afectaron de tal manera las diferentes experiencias que tuvieron como testigos directos de la guerra que sintieron gran indignación por lo que estaba haciendo Estados Unidos con la gente de Vietnam Ellsberg y Russo pasaron noche tras noche, hora tras hora en la agencia publicitaria de un amigo haciendo copias de las 7 000 páginas del documento.

Después Ellsberg entregó copias a vanos congresistas y al New York Times. En junio de 1971 el Times comenzó a imprimir selecciones de lo que llegó a ser conocido como los Pentagon Papers. Esto fue una sensación a nivel nacional La administración Nixon intentó que el Tribunal Supremo impidiera la aparición de más publicaciones, pero el Tribunal decretó que eso sería una “restricción previa” de la libertad de prensa y por tanto inconstitucional.

Entonces el gobierno procesó a Ellsberg y Russo por violar la Ley del Espionaje, al haber distribuido documentos clasificados a personas no autorizadas, se exponían a una larga condena en la cárcel si les declaraban culpables Sin embargo, el juez anuló el juicio mientras el jurado estaba deliberando dado que los acontecimientos del Watergate, que por entonces estaban saliendo a la luz, revelaban que la fiscalía había estado llevando a cabo prácticas injustas

El movimiento pacifista, muy precoz en su crecimiento, se encontró con un público extraño y nuevo algunos curas y monjas de la iglesia católica.

El apoyo de los religiosos había sido suscitado tanto por el movimiento de derechos civiles como por las experiencias vividas en Latinoamérica, en donde veían la pobreza y la injusticia que reinaba en países con gobiernos apoyados por los Estados Unidos

En el otoño de 1967, el padre Philip Berngan (un cura josefíno, veterano de la II Guerra Mundial), al que se unieron el artista Tom Lewis y los amigos David Eberhardt y James Mengel, fueron a la oficina de un consejo de reclutamiento en Baltimore, Maryland, empaparon los registros de reclutamiento con sangre y esperaron a ser arrestados. Fueron juzgados y sentenciados a penas de entre dos y seis años de cárcel.

En mayo del año siguiente, Philip Berngan -libre bajo fianza por el caso de Baltimore- realizó una segunda acción, para la cual contó con el apoyo de su hermano Daniel, un cura jesuíta que había visitado Vietnam del Norte y había visto los efectos de los bombardeos estadounidenses Junto con otras personas fueron a la oficina del consejo de reclutamiento de Catonsville, Maryland, se llevaron los registros y les prendieron fuego en la calle en presencia de reporteros y espectadores Fueron arrestados y condenados a penas de cárcel Se les conoció como los “Nueve de Catonsville”

En la época en que tuvo lugar el incidente de Catonsville, Dan Berngan escribió una Meditation.

Pedimos disculpas, queridos amigos, por haber transgredido el orden, por haber quemado papel en vez de niños. No pudimos hacer otra cosa, bendito sea el Señor. Ya han pasado los tiempos en los que los hombres buenos pueden quedarse callados, en los que la obediencia puede aislar a los hombres del riesgo público, en los que los pobres pueden morir sin defensa alguna.

Cuando acabaron sus apelaciones y se suponía que debía ir a la cárcel, Daniel Berngan desapareció. Estuvo en la clandestinidad durante cuatro meses, escribiendo poemas, publicando declaraciones, concediendo entrevistas secretas, apareciendo sin previo aviso en una iglesia de Filadelfia para dar un sermón y desaparecer otra vez, confundiendo al FBI, hasta que un confidente interceptó una carta que puso al descubierto su localización, tras lo cual fue capturado y enviado a la cárcel.

El efecto de la guerra y de las audaces actuaciones de algunos curas y monjas resquebrajó el conservadurismo tradicional de la comunidad católica.

Durante el Moratonum Day de 1969, en el Colegio del Sagrado Corazón de Newton, cerca de Boston —un santuario de tranquilidad bucólica y silencio político- la gran puerta principal del colegio lució un enorme puño pintado de rojo. En el Boston College, una institución católica, seis mil personas se reunieron aquella tarde en el gimnasio para denunciar la guerra.

Los estudiantes, a menudo alentados por la Asociación de Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS), participaban de lleno en las primeras protestas en contra de la guerra. Incluso en los colegios mayores había 500 periódicos clandestinos a finales de los años sesenta. En la ceremonia de entrega de diplomas de la Universidad Brown en 1969, las dos terceras partes de las clases que se graduaban se volvieron de espaldas cuando se puso en pie Henry Kissinger para tomar la palabra.

Camboya

El momento más álgido de la protesta llegó en la primavera de 1970 cuando el presidente Nixon ordenó la invasión de Camboya. En la Universidad del Estado de Kent, en Ohio, cuando los estudiantes se concentraron el 4 de mayo para protestar contra de la guerra, la Guardia Nacional disparó contra la multitud. Cuatro estudiantes resultaron muertos.

Uno quedó paralítico para toda la vida. Los estudiantes de cuatrocientos colegios se declararon en huelga en señal de protesta. Fue la mayor huelga general estudiantil en la historia de los Estados Unidos. Durante aquel curso escolar de 1969-70, el FBI contabilizó 1.785 manifestaciones estudiantiles, incluyendo la ocupación de 313 edificios.

Después de los asesinatos del estado de Kent, las ceremonias de graduación se convirtieron en algo insólito Desde Amherst, Massachusetts, llegó una noticia periodística sobre la centésima ceremonia de graduación de la Universidad de Massachusetts’

Puños rojos de protesta, símbolos de paz blancos y palomas azules fueron estarcidos en las togas académicas negras y casi la mitad de los estudiantes del último curso llevaban un brazalete que simbolizaba su petición de paz.

Las protestas estudiantiles en contra del Programa de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (ROTC) tuvieron como resultado la eliminación de dichos programas en más de cuarenta colegios y universidades. Se dependía del ROTC para suministrar la mitad de los oficiales para Vietnam.

En septiembre de 1973, llevaba seis meses seguidos sin poder llenar su cuota. La publicidad que se le dio a las protestas estudiantiles creó la impresión de que la oposición a la guerra venía en su mayor parte de intelectuales de clase media. Pero en Dearborn, Michigan, una ciudad que manufacturaba coches, una encuesta de 1967 mostró que el 41% de la población estaba a favor de la retirada de la guerra de Vietnam A finales de 1970, un sondeo de la opinión pública presentó el siguiente planteamiento

“Estados Unidos debería retirar todas las tropas de Vietnam antes de finales del año que viene” El 65% de los encuestados respondió “sí”

Pero los datos más importantes se hallaron en un informe llevado a cabo por la Universidad de Michigan Dicho informe mostraba que durante la guerra de Vietnam, los americanos que habían terminado su educación en la escuela primaria estaban más claramente a favor de una retirada de la guerra que los americanos con educación universitaria.

  • En junio de 1966, el 27% de las personas con educación universitaria estaban a favor de una retirada inmediata de Vietnam y el 41% de las personas que habían terminado su educación en la escuela primaria estaba a favor de una retirada inmediata.
  • En septiembre de 1970 estaba claro que ambos grupos mostraban una mayor disposición a oponerse a la guerra el 47% de los universitarios y el 61% de aquellos que tenían la educación primaria estaban a favor de la retirada.

Todo esto formaba parte de los cambios generales que estaba viviendo la población.

  • En agosto de 1965, el 61% de la población pensaba que la intrusión americana en Vietnam no era equivocada.
  • Pero en mayo de 1971 era exactamente al revés, el 61% pensaba que era algo erróneo Bruce Andrews, un estudiante que estudió a la opinión pública, encontró que la gente que más se oponía a la guerra era la que tenía alrededor de 50 años, los negros y las mujeres.
  • También remarcó que un estudio de la primavera de 1964, cuando Vietnam apenas salía en los diarios, mostraba que el por ciento de la gente escolanzada estaba  dispuesta a enviar tropas a Vietnam, pero sólo el 33% lo estaba de veras.

La capacidad de tener una opinión independiente entre los americanos corrientes está probablemente muy bien representada por el veloz crecimiento del sentimiento antibelicista entre los Gis americanos -voluntarios y reclutas- que formaban parte de los grupos de rentas más bajas. Había habido, desde los inicios de la historia americana, ejemplos de soldados desleales con respecto a la guerra se amotinaron en la Guerra Revolucionaria, rechazaron reahstarse en medio de la guerra con México, desertaron y se hicieron objetores en la I Guerra Mundial y en la II Guerra Mundial

Pero Vietnam produjo una oposición de soldados y veteranos como nunca se había visto. Empezaron como protestas aisladas, como la de junio de 1965, cuando Richard Steinke, un graduado de West Point que estaba en Vietnam, rechazó subir en el avión que le llevaría a un remoto puebhto vietnamita

“La guerra de Vietnam” —dijo- “no se merece una sola vida americana”

Steinke tuvo un juicio militar y fue expulsado del servicio. Al año siguiente, tres soldados,uno negro, otro puertorriqueño y otro lituano-italiano-, se negaron a embarcar para ir a Vietnam, denunciando que la guerra era “inmoral, ilegal e injusta”.

Fueron juzgados militarmente y encarcelados Los actos individuales se multiplicaron un soldado negro que rechazó en Oakland subir al avión que llevaba tropas a Vietnam, tuvo que pasar casi once años de trabajos forzados

Una enfermera del ejército naval, la teniente Susan Schnall, fue juzgada militarmente por ir a una manifestación pacifista con uniforme, y por tirar panfletos antibehcistas desde un avión  n unas instalaciones militares En Norfolk, Virginia, un marinero se negó a guiar a unos pilotos de guerra porque dijo que la guerra era inmoral

A principios de 1968, fue arrestado un teniente del ejército en Washington, por participar en un piquete delante de la Casa Blanca con una pancarta que decía “120.000 víctimas americanas -¿por qué?”

Dos marines negros, George Daniels y Wilham Harvey, fueron condenados a largas penas de cárcel (Daniel, seis años, Harvey, diez años, aunque más tarde se redujeron las penas) por hablar en contra de la guerra con otros marines negros.

Según avanzaba la guerra, las deserciones incrementaron en las fuerzas armadas. Miles se marcharon a Europa occidental, a Francia, Suecia y Holanda. La mayoría de los desertores cruzaban la frontera con Canadá; se calculaba un número entre 50.000 y 100.000 Algunos se quedaron en los Estados Unidos. Unos pocos desafiaban a las autoridades militares y se acogían al “santuario” que les ofrecían las iglesias, donde, rodeados por amigos y simpatizantes, esperaban su captura y enjuiciamiento en consejos de guerra

En la Universidad de Boston, mil estudiantes hicieron vela en la capilla durante cinco noches y cinco días en apoyo a un desertor de dieciocho años llamado Ray Kroll.

El movimiento pacifista de soldados americanos ganó en organización.

Cerca de Fort Jackson, Carolina del Sur, se creó la primera “cafetería de soldados americanos”, un lugar donde los soldados podían tomar café y bollos, consultar libros pacifistas y hablar libremente con los demás. Se llamaba el UFO, el OVNI, y durante vanos años estuvo abierta, hasta que fue declarada una ”molestia pública” y cerrada por acción judicial Pero se crearon otras “cafeterías de soldados americanos” en media docena de puntos repartidos por todo el país. Se inauguró una “librería” pacifista en Fort Devens, Massachusetts, y otra en la base naval de Newport, Rhode Island.

Comenzaron a aparecer periódicos clandestinos en las bases militares de todo el país; en 1970 ya había más de cincuenta en circulación. Mezclado con el sentimiento contrario a la guerra, había un resentimiento hacia la crueldad y la deshumanización de la vida militar.

La disidencia también se extendió al frente de guerra. Mientras en octubre de 1969 tenían lugar las grandes manifestaciones de Moratonum Day en Estados Unidos, algunos soldados americanos en Vietnam se pusieron brazaletes negros para mostrar su apoyo. Un fotógrafo de prensa informó de que en un pelotón que patrullaba cerca de Da Nang, la mitad de los hombres llevaban brazaletes negros.

El periódico francés Le Monde informó

“Una imagen común es la del soldado negro con el puño izquierdo cerrado en desafío a una guerra que nunca ha considerado propia”.

Los veteranos que habían regresado de Vietnam formaron un grupo llamado Veteranos de Vietnam contra la Guerra En diciembre de 1970, centenares de miembros de este grupo fueron a Detroit a lo que se denominarían las investigaciones “Winter Soldier”, para testificar públicamente sobre las atrocidades que habían visto -o en las que habían participadoen Vietnam, cometidas por americanos contra vietnamitas.

En abril de 1971 más de un millar de ellos fueron a Washington, D.C., para manifestarse en contra de la guerra. Uno por uno se acercaron a una alambrada que rodeaba el Capitolio, lanzaron las medallas que habían ganado en Vietnam, e hicieron breves declaraciones, algunas emotivas y otras con una calma tensa y amarga.

En el verano de 1970, veintiocho oficiales del ejército -incluyendo a vanos veteranos de Vietnam-, diciendo que actuaban en representación de unos 250 oficiales más, anunciaron la formación del Movimiento de Oficiales Preocupados, para oponerse a la guerra. Durante los brutales bombardeos de Hanoi y Haiphong -en las Navidades de 1972- tuvo lugar el primer desafío de los pilotos de los B-52, quienes se negaron a pilotar en semejantes misiones.

Pero la mayoría de las acciones pacifistas de la guerra las protagonizaron los soldados normales, y la mayoría de éstos provenían de grupos de ingresos bajos, fuesen blancos, negros, americanos nativos o chinos.

Un chino-americano de Nueva York de veinte años llamado Sam Choy se alistó en el ejército con diecisiete años Le enviaron a Vietnam y le hicieron cocinero, convirtiéndose en objeto de abusos por parte de sus compañeros, que le llamaban chin (chinito) y goo  (término con el que se referían a los vietnamitas)

Decían que se parecía al enemigo. Un día cogió un rifle e hizo disparos de advertencia a los que le atormentaban. La policía militar se llevó a Choy, fue apaleado, juzgado en consejo de guerra y sentenciado a dieciocho meses de trabajos forzados en Fort Leavenworth

“Me pegaban todos los días a la misma hora Por cierto quiero decir a todos los chicos chinos que el ejército me hizo enfermar Me pusieron tan enfermo que no lo puedo soportar”

En total, unos 563 000 soldados fueron licenciados “sin honores” En 1973, una de cada cinco licencias expedidas por el ejército lo era “sin honores”, lo cual indicaba que esos soldados no habían mostrado una obediencia sumisa hacia el ejército El número de desertores pasó de 47 000 en 1967, a 89 000 en 1971 Casi el doble Uno de los q u e se quedó, luchó y luego se hizo contrario a la guerra fue Ron Kovic Su padre trabajaba en un supermercado en Long Island

En 1963 se alistó, con diecisiete años, en los marines. Dos años después, en Vietnam, cuando tenía diecinueve años, se rompió la columna vertebral en un bombardeo. Se quedó paralítico de cintura para abajo y se vio recluido a una silla de ruedas. De regreso a los Estados Unidos, observó el brutal trato que se dispensaba a los heridos en el hospital de veteranos Reflexionó en profundidad acerca de la guerra y se unió al grupo Veteranos de Vietnam contra la Guerra Participó en manifestaciones para denunciar la guerra

Una tarde, Kovic escuchó al actor Donald Sutherland leer un pasaje de la novela escrita por Dalton Trumbo después de la I Guerra Mundial, Johnny cogió su fusil Trataba de un soldado que se había quedado sin brazos, piernas y cara, pero con un torso pensante, que inventó una forma de comunicarse con el mundo extenor y que mandó un mensaje tan poderoso que no podía ser escuchado sin echarse a temblar Sutherland comenzó a leer el pasaje y sentí algo que nunca olvidaré Era  como si alguien estuviese hablando de todo lo que yo había pasado en el hospital.

Empecé a temblar y recuerdo que los ojos se me llenaron de lágrimas Kovic se manifestó en contra de la guerra, y describe su arresto en el libro Born on the Fourth offuly “¿Cómo se llama?” pregunta el oficial que está detrás de la mesa “Ron Kovic”, le contesto “Ocupación, veterano de Vietnam en contra de la guerra ”

“Qué?” dice el con sarcasmo mirándome con desprecio “Soy veterano de Vietnam en contra de la guerra ‘ le respondo casi a gritos. “Debería de haber muerto allí”, dice. Se vuelve hacia su ayudante: “Me gustaría coger a este tío y tirarle desde el tejado”

El ocaso de la guerra

En 1972 Kovic y otros veteranos viajaron a Miami para la Convención Nacional del partido Republicano. Entraron en la sala de convenciones, condujeron sus sillas de ruedas por los pasillos y cuando Nixon empezó su discurso de aceptación, empezaron a gritar “iParad los bombardeos’

iParad la guerra'” Los delegados les maldijeron “iTraidores'” y los hombres del servicio secreto les echaron de la sala En otoño de 1973, cuando todavía no se avistaba la paz y las tropas de Vietnam del Norte estaban atrincheradas en vanas zonas del Sur, Estados Unidos aceptó un acuerdo para retirar sus tropas y dejar a las tropas revolucionarias en sus posiciones hasta que se formara un nuevo gobierno electo que debía incluir a elementos comunistas y no comunistas.

Pero el gobierno  de Saigón se negó a aceptar el acuerdo y Estados Unidos decidió hacer un último intento final para obligar a los norvietnamitas a someterse. Envió oleadas de B-52 sobre Hanoi y Haiphong que destruyeron casas y hospitales y mataron a una gran cantidad de civiles. El ataque no funcionó.

Muchos de los B-52 fueron derribados y hubo una encendida protesta en todo el mundo. Entonces Kissinger volvió a París y firmó un acuerdo de paz muy similar al anterior. Estados Unidos retiró sus fuerzas y continuó enviando ayuda al gobierno de Saigón. Pero los norvietnamitas lanzaron ataques contra las ciudades más importantes de Vietnam del Sur a principios de 1975 y el gobierno se vino abajo.

A finales de abril de 1975, las tropas norvietnamitas entraron en Saigón. El personal de la embajada americana huyó, junto con muchos vietnamitas que temían el dominio comunista. Así terminó la larga guerra de Vietnam. Saigón se rebautizó con el nombre de Ciudad Ho Chi Minh y las dos zonas de Vietnam se unificaron para formar la República Democrática de Vietnam.

La historia tradicional muestra el final de las guerras como algo que nace de las iniciativas de los líderes, con negociaciones en París, Bruselas, Ginebra o Versalles al igual que su estallido suele atribuirse a la necesidad de dar respuesta a la demanda “popular”.

La guerra de Vietnam dio claras pruebas de que sólo después de finalizada la intervención en Camboya y de que las protestas contra la invasión sacudieran a las universidades en toda la nación, aprobaría el Congreso una resolución declarando que no se debían enviar tropas americanas a Camboya sin su consentimiento.

No fue hasta finales de 1973, cuando finalmente fueron retiradas las tropas americanas de Vietnam, que el Congreso aprobó una ley que limitaba el poder del presidente para entrar en guerra sin la aprobación del Congreso. Pero incluso entonces, con la nueva “Resolución sobre los Poderes de Guerra”, el presidente podía guerrear durante sesenta días sin una declaración del Congreso.

La administración trató de persuadir a los ciudadanos americanos de que estaba finalizando la guerra porque quería negociar la paz, y no porque estuviesen perdiendo la guerra, ni porque existiese un poderoso movimiento pacifista en los Estados Unidos. Pero los memorándums secretos del propio gobierno, realizados durante toda la guerra, dan fe de la sensibilidad gubernamental -en cada etapa- hacia la “opinión pública” en los Estados Unidos y en el extranjero. Los datos aparecen en los Pentagon Papers.

Un memorándum del vice-secretario de Defensa, John McNaughton, escrito a principios de 1966, sugería la posibilidad de destruir esclusas y presas para matar de hambre al enemigo, ya que los “ataques a los objetivos civiles” crearían

“una oleada de condenas muy contraproducente en casa y en el extranjero”.

Hizo la siguiente advertencia: Es posible que haya un límite que muchos americanos —y gran parte del mundo- no permitan que los Estados Unidos sobrepase. La imagen de la mayor de las superpotencias matando o hiriendo gravemente a mil civiles al día, mientras intenta someter una diminuta nación atrasada —y por motivos muy disputados— no es muy edificante.

En la primavera de 1968, cuando el Frente de Liberación Nacional llevó a cabo la repentina y aterradora ofensiva Tet, Westmoreland pidió al presidente Johnson que le enviara 200.000 tropas más, para unirse a los 525.000 soldados que ya estaban destacados ahí. Johnson pidió a un pequeño grupo de “oficiales de combate” del Pentágono que le aconsejaran en ese asunto. Estudiaron la situación y llegaron a la conclusión de que 200.000 tropas no reforzarían al gobierno de Saigón ya que

“los líderes de Saigón no muestran señales de buena voluntad y mucho menos de habilidad para atraer la suficiente lealtad o apoyo del pueblo”.

Además, el informe decía que el envío de tropas significaría la movilización de la reserva, lo cual incrementaría el presupuesto militar. Habría más víctimas estadounidenses y más impuestos. Este creciente descontento, acompañado, sin lugar a dudas, por una mayor resistencia por parte de los reclutas y un mayor malestar en las ciudades, debido a la creencia de que estamos dejando de lado problemas domésticos, nos hace correr el gran nesgo de ver provocada una crisis doméstica de proporciones sin precedentes. El “mayor malestar en las ciudades” debe de ser una referencia a los levantamientos de los negros que habían tenido lugar en 1967. Mostraban el  vínculo,  tanto si los negros lo pretendían como sino – entre la guerra en el extranjero y la pobreza en casa.

Cuando Nixon accedió a la presidencia, también intentó persuadir al público de que no le afectarían las protestas. Pero casi se volvió loco cuando un pacifista solitario montó un piquete delante de la Casa Blanca. Las frenéticas acciones de Nixon en contra de los disidentes -planes para realizar robos, escuchas telefónicas, intervención de correo— sugieren la importancia que tenía el movimiento pacifista en las mentes de los líderes nacionales.

Una prueba de que las ideas del movimiento pacifista se habían apoderado del público americano se reflejaba en el hecho de que los jurados se habían vuelto cada vez más reacios a condenar a los activistas pacifistas, y que los jueces locales también les estaban tratando de manera diferente. El último grupo de asaltantes de oficinas de reclutamiento, los “Camden 28” se componía de curas, monjas y laicos que habían asaltado una oficina de reclutamiento en Camden, Nueva Jersey, en agosto de 1971.

Fueron absueltos de todos los cargos por el jurado. Después de la aceptación del veredicto, un miembro del jurado, un taxista negro de cincuenta y tres años de Atlantic City llamado Samuel Braithwaite (que había servido  once años en el ejército), dejó una carta a los acusados con el siguiente texto.

A vosotros, os digo, bien hecho. Bien hecho por intentar curar a los hombres enfermos e irresponsables, hombres que fueron elegidos por el pueblo para gobernar y dirigir. Estos hombres que han defraudado a la gente dejando llover muerte y destrucción sobre un país desventurado. Vosotros salisteis a poner vuestro granito de arena mientras vuestros hermanos se quedaban en sus torres de marfil observando .. y esperemos que un día, en un futuro no muy lejano, la paz y la armonía reine sobre todas las personas de todas las naciones.

La triste y gran derrota

Vietnam fue la primera gran derrota del imperio global americano después de la II Guerra Mundial. Esta derrota fue conseguida por campesinos revolucionarios en un país extranjero y por un sorprendente movimiento de protesta en casa. El 26 de septiembre de 1969, el presidente Richard Nixon, consciente de la creciente actividad pacifista en todo el país, ya había anunciado que

“no me afectará de ninguna manera posible bajo ninguna circunstancia’.

Pero nueve años más tarde, en sus memorias (Memoirs), admitió que el movimiento pacifista había sido el causante de que renunciara a los planes de intensificación de la guerra

“Aunque en público continué ignorando la feroz controversia pacifista, sabía, sin embargo, que después de las protestas y el Moratonum, la opinión pública americana quedaría seriamente dividida ante cualquier escalada militar de la guerra”.

Era poco usual que desde la presidencia se reconociera el poder que tiene la protesta pública. Visto con una perspectiva de largo plazo, quizás había pasado algo más importante, porque al acabar la guerra de Vietnam, la rebelión producida en casa se estaba extendiendo y propagando en distintas direcciones.

Las décadas de la post-guerra

La guerra terminó con los horrores de Hiroshima y el nacimiento de la era atómica. Mientras al principio se habló mucho  de las grandes promesas de la energía nuclear, su efecto destructor también resultaba evidente. Por primera vez en la historia, toda una generación se crió bajo la sombra de la posibilidad de una gran conflagración nuclear. En los Estados Unidos, esa generación era también la más numerosa en la historia del país, la llamada generación del “baby boom”.

A pesar de las atrocidades de Hiroshima y Nagasaki, los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial fueron una época de prosperidad inusitada tanto para la economía del país como para las iglesias. Tras largas décadas en que primero las dificultades económicas y luego la guerra habían limitado la accesibilidad de los bienes materiales, vino un período de  abundancia. Durante la guerra, la producción industrial del país se había acelerado a fin de proveer lo necesario para el\ esfuerzo bélico. Ahora esa gran producción continuó, creando así la más rica sociedad de consumo que el mundo había visto jamás.

Parecía haber oportunidades para todo el que quisiera aprovecharlas. Millones se trasladaron de un lugar a otro buscando mejores condiciones de vida o de empleo y, tras hallarlas, se establecieron en los suburbios de las grandes ciudades.

El centro de esas mismas ciudades fue abandonado por los pudientes, y vino a ser el lugar de residencia de las clases bajas, particularmente de los negros y otras minorías. En la nueva sociedad móvil de los suburbios, las iglesias comenzaron a ocupar un lugar importante como base tanto de estabilidad como de aceptación social.

Era también la época de la Guerra Fría. Apenas derrotado el Eje, apareció en la Unión Soviética un nuevo y aun más temible enemigo. Y ese enemigo parecía tanto más temible por cuanto contaba con simpatizantes en el mundo occidental.

En los Estados Unidos, se renovó la antigua cacería de comunistas y otras personas de ideas radicales. El principal instigador de tal cacería era el senador Joseph McCarthy, quien parecía creer que todo el que no concordara con sus ideas era comunista. Una simple acusación podía producir enorme presión, y resultar en la pérdida del empleo. En tales circunstancias,el ser miembro activo de una iglesia se veía como un modo más de mostrar que no se era comunista.

Por todas estas razones, las iglesias en los suburbios crecieron rápidamente. Las décadas del 50 y del 60 fueron la edad de oro para la arquitectura eclesiástica norteamericana, pues las congregaciones de los suburbios, que contaban con abundantes recursos económicos, construían bellos santuarios y edificios anexos.

En 1950, la Asociación Evangelizadora de Billy Graham fue oficialmente incorporada. Esta era continuación de la vieja tradición norteamericana de los avivamientos. Pero era también algo nuevo, pues contaba con abundantes recursos que le hacían posible hacer uso de los últimos medios y técnicas de comunicación.

Aunque conservadora en sus lineamientos generales, esta organización evitaba conflictos con otros cristianos de ideas distintas, y pronto se extendió por todo el mundo, dejando el sello de los avivamientos norteamericanos en el cristianismo de todos los continentes.

Sin embargo, bajo la superficie bullían problemas de que muchos no se percataban. A pesar de los grandes esfuerzos y sacrificios de buen número de cristianos, [Vol. 2, Page 544] las principales denominaciones del país se habían ajustado de tal modo a los intereses y costumbres de los suburbios y de las clases que vivían en ellos, que perdieron casi todo contacto con las masas en las ciudades y con su membresía rural. En las zonas rurales, quienes siguieron siendo miembros de sus antiguas denominaciones se mostraban suspicaces de los jefes denominacionales y de la denominación en general.

En las ciudades, las “iglesias de santidad” trataron de llenar el vacío dejado por las otras denominaciones. Pero la mayor parte de la población perdió todo contacto con iglesia alguna. Veinte años después del gran despertar religioso de la postguerra, se oían constantes llamados a emprender de nuevo la misión a las ciudades; pero eran pocos los que emprendían tal misión, y menos los que lograban cierto éxito.

No fue sino en la década del 80 que se empezó a ver en los centros de las ciudades señales de vitalidad por parte de las principales denominaciones. Y aun entonces, lo que estaba sucediendo era que las clases medias y pudientes comenzaban a retornar a las ciudades.

Otra característica del despertar religioso de la post-guerra fue que la fe cristiana se veía ante todo como un medio de alcanzar paz interior y felicidad. Uno de los autores religiosos más leídos de esos años era Norman Vincent Peale, quien anunciaba que la fe y el “pensamiento positivo” producfan felicidad y salud mental.

El historiador norteamericano Sydney Ahlstrom ha caracterizado la religiosidad de esos tiempos como “fe en la fe”, más bien que fe en Dios. Tal religiosidad se ajustaba bien a las necesidades de los tiempos, pues prometía paz y tranquilidad en medio de un mundo confuso, tenía poco que decir en cuanto a la responsabilidad social del cristiano, y no se arriesgaba a chocar con aquellos cuya mentalidad de la Guerra Fría les había hecho inquisidores de la opinión pública norteamericana. La conclusión de Ahlstrom es severa:

En general, las iglesias parecen haber hecho poco más que proveer un medio de identificación social para una población móvil que rápidamente perdía la comodidad y seguridad de los viejos contextos.

Había, sin embargo, otras fuerzas que se movían en la sociedad norteamericana, y que a la postre dejarían su huella en el cristianismo del país. Aunque durante los años de la post-guerra esas fuerzas no fueron capaces de deshacer el optimismo reinante, la próxima década les daría mayor pujanza y les permitiría hacer un impacto en la vida nacional.

Una de esas fuerzas fue el movimiento negro, que se había ido formando durante largos años, pero no salió a la luz con todo vigor sino en tiempos más recientes. La National Association for the Advancement of Colored People— “Asociación nacional para el progreso de las personas de color”—fue fundada en 1909, y había ganado importantes batallas legales antes que el movimiento negro llegara a ocupar los titulares de los diarios.

Al mismo tiempo, había entre los negros quienes insistían en ver la religión como un refugio que les prometía recompensas en la vida futura, o les hacía sentirse bienvenidos y cómodos en una pequeña comunidad religiosa, sin enfrentarse a las injusticias del orden social.

En algunos casos, esto dio lugar a nuevas religiones que alcanzaron gran éxito entre la población negra. Las más notables de ellas fueron las fundadas por el “Padre Divino”, quien murió en 1965, y por el “Dulce Papá Gracia” (Sweet Daddy Grace), quien murió en 1960.

Pero con esto no bastaba. Los soldados y marinos negros que regresaban de la guerra—donde habían peleado en unidades separadas para los negros —encontraban [Vol. 2, Page 545] que la libertad que habían defendido en ultramar dejaba mucho que desear en su propia tierra—.

El gobierno respondió en 1949 poniéndole fin a la segregación racial en las fuerzas armadas, y mediante la importante decisión del Tribunal Supremo en 1952, que las escuelas públicas debían también integrarse. Algunos blancos apoyaron el movimiento, y en los primeros años ese apoyo fue valioso.

El Consejo Nacional de Iglesias (antes llamado Consejo Federal de Iglesias), al igual que casi todas las principales denominaciones, también se declaró opuesto a la segregación racial. Pero lo que hizo que el movimiento fuera irresistible fue la participación y dirección por parte de los negros mismos.

Casi todos los jefes del movimiento, al menos hasta bien avanzada la década del 60, eran miembros del clero. Entre ellos se contaban, durante los primeros años de la post-guerra, Adam Clayton Powell, Jr. y más tarde Martin Luther King, Jr.

En una demostración casi sin precedentes de fe, valor y perseverancia, millares de negros se mostraron dispuestos a desobedecer y desenmascarar las leyes opresivas bajo las que se les hacía vivir. A costa de grandes sufrimientos, atropellos y hasta muerte, multitudes de negros, muchos de ellos de escasísima educación formal, mostraron ser por lo menos iguales—si no superiores—a los blancos que les tenían por seres inferiores.

La Southern Christian Leadership Conference, fundada por el Dr. King, y varias otras organizaciones cristianas, insistian en la necesidad de que la protesta, al mismo tiempo que firme y decidida, no fuese violenta. Empero esas organizaciones y sus protestas no bastaban para canalizar la ira y frustración que los siglos de sufrimiento habían engendrado entre los negros.

Por espacio de varias décadas, algunos entre los negros habían visto en el Islam una religión en que los blancos no dominaban, y ello le dio origen a los “musulmanes negros” y a varios otros movimientos parecidos.

Otros, particularmente en las barriadas pobres de grandes ciudades como Los Angeles y Nueva York, expresaron su ira en motines e incendios. Hacia mediados de la década de 1960, muchos negros habían llegado a la conclusión de que no alcanzarían la plenitud de sus derechos civiles hasta tanto tuvieran su justa medida de poder.

Así surgió el grito de “poder negro”, un grito con frecuencia interpretado erróneamente como si los negros quisieran hacerse dueños del poder para oprimir a los blancos y tomar venganza. Al mismo tiempo, en parte gracias a su inspiración cristiana, el movimiento del Dr. King se extendía a otros intereses y cuestiones que no eran estrictamente raciales.

King y varios de sus colegas se convencieron de que su lucha debia ser contra toda suerte de injusticia.

Era la época de la guerra en el Asia Sudoriental, y King comenzó a criticar la política del gobierno en esa región, pues llegó al convencimiento de que se estaba cometiendo allí una injusticia semejante a la que tenía lugar contra los negros en los Estados Unidos. En su propio país, King llegó a la conclusión de que la lucha debía ocuparse de todos los pobres de cualquier raza. Por ello, dirigía una “marcha de los pobres” cuando fue asesinado en 1968.

El movimiento todo derivaba buena parte de su inspiración del mensaje cristiano y de la fe cristiana de los negros. Los antiguos cantos conocidos como “Negro spirituals” cobraron nuevo sentido de protesta y liberación, un sentido a veces semejante al que habían tenido cuando primero los cantaron los esclavos en las plantaciones.

Las iglesias se volvieron centros de reunión y de adiestramiento para las protestas. Los predicadores negros le daban expresión a la íntima relación entre el evangelio y el movimiento liberador. A la postre surgió una “teología negra”.

Se trataba de una teología básicamente ortodoxa que al mismo tiempo era una afirmación de las tradiciones negras, y un llamado a la lucha y la esperanza. Su figura principal era el profesor del Seminario Union en Nueva York James H. Cone, quien declaró:

No puede haber teología cristiana que no se identifique sin reservas con los humillados y explotados. De hecho, la teología deja de ser teología del evangelio cuando no surge de la comunidad de los oprimidos. Porque es imposible hablar del Dios de la historia de Israel, quien es el Dios que se revela en Jesucristo, sin reconocer que es el Dios de y para los que están trabajados y agobiados.

Mientras todo esto sucedía, otro movimiento, el de la liberación femenina, cobraba impulso. Durante más de un siglo,las mujeres norteamericanas habían estado reclamando sus derechos. En el siglo XIX, las mujeres habían fundado y dirigido varias organizaciones para ponerle fin a la esclavitud.

Más tarde, habían ocupado un lugar importante en la campaña para prohibir las bebidas alcohólicas. La Women’s Christian Temperance Union —Union Cristiana Femenina de Temperancia—se había distinguido tanto por el celo de sus miembros como por el poder político que llegó a ejercer.

Por la misma época, las mujeres reclamaron el derecho a votar, que por fin lograron en 1920. Pero a pesar de todo esto,a mediados del siglo XX las mujeres se encontraban todavía en condiciones de desventaja tanto en la sociedad como en la iglesia.

En unas pocas denominaciones les era permitido ser ordenadas para el ministerio; pero el resto lo prohibía. Y en todo caso, mientras las mujeres constituían la mayoría de los miembros, todas las denominaciones estaban bajo el gobierno de los varones. Durante la década del 50 hubo grandes cambios en la estructura social, y tanto en la iglesia como en la sociedad en general el movimiento femenino cobró fuerza y experiencia.

Dentro de la iglesia, la batalla se peleó en dos frentes: el derecho de las mujeres a responder al llamado al ministerio y ser ordenadas, y la crítica de toda una tradición teológica que reflejaba los intereses y experiencias de los hombres, pero no de las mujeres.

Para la década del 80, casi todas las principales denominaciones protestantes ordenaban mujeres. Y en la Iglesia Calólica, que no lo hacía, había una fuerte campaña en pro de la ordenación de mujeres. En el campo de la teología, varias mujeres proponían corregir los prejuicios masculinos de la teología tradicional.

La mayoría de estas teólogas afirmaba las doctrinas tradicionales del cristianismo, aunque mostrando cómo habían sido mal interpretadas debido al carácter casi exclusivamente masculine de la teología tradicional.

Otras, más radicales, a la postre abandonaron la fe cristiana, dándose el título de “graduadas” de la iglesia y declarando que aguardaban una encarnación femenina de Dios. Pero tales extremos, frecuentemente discutidos en la prensa, no han de ocultar los grandes logros de las mujeres dentro de la iglesia, ni lo mucho que han contribuido a ella según se les ha comenzado a escuchar.

Al mismo tiempo, otros acontecimientos nacionales e internacionales dejaban su huella en el país y sus iglesias. El más importante de ellos fue la guerra en el Asia Sudoriental. Lo que al principio no era sino una pequeña ayuda militar a un país supuestamente aliado, en 1965 comenzó a crecer a un ritmo cada vez más acelerado, hasta que se volvió la guerra más larga en toda la historia de los Estados Unidos.

En sus esfuerzos por detener el avance del comunismo en el Asia Sudoriental —esfuerzos [Vol. 2, Page 547] que a la larga fracasaron— los Estados Unidos les prestaron su apoyo a gobiernos corruptos y opresores, y a la postre desencadenaron todo su poderío militar—con la excepción de las armas nucleares—sobre una nación mucho más pequeña a la que no pudieron vencer ni doblegar.

La televisión llevó a cada hogar escenas gráficas de las atrocidades de la guerra. Entonces se descubrió que tanto el público como el Congreso habían sido engañados con respecto a los incidentes que le dieron origen a la guerra.

Las protestas, la amargura y la desilusión barrieron las universidades del país, y pronto se extendieron a otros campos.

Finalmente, los Estados Unidos, por primera vez en su historia, perdieron la guerra. Pero aun más, perdieron la ingénue inocencia que les había permitido verse como el país defensor de la justicia y la libertad. La prosperidad misma que la guerra produjo, seguida por un período de estrechez económica, llevó a muchos a preguntarse si el sistema economico mismo no requería el estímulo artificial y mortífero de la guerra.

A esto se añadieron las dudas y decepciones del escándalo de “Watergate”, que obligó al presidente Nixon a renunciar. Y para complicar la situación, la generación que se planteaba todas estas cuestiones era la más numerosa en toda la historia del país, y la primera que se había formado bajo la sombra monstruosa de la posible destrucción de toda la humanidad como resultado de la ambición y necedad humanas.

Mientras todo esto sucedía en el país, las iglesias participaban de las dificultades de los tiempos. La empresa teológica protestante se fragmentó, dando lugar a docenas de escuelas diferentes, muchas de las cuales no fueron sino relámpagos pasajeros.

Unos hablaban de la “muerte de Dios”; otros se preocupaban por el secularismo creciente; otros afirmaban que ese secularismo era una gran oportunidad y acción de Dios; otros trataban de desarrollar una nueva teología sobre la base de la “filosofía del proceso”; otros reproducían en términos norteaniericanos algo muy parecido a la “teología de la esperanza” de Moltmann.

Entre los blancos varones, algunos comenzaban a buscar nuevas luces en las teologías negras, feministas, o de liberación latinoamericana. En medio de toda esa confusión, sin embargo, hay tres temas que parecen ser centrales en la teología norteamericana hacia fines del siglo XX: la mirada dirigida hacia el futuro, un interés en las realidades socio-políticas, y la cuestión de cómo relacionar la esperanza futura con las realidades presentes.

En otras palabras, que la característica común y predominante en casi todas estas teologías es el redescubrimiento de la escatología como esperanza futura que sin embargo tiene vigencia para la acción social presente. A esto se le ha añadido una renovación litúrgica que subraya tanto la dimensión escatológica de la adoración como su pertinencia socio-política.

El interés en las cuestiones sociales y económicas recibió gran impulso a través de los contactos intemacionales de las iglesias. Cuestiones tales como el hambre mundial, la opresión política y económica y la injusticia del orden economic internacional [Vol. 2, Page 548] cobraron mayor importancia para aquellos cristianos que constantemente veían las consecuencias de todo esto en diversas partes del mundo.

Por ello, los cristianos y las organizaciones que tenían tales contactos llegaron a mostrar mayor preocupación por esas cuestiones que muchos otros miembros de las iglesias. Como resultado, casi todas las agencias ecuménicas, y las juntas de misiones de las principales denominaciones del país, eran vistas por los miembros más conservadores de las iglesias como organizaciones radicales o subversivas con simpatías ocultas hacia el comunismo internacional.

Mientras tanto, el movimiento carismático que había nacido a principios de siglo en la calle Azusa tomaba nueva forma.

Durante la primera mitad del siglo su impacto se había hecho sentir mayormente entre las clases bajas y las Iglesias de santidad. Hacia fines de la década del 50, sin embargo, comenzó a florecer en los suburbios acaudalados y en todas las principales denominaciones, inclusive la católica.

Casi todos los participantes de este nuevo movimiento carismático continuaban siendo miembros de sus iglesias. Pero al mismo tiempo había fuertes lazos de afecto entre los carismáticos de diversas denominaciones, y ello le dio origen a un movimiento ecuménico que no tenía relación alguna con el ecumenismo institucional de los concilios y conferencias.

Aunque algunos críticos veían en esta fase del movimiento la contraparte religiosa de la huida de las clases acaudaladas hacia los suburbios, lo cierto es que el movimiento carismático era muy variado, y que en sus filas había quienes utilizaban sus experiencias religiosas para huir del mundo y sus realidades socials y políticas, así como también otros que estaban convencidos de que el don del Espíritu debía llevarles a una mayor participación en la lucha por el bienestar humano y la justicia social.

Los evangélicos herederos de la vieja tradición fundamentalista estaban igualmente divididos. Durante las décadas del 70 y del 80 su uso de la radio y la televisión aumentó a pasos agigantados.

Algunos predicadores por televisión crearon grandes corporaciones para recaudar y administrar sus fondos y dirigir su ministerio. Algunos críticos señalaban que lo que estaba resultando áera una “iglesia electrónica” en la que las gentes podían escuchar mensajes religiosos, contribuir económicamente a la obra de sus predicadores favoritos, y considerarse satisfechos sin participar en comunidad Cristiana alguna.

En todo caso, los temas comunes de muchos de estos predicadores eran la pérdida de los valores tradicionales de la sociedad norteamericana, y la desintegración social y política que sería su consecuencia inevitable, temas estos que se remontaban a tiempos de la lucha en pro de la prohibición de bebidas alcohólicas.

Inspirándose en esa vieja lucha, algunos de los jefes del movimiento organizaron la “Mayoría Moral”, cuyo propósito era defender los valores morales y apoyar a políticos conservadores tanto en cuestiones de moral personal como en cuestiones económicas y sociales.

Por otra parte, había un número creciente de evangélicos que, sin abandonar sus creencias y convicciones tradicionales, estaban convencidos de que su fe les obligaba a criticar el orden económico y social, tanto en los Estados Unidos como en lo internacional, y a buscar un orden más justo y humano. Según afirmaban, los cristianos tienen la obligación de oponerse a toda forma de injusticia, sufrimiento, hambre y opresión.

En 1973, un grupo de dirigentes de diversas Iglesias conservadoras se reunió en Chicago y produjo una “Declaración” que parecía expresar la opinión de un creciente número de cristianos en el país:

Como cristianos evangélicos dedicados al Señor Jesucristo y a la completa autoridad de la Palabra de Dios, afirmamos que Dios reclama una soberanía total sobre las vidas de su pueblo. Por tanto, no podemos separar nuestras vidas en Cristo de la situación en que Dios nos ha colocado en los Estados Unidos y en el mundo.

Confesamos que no hemos reconocido la soberanía total de Dios sobre nuestras vidas.[Vol. 2, Page 549] Reconocemos que Dios nos manda amar. Pero no hemos dado muestras del amor de Dios a quienes sugren injusticia social.

Reconocemos que Dios requiere justicia. Perto no hemos proclamado ni demostrado su justicia a una sociedad norteamericana injusta. Aunque el Señor nos llama a defender los derechos sociales y económicos de los oprimidos, por lo general hemos guardado silencio.

Nos dolemos de la perticipación histórica de la iglesia norteamericana en el racismo, y la notable responsabilidad de la comunidad evangélica por haber perpetuado las actitudes personales y las estructuras institucionales que han dividido el cuerpo de Cristo a base del color de la piel. Aun más, no hemos condenado el uso del racism en provecho de nuestro sistema económico, tanto aquí como en el extranjero…

Tenemos que atacar el materialismo de nuestra cultura y la mala distribución de la riqueza y los servicios nacionales.

Reconocemos que como nación jugamos un papel importante en el desequilibrio y la injusticia del comercio y el desarrollo internacionales. Ante Dios y mil millones de prójimos hambrientos, tenemos que redefinir nuestros valores…

Es importante notar que esta declaración era muy semejante a muchas otras hechas por cristianos en otras partes del mundo, sobre bases teológicas muy diferentes, pero llegando todas a conclusiones semejantes. Desde una perspective global, esta declaración y muchos otros indicios parecían anunciar que la iglesias norteamericanas estaban por fin respondiendo a los retos de una era ecuménica y post-constantina.

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  • Howard Zinn, La otra historia de los Estados Unidos
  • Wikipedia
  • Justo L Gonzalez – Historia del cristianismo Tomo II , ed. Unilit

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