En el camino a Emaús


En el camino a Emaús

Revisado: 16-6-2012

Autor: Paulo Arieu

13 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?19 Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.21 Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro;23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.25 Entonces él les dijo: !!Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.28 Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos.29 Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.30 Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?33 Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos,34 que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan. (Lc. 24.13-35 RVR1960) 

12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. 13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. (Marcos 16:12-13 RVR1960)

A tres días del evento mas significativo en toda la historia de la humanidad, la ejecución del mesías judío, de profesión carpintero por el método mas cruel que se haya inventado, el de crucifixión, dos de sus discípulos caminaban desde Jerusalén, que había sido el epicentro de todos estos acontecimientos, rumbo a una pequeña aldea al noroeste, a unos 10,11 o 30 kms. de distancia (estos datos varían segun las fuentes consultadas) llamada Emaús.

No eran los principales ni de los mas conocidos discípulos del Señor, y solo se nos da el nombre de uno de ellos, que fue Cleofas. Si hubiesemos sido nosotros, seguramente nos hubiésemos revelado a los otros discípulos, Pedro o Juan, los “cabezas” de este grupo de discípulos, pero Dios no piensa como nosotros ni actúa como lo hacemos nosotros ni  considera como hechos de importancia aquellos que no lo son. Dios actúa de maneras sorprendentes para nosotros muchas veces. Lo que para nosotros quizás no sea importante para Dios si puede serlo. No es relativizar el pensamiento del Señor, sino comprender que El conoce todas las cosas y se preocupa por detalles de nuestras  vidas que a nosotros nos pueden sorprender. Quizás hasta asustar, pero no debemos temer sino confiar plenamente en El que sabe perfectamente todo lo que hace y porque lo hace.

Antes de su muerte, El les dijo a sus discípulos que

  • Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Jn 16:33 Reina-Valera 1960  RVR1960) 

Pero se ve que ellos no recordaban esta conversación.

Que no fueran “los cabezas del grupo”, es algo que se ve que no le preocupó al Señor quien se apareció de la nada, como un fantasma. El no tiene compromisos exclusivos con nadie. Esto me hace recorder cuando Jesus caminó sobre las aguas en dirección a una barca en la que otros de sus discípulos se encontraban, apareciendo también como un fantasma.

En aquella oportunidad,los discípulos tenían un día largo y fastidioso y Jesús los envió en la barca a otro pueblo. Era una noche oscura tormentosa y el viento sacudía las olas alrededor. En la mitad de la noche, pensaron que estaban viendo un fantasma cuando Jesús venía caminando hacia ellos sobre el agua! Jesús vio que ellos estaban asustados y les dijo que no tuviesen miedo. Cuando ellos estaban más asustados, El les dijo que se alegraran, que El estaba con ellos. Dios tiene que sacar la tormenta en nosotros antes que Él nos quite de las tormentas de la vida. (ver  Mateo 14:22-33)

En esta oportunidad, la biblia nos dice que los ojos de sus discípulos estaban velados. Esto impidió que lo reconocieran y Marcos que también relata este acontecimiento pero en pocas palabras, solo nos dice que Jesús se apareció en “otra forma”. Parecía un forastero, alguien que no era de la zona, y no lo conocieron.

Ellos estaban tristes, amargados, confundidos, sin su maestro, lider espiritual y amigo. No debemos confundirnos, el hecho de que no estuviesen convertidos (aun no habia venido el Espiritu Santo sobre ellos ->ver Jn.7:39), no significaba que no estuviesen totalmente comprometidos con Jesús, en una relación maestro – discípulos donde ellos habían dejado todo totalmente para seguirle. Por eso estaban tristes, amargados, desilusionados de la vida totalmente. Se habían entregado de cuerpo y alma a una causa que ahora parecía perdida (ver Lucas 14:25-33). Jesús había muerto crucificado, ellos lo habían visto morir y sabían donde había sido enterrado su cuerpo, pero ahora se encontraban sin rumbo claro y por eso estaban preocupados y discutían entre ellos acaloradamente tratando de entender que era lo que había pasado. Mas que ya comenzaban a correr noticias, tres días después de su muerte en Jerusalen, que Él había resucitado de entre los muertos. Una terrible confusión en sus pensamientos, no debían entender nada de todo lo que estaba pasando. Desde cuando los muertos  resucitan ? No se oye esto casi nunca, y a pesar de que Él se los había dicho que iba a suceder -> ver Marcos 10:32,no lo habían creído.  Pero he aquí, el Mesías Jesús ha resucitado de entre los muertos como Él lo prometió.

La palabra “mesías” (meshia) es hebrea y significa “ungido,” o sea impregnado por el Espíritu Santo. Una vez traducida al idioma griego, se escribió “Cristo.” En la antigüedad se denominaban ungidos los reyes, profetas y sumos sacerdotes, porque al consagrarlos sobre su cabeza se vertía el sagrado óleo, el símbolo de la gracia del Espíritu Santo, la cual recibían para poder realizar exitosamente su alto servicio. En calidad de nombre propio con la palabra “Mesías” los profetas se referían siempre a un determinado ser ungido, el Salvador del mundo…

  • 22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro;23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.25

Estaban tristes y Jesús lo sabía. Esto es lo importante. Por eso el se acercó a ellos en medio de sus dolencias emocionales, y aunque les reprochó su incredulidad, no les rechazó por eso ni se devolvió de hablar con ellos como El pudo haber hecho, dolido por que ni lo conocían ni recordaban sus enseñanzas, sino que El los consoló ahora explicándoles nuevamente todos los pasajes del Antiguo Testamento donde hablaban de El. En el v. 27, dice

  • 27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

La biblia tiene muchas referencias al respecto de la muerte del Señor Jesús. El profeta Isaías claramente describió con lujo de detalles, exactamente la  pasión del Señor.

Como vemos, los libros del Antiguo Testamento están saturados con profecías referentes al Mesías y a Su Reino de bienaventuranza. El objetivo de las antiguas profecías consistía en preparar a los judíos, y por medio de ellos a la humanidad entera para el advenimiento del Salvador del mundo, para que cuando Éste llegara, fuera reconocible y digno de confianza. Sin embargo, la tarea de los profetas no era fácil debido a varias razones. Primeramente, el Mesías no solamente debería ser un gran hombre, sino simultáneamente Dios, o sea, Dios-Hombre. Por lo tanto, los profetas tenían que revelar la naturaleza Divina del Mesías, pero formulando sus explicaciones de tal manera que no se diera motivo para el politeísmo, cuya tendencia tenían tanto los pueblos de la antigüedad, inclusive los hebreos.

Por otro lado, los profetas tenían que advertir que la tarea del Mesías no solamente consistiría en el mejoramiento de las condiciones exteriores de vida (tales como pudieran ser: la supresión de las enfermedades, la muerte, la pobreza, la desigualdad social, los crímenes, etc.). La meta de Su llegada al mundo ante todo residiría en Su auxilio a los seres humanos para que se liberen de los males interiores – el pecado y las pasiones; y para indicarles el camino hacia Dios. En efecto, el mal físico sólo es una consecuencia del mal moral, de la corrupción pecaminosa. Tampoco la herida podrá estar curada aplicando a la misma una piel sana: ante todo tendrá que eliminarse el pus. Por consiguiente, el Mesías tuvo que comenzar Su misión de salvación del género humano desarraigando el mal del alma humana. Sin este proceder ningunos cambios de vida podrían producir felicidad al hombre.

Pero el renacimiento espiritual es imposible sin la voluntaria y activa participación del propio hombre. De ahí se desprende la dificultad de la misión del Mesías: se precisa salvar al hombre con su propia participación (…)

Soberanía divina y responsabilidad humana van de la mano. Dios hace al hombre responsable de sus actos, pero Dios es Señor de la Humanidad y de la Historia. Que tremendo y complejo es este tema, cuantos debates acalorados ha producido, pero es así. Olvidarnos de alguno de estos aspectos o invalida la Gracia de Dios y hace a Dios mentiroso, un títere a voluntad de los humanos o se transforma en una “gracia barata”. El hombre cree en Cristo Jesús para alcanzar salvación, claro que si, pero es Dios quien hace la obra de redención en el interior de la persona para que este libre y responsablemente pueda ahora comprender, creer, y actuar en dirección a Dios conforme a Su voluntad.

Las profecías del Antiguo Testamento abarcan todo los aspectos de este largo complejo proceso físico-espiritual relacionado con el advenimiento del Mesías.

Naturalmente, no cualquier hombre de la época del Antiguo Testamento pudo elevarse hasta comprender con claridad la meta de la llegada del Mesías. Por eso Dios por medio de los profetas ponía de manifiesto a los hombres la personalidad del Mesías y la organización de Su Reino paso a paso para que ellos, al utilizar la experiencia de las generaciones anteriores pudieran alcanzar un nivel espiritual mas alto. El período de las profecías mesiánicas abarcan muchos años, partiendo de nuestros antecesores Adán y Eva y extendiéndose hasta la época próxima a la llegada del Señor Jesucristo al principio de nuestra era.

En los libros del Antiguo Testamento se pueden hallar varios centenares de profecías referentes al Mesías y a Su Reino de bienaventuranza. Están difundidos en casi todos esos libros, comenzando con el Pentateuco de Moisés y finalizando en los últimos profetas, Zacarías y Malaquías. Entre los que más escribieron sobre el Mesías están el profeta Moisés, el rey David y los profetas Isaías, Daniel y Zacarías (..)  Presentando estas profecías principalmente en orden cronológico, veremos cómo las mismas revelaban a los hebreos cada vez nuevos datos acerca del venidero Mesías, de Su naturaleza humana y divina, acerca de Su carácter, Su modo de actuar y otras particularidades de Su vida. A veces las profecías mesiánicas incluyen símbolos y alegorías…

Frecuentemente los profetas yuxtaponen en sus visiones dentro del cuadro, acontecimientos que distan entre sí varios siglos y hasta miles de años. El lector de los escritos proféticos debe acostumbrarse a mirar los sucesos dentro de una perspectiva de muchos siglos, la cual enseña simultáneamente el principio, la parte media y el fin de un proceso espiritual largo y complicado.

Leemos en Isaías 53, como fue profetizada con exactitud su muerte. Lo podemos leer en la Nueva Versión Internacional (NVI)

  • 53 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del Señor? 2 Creció en su presencia como vástago tierno, como raíz de tierra seca. No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable. 3 Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo;  fue despreciado, y no lo estimamos.4 Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades  y soportó nuestros dolores,   pero nosotros lo consideramos herido,  golpeado por Dios, y humillado. 5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones,  y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra *paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. 6 Todos andábamos perdidos, como ovejas;  cada uno seguía su propio *camino, pero el Señor hizo recaer sobre él   la iniquidad de todos nosotros. 7 Maltratado y humillado,   ni siquiera abrió su boca; como cordero, fue llevado al matadero;  como oveja, enmudeció ante su trasquilador;  y ni siquiera abrió su boca. 8 Después de aprehenderlo y juzgarlo, le dieron muerte;  nadie se preocupó de su descendencia.    Fue arrancado de la tierra de los vivientes, y golpeado por la transgresión de mi pueblo. 9 Se le asignó un sepulcro con los malvados, y murió entre los malhechores,   aunque nunca cometió violencia alguna, ni hubo engaño en su boca.10 Pero el Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir, y como él ofreció su vida en expiación,   verá su descendencia y prolongará sus días,  y llevará a cabo la voluntad del Señor. 11 Después de su sufrimiento, verá la luz y quedará satisfecho;    por su *conocimiento  mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con las iniquidades de ellos. 12 Por lo tanto, le daré un puesto entre los grandes, y repartirá el botín con los fuertes,  porque derramó su vida hasta la muerte, y fue contado entre los transgresores.   Cargó con el pecado de muchos, e intercedió por los pecadores.

Los tres siguieron juntos caminando entretenidamente,conversando de lo sucedido y Jesús explicandoles nuevamente lo que ellos ya debían saber. Llegaron a la Aldea de Emaús y el permaneció con ellos, compartieron los alimentos y les abrió los ojos para que le pudieran reconocer; y misteriosamente volvió a desaparecer una vez mas. Y ellos recordaban como les ardía el corazón cuando les explicaba las escrituras. Vemos que no la entendían. Jesús la conocía de memoria. Ellos no. Además también leemos que su alcance de la obra de Jesús en la cruz se limitaba a Israel. Tampoco habían entendido que El era el Salvador de la humanidad, lo que si mas tarde entendería perfectamente el apostol Pablo cuando Dios le revele el misterio de la iglesia (ver Efesios 5:28-32 Nueva Versión Internacional)

  • 33 Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos,34 que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan. (Lc. 24.33-35 RVR1960) 

Luego de conversar sobre lo sucedido en el camino, Cleofás y el otro discípulo deciden volver a Jerusalén a hablar sobre todo que ellos estuvieron viviendo con Jesús, con el resto de los discipulos, seguramente para que todos juntos pudieran comprender mejor sobre todo esto que estaba pasando, y ellos un poco sorprendidos,y también felices por verlo al Señor ahora vivo nuevamente.

Al llegar ellos, los ánimos estaban muy alborotados, los once discípulos estaban reunidos con otros testigos mas de la resurreción del Señor, que comentaban también la experiencia de Pedro con la tumba de Jesús vacia (ver Jn.20:1-8).

El hecho de la resurrección literal de Cristo no brota de la historia hermosa de su vida, sino que la historia hermosa de su vida brota del hecho de la resurrección. El escéptico francés, Renán, dijo: “Ustedes, los cristianos, viven en la fragancia de una tumba vacía.” Este hecho era el tema dominante de la predicación apostólica. Hace falta conocer a fondo la realidad y el significado del hecho de la resurrección para todo aquel que aspira proclamar el evangelio glorioso de Cristo.

Y otra vez mas el Señor se les apareció, pero ellos dudaban aun creyendo que podia ser una especie de fantasma o algo asi medio raro. Jesús,comprendiendo sus temores y sus dudas,les mostró su cuerpo lastimado por la cruz, para que se calmaran,no tuvieran mas miedo y creyeran que era Él verdaderamente. Y les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras. Conocer la Palabra de Dios nunca fue fácil,ni para ellos ni para nosotros. Se necesita la ayuda divina para entenderlas, estudiarlas y poder comunicarlas de un modo eficaz.

Asi vemos como la resurrección de Jesucristo se transforma en el evento mas importante de la fe cristiana. Su sola muerte no alcanza para que las personas crean en El, sino que era necesario que Él resucitara de entre los muertos, venciendo así el poder del pecado, la muerte enemiga de la humanidad y el diablo junto a los poderes demoníacos.

Como bien dijo Pablo, si Cristo no resucitó, vana es toda nuesta fe, no tiene sentido, no hay perdón de pecados sin su resurrección,no hay vida eterna,no hay nada.Este es el mensaje central del evangelio y esta es nuestra satisfacción, Su Resurrección, el nucleo de nuestra fe.

Alli donde nos encontremos, en la escuela, en la casa,en la fábrica, o en la oficina, Dios nos sale al encuentro como lo hizo a sus discípulos y nos invita a creer en Jesós, quien murió y resucitó. En esta hora donde el fuerte escepticismo que hay en las mentes, rechaza la oferta del Salvador, sigamos creyendo de todo corazón que El Resucitó y que para Dios no hay nada imposible, si Dios tiene propositos con las personas, Él obrará de manera que estos acepten gozosamente que El Resucitó y tengan una relación de comunion íntima con Jesós resucitado.

Fuentes bibliograficas


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