La Guerra… parte 15


Guerra… parte 15

Autor:Paulo Arieu

Actualizado: 01-11-2012

Durante todo el siglo XIX los Estados Unidos fueron, en efecto, el mejor laboratorio social para estudiar a la democracia, aunque las instituciones políticas características de ésta se fueron extendiendo poco a poco a otras sociedades, principalmente europeas. En el siglo XX la difusión de la democracia alcanzó a las sociedades más dispares y alejadas, y se convirtió entonces en una gran ola transformadora, a partir de lo cual se hizo uno de los objetos de estudio más prominentes de la ciencia política.

Alexis-Charles-Henri Clérel de Tocqueville ( julio 29, 1805 -abril 16, 1859), fue un francés pensador político y historiador más conocido por su libro “Democracia en América ”  (que aparece en dos volúmenes: 1835 1840) y “El Antiguo Régimen y la Revolución”  (1856). En ambas obras, se analizaron los niveles de vida crecientes y las condiciones sociales de los individuos y su relación con el mercado y el Estado en las sociedades occidentales. Democracy in America (1835), su obra más importante, publicada después de su viaje en los Estados Unidos, es hoy se considera una obra temprana de la sociología y la ciencia política.[0]

Un siglo y medio después de la democracia en América, a mediados del siglo XX, los Estados Unidos no eran ya sólo el terreno de estudio de esta forma de gobierno, sino que a diferencia de la época en que escribió A. Tocqueville, cuando la mayor parte del conocimiento social y político se producía en Europa, este país sobresalía en el desarrollo de las ciencias sociales, particularmente en el estudio y análisis de la democracia.[1]

Mientras que el nazismo alemán está centrado en la raza identificada con el pueblo (Volk) o Volksgemeinschaft (interpretable como comunidad del pueblo o comunidad de raza, o incluso como expresión del apoyo popular al Partido y al Estado),[2]  lo que no queda bien claro es que Estados Unidos, como exliqué, era una democracia con ciertas libertades, mientras que Alemania era una dictadura Hitleriana, que acosaba a la minoría judía, encarcelaba a los disidentes, cualquiera que fuese su religión, al mismo tiempo que proclamaban la supremacía de la “raza nórdica”.

Pero dentro de Estados Unidos habia racismo, y fuertes debates y manifestaciones sociales a favor de los derechos de los afroamericanos. ¿Se estaba librando la guerra para demostrar que Hitler se equivocaba en sus ideas acerca de la supremacía blanca nórdica sobre las razas “inferiores”?

a) Con los afroamericanos

Se produjo una fuerte inmigración negra hacia el norte, pero esto trajo severos choques entre negros y blancos.

Los afroamericanos, aun viendo el antisemitismo que había en Alemania, no les parecía muy distinta su propia situación en Estados Unidos Y Estados Unidos había hecho poco respecto a la política persecutoria de Hitler. De hecho, durante toda la década de los años treinta se había unido a Inglaterra y Francia para apaciguar a Hitler, pero Roosevelt y su secretario de Estado, Cordell Hull, vacilaban en criticar públicamente la política antisemita de Hitler. Cuando, en enero de 1934, se introdujo en el Senado una resolución pidiendo que el Senado y el presidente expresaran “sorpresa y dolor’ por lo que los alemanes les estaban haciendo a los judíos, y pidiendo asimismo que se restituyeran los derechos de los judíos, el Departamento de Estado se aseguró de que se silenciara la resolución.

Aún las mismas fuerzas armadas estadounidenses estaban divididas en razas. Cuando, a comienzos de 1945, metieron a las tropas en el Queen Mary para ir a combatir en la escena europea, apiñaron a los afroamericanos en las bodegas del barco junto a la sala de máquinas, lo más lejos posible del aire puro de cubierta, una lamentable escena que recordaba extrañamente a los barcos negreros de antaño.

La Cruz Roja, con la aprobación del gobierno, separaba las donaciones de sangre de los blancos y los negros. Irónicamente, fue un médico negro, Charles Drew, quien desarrolló el sistema de bancos de sangre le pusieron a cargo de las donaciones durante la guerra y luego, cuando intent poner fin a la segregación sanguínea, le despidieron. A pesar de la urgente necesidad de trabajadores en tiempo de guerra, todavía se discriminaba a los negros a la hora de dar empleo. Un portavoz de la fábrica de aviones de la costa oeste dijo

“Sólo se empleará a los negros como porteros y en ocupaciones similares. Sea cual fuere su capacidad como constructotes de aviones,no los contrataremos” [3]

El pte. Roosevelt tristemente jamás hizo nada para poner en vigor las órdenes de la Fair Employment Practices Commission (Comisión para la Práctica del Empleo justo) que él mismo había establecido.

Como consecuencia de esta discriminación había una indiferencia generalizada, incluso hostil, por parte de la comunidad negra hacia la guerra, a pesar de los intentos de los periódicos para negros y los intentos de los líderes negros para movilizar sus sentimientos. Un periodista negro escribió

“Los negros están enfadados,resentidos y completamente apáticos con respecto a la guerra “¿Luchar para qué?” se preguntan.[4]

Un estudiante de una universidad para negros dijo a su profesor

“El ejército nos discrimina La armada sólo nos deja servir como soldados de cantina La Cruz Roja rechaza nuestra sangre Ni los patronos ni los sindicatos nos admiten Los linchamientos continúan No tenemos derechos, hay racismo contra nosotros, nos escupen ¿Qué más podría hacernos Hitler?” [5]

Walter White repitió esto ante un público negro de varios miles de personas en el medio oeste, pensando que no lo verían con buenos ojos, pero en vez de eso, como recuerda White.

Para mi sorpresa y consternación, la audiencia estallo en tales aplausos que me costo unos 30 ó 40 segundos hacer silencio.Los negros carecían, sin embargo, de una oposición antibélica organizada. De hecho, había poca oposición organizada en cualquier grupo. El Partido Comunista apoyaba la guerra con entusiasmo. El Partido Socialista se encontraba dividido, incapaz de decantarse hacia uno u otro lado. Unos pocos grupúsculos anarquistas y pacifistas se negaron a apoyar la guerra.

La Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad dijo

“La guerra entre las naciones o entre clases o razas no puede resolver permanentemente los conflictos o curar las heridas que los crearon” [6] 

El Catholic Workjsr escribió

“Aún somos pacifistas” [7]

El historiador Cristiano Justo L.Gonzalez comenta que

En los Estados Unidos, tanto los negros como las mujeres señalaban que durante la Segunda Guerra Mundial se les había pedido sacrificarse por la patria, y lo habían hecho, ocupando su lugar en las fuerzas armadas y en la mano de obra necesaria para sostener la producción del país. Tras la guerra, tales personas no se mostraban dispuestas a regresar a su condición anterior. Los negros, que habían luchado por la libertad en ultramar, pedían ahora la plenitud de sus derechos en su propia patria. Y las mujeres, añadidas a la fuerza laboral en tiempos de necesidad, protestaban al verse suplantadas por hombres en tiempos de paz.(p. 274)  J.L.Gonzalez,Historia del Cristianismo,tomo 2

Finalmente,también se lograron importantes avances en los derechos humanos de los afroamericanos, de la mano de lideres como Malcom X y Marthin Luther King, activistas pacifistas afroamericanos,
b) Con los japoneses

Hubo mayor integración étnica en el [ais.Pero los japoneses habitantes  de Estados Unidos fueron victimas del racismo de la época. Y la xenofobia.

Las afinidades raciales no se mitigan con la inmigración. Los japoneses son una raza enemiga (gral. John De Witt, jefe del commando de defensa del Oeste de los Estados Unidos, refiriendose a los japoneses residentes en E.U al momento de estallar la Segunda Guerra Mundial)

En una de sus políticas, Estados Unidos estuvo cerca de imitar directamente al fascismo. Esto pasó con el trato a los americanos de origen japonés que vivían en la costa oeste. Tras el ataque a Pearl Harbor, la hysteria antijaponesa se extendió en el gobierno. Un congresista dijo

“Estoy a favor de coger ahora a cada japonés que viva en América, Alaska y Hawai y meterlos en campos de concentración… ¡Malditos seanl ¡Librémonos de ellos” [8] 

Franklin D. Roosevelt no compartió ese frenesí, pero en febrero de 1942, firmó tranquilamente la Orden Ejecutiva 9066, que otorgaba al ejército el poder de arrestar -sin orden judicial, ni acta de acusación, ni audiencia—a todo japonés de la costa oeste, un total de 110.000 hombres, mujeres y niños Podían sacarlos de sus casas, transportarlos a campos de concentración en el interior del país y tenerlos allí en régimen penitenciario.

De estos japoneses, tres cuartas partes eran niset -niños nacidos en Estados Unidos de padres japoneses y por tanto ciudadanos americanos. La ley denegó la ciudadanía a los restantes, los isseí —nacidos en Japón. En 1944, el Tribunal Supremo apoyó la evacuación forzosa, alegando que era necesario para el ejército. Los japoneses permanecieron en esos campos de concentración durante más de tres años. Hubo huelgas, peticiones, asambleas masivas, disturbios contra las autoridades del campo y negativas a firmar juramentos de lealtad. La japonesa Michi Weglyn era una niña cuando detuvieron y evacuaron a su familia. En su libro Years of Infamy, Weglyn habla de chapucería en la evacuación y de la miseria que soportaron hasta el final.

El odio al enemigo, especialmente a los japoneses, se hizo muy común. Era evidente que el racismo estaba presente. La revista Time, relatando la batalla de Iwo Jima, decía:

“El japonés medio es irracional e ignorante. Quizá sea humano,pero nada lo indica”.[9]

Así que había un apoyo masivo a lo que sería el mayor bombardeo de civiles jamás llevado a cabo en una guerra los ataques aéreos a ciudades alemanas y japonesas Italia había bombardeado ciudades durante la guerra con Etiopía; Italia y Alemania habían bombardeado a civiles durante la Guerra Civil española; al comienzo de la II Guerra Mundial, aviones alemanes bombardearon Rotterdam en Holanda, Coventry en Inglaterra y otros lugares. Roosevelt describió esos ataques como una

“barbaridad inhumana que ha conmocionado profundamente la conciencia de la humanidad”. [10]

Esos bombardeos alemanes fueron leves en comparación con los bombardeos británicos y americanos de las ciudades alemanas. En enero de 1943, los aliados se reunieron en Casablanca y acordaron llevar a cabo ataques aéreos a gran escala para lograr

“la destrucción y dislocación del ejército alemán, del sistema industrial y económico y socavar la moral del pueblo alemán hasta tal punto que se debilite fatalmente su capacidad para la resistenciaarmada” [11]

De esta forma, empezaron los bombardeos masivos de ciudades alemanas, con ataques de mil aviones sobre Colonia, Essen, Frankfurt y Hamburgo. Los ingleses volaban de noche sin ninguna pretensión de apuntar a objetivos militares; los americanos volaban durante el día y pretendían ser precisos, lo que era imposible pues se bombardeaba desde grandes altitudes. La cúspide de estos horribles ataques fue el bombardeo de Dresde a comienzos de 1945, en el que el tremendo calor que causaron las bombas creó un vacío en el que los incendios originaron rápidamente una gran tormenta de fuego que arrasó la ciudad. En Dresde murieron más de cien mil personas.Que triste!

c) También hubieron problemas sociales con las mujeres

Se modificó el rol de la mujer en la sociedad. Al partir los hombres a la guerra, la mujer norteamericana tuvo que asumir nuevas resposabilidades. Trabajar les dió independencia económica y sentido de autoestima, aunque en este periodo no lo lograron equiparar sus salarios con el de los hombres.

Era conocida la insistencia de los países fascistas en que el sitio de la mujer estaba en el hogar. Sin embargo, la guerra contra el fascismo, aunque utilizaba mujeres en fábricas, donde hacían muchísima falta, no tomó medidas especiales para cambiar su papel subordinado. A pesar de la gran cantidad de mujeres ocupadas en trabajos relacionados con la guerra, la War Manpower Commission (Comisión de Mano de Obra de Guerra) no dejaba participar a las mujeres en sus organismos directivos. Un informe del Departamento de la Mujer del ministerio de Trabajo escrito por su directora, Mary Anderson, decía que la War Manpower Commission tenía

“dudas e intranquilidad” sobre “lo que entonces se consideraba como una creciente actitud militante o un espíritu de lucha por parte de las dirigentes”. [12]

Los preparativos para la Segunda Guerra: Guerra civil española.

La década de los años 30 fue una de crisis en la politica internacional. El escenario político se complicó bstante con la guerra civil española, con el rearme de los alemanes y la pasividad de Francia e Inglaterra ante esta amenza. Las agresiones del ejercito nazi encabezados por Hitler, destruyeron el orden creado en 1919. La situacion internacional obligo a los EU a abandonar su postura aislacionista y a intervener directamente en la 2 guerra mundial.

Los años 20 y 30 fueron las décadas de las dictaduras facistas en Europa

  • En Italia, B.Mussolini (Il Ducce), lider del partido facista, encabezo en 1922,una marcha sobre la capital de Italia que lo llevo al poder, instalando una dictadura del partido único.
  • En Alemania, Adolf Hitler llego al poder en 1939, el mismo año en que Roosvelt se hizo presidente de los EU. Hitler prohibió la existencia de otros partidos politicos y se dedico a eliminar la oposicion criminalmente. Hitler enseñaba la superioridad de la raza aria, influienciado por el darwinismo, considerando las demas fuerzas como inferiores. Muchos judios que fueron perseguidos encontraron refugio en los E.U (Einstein, Kissinger,etc.)

En 1936, Hitler y Mussolini se unieron para crear el eje Berlin-Roma. Mas tarde se les uniriá Japón. La guerra civil española hizo las veces de laboratorio, donde se ensayaron los nuevos armamentos y planes de guerra.El 18 de junio de 1936, el gral. Franco y el ejército español se rebelaron contra el gobierno democrático de la Segunda República Española, siendo apoyados por Hitler y Mussolini. España pidió el apoyo de Francia, Inglaterra y Estados Unidos que eran democracias jóvenes,pero estas prefirieron no intervenir. En 3 años, Franco logró sus objetivos militares e instaló un regimen dictatorial

EE.UU. entró en guerra con Alemania el 7 de diciembre de 1941.
La entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial no fue para defender el principio de no-intervención en los asuntos de otros países (como muchos americanos creían por aquel entonces, viendo las invasions nazis). La postura aislacionista de E.U se llama ley de neutralidad, aportada por el congreso entre 1935 y 1937. Los Americanos se dieron cuenta en 1940, que si Hitler lograba apoderarse de Inglaterra tendrian que enfrentarse solos al eje facista Roma – Berlin – Toquio.

Pero no fue alemania sino Japon quien declaró la guerra a Estados Unidos provocando su entrada en la Segunda guerra mundial. Los triunfos de Hitler en Europa le permitieron a los japopneses apoderarse de varios de las posesiones de Francia y Holanda en Asia. Solo Estados Unidos podía frenar los propósitos expansionistas de Japón. Al cesar el diálogo diplomatico entre los dos paises, E.U. empezó a recurrir a la presión económica. El 7 de diciembre de 1941, escuadrones japoneses atacaron por sorpresa la base naval de Pearl Harbour, en Hawai,por espacio de 2 hs. EU perdio 88 aviones y 14 barcos, mas de 2000 hombres perdieron la vida.

Al dia siguiente, el Congreso Norteamericano le declaró la Guerra a Japón y a los pocos días Alemania e Italia le declararon la Guerra a Estados Unidos. El siglo XX comenzó con el tremendo trauma de la primera guerra mundial. Tras alcanzar la estabilidad en las ultimas decadas del s. XIX y ser testigo de adelantos técnicos espectaculares que mejoraron considerablemente la existencia incluso de las clases mas humildes todo hacia pensar que Occidente durante el s.XX llevaria una existencia pacifica y feliz. Pero es obvio que no fue asi.

Primero,los nacionalismos desencadenaron el peor conflicto conocido hasta entonces. La segunda Guerra Mundial, representó un reto para la sociedad norteamericana, mucho mayor que la primera guerra mundial. Las instituciones politicas,la economia y los diversos componentes étnicos fueron sometidos a una enorme tension. América se vio impulsada a afrontar una guerra mundial y tuvo que asumir un papel de liderazgo mundial lo que cambiaria para siempre la historia de E.U y del mundo.

La Segunda Guerra Mundial, fue el conflicto mas cruento de la historia de la humanidad y al igual que en la primera Guerra mundial,al principio los E.U. no quisieron involucrarse, como expliqué. Lo que provocó realmente que Estados Unidos entrase de pleno en la II Guerra Mundial fue el ataque japonés a la base naval americana de Pearl Harbor, en Hawai, el 7 de diciembre de 1941. Por supuesto, lo que provocó el llamamiento indignado de Roosevelt a la guerra no fue la preocupación humana por los civiles que Japón había bombardeado, ni el ataque japonés a China en 1937, ni el bombardeo japonés a civiles en Nanking. Lo que provocó la entrada de Estados Unidos en la guerra fue el ataque japonés a una base del imperio americano en el Pacífico. Estados Unidos no tuvo nada que objetar mientras Japón fue un socio educado en ese club imperial de grandes potencias que compartían la explotación de China, acorde con la Política de Puertas Abiertas.

Una vez que Hitler logró organizar bien su ejército, invadió Austria y Checoslovaquia (1938-1939) y en el 1939, a Polonia. De alli, Francia e Inglaterra le dictaron la Guerra.

La situación con Japón estaba bastante tensa, pero habia negociaciones diplomáticas que mantenian la calma con el imperio del Sol. En el año 1917, Estados Unidos había intercambiado comunicaciones con Japón, diciendo que

“el Gobierno de los Estados Unidos reconoce que Japón tiene intereses especiales en China” [13]  

Según Akira Inye (After Impertahsm), en 1928, los cónsules americanos en China apoyaron la llegada a ese país de tropas japonesas. Cuando Japón intentó invadir China, y sobre todo cuando fue a por el estaño, el caucho y el petróleo del sureste asiático, estaba amenazando los mercados potenciales de Estados Unidos. Entonces cundió la alarma y Estados Unidos tomó las medidas que provocarían el ataque japonés, en el verano de 1941 embargó totalmente su hierro y su petróleo.

Una vez unido a Inglaterra y a Rusia en la guerra (Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos justo después de Pearl Harbor), ¿Qué demostró el comportamiento de Estados Unidos, que sus fines en la guerra eran humanitarios, o más bien que se centraban en el poder y en el lucro? ¿ Estaba combatiendo en la guerra para acabar con el dominio de unas naciones sobre otras o para asegurarse de que las naciones dominadoras eran amigas de Estados Unidos?

Falta de apoyo cívico al conflicto bélico

Pero no todos los americanos apoyaron el  conflicto bélico,por ejemplo,como comente en el articulo anterior, el reconocido cienesta Charles Chaplin. A pesar de la abrumadora atmósfera de patriotismo y de dedicación total para ganar la guerra, y a pesar de las promesas del AFL y el CIO de no convocar huelgas, muchos de los trabajadores del país —frustrados por la congelación salarial mientras los beneficios empresariales se disparaban—fueron a la huelga. Durante la guerra, hubo catorce mil huelgas, que concernían a 6.770.000 trabajadores, más que en ningún otro período similar en la historia americana. Sólo en 1944, hicieron huelga un millón de trabajadores de las minas, de las acerías y de las industrias del automóvil y de los equipos de transporte. Cuando finalizó la guerra, hubo un número record de huelgas’ en la primera mitad de 1946, se declararon en huelga 3 millones de trabajadores. Bajo el ruido de entusiasmo patriótico, había mucha gente que pensaba que la guerra estaba mal, incluso en las circunstancias de la agresión fascista. De los 10 millones reclutados por las fuerzas armadas durante la II Guerra Mundial, 43.000 se negaron a combatir.

Muchos otros ni siquiera se presentaron para el reclutamiento. El gobierno computó unos 350 000 casos de evasión al reclutamiento. Y esto a pesar de que la comunidad americana estaba casi unánimemente a favor de la Guerra. La dificultad de hacer sólo llamadas a la “paz” en un mundo de capitalismo,fascismo y comunismo, con sus ideologías dinámicas y sus acciones agresivas, preocupaba a algunos pacifistas Comenzaron a hablar de la “no-violencia revolucionaria” A J Muste, de la Comunidad de Reconciliación dijo que el mundo estaba en medio de una revolución y los que están contra la violencia deben actuar de forma revolucionaria, pero sin violencia Un movimiento de pacifismo revolucionario tendría que

“contactar de modo efectivo con grupos oprimidos y minoritarios tales como los negros,los aparceros o los trabajadores industriales” [13]

Las razones heroícas de la guerra también fueron en parte capitalistas. No todo era tan romántico en esa guerra como parece o el cine de Hollywood nos ha mostrado. Silenciosamente, tras los titulares sobre las batallas y los bombardeos, los diplomáticos y los empresarios americanos trabajaban duro para asegurarse de que, al concluir la guerra, Estados Unidos fuese la primera potencia económica del mundo. Los negocios norteamericanos penetrarían en áreas que hasta entonces había dominado Inglaterra. La Política de Puertas Abiertas de acceso igualitario se extendería de Asia a Europa, lo que significaba que Estados Unidos tenía intención de apartar a Inglaterra e instalarse en su lugar.

Eso fue lo que le pasó a Oriente Medio y a su petróleo Arabia Saudita tenía la mayor reserva petrolífera de Oriente Medio. A comienzos de 1945, su rey, Ibn Saud, estaba como invitado del presidente Roosevelt en un yate americano. Más tarde, Roosevelt escribió a Ibn Saud, prometiendo que Estados Unidos no cambiaría su política palestina sin consultar a los árabes. Años después, el interés en el petróleo competiría constantemente con el interés político por el estado judío en Oriente Medio, pero de momento el petróleo parecía más importante. Con el poder imperial británico derrumbándose durante la II Guerra Mundial, Estados Unidos estaba listo para entrar en escena. Antes de que finalizara la guerra, la administración ya estaba planeando el esquema del nuevo orden económico internacional, basado en una asociación entre el gobierno y las grandes corporaciones.

El poeta Archibald MacLeish, entonces subsecretario de Estado, criticó lo que vio en el mundo de posguerra:

“Tal y como van las cosas, la paz que haremos, la paz que parece que estamos logrando, será una paz de petróleo, oro y navegación, en resumen, una paz sin propósito moral ni interés en la humanidad”. [14] 

Durante la guerra, Inglaterra y Estados Unidos establecieron el Fondo Económico Internacional para regular el cambio de divisas internacionales, el voto sería proporcional al capital aportado, con lo cual se estaba asegurando el dominio americano Se fundó el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo, supuestamente para ayudar a reconstruir áreas destruidas por la guerra Pero uno de sus objetivos principales era, según el propio Banco, “promover las inversiones extranjeras”

La ayuda económica que los países necesitarían tras la guerra se veía ya en términos políticos Averell Harnman, embajador en Rusia, dijo a comienzos de 1944

“La ayuda económica es una de las armas más efectivas que tenemos para mover los acontecimientos políticos europeos en la dirección que queramos”.[15] 

La creación de las Naciones Unidas durante la guerra se presentó al mundo como una cooperación internacional para impedir guerras futuras. Pero la ONU estaba dominada por los países imperiales occidentales, Estados Unidos, Inglaterra y Francia, y una nueva potencia imperial con bases militares y una fuerte influencia en la Europa del este la Unión Soviética.

Un importante senador republicano, Arthur Vandenburg, escribió en su diario acerca de la Carta de las Naciones Unidas.

Lo que es sorprendente es que la Carta sea tan conservadora desde un punto de vista nacionalista. Se basa prácticamente en una alianza de cuatro potencias. Esto dista de ser una visión romántica del estado mundial inspirada por el internacionalismo loco. Estoy profundamente impresionado de ver que Hull preserva con tanto cuidado nuestro veto americano en su esquema de cosas.[16]

El costo humano de la guerra

Durante la segunda guerra, murieron 6 millones de judíos y varios millones de no judios. Y el pte. Roosvelt no hizo nada para detener este holocausto, lamentablemente. “Para el no era prioritario” [17] ,comenta Howard Zinn, lamentablemente.

E.U. estuvo a punto de imitar el facismo

En una de sus políticas, Estados Unidos estuvo cerca de imitar directamente al fascismo.Se nota mucho esto en su discurso,citado en el capitulo anterior titulado “El gran dictador” [18]

Esto tambien pasó con el trato a los americanos de origen japonés que vivían en la costa oeste. Tras el ataque a Pearl Harbor, la histeria antijaponesa se extendió en el gobierno. Un congresista dijo

“Estoy a favor de coger ahora a cada japonés que viva en América, Alaska y Hawai y meterlos en campos de concentración… ¡Malditos seanl ¡Librémonos de ellosl” [19] 

Y lamentablemente muchos de ellos fueron a parar a campos de concentración aca en E.U por algunos años,como cite en el capitulo anterior.

Las consecuencias de la guerra

La guerra produjo beneficios, pero la sociedad norteamericana, el pueblo americano, fue quien pagó realmente las consecuencias.

El programa de defensa es un gran negocio. Debemos tener claro que las pequeñas fábricas no pueden hacer tanques, aviones u otros armamentos grandes y complejos. (Charles E. Wilson, ejecutivo de la General Motors durante la segunda Guerra mundial)

Uno de los graves problemas que se solucionó fue el desempleo. Para 1939 habia unos 10 millones de personas sinempleo. Pero la Guerra produjo pleno empleo. Millones de personas entraron a laborar en las nuevas industrias, creadas para tal causa. Unos 15 millones de personas sirvieron en las fuerzas armadas, incluyendo voluntarios. En el propio gobierno federal, el numero de empleados civiles aumentó de un millon en 1940, a 3.8 millones en 1945. El pleno empleo, los salarios altos y las compensaciones por horas de trabajo extra, ayudaron a aumentar los ingresos de miles de familias, que pasaron a formar parte de la nueva y creciente clase media.

La difícil situación de los judíos en la Europa ocupada por los alemanes, que mucha gente creía que era uno de los motivos principales de la guerra contra el Eje, no se encontraba entre las preocupaciones principales de Roosevelt. El estudio de Henry Feíngold (The Polines of Rescue) muestra que, mientras estaban metiendo a los judíos en campos de concentración y estaba comenzando el proceso de aniquilación que acabaría con el horripilante exterminio de 6 millones de judíos y millones de nojudíos, Roosevelt no tomó las medidas que podrían haber salvado millares de vidas Para él no era prioritario, y dejó el asunto en manos del Departamento de Estado, donde el antisemitismo y la fría burocracia obstaculizaron la acción.

La guerra estaba siendo llevada a cabo por un gobierno cuyo principal beneficiario, a pesar de las muchas reformas, era la élite rica. En 1941, cincuenta y seis grandes corporaciones se hacían cargo de tres cuartos del total de los contratos militares. De los mil millones de dólares gastados, 400 millones fueron a parar a diez grandes corporaciones.

Aunque había 12 millones de trabajadores organizados en el CIO y en el AFL, el laborismo se encontraba en una posición subordinada. Establecieron comités de gestión del trabajo en cinco mil fábricas como un gesto hacia la democracia industrial, pero actuaron principalmente como grupos disciplinarios para trabajadores absentistas y como herramientas para aumentar la producción.

Unas pocas voces continuaban insistiendo en que la verdadera guerra se libraba dentro de cada nación. La revista de Dwight Macdonald,  presentó a comienzos de 1945 un artículo escrito por el obrero-filósofo francés Simone Weil

Tanto si a la máscara se le llama fascismo, democracia o dictadura del proletariado, nuestro gran adversario sigue siendo el aparato del gobierno—la burocracia, la policía y el ejército— y la peor traición será siempre subordinarnos a dicho aparato y pisotear en su beneficio todos los valores humanos que hay en nosotros y en los demás.[20]

Sin embargo, lograron movilizar a la inmensa mayoría de la población americana para ayudar en la guerra, tanto en el ejército como en la vida civil, y la atmósfera bélica envolvieron cada vez más profundamente a los americanos. Los sondeos de opinión pública mostraban que la gran mayoría de los soldados estaban a favor del reclutamiento obligatorio para el período de posguerra.

La guerra estaba siendo llevada a cabo por un gobierno cuyo principal beneficiario, a pesar de las muchas reformas, era la élite rica. En 1941, cincuenta y seis grandes corporaciones se hacían cargo de tres cuartos del total de los contratos militares. De los mil millones de dólares gastados, 400 millones fueron a parar a diez grandes corporaciones,[21] cita H. Zinn.

Corrie Ten Boom, heroína de la 2 guerra mundial [22]

Cornelia Ten Boom, mejor conocida como Corrie, nació el 15 de abril de 1892 en Ámsterdam, capital del Reino de los Países Bajos u Holanda. Fue la más joven de los hijos de Cornelia y Casper Ten Boom; tuvo un hermano, Willem, y dos hermanas, Betsie y Nollie. Ese mismo año, la familia se mudó a la vecina ciudad de Haarlem, donde el abuelo de Corrie, Willem, había establecido una relojería. En la planta baja del edificio funcionaba el local comercial y en los pisos superiores vivía la familia. El negocio fue heredado por el papá de Corrie. Ella comenzó a entrenarse en el oficio y a los 30 años se convirtió en la primera mujer relojera con licencia en Holanda.

La familia Ten Boom era profundamente cristiana y dedicaba su vida al servicio de sus semejantes. Sus actos de generosidad y compromiso social eran reconocidos desde hacía mucho tiempo por la comunidad. Su casa estaba siempre abierta para aquellos que tuvieran alguna necesidad. Casper era un magnífico relojero, pero no tenía idea de los negocios. A veces trabajaba muchos días en una difícil reparación y luego se olvidaba de mandar la cuenta. Era un hombre bondadoso, que adoraba a los niños. Cuando sus cuatro hijos crecieron, se las arregló para alimentar, vestir y cuidar a once hijos adoptivos, pese a que nunca había ganado dinero. Al morir su madre, Corrie se hizo cargo de poner orden en el negocio familiar, imponiendo cierto método en aquel caos, hasta que el taller empezó a ganar algo. Willem, el único de los Ten Boom que asistió a la universidad, fue ordenado ministro en la Iglesia Holandesa Reformada. En su tesis doctoral, redactada en Alemania diez años antes de la II Guerra Mundial, escribió que una maldad terrible estaba echando raíces en aquel país. En la universidad se sembraban las semillas de un menosprecio por la vida humana como el mundo no había conocido jamás. Los pocos que la leyeron se rieron.

Una vez desatado el conflicto bélico, ya nadie reía. La mayoría de los buenos relojes llegaba de Alemania y, en los últimos tiempos, varias empresas judías con las que trataba la familia desde hacía años habían suspendido misteriosamente sus actividades. Willem encabezaba el programa establecido por su iglesia para ayudar a los judíos y con muchos sacrificios había construido un asilo para ancianos en el campo. Pero en los últimos meses se vio inundado de jóvenes refugiados procedentes de Alemania, que contaban historias de la demencia creciente en aquella nación. El 10 de mayo de 1940, las fuerzas alemanas invadieron Holanda. La víspera, el Primer Ministro dijo en la radio que no había nada que temer, que no serían atacados, ya que así lo había prometido el gobierno de Alemania. Casper Ten Boom apagó la radio, ante la sorpresa de sus dos hijas solteras, Corriey Betsie. El viejo relojero les dijo que el Primer Ministro estaba equivocado, que sí habría guerra. Alemania los atacaría y derrotaría fácilmente.

Esa noche se despertaron con el sonido de explosiones. Hitler había atacado al pacífico país, sin advertencia alguna. El ejército holandés luchó valientemente durante cinco días, pero no tuvo ninguna oportunidad contra las poderosas tropas y la implacable fuerza aérea del enemigo. La vida cambió en Haarlem. Las calles estaban llenas de soldados alemanes. Nadie podía comprar comida sin una tarjeta de racionamiento. Los periódicos fueron clausurados. Todos los aparatos de radio debían ser entregados, aunque los Ten Boom conservaron uno en secreto. Había toque de queda, después del cual nadie podía permanecer en la calle. Al principio era al anochecer, pero cada vez fue más temprano, hasta que se estableció a las seis de la tarde. Corrie tuvo que cerrar sus clubes de mujeres, los cuales había dirigido durante casi veinte años. Fueron establecidos para muchachas de 12 a 18 años e incluían actividades como gimnasia, música, caminatas, campismo y religión. Además, ella manejaba un club para jóvenes discapacitados mentalmente. Cuando tuvo que cerrar, Corrie se alegró de haber enseñado a las niñas algo más que diversión. Durante los terribles años siguientes, muchas de ellas encontraron fuerza en la fe en Dios que habían aprendido de ella. Pronto sucedieron cosas peores.

Un domingo, todos los jóvenes que estaban en las calles de Holanda fueron detenidos por soldados nazis y enviados a Alemania para trabajar como esclavos en las fábricas. Muchos no volvieron a ser vistos jamás. A partir de entonces, también tenían que esconderse.Al principio, hubo ataques menores contra los judíos: una piedra arrojada al escaparate de una tienda, una palabrota en el muro de una sinagoga. Pero a medida que pasaban los meses, los colaboracionistas de los nazis aumentaban en número y audacia.

Corrie y su padre advertían los síntomas del antisemitismo. Un letrero en algún negocio decía: “Aquí no servimos a judíos” o, a la entrada de un parque público: “No se admiten judíos”. Lo peor eran las desapariciones. Un reloj ya reparado y listo para entregar, permanecía colgado en la trastienda durante meses. Una casa, en la manzana donde vivía su hermana Nollie con su marido e hijos, quedó misteriosamente deshabitada, mientras la hierba crecía en el jardín. Nunca supieron si aquellas personas fueron secuestradas por la Gestapo o lograron escapar. Un día se ordenó que todos los judíos debían usar una “Estrella de David” amarilla sobre su ropa en todo momento. Este símbolo de orgullo para los hebreos se convirtió en una etiqueta que los apartaba de los demás. La familia Ten Boom se sintió muy triste; amaban a los judíos porque Jesús había sido uno de ellos. A los 48 años, siendo testigo de la implacable persecución, Corrie decidió hacer algo al respecto. Se le ocurrió la forma de auxiliarlos, resistiendo a los nazis sin violencia de por medio, de acuerdo con sus principios y su fe cristiana. De inmediato recibió el apoyo de su familia.

Su idea fue utilizar la vivienda familiar como refugio; seis o siete personas podían esconderse allí. Por lo general, la mitad eran judías y las demás, miembros de la resistencia holandesa. En ocasiones sólo estaban unas pocas horas, antes de huir hacia lugares más seguros; en otras permanecían durante meses, hasta que lograban partir. La presencia de los perseguidos se convirtió en algo permanente. En la segunda planta, en la habitación de Corrie, se construyó un escondite, cuya entrada estaba disimulada por un armario. Cada vez que sonaba la alarma, un timbre oculto junto a la escalera, los refugiados disponían de un minuto para ocultarse en ese sitio. Allí se quedaban hasta que pasaba el peligro, de pie, en absoluto silencio y completa inmovilidad. La relojería era una perfecta “pantalla” para estas actividades, ya que no era sospechoso que, como en cualquier otro negocio, entraran y salieran personas constantemente. Durante el día, Casper y sus hijas abrían la relojería y, junto con los clientes, recibían a refugiados o provisiones para ellos. Estaban arriesgando sus vidas, pero los guiaba su profunda fe cristiana. Por la noche había sesiones de lectura y a veces música; una vez a la semana tenían lecciones de hebreo y otra, de italiano. Esas veladas animaban a todos, aunque sólo había electricidad durante unas horas y había que conservar las velas.

Poco a poco, Corrie Ten Boom se encontró al frente de una red clandestina formada por unas ochenta personas, el grupo Beje, que era el nombre de la relojería familiar. Buscaba a más holandeses arriesgados y valientes que dieran asilo a la gente. Se estima que salvó la vida de unos 800 judíos, además de numerosos integrantes de la resistencia holandesa. Durante varios meses consiguió llevar una doble vida, hasta que algo sucedió repentinamente. Un día, un hombre entró al negocio de Corrie Ten Boom diciendo que él y su esposa eran judíos y necesitaban dinero para sobornar a un policía. Ella le respondió que podía conseguírselo.

El 28 de febrero de 1944, ese hombre los delató a la Gestapo, la policía secreta de los nazis. Sus agentes esperaron durante todo el día, vigilando la relojería. Los agentes detuvieron a cada una de las personas que llegaban y capturaron a treinta prisioneros. Tras encontrar en la casa tarjetas de racionamiento robadas, arrestaron a Corrie, su padre Casper, sus hermanos Willem, Betsie y Nollie y a su sobrino Peter. Aunque la Gestapo sospechaba que había más gente escondida y revisó cuidadosamente todo el edificio, no consiguió encontrar el escondite, donde había cuatro judíos y dos miembros de la resistencia. Durante 47 horas se las arreglaron para permanecer quietos y silenciosos, sin alimentos y con muy poca agua. Todos fueron rescatados por otros integrantes de la red. Los cuatro judíos fueron llevados a otro refugio y tres sobrevivieron a la guerra. Uno de los miembros de la resistencia murió poco después y el otro logró sobrevivir.

Cuando el anciano relojero Casper Ten Boom supo que podía ser condenado a muerte por salvar judíos, declaró: “Sería un honor dar mi vida por el pueblo elegido de Dios”. Murió en la cárcel diez días después de ser detenido, a los 84 años de edad. Corrie y su hermana Betsie fueron enviadas al infame campo de concentración de Ravensbrück, cerca de Berlín, Alemania. Les asignaron trabajos pesados en unos molinos, a dos kilómetros y medio de distancia. A mediodía les daban una papa hervida y al volver hacían cola para recibir una cucharada de sopa de nabos. Tras la abrumadora jornada, apenas podían mover las piernas hinchadas y adoloridas para dormir, ateridas de frío, en una barraca infestada de pulgas.

Los brutales castigos eran cosa de todos los días y la vida en el campo de concentración era casi insoportable. Las hermanas se esforzaron por compartir el amor de Jesús con sus compañeras de prisión. Sin embargo, Betsie murió poco después, a los 59 años. Corrie Ten Boom volvió del campo de la muerte. A fines de 1944, su nombre fue incluido por error en una lista de personas que debían recuperar la libertad. Una semana después, todas las mujeres de su edad habían sido asesinadas. Junto con otras prisioneras liberadas, viajó por tren a Berlín y luego cruzó Alemania. El viaje tuvo una interminable serie de retrasos por daños a la vía férrea. En Holanda se reunió con los miembros sobrevivientes de su familia y pudo recobrarse de los problemas de salud contraídos mientras estuvo prisionera. Su hermano Willem, de 60 años, cuyo “crimen” había sido colaborar con la resistencia, contrajo tuberculosis en la cárcel y murió poco después de terminar el conflicto bélico. Su sobrino Christian, de 24 años, fue llevado al campo de Bergen Belsen, acusado de formar parte de la resistencia; nunca más se supo de él.

Corrie pasó en su casa de Haarlem el último invierno de la guerra, pero no permaneció inactiva. En cuanto se recuperó, empezó a contar sus experiencias. Cuando terminó la conflagración, fundó una casa de convalecencia para los sobrevivientes. Sintió que su vida era un regalo de Dios y a los 53 años inició un ministerio mundial para difundir su fe y sus experiencias, que la llevó a viajar por más de 60 países. El lugar más difícil de visitar fue Alemania, con tantos amargos recuerdos. Pero perdonó la pérdida de sus seres queridos y los sufrimientos que pasó en el campo de concentración.

Un día de 1947, en Munich, un hombre quiso saludarla. Lo reconoció de inmediato como uno de los guardianes más crueles de Ravensbrück, ante los cuales tuvo que desfilar desnuda junto con su hermana Betsie cuando los nazis seleccionaban a quienes eran útiles para el trabajo. Él le dijo que se había convertido al cristianismo después de la guerra y que creía que Dios lo había perdonado por las maldades que había cometido, pero necesitaba que ella también lo perdonara. Corrie lo hizo y le dio la mano. Nunca se casó ni tuvo descendientes, En 1977, a los 85 años, se mudó a Orange, California. Al año siguiente sufrió un accidente cerebro vascular que la dejó paralizada y afectó su capacidad de comunicarse. Murió el 15 de abril de 1983, día en que cumplía 91 años. Según la tradición judía, solamente a la gente muy bendecida por Dios se le concede el privilegio especial de morir en su cumpleaños.

Desenlace 2 G.M.

Stalin propuso que E.U e Inglaterra invadieran Europa Occidental, pero afortunadamente, Churchil logro convencerlos que lo mejor seria realizar una ofensiva en Africa y comenzo el ataque contra Europa desde el mar mediterraneo. Mientras, Stalin vencio en Stalingrado a los nazis (principios de 1943) y los alemanes empezaron a retroceder ante el avance ruso quienes recuperaron Rusia y prosiguieron hasta Europa del Este en 1944.

Dia D

Estados Uidos e Inglaterra decidieron abrir un frente de ataque e invadieron la Francia ocupada.Durante el famoso dia D (6 de Julio de 1944) ,una fuerza combninada de 150 mil hombres invadieron l;as playas de normandia, en Francia.En las siguientes semanas dsembarcaron mas de un millon de soldados aliados. Esta fue la operacion de movilizacion armada mas grande de la historia. En Agosto de 1944,Paris fue liberada,y los aliados prosiguieron su avance hacia Alemania, atravesando el rio Rin. Finalmente, Berlion fue tomado a principios de mayo de 1945. Dias antes, Hitler se habia supuestamente suicidado en su Bunker.

Continúa…

Notas

[0] http://en.wikipedia.org/wiki/Alexis_de_Tocqueville

[1] http://www.ucm.es/info/amelat/web08/doctorado/Secundino/LATEORIADELADEMOCRACIAENESTADOSUNIDOS.pdf

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Fascismo

[3] H.Zinn,pag.383

[4] H.Ziin,pag. 386

[5] H.Ziin,pag. 386

[7] H.Ziin,pag. 387

[8] H.Zinn,pag. 384

[9] H.Zin,pag 388

[10] H.Zin,pag.388

[11] H.Zin,pag. 388

[12] H.Zinn,pag. 384

[13] H.Ziin,pag.379

[14] H.Zinn,pag. 381

[15] H.Zinn,pag. 382

[16] H.Zinn,pag. 382

[17] H.Zinn pag.383

[18] https://elteologillo.wordpress.com/2012/10/20/la-guerra-parte-14

[19] H.Zinn,pag 384

[20] H.Zinn,pag. 388

[21] ibid pag 385

[22] http://radioredam.mx/grc/redam.nsf/vwALL/XPAO-7YQN98

Bibliografía:

  • ERIC HOBSBAWMHISTORIA DEL SIGLO XX Biblioteca E.  Hobsbawm de Historia Contemporánea,1998 de la traducción castellana para España y América: CRÍTICA (Grijalbo Mondadori, S.A.), Av. Belgrano 1256, (1093) Buenos Aires – Argentina
  • H.Zinn, La otra cara de la historia de Estados Unidos, pág. 224, © Argitaletxe HIRU, S.L. Apartado Correos N° 184 20280 Hondarnbia

Un comentario en “La Guerra… parte 15

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