Deserción de los católicos en Latinoamérica


Deserción de los católicos en Latinoamérica

Deserción de los católicos en Latinoamérica es un término con el que se pretende hacer referencia al fenómeno social y religioso que implica el abandono de la praxis católica por parte de numerosos sectores de bautizados católicos para adherirse a otras praxis religiosas o parareligiosas: iglesias o movimientos protestantes, Nueva Era, espiritismo, o bien, para caer en el secularismo.

Estadísticas

Católicos practicantes

Si bien la mayoría de la población en latinoamérica está bautizada en la Iglesia Católica, aquellos que se pueden considerar practicantes de su religión son muy pocos. Para entender el término “practicante” no hay una convención bien definida, pero si tomamos en cuenta sólo uno de los cinco mandamientos de la Iglesia Católica: asistir a misa los domingos, podemos hacernos una idea de la situación: sólo el 10% de la población bautizada católica asiste a misa los domingos. El porcentaje de esa fracción que participa en algún grupo parroquial o movimiento apostólico es a su vez un 10%.

Católicos convertidos al protestantismo

Alrededor del 15% de bautizados católicos en Latinoamérica se han mudado a una Iglesia o movimiento protestante. De los adeptos a las iglesias o sectas protestantes, alrededor del 60% han sido anteriormente católicos y el restante 40% han nacido dentro de una familia ya protestante.

Historia del fenómeno

Presencia protestante en Latinoamérica

La presencia de iglesias protestantes o personas creyentes en el protestantismo en Latinoamérica no es algo reciente: ya desde tiempos de la colonia española había personas que compartían las ideas de Lutero, pero en esa época, practicaban sus creencias de un modo oculto ya que la religión oficial del reino español y todas sus colonias era la católica, y la Inquisición perseguía al luteranismo como una herejía.

Con la emancipación de la mayoría de las colonias americanas de España como naciones independientes en el siglo XIX y el posterior ascenso al poder de regímenes liberales, las otras confesiones cristianas llegaron a ser toleradas y en algunos momentos incluso promovidas.

Hasta la década de los 1950, aunque hubiera libertad legal de creencia y culto, la sociedad era más conservadora e inclinada hacia el catolicismo: pasarse a un grupo protestante, divorciarse o vivir en unión libre era mal visto y poco recomendable. Con la revolución cultural de 1960 (revolución sexual, movimiento hippie) y la globalización a partir de 1980 las sociedades en Latinoamérica han llegado a ser pluralistas: ya no se impone a nadie normas ni creencias rígidas. Esto ha hecho que muchos, que en el pasado pertenecían a la Iglesia Católica sólo por tradición familiar y social, se estén aventurando a conocer otras nuevas formas de espiritualidad.

La pobreza es algo muy extendido en Latinoamérica. Podría pensarse que las situaciones difíciles por las que la pobreza hace atravesar a las personas, serían una causa de que éstas buscaran un refugio espiritual en las iglesias y sectas protestantes. De hecho, el abandono social puede ser un catalizador para que una persona entre a un grupo protestante en busca de apoyo para su situación, pero esto no hace más que poner de manifiesto las causas anteriormente mencionadas. En realidad, las personas que pasan a un grupo protestante pueden pertenecer a todas las clases sociales, si bien la mayoría pertenecen a la clase social más desprotegida. Las personas de clase baja se polarizan más hacia los grupos pentecostales, mientras que las de clase media y alta hacia los grupos de la nueva era y el evangelio de la prosperidad.

Historia reciente

El fuerte crecimiento del protestantismo en Latinoamérica no es posible entenderlo, sin considerar los acontecimientos ocurridos en el sistema internacional y específicamente en cada país en particular. Posterior a la Segunda Guerra Mundial, comienza el periodo denominada “Guerra Fría”. Es durante este periodo en el cual tanto Estados Unidos como la Unión Soviética intentan influenciar el resto del mundo con sus respectivas ideologías. Por un lado estaban el liberalismo y capitalismo estadounidense y por el otro el socialismo marxista de la URSS. América Latina es tierra fértil y la cultura angloprotestante de Estados Unidos comienza a ser propagada en América Latina.

Desde la indepencia hasta nuestros días, es posible distinguir seis periodos del protestantismo en América Latina. El primero es un periodo de tanteos e iniciativas más o menos privadas del protestantismo. Se extiende desde los años de la independencia hasta 1860. Y es un grupo de hombres cultos y de gran capacidad intelectual quienes comienzan a difundir el protestantismo más tradicional (Anglicanismo, Luteranismo, Calvinismo, Prebiterianismo. etcétera). El segundo periodo señala la entrada y el establecimiento oficial de las principales iglesias protestantes en el suelo americano. Se extiende prácticamente hasta vísperas de la Primera Guerra Mundial. Es durante este periodo donde surge el pentecostalismo en Chile, con la escisión del la Iglesia Metodista Episcopal, fenómeno conocido como “el avivamiento de 1909”. Desde ese entonces el pentecostalismo se extiende al resto de América Latina, sin embargo su crecimiento no es significativo aún. El tercer periodo (1916-1938) podría calificarse de fuerzas, de planteamiento de problemas y fijación de objetivos. El cuarto periodo (1938-1960) puede llamarse de una sistemática y global difusión protestante en el continente sudamericano. Un quinto periodo (1960-1990) comprende el periodo de la guerra fría y el de más crecimiento de los protestantes en Latinoamérica. Huntington señala en su libro “El choque de las civilizaciones”, que el número de protestantes se incrementó, pasando de aproximadamente 7 millones en 1960 a unos 50 millones en 1990. Finalmente el último periodo desde 1990 hasta nuestros días está marcado por la caída de la URSS, lo que representa el fracaso del comunismo y socialismo. Es el fin de un proceso de bipolaridad en la configuración del sistema internacional. Hay un retorno a los regímenes democráticos, se configura la sobrevivencia del capitalismo, el individualismo y un continuo proceso de interdependencia en lo económico y mediante el avance tecnológico, también a través de los medios de comunicación. Es lo que se conoce como globalización. En medio de lo anterior, América Latina se está protestantizando paulatinamente.

Causas

Principalmente:

  • Desatención por parte de la jerarquía de la Iglesia de amplios sectores de la grey católica. La reducida cantidad de sacerdotes por número de fieles en Latinoamérica hace prácticamente imposible para los clérigos y obispos dar una atención personalizada a los fieles, como generalmente sucede en las iglesias o sectas protestantes.

Ver: Crisis de vocaciones

  • Falta de formación religiosa en amplios sectores de la grey católica. La mayoría de los bautizados católicos en Latinoamérica no tiene una mayor formación en el terreno religioso, más allá de la recibida para la recepción de los sacramentos: confirmación y primera comunión. Es de remarcar la ignorancia existente en el terreno bíblico.
  • Desaparición del catolicismo como una imposición de la sociedad. Hasta la década de los 1950, aunque hubiera libertad legal de creencia y culto, la sociedad era más conservadora e inclinada hacia el catolicismo: pasarse a un grupo protestante, divorciarse o vivir en unión libre era mal visto. Con la revolución cultural de 1960 (revolución sexual, movimiento hippie) y la globalización a partir de 1980 las sociedades en Latinoamérica han llegado a ser pluralistas: ya no se impone a nadie normas ni creencias rígidas. Esto ha hecho que muchos que en el pasado pertenecían a la Iglesia Católica sólo por tradición familiar y social se estén aventurando a conocer otras formas de espiritualidad.
  • También es menester tener en consideración el grave desprestigio en el que se encuentra la iglesia católica, lo cual unido al hecho de que ésta asume una posición irreal respecto de la sociedad, da una combinación muy negativa para su futuro. Un buen ejemplo de lo anterior es la postura de la iglesia católica en lo referente a familia, valores y sexualidad. Mientras el uso de condones y anticonceptivos es común y generalizado, el Papa y la jerarquía eclesiástica siguen condenando su uso y recomendando la abstención sexual como alternativa. Otro aspecto es el sexo prematrimonial, condenado por el Vaticano cuando en la vida real la casi totalidad de la gente lo practica abiertamente y sin tapujos. Si de familia hablamos, la iglesia católica se opone a que exista el divorcio, cuando la verdad es que la inmensa mayoría de la gente está a favor de que se regulen las separaciones de hecho.
  • La iglesia católica sigue autoengañándose con cifras irreales de supuestos miembros de su fe, que en la práctica no lo son. Para ello toman como referencia estadísticas autocomplacientes, que se elaboran sobre la base de cantidad de bautizados vivos existentes. Pero en la realidad, un gran porcentaje de esas personas, probablemente la mayoría, no son católicos practicantes y, muchos se han pasado a otras religiones. La jerarquía eclesial no logra asumir esta problemática y actúa como si toda esa gente de la que hablamos siguiera siendo católica.

Una causa parcial:

  • Pobreza. La pobreza es algo muy extendido en Latinoamérica. Podría pensarse que las situaciones difíciles por las que la pobreza hace atravesar a las personas sería una causa de que estas buscaran un refugio espiritual en las Iglesias y Sectas protestantes. De hecho, el abandono social puede ser un catalizador para que una persona entre a un grupo protestante en busca de apoyo para su situción, pero esto no hace más que poner de manifiesto las causas anteriormente mencionadas. En realidad, las personas que pasan a un grupo protestante pueden pertenecer a todas las clases sociales, si bien la mayoría pertenencen a la clase social desprotegida. Las personas de clase baja se polarizan más hacia los grupos pentecostales mientras que las de clase media y alta hacia los grupos de la nueva era y el evangelio de la prosperidad.

Reacción católica

La reacción católica frente a este fenómeno ha sido lenta y tal vez demasiado tardía. Una causa de eso podría ser una mala interpretación del documento del Concilio Vaticano II respecto del ecumenismo. El padre Flaviano Amatulli Valente señala en uno de sus libros que dicho documento, en que se apunta a promover el diálogo con las iglesias protestantes, está pensado respecto de la problemática europea, pero ignora la realidad latinoamericana.

Es conveniente hacer una distinción:

  • Iglesias Protestantes: Se refiere a las Iglesias Luteranas, Calvinistas, Anglicanas y Metodistas que surgieron a raíz de la reforma protestante en Europa. Son más serias en el plano social y teológico y están dispuestas a dialogar con la Iglesia Católica. Están presentes sobre todo en Europa.
  • Movimientos Protestantes: Surgen a partir de finales del siglo XIX y principios del XX en los Estados Unidos. En América Latina, hay un despertar por una búsqueda más intensa de Dios y una relación personal en la cual cada individuo puede tener un vínculo directo con Dios, sin necesitar intermediarios, doctrina conocida como “sacerdocio universal”. Hay un gran desplazamiento de católicos nominales a miembros activos en los movimientos protestantes, lo que algunos teóricos señalan que es fruto, de la lentitud de la iglesia cátolica en adaptarse a los aspectos técnicos de la vida urbana y su estructura, por lo que a veces es incapaz de responder a las necesidades psicológicas de la gente actual. Las iglesias protestantes satisfacen las necesidades básicas: calor humano, sanidad interior y una profunda experiencia espiritual. Más que un cambio de religión, es un verdadero renacer de muchas personas a un compromiso real.

Últimanente han surgido más movimientos y grupos católicos dispuestos a realizar apológetica de la fe católica y a atender a los sectores de la grey católica más susceptibles a la deserción.

El sacerdote Flaviano Amatulli ha indicado que una mayor participación de los laicos católicos en la vida de la Iglesia es indispensable para frenar la deserción, siendo positivos pero insuficientes las experiencias de comunidades católicas de fieles laicos: Renovación Carismática y Camino Neocatecumenal entre otras. Un aumento en el número de Diáconos permanentes y Laicos comprometidos de tiempo completo también sería positivo según dicho sacerdote.

La Diócesis de Chiapas ha hecho un experimento eclesial dando luz verde a la ordenación de un gran número de Diáconos Permanentes, pero ha entrado en conflicto con el Vaticano que les ha ordenado detener las ordenaciones diaconales. Esto se debe no solo a la novedad de la propuesta de una “Iglesia Diaconal” sino a la fuerte relación del Obispo de dicha diócesis con la teologías india y de la liberación, condenadas en repetidas veces por el Vaticano.

El mismo padre Amatulli en uno de sus escritos se distancia de la posición tomada por el obispo de Chiapas, diciendo que en tal diócesis se imponen a los grupos católicos ideologías de izquierda, lo cuál en lugar de frenar la deserción la incrementa; ya que los católicos abandonan la Iglesia Católica para buscar un “aire más limpio” en los grupos Protestantes, e incluso, en el Islam.

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http://es.wikipedia.org/wiki/Deserci%C3%B3n_de_los_cat%C3%B3licos_en_Latinoam%C3%A9rica

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