CONFIANZA TOTAL EN CRISTO


CONFIANZA TOTAL EN CRISTO

by David Wilkerson

Cuando hablo de confianza total en Cristo, me refiero no sólo confianza en Su poder para salvarnos, sino a la confianza en Su poder para guardarnos. Debemos confiar en que Su Espíritu hará nuestra vida conforme a la Suya, esto es, nos guardará en Cristo.

Hubo un tiempo en que eras extraño, estabas separado de Dios, haciendo malas obras. Entonces, ¿Qué buena obra hiciste para arreglar las cosas con Él? ¡Ninguna! Nadie jamás ha sido capaz de ser santo. Antes, somos llevados a la santidad de Cristo únicamente por la fe, aceptando lo que la Palabra de Dios dice: “Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pe. 1:16).

Sí, Él quiere que tu caminar práctico y diario esté a la altura de tu caminar de fe. Pero el hecho es que tenemos que creer en Él incluso para eso. Debemos confiar en Su promesa de darnos el Espíritu Santo y Él nos conformará a la semejanza de Cristo en nuestro caminar diario.

  • “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe”. (Col. 1:21-23).

“Si …permanecéis …en la fe”. Por favor ten en cuenta que Jesús está diciendo: “Solamente sigue confiando en Mí, viviendo por la fe, y yo te presentaré limpio e impecable, santo ante el Padre” Esa es la obra santificadora del Espíritu Santo. Ningún cristiano es más santo que otro, porque no hay grados de santidad, sólo grados de madurez en Cristo. Tú puedes ser un bebé cristiano y aún así ser absolutamente santo en Jesús. Todos somos medidos por un estándar: la santidad de Cristo. Si estamos en Cristo, Su santidad es nuestra en igual medida.

Nunca más debes volver a mirar a otro líder cristiano o miembro de la iglesia y decir: “Oh, me gustaría ser tan santo como él es”. Puede que no tengas la vida de oración de esa persona, puede que cometas más errores que ella, pero esa persona no es más aceptada por el Padre que tú. ¡No debes compararte con nadie, porque nadie es más amado ante los ojos del Padre que tú!

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El crimen de Jesús el Galileo


El crimen de Jesús el Galileo

Autor: Paulo Arieu

Introducción

Dentro de pocos días, será celebrado en nuestros países latinos “semana santa”. Muchas ceremonias religiosas se harán en recuerdo de su muerte dolorosa en la cruz y su posterior resurrección. Recuerdo en mi adolecencia, haber realizado el viacrucis en alguna oportundidad alrededor de la plaza de mi ciudad, asi como ir especialmente ese domingo con mi madre a la misa llevando en nuestras manos algún ramo de olivo silvestre para que sea bendecido y asi ponerlo en la cabecera del crucifijo de la pieza de mis padres.

Cuantas ceremonias cargadas de simbolismo cristológico, pero vacías de la “sustancia” redentora y santificadora de nuestro Señor.

El juicio de Jesús

Jesús de Nazaret pasó por el juicio judío y el romano, fue azotado y sentenciado a muerte por crucifixión. La flagelación produjo laceraciones en forma de rayas y considerable pérdida de sangre, y probablemente contribuyó al shock hipovolémico, como se evidencia por el hecho de que Jesús estaba demasiado débil para cargar la cruz (patíbulum) hasta el Gólgota. En el lugar de la crucifixión, sus muñecas fueron clavadas al patíbulum, y, luego que el patíbulum fuera alzado hasta el poste (estípite), sus pies fueron clavados al estípite.

El mayor efecto patológico de la crucifixión era la interferencia con la respiración. Así la muerte resultaba básicamente de shock hipo-volémico y asfixia. La muerte de Jesús fue asegurada por una punzada de lanza en su costado. La interpretación médica moderna del evento histórico indica que Jesús estaba muerto cuando fue bajado de la cruz.

El sufrimiento redentor de Jesús

Jesús vivió, sufrió y murió para redimirnos. El se hizo “Varón de dolores”(Is.53:3) [0] para que nosotros fuésemos hechos participantes del gozo eterno. Dios permitió que su Hijo amado, lleno de gracia y de verdad, viniese de un mundo de indescriptible gloria, a un mundo corrompido y manchado por el pecado, oscurecido con la sombra de la muerte y la maldición. Permitió que dejase el seno de su amor, la adoración de los ángeles, para sufrir vergüenza, insulto, humillación, odio y muerte. “El castigo de nuestra paz cayó sobre él, y por sus llagas nosotros sanamos” (Is. 53:5).

¡Miradlo en el desierto, en el Getsemaní, sobre la cruz! El Hijo inmaculado de Dios tomó sobre sí la carga del pecado. El que había sido uno con Dios, sintió en su alma la terrible separación que hace el pecado entre Dios y el hombre. Esto arrancó de sus labios el angustioso clamor: “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿por qué me has desamparado?” (Mat. 27: 46).

La carga del pecado, el conocimiento de su terrible enormidad y de la separación que causa entre el alma y Dios, quebrantó el corazón del Hijo de Dios. Pero este gran sacrificio no fue hecho a fin de crear amor en el corazón del Padre para con el hombre, ni para moverlo a salvar. ¡No, no! “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito” (Jn. 3:16). No es que el Padre nos ame por causa de la gran propiciación, sino que proveyó la propiciación porque nos ama. Cristo fue el medio por el cual él pudo derramar su amor infinito sobre un mundo caído. “Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo mismo al mundo” (2 Cor. 5:19). Dios sufrió con su Hijo. En la agonía del Getsemaní, en la muerte del Calvario, el corazón del Amor Infinito pagó el precio de nuestra redención.

Jesús decía:

  • “Por esto el Padre me ama, por cuanto yo pongo mi vida para volverla a tomar” (Jn. 10:17).

Es decir:

“De tal manera os amaba mi Padre, que aún me ama más porque he dado mi vida para redimiros. Por haberme hecho vuestro Sustituto y Fianza, por haber entregado mi vida y tomado vuestras responsabilidades, vuestras transgresiones, soy más caro a mi Padre; por mi sacrificio, Dios puede ser justo y, sin embargo, el justificador del que cree en Jesús”. [1]

La escena del crimen

El tema de la investigación está sustentado en la necesidad de presentar un estudio sobre la escena del crimen en el proceso de investigación de los hechos punibles y los niveles de aplicabilidad de las formas investigativas en el proceso penal. En el mismo se refieren los aspectos generales de la investigación se impone describir las normas esenciales que buscan describir la importancia de la escena del crimen de Jesucristo en Jerusalén. Resulta de vital importancia poder referir la escena del crimen, ya que es muy común que en los crímenes violentos sean encontradas muestras biológicas de la persona de la cual provienen.

Justificamos la importancia del tema, en la necesidad de que el mismo pueda ser fuente importante del proceso investigativo de los hechos criminales que se suscitan y las formalidades de investigación. Cual es la importancia de la escena del crimen como base de la investigación del hecho y las circunstancia que rodean el crimen, se impone establecer cuales son los fundamentos de la escena del crimen en la investigación, y en que medida constituye la escena del crimen en la investigación del hecho. Como objetivo se busca analizar la importancia de la escena del crimen en la investigación criminal, además de analizar las fuentes y normas que rigen la escena del crimen en el proceso de la investigación y describir las normas jurídicas que rigen la protección de la escena del crimen en la investigación del hecho.

Como los judíos no querían que los cuerpos permanecieran en la cruz después del atardecer, el comienzo del día de reposo, pidieron a Poncio Pilato que adelantara la muerte de los tres crucificados. Los soldados quebraron las piernas de los dos ladrones, pero cuando se acercaron a Jesús y vieron que ya estaba muerto, no le partieron las piernas. En lugar de esto, uno de los soldados le atravesó el costado, probablemente con una lanza de infantería, lo cual produjo un flujo repentino de sangre y agua. Más tarde, ese mismo día, el cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y colocado en una tumba.

Su muerte sopresiva

La muerte de Jesús luego de solo tres a seis horas en la cruz sorprendió hasta Poncio Pilato. El hecho de que Jesús clamara a gran voz y luego inclinara la cabeza y muriera sugiere la posibilidad de un evento catastrófico terminal. Una explicación popular es que Jesús murió de ruptura cardíaca. En el escenario de la flagelación y la crucifixión, con estados asociados de hipovolemia, hipoxemia y un estado coagulable alterado, se habrían formado vegetaciones trombótica no infectivas en la válvula aórtica o mitral. Estas podrían haberse filtrado por la circulación coronaria, produciendo así una aguda infarción transmural del miocardio. Aunque poco común, podría haber ocurrido una ruptura de la pared libre ventricular en las primeras horas luego de la infarción.

Sin embargo, hay otra explicación más probable. La muerte de Jesús pudo haberse precipitado sencillamente por su estado de agotamiento y por la severidad de la flagelación, con su consecuente pérdida de sangre y estado preshock. El hecho de que El no pudo cargar su patíbulum apoya esta interpretación. La causa real de la muerte de Jesús, así como la de otras víctimas de crucifixión, pudo haber sido multifactorial y relacionada primariamente a shock hipovolémico, asfixia por agotamiento, y agudo paro cardíaco. Una arritmia cardíaca fatal pudo haber sido la causa del evento catastrófico terminal.

Por tanto, no se puede dejar por sentado si Jesús murió de ruptura cardíaca o falla cardiorespiratoria. Sin embargo, el hecho a resaltar no es cómo El murió, sino si murió. Esta claro que el peso de las evidencias históricas y médicas indican que Jesús estaba muerto antes de producirle la herida en su costado, y soporta el punto de vista tradicional que la lanza clavada entre sus costillas derechas, perforó no solo el pulmón derecho sino también el pericardio y el corazón, asegurando así su muerte. Por consiguiente, las interpretaciones basadas en la suposición de que Jesús no murió en la cruz parecen estar en contraposición con los conocimientos médicos modernos.

“Dos Preguntas Sobre la Crucifixión” es el título de un fascinante artículo en la edición de abril de 1989 del “Bible Review” [“Revisión Bíblica”]. El mismo tiene dos subtítulos subyacentes: “¿La Víctima Muere de Asfixia?”, Y “¿Las Manos con los Clavos Sostendrían el Peso del Cuerpo?”En el mismo, el autor desacredita la teoría anterior de la crucifixión como fue formulada por A. A. LeBec en el 1925 la que se le dio amplia publicidad por el Dr. Pierre Barbet desde el 1953 en adelante, la que dice qué:

(1) Jesús murió de asfixia debido a ser incapaz de alzarse para respirar, y (2) que los clavos de sus manos realmente fueron a través de sus muñecas (asumiendo que las palmas de las manos no podían sostener el peso del cuerpo). Al parecer ahora la evidencia no apoya ésta teoría de Barbet.

La investigación médica para este proyecto fue hecha por Frederick T. Zugibe, quien es asesor asociado y profesor de patología en la Universidad de Columbia del Colegio de Médicos y Cirujanos, así como autor del The Cross and the Shroud–A Medical Examiner Investigates the Crucifixion [“La Cruz y el Sudario–Un Examinador Médico Investiga la Crucifixión”].

Zugibe demuestra muy concluyentemente que:

(1) Jesús no murió de asfixia, sino de un choque de postración nerviosa tresnal y trauma. Adicionalmente, un hombre fijado con los brazos extendidos sobre su cabeza (como la Watchtower lo pinta) se sofocaría en minutos, mientras que un hombre con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 60 a 70 grados (como en una cruz) podría vivir durante horas sin sofocarse. (2) Hay dos lugares en la PALMA de cada MANO que permitiría un clavo penetrar y cargar el peso completo del cuerpo de hasta sobre cientos de libras, haciendo innecesaria la “teoría de la muñeca” y las explicaciones de cómo los brazos de Cristo fueron fijados en la cruz. [2]

Así realizaron los débiles hombres sus consejos y sus planes. Poco comprendían estos homicidas la inutilidad de sus esfuerzos. Pero por su acción, Dios fue glorificado. Los mismos esfuerzos hechos para impedir la resurrección de Cristo resultan los argumentos más convincentes para probarla. Cuanto mayor fuese el número de soldados colocados en derredor de la tumba, tanto más categórico sería el testimonio de que había resucitado.

Consideración sagrada de la vida humana

En la jurisprudencia hebrea no se ahorraba esfuerzo alguno para preservar y proteger la vida humana, dada su pertenencia a Dios. La Mishna declara que

“el sanedrín que condena a hombres a la muerte con la frecuencia de un caso cada siete años, es un matadero” (Chandler).

El Dr. R. Eliécer, citando a Greenleaf, afirmó que

“el sanedrín merece ese calificativo cuando pronuncia una sentencia de ese tipo cada siete años”.

Benny señaló la máxima judía de que

“el sanedrín tenía que salvar vidas, y no destruirlas” (Chandler).

Estas eran otras máximas recogidas en la Mishna:

“La vida del hombre pertenece a Dios, y solamente de acuerdo con la ley de Dios es posible disponer de ella”. “Quien preserva una vida digna es tan meritorio como si hubiera preservado al mundo”.

A fin de garantizar la justicia al acusado, la argumentación había de iniciarse a favor de él. No se permitía ningún dicho en su contra, hasta que al menos uno de los jueces hubiera hablado en favor de él. En caso de un proceso capital que se resolviera de forma condenatoria, no se podía pronunciar sentencia sino hasta la tarde del segundo día. Después de la primera condenación, los jueces abandonaban la estancia de la roca esculpida y se reunían en grupos de cinco o seis para comentar el caso. Posteriormente se iban a casa de dos en dos, brazo con brazo, en procura aún de argumentos en favor del acusado.

Después de la puesta del sol se buscaban unos a otros para considerar una vez más el caso, y para orar en procura de la guía divina. El día siguiente había de ser de ayuno y oración; no se debía comer hasta tanto el caso hubiera quedado decidido. Tras el sacrificio de la mañana los jueces se volvían a reunir y examinaban detalladamente la evidencia.

Se permitía que los jueces cambiaran su voto en favor del acusado, pero nunca en su contra. El sanedrín deliberaba todo el día hasta casi la puesta del sol, momento en el que se tomaba por fin el voto. Si una vez más se declaraba culpable al acusado, los testigos lo conducían a la ejecución mientras que el sanedrín permanecía en sesión.

Un hombre que llevaba una bandera roja se situaba a la puerta del recinto, y otro montado a caballo seguía a la procesión, llevando también una bandera roja. Este último proclamaba ante la atenta multitud que si alguien conocía alguna evidencia a favor del prisionero debía venir y declararla. Si alguien aportaba alguna nueva evidencia, se detenía la procesión y se hacía ondear la bandera para anunciar a la guardia situada junto a las puertas del recinto que el prisionero era conducido de nuevo al sanedrín para ser sometido a un nuevo proceso. Por otra parte, si mientras se llevaba al prisionero al lugar de la ejecución una persona acudía al lugar de reunión del sanedrín con nueva evidencia favorable al acusado, el hombre apostado a la puerta del recinto hacía ondear su bandera roja haciendo que la procesión se detuviera, y los testigos traían de regreso al prisionero para una nueva audiencia.

Fue un tribunal con máximas tan maravillosas, y con reglas previstas para que fuera imposible una condena equivocada, ante el que Jesús, el Inocente, fue injustamente juzgado y condenado a muerte. Lo fue para que nosotros que no merecemos otra cosa que la muerte, podamos ser justificados y recibamos la vida eterna. “Cristo fue tratado como nosotros merecemos a fin de que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por nuestros pecados, en los que no había participado, a fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por su justicia, en la cual no habíamos participado. Él sufrió la muerte nuestra, a fin de que pudiésemos recibir la vida suya. ‘Por su llaga fuimos nosotros curados’” [3]

Los judíos tenían gran estima por los profetas muertos, los judíos eran muy celosos en hermosear sus tumbas; pero no aprovechaban sus enseñanzas, ni prestaban atención a sus reprensiones. En los días de Cristo, se manifestaba consideración supersticiosa hacia los lugares de descanso de los muertos, y se prodigaban grandes sumas de dinero para adornarlos. A la vista de Dios, esto era idolatría. En su indebida consideración por los muertos, los hombres demostraban que no amaban a Dios sobre todas las cosas ni a su prójimo como a sí mismos. La misma idolatría que se lleva a grados extremos hoy con panteones sumamente onerosos de los ricos fallecidos.

Muchos estaban dispuestos a llamarle Señor cuando realizaba milagros y después que hubo resucitado de la tumba; pero mientras pendía moribundo de la cruz, nadie le reconoció sino el ladrón arrepentido que se salvó a la undécima hora.

Conclución

Centenares de años antes de la muerte de Cristo, el Espíritu Santo había declarado por el salmista: “¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová, y contra su ungido…. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.”(Sal.2:1-3,4).

Las armas y los guardias romanos fueron impotentes para retener al Señor de la vida en la tumba. Se acercaba la hora de su resurrección. Resucitó, el Señor!!!

La muerte de Cristo en la cruz, tiene significado alguno para su vida? Realizará ud. las ceremonias de estos dias tan especiales sin meditar realmente en el verdadero significado de la muerte de Jesús en la cruz y en el poder de su resurrección?

Dios le bendiga.

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[0] http://elteologillo.wordpress.com/2013/02/27/sufrimiento-de…ervo-de-jehova/

[1] Elena G. de White, “EL CAMINO A CRISTO”, Ministerio Evangelio Eterno

[2] Hace años, LeBec y Barbet concluyeron que una persona colgada por sus brazos sobre la cabeza se sofocaría en cuestión de minutos, debido a la incapacidad de los pulmones de expandirse y contraerse en tal posición. Adicionalmente, el radiólogo austriaco, Hermann Moedder, experimentando con estudiantes de medicina en los años 40, colgándoles por sus muñecas con las manos directamente sobre sus cabezas.  En los primeros minutos, los estudiantes se pusieron pálidos, su capacidad pulmonar se redujo de 5.2 a 1.5 litros, les bajó la presión arterial y el pulso les aumentó. Moedder concluyó que la incapacidad para respirar ocurriría aproximadamente en unos seis minutos si no se les permitía ubicarse de pies y descansar.  Lo mismo aplicaría en el caso de Cristo, SI a él lo hubiese sido fijado en un madero como lo pinta la Watchtower, colgado de las manos directamente sobre su cabeza.

Él se hubiese sofocado en cuestión de minutos. No obstante, Zugibe, descubrió que si los estudiantes eran colgados con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 60 a 70 grados, ellos no tendrían ningún problema respirando durante muchas horas.  Siendo que Luc. 23:44 y Mat. 27:45-46, muestra que Cristo estuvo en la cruz durante aproximadamente tres horas, la evidencia apunta nuevamente a una muerte en una cruz tradicional.Zugibe llevó a cabo sus experimentos usando varios voluntarios que estaban dispuestos a probar colgarse de una cruz con varias variaciones, a ninguno se le requería mutilarse su carne o recibir daño corporal. Se usaron guantes de cuero especiales para atarles las manos a la cruz.

Para demostrar que un clavo a través de la mano podía sostener varios cientos de libras, Zugibe, en otro experimento, utilizó brazos de cadáveres frescos, clavándolos en la palma de las manos en dos lugares distintos y suspendiendo pesas de los brazos (¡un experimento bastante morboso, por decir lo mínimo!).¿Si Jesús no murió de asfixia, entonces cuál fue su causa de muerte? Repasemos los eventos del día que Cristo murió.Primero, Jesús experimentó pérdida en el volumen de su sangre de parte de ambos, transpiración y el sudar la sangre, debido a su angustia mental. Después de ser arrestado, él fue azotado con un látigo de cuero que tenía pedazos de metal o astillas de huesos en los extremos.

Según las puntas penetraron la piel traumatizaron los nervios, los músculos y su epidermis. Le sobrevendría entonces el estremecerse con agotamiento, sudar severamente, y las convulsiones. Mucho del fluido corporal  se perdería. Incluso antes de subirlo a la cruz, Jesús ya pudo haber entrado en un estado de choque de postración nerviosa tresnal, por haber sido azotado, la irritación de los nervios y del cuero cabelludo debido a la corona de espinas, y el ser  golpeado por tiempo prolongado en diferentes ocasiones.Finalmente, a él se le clavó en la cruz con clavos de hierro enormes, que eran cuadrados a través de ambas manos, así como sus pies.

El daño a los nervios le trajo un dolor increíble, agregándole un choque de postración nerviosa y pérdida de agua. Por un período de más de tres horas, cada movimiento ligero le habría traído un dolor insoportable. La muerte sería el resultado de un choque extremo de postración nerviosa debido a una combinación de agotamiento, dolor y pérdida de sangre. El área entre el “Grande” y “Semilunar” y entre el “Trapezoide” y “Grande” puede sostener varios cientos de libras cuando una clavo se introduce en este lugar preciso.

[3]  El Deseado de todas las gentes, p. 16 y 17, cit en http://www.libros1888.com/09_Behold.htm

 

La idolatría al “Jesús Varón de Dolores”


La idolatría al “Jesús Varón de Dolores”

Autor: Paulo Arieu

CRISTO~1Cristo muerto sostenido por un ángel (Wikipedia)

La idolatría a Jesús como “Varón de Dolores”, hunde sus raíces en la Edad Media centroeuropea. La alegoría de Jesús presentado según la descripción del profeta Isaías del Siervo de Yahvé, comienza hacia el siglo XIII en Alemania, tomando como referencia un texto de San Agustín que habla de Jesús en el lagar, haciendo el símil entre la sangre de Cristo y el vino de la Eucaristía.

También la propagación de la conocida Misa de San Gregorio, con Cristo mostrando las heridas y atributos de la Pasión, dará lugar a la aparición de la iconografía de Cristo como Varón de Dolores. A fines de la Edad Media queda fijada la iconografía: Cristo se nos muestra con las heridas de la Pasión, vivo y rodeado de ángeles que pueden portar atributos pasionales y o reales; es el caso de las imágenes en terracota del Museo de Bellas Artes y de la Capilla de la Virgen de los Reyes de Sevilla.

Durante la Contrarreforma, la idea de mostrar a Jesús que da la vida por los hombres, el valor de su sacrificio y la necesidad de obras para la salvación de sus seguidores, nos presentará un tema más complicado: Jesús vivo, coronado de espinas con las heridas de los azotes, las llagas de pies, manos y costado, porta el atributo principal de toda la Pasión, la Cruz, patíbulo y trono desde el que reina.

La imagen lleva su mano derecha al corazón que parece apretar y mira a quien le mira, un gesto de que todo su sacrificio se hace por el hombre (Mirad y ved si hay dolor comparable al mío). A sus pies aparece el cráneo de Adán, ya que según la leyenda dorada, en el Monte Calvario estaba enterrado el primer hombre al que la sangre de Cristo redime y por medio de él a toda la humanidad descendiente.

También aparece la serpiente presentada generalmente como dragón, que acosa el talón de Cristo según el texto del Génesis. Siguiendo esta iconografía, se extiende esta devoción en todo el período barroco siendo numerosas sus representaciones, que cuentan con gran devoción aún en la actualidad, como es el caso del Cristo de la Orden Tercera en Madrid (San Francisco el Grande), Cristo de la Victoria de Serradilla (Cáceres), y Cristo de los Dolores de Tacoronte (Tenerife), entre otros; en Sevilla el más representativo es el titular del Hospital del Pozo Santo, Obra atribuida a Roldán.

Cristo Varón de Dolores

El tema teológico del Cristo que asume la personalidad del Siervo de Yavéh de los cuatro cánticos del profeta Isaías es tan antiguo como el propio origen del Cristianismo, puesto que Jesús anunciará su pasión utilizando, palabra por palabra, los términos que caracterizaban el sacrificio expiatorio del Siervo de Dios: viene para “servir”, “da su vida“, muere “como rescate” para provecho de la multitud (Mar. 10:45- ; Luc. 22:37; Is. 53:10-.).

También Jesús hace suya la misión del Siervo: señor manso, humilde de corazón (Mt. 11, 29) que anuncia la salvación a los pobres (Luc. 4:18-), está en medio de sus discípulos “como el que sirve” (Luc. 22:27) y va hasta el extremo de las exigencias del amor en que se inspira este servicio (Jn. 13,1; 15, 13) dando su vida por la redención de la multitud de los pecadores (Mar. 10, 43-; Mat. 20, 26 ss.).

La predicación apostólica aplicó a Jesús el título del Siervo para anunciar el misterio de su muerte (Hch. 3:1-3; 18:4, 27-.), fuente de bendición y luz para las naciones (Hch. 3:25 s.;26:23). Jesús Cordero inmolado injustamente como Siervo del profeta Isaías (Hch. 8:32), salvó a sus ovejas descarriadas, las llagas de su cuerpo curaron las almas de los pecadores (1 Pe. 2:21-25).

Características del Varón de Dolores en Isaías

El término “Varón de Dolores” procede de la traducción latina de la Biblia realizada por San Jerónimo donde se traduce “hombre” por “varón”. Este Varón, que recuerda al varón primigenio, al otro Adán, conoce según el profeta Isaías el sufrimiento bajo sus formas más tremendas, más escandalosas. Ejerció sobre él todos sus estragos, lo desfiguró, hasta el punto de no provocar ya ni siquiera compasión, sino horror y desprecio (Is. 52:14-, 53:3); no es en él un accidente, un momento trágico, sino su existencia cotidiana y su signo distintivo: “hombre de dolores” (53:3); parece no poder explicarse sino por una falta monstruosa y por un castigo ejemplar del Dios Santo (53:4). En realidad hay falta, y de proporciones increíbles; pero no precisamente en él: en nosotros, en todos nosotros (53:6). Él es inocente, lo cual es el colmo del escándalo.

Ahora bien, ahí está precisamente el misterio, “el logro del designio de Dios” (53:10). Inocente, “intercede por los pecadores” (53:12), ofreciendo a Dios no solo la súplica del corazón , sino “su propia vida en expiación” (53:10) dejándose confundir entre los pecadores (53:12) para tomar sobre sí sus faltas. De este modo el escándalo supremo se convierte en la maravilla inaudita, en la “revelación del brazo de Yavéh” (53:1). Todo el sufrimiento y todo el pecado del mundo se ha concentrado en él. Y por haber él cargado con ellos en la obediencia, obtiene para todos la paz y la curación (53, 5) el fin de nuestros sufrimientos.

Jesús “Varón de Dolores” en el Nuevo Testamento

Jesús el hombre de dolores, en el que se encarna la misteriosa figura del siervo doliente, se muestra sensible a todo dolor humano; no puede ser testigo de un sufrimiento sin quedar profundamente conmovido, con una misericordia divina (Mat. 9:36; 14:14; 15:32). Las curaciones y las resurrecciones son signos de su misión mesiánica (Mat. 11:4; cf. Luc. 4:18 s.), preludios de la victoria definitiva. En los milagros realizados por los doce ve Jesús la derrota de Satán (Lc. 10:18). Cumple la profecía del Siervo “cargado con nuestras enfermedades” (Is. 53:4) curándolas todas (Mat. 8:12).

Sin embargo, Jesús no suprime en el mundo ni la muerte, que él ha venido, no obstante a “reducir a impotencia” (Heb. 3:14) ni el sufrimiento. Si bien se niega a establecer un nexo sistemático entre la enfermedad o el accidente y el pecado (Lc. 13:2-.:Jn. 9:3), deja, sin embargo que la maldición del Edén produzca sus frutos. Es que Él es capaz de cambiarlas en gozo.

La tradición cristiana ha visto en Cristo al “hombre de dolores” al “cordero verdadero” y su misión redentora se describe ampliamente en la catequesis bautismal que está implícita en la 1 Pedro, a la que hacen eco los escritos Joánicos y la Carta a los Hebreos. Frente al escándalo de la muerte ignominiosa de Jesús, la fe pascual busca en los Sagradas Escrituras el sentido que pueda tener Jesús, durante su vida terrestre, había interpretado, en forma velada, su suerte, valiéndose de la profecía del Siervo doliente y exaltado. La Iglesia primitiva da a su Señor el título de Siervo (Hch. 3:26; 4:25-30) y expresa el sentido de los acontecimientos pasados con palabras de Isaías (52:13- 53:12) “Jesús ha sido exaltado” (Hch. 2:33; 5:31), “Glorificado” (3:13). Otras apelaciones de sentido análogo al que asumió el título de Siervo es el de Justo Sufriente (Hch. 3:14).

Conclución

Lo más impactante es que la misma Biblia que usa el catolicismo en muchos países latinos (‘Dios Habla Hoy’) dice que estas personas que veneran ídolos son: “ciegos y estúpidos”. “Ninguno de los que hacen ídolos vale nada y para nada sirven los ídolos que ellos tanto estiman. Los que les dan culto son “ciegos y estúpidos” y por eso quedarán en ridículo! …Los que fabrican ídolos son simples hombres. Si todos juntos se presentaran a juicio, quedarían humillados y llenos de terror”. (Is. 44:9-11).
 
Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, lamentablemente.
 
Dios lo bendiga

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Fuentes

Jesús te comprende.


Jesús te comprende.

  • “…[JESÚS] ENFRENTÓ TODAS Y CADA UNA DE LAS PRUEBAS QUE ENFRENTAMOS NOSOTROS…” (Heb. 4:15 NTV)

El Señor entiende por lo que estás pasando hoy, porque Él también lo pasó. La Biblia nos dice: “Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros… Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos” (Hebreos 4:15-16 NTV). Eso implica que:

1) Jesús entiende tus problemas familiares. Él también tuvo una familia en la tierra, y algunos de sus miembros dijeron de Él: “…Está fuera de sí…” (Mar. 3:21).

2) Jesús te comprende cuando te sientes abrumado. “Él les dijo: Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco. (Eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer)” (Mar. 6:31). Jesús tenía que enfrentar las presiones del trabajo diario, pero además era su responsabilidad organizar, capacitar y corregir a sus seguidores, entre los que se encontraban un grupo de burdos pescadores, un legalista intransigente y un odiado cobrador de impuestos.

3) Jesús te comprende cuando te sientes rechazado. Él no fue bien recibido en la ciudad donde creció: “A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron” (Jn. 1:11). Cuando Felipe dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés… a Jesús… de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo bueno?” (Jn. 1:44-45). El árbol genealógico de Jesús no era el más prestigioso; entre sus antepasados estaba Rahab, una prostituta, Jacob, ladrón y David, un adúltero, por mencionar solo a algunos. Jesús te comprende; Él sabe cómo te encuentras hoy y puede ayudarte. ¡Habla con Él!

¿Te han decepcionado? Jesús lo entiende, porque en el momento más decisivo de su vida, aquellos a los que amaba y con quienes contaba lo abandonaron. Judas, el tesorero, lo vendió y selló el trato con un beso. Y en sus horas más angustiosas en Getsemaní, sus discípulos más íntimos, Pedro, Santiago y Juan, no pudieron quedarse despiertos y orar con Él una hora (Mat. 26:40).

¿Estás cansado de tantas demandas? Jesús lo comprende: “Se le acercó mucha gente que traía consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó” (Mateo 15.30). Tal vez te preguntes por qué Jesús se cansaba si en realidad era Dios. No olvides que era Dios y hombre a la vez. Tenía que ser Dios para poder salvarnos y hombre para morir por nosotros. “…Jesús, cansado del viaje, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta” (Jn. 4:6).

¿Has sido objeto de falsas acusaciones? Jesús te comprende. A Él lo acusaron de ser “… un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores” (Mat. 11:19). Hasta el mismo momento de su muerte, los líderes religiosos “…buscaban falso testimonio contra Jesús para entregarlo a la muerte” (Mat. 26:59). Jesús afirmó: “…El siervo no es mayor que su señor” (Jn. 15:20).

Cuando decides seguir a Jesús, te embarcas en una vida de triunfos –¡y de adversidad!-. ¿Por qué tuvo que padecer Jesús todas esas cosas? “Debido a que Él mismo ha pasado por sufrimientos y pruebas, puede ayudarnos cuando pasamos por pruebas” (Heb. 2:18 NTV). Él ya caminó por el sendero en que te encuentras hoy, por lo tanto puedes acudir a Él sabiendo que te comprende y que te puede ayudar.

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Escuchar a Jesús


Escuchar a Jesús

Autor:Paulo Arieu

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Deseo de todo corazón estudiantes que imiten la actitud de los atenienses y los bereanos. Por un lado, dispuestos a oír nuevas interpretaciones, nuevos conocimientos, nuevas tendencias, etc.; y por otro lado, dispuestos a examinar lo anterior, poner a juicio, confrontar los argumentos, en base a las Sagradas Escrituras y la razón. No deseo estudiantes parásitos que se la traguen todo lo que yo les enseñe o lean de otros”. (Abner Bartolo)

  • Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.Mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.  Y he aquí, dos hombres hablaban con El, los cuales eran Moisés y Elías, quienes apareciendo en gloria, hablaban de la partida de Jesús, que El estaba a punto de cumplir en Jerusalén.Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño, pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jesús y a los dos varones que estaban con El.  Y sucedió que al retirarse ellos de El, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es estarnos aquí; hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías; no sabiendo lo que decía.  Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube.  Y una voz salió de la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Escogido; a El oíd.  Cuando la voz se oyó, Jesús fue hallado solo. Ellos se lo callaron, y por aquellos días no contaron a nadie nada de lo que habían visto.(Luc. 9:28-36)

La multitud te lleva, te rodea, te hace sentir protegido. Cuando nos debatimos ciertos asuntos ante los cuales nos cuesta saber qué decisión tomar, siempre pienso: ¿Qué haría Jesús si estuviese en mi lugar?   Reflexionar sobre ello hace que mis dudas se esclarezcan, vislumbrando con una precisión santa lo que debo hacer y cómo llevarlo a cabo.

Decidir ver lo que nos acontece desde los ojos de Dios hace que aquello que nos rodea se simplifique, y aunque a priori parece que en realidad es un complicado procedimiento, compruebas lo acertado que es dejarse llevar por las indicaciones divinas. Hacer la voluntad de Dios debiera ser nuestra prioridad. Una máxima diaria en la vida cristiana. Pero… siempre ha resultado mucho más sencillo seguir a la multitud que posicionarse en un lugar apartado, lejos de la muchedumbre. La multitud te lleva, te rodea, te hace sentir protegido. Nadar contra corriente te envuelve de soledad, te rodea de obstáculos y acabas neciamente barajando la posibilidad de un eterno abandono. Jesús no se quedó en medio de ninguna multitud. Después de saciar estómagos, de sanar heridas, de devolver vista a los ciegos y resucitar a muertos, Él volvía a quedarse siempre a solas con el Padre. Abandonaba la multitud y buscaba un apartado lugar donde tener intimidad con Dios.  Las aglomeraciones llegan a asfixiar. El gentío empequeñece y coarta.

Jesús dijo que el reino de los cielos es como la semilla de mostaza, la cual es en sí diminuta; pero cuando la planta ha alcanzado todo su desarrollo da sombra y lugar de descanso para muchas aves. Esta parábola se aplica a la persona que se aferra a Cristo y también al cristianismo en el mundo. Las raíces del cristianismo fueron pequeñas y humildes: un rabino ambulante predicó e hizo milagros durante tres años y medio a través de un subyugado Israel. Y hoy hay mil ochocientos millones de creyentes en Él diseminados en casi todas las naciones. Dionisio el Exiguo, un monje escita, creó la «era cristiana» en 525 d.C. Comenzó el tiempo con el nacimiento de Cristo en 1 (a.C. o d.C.). Luego se probó que estuvo errado en cuatro años, ¡lo cual significa que Cristo nació cuatro años antes de Cristo! Eso no es importante porque la venida del Hijo de Dios a nuestro planeta demarca la historia del mundo. Desde entonces, este no ha vuelto a ser el mismo.

Los cristianos de todos los tiempos se han sentido atraídos por la escena llamada tradicionalmente “La transfiguración del Señor”. Sin embargo, a los que pertenecemos a la cultura moderna no se nos hace fácil penetrar en el significado de un relato redactado con imágenes y recursos literarios, propios de una “teofanía” o revelación de Dios. Sin embargo, el evangelista Lucas ha introducido detalles que nos permiten descubrir con más realismo el mensaje de un episodio que a muchos les resulta hoy extraño e inverosímil. Desde el comienzo nos indica que Jesús sube con sus discípulos más cercanos a lo alto de una montaña sencillamente “para orar”, no para contemplar una transfiguración.

Todo sucede durante la oración de Jesús: “mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió”. Jesús, recogido profundamente, acoge la presencia de su Padre, y su rostro cambia. Los discípulos perciben algo de su identidad más profunda y escondida. Algo que no pueden captar en la vida ordinaria de cada día.

En la vida de los seguidores de Jesús no faltan momentos de claridad y certeza, de alegría y de luz. Ignoramos lo que sucedió en lo alto de aquella montaña, pero sabemos que en la oración y el silencio es posible vislumbrar, desde la fe, algo de la identidad oculta de Jesús. Esta oración es fuente de un conocimiento que no es posible obtener de los libros.

Lucas dice que los discípulos apenas se enteran de nada, pues “se caían de sueño” y solo “al espabilarse”, captaron algo. Pedro solo sabe que allí se está muy bien y que esa experiencia no debería terminar nunca. Lucas dice que “no sabía lo que decía”.

Por eso, la escena culmina con una voz y un mandato solemne. Los discípulos se ven envueltos en una nube. Se asustan pues todo aquello los sobrepasa. Sin embargo, de aquella nube sale una voz: “Este es mi Hijo, el escogido. Escuchadle”. La escucha ha de ser la primera actitud de los discípulos.

Oigamos aún en nuestros dias a Jesús,  quien pese a sus humildes orígenes, a traves de la Iglesia ha introducido más cambios beneficiosos en la tierra que cualquier otro movimiento o fuerza en la historia.  Por este motivo, para tener un buen panorama de las contribuciones positivas que Jesús y el cristianismo ha hecho a través de los siglos, aquí destaco algunas[1]:

  • Hospitales, los cuales esencialmente comenzaron en la Edad Media.
  • Universidades, que también comenzaron durante la Edad Media. Además, la mayoría de las más grandes universidades fueron fundadas por cristianos con propósitos cristianos.
  • Alfabetización y educación de masas.
  • El capitalismo y la libre empresa.
  • Gobierno representativo, particularmente como se ha concebido en la experiencia de Norteamérica.
  • La separación de poderes políticos.
  • Las libertades civiles.
  • La abolición de la esclavitud, tanto en la antigüedad como en tiempos más modernos.
  • La ciencia moderna.
  • El descubrimiento del Nuevo Mundo por Colón.
  • La exaltación de la mujer.
  • Benevolencia y caridad; la ética del buen samaritano.
  • Pautas más elevadas de justicia.
  • La exaltación del hombre común.
  • La condenación del adulterio, de la homosexualidad y de otras perversiones sexuales. Esto ha ayudado a preservar la raza humana y ha evitado muchas aflicciones.
  • Alta consideración por la vida humana.
  • La civilización de muchas culturas bárbaras y primitivas.
  • La codificación y escritura de muchos de los idiomas del mundo.
  • Mayor desarrollo de las artes y la música. La inspiración para las más grandes obras de arte.
  • Las incontables vidas cambiadas, transformadas de pérdidas a ganancias para la sociedad gracias al evangelio.
  • ¡La salvación eterna de almas incontables!

La mencionada en último lugar, salvación de almas, es la meta primordial en la extensión del cristianismo. Todos los demás beneficios enumerados son simples consecuencias de lo que el cristianismo trae con frecuencia cuando se aplica al diario vivir. El resto de este libro está dedicado a demostrar cómo todos estos beneficios para la humanidad tienen sus raíces en la fe cristiana. Cuando Jesucristo tomó forma humana, revistió a la humanidad de una dignidad y valor inmanente que no habría soñado antes. Cuanto Jesús tocara o hiciera en cualquier aspecto de la vida humana, se transformaba. Muchos pueden leer acerca de los innumerables pequeños incidentes en la vida de Cristo (sus enseñanzas éticas, sus milagros, sus respuestas a sus enemigos, la muerte de jovencito en una cruz, la tumba vacía, etc) y jamás soñar que esas «pequeñas» cosas, mencionadas como al azar, habrían de transformar la historia de la raza humana.!!!

Conclución

Los cristianos de hoy necesitamos urgentemente reavivar nuestra fe en El. No basta oír el evangelio de manera distraída, rutinaria y gastada, sin deseo alguno de escuchar. No basta tampoco una escucha inteligente preocupada solo de entender.  Necesitamos escuchar a Jesús vivo en lo más íntimo de nuestro ser. Todos, predicadores y pueblo fiel, teólogos y lectores, necesitamos escuchar su Buena Noticia de Dios, no desde fuera sino desde dentro. Dejemos que sus palabras desciendan de nuestras cabezas hasta el corazón. Nuestra fe sería más fuerte, más gozosa, más contagiosa.

Oh, naciones todas, escuchad a Jesús !!!

Dios te bendiga

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Magdalena y La leyenda de los huevos de Pascua


Magdalena y La leyenda de los huevos de Pascua

Autor: Paulo Arieu

  • “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus, si son de Dios. Porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne procede de Dios, y todo espíritu que no confiesa a Jesús no procede de Dios. Este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que había de venir y que ahora ya está en el mundo.” (1 Jn. 4:1-3)

magdalena-penitente-Francesco-HayezLa Magdalena penitente (1825) por Francesco Hayez, óleo sobre lienzo, Civica Galleria d’Arte Moderna, Milán. Francesco Hayez © Dominio público

O. Introducción

En este nuestro vigésimo primer siglo, quizá como nunca antes desde el siglo segundo, la iglesia de Jesucristo se enfrenta a una vasta multiplicidad de errores que amenazan el corazón mismo del evangelio. Y, puesto que la preocupación no es nueva, hacemos bien en estudiar los medios que empleó la iglesia antigua en aquellos tiempos, sorprendentemente semejantes a los nuestros, en que se le hizo tan necesario discernir entre los espíritus y las enseñanzas.

I. Fábulas

Se llaman “leyendas urbanas cristianas”, una leyenda urbana se refiere a creencias infundadas que circulan por ahí, en el ámbito cristiano hay muchas,encontré algunas leyendas cristianas hace tiempo, que la gente las tienen por verdaderas pero no lo son nada mas son Leyendas Urbanas del Cristianismo.Hay algo que sí se puede decir con toda seguridad: la creencia largamente sostenida de que María Magdalena era una prostituta arrepentida es falsa. En realidad, la idea de que era una prostituta es, por lo visto, un error. el papa Gregorio I hizo una solemne proclamación de que María Magdalena era una pecadora, una prostituta arrepentida, pero en realidad estaba mezclando a tres mujeres diferentes, además de interpretar erróneamente a Lucas: 7 y 8. Desde luego, la Iglesia no ayudó a corregir esta situación, ya que, hasta 1969, fecha en que el Vaticano emitió una tímida retractación, no se dejó de sostener que María era una mujer descarriada.

1. María Magdalena y el milagro del huevo de pascua

La Iglesia ortodoxa oriental, después de la Ascensión de Cristo, María Magdalena, con la Virgen y el apóstol San Juan se retiró a Efeso y allí murió, pero también recogió esa narración popular del encuentro con Tiberio en la que se funda la tradición de los huevos de Pascua de Resurrección que se mantiene en nuestros días.

En la Edad Media, María Magdalena era una de las santas más populares entre los fieles del cristianismo. No solo se le atribuía haber llegado a las costas de Francia junto con Lázaro y Marta de Betania, sino con haber traído el cristianismo a Europa.  Las reliquias medievales de María Magdalena produjeron muchos milagros para los peregrinos que visitaban lugares como Vézelay y Saint-Maximin-la-Sainte-Baume, donde se construyeron iglesias y santuarios para ella. Y aunque la devoción por esta santa decayó con el tiempo, sus milagros no cesaron.

La valentía de María Magdalena para llegar a la presencia del Emperador Tiberio de Roma es confirmada por una legendaria tradición cristiana. Los cristianos en la semana santa suelen ofrecer huevos pintados que también van dentro del pan o en un pastel. El huevo es el simbolo de vida, pues dentro lleva el germen de vida. Al principio los cristianos al ofrecer el huevo pintado solían decir “Cristo ha resucitado.” La leyenda nos cuenta que cuando María Magdalena llegó a la presencia del emperador Tiberio, le ofreció un huevo y le dijo: “Cristo ha resucitado”. El Emperador se rió de ella y le comentó:

“ Que  Jesús haya resucitado es algo tan imposible como si este huevo se volviera rojo.”

La tradición comenta que el emperador aun no había acabado su frase, cuando vió el huevo volviendose rojo. De esta manera María Magdalena tuvo la posibilidad de dar el mensaje a la familia del emperador.Esta es una leyenda graciosa,una fabula piadosa; es probable que la Magdalena se haya atrevido llegar hasta el emperador a testificarle de Jesús y que de alli haya nacido esta graciosa fábula. Pero es tan solo una fábula piadosa.

2. Los milagros de la mano incorrupta de María Magdalena:

no me toques“Noli me tangere” (no me toques). La Magdalena reconoce a Cristo. André Abellon, Siglo XV. Basílica de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume (Var, Francia)

Según la tradición oriental de la Iglesia ortodoxa, María Magdalena se habría trasladado, con la Virgen  y San Juan, a Éfeso donde murió, siendo luego llevados sus restos a Constantinopla. Sin embargo, en Occidente se forjó en el siglo XI una tradición diferente, para justificar la presencia de las reliquias de Santa María Magdalena en la abadía benedictina de Vézelay (en la Borgoña francesa). De allí irradió su culto a la región de Provenza, surgiendo en torno a su vida la llamada Leyenda provenzal.

En el monasterio de Simonopetra en el Monte Athos se encuentra la mano izquierda de Santa María Magdalena. Se dice que la mano está incorrupta, se mantiene cálida y que de ella emana un hermoso perfume. También se dice que hace milagros. •En 1945 hubo un gran fuego en los bosques cercanos al Monasterio de Iviron. Los monjes de Simonopetra llevaron hasta el lugar del fuego la reliquia de Santa María Magdalena. Los dos monjes que la llevaban en las manos se acercaron al fuego, y mientras más se acercaban, más se alejaba el fuego. Los monjes hicieron una ceremonia de agua bendita y una suplicación, y cuando terminaron, el fuego había desaparecido. •En 1947, ocurrió un milagro similar en los bosques de Simonopetra gracias a la reliquia. •En 1911, en Galatista de Thessaloniki, una plaga de gusanos estaba destruyendo las plantas. La gente del lugar pidió que les llevaran la reliquia de Santa María Magdalena y una ceremonia de agua bendita. Los gusanos comenzaron a desaparecer inmediatamente. •En 1912, apareció una plaga de langostas en la región de Epanomis de Thessaloniki. Los residentes pidieron que les llevaran la reliquia, y después de una ceremonia de agua bendita y la suplicación a María Magdalena, las langostas se fueron.

3.El culto a Santa María Magdalena:

Su culto religioso, es muy antiguo, ya que la Iglesia siempre veneró de modo especial a los personajes evangélicos más cercanos a Jesús. La fecha del 22 de julio como su fiesta ya existía antes del siglo X en Oriente, pero en Occidente su culto no se difundió hasta el siglo XII, reuniendo en una sola persona a las tres mujeres que los Orientales consideraban distintas y veneraban en diversas fechas. A partir de la Contrarreforma, el culto a María Magdalena, “pecadora perdonada”, adquiere aun más fuerza.

La leyenda oriental señala que después de la Ascensión habría vivido en Éfeso, con María y San Juan; allí habría muerto y sus reliquias habrían sido trasladadas a Constantinopla a fines del siglo IX y depositadas en el monasterio de San Lázaro.  Otra tradición -que prevalece en Occidente- cuenta que los tres “hermanos” (Marta, María “Magdalena” y Lázaro) viajaron a Marsella (en un barco sin velas y sin timón). Allí, en la Provenza, los tres convirtieron a una multitud; luego Magdalena se retiró por treinta años a una gruta (del “Santo Bálsamo”) a hacer penitencia. Magdalena muere en Aix-en-Provence, adonde los ángeles la habían llevado para su última comunión, que le da San Máximo. Diversos avatares sufren sus reliquias y su sepulcro a lo largo de los siglos.

4. Milagros modernos de María Magdalena:  

En Kawit, un lugar de las Filipinas, hay muchas personas devotas a la Magdalena que no dudan en contar los milagros que la santa les ha concedido. A una mujer llamada Milagros Solania-Que, le pidieron que recibiera a los peregrinos que llegan al pueblo por la Fiesta de Santa María Magdalena y ella accedió, a pesar de que su casa nunca bastaría para recibirlos. Ella le pidió a la santa patrona del lugar, María Magdalena, que la ayudara. Muy pronto ella y su esposo pudieron prosperar en su negocio y construir una casa más grande. Otra vecina, Jovita Peregrino, dice que ella fue curada de cáncer por la intercesión de la santa.

Para los residentes de Kawit, María Magdalena ayuda a todos los que tengan intenciones puras.

5. La resurrección de María Magdalena:  

En el siglo 21, una reliquia de María Magdalena viajó de Francia a Estados Unidos, un signo de la avivación del culto a la santa. Pero no es la devoción de las reliquias, sino el redescubrimiento de una santa que personifica las ansiedades y aspiraciones modernas lo que ha revivido su culto. Para algunos es la esposa de Jesucristo, para otros su discípula más capaz, una iluminada, el arquetipo del eterno femenino o el Santo Grial. Para la mayoría, es la parte que faltaba en la historia de Jesús: apóstol de apóstoles para un nuevo mundo en el que la mujer y el hombre se complementan pero no se limitan.   Es posible que el milagro moderno más grande de María Magdalena haya sido su poder de inspirar a muchas personas cuya fe en los milagros tiene que ver con el deseo de crear un mundo balanceado para todos los seres humanos.

IV. Los evangelios sinópticos y su importancia biográfica

Los evangelios, aunque no son biografías en el sentido modeno del término, no obstante nos ofrecen varios aspectos de la memoria vivas de Jesús de Nazaret. No son una ficción creada por la imaginación de alguien. Están basados en el recuerdo y memorias de alguien que nació,  creció, y vivió en medio de ellos, que comió con ellos, que los enseñó y fue condenado a muerte y que fue resucitado de esta muerte. No tratan de presentar lo que fue su persona y su mensaje, sino mas bien quien fue El en el contexto de su tiempo y sociedad.

Indagar la identidad de Jesus se vuelve algo facinante y sobresaliente que genera mucha fe,valor y esperanza. Puesto que Dios se hizo humano en Jesus de Nazaret, cada aspecto de su origen terrenal y de su identidad abre nuevos aspectos o espacios de revelación en el misterio de nuestra redención. Quien es el y cual es el objetivo de su vida sera lo que el mismo anuncia de si mismo en la sinagoga de Nazaret: la buena noticia de los pobres, la libertad de los cautivos, la luz de los ciegos y la proclamación de la gracia del Señor (Luc.4:18-19). Nadie escribe una biografía definitiva acerca de una persona. Cada intento sera solo un trozo y unas piezas o partes,y siempre habrá algo mas, tal vez otro pequeño detalle crucial, que proporcionara un rayo de luz sobre todo. Aún las mejores biografias solo pueden tener la esperanza de aproximarse al misterio de la persona de la cual se está escribiendo. Esto no quiere decir que las biografías no sean ciertas y útiles, sino que hay admitir que siempre queda algo mas que decir.

V. Gnósticos

Las religiones mistéricas prometían al hombre la salvación mediante la iniciación; la gnosis pretende lo mismo, pero a través de la vía del conocimiento. Los orígenes de la corriente gnóstica son ciertamente precristianos, aunque es muy difícil establecer con precisión qué elementos provienen de cada una de las fuentes que pueden reconocerse en los sistemas gnósticos posteriores. Los elementos judíos dentro de algunos de los sistemas gnósticos son evidentes, lo mismo que los influjos cristianos.

Entre las ideas centrales de la gnosis podemos señalar: una concepción de la divinidad completamente trascendente, que sólo puede expresarse mediante negaciones y a la que no puede atribuirse nada de lo que es negativo; esta deidad comprende una polaridad masculina-femenina, reunida en un matrimonio divino, que forma el dios desconocido, pero continuamente engendrador. Junto a esta idea de la divinidad encontramos el mito de Sofía, como creadora del cosmos a través de una falta que produce el Demiurgo, el creador de la realidad pervertida.

El Demiurgo es el jefe de los Arcontes, que controlan los planetas. Fundamental en el pensamiento gnóstico es la idea de dualismo, tanto en la contraposición luz-tinieblas como en la oposición alma-cuerpo o espíritumateria: el dios desconocido, como el hombre interior, pertenece al reino de la luz; el Demiurgo, los Arcontes y el mundo, al de las tinieblas. En el pensamiento gnóstico es central la idea de que el hombre forma parte de la deidad. Según una forma del mito, el alma se origina en las esferas celestes, pero es engañada por la libido y cae a través de las siete esferas celestes, cada una de las cuales le arranca una de sus propiedades, hasta encerrarse en el cuerpo, que le sirve de cobertura.

Ligada a estas concepciones está la idea central del salvador: puede ser una realidad celeste, un personaje del pasado o incluso una persona viviente. Este salvador posibilita el retorno a la patria celeste revelando la «gnosis», el conocimiento secreto transmitido por los dioses y conservado en una tradición esotérica. El salvador dice en un conocido himno gnóstico:

«Yo te revelaré los secretos del camino sagrado que se llama gnosis».

Este grupo filosofico griego es el que esta detrás de la deificación de Maria Magdalena.

VI. LA PALABRA DE DIOS NOS ENSEÑA Y DIRIGE

Nos dicen las Sagradas Escrituras: “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte” (Pr. 14:12) y volvemos a mencionar las divinas palabras de nuestro Señor Jesucristo que dijo: “pues me dan un culto vano, enseñando doctrinas, que son preceptos humanos. Dejando de lado el precepto de Dios, os aferráis a la tradición humana. En verdad que anuláis el precepto de Dios para establecer vuestra tradición (Marcos 7: 6, 9,13). Y el apóstol Pablo: “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas según tradiciones de hombres…y no según Cristo” (Col. 2:8) Y el apóstol Juan escribiendo bajo la inspiración del Espíritu Santo en las ultimas palabras de la Biblia escribió: “Si alguno añadiere a estas cosas (a la verdad registrada en la Biblia), Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apoc. 22:18-19).

Nada escrito por dirigentes cristianos es inspirado, sin embargo lo que escribieron los apóstoles, era y es en verdad Palabra de Dios. Preguntamos: ¿Estas creyendo en añadiduras contrarias a la voluntad de Dios o estas menospreciando las revelaciones divinas? Dios nos libre de caer en tal hecho. ¿Qué debemos hacer? Seguir el ejemplo de los cristianos de Berea: “Y estos eran mas nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hch. 17:11). Te invitamos a hacer como ellos ¡compruébalo con tu Biblia!

VII. El evangelio hispano americano en crisis

El movimiento evangélico en América Latina se encuentra en crisis. De esto no me cabe duda. Pero, antes de que alguien salga en defensa de la tesis contraria, aduciendo números, señalando que hay hoy más evangélicos que nunca antes, y que en algunos países y regiones hasta se puede decir que hay conversiones en masa.[4]

El tema que hemos de discutir aquí es el de los recursos bíblicos y teológicos que hemos de emplear para discernir los espíritus en medio de la crisis en que nos encontramos; cómo juzgar cada nuevo movimiento o cada nueva doctrina con integridad bíblica y teológica.  La cuestión no es fácil. Ireneo de Lyon, quien vivió  a fines del siglo segundo, entre muchas otras cosas valiosas,  dice que la mentira no tiene poder alguno, sino que el poder de la mentira está en la verdad que contiene. Una mentira a todas luces falsa no convence a nadie.

Lo que sea pura mentira [2] no tiene por qué preocupamos. Se desvanecerá por sí solo, como se desvanece la mentira del que dice ser amigo de Beethoven. Lo más dificil es juzgar en aquellos casos en que la verdad se envuelve en mentira. Y también a veces es dificil, cuando la intuición cristiana nos dice que algo es falso, saber por qué lo es, y saber por qué razones denunciamos la mentira. En una palabra, lo que debemos buscar son algunas pautas para discernir entre la Verdad y la mentira; la fabula y la leyenda, para poder juzgar cada uno de esos nuevos movimientos que van apareciendo a la luz de la verdad de Dios. No intentamos entonces discutir esos movimientos uno por uno, lo cual me recuerda lo que también dijo el consabido Ireneo, que para probar que el agua de mar es salada no hay que bebérsela toda. Lo que intentamos es más bien sentar algunas pautas teológicas para discernir lo que pueda haber de bueno y verdadero, y lo que pueda haber de falso y de malo en esos movimientos.

VIII. Hambre de lo novedoso

En todo lo que antecede he tratado de explicar algunas pautas que sean útiles para nuestra evaluación de las fábulas  relacionadas en este caso con Maria Magdalena, pero hay muchísimas fábulas mas inventadas con respecto a Jesús, que permanecen y aun aparecen en nuestros días. Tales pautas son importantes porque no podemos sencillamente dar por sentado que todo cuanto sea nuevo es necesariamente malo o errado. Este ha sido uno de los principales problemas que encontramos al tratar de juzgar las acusaciones de los escépticos. Durante toda la Edad Media se pensó que todo cuanto fuese nuevo debía ser rechazado. El decir que algo era una “innovación” constituía un juicio negativo. Sencillamente se daba por sentado que los antiguos tenían siempre razón. Luego, si alguien proponía un nuevo modo de entender o de hacer algo, casi siempre bastaba con decir que era una innovación, y ya con eso se le rechazaba. Pero hoy la situación es diferente. La Edad Moderna representó todo un cambio de actitud al respecto. Para los modernos, mientras más nuevas sean las cosas y las ideas, mejores son.

Luego, al hablar de  nuevos movimientos religiosos como los neo-gnósticos, no podemos sencillamente desentendemos de ellos, o usar como nuestro mejor argumento el hecho mismo de que son nuevos o recivlaje de los bviejos gnosticos. El que algo sea nuevo no quiere decir necesariamente que sea malo o errado; al contrario, en nuestra sociedad moderna se privilegia lo nuevo, y se le considera correcto y mejor que lo viejo, al menos hasta que se pruebe lo contrario. En tales circunstancias, el error de muchas de las iglesias más antiguas ha estado en pensar que bastaba con declarar que algo era nuevo, y ya con eso se le refutaba, como se hacía en la Edad Media. Para nuestra sorpresa, lo que vemos a nuestro derredor es todo lo contrario: La sed por lo nuevo ha llevado a muchas personas, no solo a apartarse de las iglesias tradicionales, sino a seguir una fe mariposeadora, que va siempre tras lo más nuevo y de última hora.Incluso a aceptar como validas fábulas respecto tanto con Jesucristo como con algunos de sus discípulos. En el caso de los gnósticos, afirmamos que están tan errados estos de ahora que idolatran a Magdalena y la relacionan sexualmente con Jesús, como los viejos gnósticos de antaño que negaban o la deidad o la humanidad de Jesús.

Hoy en día es negocio dudar de todo, escribir un libro que niegue algo importante, hacerse famosos dudando, luego vienen las conferencias, en fin. Escribiendo este artículo, alguien me hizo llegar a mi casilla de correo electrónico un enlace a un artículo referente a un libro donde se niega la existencia histórica de Moisés. [1] Yo creo que Moisés existió, pero aún asi no me cambia para nada la vida, ya que yo no soy seguidor de Moisés, ni estoy bajo su ética de conducta, ni su Ley de 10 mandamientos como regla única de vida. Si uno violaba tan solo un mandamiento, se embromaba para todo el viaje, y sin solución. Pero bajo Jesús, Él es profundamente amoroso y comprensivo de nuestra torpe humanidad.

IX. Conclución

En la Iglesia ortodoxa oriental, María Magdalena nunca fue percibida como prostituta,como si sucedió en la Iglesia católica romana y ya he explicado en algunos de los 5 post anteriores. Es una de las santas más veneradas por su papel en el Nuevo Testamento. Existe una historia que la convierte en la portadora de la fe cristiana, no en el sur de Francia, sino en Roma. Después de la muerte de Jesucristo y su resurrección, María Magdalena visitó la corte del emperador romano Tiberio Julio César Augusto. Llevaba en las manos un huevo blanco y cuando estuvo frente al emperador, exclamó: “¡Cristo ha resucitado!” El César se rió de ella y dijo que eso era tan imposible como que el huevo blanco que ella llevaba en la mano se volviera rojo. Antes de que terminara de decirlo, el huevo se puso rojo. Este milagro convirtió a muchos al cristianismo en ese tiempo. Hoy en día, los cristianos ortodoxos celebran la Pascua de Resurrección compartiendo huevos rojos, que representan la nueva vida y resurrección de Jesucristo. Esta es el origen de la fábula y su relación con los famosos huevos de Pascua que uno come comunmente para semana santa, al menos en algunos de los paises hispanos.

A esto, la Palabra de Dios nos responde de manera muy clara, tan clara como lo es el agua del manantial

  • “ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.” (1 Tim. 1:4)
    “Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;” (1 Tim. 4:7)
    “y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”.(2 Tim. 4:4)
    “no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.” (Tit. 1:14)
    “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.”(2 Pe. 1:16)

Es por todos estos motivos que cito, que debemos denunciar las fábulas mentirosas, para que cada cristiano en particular tenga herramientas con las que juzgar y dicernir correctamente. Todas las religiones en sus filosofías como en sus costumbres exageran y varían los principios originales que las vieron nacer acoplándose a través de los siglos con las creencias anteriores formando un sincretismo religionista y dándose a conocer con diferentes nombres y así se perpetúan, sabemos que al principio de la evangelización del Japón, cuando llegaron allí los misioneros ritualistas e imagineros, los nativos se dieron cuenta de sus doctrinas y se dijeron

“no nos preocupemos son nuestros dioses pero con costumbres, estatuas y nombres diferentes”

El diablo se complace cuando nos oye jactarnos de nuestra fortaleza moral y apresta  sus fuerzas para derrotarnos. Demasiado a menudo el gana la victoria. No obstante,  cuando reconocemos nuestra debilidad, estamos en guardia,  pero cuando pensamos que somos fuertes quedamos al descubierto, nuestra fuerza no esta en nosotros sino en el poder de Dios.

Así es en todos los religionismos del mundo, díganse: hinduismo, budismo, shintoismo e Islamismo, etc. aún ciertas formas de cristianismo, tienen en común la costumbre de desplazar a sus penitentes en peregrinación o romerías a ciertos lugares especiales, pueden ser; santuarios, sepulcros y montes o ríos, motivados que por medio de ceremonias ritualistas que rozan lo mitológico y que bajo la promesa de que pueden hallar a Dios, tener descanso de sus almas, y obtener un supuesto lavado y “perdón de pecados” etc.. Tanto los escépticos, agnósticos o mejor dicho los incrédulos, como la mayoría de los religiosos también tienen unanimidad en creer que cuando hablamos de Dios, todos son el mismo, pero con diversos nombres o manifestaciones.

Sin embargo, Dios piensa de otra forma: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor” (Is. 55:8). Por lo cual deducimos que el genuino mensaje del Dios verdadero el de la Biblia no aprueba este proceder en esta ocasión “los peregrinajes” costumbre originalmente pagana.

Estas leyendas, naturalmente, no tienen ningún fundamento histórico y, como otras tantas, fueron forjadas en la Edad Media para explicar y autentificar la presencia, en una iglesia del lugar, de las supuestas reliquias de Magdalena, meta de innumerables peregrinajes.

EL VERDADERO CAMINO ES JESUCRISTO:

La salvación no es por fe en las doctrinas, sino por fe en Jesucristo. La salvación no es ni siquiera por fe en las doctrinas acerca de Jesucristo, sino por medio de la fe en Jesucristo. No es lo mismo creer en Jesucristo que creer que Jesucristo es de tal o cual modo. Creer en es fe; creer que es creencia. Las dos cosas van juntas, y lo que creemos es importante. Pero mucho más importante es en quién creemos.Por ello, al enfrentamos a los nuevos movimientos religiosos y tratar de discernir entre ellos,lo primero que tenemos que hacer es insistir nosotros mismos en la diferencia entre creer en y creer que; entre la fe y la creencia; entre el evangelio y la doctrina evangélica. Ciertamente, hay una relación estrecha entre ambos. Quien cree en alguien también cree ciertas cosas acerca de ese alguien. Pero lo primero es creer en; y es en eso que consiste la fe evangélica. Cualquier grupo o movimiento que insista en que lo esencial es creer cierta doctrina, sobre todo si es una doctrina particular de ese grupo,ha de ser tenido por idólatra y rechazado.[5]

Jesucristo nos indica un camino excelente al decirnos: “Yo soy el camino y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mi” (Jn. 14:6) Este es el único camino que verdaderamente es interesante, veraz y eficaz, ya que los que por el caminan les conduce a la salvación, liberándoles de las ataduras; las religiosas, las mundanales, las viciosas, y etc. Jesucristo afirma ser la única verdad, ser el único camino de salvación que conduce a Dios (no sirven los hombres y mujeres para medianeros sean estos muertos o vivos) y así obtener el perdón real de los pecados o faltas y ser recibido en la familia celestial de Dios. Jesús).

Dice la Biblia: “Porque por Gracia (favor inmerecido que nos concede Dios) sois salvos por medio de la fe (en Jesucristo) y esto no es de vosotros, pues es don de Dios; no por obras (esto es no por peregrinaciones, ni rituales, ni indulgencias, etc.) para que nadie se glorié” (de haber ganado la salvación) palabras del apóstol Pablo a los Ef. 2:8-9. Las buenas obras vendrán después y tienen valor como consecuencia del agradecimiento de la persona salvada por Jesús.

Somos rebeldes contra Dios por naturaleza, y culpables por ello. Dios no nos debe la gracia para conquistar nuestra rebelión. Si Dios nos deja en nuestra rebelión, Él actúa bien y es justo al hacerlo. Somos rebeldes por naturaleza, y solo merecemos castigo. Si son salvos, es por gracia.[0]

Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca  de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento  del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios, de la enseñanza sobre lavamientos,  de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del  juicio eterno. Y esto haremos, si Dios lo permite.(Heb. 6:1–3) 

Arrepiéntete de tus faltas o pecados, abandona las fábulas “piadosas y supesticiosas” y acude a Jesucristo, ya que El es el Camino de Salvación, y tendrás perdón de pecados y la vida eterna. Hazlo ante de que sea tarde.La soberanía  de Dios en la santificación no elimina nuestra obligación. La habilita.  “[…] ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor;  porque Dios es quien obra en  vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito” (Fil.  2:12-13). La obra soberana de Dios en nosotros es nuestra única esperanza de  que avanzaremos hacia la madurez.[3]

Dios le bendiga.

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Notas

[0] http://es.desiringgod.org/resource-library/sermons/let-us-press-on-to-maturity

[1] http://freethoughtnation.com/forums/viewtopic.php?f=22&t=4182

[2] Justo L.Gonzalez (pag.12), nos da ejemplos de diversas actitudes frente a la mentira:

Así, por ejemplo, si alguien nos dice que vio a Napoleón paseándose por la calle, no le creeremos. Si nos dice que vio al Presidente de la República, quizá le creamos. Pero si nos dice que vio a Juan Pérez, el vecino de en frente, no tenemos por qué dudar de lo que nos dice. Esta última aseveración es más verosímil, porque de hecho el vecino se llama Juan Pérez. Lo de Napoleón, ni por asomo lo creemos, porque sabemos que Napoleón murió hace tiempo. Lo del Presidente, quizá; pero eso de que el Presidente ande por la calle no nos parece muy digno de crédito. Pero lo de Juan Pérez, aunque sea mentira, tiene poder como si fuera verdad; y tiene poder porque buena parte de lo que dice concuerda con la verdad que conocemos: Que el hombre en cuestión se llama Juan Pérez, y que vive en frente.

Otro ejemplo: Dos amigos están conversando sobre música. Uno le pregunta al otro si le gusta Beethoven, y el otro le contesta: -¿Que si me gusta? Beethoven y yo somos como uña y carne. Imagínate, que nos criamos juntos. El otro día estábamos conversando junto a la fuente en el parque del pueblo, y me dijo que viene a mi casa a cenar el viernes. y el otro le responde: -¡Mira que eres mentiroso! En el parque del pueblo no hay ninguna fuente. Esa historia se presta para un buen examen a la luz de lo que Ireneo dice. Para quienes conocemos la verdad, que Beethoven murió en 1827, la aseveración del amigo que dice conocerle personalmente es a todas luces falsa. La mentira carece por completo de poder.

Para el otro amigo, la cuestión es más complicada. Él mismo es mentiroso, pues trajo a Beethoven a colación dando a entender que sabía de él y de su música cuando en realidad no sabía más que el nombre. Pero la mentira del segundo en cuanto a conocer a Beethoven se revela por otra mentira, la de haber estado en la fuente del parque. Su mentir{l es, por así decir, tan mentirosa, que no tiene poder alguno. Y, para completar el círculo de mentiras, permítaseme confesar que en cierto sentido en todo esto yo también estoy mintiendo, por cuanto dije que me contaron esa historia, cuando en realidad la que me contaron fue algo distinta, pues tenía lugar en La Habana, y no tenía nada que ver con una fuente del parque, sino con rutas de camiones o autobuses. Lo que me contaron entonces lo he adaptado para una audiencia más general, y probablemente a nadie se le ocurriría pensar que lo he cambiado. Una vez más, la mentira tiene más poder cuanto más se aproxime a la verdad o, como diría Ireneo, cuanta más verdad tenga.  Ahora bien, traigamos todo esto a colación al tema que nos interesa, que es el de discernir entre la verdad y la mentira en medio de toda esta multitud de nuevos movimientos religiosos, fábulas, supersticion culutral de antaño, neo paganismo y neognosticismo que nos rodea.

[3] http://es.desiringgod.org/resource-library/sermons/let-us-press-on-to-maturity

[4] Permítaseme aclarar entonces qué es eso de la crisis. Etimológicamente, el término ha sido tomado letra por letra del griego krisis, a través de exactamente la misma palabra en latín, en que también se dice crisis. Pero en sus orígenes, y en el griego de la Biblia, el énfasis en el sentido de esta palabra no recae sobre la dificultad o la posibilidad de que algo desaparezca, sino sobre el juicio que se emite sobre ese algo. Hoy, por ejemplo, decimos que un negocio está en crisis cuando está a punto de quebrar. Pero en el sentido original cada auditoría es una crisis, no porque se hayan hecho manejos ilegales y se tema su descubrimiento, sino por el hecho mismo de que alguien viene a juzgar lo que se ha hecho en el negocio.

Así, por ejemplo, en la Septuaginta normalmente se traduce la frase hebrea “el día de juicio” mediante la frase griega “el día de crisis”. Y, de igual modo que el día de juicio no ha de ser temido sino por los impíos, la crisis no ha de ser temida sino por ellos. Volviendo al ejemplo del negocio y la auditoría, esta última no ha de ser temidasino pbr los negociantes cuyas cuentas no están claras. La crisis de la auditbna, el juicio de la auditoría, bien puede dar resultados positivos si el contable llega a la conclusión de que las cuentas están claras, que no se han falsificado, y que no ha habido desfalco alguno, sino que el negocio marcha bien y que sus ganancias son legítimas. Lo que es más, en ese caso el juicio puede tener resultados positivos, si la compañía lo utiliza para mejorar sus servicios, sus procedimientos,sus adquisiciones, etc.

En la lengua castellana todavía conservamos algo de ese sentido de la crisis como juicio, cuando por ejemplo decimos que hay que leer un libro con “espíritu crítico”. Esto no quiere decir que debamos ser criticones, sino sencillamente que al leerlo hemos de ir emitiendo nuestro juicio propio. En este sentido positivo, decimos, por ejemplo, que alguien es “crítico de cinematografía”, y lo que queremos decir con ello es que esa persona emite juicios que pueden ser positivos o negativos, y que pueden despertar el interés por una película, o ahogarlo.

Puesto que el juicio frecuentemente conlleva condenación, sí hay una dimensión negativa en la palabra “crisis”. Así, por ejemplo, en Apocalipsis 18: 10 el “juicio” -la crisis en el texto griego- es prácticamente 10 mismo que la condenación: “¡Ay! ¡Ay de ti, oh gran ciudad, oh Babilonia, ciudad poderosa; porque en una sola hora vino tu juicio!”. Pero por otra parte, puesto que el juicio también conlleva equidad,el buen juicio es, perdónese la redundancia, el juicio justo. Por eso la palabra “juicio” tiene también connotaciones positivas en nuestra lengua, como cuando decimos que una persona es “juiciosa”, o que tiene “buen juicio”.

De igual modo, al declarar que el movimiento evangélico en América Latina está en crisis, no estoy diciendo que esté a punto de desaparecer, como cuando un negocio está en crisis porque está a punto de quebrar. Lo que estoy diciendo es más bien que está bajo juicio, que ha llegado la hora de hacer una auditoría, que no basta con darnos golpes de pecho y proclamar cómo crecemos, cuántos templos tenemos y cosas semejantes. Estamos en crisis, como una persona enferma llega a una crisis, al momento en que se determinará si ha de vivir o no, y cómo ha de vivir. Estamos, en una palabra, en un momento crítico de nuestra historia. Y porque 10 “crítico” tiene que ver con el juicio, estamos en un momento en que tenemos que detenemos a juzgar lo que hemos hecho, lo que estamos haciendo y quiénes somos.

¿Por qué digo que estamos en crisis? Estamos en crisis porque hay mil movimientos extraños que han surgido en nuestro seno. Estamos en crisis, porque no solamente nos multiplicamos, sino que a veces nos dividimos hasta más rápidamente de lo que nos multiplicamos. Lo que es más, a veces justificamos esa situación con una extraña aritmética en la que confundimos la división con la multiplicación.

Estamos en crisis, porque hay muchos que han tomado el evangelio como modo de ganancia, y que todavía siguen tomando por ganancia todo aquello que el apóstol Pablo, tras su conversión, estimaba pérdida y hasta estiércol. Estamos en crisis, porque por todas partes surgen nuevos movimientos religiosos, la mayoría de ellos llamándose cristianos, aunque parecen apartarse de lo que la iglesia ha predicado y practicado a través de los siglos. Por todo eso estamos en crisis, y hacemos bien en detenemos a evaluar quiénes somos, qué creemos y cuál es nuestra función en la sociedad de hoy.

Si todo esto es cierto, se impone la pregunta, ¿con qué medida hemos de medir? ¿Con qué regla hemos de juzgar? Y la verdad es que no tenemos muchas respuestas a tales preguntas. Quienes primero nos trajeron el evangelio nos dijeron que bastaba con leer la Biblia y predicar. No nos dieron muchos instrumentos de juicio para discernir los espíritus. Ahora, abocados a todos estos nuevos movimientos religiosos, no sabemos cómo responder. Nuestra intuición cristiana nos dice que hay algo que no anda bien en tales movimientos, pero no sabemos qué es, ni cómo distinguir esos movimientos de la verdadera fe.(Justo L. Gonzalez,pag. 10)

[5] Libro electrónico Justo L. González ,”No Creáis A Todo Espíritu”, pag. 21-22, Editorial Mundo Hispano

Fuentes:

Jesús y María Magdalena, “hasta que la muerte los separe…” parte 5


Jesús y María Magdalena, “hasta que la muerte los separe…” parte 5

Autor:Paulo Arieu

Introducción

  • “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (Ef. 6:4)

magdalena

Quienes se consideran librepensadores están llegando a un consenso común de opinión: se ufanan al decir que la Biblia y el cristianismo han pasado de moda. En el siglo XX la modernidad, y ahora en el siglo XXI la post-modernidad, creen tener razones suficientes para introducir en el idioma de cada pueblo el sonado término de “postcristiano”. Nuestro actual siglo cree que toda la fuerza del pensamiento debe ahora descansar más que nunca en los postulados de la ciencia materialista o las ideas neo-paganas especulativas de la Nueva Era de Acuario o gnosticismo reavivado.

Como se puede prever, al considerarse que la Biblia y el cristianismo han sido superados por el pensamiento científico moderno, este argumento ha dado vía libre al anti-teísmo y al ateísmo. Estos, tratando de pensarse a sí mismos, y en medio de su desesperado esfuerzo nos ofrece la siguiente idea: el Dios de la Biblia ya no es necesario; porque la vida, el universo y la historia pueden explicarse “científicamente”. Por su lado, el racionalismo igualmente propuso al hombre moderno la siguiente sutileza: “los últimos tiempos confirman que la idea bíblica y cristiana de un Dios Creador trascendente y personal, bueno e infinito ha quedado atrás”.

Y desde su propio ángulo, los tecnócratas, absortos ante las maravillas de la “diosa ciencia” creen también haber despachado al cristianismo y a la Biblia por viejos y anticuados. El siglo XX, siglo de la física, también hizo creer, en general al hombre, que puede bastarse a sí mismo de manera perfecta y completa. Cree en su propia autosuficiencia y en la “omnipotencia” de su razón.

De otro lado, la mente marxista todavía continúa postulando la necesidad de que nos desprendamos de las “viejas ideas del cristianismo”. Y como si fuera poco, la moderna biología molecular (Monod, Skinner) que ha llegado al descubrimiento del genoma humano se ha sumado al incrédulo coro para decirnos que la ética cristiana debe ser remplazada por la “ética de la responsabilidad científica”. Sin embargo, esto no lo creen ya algunos prestigiosos científicos.

Un ejemplo categórico es Francis Collins, eminente científico contemporáneo y que dirigió por 9 años el proyecto Genoma Humano, es un ejemplo de transformación por el influjo de la divina verdad de la Biblia y el cristianismo. Su libro El Lenguaje de Dios (2006) es un gran testimonio de su conversión a ideas netamente bíblicas.

Nuestra cultura, a pesar de ser una sociedad postcristiana, aún hoy, está muy familiarizada con ciertas formas del cristianismo en el que nos hemos desarrollado, formada por la tradición y la educación que hemos recibido de nuestros padres y educadores, quienes posiblemente nos han mediatizado, y hecho perder de vista los conceptos esenciales del cristianismo y su significado para nuestras vidas.

Esta denuncia de la mediatización que vivimos, ha sido denunciada muchas veces por algunos medios de comunicación y tambien por muchos predicadores y ministros cristianos contemporaneos, o sea que no es paranoia mia.[0]
Es por eso vamos a tratar de aclararlos a continuación,ya que hay algunos escépticos que no creen en Jesús, o creen en el Jesus que les conviene.

Josh Mcdoweell cita a Albert Scheitzer, quien dijo que

“El Jesús de Nazaret que vino públicamente como el Mesías, que predicó la ética del reino de Dios, que fundó el reino de los cielos sobre la tierra y que murió para darle a su obra la última consagración, nunca existió realmente. El es un personaje diseñado por el racionalismo, dotado de vida por el liberalismo y vestido por la teología moderna con una vestidura histórica.” (ScA.QHJ 398).

Sin duda, la opinión de uno de los tantos gurúes del escepticismo de nuestros dias. En mi adolecencia, había leido algunas de las parabolas de Jesús, y recuerdo que me habían gustado mucho. Pero luego, siendo ya un joven, me sentí atraido por el Jesús de la nueva era, y recién cuando vine a Cristo, a los 23 años, es que pude recuperar la alegría de adorar al Jesús de la Biblia.

Bien decía Carl Sagan que es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad. Por este motivo, es importante estudiar la biblia en su contexto histórico,para tener una comprención mejor de los contenidos bíblicos. Por este motivo para poder comprender la posición y el rol de las mujeres en el N.T., es necesario examinar primero el contexto histórico social en el que vivieron las mujeres en el siglo I. Para comprender cuáles fueron las funciones de las mujeres en el movimiento de Jesús y en la Iglesia primitiva, y comprneder mejor el rol de Maria de Magdalena, nos es necesario conocer tanto la función como el status de las mujeres en el judaísmo antiguo; así como es necesario conocer el papel de las mujeres en el imperio romano para comprender el lugar de las mujeres en las comunidades paulinas y en las comunidades de los evangelistas. En Jesús, Señor, Salvador y nuestro “amigo fiel”, veremos como emerge una nueva humanidad, “que dejara atrás las barreras raciales, étnicas y religiosas que destruyeron en gran medida la humanidad en las generaciones pasadas y que aun hoy continuan destruyendola de distintas maneras. Esto otro sera de verdad una nueva creación”[3]

Veremos como la misericordia de Dios se reveló para con las mujeres de Israel en los tiempos de la Biblia. Así encontramos que el elemento principal en el desarrollo de la misión es la misericordia de Dios.[4]
1. A través de toda la Biblia, Dios se revela como aquel que tiene compasión de la persona pobre, marginada, débil y oprimida.
2. En el Antiguo Testamento (AT), esa misericordia se ve en la elección del pueblo de Israel (Deut. 4:32-38; 7:6-8) y en la liberación del pueblo de Dios del yugo de esclavitud en Egipto (Ex. 20:2).
3. Y la misericordia de Dios se ha revelado en forma definitiva en el ministerio de Jesús. En su declaración programática de Lc. 4:16-2 vemos que Jesús declara que ha llegado el tiempo de la gracia. Esto lo revelará Jesús en su propia vida, actuando en favor de los marginados.

Pese a todo lo anterior, todavía continúan surgiendo nuevas teologías y falsas posturas religiosas para decirle al mundo que Dios ha quedado “diluido” en la creación y en la conciencia de los hombres.

Sabemos como cristianos que el corazón del evangelio es la redención, y la esencia de la redención es el sacrificio sustitutivo de Cristo. Los que predican esta verdad predican el evangelio aunque en otros puntos estén equivocados; pero los que no predican la expiación, sin importar todo lo demás que declaren, han pasado por alto el alma y la sustancia del mensaje divino. En estos días me siento obligado a presentar repetidamente las verdades elementales del evangelio.

Las mujeres en el Judaísmo antiguo

La cultura judeopalestina era una de las más patriarcales en la creciente mediterránea. Las leyes levíticas eran interpretadas de manera tal que a las mujeres se les prohibía desempeñar algún papel significativo en la sinagoga debido al ciclo menstrual, causante de impureza ritual. Las mujeres no eran tomadas en cuenta para conformar el quórum de la sinagoga (10 personas como mínimo), tampoco eran tomadas en cuenta al momento de la recitación del Shema Israel; no se conocen ejemplos de mujeres que leyeran la Torah en las sinagogas en el tiempo de Jesús

No existen evidencias de que en el período previo al ministerio de Jesús se permitiera a las mujeres ser discípulas de un maestro, mucho menos que lo acompañaran en sus viajes o que enseñaran a algún adulto. La relación de Jesús con las mujeres debió resultar algo radical, aunque en el contexto amplio de la cultura del mediterráneo, como veremos en seguida, existían precedentes de mayor apertura.

La sociedad patriarcal judía limitaba el rol y la función de las mujeres al hogar y restringía severamente sus derechos como herederas, la posibilidad de elegir sus relaciones, la posibilidad de adquirir educación religiosa y la participación plena en la sinagoga, lo mismo que su libertad de movimiento.

Las mujeres en otras culturas del mediterráneo.

Dentro de la estructura patriarcal que existía a lo largo y ancho del imperio romano, existía una sorprendente variedad en cuanto a los roles y posiciones que las mujeres asumían de una cultura a otra. Además de los roles tradicionales de las vírgenes vestales (Roma) o de las pitonisas, funciones reservadas a unas cuantas mujeres que llevaban una vida muy sui generis. En varios lugares de Grecia y en muchos sitios del ámbito mediterráneo, a muchas mujeres del primer siglo se les permitía: ser las mediadoras de revelaciones, tener un rol prominente en el culto dionisiaco, ejercer funciones de presidencia en la realización del culto mistérico y en los ritos agrícolas de la fertilidad.

El control que los padres de familia y los esposos ejercían sobre las mujeres variaba de una cultura a otra dentro del mediterráneo. En Asia Menor las mujeres disponían de sus propiedades, y su dote permanecía bajo su propiedad. Esto también sucedía en Egipto, mientras que en Atenas los derechos de propiedad de la mujer estaban más restringidos.

Los derechos de propiedad y la libertad para contraer matrimonio por parte de las mujeres eran mayores en Roma que en cualquier otra parte del imperio, excepto en Egipto y quizás en Asia Menor y Macedonia. Aún entre las familias más pobres tanto hijos como hijas recibían educación elemental, mientras que las familias adineradas asignaban tutores para toda su prole. No obstante lo anterior, eso no orilló a los romanos, durante el período imperial, a permitir que las mujeres votaran o ejercieran cargos públicos, a diferencia de lo que pasaba en Asia Menor.

En síntesis, en relación a la libertad personal, la propiedad y los derechos a la educación, las mujeres de Roma, Asia Menor y Macedonia recibían un trato más justo que las mujeres de Grecia o Judea, pero en términos de derechos políticos estaban en desventaja cuando se les comparaba con las mujeres de Egipto o Macedonia. En relación a los roles y el estatus en ambientes religiosos las mujeres de éstos últimos sitios, tenían más posibilidades de participación en general que el resto de las mujeres del imperio, por lo menos hasta la llegada de los cultos orientales y los ideales helenísticos a Roma y a las colonias romanas del imperio.

Jesús y “las mujeres de Israel “

Examinando los evangelios se podría pensar que Jesús era otro defensor más de la sociedad patriarcal, puesto que escogió a doce hombres para que fueran sus colaboradores más cercanos, y además exhortaba a sus oyentes a seguir el mandato del A.T. que ordenaba honrar a los padres (Mar. 7:10; 10:9). Esa es una cara de la realidad, sin embargo, los evangelios nos retratan a Jesús aceptando a las mujeres como sus discípulas y sus compañeras de viaje (Luc. 8:1-3). Este mismo Jesús dijo que él prefería que una mujer lo escuchara y aprendiera de él como discípula, en lugar de que le sirviera desde los roles domésticos (Luc. 10:38-42).  Jesús rechazó muchas leyes levíticas sobre pureza e impureza puesto que admitió la compañía de los impuros, permitió que mujeres impuras lo tocaran, y estuvo dispuesto a tocar un cadáver y a detener una procesión funeraria para ayudar a una mujer (Mar. 5:25-34, Luc. 7:11-17.36-50). En ninguna parte se nos informa que después de esos eventos, Jesús recurriera a los procedimientos levíticos habituales para recuperar su pureza.

En aquel tiempo la mujer no tenía participación alguna en la vida pública. Y esto se manifestaba en una serie de costumbres, que resultaban en extremo duras y humillantes. Por ejemplo, cuando la mujer de Jerusalén salía a la calle, tenía que llevar la cara tapada, cubierta con dos velos, de forma que no se pudiera distinguir su rostro. Esta costumbre se observaba con tal severidad que, si una mujer salía a la calle sin cubrirse la cara y la cabeza, el marido tenía el derecho, y hasta el deber, de echarla de su casa y divorciarse, sin pagarle nada.

Se prohibía mirar a una mujer casada e incluso saludarla y más aun encontrarse con ella a solas en la calle. Una mujer que conversara con todo el mundo de la calle, o que se pusiera a coser en la puerta de su casa, podía ser repudiada por el marido y, además, sin recibir el pago acordado en el contrato matrimonial. Más aún, se prefería que la mujer, sobre todo si era joven, no saliese a la calle. Por eso, cuenta Filón, un autor de aquel tiempo, que la vida pública estaba hecha sólo para los hombres, mientras que las mujeres honradas tenían como límite la puerta de su casa. En el caso de las jóvenes el límite era el de sus aposentos o habitaciones, pues se quería que no salieran a donde estaba la gente. Las mujeres tenían prohibido andar solas por los campos. Resultaba sencillamente impensable que un hombre se pusiera a hablar a solas con una mujer en el campo.

Pero más importante que todo lo anterior era el poder que, de hecho, ejercía el padre, y sólo el padre, sobre sus hijas. Si éstas eran menores de doce años, él tenía un poder absoluto sobre ellas, hasta el punto de que podía incluso venderlas como esclavas. Además, el padre tenía el derecho exclusivo de aceptar o rechazar una petición de matrimonio para una hija suya y, hasta la edad de doce años y medio, la chica no podía rechazar un matrimonio concertado por el padre. Cuando una mujer se casaba, pasaba del poder del padre al del marido. Estaba permitida la poligamia. Una mujer casada no se podía oponer a que bajo su mismo techo vivieran una o más concubinas de su marido. En cambio, si ella era sorprendida en adulterio, el marido tenía el derecho de matarla.

Además, el derecho a pedir y exigir el divorcio estaba solamente de parte del marido, como ya hemos visto. Y por si todo esto fuera poco, cuando la mujer se quedaba viuda y sin haber tenido hijos, todavía después de muerto el marido seguía dependiendo de él, porque la ley mandaba que la viuda sin hijos se casara con un hermano del difunto esposo para poder dejar así un hijo al finado (Dt 25,5-10; Mc 12,18-27).

También era costumbre en aquel tiempo que las mujeres no aprendieran a leer ni escribir: sólo se les enseñaba a cumplir con sus obligaciones domésticas, porque ése era el papel que se les asignaba en la sociedad y en la familia. Las escuelas eran exclusivamente para los chicos y no para las jóvenes. Ni siquiera se acostumbraba a enseñarles la Torá, o sea, la Ley del Señor. El rabino Eliezer solía decir: “Quien enseña la Torá a su hija le enseña el libertinaje, porque hará mal uso de lo que ha aprendido”. Hasta ese punto llegaba el menosprecio que los hombres sentían por la mujer en aquel tiempo.

Algunos de los dichos radicales de Jesús también nos arrojan luz en cuanto a su actitud hacia la mujer, tales dichos sugieren que entre sus seguidores, la familia nacida de la fe, tenía precedencia sobre la familia física como grupo primario de identificación (Mar. 3:34-35; Mat. 10:34-39).

El cual pudo haber sido la reivindicación de su propio estilo de vida celibatario, se puede adelantar como hipótesis que dicha enseñanza permitía que tanto los hombres como las mujeres permanecieran solteros por causa del reino de Dios. Dicha enseñanza no sólo era extraña al ethos judío relativo al matrimonio, donde la procreación y el matrimonio eran considerados obligatorios (Gn. 1:28), sino también al contexto más amplio del imperio romano donde sus escritores, tanto griegos como romanos, eran famosos por exponer el deber del matrimonio y la procreación.

Esta enseñanza sobre la posibilidad de permanecer soltero por la causa del Reino, abría la puerta para que las mujeres asumieran otros roles en el movimiento de Jesús, diferentes a las tradicionales funciones domésticas. No es accidental que la tradición evangélica haya conservado a unas mujeres entre los testigos de la crucifixión, sepultura, constatación de la tumba vacía, y resurrección. Aquí podemos observar el efecto liberador que la enseñanza y la vida de Jesús tuvo sobre las mujeres, y la lealtad con la que ellas respondieron a esa vida.

Reuniendo todo el material auténtico de los evangelios, Jesús aparecería como un reformador de la sociedad patriarcal, formulando en ocasiones sugerencias que habrían sido consideradas como radicales en el contexto judío. Esto tiene que ver tanto con lo que dijo y lo que dejó hacer en cuanto al rol religioso de las mujeres dentro de su movimiento. También su enseñanza sobre el matrimonio, el divorcio y la soltería, habría sido vista como algo radical no sólo por los judíos, sino también por personas de otros ámbitos ajenos al contexto judío dentro del imperio romano.

Las mujeres en las comunidades paulinas.

La enseñanza y la actitud de Jesús sobre la ministerialidad femenina en el grupo discipular no fueron una innovación fugaz y un momento de entusiástica exaltación de un líder carismático tempranamente silenciado. Las comunidades paulinas pudieron ahondar y continuar una praxis incluyente y equitativa hacia las mujeres, porque estaban persuadidas que esa había sido la conducta paradigmática y ejemplar de su Señor y maestro.

Al investigar las cartas paulinas, se encuentran conceptos que eran evidentes en la tradición de Jesús. Por un lado, existe una afirmación del matrimonio y la familia (1 Cor. 7; Ef. 5:22-31) y al parecer se defendía una estructura patriarcal cristianizada y modificada. Por otro lado, la familia en la fe es vista como la unidad de identidad fundamental y se defiende claramente que las mujeres asumieran roles importantes en la comunidad primitiva, incluyendo la proclamación:

En 1 Cor. 11:15 Pablo es enfático cuando afirma que “toda mujer que ora o profetiza…” En esa exhortación deja en claro que la realización de dichos ministerios estaba abierta a cualquier mujer que dispusiera de dicho carisma.

En 1 Cor. 16:19 se habla del ministerio de presidencia y hospitalidad que realizan Aquila y Prisca en la iglesia que se reúne en su casa en la iglesia de Efeso; esta misma pareja ejerce posteriormente funciones de presidencia en una iglesia doméstica en Roma (Ro. 16:3)

En Rom 16:1 encontramos la presencia y la recomendación de Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas en 16:1; a esta mujer Pablo le otorgó una carta de recomendación donde la presentaba como “nuestra hermana”; ella no era ninguna impostora, antes bien, era una diaconisa en la Iglesia de Cencreas, puerto occidental del istmo de Corinto. No es posible saber si Pablo usó el título de forma genérica para designarla como su auxiliar o asistente o si, ya lo usaba en sentido específico, para designarla como miembro de un grupo especial en la citada iglesia. Del uso genérico del término encontramos testimonio en 1 Tes. 3:2; 2 Cor. 3:6, 11:23; del uso específico en Fil. 1:1 1 Tim. 3:8.12. De hecho, Febe es designada como patrocinadora o protectora de Pablo y de otros hermanos de dicha iglesia, tal vez les ofrecía servicios de hospitalidad o de defensoría ante alguna autoridad civil, o lo proveía de fondos para su viaje a Jerusalén. Fil. 4:2-3 menciona a Evodia y Síntique dos mujeres prominentes en la comunidad de Filipos.

Un par de textos que han generado malentendidos son 1 Cor. 14:34-35 y 1 Tim. 2:8-15, según eso, las mujeres debían permanecer en silencio en las asambleas cristianas. Para comprenderlos hay que tomar en cuenta el carácter ocasional de las cartas paulinas. En ambos casos Pablo o los paulinistas en el segundo texto, están abordando problemas reales de las comunidades paulinas. Las reglas dadas no tienen valor universal, sino que se aplican a situaciones concretas de mujeres que perturbaban el culto público, o que usurpaban la autoridad de otras personas. En ambos casos, se afirma que los abusos deben quedar excluidos, pero esto no cancela la cuestión decisiva de si las mujeres que no abusaban de su privilegio podían hablar o ejercer autoridad, siempre y cuando lo hicieran de manera adecuada y ordenada. De hecho, en vistas de las evidencias textuales que muestran a varias mujeres fungiendo como colaboradoras de Pablo en el ministerio evangelizador, es recomendable interpretar que los textos arriba citados, no tenían más pretensiones que frenar ciertos abusos. De ninguna manera pretendían cerrar el paso a la participación de las mujeres en la liturgia.

Por otra parte, conviene recordar a propósito de la cuestión de la ministerialidad de las mujeres en las comunidades paulinas, a autores como Stendahl, quien ha considerado a Gál. 3:28 como la Carta magna de la igualdad humana. Sin embargo, una lectura más detenida de la carta, sugiere una interpretación diferente, según Witherington. Pablo dice en realidad que ni el estatus marital, ni el social o el racial son decisivos para estar o no en Cristo. En Cristo, tales distinciones, como estar soltero o casado, ser griego o gentil subsisten aún, pero no tienen un valor salvífico inherente, ni son determinantes para saber si uno puede o no estar en Cristo. De ahí que la ministerialidad de las mujeres en una comunidad cristiana no está condicionada a factores sociales, étnicos o sexuales, sino a las capacidades y a la posesión o no de los dones indispensables para el ejercicio de cierto ministerio.

En síntesis, Pablo al igual que Jesús, afirmó nuevos roles religiosos para las mujeres, reafirmó con algunas modificaciones cristianas, los roles tradicionales femeninos que estaban vigentes en las familias. Para los judeocristianos y los judíos las posturas paulinas resultarían radicales, mientras que en Corinto les parecían demasiado androcéntricos. Pablo caminaba en la línea de equilibrio entre la reafirmación y la reforma de la bondad existente en el orden creado y la afirmación de las nuevas posibilidades que abría la fe cristiana para las mujeres y los excluidos en general.

Las mujeres en los evangelios de Lucas y Juan

La enseñanza de Jesús y Pablo sobre los nuevos roles que las mujeres podían asumir en la comunidad cristiana generó polémicas en las comunidades cristianas. Eso es evidente al observar como estos evangelios sienten, a fines del primer siglo, la urgencia de acentuar esos nuevos roles femeninos y la igualdad con los hombres, en tanto objetos de la gracia y los favores divinos.

En Lucas encontramos una tendencia redaccional que empareja las historias relativas a hombres y mujeres, demostrando que unos y otras tienen un lugar igual en las nuevas acciones que  Dios realiza a través de Jesús. Basta leer Luc. 13:18-21; 18:1-14, o la pareja formada por Eneas y Tabita en Hch. 9:32-42. Además el sermón programático de Luc. 4:18-19, parece seguir la estructura que Lucas reafirma al contar la liberación de varias mujeres de impurezas y enfermedades en Luc. 4:38-44 y 8:1-3. Por medio de este acomodo, Lucas afirma que el hombre y la mujer permanecen uno al lado del otro ante Dios. Son iguales en honor y gracia; han recibido los mismos dones y tienen las mismas responsabilidades.

Lucas no tiene problema alguno en presentar en su segunda obra, es decir, en los Hechos de los Apóstoles a una mujer como profetiza (21:9), ni en presentar al matrimonio de Aquila y Priscila como maestros de Apolo (18:1-3.24-26), a María como anfitriona de una iglesia doméstica (12:12-17), a una mujer como la primer convertida de una región recién evangelizada (16:12-40) a Tabita asumiendo roles diaconales a favor de las viudas (9:32-42). No es algo accidental que Lucas mencione que los encuentros eclesiales tienen lugar en casas de mujeres (12:16,40).

Además, Lucas eligió cinco escenas dentro de esa misma obra para mostrar los diferentes roles que asumieron las mujeres en el cristianismo primitivo. Esos relatos nos muestran la manera como el evangelio progresaba entre la población femenina de todo el imperio, desde Jerusalén (1:14; 12:12-17), a Jafa (9:36-42), pasando por Fil. (16:11-15), Cor. (18:1-13), Ef. (18:19-26) y continuando por Tesalónica (17:4) y Berea (17:12, mujeres de la aristocracia) o Atenas (17:34, Dámaris). De esta manera, Lucas no solamente relata el efecto que tuvo el evangelio sobre las mujeres en las iglesias primitivas, sino que ofrece a las mujeres un precedente escrito para que continúen ejerciendo dichas funciones.

En el cuarto evangelio aparecen al menos cinco episodios donde sobresale el protagonismo de las mujeres: María, madre de Jesús en Jn. 2:19; la samaritana en 4:3; María y Marta en Jn. 11-12; las mujeres al pie de la cruz en Jn. 19, y la aparición de Jesús a María Magdalena. Tomadas en conjunto estas narraciones revelan la manera como dichas mujeres se convirtieron en discípulas de Jesús, y cómo fueron progresando en la comprensión y en la fe en Jesús.

El texto de Juan 20 es muy importante, porque ahí encontramos no solamente a una mujer que recibió la primera aparición del Señor resucitado, sino que también le encargó que evangelizara a los Once, proclamándoles la buena nueva. La lista de testigos mencionada en Juan 19 también indica que el testimonio de las mujeres fue algo fundamental para afirmar otro aspecto fundamental del credo cristiano, la muerte de Jesús. Es improbable que los primeros cristianos hubieran inventado el dato que hacía de estas mujeres, testigos claves en los eventos conclusivos de la última etapa de la vida de Jesús; resulta más probable pensar que el cuarto evangelista estuviera transmitiendo datos históricos en estas narraciones.

Al parecer existe una trayectoria consistente desde la vida y enseñanza de Jesús hasta la vida y enseñanza de algunos de los primeros cristianos, incluyendo a Pablo. Los autores se dirigen a las iglesias primeras argumentando desde Cristo a favor de los roles y la libertad recién adquirida para las mujeres. Sin embargo, las evidencias muestran un intento de reformar, no de repudiar la estructura patriarcal de la familia y de la sociedad del siglo I. Esta reforma debe tener lugar “en Cristo”. Por tanto, no encontramos un llamado a una revolución social, ni a trastornar la sociedad patriarcal más allá de los límites del Cuerpo de Cristo. Sin embargo, cabe resaltar que esta reforma condujo hacia una mayor estabilidad e igualdad en la estructura matrimonial, y favoreció el desempeño de funciones mayores para las mujeres solteras o casadas en la iglesia. Tomando en cuenta que la tensión existente entre la familia en la fe y la familia biológica, fue la clave hermenéutica para la praxis cristiana en general (“hay que obedecer a Dios antes que a los hombres…” Hch. 5:29 “un hermano entregará a su hermano…” Mar. 13:12) para entender los nuevos roles que las mujeres podrían desempeñar en la iglesia. Los hombres, también descubrirían que una mayor libertad significaría más responsabilidad, no más privilegios.

Esta afirmación de la mujer no fue rápida ni universalmente aceptada en la Iglesia cristiana. Los escritores del N.T. tuvieron que defender estas ideas todavía a finales del siglo I. Una revisión de los escritos posteriores al N.T. y de los materiales prenicenos sugiere que la resistencia tanto a la reforma de los roles femeninos y a la afirmación de la mujer en general, se intensificó. El debate moderno sobre la ministerialidad de las mujeres continúa, sin embargo, el punto de partida para cada discusión deberá seguir siendo el material bíblico.

Las condiciones de posibilidad del liderazgo de Magdalena

Buena parte de los pobres que rodeaban a Jesús eran mujeres; privadas del apoyo de un varón, ellas eran sin duda las más vulnerables. Por otra parte, ser mujer en aquella sociedad patriarcal significaba estar destinada a vivir en un estado de inferioridad y sumisión a los varones. ¿Es esto lo que quiere ese Dios compasivo del que habla Jesús? ¿No podrán conocer ellas una vida más digna en el reino de Dios? ¿Cómo las ve y las siente Jesús?

Lo primero que sorprende es verlo rodeado de tantas mujeres: amigas entrañables como María, oriunda de Magdala; las hermanas Marta y María, vecinas de Betania, a las que tanto quería; mujeres enfermas como la hemorroísa o paganas como la siro-fenicia; prostitutas despreciadas por todos o seguidoras fieles, como Salomé y otras muchas que le acompañaron hasta Jerusalén y no le abandonaron ni en el momento de su ejecución. De ningún profeta de Israel se dice algo parecido. ¿Qué encontraban estas mujeres en Jesús? ¿Qué las atraía tanto? ¿Cómo se atrevieron a acercarse a él para escuchar su mensaje? ¿Por qué se aventuraron algunas a abandonar su hogar y subir con él a Jerusalén, provocando seguramente el escándalo de algunos?

Para aproximamos a la actuación de Jesús ante las mujeres, hemos de tener en cuenta tres factores: todas las fuentes que poseemos sobre Jesús están escritas por varones, que, como es natural, reflejan la experiencia y actitud masculinas, no lo que sintieron y vivieron las mu-jeres en tomo a él; estos escritores emplean un lenguaje genérico y sexista que “oculta” la presencia de las mujeres: los “niños” que abraza Jesús son niños y niñas, los “discípulos” que le siguen son discípulos y discípulas; en tercer lugar, a lo largo de veinte siglos, los comentaristas y exegetas de los evangelios han impuesto una lectura tradicional masculina.

Habiendo sustentado la afirmación de que María fue unánimemente reconocida por la tradición evangélica como la portadora del mensaje de la resurrección, conviene plantearse la pregunta siguiente: ¿En las condiciones socioculturales en las que ella vivió, resultaba factible que mantuviera un liderazgo de manera permanente en la Iglesia primitiva o fue la suya, una proclamación y un liderazgo ocasional y efímero?

En este espacio recogeremos algunos datos epigráficos que permiten conjuntar evidencias interesantes, que muestran a algunas mujeres del primer siglo ejerciendo funciones de liderazgo. Estos nuevos datos nos permiten imaginar y afirmar como altamente probable el liderazgo de Magdalena en la iglesia primitiva.

En el mundo romano, las mujeres durante el siglo I d. C. iban alcanzando condiciones de relativa equidad. Tácito recuerda en su obra los Anales que las esposas iban con sus maridos a sus provincias y tomaban parte, de manera frecuente, en la administración de las mismas. Existían organizaciones de mujeres que ejercían una influencia poderosa, así, cuando las mujeres ingresaban al orden senatorial, el “conventus matronum” sostenía una asamblea. Cuando fue promulgada la ley Papiana-Popea en el año 9 a.C. para estimular el matrimonio y la multiplicación de la prole. Como se pretendía poblar el imperio, se premiaba a la mujer que engendraba varios hijos otorgándole mayor libertad. Un texto antiguo lo dice así:

“Las leyes han sido hechas, eminentísimo Prefecto, para que se otorgue poder a las mujeres, las cuales son honradas con el derecho de los tres hijos a ser independientes y a actuar sin tutela alguna en cualquier negocio que ellas promuevan, especialmente aquellas que sepan escribir”.

En Asia Menor las mujeres desempeñaban funciones públicas. De nuevo conviene citar un testimonio:

“El Senado y el pueblo honraron a Aurelia Harmasta, también conocida como Tertia, hija de Medon y casta esposa de Aremas, de la más noble cuna, quien fungió como sacerdotisa de Hera la Reina, y como demiurgo, y como principal sacerdotisa, realizó todo lo que es usual en esas ocasiones”. Arterianus, Artemus, su esposo, erigió la estatua”.

Más apropiado resultará conocer el ambiente judío a este respecto. Las evidencias epigráficas del siglo primero son numerosas, existen por lo menos veinte inscripciones en las cuales las mujeres llevan el título de “jefe de la sinagoga”, o “madre de la sinagoga”, “anciana” o “líder”. Lo que echa por tierra la creencia, establecida hasta hace pocos años de que las mujeres no tenían funciones de liderazgo en la sinagoga.

A este respecto las investigaciones paleográficas de Bernadette Brooten, han recogido inscripciones que datan del año 27 a. C. al 500 d.C., que le permiten concluir que “las mujeres servían como líderes en muchas sinagogas, durante los períodos romano y bizantino”. Entre otras cosas, muestra que las sinagogas del primer siglo no tenían galerías y por tanto no tiene sustento la opinión que recluía a las mujeres a dicha sección. De nuevo recogemos unas de las inscripciones más significativas:

“Rufina, una judía, jefe de la sinagoga, construyó esta tumba para sus esclavos liberados y para los esclavos criados en su casa. Nadie más tiene derecho de enterrar ahí. Si alguien se atreviera a hacerlo, pagará mil 500 denarios al tesoro sagrado y mil denarios al pueblo judío. Una copia de esta inscripción fue colocada en los archivos públicos”.

Además de constatar que Rufina era judía y jefe de la sinagoga, la inscripción enfatiza que ella tenía derecho a liberar a sus esclavos a imponer multas, a controlar sus finanzas y hacer que una orden suya quedara inscrita en los archivos públicos.

Quienes realizaron estas investigaciones aportan otras inscripciones judías donde algunas mujeres llevan el título de sacerdotisas. Otras inscripciones, sin duda más significativas para nuestro estudio, provienen del ámbito cristiano. Se habla en particular de una estela encontrada en Jerusalén que reza así:

“Aquí yace la esclava y esposa de Cristo, Sofía, diaconisa, la segunda Febe, quien murió en paz el día veintiuno del mes, durante el décimo primer proceso”.

A partir de todas esas evidencias epigráficas resulta altamente posible afirmar que alguien como María Magdalena mantuvo uno o varios ministerios dentro de la iglesia antigua; más aun resulta plausible entender la referencia lucana (8,1-3) que nos presenta a Magdalena y a otras mujeres judías, ejerciendo sus derechos económicos, y contribuyendo al sostenimiento material de Jesús y sus discípulos, como un servicio o ministerio de asistencia y una labor diaconal que posteriormente fue instituido y reconocido en las iglesias paulinas (1 Cor. 12:28-30).

Vamos a ver en este tópico si María Magdalena, o el apóstol Juan fueron los autores del cuarto evangelio.

Maria Magdalena, apostol?

El tema de María Magdalena y las enseñanzas de Jesús sobre la mujer se ha situado en la primera página del debate popular así como del académico. En el epicentro de todo el asunto relativo al papel que desempeñó la mujer en el cristianismo se encuentra María Magdalena. ¿Ejerció un cargo dirigente en la Iglesia de los primeros tiempos? ¿Qué papel desempeñó con relación a los doce apóstoles? ¿Fue, como algunos han afirmado, la esposa de Jesús? ¿Cuál es el papel de la mujer en la Iglesia? Y ¿cómo se interpreta espiritualmente al hombre y a la mujer?  Es mucho todo lo que se ha escrito en los últimos años sobre María Magdalena y el aspecto femenino de la divinidad, como lo leen los gnósticos. Aquélla a quien Lucas llama la mujer pecadora, aquélla que Juan llama María, creemos bíblicamente, que es la María de la cual son expulsados los siete demonios. “¿Y qué significan esos siete demonios, si no todos los vicios?” Éste es el primer fragmento de una homilía elaborada por el Papa Gregorio Magno en la cual fusiona en una sola a las Marías que aparecen en los Evangelios de Mateo, Lucas y Juan, y estigmatiza a María Magdalena como la prostituta bíblica, imagen que ha perdurado durante más de 1,500 años.

“(…) Por cada placer, entonces, ella misma se ha inmolado. Convirtió sus crímenes en virtudes, para servir a Dios en completa penitencia, tanto como equivocadamente despreció a Dios”.[12]

Algunas obras como “La última tentación de Cristo”, escrita por Nikos Kazantzakis en 1951, presentan a María Magdalena como el último reto que impone Satanás a Jesús, y posteriormente la retrata como su consorte. El evangelio apócrifo de María Magdalena (encontrado en el siglo XIX) y los evangelios gnósticos de Nag Hammadi en Egipto (en 1945) también ofrecen muestras de que ella fue compañera de Jesús y que tuvo un papel en la cristiandad, según estos, de un nivel mayor que el de los apóstoles.Pero  afirmar esto es un error.

Los eruditos afirman que “la forma en que cada era en particular ha descrito a Jesús, frecuentemente es la llave para entender el genio de dicha era.”[10] Pero debemos explicar que la convicción hondamente arraigada de que María Magdalena fue una mujer pública y una prostituta no tiene fundamento bíblico y tiene que ser abandonada, como ya cité a lo largo de los cuatro artículos anteriores. María era un miembro prominente de la iglesia primitiva; fue imposible para los escritores eliminar su nombre de los relatos pascuales, por más incómoda que les resultara su presencia. Todos los textos relativos a la resurrección durante los tres primeros siglos conectan invariablemente el nombre de María Magdalena. ¿Por qué permaneció su nombre en los textos canónicos, no obstante que en las primeras etapas de la tradición evangélica, los nombres de otras mujeres fueron cambiados de un evangelio a otro o fueron confundidos en los evangelios apócrifos? El respeto que Magdalena mereció en los primeros textos cristianos, fue desapareciendo paulatinamente hasta la aparición de la figura legendaria de Magdalena.

Porque demitificar a esta figura legendaria de la cultura? Porque ella sí conoció verdaderamente al Jesus humano, al joven predicador galileo. “Y el Jesús humano pone al descubierto las mentiras del mundo y la verdad de Dios acerca de Dios mismo.”[11]

Los textos fundamentales

María Magdalena solamente aparece en Luc. 8:1-3 y en las narraciones de la crucifixión, la sepultura y la resurrección. A pesar de su importancia, los lectores de las cartas paulinas se extrañan de que su nombre no aparezca entre la lista de testigos de la resurrección en 1 Cor. 15.

Una respuesta concisa a esta aparente omisión la ofrece M. Thompson diciendo

“el pasaje de 1 Corintios 15 pertenece al género del kerigma, una forma estructuralmente diferente de los relatos de apariciones. La tradición prepaulina está concentrada en cuatro verbos principales: Cristo murió, fue sepultado, resucitó y se apareció. El texto kerigmático de Corintios no está interesado, como lo estaban los evangelios, en autentificar la autoridad de los beneficiarios de las apariciones del resucitado, sino en afirmar la fe de la comunidad.”

No obstante lo anterior, consideramos que tomando en serio la declaración de Jn. 20:18 donde Magdalena confiesa. “he visto al Señor”, podemos calificarla como apóstol de acuerdo al uso del término que hace el apóstol Pablo, cuando escribe “¿No soy un apóstol?; ¿No he visto a Jesús nuestro Señor?” (1 Cor. 9:1). En el sentido paulino, María Magdalena era un apóstol. Ser apóstol significa haber sido escogido para formar parte de un grupo que recibió instrucciones especiales de parte de Jesús. María formaba parte de ese grupo. Obviamente, ni María Magdalena ni ninguna otra mujer formaba parte del grupo de “los Doce”. María fue sin duda alguna, un discípulo prominente entre los discípulos de Jesús, entendiendo con esta expresión a

“aquellas personas del N.T. que permanecieron en una relación intensa y especial con el Jesús terrestre”.

Algunos autores no dudan en afirmar que las mujeres también formaban parte de los discípulos y que por tanto recibieron una llamada, que dichas mujeres rompieron con su pasado y que entablaron una relación con Jesús a lo largo de toda su vida.

Los motivos que propiciaron la confusión

engaño

La forma en la que están escritos los Evangelios canónicos podrían haber propiciado una confusión, considera Ernesto Peña, especialista del mundo bíblico en más de 30 lenguas. Para Karen L. King otra confusión fue identificar a Magdalena como la mujer sin nombre que aparece en el Evangelio según Lucas:

  • “(…) he aquí que una mujer pecadora que había en la ciudad, al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó consigo un jarrón de alabastro con un perfume y se puso atrás, junto a sus pies, llorando, y sus lágrimas comenzaron a llover sobre los pies de él y los enjugaba con los cabellos de su cabeza y le besaba los pies y se los ungía con el ungüento. Y cuando el fariseo que lo había convidado vio esto, se dijo a sí mismo: ‘Si éste fuera profeta, sabría quién es y qué clase de mujer es ésta que toca, que es una pecadora'”.

J. Sachaberg escribe en su obra The Resurrection of Mary Magdalene lo siguiente:

“De acuerdo a los cuatro evangelios, María Magdalena es un testigo primario para los datos fundamentales de la fe cristiana primitiva. Ella participó en el ministerio galileo de Jesús de Nazaret, lo siguió hasta Jerusalén, permaneció a su lado en su ejecución y sepultura, descubrió su tumba vacía y recibió una explicación de dicho vacío. Dos textos mencionan que de ella habían salido siete demonios (Luc. 8:2; Mar. 16:9). Según tres relatos (Mar. 16:7; Mat. 28:7; Jn. 20:17); fue enviada con el encargo de entregar la explicación de la tumba vacía a los discípulos. Según otros tres relatos (Mat. 28:9-10; Jn. 20:14-18; Mar. 16: 9) fue la primera que tuvo una visión o aparición de Jesús resucitado. Los materiales gnósticos la presentan como una líder intelectual y una guía espiritual de la primera comunidad postpascual, como una visionaria, como la compañera amada del Salvador y una intérprete de sus enseñanzas.

magdala

No obstante lo anterior, en torno de Magdalena existe silencio y confusión. No existe un relato del llamado que Jesús le hizo (ni del de ninguna otra mujer), tampoco existe una narración dentro de los evangelios sobre alguna enseñanza que la incluya. Esto por un lado, pero por el otro, está el asunto de la confusión. Ella es una de las muchas Marías que aparecen en los relatos evangélicos. El nombre proviene o bien de Miriam, la profetiza del Éxodo o de Mariame, la asmonea casada en e. 37 da. C. con Herodes y asesinada por él en el 29 a.C. El nombre se volvió muy popular desde la generación anterior a Jesús y durante todo el primer siglo en Palestina.

En el lapso que va del 330 a. C. 30 al 200 d.C. el 47.7 % de las mujeres llevaban o bien el nombre de María o el de Salomé. El 23.4 %de las mujeres llevaban el nombre de María. En el NT el 42.5 % de las mujeres que aparecen llevan ese nombre.

El prejuicio que convierte a Magdalena en una prostituta, se llevó a cabo por la combinación de varios relatos evangélicos, utilizados para crear un nuevo producto novelístico al servicio de cierta ideología de género. María Magdalena adquirió una nueva biografía cuando se le adosaron otras siete perícopas que no versaban sobre ella y que se combinaron con las auténticas.[2]

El motivo más importante que conecta dichas historias es que la unción de Jesús, el Ungido (Cristos) es ungido, es decir, literalmente instituido como Mesías o Cristo, no sólo reconocido como Cristo, solamente por una mujer en las narraciones del N.T. Esto es lo que aparece en el relato mateano y marcano. Históricamente hablando, sólo tuvo lugar una unción durante el ministerio de Jesús, fue una acción profética realizada por una mujer anónima. De dicha unción circularon tres versiones, y en ninguna de ellas figuraba como protagonista María Magdalena.

Las razones que explican la combinación son diversas. María quiso ungir a Jesús sin lograrlo, sonaba lógico asociarla con la escena de la unción. Además también debió influir el deseo de conocer más acerca de Magdalena, así fue naciendo una biografía distorsionada de su persona. El personaje Magdalena era importante, por ser testigo presencial de la crucifixión, sepultura y hallazgo de la tumba vacía; a los autores de dicha biografía les urgía demostrar que no era una mujer cualquiera. Motivos todos ellos benignos.

Lucas, de alguna manera, degrada la figura de María Magdalena de varias maneras, en primer lugar porque es el único evangelista que omite la escena de la unción profética previa al arresto de Jesús (Mar. 14); además coloca la escena de la unción inmediatamente antes de la primera mención de Magdalena en su evangelio (8:2). ¿No se cuela aquí un mensaje subliminal? ¿No está creando una asociación entre Magdalena y la pecadora pública a nivel de contexto literario?

Además según Luc. 8:2 de María, habían sido expulsados siete demonios. Aquí intervino probablemente la imaginación ¿Qué clase de demonios podía tener una mujer? La respuesta parecía obvia, el demonio del sexo y la lujuria. Y el número siete además indica intensidad, totalidad, es decir, una lujuria voraz.

¿La etiqueta puesta sobre Magdalena, poseída por siete demonios, no minaría seriamente su autoridad apostólica? El motivo de la mujer poderosa que termina perdiendo su poder, al ser conceptuada antes que todo como prostituta, aparece ya en la confrontación entre Elías y Jezabel (1 Re. 18), la samaritana, y la profetisa de Tiatira (Ap. 2:20-23). Aun cuando en la Biblia también encontremos a prostitutas heroínas, su estatus social es el de una mujer descastada, tolerada, un miembro deshonrado de la sociedad. Existe un paralelismo entre María Magdalena y Miriam, la hermana de Moisés (Números 12) ambas pasaron de la preeminencia al arrepentimiento.

La consolidación de la figura legendaria

A finales del siglo II d.C. María Magdalena era identificada con la hermana de Lázaro (Jn. 11:3) y con la mujer de Luc. 7:36-50. Tanto Clemente como Orígenes mantienen en sus escritos dicha identificación. La consolidación de Magdalena como prostituta arrepentida adquiere prestigio y reconocimiento por parte de la autoridad eclesiástica cuando el papa Gregorio Magno (540-604) declaró que esas tres mujeres, la pecadora de Lucas 7, María la de Betania y Magdalena, eran una sola persona.

Ella, a quien Lucas llama la mujer pecadora, a quien Juan llama María, creemos que sea María de la que fueron expulsados  siete demonios según san Marcos. Y qué significan estos siete demonios, sino todos los vicios… Es claro, hermanos, que la mujer que previamente utilizó el ungüento para perfumar su carne en actos prohibidos. Ella que se había exhibido de manera escandalosa, ahora se estaba ofreciendo a Dios de manera digna de elogio. Ella había anhelado todo con ojos terrenales, pero ahora a través de la penitencia, vivía consumida en lágrimas. Ella exhibió sus cabellos para enmarcar su rostro, pero ahora llevaba sus cabellos secos con sus lágrimas. Había proferido halagos con su boca, ahora estaba besando los pies de su Señor, ahora posaba su boca en los pies del redentor. Por tanto, por todas las delicias que se había otorgado, ahora se inmolaba a sí misma. Ella transformó sus múltiples crímenes en virtudes, para servir a Dios dedicándose por completo a una vida de penitencia, por todo lo que equivocadamente había realizado en despecho de Dios.

Esa fue la figura de Magdalena que comenzó a prevalecer en las homilías durante los siguientes siglos.

J. Schaberg sostiene que la Magdalena del papa Gregorio, no es una “nueva Magdalena”. Aduce sus razones: En primer lugar porque no deberemos imaginar “un estado de igual entre hombres y mujeres una pocas generaciones después de la muerte de Jesús, ni aún durante los años de su ministerio. Las tradiciones más antiguas reflejan la existencia de un conflicto de género; más aún, el Jesús de la tradición evangélica y probablemente el mismo Jesús histórico no fue de manera explícita, un defensor de lo que ahora llamamos los derechos de las mujeres”

La prostituta María Magdalena legendaria ocupa un lugar en la imaginación de difícil comprensión, entre María y Eva: entre la virgen madre (asexual, moralmente pura, sacrificándose devotamente por su hijo) y la tentadora (sexual, moralmente débil, responsable de la caída de la humanidad). Estas dos figuras son culturalmente deseables para los varones. María Magdalena es como un puente o compromiso entre las dos. Ella comienza siendo una Eva, y en cierto modo continúa siéndolo, al sufrir todas las consecuencias negativas de su comportamiento. Ella también se convierte en alguien asexual, que vive santamente, sacrificándose, aunque no tenga hijos.

No me toques, porque aún no he subido a mi Padre

  • «Y se volvieron otra vez los discípulos a su casa. Pero María estaba fuera, llorando junto al sepulcro. Y estando así llorando, se abajó, y miró hacia el sepulcro: y vio dos Ángeles vestidos de blanco, sentados; el uno a la cabecera y el otro a los pies, en donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Y le dijeron: “¿Mujer, por qué lloras?” Díceles: “Porque se han llevado de aquí a mi Señor, y no sé dónde le han puesto”. Y cuando esto hubo dicho, se volvió a mirar atrás, y vio a Jesús que estaba en pie: mas no sabía que era Jesús. Jesús le dice: “¿Mujer, por qué lloras? ¿a quién buscas?” Ella, creyendo que era el hortelano, le dijo: “Señor, si tú le has llevado de aquí, dime en dónde lo has puesto, y yo le llevaré”. Jesús le dice: “María”. Vuelta ella, le dice: “Rabbuní” (que quiere decir Maestro). Jesús le dice: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios”. Vino María Magdalena dando las nuevas a los discípulos: “Que he visto al Señor, y esto me ha dicho”». (Jn. 20:10-18)

magdalena2«Noli me tangere», Antonio Allegri da Correggio, h. 1518.

Santo Tomás de Aquino, CATENA AUREA. Exposición sobre el Evangelio según San Juan, 14010 (Jn 20,10-18)

San Gregorio, In Evang. hom. 25.«No dice el Evangelista lo que hizo la mujer; pero se infiere de lo que se le dijo. Sigue, pues: “Dícele el Señor: No me toques”. Estas palabras demuestran que María quiso abrazar los pies del que había reconocido. Pero por qué no deba tocarle, da la razón cuando añade: “Pues aún no he subido a mi Padre”».

San Agustín, in Ioannem, tract., 121.

«Si estando en tierra no se deja tocar, sentado en el cielo, ¿cómo le tocará el hombre? Ciertamente que, antes de su ascensión, se ofreció a sus discípulos para que le tocasen, diciendo: “Palpad, y ved que el espíritu no tiene carne y hueso” (Lc. 24:39); como dice San Lucas.Sería absurdo suponer que quiso ser tocado por sus discípulos antes de subir al Padre y no lo consintió a las mujeres sino después de haber ascendido al Padre. Pero se lee que también las mujeres, entre las que se encontraba la misma María Magdalena, tocaron a Jesús después de su resurrección y antes de que subiera al cielo. Cuenta San Mateo que Jesús les salió al encuentro, diciendo: “Os saludo”, y ellas, entonces, acercándose, abrazaron sus pies. 1) O esto está dicho figurando María Magdalena a la Iglesia de los gentiles, que no creyó en Cristo sino después de la ascensión al Padre; 2) o quiso Jesús significar espiritualmente que no podía ser tocado sin que ella creyera que Él y el Padre son uno mismo. En efecto, Él ascendió en cierta manera al Padre por sus sentidos íntimos, hasta reconocerse su identidad con el Padre.¿Cómo no había de ser todavía carnal la fe de esta mujer en Aquel que lloraba como hombre?».

San Agustín, De Trin. 1, 9.

«El tacto es la última prueba del conocimiento, y por eso no quiso el Señor que ella quedara solamente en la creencia de lo que pensaba y veía».

Crisóstomo, in Ioannem, hom. 85.

«Esta mujer quería tratar todavía al Señor como antes de su pasión, y preocupada con el gozo no comprendía el admirable cambio operado en la humanidad de Jesús resucitado.

3) Para apartarla de este error, el Señor le dijo: “No intentes tocarme”, a fin de que le trate con la debida reverencia. Por esto no se aparece a los discípulos ni habla con ellos, para que le atiendan con más respeto. Diciendo, pues, “todavía no he subido al Padre”, manifiesta que a esto va.

No convenía que Aquel que debía ausentarse y no volver a tratar con los hombres, fuese visto de la misma manera que anteriormente, y esto es lo que manifiesta con las siguientes palabras: “Ve, pues, a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre”».

Fue M. Magdalena la autora del cuarto Evangelio ???

Veamos a modo de introducción, la tesis  de algunos eruditos que erróneamente asumen que Magdalena fue la autora del 4to. evangelio y no el apostol Juan como tradicionalmente la Iglesia ha creído.

Ramón K. Jusino ha propuesto la teoría de que María Magdalena pudo ser el “discípulo a quien amaba Jesús” que se presenta como autor del evangelio de Juan (Jn. 21:20-24) y que es tradicionalmente identificado con el apóstol Juan. Jusino se basa en el hecho de que en varios textos apócrifos, como los citados más arriba, se dice que hubo una relación de especial cercanía entre Jesús y María Magdalena. Según Jusino, que se basa para su teoría en un libro del prestigioso erudito bíblico Raymond E. Brown, el evangelio recogería la tradición de una comunidad, que Brown denominó juánica, que se remontaría al testimonio de María Magdalena como testigo ocular de Jesús. Esta teoría no cuenta con la aceptación de la mayor parte de los historiadores e investigadores bíblicos.

Echemos un vistazo a lo que dice el cuarto Evangelio sobre este discípulo amado. En el Evangelio de Juan hay siete segmentos que refieren al fundador anónimo Amado de la comunidad Joánica. Estos segmentos son los siguente:

1. (1:35-40) Este segmento refiere a “otro discípulo” quién oyó a San Juan Bautista y seguio a Jesús junto con Andrés, hermano de Simón Pedro. Aunque este segmento no refiere específicamente al discípulo como siendo amado por Jesús, Brown discute que este segmento hace una referencia al Discípulo Amado. Él dice que el discípulo no está referido como el Amado simplemente porque él no era todavía un discípulo de Jesús a este punto en la historia (Brown 1979: 33).

2. (13:23-26) Este segmento refiere claramente al discípulo anónimo como “el discípulo a quien Jesús quería mucho.” El discípulo está sentado al lado de Jesús durante la Ultima Cena. Pedro le cabecea al discípulo para que le preguntara a Jesús por la identidad de su traidor. El discípulo le pregunta a Jesús, y Jesús le dice que su traidor, por supuesto, será Judas Iscariote.

3. (18:15-16) Después de la detención de Jesús, el otro discípulo se permita entrar al patio del sumo sacerdote con él. Pedro, sin embargo, no fue permitido adentro al principio. Permitieron entrar a Pedro solamente después que el otro discípulo, que era sabido al sumo sacerdote, le hablo al portero. El otro discípulo no se refiere explícitamente como el discípulo amado. Sin embargo, algunos afirman que este segmento refiere al mismo discípulo que Jesús quería mucho (1979: 82).

4. (19:25-27) El Discípulo Amado está al pie de la Cruz junto con la madre de Jesús, y otras mujeres incluyendo María Magdalena. Jesús le dice al Discípulo Amado que se toma cargo de su madre. El discípulo, se dice, tomo a la madre de Jesús a su hogar.

5. (20:1-11) Pedro y el discípulo que Jesús quería mucho corren a la Tumba Vacía después de ser dicho por María Magdalena que el cuerpo del Señor faltaba.

6. (21:7) En este segmento, varios de los discípulos están pescando después de la Resurrección de Cristo. El discípulo amado es el primero que se fija que el hombre que les hablaba era Jesús. El Discípulo le dice a Pedro, “¡Es el Señor!”

7. (21:20-24) La muerte del discípulo amado se trata en una conversación entre Pedro y el Cristo Resucitado. El segmento también afirma que el Evangelio fue originado por el discípulo amado y basado en su testimonio como testigo ocular. El capítulo 21 fue escrito obviamente por un redactor después de la muerte del discípulo amado. Usted puede observar a este punto que en los segmentos ya citados del Evangelio de Juan, el Discípulo Amado es claramente masculino. También, en 19:25-27 y 20:1-11 el discípulo amado y María Magdalena aparecen en las mismas escenas simultáneamente.

Cristianismo vs. tradicionalismo o Cristianismo vs. Iglesianizmo

El papel de la mujer en el mundo oriental de aquella época y en particular en Israel era mucho más asfixiante de lo que hoy se puede pensar. El desprecio de los hombres de aquellos días por sus mujeres era algo que hoy resulta difícil de comprender.

Por ejemplo, cuando la mujer judía salía de su casa, no importaba para qué, tenía que llevar siempre la cara cubierta con un tocado que comprendía dos velos sobre la cabeza, una diadema sobre la frente, con cintas colgantes hasta la barbilla, y una malla de cordones y nudos. De este modo no se podían conocer los rasgos de su rostro. La mujer que de este modo salía de su casa sin llevar la cabeza cubierta ofendía hasta tal punto las “buenas costumbres” que su marido tenía el derecho y, según los doctores de la ley, hasta el deber de despedirla, sin estar obligado a pagarle la suma estipulada para el caso de divorcio. Y sobre esto hay que decir que había mujeres tan estrictas también, que tampoco se descubrían en su propia casa. Sólo el día de la boda, y si la mujer era virgen y no viuda, aparecía en el cortejo con la cabeza al descubierto.

Ni que decir tiene que las israelitas, sobre todo las de las ciudades, debían de pasar inadvertidas en público. Las reglas “judaicas” que se seguían entonces mantenían que era preferible no hablar con las mujeres en público para el bien del alma. Estas reglas de “buena educación” prohibían, incluso, encontrarse a solas con una hebrea, y mirar a una casada, o saludarla. Era un deshonor para un alumno de los escribas hablar con una mujer en la calle. Aquella rigidez llegaba a tal extremo que la judía que se entretenía con todo el mundo en la calle o que hilaba a la puerta de su casa podía ser repudiada, sin recibir el pago estipulado en el contrato matrimonial.

Jesus siempre cuestionó y  desafió los legalismos. Es ya suficientemente conocida la preocupación de Jesús por todos los seres cuya vida se encontraba disminuida. Parte integrante de la Buena Noticia de Jesús es su predilección por los despreciados de la sociedad, lo que forma parte del contenido del reino de Dios que él instaura (Mar. 1:15; Luc. 4:18s), que es una intervención de Dios dentro de la realidad invirtiéndola: «los últimos serán los primeros» (Mar. 10:31).

Entre los grupos marginados por los que detentaban y controlaban el poder religioso y civil estaban las mujeres y los niños (con problemáticas diferenciadas) como seres absolutamente desvalorizados, económicamente sin valor y además sin contar para nada ni religiosa ni civilmente.

El hecho de que Jesús los escogiera, los acogiera, los amara, curara y los tratara con respeto y dignidad hace que se descubran personas humanas y con valor a los ojos de Dios. Esta toma de conciencia hace emerger potencialidades todavía adormecidas para mostrarse con valor, y su valor, a otras personas y volverse activos y participantes en la sociedad, como seres adultos y responsables. Esta preferencia de Jesús es una revelación de Dios Padre y Madre que no puede soportar ver a ninguno de sus hijos/as sufriendo. Jesús nos demuestras por medio de su modo de relacionarse en igualdad con todos los seres humanos, hombres, mujeres, niños, viejos, lo que significa «traer vida en abundancia, en plenitud» (Jn 10:10).

  • “Entonces dijo: Ustedes esquivan hábilmente la ley de Dios para aferrarse a su propia tradición.”(Jn. 4:24)

Este comportamiento de Jesús resalta de una manera maravillosa. En primer lugar, los evangelios dicen con claridad que en el grupo de discípulos que acompañaban a Jesús había mujeres:

  • “Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María Magdalena,de la que había echado siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con su bienes” (Lc 8:2-3).

Lucas nos dice que este grupo de personas iba con Jesús “caminando de pueblo en pueblo y de aldea en aldea” (Lc. 8:1). Hasta en nuestros días resultaría chocante y aun sospechoso el que un profeta ambulante llevase consigo a hombres y mujeres, por caminos y pueblos.

Por la información que nos suministra Lucas, en el grupo ambulante de Jesús iba una tal Juana, que estaba casada con un político conocido. Y había otras que ayudaban con sus bienes, lo que indica que tenían autonomía económica, cosa que sólo podía darse en el caso de que aquellas mujeres fueran viudas. O sea, Jesús estaba acompañado por viudas y casadas, mujeres tan entusiasmadas con él que hasta habían abandonado sus casas. Además, el mismo Evangelio de Lucas nos dice que había algunas mujeres a las que Jesús “había curado de malos espíritus”. Eso significa que eran mujeres que habían estado dominadas por las fuerzas del mal, o sea, gente sospechosa.

Entre aquellas mujeres había una tal María Magdalena, “de la que había echado siete demonios“. El número siete es simbólico y quiere decir que aquella mujer había estado dominada por todo lo malo que se puede imaginar: ¡era una mujer de mala fama! Y resulta que esa mujer, que había sido una “mala mujer” famosa, estaba en el grupo y acompañaba a Jesús de pueblo en pueblo. Además, esta mujer no parece que estuviera con Jesús solamente por algunos días. Hasta el último momento, precisamente cuando Jesús estaba agonizando en la cruz, allí estaba la Magdalena, con otra María, la madre de Santiago y José, y también con la madre de los Zebedeos. Estas y otras muchas habían ido detrás de Jesús desde sus correrías apostólicas por la provincia de Galilea (Mat. 27:55-56; Mar. 15:40-41). Mujeres que estuvieron muy presentes en la vida de Jesús. Y que le fueron fieles hasta la muerte.

Todo esto no quiere decir que Jesús tuviera fama de libertino o mujeriego. En los Evangelios no hay ni el más mínimo rastro de semejante cosa. A Jesús lo acusaron de muchas cosas: de blasfemo, de agitador político, de endemoniado, de ser un hereje samaritano, de estar perturbado y loco. Sin embargo, en ningún momento le echaron en cara que tuviera líos con mujeres. Hubo momentos que se prestaban a toda clase de sospechas. Un día estaba Jesús invitado a comer en casa de un fariseo.

“en esto una mujer, conocida como pecadora en la ciudad, al enterarse de que comía en casa del fariseo, llegó con un frasco de perfume; se colocó detrás de él junto a sus pies, llorando, y empezó a regarle los pies con sus lágrimas; se los secaba con el pelo, los cubría de besos y se los ungía con perfume” (Luc. 7:37-38).

Evidentemente, una escena así, se prestaba a toda clase de sospechas: en medio de un banquete, que se celebraba en casa de una persona respetable, entra de pronto una prostituta, y se pone a perfumar, acariciar y besar a uno de los que están allí a la mesa. La cosa tenía que resultar muy rara. Y por eso, se comprende lo que el fariseo se puso a pensar para sus adentros:

 “Si éste fuera un profeta, se daría cuenta quién es y qué clase de mujer la que lo está tocando: una pecadora” (Luc 7:39). Aquí es interesante caer en cuenta de que a Jesús no se le acusa de mujeriego, sino de que no es un hombre dotado de saber profético. Pero Jesús, una vez más, se muestra con una sorprendente libertad en su relación con las mujeres: Se puso a defender a la pecadora y a reprochar, en su propia casa, al señor respetable que lo había invitado a comer (Lc 7,44-47).

Cosas parecidas pasan en nuestros dias,donde quizas no se dan estos debates sobre la etica de la mujer,ya que en Occidente la mujer se ha liberado de algunos estigmas sociales, pero se dan otros debates sonsos dentro de las iglesias evangélicas. Francis McNutt, director de Ministerios de sanidad cristianos nos dice como la respuesta de Dios a la iglesia en una generación puede convertirse en un problema en la próxima generación o siguientes generaciones.  En aquella epoca rodearse de mujeres discípulas era un escandalo, sanar enfermos era otro. En nuestros días,el cantar canciones populares en vez de himnos reformistas es otro escándalo a la razón, dentro de las iglesias. Una de las batallas más grandes en las iglesias ahora es sobre la música y forma de adoración.

McNutt, en uno de sus reportes de noticias mensuales, “La Línea Sanadora”, dio el siguiente ejemplo:

“En el Viejo Testamento Dios instruyo a Moisés a que pusiera una serpiente de bronce en un palo, para que cualquier persona que lo mirara fuera sanado de mordidas de serpientes durante el tiempo que vagaron en el desierto. Pero luego, siglos después, el buen Rey Ezequías `quebró en pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho’ ¡porque los Israelitas lo habían comenzado a adorar!”

Si supiéramos como Pedro “dio la invitación para venir a Cristo” en el día de Pentecostés cuando 3,000 personas se convirtieron, nos agarráramos de este método religiosamente. Hasta nos pelearíamos por ello y permitiéramos que dividiera nuestras iglesias. Afortunadamente, el Nuevo Testamento esta casi completamente silenciado en metodología. Dios está interesado en nuestro corazón y no nuestros métodos!

Asi como la serpiente de bronce, nuestras  viejas tradiciones o métodos modernos de adoración se empiezan a convertir en el enfoque de nuestra adoración,  tal vez estemos tomando todos los pasos para honrar verdaderamente a Dios , pero sin ver lo principal, ¡que es Dios! Probablemente en nuestros dias, nos esté pasando lo mismo que en la época del viejo Israel.

Como dijo E.M. Bounds,

“Hombres están buscando mejores métodos. Dios está buscando mejores hombres [y mujeres].”

La realidad es que Dios no está interesado en nuestros métodos de adoración sea contemporáneo, tradicional, o lo que sea, pero con el espíritu de nuestra adoración—la actitud de nuestros corazones. Como Jesús le dijo a la mujer junto al pozo cuando menciono el lugar “apropiado” de adorar, “Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.” (Mar. 7:9 NVI).

En Israel, el rito de pertenencia a la religión judaica era masculino (la circuncisión), por eso, para la religión (alianza con Dios), la mujer no contaba, hasta el punto de que, si en una asamblea había 10 mujeres y 1 hombre, ésta no se realizaba, porque para una ceremonia religiosa eran necesarios 10 hombres. El patio del templo reservado a las mujeres estaba fuera y separado. La mujer era considerada como un objeto, propiedad del padre o del marido (Ex. 20:17). Socialmente la mujer no servía como testigo, igual que los niños y los esclavos. Una situación de objeto, a la que se sumaba el preconcepto de ser una gran pecadora, porque pecó primero, y llevó al hombre al pecado, y fue creada después y a partir del hombre.

No olvidemos tampoco la discriminación con relación a su condición de mujer y los preceptos de purificación. Puede decirse que la mujer, en la época de Jesús, era un ser encorvado, postrado, marginado. Que Dios nos ayúde a ser sinceros y no perdernos en medio de tradiciones y métodos que son irelevantes, y que siempre estemos abiertos al trabajo de Su espíritu en nuestros corazones y en nustras vida, y en nuestras iglesias. Que el modelo misionológico emprendido por  María Magdalena, nos ayude a encontras nuevas formas de hacer la misión en nuestros días.

Jesús escandalizó en aquellos días a los fariseos al valorar a las prostitutas más que a ellos, porque, a pesar de la vida que llevaban, ellas creyeron en el Bautista, mientras que ellos, tan “justos”, no cambiaron su vida (Mat. 21:31-32). Donde todos ven una pecadora, él percibe a una mujer que sabe amar; y donde todos ven a un fariseo santo, él ve dureza de corazón (Luc. 7:36-50). Jesús mira al interior de la persona; de manera que ya no hay diferencia entre hombre y mujer.

Cualquier norma que se use para juzgar a una mujer, vale lo mismo para los hombres. Esto es lo que Jesús enseña en el incidente de la mujer sorprendida en adulterio (Jn. 8:3). Si se quiere condenar a aquella mujer, se ha de condenar lo mismo al hombre que estaba con ella. En casi todas las culturas se han considerado a los órganos sexuales y sus secreciones como algo impuro. Así ocurría también en Israel (Lev. 15:1-30).

Ello implicaba una humillación constante para la mujer. En el milagro de la mujer que sufría flujo de sangre más de doce años, y que ocultamente le toca el manto, Jesús enseña a superar los prejuicios y la obliga a declarar abiertamente el motivo por el que le había tocado, aunque esto implicase, según los preceptos legales, la impureza de Jesús y de toda aquella gente que lo seguía, apretujándole (Mar. 5:24-33).

Jesús, en función de su proyecto liberador, quebranta los tabúes de la época relativos a la mujer. Mantiene una profunda amistad con Marta y María (Luc. 10:38). Conversa públicamente y a solas con la samaritana, conocida por su mala vida, de forma que sorprende incluso a los discípulos (Jn. 4:27). Defiende a la adúltera contra la legislación explícita vigente, discriminatoria para la mujer (Jn. 7:53-8:10). Se deja tocar y ungir los pies por una conocida prostituta (Luc. 7:36-50). Son varias las mujeres a las que Jesús atendió, como la suegra de Pedro (Luc. 4:38-39), la madre del joven de Naín (Luc. 7:11-17), la mujer encorvada (Luc. 13,10-17), la pagana sirofenicia (Mar. 7:24-30) y la mujer que llevaba doce años enferma (Mat. 19:20-22).

En sus parábolas aparecen muchas mujeres, especialmente las pobres, como la que perdió la moneda (Luc. 15:8-10) o la viuda que se enfrentó con el juez (Luc. 18:1-8). Jamás se le atribuye a Jesús algo que pudiera resultar lesivo o marginador de la mujer. Nunca pinta él a la mujer como algo malo, ni en ninguna parábola se la ve con luz negativa; ni les advierte nunca a sus discípulos de la tentación que podría suponerles una mujer. Ignora en absoluto las afirmaciones despectivas para la mujer que se encuentran en el Antiguo Testamento. Todo esto nos viene a indicar que Jesús salta por encima de los convencionalismos sociales de su tiempo. En ningún caso acepta los planteamientos discriminatorios de la mujer. Para Jesús, la mujer tiene la misma dignidad y categoría que el hombre. Por eso, él rechaza toda ley y costumbre discriminatorias de la mujer, forma una comunidad mixta en la que hombres y mujeres viven y viajan juntos, mantiene amistad con mujeres, defiende a la mujer cuando es injustamente censurada.

Jesús se puso decididamente de parte de los marginados. Y ya hemos visto hasta qué punto la mujer se veía marginada y maltratada en la organización y en la convivencia social de entonces. También en este punto el mensaje de Jesús es proclamación de la igualdad, la dignidad, la fraternidad y la solidaridad entre toda clase de personas. Su mensaje, también para las mujeres, era una verdadera Buena Noticia.

Estas actitudes de Jesús significaron una ruptura con la situación imperante y una inmensa novedad dentro del marco de aquella época. La mujer es presentada como persona, hija de Dios, destinataria de la Buena Nueva e invitada a ser, lo mismo que el varón, miembro de la nueva comunidad del Reino de Dios. Por todo eso no es de extrañar que fuesen mujeres las más fieles seguidoras de Jesús (Luc. 8:2-3), que habían de acompañarlo hasta cuando sus discípulos lo abandonaron. En el camino de la cruz  “lo seguían muchísima gente, especialmente mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él” (Luc. 23:27). Al pie de la cruz “estaba su madre y la hermana de su madre, y también María, esposa de Cleofás y María de Magdalena” (Jn. 19:25). Algunas de ellas fueron las primeras en participar del triunfo de la resurrección (Mar. 16:1). Jesús introdujo un principio liberador, atestiguado con su comportamiento personal, pero las consecuencias históricas no fueron inmediatas. Solamente en la actualidad se ha creado una cierta posibilidad de realizar algo del ideal expresado por Jesús. Pero su principio dignificador de la mujer sigue siendo aún semilla, llena de vida potencial, animadora de una profunda crítica constructiva y polo de referencia para el ideal a realizar.

Conclusión

La sociedad cristianzada se está acabando,  aunque quedemos algunos cuantos, formados de acuerdo a los parámetros de las generaciones mayores. Pero la sociedad cristiana, ya no existe. Hoy vivimos en una sociedad secularizada, laica, en la que crecientemente el cristianismo va perdiendo su posibilidad y capacidad de influencia,que se va convirtiendo en algo indiferente, sí, y también minoritario. … No hay duda de que Jesus fue un hombre. Un judío del siglo I, influido por su código cultural y religioso, viviendo en una familia muy marcada por las tradiciones, etc. Pero también El es Dios. Rahner, uno de los teólogos más determinantes del siglo XX, y quizá el más importante, decía que “la herejía oculta de los cristianos es el monofisismo”. Es decir, que acentuamos de tal manera la divinidad de Jesús y la filiación divina de Jesús que nos olvidamos de que es un hombre y que, por tanto, está sometido a todos los condicionamientos humanos. En este contexto que estamos viviendo, tenemos que plantearnos que creer o no creer en la filiación divina de Jesús es una materia de fe, mientras que creer en la condición humana de Jesús es de sentido común. El Jesús, tan pero tan pero tan pero tan divino que los cristianos adoramos, ha opacado la realidad de que El, es, además, tan pero tan pero tan humano, que hasta sufrió antes de morir en la cruz. Que tremendo,no?

Teniendo en cuenta todos estos precendentes se valorará más en su justa medida el valor que representaba el que Jesús se rodease también de mujeres, que conversase libremente con ellas y que las tratase como a los hombres; e incluso que infundiese esos mismos nuevos ánimos y sentimientos en la mente de los hombres que le conocieron. En el relato de “Buscando a Jesús”, el maestro, en una acción inédita para la época, llegó a nombrar a un grupo de mujeres como predicadoras, adelantándose incluso a nuestro tiempo. Esta actitud no trajo para el Rabí sino enormes quebraderos de cabeza y fracasos, y los primeros cristianos no tardaron en silenciar estas posturas para no perder adeptos.

Nosotros, como crisitanos hispanos y habitantes de la comunidad hispana en los Estados Unidos de América, los cristianos, debemos saber contextualizar la evangelización, y debemos tener en cuenta que el número de hispanos habitantes en E.U, ha crecido rápidamente durante los últimos años. Según el censo de 1990, cerca de 22.35 millones hispanos viven en la nación. Es decir, el 9% de la población estadounidense es hispana. De acuerdo a estas cifras, Estados Unidos es el quinto país más grande de habla hispana en el mundo [6]. Se estimaba, además, que para el año 2000, los hispanos constituirían el grupo minoritario más grande en los Estados Unidos.

Como es de esperar, la comunidad hispana sufre dolores de crecimiento. Los desafíos que enfrenta nuestra comunidad vienen tanto del exterior como del interior. Desde el exterior, los estadounidenses de descendencia anglo-europea tienden a pensar que la comunidad hispana es un grupo homogéneo y que eventualmente se asimilará a la sociedad estadounidense en general, perdiendo así su lenguaje y modificando su cultura. Por otra parte, en sus países de origen los hispanos son vistos con sospecha. Esta situación es especialmente dolorosa para aquellos que ya no dominan el español.

Desde el interior, la comunidad hispana enfrenta el desafío de compartir con personas de diversas nacionalidades y de diversos trasfondos culturales. La mayor parte de los hispanos, no se llaman a sí mismos “hispanos”. Por el contrario, se identifican por su país de origen como cubanos, puertorriqueños, o méxico-americanos, entre otros [7]. Ante la doble opresión que presenta esta nueva realidad, la comunidad hispana se ve obligada a autodefinirse. De esta manera, el término “hispano” ha llegado a tener un significado técnico. Llamamos “hispano” a la persona cuyo trasfondo étnico es hispano-americano, pero que por alguna razón ahora vive  permanentemente en los Estados Unidos de América [8].

Como ven, ésta es una definición puramente sociológica. Sin embargo, para hacer una teología hispana, es necesario desarrollar una fundamentación teológica que le dé sentido a la experiencia hispana en los Estados Unidos. De aquí surge la
necesidad de una teología que apele, hable e interprete nuestra realidad.

Por esto, creo que es bueno leer como María Magdalena desempeñó un papel de liderazgo en el círculo de las mujeres discípulas de Jesús. Y así nos damos cuenta de como ese grupo de discípulas ya aparece conformado desde el ministerio galileo (Luc. 8:1-3) y realiza una función testimonial y de seguimiento durante los últimos días de la vida de Jesús. Magdalena lideró a las mujeres que se mantuvieron al pie de la cruz y que visitaron la tumba al tercer día. Ella aparece en primer lugar en las listas, a excepción de un caso. Ante la imposibilidad de conocer más de cerca las relaciones existentes en los círculos de discípulos y discípulas, podemos adelantar la hipótesis que Magdalena ejercía una función de liderazgo entre las discípulas de Jesús.

Es importante esta lectura para una reivinidación de los valores morales y espirituales de la mujer perteneciente a la comunidad hispana en E.U. y una plena inserción en la cultura norteamericana, que es mas pluralista y multicultural que la hispana. Los relatos pascuales son la expresión de la creencia en la reivindicación de Jesús y de todos aquellos que se le incorporaron. Jn 20:9 y 1 Cor. 15:3-4 afirman que la comprensión de la revelación relativa a la resurrección de Jesús es algo exegético, algo inteligible gracias al recurso a los textos sagrados de Israel. Este componente intelectual y espiritual, es tan importante como el componente psicológico y sociológico de la fe cristiana.

El rol decisivo que María Magdalena desempeñó como hermeneuta de la resurrección, nos alienta a no confinarla en el ámbito de las relaciones románticas con Jesús, ni a dejarla encerrada en la esfera de una relación emocional y privada.

Creo que la Magdalena no debe ser vista solamente a partir de la relación apostólica y discipular que mantuvo con Jesús. Ella se sostiene por su propio peso como una mujer abierta a la voz del Espíritu. Su figura tampoco debe quedar restringida a la realización de las tareas femeninas estereotipadas del servicio doméstico, el lamento y la atención a los difuntos, o jugando un papel subordinado en relación a los varones apostólicos, que aparecen como los únicos encargados de cambiar el mundo. El Apocalipsis o la revelación sobre la resurrección y la reivindicación de Jesús debe enmarcarse dentro de la realidad de las luchas contra la dominación. Sin la lucha, la creencia en la resurrección es irrelevante.

Magdalena se abrió camino, se liberó de la tutela que los varones ejercían obsesivamente sobre las mujeres en aquel mundo androcéntrico. Desde esa libertad recuperada, sirvió al Señor que le auxilió para encontrar el camino de su liderazgo ministerial de tipo apóstolico.[1]

Al igual que lo hizo Maria Magdalena, debemos tener confianza total en Cristo. Y cuando hablo de confianza total en Cristo, me refiero no sólo confianza en Su poder para salvarnos, sino a la confianza en Su poder para guardarnos o para que le sirvamos aun siendo ud. una mujer. Debemos confiar en que Su Espíritu hará nuestra vida conforme a la Suya, esto es, nos guardará en Cristo.  Hubo un tiempo en que Dios nos era un ser totlamente extraño; estabamos separados de Dios y comportándonos mal, quizas, haciendo malas obras. Entonces, ¿Qué buena obra hiciste para arreglar las cosas con Él? ¡Ninguna! Nadie jamás ha sido capaz de ser santo. Antes, somos llevados a la santidad de Cristo únicamente por la fe, aceptando lo que la Palabra de Dios dice: “Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pe. 1:16).

Sí, Él quiere que tu caminar práctico y diario esté a la altura de tu caminar de fe. Pero el hecho es que tenemos que creer en Él incluso para eso. Debemos confiar en Su promesa de darnos el Espíritu Santo y Él nos conformará a la semejanza de Cristo en nuestro caminar diario.

  • “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe”.  (Col. 1:21-23).

“Si …permanecéis …en la fe”. Por favor ten en cuenta que Jesús nos está diciendo que : “Solamente sigue confiando en Mí, viviendo por la fe, y yo te presentaré limpio e impecable, santo ante el Padre” Esa es la obra santificadora del Espíritu Santo.

Recueerdo que hay un dicho popular que dice que la paciencia es la madre de la ciencia, puede que sea o no cierto, pero la verdad es, que para acercarnos al texto biblico es necesario estudiar, investigar y acercase a la biblia con el menor numero de prejucios posibles. Recordemos que ningún cristiano es más santo que otro, porque no hay grados de santidad, sólo grados de madurez en Cristo. Tú puedes ser un bebé cristiano y aún así ser absolutamente santo en Jesús. Todos somos medidos por un estándar: la santidad de Cristo. Si estamos en Cristo, Su santidad es nuestra en igual medida.  Nunca más debes volver a mirar a otro líder cristiano o miembro de la iglesia y decir: “Oh, me gustaría ser tan santo como él es”.

Es innegable que para las mujeres creyentes, “la Biblia significa un camino de vida revelado por Dios. Desde y para la historia de la humanidad” Pero “la Biblia está compuesta de múltiples textos vivenciados y escritos a lo largo de muchos siglos y en medio de situaciones muy diversas. Algunas veces una feminista del siglo XX puede encontrarse con pasajes que la hagan pensar que el texto bíblico sacraliza y bendice la situación de desigualdad y opresión de la mujer. La cuestión sin embargo no es simple.  A pesar de su composición variada y diversa la Biblia constituye literaria e históricamente una unidad. Unidad que se lee en la dialéctica de algunas oposiciones claves: vida, muerte, liberación Vs. opresión,  conversión, pecado. La Biblia pues, constituye un camino de liberación [verdadero, cristológico], para la mujer.”[9]

Puede que no tengas la vida de oración de esa persona, puede que cometas más errores que ella, pero esa persona no es más aceptada por el Padre que tú. ¡No debes compararte con nadie, porque nadie es más amado ante los ojos del Padre que tú! Si Dios llamó a Maria Magdalena y la uso para consolar a los discipulos que estaban asutados y angustiados, tambien puede hacerlo con ud. que es mujer,hombre o joven.Dios no hace diferencias. El llama a quien Él  quiere.Por eso es Dios.

Recordemos que “el Dios de Jesucristo no es una divinidad ahistórica; la religión cristiana no se basa en un sueño o en una visión. Por el contrario, la base de nuestra fe es la intervención de Dios en la historia; primeramente en el pueblo de Israel y, en forma definitiva, en la persona de Jesucristo.”[5]

La misión de anunciar el amor de Dios a cada hombre y mujer “está todavía tan lejos de haberse terminado, que incluso puede considerarse que aún está en sus comienzos”. Ya no hay mas apostoles, pero si hay deliveris. Si querés ser deliveri, enamorate de Jesús,y consagra tu vida a la misión de evangelizar, como lo hizo la Maria Magdalena.

En tiempos de paz nos sentimos libres para incursionar en aspectos interesantes de la verdad que distan de tratar específicamente este tema, pero ahora tenemos que concentrarnos en esto y vigilar el fuego y los hogares de nuestra iglesia defendiendo los primeros principios de la fe.  En esta época han surgido, aun en la misma iglesia, hombres que hablan perversidades. Hay muchos que nos molestan con sus filosofías y sus interpretaciones novedosas, los que niegan las doctrinas que profesan enseñar y socavan la fe que se han comprometido a mantener.  Es bueno que nosotros, que estamos seguros de lo que creemos y no decimos palabras con significados secretos, nos plantemos y afirmemos nuestra posición, anunciando la Palabra de vida y declarando claramente las verdades fundamentales del evangelio de Jesucristo. No tengo ningún deseo de llegar a ser famoso por otra cosa que por la predicación del evangelio de antaño.

Hay muchos que pueden engañarnos, tocando música nueva. En cuanto a mí, me corresponde no tener otra música, en ningún momento, más que la que se escucha en el cielo:

  • “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre…, a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos” (Apoc. 1:5-6).

Que dulce es hablar al mundo de amor
compartir tu presencia y sentir
que hasta el viento reclama tu voz…
Somos aves que volamos sin saber
si en el aire que surcamos bajo el sol
encontraremos un lugar para acampar
encontraremos nuestra ansiada libertad…
Y tu, solo tu, eres luz que ilumina mi ser.
Y tu, solo tu, das tu vida y no preguntas por qué.
Son los hombres los que crean la maldad
son las guerras que destruyen tu ciudad..
Cambiaria todo el oro y el poder
Si existiera en este mundo la igualdad…
Y tu, solo tu, eres luz que ilumina mi ser
Y tu, solo tu, das tu vida y no preguntas por qué [13]

Dios le bendiga

Continúa…

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Notas

[0] http://elteologillo.wordpress.com/2013/02/08/daniel-estulin-el-gran-hermano-nos-lava-el-cerebro-con-la-television/

[1] La discusión de la ministerialidad femenina no debe angostar las perspectivas hacia el manoseado dilema del sí o el no a la admisión de la mujeres al ministerio ordenado. Los ministerios en la Iglesia han sido y serán diferentes y cambiantes. Si toda la discusión se centra en la admisión de las mujeres al ejercicio de tareas relativas a la función pastoral o sacral, es la evidencia de que se continúa atrapado en una cosmovisión sacral y dualista.

Es decir, quienes así piensan, olvidan que los ministerios proféticos (discernir permanentemente la voluntad de Dios, vincular la palabra de Dios recogida en la Escritura con la palabra de Dios acontecida en la historia) y de conducción (regir o acompañar a la comunidad, articular la comunión en clave de corresponsabilidad y diálogo), son tan importantes como los ministerios ministeriales (santificar al pueblo de Dios, celebrando de manera creyente la vida divina que Dios nos ha regalado a través de la muerte y resurrección de su Hijo).

El Espíritu de Jesús resucitado sigue suscitando a hombres y mujeres valiosos que podrán ir construyendo, desde su singularidad y su adhesión a la fe cristiana que los acomuna y los hermana, para poder ser testigos creíbles de Jesús resucitado en una sociedad marcadamente sensible a la inclusión, la tolerancia, la libertad y la justicia.

[2] El frustrado intento de Magdalena de ungir a Jesús en la tumba fue unido a otras tres escenas de unciones:

  • La cabeza de Jesús es ungida por una mujer desconocida en Mar. 14:3-9. Ese es un gesto profético, interpretado por Jesús como una anticipación de su sepultura.
  • Juan nos habla de una mujer que ungió los pies de Jesús con perfume (12:1-8). Quien realiza la unción es María de Betania. También es un gesto profético que anticipa su sepultura.
  • Lucas habla de una mujer conocida como pecadora en la ciudad, que moja los pies de Jesús con sus lágrimas, los seca con sus cabellos y besa sus pies y los unge con perfume. Schaberg afirma que las tres versiones de la unción de Jesús, proviene de una antigua versión, ya despolitizada por Marcos. Lucas reescribió el relato de Marcos y transformó a la profetiza que unge en una mujer vista por la mayoría de los lectores como prostituta, perdonada por su gran amor. La mujer profeta queda convertida en prostituta. El momento del perdón de los pecados sexuales, canceló la unción política (conviene recordar que los profetas ungían a los reyes en el A.T., 1 Sam. 15:1; 16:13; 1 Re 1:45). Este fue el cambio fundamental que daría pie a la Magdalena de la leyenda.
  • María la de Betania que se sienta a los pies de Jesús (Luc. 10:38-42).
  • La mujer sorprendida en adulterio (Jn. 7:35-8:11)
  • La mujer samaritana (Jn. 4:4-42). Estas dos últimas mujeres han sido erróneamente consideradas como prostitutas.
  • La novia anónima de las bodas de Caná (Jn. 2:1-11).

[3] Virgilio Elizondo, “Jesús de Galilea. Un Dios de increibles sorpresas”,pag. 13,ed Loyola Press,Chicago

[4] http://kairos.blogviaje.com/1177349700/

[5] http://kairos.blogviaje.com/1177349700/

[6]  Justo L. González, “Hispanics in the United States”, Listening 27:1, (Winter 1992): 7. cit en http://kairos.blogviaje.com/1177349700/

[7]. Se estima que sobre 13 millones, casi dos terceras partes, de los hispanos que viven en los Estados Unidos son méxico-americanos. La octava parte, 2.6 millones, son puertorriqueños. La población de ascendencia cubana suma 1.7
millones. El resto viene de diversas partes de América Latina, en especial de la República Dominicana, Centro América y Colombia. Para una explicación más detallada vease González, Hispanics, pp. 10-11. cit en http://kairos.blogviaje.com/1177349700/

[8]  Fernando Segovia, “Two Places and no Place on Which to Stand: Mixture and Otherness in Hispanic American Theology”, Listening 27:1, (Winter 1992): 27-28. cit en http://kairos.blogviaje.com/1177349700/

[9] http://kairos.blogviaje.com/1177349700/

[10] Virgilio Elizondo, “Jesús de Galilea. Un Dios de increibles sorpresas”,pag. 13,ed Loyola Press,Chicago

[11] Ibid,pag. 12

[12] http://m.cnnmexico.com/salud/2011/04/20/que-tan-relevante-es-maria-magdalena&next=1

[13] http://www.sepapbcn.org/archivos/C7P94-100.pdf

[14] http://elteologillo.wordpress.com/2013/02/03/jesus-y-la-ley/

Fuentes: